Desde que Adrien le escribió a Marinette esa noche en la cual ella había sufrido su ataque de pánico en el supermercado, no habían vuelto a hablar. Sucede que... últimamente él ya no respondía sus estados, ni siquiera los veía.
Fue una gran sorpresa para la azabache enterarse de que él la había borrado de sus contactos. Nunca esperó que él hiciera algo así, aunque de cierta manera sí tenía sentido, después de todo: Adrien era un amigo de su madre, no de ella. Haber tenido su número y hablar con él fue una suerte pasajera, nada es eterno. Evidentemente, ella no significaba absolutamente nada para el chico, y eso estaba bien, era comprensible. Solo era una niña, él era un adulto.
Comprobó que sí la había borrado al ver que a su madre aún le aparecía la foto de perfil de Adrien (donde se veía tan hermoso como siempre) y a ella no le aparecía nada. Incluso había colocado estados respecto a que completó la Pokédex de Kanto.
Esa tarde, Marinette y Alya se reunieron en el parque. No tenían ninguna tarea pendiente, simplemente querían conversar entre amigas, lo que era normal.
—¿Entonces dices que te borró repentinamente? —preguntó Alya después de haber escuchado toda la historia.
—Sí. La verdad es que no me importa —Alya le dio una mirada con la cual demostraba que no le creía en lo absoluto —. Alya, es en serio, no me importa —repitió.
Alya tocó el hombro de su amiga, de ese modo le demostraba su apoyo.
—Marinette, sé que te importa porque a ti te gusta.
Marinette negó con la cabeza.
—No me importa. Esto solo demuestra que yo jamás le importé, entonces... ¿para qué preocuparme por esto? —fue su respuesta. Alya la miraba sin saber qué más decir —, Lo único que quisiera saber es la razón.
—¿La razón?
—Sí. ¿Por qué me borró? Es que... si pensamos bien las cosas, yo no hice nada malo, no hice nada para molestarlo —explicó Marinette.
Alya se acomodó un poco más en la banca y comenzó a pensar en millones de teorías, le gustaba mucho jugar a ser un detective, era algo entretenido y una buena forma de poder pasar el rato.
—Mm... por lo que me contabas normalmente hablaban de Pokémon, ese era su tema en común, por así decirlo —analizó Alya.
—Pokémon, bicicletas y una que otra vez los famosos cubos de Rubiks.
—Ya... pero... ¿a veces hablaban hasta tarde o no? —preguntó Alya meditando cuidadosamente la situación. Marinette simplemente asintió —, ¿y si no fue él quien te borró?
Marinette observó con todo el sarcasmo posible a su amiga. Lo que había dicho era una completa tontería.
—¿Y si no fue él, quién fue? —preguntó cruzándose de brazos.
—Solo hay una respuesta para esa pregunta: fue Lila.
Marinette de un salto se levantó de aquella banca.
Lila era una persona a la cual le tenía respeto, aunque también algo de miedo. No es que sea mala, simplemente... es un tanto peligrosa, por distintos motivos.
—¿Crees que ella me borró del celular de Adrien? —preguntó con miedo.
—Puede que seas una niña, pero hablabas muy seguido con él —respondió Alya —. Hay algunas mujeres que son celosas. Y si te comparas con ella... déjame decirte que tú eres más linda.
—¿Soy más linda que Lila? —Alya asintió —. Por favor, Lila es su... ¿familiar? —no sabía definir bien la palabra, porque no eran esposos, tampoco eran algo así como una pareja... era difícil de describir su relación.
La morena ayudó a su amiga a volver a sentarse en la banca.
—¿Cuántos años de relación llevan? —preguntó Alya.
—Mm... —Marinette recordó los datos que habían encontrado el otro día en Facebook. Según esa red social, se conocían desde el dos mil once —, siete años de relación.
Alya abrió sus ojos con sorpresa. Eso era bastante. Pero veamos... tenían un hijo de tres años, en Enero ya cumplía los cuatro. Quizás... ¿podrían tener problemas en serio?
—Espera... ¿no sabes si tienen problemas o algo similar?
—Pues...
Marinette sí sabía algo, pero no estaba segura de lo que sabía. Aún no había unido las piezas correspondientes, era difícil explicar lo que sabía.
—Es que... no sé cómo empezar. Bueno... el otro día me llegó una notificación en Instagram de que Lila había comenzado a seguirme —comenzó con la historia —. Y cuando vi la notificación, también la seguí. Es que pensé que tendría fotos de Adrien.
Alya la empujó levemente.
—El caso es que no tenía ninguna, pero su biografía era un poco... extraña.
—¿Qué tenía escrito?
—"Yo no me doy por vencida, pelearé por tu amor. Nadie te va a aguantar como yo lo hago" —recordó Marinette —. Al principio pensé que se trataba de la canción de Luis Fonsi, pero al escucharla me di cuenta de que no dice eso.
—Por lo que me dices, puede que sí tengan problemas.
—Pero yo no tengo nada que ver con sus problemas, ellos son adultos.
Alya sonrió de lado, ella tenía una teoría solo que no quería comentarla hasta que Marinette terminara con todo el relato.
—¿Supiste algo más relacionado a eso?
—Revisando el WhatsaAp de mi mamá vi que Lila tenía de estado "Todo mal", y cuando volví a revisar el Instagram de Lila, ella tenía escrito "Todo mal" —explicó Marinette.
Alya tomó a su amiga de los hombros y la vio fijamente, tenía que decir algo realmente importante:
—¿No crees que hayan leído tus historias?
Marinette casi se levanta, pero fue detenida por las manos de Alya que la sujetaron fuertemente.
—¡¿Dices que mis historias provocaron su pelea?! —preguntó espantada.
—¿No crees que tener tu nombre real es un poco riesgoso? —le preguntó Alya.
—Aparece mi nombre, es cierto. Pero no el de ellos —aclaró Marinette —. No creo que me descubran.
Continuaron hablando sobre las historias de la azabache, en las cuales describía lo que le gustaría sucediera en su vida real. Eran historias lindas, más que nada tiernas, pero nada realistas. Aunque había una que era bastante realista, pero nunca mencionaba los nombres reales.
—¿Y qué hay de su trabajo? —preguntó Alya.
—Por lo que me ha dicho mi madre, solo esta trabajando en las mañanas. Es que tiene un compañero que no cumple sus horarios, y gracias a él tienen todo desordenado —explicó Marinette.
—Cuando tenga horario de tarde intenta ir y ve como te trata, de ese modo podrás salir de todas tus dudas —le recomendó Alya —. Dices que cuando te ve te abraza y te saluda de un modo tierno —le recordó Alya.
—¿Y si no lo hace? —preguntó la azabache un poco asustada.
—Significa que realmente esta enojado contigo.
Marinette sintió un poco de miedo. Sabía que era un buen plan, pero... no quería ver a Adrien comportándose de un modo frío con ella, sería horrible.
