Los que fuimos nosotros

Capítulo 20

- ¿Y? ¿No me vas a responder? – preguntó Sesshomaru mirando a Lin de una manera muy fría.

- Yo… No sé.

-quieres irte, te conozco.

- Es que en verdad no sé.

-siempre quisiste ir a la mejor Preparatoria, a la mejor universidad. Y la Cambridge es mejor que la de aquí– hablaba Sesshomaru clavando sus fríos ojos en los chocolates de Lin.

- Sí, y me gustaría, pero… - trató de de decir la pelinegra, pero fue interrumpida.

- ¡Ahí lo dijiste! ¡Te quieres ir! – gritó Sesshomaru.

Lin se quedó sorprendida al ver lo descontrolado que estaba. La única vez que vio a su novio en ese estado fue aquella vez en que trató de… No era sano recordarlo.

- Haz lo que quieras – murmuró el plateado y decidió irse, pero la muchacha lo detuvo.

- ¡No te vayas! ¡Por favor! ¡Yo no dije que estaba segura! – exclamó con lágrimas en los ojos.

- ¿Y por qué no estás segura? – preguntó ganando de nuevo su tono indiferente.

- ¿Qué no es obvio? – Cuestionó Lin mirándolo tristemente – Tú...

Sesshomaru se sintió un idiota y su corazón pareció partírsele cuando escuchó los sollozos de Lin. Es así que se acercó a ella y la abrazó dándole pequeños besos en el cuello. Lin se separó un poco de él y buscó su boca para unirla con la suya. Ese día no hablaron más, tan sólo disfrutaron de su compañía en silencio, pero las cosas ya no serían como antes.

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Un frío viento traspasaba a todos los alumnos que salían del Shikon Gakuen. Todos con sus sacos, guantes y bufandas puestas. El invierno se acercaba.

- ¡Sí! ¡Ya falta poco para año nuevo! – exclamó InuYasha.

- Es verdad, ¿y con quién lo vas a pasar? – preguntó Kagome yéndolo a agarrar del brazo.

- ¡obviamente que contigo! – sonrió y le dio un pequeño beso en los labios.

-Eres tan lindo cuando haces eso – comentó ella devolviéndole el pequeño beso.

- Gracias – dijo el plateado y cuando pensaba darle otro, pero más profundo beso, apreció Lin - ¡Oye Lin. ¿Qué haces aquí? ¿Por qué faltaste a la escuela? – preguntó con intriga el muchacho.

- No me sentía con ganas de venir – respondió con una voz débil. Su rostro estaba extraño, como si tratase de esconder algo.

- ¿Lin, qué te pasa? – preguntó Kagome yendo al lado de su amiga.

Lin les mostró la carta que le había llegado hacía dos días a su casa. Cuando la pareja la vio se quedó completamente sorprendida y comenzaron a felicitar a la chica de ojos chocolate, pero enseguida entendieron que eso era lo que le causaba tristeza. Sin embargó, no entendían el por qué.

Lin les explicó todo lo sucedido con Sesshomaru e inmediatamente InuYasha dijo que hablaría con él, pero la chica explicó que era un problema que deberían resolver ellos dos. Kagome trató de reanimarla diciéndole que si ella decidía irse, le haría una bella fiesta de despedida.

- Muchas gracias, pero la verdad, no sé si irme – habló en voz baja Lin.

- Esta bien. Pero cuando lo decidas, piensa en ti. Yo sé que amas mucho a Sesshomaru, pero si no llegas a aceptar, hazlo porque eso era lo que querías tú, no otra persona – se expresó Kagome seriamente.

- Keh, ese estúpido no entiendo nada.

- InuYasha…

- Sólo digo la verdad – dijo el plateado girando su cabeza para otro lado como ofendido.

Lin comenzó a reírse. InuYasha y Kagome siempre la hacían reír con sus discusiones, sus gritos. Eran sumamente adorables. Si se iba a los extrañaría muchísimo. Ella sabía que no eran sus mejores amigos, pero por lo menos podía confiar en ellos y ellos en Lin. Ella no sabía si se llegaba a ir si alguna vez volvería a Japón y los volvería a ver, pero de lo que estaba seguro es que InuYasha y Kagome estaban destinados a estar juntos. Eran el uno para el otro. No sabía el por qué, simplemente lo sentía así.

Pero, la pregunta que Lin se hacía siempre era… ¿Sesshomaru y ella, tendrían el mismo destino? Una puntada en el corazón le apareció, pero en vez de ponerse a llorar, siguió riéndose y abrazó a Kagome y a InuYasha muy fuerte. Ellos le respondieron el abrazo.

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Sesshomaru estaba regando unas plantas cuando el anciano cerraba el negocio. El joven no entendió la razón por la que lo cerraba tan temprano. Lo miró con sus ojos naturalmente fríos y como por arte de magia el anciano entendió la pregunta.

- Creo que es mejor que descanses un poco. Te ves mal, toda la semana estuviste mal – habló Totosai mirándolo con sus dos grandes ojos - ¿Tuviste un mal fin de semana?

