Hola a todos y todas! :D
Cómo están? Yo estoy mejor de mi pierna ^^ Ya puedo caminar, muy despacio XD pero lo bueno que ya puedo :) por lo cual ya estoy llendo a la escuela nuevamente y avanzándole a la tesis. (o al menos eso disque hago XD)
Muchas gracias a todos los que dieron like y follow, y por supuesto, a los que dejaron review :D
luxie-chan, Inochan-Uchiha, Ariasu-sama, Gingana, FerCheney, Cold-Sesshy, Asaba-san, Kurokocchii0, Vicky-chan16, naomiatikawa,, y por supuesto, también a:
nozomi: Hola Nozomi! que bien que te haya gustado la canción de YMCA XD Creo que cada vez que la escuche, me imaginaré a los kisekis bailándola jeje. Sep, Akashi no podía hacer esas cosas XD como que sería muy fuera de personaje para él :P Seeh, esto va ha ser todo un caos amoroso XD y pos no creo poner lemmon pronto, si quiero pero no puedo XD porque quiero que Kuroko no lo haga por mera calentura u.u Y si, la pulserita roja esa si protegió a Kuroko :) El fic va re lento, pero te prometo que en un futuro habrá más zhukulento Kagakuro jeje :P Saludos!
Mibuchi: Hola Mibuchi! Me alegra que te haya gustado ^^ Creo que si saldrán más parejas aparte del AllxKuro, pero hmmm, aun no estoy segura de como las vaya a desarrollar :P Gracias por tu apoyo y espero seguirte leyendo ^^ Saludos!
andrea-neko-chan: Hola Andrea! Muchas gracias por comentar :D y bueno sí, si le puse un pokitín de terror al cap, pero créeme, en comparación con este, eso no es NADA XD Aunque quizás en este me excedí tanto que a lo mejor no da miedo? =0 El cuento de Kise ora si lo pondré en el siguiente cap TvT por que en este ya no cupo... Bueno, espero no te de mucho miedo este capítulo :) cuídate mucho y nos leemos pronto! ^^
Miriam Daniela: Hola Miriam! Neta, que bueno que te haya gustado lo de YMCA XD y gracias a ti por hacerme el edit de la imagen con sus caras! XD yo tmbn me cagué de risa cuando lo ví jaja :P Pues puse muchísimo más terror en este cap, pero no estoy muy segura de que tanto miedo dé (creo que lo que da más miedo es la canción que te pasé XD De ahí en más, sepa) Y si, Kise está bien wey, no se percató de Tetsu en todo el primer año hasta que este lo flechó sin querer :P Espero te guste este nuevo cap y te de un poquito de miedo :P Saludos!
NoSab'KienSoy: Hola! Muchas gracias por tu review! ^^ y gracias, de verdad aprecio que te guste el fic :D Pues yo también soy pero si bien miedosa, pero amo lo paranormal XD Espero te guste este cap y los que siguen ^^ Saludos!
SuzuKou: Hola Susukou! Espero te hayan gustado los nuevos caps :D Saludos y muchas gracias! ^^
Masamune Kanetsu: Hola Miyu! Ah no he jugado el juego! XD pero buscaré algún video en youtube para saber a qué te refieres. Jajaja XD si sería muy botana ver a todos bailar el hare hare yuka XD Y pos las razones del papá de Akashi las sabrás en los capítulos futuros... y siii jaja XD perdona que aun no ponga lemmon, y creo que todavía voy a tardar algo de tiempo para eso pero el día llegará XD Por lo mientras espero te guste lo que puse en este cap :) Bueno Miyu, gracias por comentar! Nos leemos pronto!
Bueno, y ahora con unas importantes advertencias.
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Occiness, incoherencia, capítulo largo, videos de terror y muchas canciones para ambientar. Si son muy SENSIBLES a estos temas quizás no sea buena idea que lo lean de noche.
Disclaimer: Kuroko no Basuke no me pertenece. Al igual que todas las canciones utilizadas aquí.
Espero les guste!
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— Tetsuya, cariño.— La suave voz de su abuelita lo reconfortaba mucho. — ¿Sabes por qué es difícil que la gente note nuestra presencia?—
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Kise Ryouta estaba contento.
Era miércoles por la noche, se encontraba en la ducha y con una sonrisa de oreja a oreja.
¡Por fin! ¡Por fin después de tanto tiempo, se le había podido declarar al peli celeste de sus sueños! ... No precisamente de la mejor manera, ni mucho menos en el lugar o en el momento ideal, había que recalcar. Pues también se había enterado que Kurokocchi y él compartieron aula durante el primer año de Secundaria. Hecho completamente lamentable para el rubio, pues quizás si hubiera sido más perspicaz desde antes, hubiera podido ganarse el corazón de su peli azul con mucha antelación, mucho antes de que Kurokocchi y Aominecchi se conocieran...
Pero bueno, el hubiera no existe, y lo único que importaba ahora, era que por fin, y de una vez por todas, se le había declarado al que sin lugar a dudas consideraba como el amor de su vida.
El rubio lavó su cara, una, dos, tres veces, como si se tratase de un intento por ver si estaba soñando. Una parte de él esperaba despertar en su cama para darse cuenta que todo se había tratado de un sueño, no de la realidad. Sin embargo, bien sabía ahora que no se encontraba soñando. El agua caliente que tocaba su piel, lo arrugados que comenzaban a tornarse sus dedos y manos, todo indicaba que esta era la realidad y no un producto de su imaginación.
Kise respiró profundo y continuó sonriendo, solo que ahora lo hacía de una manera más sutil, mientras un ligero sonrojo comenzaba a posarse en sus mejillas.
Poco a poco comenzó a recordar cómo fue qué se había enamorado del peli celeste. Si bien, era cierto que sus sentimientos habían comenzado a aflorar desde el primer día en el que jugaron juntos, específicamente, en el partido de prueba con la segunda división de Teikou. No fue hasta un tiempo después que comenzó a darse cuenta, conscientemente, de cuál era la naturaleza de su obsesión hacia el peli azul...
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Kuroko, Midorima y Kise, caminaban tranquilamente por uno de los pasillos de su escuela secundaria. Todos habían sido convocados por su demoníaco capitán, Akashi Seijuuro, para discutir una nueva estrategia para el equipo.
— Mou, ¿Qué Akashicchi no puede esperar hasta la hora del almuerzo o de la práctica para discutir esto?— Preguntaba Kise, tratando de sacar algo de su desesperación. De todos los equipos en los que había estado desde el primer año, estaba seguro que el pequeño pelirrojo era el capitán más exigente de todos.
— No te quejes Kise, si Akashi necesita vernos ahora, debe ser por algo.— Explicó el peli verde mientras se acomodaba los lentes. Sabía perfectamente que su capitán no los llamaría si no fuera por una buena razón.
Kuroko solo se mantuvo en silencio. Aunque no dijera nada, era obvio que concordaba con el punto de vista del peli verde. Si eran llamados por Akashi-kun, por algo sería. Además, prefería que lo discutieran en ese momento, que era una clase libre, a que utilizaran los valiosos cuarenta minutos del almuerzo, donde Kuroko era más que feliz de estar con sus compañeros, pero sobre todo, con Aomine-kun...
Siguieron un par de minutos caminando por la escuela, mientras se dirigían al lugar donde Akashi les había pedido que se reunieran. El rubio aun continuaba quejándose y el peli verde seguía dándole razones, buenas razones, para que dejara de hacerlo.
Hasta que pasaron cerca de un grupo de chicos, todos parecían ser de tercer año, a pesar de que su estatura fuera menor a la del modelo y a la del esotérico de lentes.
— Uy, mira quien va ahí.— Dijo uno de ellos, con un tono fuerte. Era obvio que su intención era que fuera escuchado no solo por sus amigos, sino también por las personas que estuvieran quince metros lejos de él.
—Ah, sí. El modelito ese.— Comentó otro, con una voz burlona.
Esos jóvenes hablaban como Haizaki. Pensaron Midorima y Kuroko, pero por lo menos reconocían que el revoltoso peli gris tenía las agallas de decir las cosas de frente, no como esos muchachos que ni los conocían. Además, Haizaki también tenía una virtud; él jamás hablaba mal de gente que no conocía. Quizás no por ética moral, sino más bien por que no le interesaba. Por lo que las únicas personas con las que tenía problemas, era con sus conocidos.
En cambio, Kise simplemente siguió caminando. Forzándose a ignorar esos comentarios. Además, no era como si fuera la primera ni la última vez que los iba a escuchar.
— Míralo, se cree que tiene el mundo a sus pies. Pero te aseguro que si no fuera por su cara bonita, nadie lo querría.— Al parecer las cosas estaban subiendo de tono. Y ni el peli azul ni el peli verde podían entender el por qué de esos comentarios tan viles.
El rubio siguió actuando como si no escuchara nada.
— Si, de hecho, he escuchado que cuando la gente lo conoce bien, nadie lo aguanta. Es estúpido y fastidioso, y siempre anda por ahí poniéndole sufijos a los nombres de las personas. ¿Quién hace eso? ¿Un niño de preescolar?—
Varios de los jóvenes en ese círculo comenzaron a reír burlonamente. Al parecer todos ellos le guardaban mucho rencor, o inclusive odio, al copy cat.
— Hey ¿acaso eres sordo, Ryouta?— Siguió otro de los jóvenes, al parecer era el líder del grupo. — Ya había oído que los rubios eran idiotas y huecos, pero vaya, tú si que vas un nivel más allá de eso.—
Midorima jaló el brazo de Kise. El tirador estrella no era para nada una persona que se metiera en problemas, pero hasta él reconocía que esos muchachos de tercer año estaban pasándose de la raya. El rubio sólo volteó a verlo con una mirada un tanto vacía, pretendiendo no entender por qué razón era detenido por su amigo.
— Oi, ¿no vas a hacer algo al respecto?— Midorima estaba serio. Quizás con "hacer algo" no se refería a iniciar una pelea, sino a reportar a esos sujetos con algún maestro o prefecto. Definitivamente esas eran actitudes que no se debían pasar por alto, pensaba el peli verde.
— Nah, lo mejor en este caso es ignorar a gente como ellos, Midorimacchi.— A pesar de que lo que el rubio decía era lógico, su mirada dejaba ver muy en claro que el hecho de que la gente dijera esas cosas sobre su persona, le afectaba mucho.
Kise Ryouta, el guapo modelo y estrella del baloncesto, "el príncipe de la escuela", como a algunas chicas les gustaba llamarle, no era precisamente un chico del todo seguro de si mismo. Aunque era de comprenderse, todavía era muy joven y siempre se encontraba en el ojo público, dentro y fuera de la escuela. Por lo cual era lógico que todo el tiempo se encontrara bajo mucha presión, y sintiera una gran inseguridad por llenar los estándares que le habían sido impuestos.
— Anou, ¿Podrían dejar de decir esas cosas, por favor?—
Y justo en ese momento, el peli verde y el rubio se dieron cuenta que algo faltaba... Y esa voz... justo ahora...
— ¡WARGH!— Gritaron los de tercer año, la mayoría de ellos solo sacaron sonidos incoherentes de sus bocas. — ¡Pero qué carajos!— Gritaron otros, entre otras maldiciones.
— Creo que están siendo terriblemente injustos con Kise-kun.— El peli celeste siguió hablándoles, esta vez no se molestó en comentar un "yo ya estaba aquí desde hace el principio."
Ryouta y Shintarou se acercaron tan rápido como pudieron. Si Kuroko continuaba hablando, era muy probable que todo terminaría muy mal para ellos. Los sempais los superaban por tres a uno, y quizás si se tratara de resolver el problema en una cancha de baloncesto, no habría ningún problema, los harían picadillo tan rápido como cantaba un gallo.
Pero esto era la vida real, si se trataba de agarrarse a golpes, estaban seguros que perderían. Y horriblemente...
— Kuroko, Akashi nos está esperando.— Lo llamó Midorima, esperando que con eso lo hiciera entrar en razón.
— Kurokocchi...— Siguió el rubio, poniendo su mano en el hombro de su amigo. Sin embargo, el peli celeste lo ignoró.
— Kise-kun es rubio.—
Ok, ni siquiera los jóvenes de tercer año parecían entender el por qué el peli celeste comentaba lo obvio.
— También es un idiota.—
Y ahora nadie sabía si Kuroko estaba del lado del rubio o en su contra, aunque parecía que definitivamente estaba en su contra, pues era claro que se unía al bullying.
— Es fastidioso, incoherente, superficial, engreído, algo hueco, y muy malo para la escuela.—
Kise sentía como si le atravesaran el corazón. Escuchar a Kurokocchi decir esas cosas sobre él era más de lo que podía soportar.
— Pero es mi amigo. Y ustedes no lo conocen, no tienen ningún derecho a hablar así de alguien que no conocen.—
Kise, Midorima, y los jóvenes de tercer año se quedaron sin palabras. La manera de Kuroko de defender a alguien sí que era original.
— Cuando comentan cosas así cuando él está presente, tratando de lastimarlo, es obvio que lo hacen por que le tienen envidia. Kise-kun no tiene la culpa de ser mejor que ustedes para los deportes y para las chicas. Si lo que quieren es ganarse el respeto y la admiración de los demás, hablando mal de alguien jamás lo conseguirán.—
Ryouta por fin comenzó a entender qué era la extraña sensación que pasaba por su pecho cada que estaba con Kurokocchi. No era solo admiración, respeto, u inclusive obsesión... Claro, había algo de todo eso mezclado en sus sentimientos, pero ahora estaba seguro que se trataba de un sentimiento mucho más profundo, mucho más fuerte...
Ese sentimiento era, sin lugar a dudas...
Amor.
Y no era porque el peli azul lo estuviera defendiendo que se sentía así. Sino por la clase de persona que el chico sombra era; alguien con valores, alguien con dignidad, con respeto y con ideales justos. Y que estaba más que dispuesto a seguir sus sueños, a pesar de las circunstancias, y sus principios, en lugar de agachar la cabeza, como él muchas veces hacía para evitar las confrontaciones.
Kurokocchi era alguien único ante los ojos de Ryouta, alguien que parecía salido de un libro, alguien tan irreal, que a veces se preguntaba si efectivamente se trataba de un fantasma.
Pero no, Kurokocchi era real, y estaba justo enfrente de él... luchando una pelea que no era suya.
