Fairy Tail y sus personajes no me pertenecen.
Capítulo dedicado a WaterJuvia ;)
Sin Caer en el Amor
Rosa Positivo II
(Natsu Dragneel)
"Antes de rendirte recuerda por lo que estás luchando."
Dos
"Eres un mentiroso"
Esas palabras habían dolido.
"Dijiste que siempre estarías a mi lado"
Y jamás había tenido intención de que las cosas fueran diferentes.
"Dijiste que me amabas"
Te amo, Lucy. Te amo como nunca había amado antes. Y por ese mismo amor que debo dejarte ir.
— ¡Respóndeme! —Gritó Lucy con los ojos llenos de lágrimas. — ¿Hay otra persona, Natsu?! ¿Es eso?
—Te digo que no, Lucy. Es por tu bien… ¿Qué podrías ganar estando con alguien como yo? —Mordí mi labio, agache la mirada, no podía ni ver sus ojos directamente, esos ojos chocolates que poco tiempo atrás me miraban con amor ahora reflejaban miedo, temor, dolor.
— ¿Qué podría ganar estando lejos de ti? —Contratacó la rubia con voz rota. —Pensé que estaba todo hablado, que tú y yo estaríamos juntos hasta el final.
—Este es el final.
— ¿Cómo puedes hacer cómo si esto no te doliera?
— ¿Quién dice qué no me duele? —Exasperado por la situación eleve la voz. — Claro que me duele, pero me dolería más arrastrarte conmigo a esta enfermedad, verte llorar cada vez que tenga una caída, que tengas que correr el riesgo de que cada vez que hacemos el amor pueda contagiarte, con un demonio Luce, ¿esto es lo qué quieres para ti? No soy digno de ti, no merezco tu amor, no merezco que estés a mi lado.
—¡Pero te amo! ¿Qué no puedes entender de eso?! No me importa tu enfermedad, me dolería en el alma verte mal, verte en el hospital, ¿crees qué no he notado lo mucho que has adelgazado? ¡Sé que no estás bien! Pero no permitiré que te alejes de mí, no dejare que caigas. —Lucy corrió hacia mí y se aferró a mi camisa mientras las lágrimas sin tregua caían sin cesar por sus mejillas. —No puedes dejarme, quiero permanecer a tu lado.
— ¿Qué haré contigo? —Dije apoyando una de mis manos sobre su cabeza mientras que la otra rodeaba el cuerpo de la rubia. — ¿Cómo es que no puedes entender?
Tal vez ninguno de los dos quería entender, tomar la decisión que había tomado me había costado horrores pero la decisión estaba tomada y no había marcha atrás en este asunto, por más que muriera en el intento de poder vivir sin Lucy.
—Mírate…—Le murmuré. — Eres una mujer hermosa, ¿verdad? Cualquier chico mataría para poder tomarte la mano, cualquiera estaría encantado de besar tus labios, eres una bendición en la vida de cualquiera, fuiste mi bendición. —Acaricie su rostro, con cuidado limpié las lágrimas de su mejilla, besé ambas tratando de que su hermoso rostro dejará de expresar el dolor. — Y te agradezco todo lo que hiciste por mí, me permitiste saber lo que estar enamorado, amaste a alguien enfermo, Lucy, tu ya tienes un lugar ganado en el cielo, y te prometo que jamás habrá alguien en el mundo que te ame tanto como te amo yo.
— ¿Entonces por qué me estas dejando? —La voz melodiosa de la muchacha temblaba.
—A mi lado nunca serás feliz y quiero que seas feliz, con alguien que logré darte una familia, he imaginado pequeños niños rubios con tu sonrisa, correteando por la sala llamándote "¡Mami!", serás tan feliz, Lucy… Siempre estaré cuidando de ti. De donde sea que este.
