¡Hola a todos una semana más! Me alegra saber que el capítulo de la semana pasada os gustara tanto. La verdad es que lo hice con mucho cariño... ¡y ya era hora de que alguien diera la cara! Pues nada, aquí os dejo un capítulo que es bastante revelador también... ¡Ya quedan sólo 3 capítulos!


Primera hora de la mañana… y nos levantamos con la mejor de las noticias posibles. Tanto es así que Irons ha convocado una rueda de prensa para esa misma tarde. Vaya, parece que nuestras palabras le han calado muy hondo. Jill consiguió localizar a Bertolucci, y dijo que estaba segura de que el periodista publicaría el artículo.

A eso de las nueve me desperté, y al consultar la página del principal periódico de Raccoon no pude hacer otra cosa que despertar a mis compañeros. Estaba ansioso por saber si, finalmente, la curiosidad había sido más fuerte.

Los S.T.A.R.S. hablan, por Ben Bertolucci

Podredumbre, muerte, sangre… Es lo que se repite en mi mente una y otra vez cada vez que cierro los ojos. Las pesadillas son cada vez más recurrentes, las caras de mis compañeros asesinados… aparecen cada noche. Es una sensación que no le deseo ni al mayor de mis enemigos.

No sé si aún estoy del todo preparada para hablar sobre este tema abiertamente, pero quiero advertir, abrirle los ojos a toda la población de Raccoon City que ha sufrido en sus propias carnes el engaño, la mentira y la traición de alguien a quien consideraba su aliado.

La corporación Umbrella, la mayor empresa en el sector de la cosmética, salud y bioquímica ha estado jugando con nosotros desde que se instalaron en nuestra ciudad, allá por 1960 aproximadamente. Umbrella ha estado desarrollando un virus en secreto, un virus que es capaz de afectar a cualquier ser vivo con el que tenga contacto.

A nosotros, los seres humanos, nos convierten en seres hambrientos de carne, de sangre. Zombis. Puede parecer irreal, una locura, pero así es cómo ataca el virus T. Animales, plantas… nada se salva de él.

Nuestra última investigación nos llevó a averiguar qué había pasado con unos alpinistas que habían sido vistos por última vez en las montañas Arklays. Muertos, pero las víctimas anteriores presentaban el mismo patrón: mordeduras por el cuerpo producidas por algún animal… o una persona. Las marcas coincidían con las dentaduras de una persona adulta o un perro.

La mansión Spencer no era más que una tapadera para sus experimentos. Con la explosión todo, absolutamente todo, quedó disminuido a cenizas, y con ello todas las pruebas que podríamos sacar a la luz para desmantelar toda esta farsa de mentiras. Nuestro antiguo capitán, Albert Wesker, fue el encargado de activar el sistema de autodestrucción, privándonos de una libertad que nos merecemos.

Richard, Enrico, Edward, Joseph y Forest merecen un reconocimiento a su trabajo. Sus almas no descasarán tranquilas hasta que nosotros, los supervivientes, logremos sacar a la luz la verdadera cara de esta corporación que siempre ha velado por la seguridad, el progreso y el bienestar de Raccoon City.

Volví a leer una y otra vez el artículo, muy satisfecho. Jill ha hecho un gran trabajo, haciendo que todo el contenido sea más real, más... humano. Lo que más me ha sorprendido es que el periódico ha colocado un comunicado en el que afirma que han tenido que sacar dos tiradas más del periódico porque se ha agotado en apenas una hora.

Desde luego que los ciudadanos tienen muchas dudas… y ganas de conocer nuestra versión. Espero que esto le dé una lección a ese capullo de Irons, y entienda de una vez que le tenemos cogido hasta el cuello. Sólo es cuestión de tiempo…

Ahora estoy pendiente de la rueda de prensa. Tiene que estar al caer. Barry y Jill están a mi lado, expectantes también. Debo reconocer que estos dos días comiendo algo más me ha levantado el ánimo. Jill, utilizando de nuevo la vestimenta que cogió de una tienda, estuvo ayer por la noche comprando algo con lo que poder aguantar, al menos, una semana.

No podemos cocinar nada, pero al menos las cantidades están siendo más contundentes. Debo haber perdido bastantes kilos, lo que me preocupa bastante. No sé si seguiré estando tan en forma ahora que no voy al gimnasio y mi alimentación es bastante limitada y pobre.

-¿Contentos? –les pregunto a mis compañeros optimista. Yo, desde luego, estoy más que satisfecho.

-No hasta que acabe toda esta pesadilla… -responde Barry sonriendo tímidamente.

-¡Eh, ya está ahí! –llama nuestra atención Jill señalando la pantalla.

Y efectivamente, ese cretino que es el jefe de policía, está de pie detrás de un atril en la sala de conferencias de la comisaría. Lleva un traje chaqueta gris, lo cual me sorprende. Nunca lo he visto tan arreglado. Quizá quiere dar esa imagen de tranquilidad y calma que no le pega en absoluto.