— Tú...— Dijo el líder del grupo con gran odio. Al parecer había tomado lo que dijo el peli celeste como la peor ofensa que alguien le podía hacer.
— Te vas a arrepentir de tus palabras, enano.— Dijo otro de los sempais, externando lo que todos y cada uno de ellos estaba pensando en esos momentos.
Oh no, lo que Midorima temía que pasara estaba a punto de ocurrir: una pelea en la escuela. Estaba a punto de jalar a Kuroko y correr de ese lugar tan rápido como pudieran. Sin embargo, el peli celeste, que parecía no entender que este era momento de correr y no de hablar, siguió con su sermón.
— Y ahora me amenazan con golpes por que no tienen palabras para desmentir lo que he dicho. Debería darles vergüenza, sempais.—
Oh crap, la cosa se iba a poner fea y lamentablemente, el peli verde no veía a ningún maestro cerca que pudiera detener la pelea.
— Ahora si te lo ganaste, mocoso.— Dijo con odio el líder del grupo. No esperando respuesta por parte de Kuroko y lanzando uno de sus puños contra su cara.
Tetsuya cerró sus ojos y frunció su rostro, preparándose para el impacto. Sin embargo, este nunca llegó.
— No te atrevas a tocar a Kurokocchi...—
Cuando el oji azul abrió los ojos, no había ningún puño cerca de él.
Kise había detenido el golpe tomando el brazo del mayor con su mano, estrujándolo con fuerza. Su cara mostraba un brillo de odio que el peli azul y el peli verde nunca le habían visto.
Ryouta no iba a dejar que nadie lastimara a Kurokocchi, y menos en su cara.
Estaba a punto de oprimir con más fuerza el brazo de ese sempai, con toda la intención de causar un daño real. Pero afortunadamente para todos, no pudo continuar.
— Kise.— Dijo cierto joven moreno al cual el rubio nunca había podido ganarle en el baloncesto ni una sola vez.
— ¿Qué está pasando aquí?— Y el dueño de esta otra voz era Akashi Seijuuro, el conocido y temido capitán del equipo más fuerte de la secundaria, además de que era mejor conocido por los estudiantes de Teikou como el presidente del consejo estudiantil.
— Creo que Kisechin se iba a pelear con este sempai enano.— Explicó Murasakibara, como si en verdad se necesitara de una explicación.
Los otros sempais, al verse rodeados por la intimidante y peligrosa aura que emitían los integrantes del equipo de baloncesto, se retiraron del lugar. Ya habían escuchado que esos jóvenes eran monstruos, y no se iban a arriesgar a pelear una pelea que sabían, no podían ganar.
Por fortuna, unos minutos atrás, Akashi había notado que no era normal que Midorima, Kuroko y Kise se demoraran tanto en llegar, por lo que concluyó que algo les había ocurrido y debían ir a buscarlos. Y lo bueno que habían llegado a tiempo, si el rubio se hubiera peleado con esos chicos de tercer año, probablemente hubiera tenido que suspenderlo del equipo por un tiempo. Las reglas eran claras y no podía darse el lujo de tener a otro Haizaki entre ellos. Aunque en el fondo, Akashi estaba más que agradecido con el rubio por evitar que Kuroko hubiera salido lastimado.
Sin embargo, Ryouta se había quedado estático. No por el hecho de que hubieran llegado sus amigos y evitaran que se hubiera peleado, sino porque, cuando Aominecchi llegó al lugar... vio algo en la cara del peli celeste que le dejó la sangre helada.
Ahora que por fin se había dado cuenta de sus sentimientos por Kurokocchi, también pudo darse cuenta de los sentimientos de este por Aominecchi...
Y solo hizo falta ver una mirada entre ellos para darse cuenta...
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— Bobo-chan, ¡ya deja de masturbarte en el baño y déjame entrar! ¡Los demás también necesitamos bañarnos, sabes!— Los gritos de Yoshiko, la hermana de Ryouta de casi veinte años, lograron hacer que su hermano saltara un poco debido al susto.
Al parecer aun se encontraba un poco nervioso por lo que les había ocurrido en Seirin los días anteriores.
— Y-ya voy...— Semi gritó el joven, dejando de lado el flash back que acababa de tener.
Ryouta suspiró lentamente mientras cerraba la llave de la regadera y tomaba su toalla. Recordar ese día, donde pudo ponerle nombre a sus sentimientos por Kurokocchi, siempre lo dejaba con un sentimiento bastante agridulce. Y era de esperarse, pues nadie quiere enterarse que su crush ya está enamorado de alguien más...
Quizás ahora era momento de comenzar a articular el plan para quitar del camino a su peor amenaza;
Aomine Daiki...
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Tetsuya estaba acostado en su cama, jugando con el susodicho llaverito mágico del amor entre sus manos.
Suspiró lentamente y después colocó el pequeño objeto sobre su mesita de noche. Estaba cansado y necesitaba conciliar el sueño. Por ahora, su mente no podía idear un plan para desactivar o revertir las cosas que habían ocurrido en su vida amorosa. Además de que ya no estaba tan seguro que todo fuera debido al poder místico del llavero.
Cerró los ojos lentamente, esperando pronto encontrarse en el reino de Morfeo, cuando de repente y sin aviso alguno, su mente lo sorprendió con una imagen de cierto modelo acercándose a su rostro, lenta y sensualmente...
Inmediatamente abrió los ojos y se sentó en su cama. ¿¡Qué rayos había sido eso!? ¿Por qué sentía su rostro caliente? ¿Por qué su corazón se había acelerado tanto...?
"Ay no..." Pensó el peli azul. "Esto no puede estar pasando..." Puso su mano en su frente y después la paso por su cabello. Al parecer, la declaración de Kise le había afectado más de lo que había creído.
"No Tetsuya, esto no está bien..." Se dijo a si mismo, tratando de calmarse y temiendo que las hormonas y la adolescencia, por fin estuvieran haciendo de las suyas.
No era que fuera de piedra, a pesar de que había aprendido a ocultar sus emociones mejor que nadie. Así que hasta él sabía reconocer que Kise Ryouta estaba guapísimo, parecía príncipe sacado de un cuento de hadas, y tenía un cuerpo que parecía ser tallado por mismos Dioses del Olimpo. Sin embargo, si Tetsu había sido capaz de resistirse y nunca caer ante sus encantos, había sido simplemente por que creía que el rubio estaba jugando, o inclusive por que intentaba molestarlo.
Como aquella vez en la secundaria, que encontró al copy cat arrancando los pétalos de una flor, diciendo:
—Kurokocchi me ama...— Arrancaba el pétalo con una sonrisa.
—Kurokocchi no me ama...— Kise se ponía triste.
Tetsu se quedo observando con su típica cara inexpresiva. Este era otro momento de oro para trollear al rubio. Aunque bueno, él se lo estaba buscando. ¿Qué chico de su edad en todos sus cabales se ponía a hacer eso?
Cuando por fin Kise llegó al último pétalo, el cual era en el turno de "Sí me ama", este se encontraba casi temblando de felicidad.
Sin embargo, el peli celeste se adelantó, se colocó justo al lado de Ryouta y arrancó el pétalo él mismo, para después susurrar:
— No te ama...— Y alejarse sutilmente. Dejando a un Kise con el corazón roto, pero más que nada, temblando del susto que le había provocado su crush.
¿Quién lo diría? Kuroko había hecho tal cosa por que creía que el rubio solo estaba bobeando, y ahora resultaba que sus sentimientos eran reales, y que siempre lo habían sido. Además, el rubio ya hasta se le había declarado. Y Kuroko no iba a mentirse diciendo que tal declaración no había causado un efecto positivo en él.
"No, no, no." El peli azul giró su cabeza de un lado para otro. Esto no estaba para nada bien, él no era un puto y no iba a albergar sentimientos por tres personas al mismo tiempo... cuatro, contando a Kagami-kun.
"¿Y lujuria?" Dijo una voz dentro de su cabeza, haciendo que el peli celeste se sonrojara como tomate.
Al parecer las hormonas sí estaban haciendo de las suyas, y estas le gritaban que querían sexo, no con cualquiera, claro está, sino solamente con:
Uno) Akashi-kun; A pesar de que aún no sabía qué sentir por él o si algún día lo perdonaría. Tetsu tenía que admitir que lo que su ex capitán le había hecho sentir los días anteriores era algo que nunca había sentido con nadie más... Además de que el aura del pelirrojo era tan fuerte, que la mente sucia del peli celeste solo podía alucinar como sería en la cama...
Dos) Aomine-kun; ¡Dios! El moreno era su segundo amor, su primera luz (formalmente hablando), su amigo, la persona que lo sacó del abismo cuando más lo necesitaba. Y para la parte pervertida de peli celeste, Daiki era la prueba viviente de la masculinidad. Tetsu muchas veces fantaseaba con que este lo tomara "a la fuerza", tipo cavernícola, teniendo un sexo fuerte, duro, con sudor cayendo por aquí y por allá, y con lamidas y lengüetazos por todos lados...
Tres) Kagami-kun; Su actual luz, su mejor amigo, la persona que lo entendía mejor que nadie. Aunque a la hora de sacar su yo homosexual, no tanto. Tetsu creía que Kagami aún era heterosexual, por lo cual trataba de contener sus bajos deseos hacia el pelirrojo. Aunque de vez en cuando no podía evitar imaginar que él y el pelirrojo, tenía un esporádico encuentro sexual en el gimnasio, cuando ya todos se habían ido... Quizás era de las pocas fantasías del peli celeste donde la lujuria no era el principal sentimiento, sino también, el amor...
Y como si no tuviera suficiente con esos tres, ahora se unía otro al "Harem".
Cuatro) Kise Ryouta; Kuroko no sabía ni por donde empezar con el rubio. Era tonto, todo mundo lo buleaba, y siempre andaba diciendo estupideces. Pero cuando se ponía serio, era una persona completamente diferente. Era como cuando uno veía las fotos de Kise en alguna campaña publicitaria, si lo conocías personalmente, no podías creer que se tratara de la misma persona. No era que Tetsu fuera superficial, pero Kise era guapísimo, y la verdad, le fascinaba la cara del modelo... Y cuando se ponía serio, Dios, hasta Kuroko caería ante esa belleza...
"Ay no..." Pensó el peli celeste. Ahora que recapituló a las personas que lo atraían de cierta manera, además de recordar una que otra fantasía con ellos, su pene comenzó a erguirse con sangre, reaccionando inmediatamente ante sus deseos primitivos.
Kuroko bajó su mano y la introdujo debajo de su pijama, después debajo de sus boxers. Tomó fírmemente su sexo y lo comenzó a jalar de arriba hacia abajo, primero lento, y después más rápido, cambiando el ritmo de vez en cuando y masajeando la punta con sus dedos.
Ya no estaba seguro en quién de esos cuatro estaba pensando, o quizás su mente cambiaba rápidamente entre ellos. Primero estaba con Aomine-kun, luego Akashi-kun, luego Kise-kun, luego Kagami-kun... luego todos al mismo tiempo...
Kuroko se sentía sucio por tener semejantes pensamientos... Probablemente su abuela no estaría nada orgullosa. Pero a pesar de ello, el peli celeste no podía evitarlo.
Después de unos minutos pudo llegar a su clímax, esparciendo su semilla sobre su pijama. El peli celeste se limpió y se cambió, para después no tratar de pensar en lo lascivo que había sido. Aunque una vez que la semilla del deseo y la curiosidad han sido plantadas, es muy difícil arrancarlas de raíz.
Kuroko se metió a la cama nuevamente, con toda la intención de dormirse y no pensar más en el tema.
Ahora lo único que esperaba, era que no se fueran a unir más pretendientes a la lista. Y con ese pensamiento, el chico sombra comenzó a caer dentro del mundo de los sueños...
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El "monstruo" de la generación de los milagros, mejor conocido como Ahomine para los amigos, estaba recostado en la cama con su celular en la mano, viendo una y otra vez el contacto con el nombre Kuroko Tetsuya.
No podía dormir, pero esta vez no era debido al miedo que los fantasmas de la escuela de Tetsu habían causado en él. Sino a las palabras que su rival en el baloncesto, y ahora en el amor, le había dicho:
"Eres un idiota insensible que trató a Kuroko como basura. Sino es por que te derrotamos en la Winter Cup, seguirías siendo el mismo bastardo insensible con él. ¿Tienes idea de lo que le hiciste sentir? ¿De lo mucho que lo lastimaste?..."
El moreno no podía dejar de pensar en ello, y la razón era porque gran parte de él sabía que esas palabras eran verdad.
Estaba consciente de todo el daño que le había hecho al peli azul, y sabía mejor que nadie que su ex sombra se merecía a alguien mucho mejor que él... Y no, estaba vez no iba a mentirse diciendo: "El único que puede ser mejor que yo, soy yo."
Pero aún así... sus sentimientos seguían ahí, y más fuertes que nunca. Tetsu y el baloncesto eran las únicas cosas en las que no se iba a dar por vencido. Ya lo había intentado una vez, y su vida se había vuelto monótona, completamente gris, sin sentido e insoportable.
No, no iba a desistir, ya no iba a renunciar al peli azul. No después de todo lo que habían pasado, de todo lo que tuvieron que aprender. Sabía que había cometido errores gigantescos, pero por eso estaba aquí ahora, para cambiar el rumbo de su vida y hacer las cosas bien.
Sólo había una cosa que podía hacer en esos momentos, y esa era hablar con Tetsu. Tenía que disculparse con él, tenía que hacerle saber lo mucho que sentía haber sido un completo idiota, y sobre todo, tenía que hacerle saber el por qué había actuado así...
Ya no quería esperar más, tenía que hablar con él, escuchar su voz, aunque fuera por la línea telefónica.
Sin darle más vueltas al asunto, presionó la tecla de llamar en su teléfono.
Lamentablemente para Aomine, Tetsu nunca respondió. Ya pasaba de las doce y era lógico pensar que el peli celeste ya se había ido a dormir.
El moreno suspiró y colocó su celular al lado de su cama. Quizás también ya era hora de que se fuera a dormir... de todas maneras no era como si esa plática fuera urgente... ¿o sí?
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Afortunadamente para Kagami, para Kuroko y para los Kisekis, después de utilizar el curioso y de alguna manera embarazoso método de Kise, ningún fantasma, cosa u fenómeno paranormal, hizo acto de presencia el dia jueves.
