POV ROSALIE

-Vamos mami, si por favor, cuéntame de nuevo la historia de mi cicatriz- sonreí de oreja a oreja, aunque yo odiara esa historia –Vamos mami-

-Está bien EJ- nunca podía negarme a esos ojitos azules

Me acomodé sentada, con la espalda contra uno de los grandes árboles del jardín, y estiré mis brazos abiertos, al instante EJ se acomodó en mi regazo; para sus cuatro años, era un chico realmente grande, aun así parecía diseñado para encajar perfectamente entre mis brazos. Lo apreté fuerte contra mi pecho, tratando de sentirlo, mío y eterno, soñando que aquellos días fueron solo un cuento de hadas y no aquellos recuerdos de mi peor pesadilla.

-Erase una vez una hermosa reina y un poderoso rey, hechos ambos de roca, un día clamaron al cielo por un milagro- hacia años había cambiado la historia y la había trasformado en un cuento, para lograr explicarle a EJ porque llevaba aquella marca en su mano –Del gran amor que se tenían, nacieron dos hermosos hijos; un príncipe y una princesa. El príncipe era igual al sol, brillante, hermoso, cálido; igual a los radiantes días de verano; la princesa era como la luna, hermosa, paciente, sublime, igual que las misteriosas noches de invierno – me removí un poco al recordar la pálida y fría piel de mi niña –Así como él día y la noche, sol y luna, los príncipes crecieron juntos aunque de cierto modo distantes, él cada vez se más fuerte y ella cada vez más hermosa. Sus padres eran felices, sin importar como fueran o lo que desearan, ellos los amaban; la vida de los reyes nunca estaría completa sin su sol o su luna. –debí aclararme la garganta para continuar –Pero un día, el gran sabio del reino descubrió que la princesa estaba muy enferma, y nadie entendía su enfermedad, temieron que si no lograban curarla, ella se convertiría en una roca igual que sus padres. Desde ese día, el reino entero no descansó, sabios, sacerdotes, pitonisas y plebeyos- eso debía admitirlo, hasta Jacob había ayudado –Todos buscaron desesperadamente la manera de ayudar la princesa, pero todo fue en vano- no sé porque a mi hijo le gustaba tanto esta historia, yo aborrecía cada parte, está más que todas. Solo recordar lo que sentí mientras Leele moría en mis brazos…

-Mami, continua- la voz dulce de EJ me trajo de regreso, seguro había tardado mucho en continuar

-Nadie podía hacer nada por la princesa, así que el sabio decidió que lo mejor, era que la reina y el rey, amaran a su hija hasta el último momento de su vida como humana y que aprendieran a amarla aun si cuerpo ya no era cálido o sus mejillas sonrojadas. Sin más que hacer la reina, tomo a su hija en brazos y la acunó día y noche rogando por un milagro; estaba tan perdida mirando como el cuerpo de su hija se transformaba, que no se dio cuenta que el príncipe escapó. De hecho solo el rey se dio cuenta de ello e inmediatamente fue a buscarlo, pero era demasiado tarde, el príncipe había tratado de enfrentarse solo a un oso- EJ puso los ojos grandes completamente emocionado, mientras yo más bien quería romper en llanto –El animal lo atacó, el rey regreso a casa, con el príncipe en brazos. Tenía heridas graves y su poderoso cuerpo no sanaba como debería, la reina y el rey estaban devastados, sus dos hijos estaban muriendo en sus brazos. Pero el gran sabio, no perdió la calma y descubrió algo que ninguno antes pudo ver, la princesa no era la única que se transformaba; el príncipe también estaba cambiando, se estaba volviendo humano.

El gran sabio pensó "mientras estuvieron en el vientre, fueron uno solo, al menos la misma sangre nutrió a los dos; si tan solo ahora pudiéramos unir su sangre de nuevo". Pero eso era imposible, la piel de la princesa ya era casi una roca y muy poca sangre corría en sus venas. Todo estaba perdido.