- Qué te importa – contestó sin emoción y se retiró a su cuarto.
- Sí, tuvo un mal fin de semana – murmuró el viejo mientras veía como Sesshomaru cerraba la puerta de su vivienda.

Sesshomaru se encerró en el cuarto, se tiró en la cama boca abajo y hundió su rostro en la almohada. Su mente no dejaba de pensar en Lin y se sentía un tonto, un tonto enamorado, totalmente enamorado. Se preguntaba por qué la tuvo que haber conocido.

- Nuevamente, alguien a quien amo se me va. Soy tan idiota pensaba Sesshomaru aún con el rostro hundido.

Repentinamente se dio vuelta y sus ojos vieron el techo mal mantenido. Luego los cerró y trató de sentir la presencia de Lin. Él la sentía en ese cuarto. Cuántas veces fue para que le hablara de flores, de jardines, de bosques. Cuántas veces fue para que él le hiciera el amor. El aura de Lin estaba constantemente presente en esa habitación. Sesshomaru entendió que con eso solo se quedaría, con el aura de Lin, con el aura fantasmal de la mujer a la que más amó.

Durante toda esa semana no se vieron un día. Lin fue a visitarlo, pero él muy indiferentemente le dijo que quería estar sólo. De alguna manera ella se lo tomó mal y no fue en todo lo que restó de la semana a la florería.

Sesshomaru se levantó de la cama y su rostro mostraba determinación. Si Lin se iba, entonces él lo que tenía que hacer era pasar el mayor tiempo posible con ella, para poder tener los más preciosos recuerdos. Pero quizás, si había esperanza ella no se iría.

- ¿Seré egoísta al querer que ella se quede conmigo?– se preguntaba mientras se dirigía la puerta. Al abrirla, su rostro se estremeció bastante. Allí estaba Lin

- Etto, vine a hablarte – habló suavemente.

- Pasa – dijo él y volvió a cerrar la puerta.

- Vine aquí porque creo que tú tienes que ser la primera persona que tiene que saber mi decisión – habló ella firmemente.

Sesshomaru asintió.

Lin se sentó en la cama y con la mano, pegándole al colchón suavemente y sonriendo, le hizo una señal a su novio para que se sentase con ella. Asó lo hizo él. Entonces, ella sacó de su cartera la famosa muñequita y le pidió a Sesshomaru que le diera el de él. Cuando los tuvo a los dos, ella los junto e hizo que los muñequitos se dieran un largo beso. Luego los separó lentamente e hizo que cada uno se fuera por un lado. Cuando terminó la pequeña función miró a Sesshomaru. Los ojos de Lin estaban llenos de lágrimas.

El rostro de Sesshomaru, pasó de serio a triste. Sus ojos reflejaban el dolor que sentía en su corazón. Esos ojos fríos reflejaban el dolor que sentía porque la mujer que amaba había tomado una decisión y en esa decisión él no se podía ver. Quiso hablar, pero se encontró en imposibilidad de hacerlo. Tan sólo se acercó a Lin y la abrazó muy fuete. Luego, hizo que ella lo mirase a él y le dio un dulce y tierno beso.

- ¿En cuánto tiempo? – preguntó.

- Dos días – respondió ella hundida en el pecho de él.

- Ni siquiera para navidad te quedas.

- Perdón…

- Esta bien – murmuró él y la volvió a besar.

- Sesshomaru….

- ¿Qué?

- Quiero que me hagas el amor una vez más… - dijo entre sollozos Lin.

Sesshomaru la miró con ternura y sonrió, sonrió dulcemente. Lin lo miró atentamente y también se dibujo una sonrisa en sus labios. Los dos se unieron en un hermoso beso.

Sesshomaru la miró con ternura y sonrió, sonrió dulcemente. Lin lo miró atentamente y también se dibujo una sonrisa en sus labios. Los dos se unieron en un hermoso beso.

Sus lenguas estaban en un excitante duelo mientras las manos de Sesshomaru comenzaron a recorrer el cuerpo de Lin. Las manos de ella también se encontraban en constante movimiento por la espalda de plateado. Debido al calor que sus cuerpos estaban experimentando, se desnudaron en un abrir y cerrar de ojos.

Sesshomaru tapó con su corpulento cuerpo al delgado, pero no en exceso de Lin. Sus manos se dirigieron a los senos y recibió un gemido por parte de la pelinegra. Con las yemas comenzó a apretar los pezones estimulándolos y finalmente éstos se endurecieron. Luego, bajó hasta ellos y se introdujo un pezón en su boca y comenzó a saborearlo recibiendo otro gemido de Lin.

Las manos de Lin estaban en la cabeza de Sesshomaru jugando con su larga cabellera mientras su cuerpo se movía debido al placer que le estaba brindando el plateado. A causa de los movimientos de la muchacha, el miembro de Sesshomaru se endureció. Pero él iba a resistir lo más posible ya que esa noche sería única y debía durar mucho.