A pesar de que siguieron escuchando y limpiando al ritmo de las canciones, todos los jóvenes, pero especialmente Kagami y Aomine, se negaron rotundamente a solo utilizar las que el rubio decidía, por lo que también escucharon muchas canciones de hip hop y rap, donde el moreno y el pelirrojo se dieron cuenta que tenían un gusto de música muy similar, por no decir casi idéntico. ¿Quién lo diría? sino fuera por Tetsu, igual y Taiga y Daiki hubieran podido ser buenos amigos.
Al terminar de limpiar el jueves, y con un saldo de cero apariciones fantasmales, los jóvenes decidieron que por fin sería un buen día para ir a jugar un poco de baloncesto callejero. Pues después de casi tres días sin practicar, sentían que ya lo necesitaban, casi como comer o respirar.
— ¡Yo quiero ser con Kurokocchi!— Gritó el rubio casi desesperadamente. Eran seis personas, así que fácilmente podrían jugar en equipos de tres.
— Nah, eres muy molesto Kise, mejor vete con el otro equipo.— Respondió Aomine bastante despreocupado. Estaba seguro que Tetsu no querría ser equipo con el escandaloso rubio.
— ¡No! ¡Yo quiero ser la luz de Kurokocchi, ya me toca!— El rubio pensaba que de alguna manera ese reclamo le daba el poder de efectivamente, convertirse en la luz del peli celeste. El cual tranquilamente observaba la situación desde una distancia prudente.
— ¿Ha? ¿Qué te hace pensar que tú vas a hacer su luz? El único que puede ser la luz de Tetsu soy yo.—
— ¡Aominecchi, eso no es justo!—
— Me importa un carajo que lo sea. Además, recuerda que quedamos que tú sólo podrías ser su luz cuando me vencieras, cosa que no ha pasado.—
El rubio sólo hizo un gran puchero, recordando con recelo aquel día en el que hicieron ese trato...
— Oigan, ustedes pueden pelear todo lo que quieran, pero el que es la verdadera luz de Kuroko soy yo.— Kagami decidió entrar en la discusión, le molestaba mucho que tanto el rubio como el moreno discutieran sobre quién tomaría el papel que obviamente sólo le correspondía a él.
Y por supuesto, con eso bastó para que la discusión entrara más en calor. Aomine gritaba que él era la luz original, por lo tanto tenía todo el derecho de jugar este juego al lado de Tetsu. Kise reclamaba que a él nunca le tocaba ser la luz, por lo tanto ya justo que fuera su turno. Mientras Kagami dejaba muy en claro que él y Kuroko eran equipo en cualquier juego de baloncesto, fuera o no fuera oficial.
Sin embargo, el peli celeste se adelantó a sus acciones, y para darse a notar dio un ligero pero certero golpe, tanto a la costilla de Kagami como a la de Aomine.
— ¡Tetsu!—
— ¡Kuroko!—
Fueron los gritos que se escucharon prácticamente al mismo tiempo. Mientras ambos jóvenes se sobaban los costados. Sin embargo, el oji azul hizo caso omiso a ellos.
— Mientras ustedes discutían, Murasakibara-kun, Midorima-kun y yo decidimos con quién jugaríamos.—
Los otros tres solo se le quedaron viendo extrañados, no entendiendo del todo a qué se refería.
— Voy a ser equipo con Murasakibara-kun y Midorima-kun. Por lo que ustedes tres estarán en el equipo contrario.— Especificó el chico, obteniendo por respuesta un fuerte "¡¿QUÉ?!", por parte de esos tres. Mientras había una ligera mirada de satisfacción en la cara de Midorima y una semi sonrisa burlona en la del peli lila.
— ¡Pe-pero Kurokocchi!— Chilló Kise, con sus ya muy bien conocidas lágrimas de cocodrilo.
— Lo siento Kise-kun, tendrás que ser equipo con Aomine-kun y Kagami-kun.—
Ay no, Kise definitivamente no quería eso. ¿Cómo es que las cosas se habían tornado así? Además, Taiga y Daiki tampoco estaban muy felices con esa decisión.
— Tetsu, deja a tu equipo y forma uno conmigo.— Sugirió Aomine con esa típica sonrisa de niño malo que tenía, sin embargo, el peli azul no sucumbió para nada ante ella.
— Gracias, pero no gracias, Aomine-kun.— Fue la sutil y educada respuesta. Dejando al moreno un poco extrañado por haber sido rechazado justo como Kise.
— Kuroko— Esta vez fue Kagami el que le llamó. Pero con una mirada bastó para que el pelirrojo se diera cuenta que su sombra no iba a cambiar de parecer. Le gustara o no, iba a tener que hacer equipo con el molesto rubio y el odioso moreno.
— Está bien...—El chico tigre suspiró derrotado. Sabía mejor que nadie que cuando su amigo se decidía en algo, como en este caso, formar equipo con Murasakibara y Midorima, nada lo iba a hacer cambiar de parecer.
— Empecemos de una vez.— Dijo Midorima acomodándose los lentes. — O se nos va a hacer más noche.—
— Si~~— El peli lila parecía estar más animado que de costumbre.
Y así, de muy mala gana, comenzaron a jugar. Aunque queda muy claro que el equipo de Kise, Kagami y Aomine, estaba teniendo claros problemas de organización desde el primer segundo del juego...
No había pasado ni un minuto y ya se estaban matando. Kuroko había mandado un pase a Midorima, el cual habría sido perfectamente interceptado, de no ser por que el rubio, el moreno y el pelirrojo, chocaron entre sí. Murasakibara escuchó en su mente como si se hubiera sido el sonido de unos bolos al caer.
Midorima hizo una cara de dolor. Al parecer hasta a él le había dolido el impacto.
Aomine fue el primero en levantarse, sobándose la cara y el pecho, que era por donde había chocado con el pelirrojo y el rubio.
— ¡Dénme la pelota a mi!— Gritó el joven, bastante molesto por lo adolorido que estaba y por lo estúpidos que se debieron de haber visto. — ¡Ese pase de Tetsu era mío!—
— Auch...— El as de Kaijou también se levantaba adolorido. — ¡Aominecchi! ¡¿Qué cosas dices?! ¡Es obvio que ese pase era para mí!—
— ¡No digan idioteces! ¡Ese pase era mí porque yo soy la ACTUAL luz de Kuroko!— Debatía Kagami.
Y la tonta discusión siguió por unos segundos, hasta que la paciencia de Kuroko se agotó.
Tomó el balón y lo aventó hacia la cabeza de Kise, después de eso volvió a golpear las costillas del moreno y el pelirrojo.
— Están mal, ese pase no era para ninguno de ustedes.— La voz de Tetsu sonaba igual de impasiva que siempre, sin embargo, los tres jóvenes regañados pudieron notar fácilmente que el peli azul estaba enojado. — No sé si recuerden que estoy jugando en el equipo contrario.— Kise gimoteó y los otros dos desviaron la mirada. No era que se hubieran olvidado completamente de que Tetsu estaba en el otro equipo, sólo que el pequeño juego comenzó a tornarse como una batalla por el territorio, y el macho que ganara el pase de la hembra, es decir Tetsu, se quedaría con él, o al menos una parte inconsciente de ellos lo había visto así.
— Y para que quede claro, todos los pases que haga en este juego son para Midorima-kun y Murasakibara-kun.— Kuroko tomó el balón y se alejó de ellos.
Ahora los respectivos ases de Kaijou, Seirin y Tou, se sentían un poco avergonzados por su comportamiento. Quizás era mejor dejar de lado sus diferencias, al menos por este juego, y concentrarse en jugar y pasar un buen rato, pero sobre todo, en ganar.
Y así lo hicieron, o al menos lo intentaron, pero una vez que se tienen graves problemas de organización, es muy difícil resolverlos ese mismo día.
Kagami, Kise y Aomine siguieron discutiendo, pero al menos ya no fue por los pases del peli celeste. Ahora era por que simplemente no conseguían trabajar en equipo. En cambio, Kuroko, Midorima, y Murasakibara, se ajustaron inmediatamente y trabajaron juntos sin mayor problema.
Los resultados fueron obvios, el equipo de Kuroko ganó por una enorme ventaja. Los kisekis y el peli azul no pudieron evitar recordar cuando estaban en la secundaria, y una situación similar ocurrió. Donde el equipo del peli azul también había ganado, y así pudieron enseñarle al peli lila y al peli verde la importancia de trabajar en equipo. Otra cosa que recordaron con mucho cariño y gracia, fue el hecho de que al final el juego, Kuroko había terminado vomitando en la cancha.
Despejando su mente de los buenos recuerdos de Teikou, Kuroko se dio cuenta que algo le faltaba. Después de observarse unos segundos, se dio cuenta de que se trataba de la pulserita roja que le había regalado Murasakibara-kun un día atrás.
Trató de buscarla dentro de la cancha, y afortunadamente la encontró cerca de los límites del concreto con el césped. Estaba rota.
"Probablemente la jalé mientras estábamos jugando." Pensó el peli celeste, sintiéndose algo culpable por no haber sido más cuidadoso. Inmediatamente se dirigió hacia su amigo peli lila.
— Murasakibara-kun.— Lo llamó.
El peli lila solo volteó a verlo con su típica carita de gigante con corazón de niño. — ¿Are~~? ¿Qué pasa Kurochin~~?—
— Perdón, fui descuidado y no me di cuenta cuando se rompió la pulsera.—
— Ohh, no te preocupes Kurochin...—
El peli lila supó esconder muy bien su preocupación. Ahora, lo único que podía hacer era mandarle un mensaje a su amigo Akachin. Pues el único amuleto súper efectivo contra los malos espíritus que tenían, se había roto...
Y los demás que creían que se habían librado de los fantasmas sólo por el método de Kise...
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Era viernes en la tarde. Afortunadamente, era el último dia que los jóvenes estarían limpiando el viejo y tétrico edificio de Seirin. En el ambiente se podía sentir el olor a tierra mojada, se estaba nublando y probablemente la lluvia no tardaría en caer.
No era como si un poco de lluvia les diera miedo, pero agregar los rayos y truenos a la atmósfera de ese oscuro lugar, solo hacía que los escalofríos aumentaran. Aunque bueno, al menos ya tenían un buen método de defensa, pues hacer el ridículo al estilo Kise Ryouta les había funcionado demasiado bien.
Kuroko y Kagami se dirigían a la parte delantera del edificio, faltaban apróximadamente unos cinco minutos para la hora en la que habían acordado de verse con los demás. Sin embargo, cuando llegaron, se sorprendieron mucho pues ya estaban ahí tres personas esperándolos, y estos no eran ninguno de los kisekis...
— ¿Entrenadora?— Dijo el pelirrojo, bastante sorprendido de ver a la chica ahí. Kuroko no dijo nada, pero estaba igual de extrañado de ver no sólo a su entrenadora, sino también su capitán y a Kiyoshi-sempai.
— Hola Kuroko-kun, Kagami-kun.— Los saludó la joven.
— Ah, buenas tardes Entrenadora. Kiyoshi-sempai— El peli celeste regresó el saludo cordialmente.
— Qué formal eres Kuroko-kun.— Dijo Teppei sonriendo.
— ¿¡Y a mi que no me van a saludar!?— Preguntó el capitán de Seirin algo molesto.
— Si capitán, ya lo iba a hacer.— Aunque la sincera explicación de Kuroko no parecía convencer a Hyuuga.
— Anou...emmm...— Comenzó Kagami nerviosamente, ignorando la molestia del capitán. Siempre que iba a hablar con sus sempais se ponía un poco nervioso, pues hablar japonés formal realmente no era lo suyo. — Emm... Entrenadora, Capitán, Kiyoshi-sempai...— Los llamó el chico, evadiendo sus miradas y rascándose la nuca. — ¿Po-por... por qué están aquí?— Y soltó la pregunta, agregando un "desu" un par de segundos después.
El peli celeste fijó su mirada en los tres mayores. A decir verdad, él también tenía mucha curiosidad en saber qué estaban haciendo ahí.
Riko colocó sus brazos en su cintura, Kiyoshi sonrió nerviosamente y Hyuuga se cruzó de brazos.
— ¿Qué no es obvio? Venimos a acompañarlos.— Explicó la chica, tan confiada y tranquila como pudo mostrarse.
— ¿A acompañarnos?— Kagami no podía creer lo que había escuchado. Kuroko tampoco.
— Sí Bakagami.— A Riko a veces se le olvidaba que no estaban en la cancha entrenando, y que por lo tanto, estaba bien ser un poco más paciente.
El dúo dinámico de Seirin se quedó estático. Aun no comprendiendo del todo la situación. Si bien ya sabían que la entrenadora había dicho que estaban ahí para acompañarlos... ¿Acaso se referían a que hoy, entrarían con ellos a la escuela...?
Hyuuga notó sus caras de confusión, y como buen sempai y capitán que era, les dio un zape a los dos. A ver si así entendían más rápido, según él.
Taiga y Tetsuya inmediatamente se sobaron sus cabezas, no entendiendo para nada porqué les había pegado su capitán.
Afortunadamente Kiyoshi, como el buen papá oso que era, explicó de una manera más específica la situación.
— Vamos a entrar con ustedes a este viejo edificio. Kagami le contó a Furihata-kun lo de la foto que encontraron unos días atrás, Furihata-kun le contó a Mitobe, y Mitobe a Koganei, y Koganei a toda la escuela, y por ahí se enteró Izuk- ¡Auch!— Kiyoshi no pudo terminar el punto pues Riko le dio un codazo en el estómago. Dándole a entender que no se detuviera a contar cómo era que funcionaba el chismógrafo de Seirin.
— Bueno, la cosa es que...— Pausó el alto, tomando un ligero respiro, como si necesitase algo de valor para decir lo que iba a decir. — Cuando Riko, yo y Hyuuga nos enteramos de eso, los tres concordamos en que no era algo normal... Cuando nosotros veníamos a jugar aquí en nuestro primer año, o a hacer pruebas de valor, nos ocurrieron cosas, muchas, muchas cosas, pero nunca nos pasó algo así... Los tres estamos muy preocupados por ustedes, y yo personalmente temo por sus vid- ¡Auch!— Esta vez tampoco pudo terminar, pero ahora el que le había pegado era Hyuuga.
— ¡Idiota, no digas esas cosas! ¡Los va a asustar más!— Lo regañó el de lentes.
— Pero no es para que me pegues tan fuerte Hyuuga...— Se quejó Teppei, sobándose el área donde había recibido el golpe.