Con un profundo dolor en mi pecho dejé la casa, cada paso que daba me condenaba a estar los días que me quedaban de vida sin ella, sin el gran amor de mi vida. Que injusto sentía todo pero era por su bien, ¿verdad? Cuando supe de mi enfermedad creía caer en una oscuridad donde no tendría retorno, mi esperanza de vida era grata, lo que sea, me daba igual pero cargar con este peso en los hombros no era para cualquiera.
En el último mes había adelgazado de peso, mi apetito no había sido el mismo. Un día mientras entraba a la ducha noté que mis clavículas se notaban un poco más de lo normal, que estaba perdiendo musculatura y eso empezó de a poco a afectarme. Había empezado a usar un cinturón a la hora de ponerme pantalones que había comprado en el último año. Mi piel estaba más pálida y las ojeras verdosas combinaban con el jade de mis ojos.
Gray me apoyaba, me había acompañado algunas veces al médico pero también tenía sus asuntos, estaba rindiendo los últimos exámenes en la Universidad, su trabajo le gustaba, solía decirme que estaba creyendo que su vocación finalmente era ser profesor. ¿Quién lo hubiera creído? Erza también me había acompañado otras veces, ella más que nada venía a casa a supervisar que me estuviera alimentando como es debido, la pelirroja fue la primera en notar el cambio en algunas de mis actitudes, sé que está bastante preocupada y no me gusta preocuparla, la he escuchado hablar con un hombre por móvil, un tal… Jellal, o algo así. No ha querido hablar del tema cuando se lo saqué. Según ella no vale la pena.
Mis amigos eran incondicionales, sin embargo, la persona que siempre estaba a mi lado era Lucy.
"¡Natsu, eres un idiota, ¿por qué mierda la dejaste?!" Mis razones eran obvias, al menos para mí. Quería verla feliz, ahora y en un futuro. Y yo no podía, realmente no podía darle esa felicidad. Lucy era todo lo que siempre había soñado en una mujer, me complementaba de una manera increíble, cuando la conocí en la Universidad noté su radiante sonrisa, lo primero que sentí fue endivia. ¿Cómo era posible tener esa sonrisa en un mundo tan cruel cómo este? ¿Tan injusto cómo este? Sin embargo su sonrisa era contagiosa porque todos a su alrededor parecían estar felices. Y recorde entonces... Que un pasado, yo había sido así. También sabía que a veces esas sonrisas no eran del todos sinceras, a veces uno simplemente quería que el resto se sintiera a gusto. La vida me había golpeado tanto que no podía volver a sonreír de la misma forma, nunca más… o eso creía.
La biblioteca era enorme, realmente enorme pero ese día…
— ¡Demonios! ¿Cómo es que me voy a olvidar el lápiz? Perdería media vida yendo a buscarlo… —Se quejó la muchacha de melena rubia que tenía frente a mí. Hasta ese momento no me había dado cuenta de su presencia, pues Marx me tenía sumergido en uno de sus mejores textos.
— ¿Te falta un lápiz? Puedo prestarte uno. —Ella dirigió su mirada brillante hacia mí, la famosa Lucy Heartfilia me estaba mirando directamente a los ojos y su sonrisa era mucho más bonita de cerca que de lejos. Sus mejillas tomaron un color carmín y aceptó el lápiz que le ofrecía.
—Gracias, me has salvado. —Mencionó tímidamente. —Por cierto, soy Lucy…
—Lo sé… ¡Eh! Digo, es decir… —Carraspeé. Y ella rió suavemente, una risa suave, encantadora. —Soy Natsu.
La tarde en la biblioteca fue raramente divertida, me di cuenta que Lucy no era solo un rostro bonito, tenía virtudes de por más, su sentido del humor era muy parecido al mío. ¿Se sentiría tan cómoda cómo yo? Tal vez solo era imaginación mía. Cuando salimos estaba atardeciendo, una suave brisa hizo mover el cabello de la rubia y quede hipnotizado en el aroma que desprendía.
—Tu lápiz. —Dijo mientras me extendía el útil que le había prestado horas atrás.