-Sigue mamá, no pares- EJ me apresuro

Si mi hijo entendiera lo duro que fue tenerlos a ambos en mis brazos, sabiendo la respuesta al fin y sin poder hacer nada; sintiendo que mis hijos eran como dos cuerpos celestes y que de repente estarían fuera de mis manos

-Entonces el valiente príncipe despertó, herido y casi sin poder moverse- gracias a Dios llegó Emmett a ayudarme –Miró a su pequeña hermana, con cuidado extendió su mano para tocarla, y dijo "¿Por qué está tan fría?" pero nadie pudo responderle, todos estaban muy tristes por lo que estaba pasando. Sin importar sus heridas el príncipe exigió que lo llevaran con su hermana y justo cuando estuvo lo bastante cerca, colocó su brazo sobre sus labios; en ese momento la princesa abrió los ojos (aunque llevaba días sin hacerlo), ya no eran azules como la noche, eran rojos como los rubís y sin dudarlo sus dientes de clavaron en la piel del príncipe- Emmett me dio una mirada intentando tranquilizarme, ya que estaba apretando los puños tan fuerte que la tierra bajo ellos se redujo a polvo –Los reyes aterrorizados intentaron retirar a la princesa, pero el sabio los detuvo; repitiendo la acción de su hermano, la princesa entregó su brazo y el príncipe también la mordió.

-Solo por aquel instante, sol y luna, fueron uno- respiré profundo y continué, después de todo yo había escrito esta versión de la historia –como cuando ambos conviven en el cielo, como aquellos días de otoño, donde el verano y el invierno se mezclan, para cambiar el mundo. Lentamente los ojos de ambos príncipes se cerraron, en un sueño profundo del que nadie sabía si despertarían; a la mañana siguiente el príncipe despertó, sus heridas habían desaparecido sin dejar cicatriz, su piel su cuerpo entero había recobrado su poder- respiré muy profundo para poder continuar –en la tarde de aquel mismo día, la princesa…- clavé los ojos en la distancia

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-La princesa abrió los ojos, igual de azules como el día que nació- Emmett siguió mi mirada hasta Leele que leía sentada a unos pasos de nosotros

-Así es, las heridas del príncipe y los ojos rojos de la princesa, desaparecieron. Solo quedaron dos marcas que aun los príncipes llevan consigo, en el brazo de él la marca del amanecer, cuando sol y luna conviven en el calor- repace la cicatriz en forma de media luna en el brazo derecho de mi hijo – y sobre el brazo de ella, la marca del crepúsculo, cuando sol y luna están juntos en el frío. Desde entonces el rey y la reina lo tienen todo-

-Desde el crepúsculo hasta el amanecer- la voz de mi hija sonó con desgano –haz contado esa historia unas mil veces- reclamó con los ojos aun clavados en el libro

-Es una gran historia, sin el príncipe la princesa hubiera estado perdida- EJ le sacó la lengua

-A la inversa también - Leele hizo lo mismo –Trata de entender, de lo que habla nuestra madre es de equilibrio que los dos príncipes se necesitan en la misma medida. Tarado-

-Leele cuida tu boca- le reñí en el acto

-NERD-

-EJ, basta- trate de sonar ruda

-A ver cómo le haces sin mí, para seguir alimentándote de frutas y verduras- EJ se levantó tan dispuesto luchar como siempre

-Y tú sin mí para seguir matando osos- en cambio Leele ni se molestó en mirarlo

-Chicos, estamos claros en que se necesitan para seguir siendo lo que son, ese es el punto de la historia- Emmett intentaba no reírse, pero a él le encantaba ver las peleas de sus hijos -¿estamos claros?-

-Sii- la voz de mis hijos sonó en coro

-Igual es una gran historia ¿No crees Lee lee?- EJ siempre separaba las silabas de modo que pareciera una burla

-Preferiría otras-

-¿Cómo cuales hermosa?- Emmett caminó hasta Leele y acarició su cabeza

-Como una que explique como el rey y la reina, siendo de piedra, pudieron dar a luz dos hijos semi-humanos- Leele clavo sus penetrantes ojos en mí, quedé pasmada