Sin embargo, Kagami y Kuroko no sabían si sentirse conmovidos por el cariño y preocupación de sus sempais, o terriblemente asustados por lo que casi decía Kiyoshi...
Pero bueno, ya tenían el método 100% efectivo de Kise... ¿cierto? Ya nada extraño iba a ocurrir... ¿¡verdad!?
Antes de que pudieran seguirse preguntando si el método del rubio era infalible o no, llegó un Midorima Shintarou que se veía más molesto y fastidiado de lo normal, y al parecer, él tampoco estaba solo...
— ¡Hola, Kuroko-kun, kagami-kun!— Los saludó Takao Kazunari muy efusivamente. — ¡Hola sempais de Seirin!— Saludó el joven a los mayores, así ocultando el hecho de que no recordaba sus nombres.
— ¿Takao-kun?— Preguntó Kuroko, estaba bastante sorprendido de ver al peli negro ahí.
Kagami y los jóvenes de tercer año dirigieron sus miradas hacia el peli verde, como esperando una explicación. Este solo suspiró y comenzó a hablar.
— Le conté a Takao todo lo que nos pasó en los días anteriores... Y como le encanta lo paranormal me obligó, más bien me extorsionó, para que lo trajera aquí.—
— ¡Ay Shin-chan no seas un tsundere mentiroso!— El joven peli negro le pegó en la espalda. — ¡Es obvio que estoy aquí por que estoy preocupado por ti y tus amigos! Además, ¿Imagínate si te pasa algo? ¿a quién molestaría, a quién le voy a decir Tsundere? ¿A quién voy a llevar en la carretilla...? Aunque pensándolo bien, eso nunca lo extrañaría...— El peli negro puso una mano en su barbilla. Quizás lo único que no extrañaría del peli verde si este desapareciera, sería pedalear la ·$%&/ carretilla. — Y luego si te vas al otro mundo estoy seguro que vas a andar penando por haber sido un tsundere toda tu vida, y me vas a venir a jalar los pies en la madruga y no, no, yo no quiero que me andes espantando por las noches.—
— ¿¡Pero qué rayos con todo eso Takao!? Además, ¿¡Por qué dices que "si me voy al otro mundo"!? ¡Los fantasmas no matan!—
— ¿Y tú cómo sabes?—
— Pues por qué... nunca he escuchado una historia donde el fantasma sea el asesino.—
— Exacto.—
— ¿Huh?—
La pequeña discusión del peli verde y el peli negro fue interrumpida por la llegada de cierto rubio hiper activo y su querídisimo ex sempai de equipo en Kaijou, pero siempre sempai de corazón; Kasamatsu Yukio.
— ¡Hola minna! ¡Veo que están muy animados!— Aunque Kise parecía ser el más animado de todos.
— ¿Kasamatsu-san?— Preguntó Kuroko, reconociendo inmediatamente al ex capitán de la escuela del modelo.
— Hola a todos.— Saludó el joven casi universitario. — Por lo que veo no soy el único que vino de niñera.— Agregó Yukio, al ver a los sempais de Seirin.
— ¡Hidoi, Kasamatsu-sempai!— Gimoteó el rubio. — Yo ya no necesito niñera. Ya soy casi adulto—
El ex capitán de Kaijou le dio una patada en la espalda a su kouhai.
— ¡Cállate idiota! ¡En primer lugar yo no estaría aquí si te supieras comportar como una persona normal!—
Al igual que con Shintarou, los jóvenes presentes vieron en silencio la escena, esperando a que Kise o Kasamatsu dieran un tipo de explicación. Y como el rubio se encontraba chillando en el piso por el bullying de su sempai, Kasamatsu comenzó a hablar.
— El entrenador me mandó un correo pidiendo mi ayuda. Me dijo que el idiota de Kise no se había parado a entrenar en toda la semana, y quería que yo hablara con él o descubriera si se estaba metiendo drogas o si tenía novia. Ustedes que conocen a Kise saben que eso es imposible, en especial la parte de tener novia.— Al decir eso último, los ojos del joven de dieciocho años se posaron en Kuroko por menos de un segundo, y una ligera sonrisa apareció en sus labios, el peli celeste solo tragó saliva. ¿Acaso Kasamatsu-san sabía que Kise-kun estaba enamorado de él...?
— Afortunadamente ya presenté mis exámenes de admisión de la Universidad. Por lo que en estos momentos, como los de tercer año ya no estamos en el club, tengo bastante tiempo libre. Así que busqué a Kise y lo golpeé hasta que me dijo la verdad... Aunque debo decir que aún no le creo la parte de los fantasmas...— Al parecer el sempai favorito del rubio era una persona escéptica.
— ¡Pero es verdad Sempai!— El rubio se paró inmediatamente para defender su punto. — ¡Todos nosotros escuchamos cosas!—
Yukio lo vio en silencio unos segundos y después suspiró. — Como sea, la cosa es que vine con Kise para verificar que no haga más destrozos, y pedirle disculpas al profesor de Seirin por molestarlo. Espero que así no se quede con una idea tan mala de nuestra preparatoria.—
— Sempai... ¿Estás diciendo que doy mala imagen a Kaijou?— Preguntó el rubio entre gimoteos, a lo que todo mundo se tomó la libertad de responder.
— Kise-kun nunca ha sido un buen ejemplo.—
— Tiene cara como de trabajador de Host club, nanodayo.—
— Pues ese aretillo que usa hace que tenga mis dudas sobre a qué se dedica.—
— A mi nunca me dio confianza con su: "Dénme a Kurokocchi, por favor", pensé que se trataba de un pervertido.—
— Oigan sí, ahora que lo pienso tienen razón.—
— Yo siempre pensé que se quería robar a Kuroko-kun para hacerle cochinadas..—
— ¡Ah, yo también, yo también!—
Eran las cosas que se escuchaban entre ellos, Ryouta volteó a verlos inmediatamente con sus lagrimotas, que esta vez eran reales.
— ¡Hidoii minna! ¿¡Por qué dicen cosas tan horribles de mi!?¿¡Pero quién creen que soy!?— Chilló el joven, que si bien ya estaba acostumbrado a que lo molestaran, nunca se unían tantas personas en su contra.
— Hey, no empiecen el bullying a Kise sin mí.— Dijo Aomine Daiki, que acababa de llegar y fácilmente pudo notar qué era lo que estaba ocurriendo.
Antes de que alguien pudiera decir algo, una mancha rosa que se movía a una velocidad sorprendente pasó entre todos ellos, gritando un fuerte, agudo y empalagoso:
— ¡TEEEETSUUUU-KUUUUUN~~!— Mientras la peli rosa se le dejaba ir encima al joven de poca presencia.
Al parecer, al moreno le había ocurrido la misma situación que a Kise y a Midorima. Seguramente Momoi había insistido en le contara qué estaba ocurriendo en la escuela de Tetsu, y cuando este por fin le contó, la peli rosa muy probablemente había insistido en acompañarlo. Eso o... simplemente quería ver a su Tetsu-kun.
—... M-momoi-san...— Respondió Tetsuya, respirando con algo de dificultad.
Satsuki se sentía feliz como una lombriz, ya tenía mucho tiempo sin ver ni abrazar a Tetsu-kun, así que por eso mismo lo abrazó con más fuerza.
Kise se puso un poco feliz al ver que el bullying había parado, pero un sentimiento de celos lo atravesó al ver como la peli rosa le pegaba sus partes a su Kurokocchi.
— M-momoi-san... no puedo respirar...— Dijo el chico, al sentir como su caja torácica era oprimida por los pechos y brazos de la joven.
— Ay, gomen Tetsu-kun, es que ya tenía tanto que no te veía~~— La peli rosa despegó su cuerpo ligeramente de el del muchacho, pero no lo soltó por completo.
— Oi Satsuki, deja de estar de fastidiosa y suelta a Tetsu de una vez.— Al menos Aomine ya no estaba celoso de presenciar la escena, pero igual no le gustaba ver a su ex sombra ser estrujado por alguien más, aunque ese alguien fuera su casi hermana Satsuki.
— No seas así Dai-chan, hace mucho que no veía a Tetsu-kun. Por lo menos déjame abrazarlo un poquito más~~—
— ¡Ah, yo también quiero abrazar a Kurokocchi!—
— ¡Shin-chan también quiere abrazar a Kuroko-kun!— Dijo cierto peli negro de Shuutoku.
— ¡Oi Bakao! ¿¡Qué cosas dices!?— Y el tsundere se sonrojó ante la idea.
— La verdad.—
— ¡Nadie va a abrazar a Kuroko!— Gritó Kagami, los celos comenzaban a subir ante la idea de que todos quisieran abrazar a su sombra.
— No estés celoso Kagami, tú también lo puedes abrazar.— Dijo Takao, consiguiendo una mirada de "creí que me apoyabas" por parte de Midorima.
— Anou... Yo no quiero que me abracen.— Comenzó Kuroko, que fue completamente ignorado por todos.
Los sempais observaban la escena desde la distancia, aunque ninguno de ellos parecía estar sorprendido de la situación. Al parecer, Kasamatsu también estaba muy bien enterado de la situación del "harem" de Kuroko-kun.
— ¡Ya sé! ¿Por qué no abrazamos todos a Kuroko?— Fue la sugerencia del poseedor del ojo del halcón, que inmediatamente se acercó a abrazar al peli celeste. La cara del chico sombra comenzó a tornarse en una de terror. No le parecía tan buena idea que todos lo abrazaran al mismo tiempo, pues podía terminar aplastado, o jaloneado... como la vez del túnel del amor...
— ¡Siii~~!— Momoi volvió a abrazar a Tetsu con todas sus fuerzas.
— ¡Kurokocchi~~!— Kise también se abalanzó.
La cara de Kuroko dejaba ver que definitivamente no lo estaba disfrutando.
Aomine y Kagami estaban a punto de quitar a esos tres de encima del oji azul, sin embargo, la llegada del último integrante de la brigada de la limpieza en la escuela embrujada, los detuvo.
— Nee~~ ¿Qué están haciendo todos eh~~?— Preguntó cierto peli lila.
— Murasakibara-kun.— Lo saludó Kuroko, estando realmente agradecido de que su ex compañero hubiera llegado en el momento indicado.
— ¡Muukkun~~!— La peli rosa también parecía estar muy feliz de verlo.
— Ahhh~~ Sacchin ¿Qué haces aquí~~?—
— Quería ver a Tetsu-kun~~— Explicó la peli rosa, diciendo gran parte de la verdad. Si bien, era cierto que la razón de mayor peso por la que estaba ahí, era por qué de verdad quería ver al peli celeste, pero también, por que tenía una gran curiosidad por las historias que le había contado Dai-chan sobre la escuela.
— Ohh~~ ya veo.— Sin embargo, el peli lila no necesitaba mayor información. — Yo también traje a un amigo~~—
Al parecer con todo el barullo que estaba ocurriendo, ninguno de los kouhais se había percatado de la presencia del otro joven de América; Himuro Tatsuya.
— Hola a todos.— Saludó el guapo peli negro con una sonrisa.
— ¿¡Tatsuya!?— Kagami estaba muy sorprendido de ver ahí a su amigo/hermano. — ¿Qué haces aquí?— Y no iba a esperar en preguntar eso.
— Atsushi me pidió que lo acompañara.— Explicó simplemente el guapo joven, diciendo nada más que la verdad. Aunque claro, no especificando en detalles...
Vaya, ahora la banda de personas que iban a entrar a la escuela si que había crecido. No solo estaban los seis jóvenes iniciales, sino que ahora se habían sumado; tres sempais de Seirin, uno de Kaijou, uno de Yousen, un chico de Shuutoku y una de Tou. Sumando un total de trece personas.
Trece. Hasta el número de personas presentes no les daba buena espina...
— Oye Kuroko, ¿Y dónde está el maestro ese?— Preguntó Kiyoshi, notando que ya pasaban de las seis, que era la hora a la que supuestamente llegaba el maestro para que entraran en la escuela.
— No lo sé...— Respondió el peli azul, era la primera vez que Kaneda-sensei se demoraba en llegar.
Como si lo hubiera invocado, un mensaje de texto llegó al celular del peli celeste justo en ese momento. El joven buscó su móvil en la bolsa de su pantalón con algo de dificultad, pues aun estaba siendo abrazado, y por lo tanto, semi inmovilizado, por Kise, Momoi y Takao. Cuando por fin pudo tomarlo y leer el mensaje, sus ojos se abrieron ligeramente.
— Es un mensaje de Kaneda-sensei... dice que nos adelantemos en limpiar las áreas que faltan y que él vendrá a ver como vamos en cuanto se desocupe, que está en una junta.— Explicó el chico, medio leyendo el mensaje del maestro.
Sin embargo, la mayoría de los jóvenes se quedaron un poco extrañados ante esas palabras.
¿Una reunión de Profesores en un viernes por la tarde...? Eso sonaba muy extraño, con todo y que eran japoneses...
Hubo un pequeño silencio, hasta que la entrenadora de Seirin se decidió a hablar.
— Bueno, supongo que eso está bien, Kuroko-kun. Quizás si tu Profesor hubiera venido en este momento, no nos hubiera dejado acompañarlos dentro del edificio.— La castaña tenía razón. Probablemente el sensei no estaría nada feliz con la idea de que tantos amigos de los jóvenes se unieran a la causa. Tal vez con Midorima-kun, Kagami-kun y Murasakibara-kun había sido una excepción, pues en ese entonces eran muy pocas personas. Pero ahora que ya casi terminaban de limpiar, no tenía sentido alguno que aumentaran el número de integrantes.
— Tiene razón entrenadora.— Dijo el peli celeste. — Creo que en ese entonces deberíamos entrar de una vez, antes de que oscurezca más...—
La castaña asintió, y todos los presentes, sobre todo los que ya habían estado en ese lugar, concordaron con el oji azul.
Así pues, todos entraron en el edificio. Y entonces, comenzó a llover...
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— Vaya, debo decir que hicieron un buen trabajo.— Los felicitó Riko. Quizás el lugar no estaba rechinando de limpio, pero definitivamente ya no se veía tan mal como ella lo recordaba.
— Gracias, entrenadora.— Le respondió el peli azul. Tener la presencia casi maternal, aunque generalmente militar, de la castaña con ellos, lo tranquilizaba mucho.