—Olvídalo, es tuyo. —Le mencioné con una sonrisa. Ella me la devolvió y guardo el lápiz entre sus cosas.
—Muchas gracias. Te veo luego, Natsu…
—Adiós…—Murmuré mientras la observaba como caminaba hacia la salida del campus. Todavía me quedaba una clase por la noche, en la cual no pude concentrarme pensando en una melena dorada y aroma a lavanda.
Y eso no había sido todo, ella había estado en los peores momentos, como si fuera un ángel que velera por mí, como si alguien la hubiera puesto en mi camino gritando: "¡Es ella, no la sueltes, agárrala con fuerza!"
— ¿Por qué tan solo? —Preguntó una voz que últimamente se me hacía familiar. — ¿Acaso Gray te ha abandonado? —Se burló. Según ella Gray no se me salía de encima.
—Ha faltado el día de hoy pero estoy bastante bien acompañado. —Mencione mientras sacudía frente a sus ojos el bloc de hojas que tenía para estudiar. Lucy me sonrió y se sentó a mi lado. No dejo de observarme en ningún momento a lo que me sentí, en cierto punto, intimidado bajo su mirada chocolate. — ¿Qué pasa? ¿Tengo algo en la cara? —Me reí. Ella negó con la cabeza tímidamente y desvió la mirada hacia las aulas.
—Me gusta tu sonrisa. —Dijo de pronto.
—A mí me gustas tú. —Dije sin pensar. Noté como sus ojos se abrieron un poco más por la sorpresa y entonces caí en cuenta de lo que acaba de decir. ¡Oh mierda Natsu, la habías cagado! —Perdón. —Reí. — Deben decirte esto a cada rato…
—…
No te quedes callada, Lucy, por favor, no.
—¿Qué haces a la salida de la Universidad? —Me preguntó y el sorprendido en ese momento era yo.
—Nada, la verdad.
—Mi última clase es a las siete, ¿te espero en la puerta? —Asentí con la cabeza. —Genial…—Murmuró mientras se levantaba y entre movimientos torpes se juntó con sus compañeros para dirigirse escaleras arriba.
La vida con Lucy hubiera sido maravillosa sin mi enfermedad de por medio, hubiéramos tenido una hija o un hijo, que tendría mi cabello y sus ojos, o mis ojos y su cabello, en realidad no me hubiera molestado que sea idéntico a ella. Vería crecer su vientre cada noche, sentiría los latidos de nuestro bebé, los primeros golpes; cuando naciera estaríamos pendiente de que ese niño o niña aprendiera los verdaderos valores de la vida, le enseñaríamos a caminar, a hablar, pelearíamos por si su primera palabra fue: "¡Mamá!" o "¡Papá!"
—¡Y Natsu se acerca por la izquierda! ¡Por la derecha! ¡Va a patear, va a patear! ¡Y gooooooool! —Grité mientras dejaba el mando de la play a un costado y me paraba del suelo para gritar mi gol. Happy frunció el entrecejo. Mi pequeño vecinito de cuatro años no le gustaba perder.
—¡Hiciste trampa! —Me acusó el niño. —Solo quieres impresionar a Luce.
—¡Natsu! ¡No le hagas trampa a Happy! —Reprochó la rubia con expresión de enojo más no tardo en reír.
—¡Ja! ¿Te pones de su lado, traidora? —La señale acusadoramente. Happy salió corriendo a los brazos de Lucy y ella rió.
—¡Luce, un monstruo nos va a atacar! —Gritó Happy entre risas y ambos gritaron. —¡Waaa!
—¡No soy un monstruo! ¡Soy un dragón! ¡Grrrr! —Dije en tono amenazador. —Y… Y me alimento de mujeres y niños. Grrr…
—¡Ay Natsu! —Lucy se agarraba el estómago por la risa, y para mí su risa era un coro de ángeles. Me acerqué y "ataque" a ambos con cosquillas, Happy se colgó de mi espalda mientras Lucy reía e intentaba hacerme cosquillas a mí, parecíamos una familia y no pude evitar imaginarme un futuro con ella. El niño volvió a prestar atención a los videojuegos, Lucy acariciaba mi cabello, mantenía mi cabeza apoyada sobre sus piernas y ambos miramos a Happy.