-Pidieron un milagro al cielo, ¿Qué parte no te quedó clara?- EJ era lo mejor de mi vida, me defendía con la misma devoción de su padre

-¡Ay! Por favor Jakey-Poo- Leele aprendió ese sobrenombre gracias Jacob, que le dio ideas sobre los peores apodos que le habían puesto sus amigotes –Los bebes no nacen de milagros, ni los trae la cigüeña, ni brotan de las lechugas, así que olvida esos cuentos infantiles-

-No le hables así a tu hermano- me levanté aparentado estar furiosa, pero en realidad me temblaban las piernas

-Bien mamá, entonces explícame ¿cómo dos vampiros pueden tener dos hijos medio humanos?- Leele cerró su libro –y no, no me expliques la historia de Nessie, Bella era humana cuando la concibió, pero tú… tú ya eras vampiro. Si las cosas funcionan según este este libro, necesitas un humano y un vampiro, para obtener un hijo hibrido, ¿Entonces cómo es posible mamá?¿Te sigo llamando así?-

Las palabras de Leele me rompieron el corazón en pedazos, yo no quería regresar al pasado, me gustaba este futuro donde mis hijos estaban sanos y a salvo, quería olvidar que ellos no llevaban mi sangre, ellos eran mis hijos solo eso, todo el dolor se convirtió en ira.

-¡ESTAS CASTIGADA!-grité

-¿Por qué? ¿Por hacer preguntas? ¿Por ser yo?- Leele me dio la espalda -¿O por no ser como él?-

-¡A TU CUARTO!- volví a gritar

-¡PARA DONDE CREES QUE VOY!- y Leele me regreso el grito

Decir que las cosas fueron mejor con el pasar del tiempo es mentir pero al menos no fueron tan mal como pudieron ser. Después de dejar Forks, nos mudamos a un pueblo llamado South Bend, la decisión no fue fácil y terminamos rompiendo algunas reglas; no nos mudamos otro país como se supone debíamos hacer, al final ni nos cambiamos de estado, solo nos movimos al sur, lo suficientemente lejos para rehacer nuestra vida pero lo suficientemente cerca para que Bella y Renesmee no se separaran de Charly y para que el perro siguiera con la manada. En parte y aunque jamás lo aceptaría tener la manada cerca me daba confianza solo por si el cierto personaje, que no merece ser nombrado, (pero que su nombre comienza por "A" y termina en "ro") decidía atacar mis hijos. South Bend estaba bien era un pueblo pequeño pero tenía un buen hospital para Carlisle, las casas eran muy lindas y por supuesto nosotros teníamos las mejores. Edward y Bella vivían aun en su casita de campo, aunque les tocara correr casi quince minutos para llegar con nosotros, ellos disfrutaban esa casita de una forma muy especial y así Charly podía ver a su nieta e hija cuando se le diera la gana.

Nosotros vivamos en la mitad de un bosque tupido porque eso era lo indicado, nadie debía ver los niños, ni humanos ni vampiros. En estos años EJ había crecido mucho y se había vuelto un chico bastante fuerte, cada vez que lo miraba se me parecía más y más a su padre; ambos conservaban un aire infantil, amaban los cuentos fantásticos y les gustaban los juegos. Leele también había crecido, no al ritmo de un híbrido, pero si mucho más rápido que un humano; ella era hermosa y físicamente la que mayor fragilidad aparentaba, pero su carácter era increíblemente duro, nunca disfruto de los juegos, siempre prefirió los libros y las artes. La relación con mi hija, fue difícil desde el principio, mientras la primera palabra de EJ fue mamá, Leele decidió llamarme Rosalie; tardó casi dos años en decirme mamá, pero creo que lo hizo más para evitar los regaños que porque lo sintiera así. No había día en que no discutiéramos o en que yo la retara y terminara encerrada en su cuarto, mental y emocionalmente era agobiante.


Pobre Rose, bueno a veces la relación con los hijos no es sencilla, pero estoy segura que pronto encontraran una solución a tanto problema, después de todo la vida es un cuento de hadas