—Bueno, en tu defensa Kise. Debo decir que el lugar si está algo tétrico.— Dijo Kasamatsu. Estaba seguro que el sitio podía ser fácilmente utilizado para filmar una película de terror.
— Si sempai.— El modelo volteó a su alrededor. — Pero lo hubiera visto antes de limpiar, se veía muchísimo más tétrico.—
— ¡Wow! ¿En serio?— Preguntó Takao, completamente emocionado. Al parecer Shin-chan no mentía cuando dijo que su compañero era un amante de lo paranormal.
— Si Takao.— Le respondió el peli verde.
— Oigan, ¿y Dai-chan no se puso a llorar? Cuando éramos niños siempre se ponía a llorar cuando alguien nos contaba una historia de terror.— La peli rosa lo recordaba con ternura.
— ¡Satsuki!— Le gritó su amigo sonrojado. Y él que había creído que la chica lo había acompañado para ser su apoyo moral, no para ponerlo en vergüenza.
— También lloró en la secundaria la vez que Kurochin nos contó una historia de terror que le contó su abuela~~— El peli lila recordaba que a él también le había dado miedo, pero por lo menos no había llorado.
— ¡O-oi, no es cierto!— Refutó el moreno, solo se le habían salido unas lágrimas porque sus ojos estaban secos, según él.
— Bueno, Kagami también llora cuando nos ponemos a contar historias de terror, ¿verdad Hyuuga?— Dijo Kiyoshi, como si fuera un papá diciendo que su hijo es más esto o más aquello que el otro. Al parecer, tampoco parecía entender la vergüenza por la que hacía pasar al as de su equipo.
— Kagami llora de todo.— Respondió el capitán.
El pelirrojo estaba a punto de decir que no era cierto, pero Kuroko se le adelantó.
— Pero lloraba más cuando le acercábamos a Nigou.—
— Ah, es cierto, es cierto.— Asintieron Teppei y Hyuuga. Recordando lo ridículo que se veía el pelirrojo de uno noventa corriendo de un cachorrito.
— ¿Todavía le tienes miedo a los perros, Taiga?— Le preguntó Tatsuya, que parecía ser el único amigo de Kagami que no le hacía bullying por temerle a los caninos.
El chico tigre se tomó un momento para responder. — Sí pero... ya un poco menos que antes.— La terapia a la fuerza de Kuroko, de acercarle a Nigou cada vez que podía, había hecho que el miedo del joven fuera cada vez menor.
Takao miraba a sus alrededores con mucha emoción, esperando con grandes ansias ver o escuchar algo paranormal. Sin embargo, como todos iban caminando juntos, y eran bastantes personas, quizás eso no ocurriría.
Pero bueno, tal vez si se ponía a tomar fotos ¿podía aparecer algo, cierto? Después de todo, en la mayoría de las investigaciones paranormales, no veían ni escuchaban nada hasta que revisaban el material de grabación.
Por lo que felizmente sacó su teléfono, con toda la intención de tomar muchas fotos y grabar un video... Pero... su celular se encontraba apagado.
"Que raro..." Pensó el joven, recordando que en ningún momento lo había apagado, además de que recordaba que la batería estaba cargada a más de la mitad. No le tomó mucha importancia y mejor se dispuso a presionar el botón de encendido. Sin embargo, su celular parecía no reaccionar.
"Hmm... ¿se habrá agotado la batería y no me di cuenta?" Pensó el chico.
— Oye Shin-chan, préstame tu celular.—
— ¿Para qué?— Preguntó el peli verde.
— Para tomar fotos y videos.—
— No tengo mucho espacio ni mucha batería.—
— No me importa Shin-chan, ándale, préstamelo.— Siguió el peli negro, consiguiendo que su amigo soltara un suspiro de derrota.
Midorima sabía que en estos casos era mejor no decirle que no a su amigo, de lo contrario este iba y tomaba las cosas sin permiso... Como aquella vez que tomó su lápiz especial para los exámenes...
El tirador tomó su móvil de la bolsa del pantalón y se lo entregó a Takao.
El peli negro lo tomó felizmente, pero su sonrisa pronto fue reemplazada por una cara de extrañeza.
— ¿Sucede algo?— Preguntó el peli verde.
— Shin-chan, tú tampoco tienes batería...—
— Te dije que ya tenía muy poca.—
—...— Takao se quedó pensativo unos segundos, para después caminar hacia donde se encontraba el peli celeste de poca presencia.
— Kuroko-kun, ¿puedes revisar si tu celular tiene batería?—
El oji azul se quedó un poco extrañado, pero igual hizo como le fue dicho.
—... No tengo.— Fue la respuesta del peli azul al ver la pantalla negra y completamente innanimada de su móvil. Todos los demás parecían no comprender por que el peli negro había preguntado eso.
— Oigan— Takao volteó su mirada hacia el resto del grupo. —¿Podrían todos checar su móviles y decirme si alguien tiene batería? También intenten encender sus lámparas por favor.—
La mayoría arquearon sus cejas con confusión, pero después de unos segundos todos se encontraban revisando los dispositivos mencionados. Como aún entraba algo de luz por las ventanas, todavía no habían encendido las linternas.
Midorima ya había entendido por qué su compañero preguntaba eso...
— Hmm, que extraño, yo tenía el mío completamente cargado...—
— El mío también...—
— Mi lámpara no funciona...—
— Ni la mía...—
Con eso todos comenzaron a darse cuenta de que algo extraño estaba sucediendo. Pues no era nada común que todos sus dispositivos dejaran de funcionar al mismo tiempo.
Pero el primero en asustarse fue el rubio, que se dio cuenta que sin tecnología no habría música, por lo cuál, no podrían utilizar el mismo método de protección de los días anteriores. En cambio, la mayoría se sintieron aterrados ante la idea de estar ahí sin la luz de las linternas.
— Qué extraño...— Dijo Kasamatsu. — ¿Será debido a algún pulso electromagnético?—
Los únicos jóvenes que entendieron a qué se refería el sempai fueron Midorima, la entrenadora Riko, y, por increíble que pareciera, Murasakibara.
— Pareciera ser...— Dijo el peli verde, aunque no estaba muy seguro de ello.
— ¿Alguien habrá aventado una bomba nuclear?— Preguntó el peli lila, sorprendiendo a varios con esa pregunta.
— No creo que sea por eso...— En este punto, la entrenadora estaba segura que la razón de dicho fenómeno estaba en el rango paranormal.
La lluvia comenzó a caer con más fuerza, aumentando el estado de tensión en el que se encontraban los muchachos.
— … Creo que debemos volver afuera a conseguir más lámparas, cuando anochezca completamente no vamos a poder ver nada.— Fue la sugerencia de Yukio, que aun se encontraba bastante tranquilo.
— Sí, creo que es lo mejor.— Lo apoyó Riko, dirigiéndose todos hacia la entrada nuevamente, pero esta vez, mucho menos animados que cuando entraron.
Los kisekis y Kagami ya sabían que esa no era una buena señal... y que quizás su racha de días tranquilos se había terminado...
Momoi, Takao y Himuro no estaban tan asustados, pero también pensaban que algo muy extrañando estaba ocurriendo.
No tardaron mucho en llegar al vestíbulo, e inmediatamente se dispusieron a abrir, sin embargo, y como ya se esperaban los ex alumnos de Teikou, la puerta se encontraba cerrada.
— Pero qué demonios— Kasamatsu movía la perilla con fuerza, él ni siquiera recordaba que hubieran cerrado la maldita puerta. Pero ¿entonces por qué parecía que esta tenía candado?
— ¿¡Qué haces ahí parado Kise!? ¡Ven a ayudarme!—
— ¡S-sí, sempai!— El rubio también intentó abrir, pero como ya se imaginaba, era imposible.
Teppei y Hyuuga también se dispusieron a ayudarles. Aunque ellos, al igual que Kise, sabían muy bien que sería en vano.
— Ah. Creo que nos hemos quedado atrapados de nuevo...— Dijo Tetsu, que aunque estaba asustado, su voz y su semblante no lo reflejaban.
— ¿¡Cómo puedes estar tan tranquilo!?— Preguntó Kagami, algo desesperado de ver cómo el peli azul podía permanecer tan calmado hasta en situaciones así.
— Tetsu es así Kagami, déjalo ser.— Daiki colocó su brazo alrededor del cuello del peli celeste, según como para protegerlo, aunque más bien era para él sentirse protegido.
El pelirrojo estaba a punto de quitar el brazo de Aomine de encima de su sombra, pero se detuvo por que cierta peli rosa se atravesó.
— Tetsu-kun es tan valiente~~— Dijo la chica, aferrándose a uno de los brazos de Kuroko.
— No es verdad Momoi-san, en realidad estoy sintiendo mucho miedo.— Tetsuya decía la verdad, pero pareciera que su afirmación hubiera caído en oídos sordos, pues la peli rosa siguió vanagloriando su fortaleza.
— Dios no cierra una puerta sin antes abrir una ventana.— Dijo el peli verde de lentes, que en cualquier otra ocasión lo hubieran juzgado loco por decir semejante dicho.
— ¡Ah, tienes razón Shin-chan!— Takao se dirigió hacia la ventana más cercana e intentó abrirla. Pero al igual que con la puerta, le fue imposible. — Pero qué rayos...— Continuó el poseedor del ojo del halcón, con mucho esfuerzo. Pareciera como si la ventana estuviera cerrada con llave... eso o, estaba muy oxidada.
— Bueno, si no se abre por las buenas, ¿Por qué no la rompemos, eh?—
— Ehhh~~ tienen razón.— El peli lila se acercó hacia donde estaban. — Déjenmelo a mi~~— Atsushi levantó su pierna, como simulando una posición de Karate para patear.
— Espera Atsushi.— Lo detuvo Himuro. — ¿No crees que nos meteremos en más problemas con la escuela de Tetsu, si rompes las instalaciones?—
Aunque lo que el peli negro decía tenía sentido en la mayoría de las situaciones, esta era una de las pocas en las que no.
— No Murochin, siempre podemos decirles que no fuimos nosotros.—
Himuro iba a protestar nuevamente, pero Atsushi fue más rápido y con toda su fuerza concentrada en su pierna, soltó una mortal y certera patada hacia el cristal.
Y lo que ocurrió después de eso los dejó a todos con la boca abierta.
La ventana no se inmutó, ni se rasguñó, ni siquiera vibró.
En cambio Murasakibara, al no ser capaz de entregar toda la energía que llevaba su pierna, sintió un gran dolor en sus músculos y rodilla.
— Pero que...—
Takao, ni Kuroko, ni Aomine, ni Kagami, ni Momoi, ni Himuro, podían explicarse ese hecho.
—... ¿Estás bien Atsushi?— Preguntó Tatsuya a su amigo, esperando que el gigante no se hubiera lastimado.
— Sí Murochin... aunque me dolió un poco...—
Los jóvenes continuaron viendo el cristal, y después la puerta... Todo parecía indicar que iba a ser cómo el primer día que estuvieron ahí...
— Es imposible.— La firme voz de Aida Riko hizo que todos los presentes, incluso los que aún continuaban forcejeando con la puerta, voltearan a verla.
—... ¿Entrenadora?— Preguntó Kagami con confusión. La chica solo volteó a verlo.
— Es imposible salir del edificio, al menos en este momento.— Continuó la joven, ahora viendo los rostros confundidos y semi aterrados de todos.
— Riko...— Kiyoshi y Hyuuga sabían muy bien por qué lo decía la chica.
— Escúchenme bien, para salir sanos y salvos de este lugar, tendremos que hacer ciertas cosas y trabajar en equipo...—
Nadie dijo nada, pero sus miradas de terror hablaron por ellos.
— Oi... ¿qué quieres decir con eso?— Le preguntó Kasamatsu, que aún continuaba pensando que no había nada paranormal en el edificio.
Sin embargo, la primer prueba de que las cosas apenas comenzaban, apareció.
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Comenzaron a escuchar un sonido proveniente del segundo piso, como si se tratara de pasos, pero estos eran rápidos, como el latido de un corazón.
—... ¿Q-qué... qué es ese ruido?— Preguntó Satsuki, aferrándose más al brazo de Kuroko.
Nadie fue capaz de responder, pero el sonido parecía acercarse con cada segundo que pasaba.
— ¿Hay alguien más aquí?— Kasamatsu creía que podía tratarse de otros estudiantes, que probablemente solo querían jugarles una broma de muy mal gusto.
— No.— Fue la segura e inmediata respuesta de la castaña. Sin embargo, el sempai de Kaijou no parecía estar muy seguro.
— ¿Pero la puerta estaba abierta, no? Cualquiera pudo haber entrado.—
— En eso tienes razón, Kasamatsu.— Esta vez fue el capitán de Seirin quien habló. — Pero podemos asegurarte que nadie de Seirin entra aquí, al menos... ya no...—
El ex capitán de Kaijou estaba a punto de preguntar el por qué decían eso, pero el golpeteo que continuaban escuchando se hizo más frecuente.
—... Ese sonido, creo que se está acercando a la escalera...— Dijo Kiyoshi.
Todos dirigieron sus miradas hacia la escalera más cercana a la entrada, escuchando como el golpeteo que cada vez se acercaba más, marcaba el ritmo de sus corazones.
Y entonces lo vieron...
Un balón de baloncesto bajaba por las escaleras, botando sobre los escalones, como si alguien, o algo, controlara su trayectoria, hasta que llegó a la planta baja y se detuvo justo enfrente del grupo de jóvenes.
— ¡AHHHHHHH!— Gritaron varios de ellos haciéndose para atrás. La mayoría de los kisekis se escondieron detrás de Kuroko.
¿¡Pero qué rayos estaba ocurriendo!? ¿¡Qué carajos hacía una pelota de baloncesto ahí...!? Era como si fuera lo que fuera que se encontraba en ese lugar, supiera que todos ellos jugaban ese deporte...
Los chicos de cabellos de colores se pusieron pálidos, pues recordaron la foto que encontraron en la dirección... Al parecer, efectivamente, lo que estaba ahí los conocía muy bien...
Kasamatsu se sentía molesto. No importaba qué le dijeran los de Seirin, para él, era obvio que se trataba de unos chicos, probablemente kouhais, que querían jugarles una broma de muy mal gusto.
— ¡No lo puedo creer! ¡¿Es que ya no hay respeto por los sempais o qué?!— El joven pateó el balón con fuerza y se dirigió decididamente hacia la escalera.
