La vida es como un puñado de arena. Lo sostienes en tus manos y lo aprietas con fuerza para mantenerlo contigo. Mientras más sacrificas, mas arena pierdes. A medida que más vives y sufres, el puñado es más pequeño, hasta que de golpe, toda la arena se escabulle entre tus dedos, sin poder detenerlo. Allí, radica tu mayor sacrificio. Aixa-Gabii Serrada.
A un buen soldado enamorado
Trato de contener las lagrimas, mientras miraba con atención al frente y escuchaba a duras penas las palabras de Alice.
-Fue un hombre honorable. Fue soñador y luchador. Entregado y benevolente. Un excelente hermano y luchador por ser excelente hijo. Fiel ciudadano y respetable padre. Un esposo soñado.
Y es que de mentira no tenía nada las palabras de Alice. Era cierto todo lo que la pequeña hermana del soldado recitaba frente al podio y delante de casi todo New York y sus allegados.
Entre los invitados estaban los familiares de Edward. Su madre bañada en llanto. Su hermana sollozaba sin parar en brazos de su padre que trataba de mantener la calma y la fortaleza.
Zhara en una parte del salón dejaba caer algunas lágrimas, entre los brazos de su esposo Andrew.
En el salón se respiraba el más triste y sombrío aire velatorio, que jamás se hubiese sentido en todo New York en el siglo XIX.
Edward había sido sin duda un personaje relevante en la vida de toda esta absurda sociedad. Un joven de digno comportamiento y en el fondo un enemigo acérrimo de las dogmas de este comunidad.
-Mi hermano siempre fue muy entregado. Se enamoro solo una vez y su corazón quedo clavado a ese sueño y ese sentimiento, que mas de una vez lo hizo sufrir. El se dejo llevar por su corazón y porque lo que considero correcto, fallando muchas veces en los intentos y terminando mal herido en el camino.
-Se entrego sin precio alguno a su labor. Lucho por sí mismo y por todos una y otra vez. Esquivo con éxito una cortina inmensa de balas y regreso a diario a casa con una sonrisa y optimista.
-El fue el mejor hermano que pude pedir. Me hizo reír y me protegió en todo momento. Trato desde siempre de mantener su dolor a raya de nuestra relación. Jugo a construir un mundo perfecto para mi, y procuro mostrarme el mundo inocente y hermoso que esta concebido en su interior.
-Fue un fuerte soñador e idealista. En su interior, el mundo exterior era diferente y concebía sus dogmas de una manera mucho más abstracta y tolerable.
-Para entenderlo, solo debías conocerlo. Debías apreciar con fuerza su corazón y admirar su sensibilidad y fragilidad.
-Frágil. Si era frágil. A pesar de que la imagen que todos idealizamos de un soldado armado y luchador, no irá jamás con la fragilidad, los sentimientos de mi hermano eran como cristal de baccarat.
-Era sensible como un pequeño niño y crédulo como lo pude ser un bebe ante la voz de su amado padre.
-Se dejo guiar por las aguas del destino y las voces que lo acompañaban. Escogió el camino correcto para todos y lucho por no hacerle daño a nadie con sus decisiones.´
-Cargo consigo el peso de sus deberes a pesar de su juventud. No puso queja contra los cambios del camino y siguió transitándolo a pesar de cuanto llegara a doler.
-Vivió con intensidad cada emoción y dedico su vida a lo que más amaba: Defendernos a todos.
-Es que mi hermano nunca idealizo ser banquero ni salvar vidas con diagnósticos. El siempre quiso luchar, por ser mejor y por hacer mejor al mundo y a su amado país.
-El como nadie, amo su país y lo imagino mucho mejor. El deseo por mucho tener una voz fuerte que le diera seguridad y cambios favorables a su entorno.
-Quiso cambiar el mundo y su egoísmo, un paso a la vez. Deseo eliminar la hipocresía, pero su voz no fue escuchada y más temprano de lo que debió, fue apagada.
-"Complacer las habladurías es el peor defecto del ser humano. En esta acción radica la destrucción de la verdadera felicidad, perdiéndose de lo verdaderamente importante: Vivir." Solía decir el bastante seguido.
-Era bastante sabio ¿Saben? No solo sabia disparar un arma a placer y volver a casa para comer y alardear de su exquisita esposa.