—Luce… —La llame.
—¿Hmm?
—Te quiero.
Lucy enderezó su espalda y me miró fijamente, la sostuve la mirada sin decir nada.
—También te quiero. —Me respondió, en ese momento, apoyé mi mano sobre su mejilla y me levanté lentamente hasta que nuestros labios al fin se tocaran.
Cuando llegué a mi casa y me senté en el sillón deje escapar un sonoro suspiro, parecía que todo mi ser se daba cuenta de la falta de Lucy, ya la estaba echando de menos. Reposé mi cabeza sobre el respaldo y enredé mis dedos entre mis cabellos, las lágrimas no tardaron en aparecer por mis mejillas. A pesar de mi enfermedad, a pesar de todo lo malo que me paso en la vida recién en este momento sentía lo que era ir muriendo en vida. Y era gracioso por que antes de que Lucy apareciera en ella podía vivir tranquilamente, no sentía esta presión en mi pecho ni el dolor de saber que estaba perdiendo algo, ahora era diferente, ahora que sabía que alguien como Lucy existía, que alguien como Lucy era capaz de amarme, los demás, carecía de significado alguno sin ella. Ahora no podía vivir sin Lucy.
—Ya ha bajado bastante tu fiebre. —La expresión de la rubia parecía más relajada que momentos atrás.
—Lo siento, te hecho pasar un mal momento. —Me disculpe.
— ¡Joder Natsu! ¿Acaso crees qué me importa? ¡Volabas en fiebre! Lo único que estaba pidiendo es que mejorarás y agradecí estar aquí para cuidarte.
—Eres…—Sonreí sin poder evitarlo.
—Tu novia, y te amo.
El timbre de mi casa sonó, pensé que sería Gray o Erza, y una pequeña esperanza que estrujó mi corazón quería que sea Lucy. Deseaba besarla, pedirle disculpas, decirle que se olvidará de todo lo que le había dicho. Sequé mis lágrimas y me dirigí a abrir la puerta de entrada.
—¿Usted otra vez?
—Solo vine a asegurarme que hayas terminado con Lucy como habíamos quedado.
—No debe preocuparse por ella, en realidad, nunca se preocupó por ella, no sé porque lo hace ahora.
—¡Es mi hija! Y no merece estar con un sidoso. —Me tragué mi orgullo, me hubiera encantado romperle la cara a golpes a aquel sujeto. Pero no podía, no podía hacerle algo más a Lucy. —Hiciste bien, ella conocerá un buen muchacho que le dará felicidad, una familia y sobre todas las cosas, salud. Ahora espero que cumplas tus palabras y te mantengas alejado de ella.
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Continuará.
Buenas! Primero que nada pido disculpas si la palabra "sidoso" suena ofensiva para alguien, no esta escrita con esa intención.
¿Cómo andan? Capítulo triste, al menos para mí. Y entramos como en el drama de las tres historias! Quiero decir que la peliblanco del capítulo anterior era Ángel, la única que acertó de una fue WaterJuvia, así que, capítulo totalmente dedicado a ella! Te quiero linda!
Muchas gracias, como siempre, a todos los que leen. Y muchas más gracias a los que siempre se toman el tiempo de dejar reviews, los adoro. Siempre me dicen cosas demasiado lindas.
Y le dejo un saludo a elMoou, que se puso al día con la lectura, ¡siempre digo que deberían agradecerle! Sin él no hubiera escrito "Sin Caer en el Amor", y si algún día me atraso, él tiene la culpa, no lo duden. (Por cierto Mou, vi el 2do tiempo hoy. Tuve miniataques cardiacos a cada rato, al menos fue empate. Merecían otro gol. )
¡Que tengan un excelente fin de semana!
Sugar.