— ¡Sempai!— Le gritó Kise, desesperadamente. — ¡¿A dónde va?!—
— ¡A patear al idiota que nos esté haciendo esto!— Y Yukio corrió por las escaleras, dirigiéndose al segundo piso.
Kise no lo pensó dos veces y corrió detrás de él. Ni loco iba a dejar a su querido sempai irse solo en ese lugar.
— ¡Kasamatsu-sempai! ¡Espere!—
— ¡Espera Kise-kun!— Le gritó la entrenadora de Seirin, pero el muchacho hizo caso omiso y se fue de todas maneras.
— Ay no— Riko puso su mano en su frente, por preocupación y frustración.
— ¿Entrenadora...?— Preguntó Kuroko a la chica, sus ojos estaban más abiertos de lo normal.
Riko dio un respiro y volteó a ver a los muchachos. Kiyoshi y Hyuuga la veían con miradas ligeramente más tranquilas que las de los otros. Al parecer, ellos ya habían pasado por esto...
— Escúchenme muy bien.— Comenzó la castaña, mientras tomaba el balón de baloncesto que había bajado por las escaleras, entre sus manos. — Tenemos que ir a buscar a Kasamatsu-san y a Kise-kun. Bajo ninguna circunstancia debemos separarnos, ¿Entendido?—
Los kisekis, más Momoi, Kagami, Takao y Himuro, asintieron levemente.
— Cuando nos encontremos todos juntos... Tendremos que jugar un juego...— Siguió la chica, viendo como respuesta la mirada de terror de todos los presentes.
"¿¡Un juego!?" Pensaron todos, casi al mismo tiempo.
Riko suspiró, y trató de explicar rápidamente a qué se refería.
— Sea lo que sea que está en este edificio, no es algo bueno. No estoy segura qué ocurrió aquí, se dicen muchas cosas... entre ellas, que este era el lugar donde una secta realizaba sus rituales, mucho antes de que se fundara Seirin...y al parecer algo quedó... o alguien...—
Las palabras de la entrenadora solo lograban empeorar sus temores.
— Yo y varios chicos de la primera generación de Seirin, e inclusive, de otras escuelas, veníamos aquí a jugar o a tener pruebas de valor muy a menudo, al principio no pasaba nada... Pero después... —
— Después sí pasaron muchas cosas...— Dijo Kiyoshi, notando que la castaña estaba un poco reacia a continuar hablando.
Los jóvenes presentes no creían que pudieran estar más pálidos.
— La cosa es que... de alguna manera descubrimos que para salir de aquí, tenemos que jugar una especie de juego... Y es obvio que lo que está aquí quiere que juguemos...— La castaña hizo un ademán con el balón, dando a entender que esa había sido una clara invitación a "jugar".
— Bueno, no perdamos más tiempo. Vayamos por esos dos idiotas de Kaijou.—
Todos asintieron, y se disponían a hacer como la chica les decía. Cuando iban subiendo las escaleras por las que subieron Kise y su sempai, otro sonido los detuvo en seco...
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Como estaban muy lejos del cuarto de música, la canción apenas si se escuchaba... pero eso no significaba que no les diera miedo.
Y no sólo eso, al voltear hacia esa dirección, vieron una sombra oscura, parada ahí a mitad del pasillo... parecía estar viéndolos.
Aomine y Kagami ahogaron un grito. Murasakibara se aferró a Himuro, Momoi a Kuroko, y este y Takao a Midorima.
— Es mejor que lo ignoren.— Les dijo Kiyoshi con una sonrisa. — Mientras menos miedo tengan, menos daño les pueden hacer.—
Y bueno, lo que el alto decía parecía lógico, sin embargo, no era tan fácil de lograr.
— Si les ayuda de algo, podrían colocarse sus audífonos en las orejas.— Sugirió Hyuuga, ayudando a que los jóvenes se sintieran un poco más tranquilos.
— Anou... sempais de Seirin...— Los llamó Takao. Ya casi llegaban al segundo piso.
Los tres jóvenes sólo voltearon a verlo, dándole a entender que tenía su atención.
— ¿Qué carajos era eso?— Preguntó el chico, refiriéndose a la sombra que acababan de ver.
— No sabemos, y creemos que es mejor no saberlo.— Respondió Kiyoshi, nuevamente con una sonrisa.
— ¿Y cómo es que... ustedes están tan tranquilos, y saben todo esto?—
Riko rió levemente. — ¿Qué no es obvio?—
Y como la mayoría de los muchachos de colores negó con la cabeza, la castaña solo suspiró.
— Como ya les habíamos dicho, antes veníamos mucho por aquí. Así que podría decirse que no es la primera vez que estamos atrapados.—
Takao y los otros jóvenes solo hicieron un gesto de "Ahh, ya veo".
Cuando llegaron al segundo piso, Riko les pidió que hicieran un tipo de formación. Ella iba adelante, mientras Kuroko, Kagami y sus amigos en medio, y Kiyoshi y Hyuuga hasta atrás.
— Vamos a buscar salón por salón, y recuerden, pase lo que pase, NO se separen ¿Entendido? —
— ¡Hai!— Respondieron todos, que por un momento se sintieron como si estuvieran en el ejército.
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— ¡Sempai, sempai!— Gritaba Ryouta.
— ¿¡Dónde están!?— Kasamatsu abría puerta trás puerta, esperando en una de estas encontrar a una bola de chiquillos de primer año. — ¡Sino salen ahora les aseguro que les va a ir muy mal!—
— Sempai...— El rubio respiraba con dificultad, al fin había alcanzado al otro chico. A pesar de que era un integrante de la fabulosa "generación milagrosa", a veces su ex capitán parecía tener mejor condición y velocidad que él. — Sempai... A-aquí no hay nadie...—
— Ryouta, no me vengas con eso. Entiende que los fantasmas no existen.— El casi universitario siguió caminando hacia otro salón, y abrió la puerta de golpe, para no encontrar nada nuevamente. — Rayos... ¿¡Dónde se habrán metido esos críos!?—
— ¡Dakara sempai! ¡Si nunca me ha creído por favor créame esta vez! ¡Lo que le digo es verdad!— El modelo casi le suplicaba al otro joven que ya se diera por vencido y regresaran con el grupo.
Pero Yukio no conocía la palabra rendirse, y cuando abrió la siguiente puerta...
Pudieron ver una sábana oscura en el rincón del salón, esta parecía estar cubriendo a alguien... o mejor dicho... algo.
— S-sempai...— Suplicó Ryouta, no quería que se acercaran, era obvio que ahí había algo, y Ryouta sabía que ese algo no era humano...
En cambio Yukio le hizo un gesto de "Shhh". El rubio solo tragó saliva fuerte.
Kasamatsu se acercó lentamente hacia el bulto, y cuando estuvo lo suficientemente cerca, pudo ver que por debajo de la manta se asomaban unos pies...
"¡Al fin los encontré!" Pensó el joven, y retiró la manta de un jalón, aventándola encima del copy cat.
Pero al ver el lugar donde se suponía habría alguien... no encontró nada...
— … ¿Qué extraño?—Dijo el sempai. — Juraría que vi unos pies debajo de esta cosa.— Se volteó hacia Kise, que ahora estaba envuelto en la manta pero con la cara descubierta, el joven estaba más pálido que nunca y tenía los ojos pelones, parecía que quería decirle algo, pero no salía nada de su boca.
— ¿Qué te pasa Kise?— Preguntó el joven, pensando que quizás ya habían sido demasiadas emociones en un día para el as de su ex equipo.
Sin embargo, el rubio pudo levantar su temblorosa mano y señalar hacia la otra esquina del salón.
Kasamatsu volteó hacia ese lugar, y también se quedó sin palabras...
Quien diría que Kise había tenido razón todo ese tiempo...
Kasamatsu nunca más volvió a dudar de la existencia de los fantasmas...
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watch?v=uCD7cKFD_W0 / TORMENTA, LLUVIA Y RELAX SD, SONIDOS DE LA NATURALEZA, SOUND NATURE, RELAJANTE, RELAXATION, RELAXING
— Juro solemnemente que si salimos vivos de esta, no vuelvo a faltar a las prácticas y a las clases.— Decía Daiki, que tenía a Tetsu agarrado de su mano derecha, y a Satsuki de la izquierda.
— Aomine-kun, vamos a salir vivos de esta.— Le aseguró el peli azul con la mejor sonrisa que pudo sacar en esos momentos.
— Así es Dai-chan.— La peli rosa también hizo un esfuerzo por animarlo.
— Si salimos vivos de esta, Shin-chan va a pedalear la carretilla.— Dijo Takao, obteniendo una mirada de "eso no pasará", por parte del peli verde, pero para seguir la corriente del juego, Midorima accedió.
— Está bien...—
— Si salimos vivos de esta, quiero comer todos los dulces del mundo~~— Al parecer, el peli lila era el único de los presentes que había vivido su vida sin ningún tipo de arrepentimiento.
— Pero Atsushi, eso es lo que siempre haces.— Le dijo Himuro, a lo que el gigante respondió con una sonrisa.
—N-nunca debí de haber vuelto a Japón...— Todos sabían que Kagami no decía enserio esas palabras, por lo que lo dejaron desahogarse. — En América no hay fantasmas...—
— En todos lados hay, Taiga. Sólo que allá nunca te tocó ver.— Dijo Tatsuya, tratando de calmarlo.
— Aún así, Tatsuya. Si es que allá hay, no son tan feos...— Bueno, el peli negro también creía que eso era verdad. Pareciera que los fantasmas nippones eran los más terroríficos de todo el mundo, y ellos los estaban comprobando de primera mano.
Siguieron revisando los salones uno por uno, sin ver nada o escuchar otra cosa que no fuera la lluvia y los ocasionales relámpagos.
Hasta que escucharon un grito venir desde el fondo el pasillo. Todos se pararon en seco inmediatamente.
— No se asusten.— Les dijo la entrenadora. — Recuerden lo que les dije, bajo ninguna circunstancia se separen.—
El grito comenzaba a subir de intensidad... parecía que se estaba acercando a una velocidad impresionante.
Los jóvenes se hubieran hecho bolita si hubieran podido. Pero solo se acercaron más los unos a los otros.
Y pudieron ver, cómo a la distancia, comenzaba a aclararse la figura de alguien.
—... ¿Kasamatsu-san?— Dijo el peli azul, que fue el primero en identificar a la persona que se acercaba hacia ellos a toda velocidad.
Después de que los demás acostumbraron su vista a la oscuridad del pasillo, pudieron ver que efectivamente, se trataba del ex capitán de Kaijou.
— ¡AAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHH!— Gritaba el joven. — ¡AHÍ VIENE, AHÍ VIENE!—
Todos los chicos se tensaron y confundieron ante los gritos del sempai de Kaijou. ¿Quién venía...?
Y un par de segundos después, pudieron verlo... un bulto extraño corría detrás de Kasamatsu.
— ¿¡What the hell is that!?— Preguntó Kagami en su segunda lengua, que en momentos de tensión parecía ser lo más natural para él.
— I got no fucking idea...— Le respondió su hermano.
Los demás chicos no estaban cien por ciento seguros de lo que habían dicho esos dos, pero sí que entendieron el significado.
Había una cosa corriendo justo detrás de Kasamatsu... y también se dirigía hacia ellos a toda velocidad.
— ¡Kasamatsu-san, corra más rápido! ¡Hay un extraño bulto detrás de usted!— Le grito Takao.
El sempai alcanzó a escuchar y como si hubiera tenido un especie de turbo, comenzó a correr aún más rápido.
— ¡Corre Kise! ¡Hay un bulto atrás de nosotros!— Gritó el sempai sin voltear atrás.
— ¿¡QUÉ!? ¿¡Un bulto!?—El rubio corrió tan rápido como pudo. Juntó todo el coraje que tenía en ese momento, y dio una mirada rápida hacia atrás... pero no vio nada...
El pobre modelo no se había percatado que el dichoso bulto al que se referían, era él. Pues todavía traía encima la manta que su ex capitán le había aventado.
La entrenadora de Seirin estaba a punto de decirles a los jóvenes nuevamente, que no se les ocurriera separarse por nada del mundo, pero cuando volteó hacia atrás, estos ya se encontraban corriendo despavoridamente en todas direcciones, menos en la de Kasamatsu, claro está.
— ¡Idiotas! ¿¡a dónde van!?— Les gritó la chica, comenzando a correr en un intento por alcanzarlos.
Y así fue como se dispersaron.
Kagami corrió y se escondió en un salón con Himuro. Murasakibara, para su desgracia, pues aún seguía sin agradarle mucho Kiyoshi, terminó escondiéndose con los sempais de Seirin. Momoi y Aomine se escondieron debajo de una mesa, en uno de los salones que ya habían limpiado. Midorima y Takao se metieron al baño. Y Kise y Kasamatsu continuaron corriendo como locos.
Kuroko no se dio cuenta en qué momento fue que se alejó de todos y llegó al primer piso...
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— Tetsuya, cariño.— La suave voz de su abuelita lo reconfortaba mucho. — ¿Sabes por qué es difícil que la gente note nuestra presencia?—
El peli celeste de apenas cuatro años negó con su cabeza, pero después agregó. — Pero a ti no te ignoran abuelita.— Había unas cuantas lágrimas presentes en su rostro. Al parecer, el pequeño había sido molestado, o más probablemente ignorado, por los niños del preescolar. Cosa que cada vez se volvía más frecuente.
— Oh, jojojo. Eso es por qué aprendí a controlarla. Pero cuando era joven como tú.— La mujer tocó la nariz de su nieto con su dedo índice. — Nadie me veía. Los niños nunca querían juntarme a jugar porque siempre terminaba asustándolos.—
El chico solo se quedó viendo a la mujer extrañamente, como si no hubiera comprendido del todo lo que ésta le había dicho.
— Verás, se dice que nuestra familia tiene un don especial.— La abuela colocó a Tetsu sobre sus piernas. — Mi bisabuelo solía decirme que nuestra familia era una de las más especiales en todo Japón, pues Kami-sama nos concedió el poder de la invisibilidad.— La mujer comenzó a limpiar las lagrimas de su nieto.