-El dedico parte de sus minutos a analizar todo su camino. A aprovechar todas sus caídas y sacar de estas una enseñanza. Aprendió a luchar y en última instancia, aceptar todo el dolor que había sufrido y a madurar gracias a el.
-Fue noble. Entrego en bandeja de plata su felicidad y parte de lo que le pertenecía en nombre de la complacencia de los demás. Acepto sin rechistar deberes que no le correspondían por derecho y con gusto le dio una familia a quienes se lo merecían.
-Integro y guardo con recelo un peligroso y doloso secreto e hizo suya esa realidad.
-Edward Anthony Cullen fue mi hermano. Fue el padre de Katherine Cullen. El esposo de Isabella Swan, el honorable hijo de Carlisle y Esme Cullen y el valiente soldado de esta pequeña y malagradecida nación.
-Y a pesar de todo lo luchador y benevolente que fue, Edward no fue feliz en ningún momento de su vida.
-Sonrió y sintió. Fingió y se emociono, pero nunca fue feliz. Nunca alcanzo su verdadero anhelo y se resigno con lo que obtuvo. Vivió con intensidad y con vacio, con una realidad que no compaginaba con su plan.
-Cuando mi hermano salió de casa en forma de niño para volverse hombre, esperaba regresar con una rebosante felicidad. Encontrar afuera el mundo que desde pequeño aprendió a adorar. Ver en los ojos de su esposa a su Cenicienta. Escribir su propio cuento de su puño y letra.
-Mi hermano se merecía algo mejor. Después de todo lo que hizo por nosotros, merecía vivir más. Soñar más, haber sido amado como en realidad soñó.
-Hoy, hermano, te despido con una lágrima, pero espero que esa agonía, esa que hizo a tu corazón latir con fuerza y que te hizo llorar a los pies de tu árbol, no te acompañe de ahora en más.
-Que por primera vez experimentes la felicidad. Que encuentres al fin la paz.
-Yo sugeriré luchando, tú debes descansar.
-Mami ¿Cuándo vendrá papi?- le pregunto la pequeña Katherine a su madre que en shock escuchaba a su tia.
-No vendrá amor. No volverá jamás.
Y es que este soldado era más que miembro de un batallón, uno de los tantos que había luchado por no dejarse aplastar por la realidad. Que no se dejo arrollar por el dolor que en su momento sintió que lo consumía. El que, experimento el vacio de crecer y verse en el borde del abismo. La decepción de verse atrapado en un mundo que parece estar mal.
El creyó con fuerza que mañana sería mejor. No se detuvo y soñó. El con los ojos cerrados toco su corazón y anhelo un futuro mejor. Con el alma en un hilo abrió los ojos y sonrió, aunque el camino se viera borroso y el cielo nublado.
-Esto es con mucho cariño para ti.-dijo Alice dejando escapar algunas lágrimas ante los presentes, y observando con tristeza el ataúd de su hermano.- A un buen soldado enamorado.
Hasta aquí llegamos...
Y es que la vida no es justa chicas, esa es la realidad. Son lindos los finales felices y existen, pero los tristes también y son inevitables.
El destino te da un grupo de cartas. Debes jugar con ellas aunque no sea la mano que gane la partida.
Es duro y triste el precio que algunos pagan por la verdad. A veces no se es feliz nunca y a veces si. El sacrificio es así de impreciso.
Gracias de verdad por todos los favoritos de historia y autora. Por las alertas y por lo comentarios. Por su presencia y su dedicación.
Esta fanfic está inspirado en las luchas internas que personas comunes y corrientes, que nunca han tocado un arma o que en su defecto si lo han hecho, y de igual manera han luchado tanto.
Esta inspirado en las batallas internas de personas tan fuertes y sacrificadas como mi madre, mis tres hermanos mayores y mi profesor y padre adoptivo. De mis amigas también. Grandes luchadoras.
Va dedicada con amor a todos y todas ustedes. Que luchan a diario por su sueños y que sonríen aunque el camino sea borroso y el cielo nubloso.
Muchas gracias por todo. Por acompañarme y leerme. Por aceptar mis ideas y seguirlas. Gracias por acompañar a este noble soldado en este duro camino de 20 capitulos...
Suerte...Nos vemos pronto...