Sesshomaru decidió dejar los ya colorados senos de Lin y llevó sensualmente la lengua desde el vientre hasta las entrepiernas de Lin. Al llegar allí lamió el interior de los muslos mientras sus manos apretaban los senos. Luego dirigió su nariz hasta la excitada intimidad de la muchacha. El plateado comenzó a subir y bajar por la intimidad aspirando el peculiar olor que salía de allí.

El sexo de Lin ya estaba húmedo y es por eso que Sesshomaru no pudo resistir la tentación y pasó su lengua por allí. Lin se estremeció. Volvió a pasarla y buscó su sensible clítoris con el cual comenzó a juguetear. Lo mordisqueaba y succionaba haciendo que la pelinegra moviera con locura sus caderas, es por eso que él tuvo que poner las manos en los muslo de Lin para sostenerla

Finalmente, Sesshomaru sentía que moriría si no estaba dentro de Lin, es así que se acomodó entre sus piernas y miró dulcemente a Lin quien se encontraba totalmente agitada por el placer oral que él le había brindado. El plateado la besó y se introdujo en ella. Eran uno solo.

Sesshomaru comenzó a moverse lentamente mientras sus ojos seguían clavados en los de Lin. Las orbitas de cada uno mostraban el gran placer que sentían. El plateado que se movía de adentro a afuera una y otra vez sentía que estaba en el cielo. Su miembro estaba aprisionado dentro de la intimidad de ella y el calor que emanaba hacía que Sesshomaru gimiera. Los movimientos del plateado comenzaron a ser más rápidos y la respiración de los dos comenzó a agitarse cada vez más y más hasta que finalmente Lin bañó con sus jugos el excitado miembro de Sesshomaru. Por esa razón, el plateado comenzó a embestir a la muchacha mucho más rápido hasta llegar a su clímax.

Ese día durante toda la tarde y noche ellos estuvieron haciendo el amor. Cuando sus cuerpos ya no pudieron más se durmieron envueltos en un cálido abrazo. Lágrimas recorrían por el rostro de Lin, y aunque ella no se diese cuenta, también por el de Sesshomaru.

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El día en el que Lin se iría a Cambridge llegó. La nieve caía lentamente a las calles blancas de Tokyo. Faltaban días para que llegase el invierno, sin embargo el clima ya era uno de esa estación.

Lin miraba por última vez la gran ciudad de Tokyo mientras su taxi la dirigía hasta el aeropuerto de Narita. Suspiró y trató de contenerse las lágrimas que querían caer.

- Sesshomaru – murmuró y una pequeña lágrima le cayó por una mejilla.

Arribó al aeropuerto y con su valija se dirigió al interior de éste. Hizo todos los trámites que había que hacer y lo único que le quedaba era esperar a que anunciaran su vuelo. Lin se fijó en su reloj. Sesshomaru no llegaba.

- Sí sigue así yo ya me voy a haber ido – pensó algo inquieta.

La muchacha decidió ir a tomar algo a una cafetería dentro del gran establecimiento. Hacía bastante que tomaba un café sola. En los últimos meses lo había hecho con Sesshomaru. Y como por arte de magia, al pensar en aquel hombre, finalmente apareció.

-Lin– habló con su típico tono frío.

- ¡Sesshomaru! – Exclamó poniéndose de pie y yéndolo a abrazar - ¡Pensé que no ibas a venir! – Dijo refregando su mejilla en el pecho muy abrigado de el joven

- Qué tonta – contestó él y le dio un tierno beso en la boca - ¿Cómo no iba a venir a despedir al amor de mi vida?

Lin se quedó fascinada con las palabras que habían salido de los finos labios del Sesshomaru. Ella se quedó contemplando su mirada ambarina, mientras que él su mirada chocolate. Los ojos de Lin estaban vidriosos, ella quería llorar, es así que el joven la abrazó fuertemente y la muchacha rompió en llanto.

Una voz de mujer salió por los parlantes anunciando el vuelo que saldría para Inglaterra, ese era el vuelo de Lin. Sesshomaru se separó apenas de ella, levantó el mentón de la joven y le dio un beso. Lin pasó sus brazos por el cuello del plateado para acercarlo más a ella y así profundizar el beso. La ternura, el amor que había en ese beso era indescriptible. Ninguno de los dos quería que acabase, pero tuvo que hacerlo. Se separaron sin dejar de mirarse a los ojos y Lin comenzó a retroceder, lentamente comenzó a alejarse de Sesshomaru.

Sesshomaru deseaba que Lin en ese preciso momento se echara para atrás y se quedara con él. Pero no lo hizo. Finalmente se perdió entre toda la gente. Otra lágrima cayó por el rostro de Sesshomaru

Cuando se fue, supe que ella fue a la mujer que más amé en toda mi vida y aún la sigo amando como en aquellos días…

Él fue mi primer amor y pensé que jamás me separaría de él, pero finalmente ocurrió. Sin embargo, por esas cosas de la vida…

Continuará…