— ¿Eso es bueno?—
— Sí, si lo sabes usar.—
— ¿Y sólo nos dio ese don?—
— Jeje, tan perspicaz como siempre.— La abuela lo vio con mucha ternura. — Pero no, eso no es todo.—
— Se le dijo a la gente que nos habían concedido sólo el poder de la invisibilidad, lo cual nos convirtió en excelentes samurais y ninjas. Pero eso no fue todo...— La abuela pausó un poco, como tratando de darle más emoción a su relato.
— Kami-sama también nos concedió el poder de estar en dos mundos a la vez.—
— ¿Huh?—
— Nuestra presencia puede parecer muy débil aquí, pero créeme, es muy fuerte "allá". Tú eres muy joven aún, y de hecho prefiero que nunca desarrolles esa habilidad...— La abuela ahora tomó un pañuelo y siguió limpiando el rostro de su nieto. —Nuestra familia tiene el don de ver y comunicarse con seres del más allá...—
— ¿Con fantasmas?— Preguntó el chico con sus ojos muy abiertos, más que nada por curiosidad. Las lágrimas ya habían parado. Además, parecía que saber ese hecho no le provocaba temor.
— Que inteligente eres Tetsu, pero nop. No sólo con fantasmas...— La mujer se quedó pensando un momento, escogiendo con cuidado sus siguientes palabras. — Por lo cuál... debes tener mucho cuidado corazón.—
— ¿También podemos hablar con duendes y hadas?— Preguntó inocentemente el chico, a lo que su abuela le respondió con una sonrisa.
— Sí, ya no son tan comunes como antes, pero sí, también con ellos.—
— ¿Es con ellos con los que debo de tener cuidado?—
— No... Con los que tienes que tener cuidado... es con los..—
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"Tetsuya... este no es momento para ponerte a recordar las extrañas pláticas con tu abuela..." Se dijo a sí mismo el peli azul, mientras se debatía entre subir nuevamente al segundo piso, y buscar a sus compañeros, a pesar del bulto extraño que estaba ahí, o, esperarlos abajo.
"Bueno... creo que no es buena idea quedarme en este pasillo..." Por lo que el joven se metió al primer salón que pudo ver; La dirección.
Kuroko no entraba ahí desde el dia en que habían encontrado la fotografía, e inmediatamente lo recordó.
"Creo que tampoco es buena idea que me quedé aquí..." Colocó su mano en la vieja puerta de madera para recorrerla, pero...
Un extraño ruido, casi imperceptible, comenzó a escucharse desde el fondo de la habitación. Parecía ser un llanto...
Los instintos del peli azul le indicaban que saliera corriendo de ese lugar tan rápido como pudiera, sin embargo, no pudo evitar el sentimiento de curiosidad y adrenalina que surgió en él. Lentamente giró su cabeza hacia esa dirección, y aunque ya casi no había luz, pudo distinguir que ahí había alguien... parecía ser una chica, tirada en el piso, llorando...
El peli celeste ya no necesitaba más pruebas, era claro que esa joven no pertenecía al mundo de los vivos, por lo que inmediatamente abrió la puerta y salió del lugar. Aunque antes de cerrar la vieja puerta corrediza trás de sí, no pudo evitar mirar nuevamente dentro, hacia la dirección donde se encontraba la joven.
Ahora Kuroko deseaba no haberlo hecho, pues justo donde había estado el fantasma llorando... se encontraba ahora una extraña sombra, que parecía que lo estaba viendo fijamente...
/Nota: Algo así. Pero sin son muy sensibles, mejor no lo vean.
watch?v=ROmPYyvX78U / Youtube: Ghost caught crying on video (Original footage)
El peli celeste ahogó un grito, y comenzó a correr tan rápido como pudo, adentrándose más en la escuela...
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watch?v=5n34E5628yQ / Youtube: Slender: The Arrival Soundtrack: No Friends [First On YouTube] – 1080p
De alguna manera terminó escondiéndose en lo que parecía ser el cuarto de música.
Kuroko no supo cómo fue que de todos los salones posibles, terminó ocultándose ahí. Pues si bien recordaba, también en ese lugar habían ocurrido cosas muy extrañas, como el piano que se tocaba solo...
Ante el tétrico recuerdo, decidió que lo mejor que podía hacer, era salir y regresar al segundo piso. Ahora era claro que él había sido el único que había regresado a la planta baja... y la verdad es que ya no quería estar solo en ese lugar.
Tetsuya nuevamente colocó su mano sobre la puerta, dispuesto a recorrerla, sin embargo, esta vez tampoco pudo hacerlo...
Una fría y pálida mano tocó su brazo.
Tetsu se congeló en su sitio.
Y por instinto, volteó lentamente hacia la dueña, o el dueño, de esa gélida extremidad...
Era una mujer... mucho más pálida que él, cabello negro, largo, ojos sin brillo, y vestía una túnica negra.
El peli celeste no sabía ni qué hacer, sentía como si un segundo fuera en realidad diez minutos.
La joven parecía estar inspeccionándolo también, y para sorpresa del oji azul, la chica lo soltó.
Caminó hasta el centro de la habitación, se paró ahí, y levantó su brazo hacia una esquina, señalando con su dedo.
— ...Shita...— Le dijo está, su extraña voz apenas audible.
"... ¿Abajo?" Pensó Tetsu, no entendiendo del todo qué estaba sucediendo.
—... Shita— Volvió a repetir la chica, su voz sonaba como si estuviera en una frecuencia completamente diferente a una voz humana normal.
—... ¿Qué quieres que haga...?— Preguntó el joven cautelosamente. —¿Quieres que vea qué hay ahí..?—
Pero la muchacha no respondió, ni se movió, sólo siguió señalando esa dirección...
Una gran parte del peli celeste le decía que se fuera corriendo de ese lugar, pero YA.
En cambio, otra parte de él parecía entender que aunque corriera, probablemente no podría salir del edificio de todas maneras... Por lo cual se decidió a acercarse hacia donde esa señorita, si se le podía llamar así, le decía.
Tetsu caminó hacia el rincón, y un fuerte trueno se escuchó en la cercanía, haciendo que saltara ligeramente.
Cuando se calmó, inspeccionó la zona tan bien como pudo, aunque como ya casi no había luz, le fue extremadamente difícil.
—... No veo nada...— Le dijo Kuroko. Estaba a punto de voltear hacia la dirección en la que se encontraba la joven, pero le fue imposible... Había alguien parado justo detrás de él... completamente pegado a su espalda.
Era esa mujer...
Tetsuya sintió como si un aire helado recorriera su espina dorsal.
— ...Sousoku...— Musitó la chica en su oído.
"¿¡Una vela!?" Dijo el peli celeste en su mente, al recordar que esa era la manera "antigua" de llamarle a esos objetos. Ahora sí se encontraba completamente confundido y aterrado.
Y como si eso no fuera suficiente, un brazo apareció a su lado, este se encontraba sosteniendo una pequeña vela.
Kuroko ya no sabía si asustarse más por la vela, por la mujer pegada a su espalda, o por el brazo que, por la posición en la que se encontraba, no era posible que perteneciera a la extraña joven.
—... Sousoku...— Volvió a decir la mujer.
El peli celeste se tensó, pero esta vez pareció entender el mensaje.
Sin voltear, tomó la vela que la extraña extremidad que estaba a su lado le proporcionaba. En cuanto la tomó, sintió que la mujer se despegó de su espalda.
Se sintió ligeramente aliviado, al menos por unos cuantos segundos. Ahora que lo pensaba, era obvio que esa chica tampoco pertenecía a su dimensión...
— ...Shita...— Volvió a repetir la joven, haciendo que Tetsu se tensara nuevamente y se dispusiera a buscar algo "abajo". A pesar de que tenía ahora una vela consigo, no era como si ésta alumbrara mucho.
Sin embargo, un momento después de inspeccionar el piso, pudo notar que había una parte que se veía diferente al resto.
"¿Qué es eso...?" Pensó Kuroko, acercándose al lugar donde la madera era de otro color. Además, parecía que también había una especie de agarradera de metal. A un paso lento, retiró los muebles que le estorbaban de tener un libre acceso a esa área.
El corazón del peli celeste comenzó a latir con más fuerza. ¿Quizás, esa chica había sido enterrada ahí y esperaba que él recogiera sus restos...? ¿O se trataría de algún objeto que había sido muy especial para ella, cuando estuvo viva?
Fuera como fuera, no era como si Tetsuya pudiera negarse ahora a descubrir ese misterio.
— ...Shita...— Volvió a decir aquel espectro.
Kuroko se dispuso a tomar la agarradera y jalar con todas sus fuerzas esa puerta, esperando ver un esqueleto, o alguna cosa extraña ahí abajo.
Pero no, lo que se encontró no era ninguna de las dos...
Eran unas escaleras.
Kuroko comenzó a escuchar una especie de cánticos, venían de abajo...
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— Tatsuya, ya quiero irme de aquí.— Le dijo Taiga a su amigo.
— Yo también Taiga.— A pesar de que el peli negro pareciera tranquilo, eso no significaba que realmente lo estuviera. — Creo que lo primero que tenemos que hacer, es buscar a los demás.—
Kagami no dijo nada, pero no fue necesario, con tan solo mirarle la cara uno podía darse cuenta que estaba aterrado.
— Taiga, escúchame bien.— Tatsuya tomó la mano del chico. — Todo va a estar bien ¿Ok? Te lo digo como tu hermano mayor, no voy a dejar que nada te suceda, así que por favor, salgamos y busquemos a los demás. Lo que sea que haya estado persiguiendo a Kasamatsu, parece que ya se fue...—
El joven del peinado de emo abrió ligeramente la puerta, muy al pesar de Kagami, sin embargo, pudo notar que efectivamente, ya no había nada.
— Vamos.— Le dijo el joven, pero Kagami siguió sin moverse. Al parecer, Himuro iba a necesitar otro tipo de motivación para poder sacar a su amigo de ahí.
— Taiga, antes de llegar a Seirin, había alguien más conmigo y Atsushi...— Al escuchar esa afirmación, el chico tigre no pudo más que imaginarse lo peor. ¿Cómo que había alguien con ellos dos? ¿Acaso se trataba de otro fantasma?
— Ese tipo de verdad que me sorprende, y mira que él entró aquí solo, antes de que todos llegaran... Y bueno, entiendo por qué, si hubiera intentado entrar con todos nosotros, probablemente no hubiera sido bien recibido... — Continuó Himuro.
El pelirrojo se encontraba ahora muy confundido. Por la manera de hablar de Tatsuya, pareciera que definitivamente, no estaba hablando de un fantasma.
— Creo que comienzo a entender por qué Atsushi lo respeta tanto...—
Y Kagami que creía que ya no podía sorprenderse más.
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— Oi Hyuuga.— Llamó Kiyoshi al de lentes. — Creo que nos dejamos llevar por la emoción del momento...—
— Eso creo.— El capitán de Seirin también lo creía, pero bueno, a la vez entendía que la situación se había tornado bastante extrema, por lo cual todos terminaron cayendo ante su instinto de supervivencia y salieron corriendo como locos.
—Hmmm...— El peli lia que se encontraba con ellos no parecía estar nada feliz de estar ahí.
— ¿Murasakibara-kun? ¿estás bien?— Preguntó Teppei, solo obteniendo como respuesta un puchero.
Hyuuga ignoró completamente ese hecho y se dispuso a salir del escondite. — Creo que deberíamos buscar a Riko y a los demás lo antes posible.— Su cara mostraba la preocupación que comenzaba a sentir.
— Tienes razón.— Teppei también se puso de pie. — ¿Nos vamos, Murasakibara-kun?—
El peli lia giró su cabeza hacia el lado contrario, pero igual se puso de pie. Él también quería encontrar a Murochin y a sus amigos lo antes posible...
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— Shin-chan, creo que ya se fueron.— Takao había asomado su cabeza por la puerta, viendo hacia ambas direcciones del pasillo. Ya no había nadie.
El peli verde respiró aliviado. — Vamos a buscar a Kuroko y a los demás.— Se puso de pie, pero no notó que algo se había caído del bolsillo de su pantalón.
Afortunadamente, Takao se percató de ello y se lo hizo saber a su amigo. — Ah, Shin-chan, se te cayó esto.— Y se lo entregó al peli verde, que en un principio lo vio un poco extrañado.
— Gracias Takao.—
— ¿Qué es?— Preguntó el peli negro, ya era prácticamente de noche, por lo que no pudo ver bien de qué se trataba.
— Mi objeto de la suerte del día de hoy. Lo había olvidado por completo...—
El poseedor del ojo del halcón permaneció en silencio, esperando a que su mejor amigo fuera más específico con su descripción.
— ¡Oha-Asa es la mejor!—
Ok, Takao no sabía si Shin-chan se estaba volviendo loco o qué. Pues sinceramente, ponerse a vanagloriar a Oha-Asa en esas circunstancias, no parecía ser propio de alguien cuerdo. Aunque bueno, Shin-chan nunca había parecido una persona muy cuerda para empezar.
—¡Takao, ayúdame a buscar papel o algo para hacer una pequeña antorcha!—
— ¿Huh?— El peli negro pensaba que su amigo ya estaba perdiendo la razón.
— ¡Mi objeto de la suerte para el día de hoy! ¡Es una caja de cerillos!—
Y al escuchar eso, Takao se puso a buscar inmediatamente. Tenía que admitir que la precisión de los horóscopos de Oha-Asa, comenzaba a darle miedo...
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— Dai-chan, creo que ya deberíamos salir de aquí.—
— No quiero.—
— Pero Dai-chan, si no buscamos la manera de salir, estaremos atrapados aquí para siempre...—
—...— Ese comentario logró hacer que el moreno entendiera que tenían que moverse y re agruparse con los demás.
— Además, estoy preocupada por Tetsu-kun... Creí que estaría aquí con nosotros.—
—... No me dí cuenta cuando fue que soltó mi mano.— Aomine se sentía culpable, no sabía quien había soltado a quién, ni en qué momento había ocurrido. Pero fue hasta que se metieron a ese salón y se escondieron bajo la mesa, que pudo darse cuenta que el peli celeste ya no estaba con ellos.
— No es tu culpa Dai-chan. Todos estábamos muy asustados y no sabíamos qué hacer.— Le aseguró la peli rosa, que parecía entender mejor que nadie cómo se sentía o qué era lo que estaba pensando.
— Aún así Satsuki...— Siguió Daiki, si algo le pasaba a Tetsu, jamás se lo perdonaría.
De repente, la puerta del salón se abrió de golpe, interrumpiendo su conversación y asustando muchísimo a ambos chicos.