-Buenas tardes. Les he convocado hoy aquí porque tengo algunas novedades que comentar… -no puedo dejar de apretar los puños al ver ese cabrón allí, como si no pasara nada -. Me complace anunciar que, tras el fracaso con la unidad S.T.A.R.S., hemos decidido incorporar a doce nuevos agentes al servicio del R.P.D. y de toda Raccoon City… Estos hombres y mujeres han pasado varias pruebas de una dureza física y psicológica extrema. Sólo queremos a los mejores para servir a los nuestros… Estos nuevos agentes se irán incorporando a la plantilla de forma progresiva, cuando hayamos resuelto los problemas burocráticos… -o los problemas de Umbrella, pienso amargamente.

-Señor Irons, ¿tiene algo que decir sobre el artículo que ha aparecido esta mañana en el Raccoon Times? –pregunta una mujer que está en la parte delantera con una libreta en la mano.

-Ahora mismo sólo voy a responder preguntas relacionadas con estos nuevos agentes…

Arqueo una ceja sorprendido. Vaya, vaya… pues sí que le ha sentado mal nuestra intromisión en la prensa. Sonrío. Maldito cabrón arrogante. Espero poder pillarte algún día. Siguen haciéndole algunas preguntas más, pero yo apenas les presto atención. No me interesan los sustitutos. Por muy buenos que sean… no nos llegan ni a la suela de los zapatos.

-Respecto al otro motivo de mi comparecencia… -continúa hablando Irons como si no le hubieran interrumpido-. Quiero dejar claro, en primer lugar, que, nada, absolutamente nada de lo aparecido esta mañana en el Raccoon Times tiene relación directa e indirecta conmigo… Los S.T.A.R.S. no han parado de interferir en el bienestar de nuestra ciudad desde el incidente en las montañas Arklays –se detiene unos instantes -. Quiero garantizarles a todos los ciudadanos que no tienen nada que temer. Todo está bajo control. Sólo están intentando meter miedo. Estamos trabajando para capturarlos y llevarlos ante la justicia por el diferente daño que han causado a la corporación Umbrella y a Raccoon City…

Hay tal revuelo en la sala y tantas preguntas lanzadas al mismo tiempo que alguien del personal de seguridad tiene que intervenir para calmar los ánimos. Miro a mis compañeros. Están tan sorprendidos como yo. Necesito un tiempo para analizar todas y cada una de las palabras que ha dicho. Pero sólo hay una cosa clara: nos siguen buscando, y van a seguir haciéndolo hasta que nos encuentren.

Ha llamado a la calma. ¿Será suficiente? Decido seguir prestando atención a la rueda de prensa. Tiene que haber cosas más intereses que ese capullo puede ofrecernos.

-Jefe Irons… Últimamente se le ha visto reunido con varios directivos de Umbrella –no sé por qué, pero no me sorprende -. ¿A qué se deben esas reuniones si puede saberse?

-Son de carácter informativo –se apresura a decir. Detecto cierto nerviosismo en sus gestos -. Umbrella y yo estamos preocupados por ofrecer la mejor calidad posible a esta bella ciudad. Cada cierto tiempo nos reunimos y hablamos sobre… proyectos que podemos financiar.

-Señor Irons, se ha hablado mucho sobre las extrañas circunstancias de la muerte de algunos miembros de los desaparecidos S.T.A.R.S. ¿Cree que sus compañeros están buscando alguna especie de venganza?

-Es posible… -responde, aunque parece que no sabe muy bien qué decir -. Como ya he dicho anteriormente, estamos poniendo todos nuestros esfuerzos para que este asunto acabe de la mejor manera posible para todos.

-Jefe… ¿se ha puesto en contacto con el periódico que ha lanzado el artículo? ¿Va a tomar acciones legales?

-No he hablado con nadie. Si ese periódico decide hacer periodismo basura… es su problema. Mi conciencia está muy tranquila.

No puedo evitar reírme. Veo que Jill y Barry sonríen cómplices. Si la prensa supiera toda la verdad… Estarían horrorizados y escandalizados de tener a alguien como él dirigiendo a las fuerzas.

-La palabra honradez no parece estar en el diccionario de este tío –comenta Jill cuando me he recuperado del ataque de risa.

-A ese sinvergüenza no le preocupa otra cosa que no sea el dinero y su posición social.

Los periodistas parecen más interesados en este tema que el anterior, y creo que eso irrita tanto a Irons que decide no responder a más preguntas. Da por concluida la rueda de prensa. Decido apagar el ordenador. Tengo mucho en lo que pensar.

-Chicos… creo que he tomado una decisión –les suelto en el momento en el que se me viene a la mente una idea que me ha estado rondando la cabeza durante todo el día, pero que no ha cogido forma hasta escuchar las palabras de Irons.

-¿Qué ocurre? –se interesa Barry.

-Quiero atacar la sede principal de Umbrella.

-¿Y dónde está eso? –pregunta Jill mirándome con atención.

-En Europa.


Muchísimas gracias a todos por dedicarme algo de vuestro tiempo semanalmente, y especialmente a Xaori y Stardust4, que siempre me animan con sus comentarios. ¡Nos vemos la próxima semana!