— ¿Hay alguien aquí?— Era la voz de Aida Riko, la entrenadora de Seirin.
Aomine y Momoi no tardaron en reconocerla y rápidamente se pusieron de pie.
— ¡Riko-san!— Gritó Momoi muy feliz.
La castaña respiró aliviada, al menos ya había encontrado a dos de trece...
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—Se-sempai...— Kise estaba muy agitado. — Creo que... ya lo perdimos...— Dijo el rubio, refiriéndose al bulto que todos vieron, menos él. Ya había aventado la manta que traía encima para poder correr mejor.
— Sí...— Respondió Kasamatsu, también tratando de recuperar el aliento. — Deberíamos buscar a los demás, Kise.—
El modelo solo asintió con la cabeza.
— Como íbamos corriendo atrás de ellos, tengo una clara idea de dónde pueden estar.— Kasamatsu pudo medio ver cómo los otros comenzaban a meterse en las diferentes puertas del pasillo.
— Si... sempai... Ya quiero regresar a los brazos de Kurokocchi...— Dijo Ryouta, todavía con sus respiraciones aún entre cortadas por la agitación de correr.
— ¿Kuroko?— Preguntó el mayor, pensativamente. No por que le extrañara lo que su kouhai acaba de decir, sino por que al parecer, estaba recordando algo. —Creo que vi a Kuroko-kun correr por la escalera...—
El rubio sintió como si se le bajara la presión.
—... ¿Alguien, alguien iba con él?— La voz del modelo sonaba desesperada.
El sempai lo pensó por unos segundos, para después decir. — No estoy seguro... pero creo que no...—
Kise se paró y se dirigió hacia la escalera, tenía un mal presentimiento... La sensación que estaba experimentando en esos momentos, era muchísimo peor que todos los celos que había sentido en el pasado. Pues el saber que la persona amada está en peligro, es definitivamente, el peor sentimiento de todos.
Sin embargo, antes de que el rubio bajara, fue detenido por la mano de su sempai.
—Espera Kise.— Le dijo, el modelo estaba a punto de protestar, pero se detuvo al notar que la mayoría de sus amigos ya habían salido de sus escondites.
Riko, Momoi, Aomine, Kagami, Himuro, Hyuuga, Kiyoshi y Murasakibara, caminaban por el pasillo. Los únicos que faltaban eran Kuroko, Midorima y Takao.
El rubio esperaba de todo corazón que el peli celeste se encontrara con el peli verde y el peli negro.
— ¿Están todos bien?— Preguntó la entrenadora de Seirin, recibiendo por respuesta simples "Sí, eso creo" y miradas de "Podría estar mejor".
— ¿Quién falta?—
Los jóvenes comenzaron a verse entre sí.
— Kuroko, Midorima y Takao.— Respondió Kasamatsu, que al igual que Kise, notó inmediatamente que los únicos desaparecidos eran esos tres.
Kagami y Aomine se tensaron al escuchar eso. Solo esperaban que el escurridizo de Tetsu estuviera con el esotérico y su amigo.
Riko dejó ir un resoplo, a pesar de que les había dicho a todos que no se separaran no importara que pasara, al parecer nadie le hizo caso. Estaba punto de decirles que comenzaran a buscarlos, cuando vieron una pequeña luz al final del pasillo.
Antes de que tuvieran tiempo de asustarse de nuevo, el peli lila habló.
— Es Midochin.—
Y efectivamente, al enfocar la vista pudieron darse cuenta que se trataba del peli verde y su amigo, ambos traían una vela...
"¿¡Pero cómo!?" Pensaron todos ellos.
— ¡Ya tenemos luz!— Les dijo Takao felizmente.
— Agradezcan a mi lucky item nanodayo.—
— ¿Huh?—
— ¡El objeto de la suerte de Shin-chan para el día de hoy era una caja de cerillos! ¿Qué suerte, no?— La explicación del peli negro parecía responder a casi todas las preguntas que estaban haciéndose. Menos a una.
— ¿Y esas velas?— Preguntó Riko.
— Encontramos una caja llena en uno de los salones. ¡Alcanza para todos!—
Los jóvenes se alegraron por primera vez en la tarde, todos menos Aida, Junpei y Teppei... Quizás no pensarían nada malo si se tratara de velas normales, pero varias de las velas que había en la caja que encontraron los dos chicos de Shuutoku, eran moradas, rojas y negras...
— Sólo tomen las de color blanco.— Les dijo la castaña, a lo que los jóvenes asintieron. También se dieron cuenta que quizás no sería muy buena idea andar por ahí con una vela negra, y menos en un lugar embrujado.
— ¿Y Kuroko?— Preguntó Kagami preocupadamente.
— ¿No está con ustedes?— La cara de Midorima también cambió a una de preocupación.
— No.— Respondió Aomine, Satsuki pudo ver que su amigo aún se sentía culpable de ello.
— Kasamatsu-sempai dice que lo vio bajar por la escalera... él solo.— Kise tomó una vela y la prendió con una de las que ya se encontraban encendidas. — Tenemos que ir a buscarlo.—
Todos asintieron sin dudarlo.
Pero en ese momento, comenzaron a escuchar unos ruidos, apenas perceptibles... como voces...
/Nota: Está canción me dio muchísimo miedo. Nuevamente, si son muy sensibles, NO la escuchen. La canción la encuentran en Youtube como:
13 Thirteen Ghost Blair Witch "Sountrack
Parecían venir del piso de abajo.
Por primera vez en esa semana, Kagami y Aomine reaccionaron más rápido y mucho más valientemente que los demás, y corrieron hacia la escalera. Totalmente dispuestos a bajarla.
Su miedo había quedado en segundo plano al pensar que Tetsu podía estar con los que producían esos cantos... que a todos les dejaban la piel helada. ¿Qué demonios eran...? ¿Qué rayos estaban diciendo...? Y ¿Con que motivo...? Fuera lo que fuera, todos sabían que no era nada bueno... Sino todo lo contrario.
Antes de que Aomine y Kagami continuara bajando, fueron detenidos por Kiyoshi y el capitán de Seirin.
— Sempais... Déjennos pasar.— Dijo Kagami, con toda la intención de quitar a los mayores a la fuerza en caso de ser necesario.
— Kagami-kun, Aomine-kun.— Los llamó Riko. — Sí bajamos en este momento, no encontraremos a Kuroko-kun por mucho que lo busquemos.—
— ¡Pero si no bajamos ahora algo malo le puede pasar a Tetsu!— Gritó Aomine, con desesperación más que evidente en su voz.
— Entrenadora, usted dijo que este lugar había sido utilizado por una secta, ¡pues esas voces que se oyen, claramente son un cántico extraño!— Kagami no quería ni imaginarse qué era lo que podía estar en ese edificio. A pesar de que no sabía mucho sobre cosas espiritistas, hasta él sabía lo que las sectas hacían y trataban de invocar...
— Lo sé. Y si también les estoy diciendo que no vayan es por que sé que haciéndolo no conseguirán nada bueno.— La voz de Riko sonaba firme. — Escúchenme bien, la única manera de salir de aquí y ayudar a Kuroko-kun, es aceptando la invitación a jugar que nos hicieron.—
— ¿Eh?—
— Vamos a jugar algo similar a las "escondidas" y a "atrápame si puedes"...—
Todos se quedaron extrañados ante lo que decía la castaña... No parecía tener mucho sentido que primero les hubiera dicho que todos debían permanecer juntos, para que ahora les dijera que tenían que jugar un juego en el que tenían que separarse.
— ¿Por qué estás tan segura de que eso es lo que tenemos que hacer?— Preguntó Midorima, tratando de encontrar alguna lógica en ello.
— Por que la chica que se suicidó hace dos años aquí, nos lo dijo antes de morir.—
Las caras de los kisekis y sus integrantes se pusieron pálidas ante la revelación de aquel terrorífico hecho.
— No fue algo que saliera en las noticias, al parecer la escuela pagó una gran cantidad de dinero para que tal hecho permaneciera oculto... Pero eso se los platico después. Por ahora no hay tiempo que perder.—
La mayoría de los jóvenes asintieron, muy a su pesar. Los únicos que aún se encontraban algo reacios a obedecer, eran Kagami y Aomine.
— Pero entrenadora... ¿Está segura que... Kuroko...?— Dijo Kagami, no estaba nada seguro de siquiera cómo armar su pregunta. Sentía que su corazón estaba demasiado acelerado como para dejar a su cabeza pensar propiamente.
— Sí Kagami-kun, la única manera de ayudarlo, es jugando este juego... y ganándolo.—
— ¿Y si no ganamos?— Preguntó Aomine, que sentía que su corazón estaba siendo estrujado por una mano invisible.
— Si no ganamos... no estoy segura que pueda pasar... Sólo sé que no sería bueno ni para Kuroko-kun, ni para nosotros...—
Los jóvenes se quedaron callados unos segundos... parecía que estaban viendo una película de terror ante sus ojos, solo que a diferencia de todas las que habían visto a lo largo de su vida, ellos estaban siendo los protagonistas.
— Hagámoslo.— Dijo Kise, decididamente. Él también se sentía terriblemente preocupado y angustiado por su amado peli celeste, pero si la única manera de salir de ahí y encontrar al joven era jugando ese juego... estaba más que seguro que ganaría.
Midorima y los otros muchachos pensaban lo mismo. No necesitaban mayor motivación más que su libertad y la seguridad de Kuroko.
Así fue como la entrenadora Riko comenzó a explicar las extrañas reglas de ese juego de la oscuridad...
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watch?v=dedCtaCCdFQ / Slender: The arrival soundtrack: Flicker
Kuroko bajó las escaleras lentamente, la pequeña vela que traía en la mano no parecía alumbrar mucho su camino.
Cada vez se escuchaban más cerca las extrañas voces, y a pesar de que se estaba muriendo de miedo, de alguna manera parecía que no podía dejar de seguir caminando.
Cuando terminó de bajar, se encontró en lo que parecía ser el sótano de la escuela. Ahora que recordaba, Kaneda-sensei les había mencionado que el edificio efectivamente tenía un sótano.
Kuroko volteó a su derecha, y percibió varias luces, al parecer también velas, en aquella dirección.
Respiró profundo, y continuó caminando... Ahora se sentía como si estuviera en una especie de trance, como si lo que estaba viendo y sintiendo no fuera real.
Sí, probablemente todo esto se trataba de un sueño, de una simple alucinación suya. Y pronto despertaría en su cama, bastante confundido y probablemente empapado en sudor, pero al menos, sano y salvo.
"Abuela..." Pensó el chico, tratando de darse valor con el recuerdo de su familiar más amado.
Al estar a unos cuantos metros de donde estaban las luces, pudo notar que ya no estaba solo. Había unas sombras que parecían estar al rededor de un círculo, diciendo o cantando, las frases que Tetsu no podía descifrar, pues éstas parecían estar en alguna lengua similar al latín.
Una sombra volteó a verlo, le extendió la mano. Era como si le estuviera haciendo un tipo de invitación.
Pero el cuerpo de Tetsu no se movía, no por que no quisiera, sino por que no podía...
"¿¡Qué está pasando!?" Pensó el peli celeste, quería moverse, quería correr, quería huir de ahí, pero su cuerpo no le estaba respondiendo.
—Tú...e-r-e-s... u-n-o...d-e... n-o-s-o-t-r-o-s...— Tetsuya no supo de donde venía esa extraña voz, pero la escuchó, y lo peor fue que le entendió.
Otra sombra comenzaba a acercarse a él, se movía de una manera bastante errática.
— ¡Tetsuya!— Y al parecer ahora estaban hablándole por su nombre.
— ¡Tetsuya!—
"Un momento..." Pensó el peli celeste... esa voz, esa voz no era de ninguna de las sombras que le estaban hablando... esa voz era de...
—... ¿Akashi-kun...?— Musitó el joven, volteando hacia la dirección donde había escuchado su nombre.
— ¡Tetsuya, dame la mano!— Gritó un Akashi Seijuuro bastante agitado, al parecer había corrido mucho para llegar ahí.
El oji azul estaba impactado. Toda la serie de sucesos que habían ocurrido no tenían lógica ni explicación, y sobre todo el hecho de que su ex capitán estuviera ahí, pero fuera como fuera, a pesar de las cosas que habían ocurrido entre ellos, Tetsu decidió que era mejor confiar en Akashi-kun, o ese fantasma con forma de Akashi-kun, a quedarse ahí con esos otros espectros.
Por fin pudo moverse y tomó la mano del pelirrojo.
Este lo jaló rápidamente y comenzaron a correr de ese lugar, ambos sin voltear atrás.
Enseguida de eso, el grito que habían escuchado Kuroko y los demás kisekis, el primer dia que fueron a limpiar, comenzó a escucharse justo detrás de ellos.
watch?v=06kK-e8Z0Zs / Slendytubbies Scream Sound.
— ¡No voltees atrás, solo sigue corriendo!— Le gritó Seijuuro, mientras ahora subían las escaleras.
Kuroko hizo como le ordenó el pelirrojo, aunque no pudo evitar sentir el terror recorrer su sangre al escuchar ese horrible grito nuevamente. Además, sentía como si algo estuviera arañando su espalda, en un intento por hacer que se quedara en ese lugar...
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Perdón por dejarlo aquí :P pero es que, 45 hojas en word?! XD ya era mucho jeje.
Espero les haya causado al menos un poquitín de miedo ^^
Y pues... sé que lo de la escuela embrujada está demorando demasiado, pero como ya se dieron cuenta, y ya les había dicho, era algo que desde un principio quise escribir. Pues siempre quise hallarle una explicación mágica al poder de invisibilidad de Tetsu :P
Perdón si pareció una mala película de terror XD puse tantas cosas que pfff... pero bueno XD
Ah, y ese Akashi si es el Akashi de verdad, no un fantasma con su forma XD si se dieron cuenta, Himuro le da una pista a Kagami de ello..
Y bueno, si alguien si le dio miedo, para que se le quite tantito, les regreso la sección del dato morboso/curioso de la semana! :D
¿Sabían que Kise se sabe la coreografía completita de Singles Ladies? ¡Pues sí se la sabe! Esto es por que sus hermanas lo obligaban a bailar la canción con ellas XD Y a Kise le termino gustando jeje :P
Bueno, espero les haya gustado ^^ y por favor, dejen un review! :D Y les prometo que actualizo pronto :P
