Discaimer:Todos los personajes son de mi amada fuente de inspiración: Stephenie Meyer. Yo solo juego con sus personajes, sobre todo con Edward: D
Summary:Edward, un conductor de radio coqueto y divertido con tres hijos hermosos. Enamorado de… Isabella, su ex esposa comprometida. ¿Sera tiempo de recuperar la familia que jamás debió perder? ¿Llegara a tiempo?
...: Enamorado de mi Ex:…
Los polos opuestos, se tienen que atraer.
*Si pueden, escuchen I Hate My Self for Loving you- Joan Jett , para crear ambiente. Solo es una sugerencia :3 *
Capitulo 20: Mentiras blancas VS Verdades negras
BellaPOV
Tontamente me quedé mirando como mi hija se levantaba y se iba sin despedirse… algo curioso e inusual. Casualmente, hoy entraba a trabajar otra vez luego de un mes y fracción de estar en casa ¿Extraño? Claro que si, Sherlock.
Me despedí como siempre y cabía en la casualidad de que quedamos Renee y yo, solas como hace mucho tiempo, con ese silencio demasiado incómodo y a la vez, sereno de mi cocina algo retro. Y reí, por la simple razón de que Edward la usaba más que yo.
-Tienes que cuidarte, no quiero ir a buscarte a la morgue – rodé los ojos con expresión de extrañeza… eso me recordaba, que seguía siendo la misma vieja de mierda desde hace años, aunque algo hubiera cambiado en su mirada. Siempre me preguntaba si extrañaría a Phill… eso si era confianza, una que nunca logró tener con Charlie.
-Claro Renee – salió involuntario. Para mi… mamá era más cercano a una Esme que ella. Dulce y altanera verdad.
-Sabíamos que este día llegaría, no te disculpes con los ojos Isabella - Decidí seguir mirando el amargo café… ya nada dolía sobre eso, pero si me importaba, porque aunque no quisiera, era mi madre.
Me despedí con la mano y me fui. La recepción fue más de lo que esperaba. Normalmente yo era la mandona en esto pero… yo quería ser la mejor, hacer creerles de que yo era la mejor de todas y que nadie me superaba. Yo me creía mi cuento luego de muchos años de estar en las sombras negando y sonrojándome como un tomate maduro en su canasta… para mí, yo era la mejor Doctora de este país y punto. Tal vez esa era la razón por la que mi vida social no era tan voluptuosa, tal vez por engreída pero esta vez no fue tan así como esperaba.
Carlisle, me abrazó paternalmente como siempre; Ben… solo me dijo lo mal que me veía (Típico de él) y que tenía que contarme sobre su nuevo novio, gracias al cielo no era tan homofóbica; Angela e Irina eran mis ''amigas'' o algo parecido, que con un empalagoso abrazo me saludaron y me lograron sacar una risa de fastidio que extrañaba; Sue… la vieja Sue solo me saludó como de costumbre y con indiferencia y faltaba el imbécil de Jasper… se podría decir que éramos muy amigos en este tiempo. Ese abrazo fue cargado de muchas emociones raras.
Lo abracé, dejándome fundir por el exquisito perfume Ingles por mucho tiempo… amistosamente, claro. Y se rió de mí.
-Bella… nos miran raro -
-Como si me importara…- y raramente, era a el único que podía contarle mi vida aprovechando de que era un psicólogo. Me llevó a su oficina discretamente, la 107. Me senté en el margen salido de la ventana y le miré. El se sentó y tomó su cuaderno con cara de burla, como haciendo anotaciones.
-¿Cuál es su problema señorita Swan?-
-Eres un ingrato Jasper. Quiero que me expliques como rayos conoces a mi Ex digo…. Edward -
-Primera anotación, ya no le dice ex – creo que lo anotó enserio y me miró con una sonrisa de dientes perfectos – Es una larga historia -
-Y yo una buena oyente – Rió y murmuró algo que no comprendí.
-Bueno, yo estaba en un bar gay…- mis ojos se salieron de sus cuencas al parecer, por la cara de risa que puso – No pienses así malpensada. Es para conocer los diferentes ambientes… ya sabes, pacientes y una nueva capacitación. Entonces…-
Y mi mente vagó en el universo ¿Edward en un bar gay? Era cierto… ¿Edward enserio era tan gay?
-…y me lo encontré ahí. Es simpático y es de Inglaterra… está muy confundido, tiene problemas de sexualidad y no se define, y ahí vi a Emmett… el chico grande ese -
-Si lo conozco, Emmett… - susurré rememorando ese golpe fraternal.
-Me contó cosas de ti y supe que teníamos un vínculo… primero te llamaba: ''Mi hermosa princesa'' pero luego dijo Bella y lo deduje: eras tú. Tomamos… ¡Por Dios! Que me reí con esos dos y el resto es historia. De eso va ya un mes y fracciones -
-Osea… que tienes una vida social paralela que no me has querido decir- él se encogió de hombros al ver mi alzamiento de cejas acusador - ¿Y… te dijo muchas cosas?-
-Mejor pregunta que no me dijo… pero es buena tela, digo, es buen chico. Es, como explicarlo… explícitamente tierno - ¿Qué quería decir con eso? ¿Acaso… paso algo más allá? – Pero descuida, no me ha contado de sus noches intensas en el bosque – me enrojecí al instante… ¿Acaso se le había salido esa?
Antes de poder responder, Irina abrió la puerta con su personalidad chispeante, como una burbuja en una copa de champagne y hablaron con la mirada. Siempre me dejaban de extra de la escena en ese tema.
-Ya terminé con la paciente, es toda tuya…-
Salí, pero más confundida de lo que había entrado. La rubia me sonrió. Ella era alta y rubia, linda y con cara de intelectual pero no pasada para nerd. Era linda simplemente, ojos grises y sonrisa de labios grandes y rellenos, siempre de un rosa discreto. Ella era de mi área, y Angela era la enfermera. Trío espectacularmente caótico.
-¿Y ya te recuperaste Bells? No sabes lo que te he extrañado – ella era adorable por naturaleza y yo era lo más parecido a… el papá oso de la historia. Ella calzaría bien de ricitos de oro, obviando que no tenía rizos…
-Eso creo, estar en casa me ha hecho bien –
-¿Y que pasó con Jacob?- Involuntariamente sentí que una estaca de hielo me atravesaba el corazón como una daga, y antes de que pudiera responder alcé la vista y estaban sus ojos.
Creo que fue una mirada muy intensa, con muchas emociones cargadas. En un momento, el siguió caminando y caí en cuenta, de que todos los chismosos estaban en una especie de círculo extraño hablando sobre eso. Irina me tomó del brazo y me alejó hasta un pasillo sin gente.
-No sabes, todos hablan de eso… ¿Qué pasó?-
-Es Edward… -
Y era raro. Edward tenía más vida social que yo en este hospital, conocía a casi todo el mundo y todos a él. Era un sensual sociable, y él lo sabía. Ella sonrió… eran muy tiernos entre ambos, bueno… Edward era tierno por naturaleza y necesitado de abrazos todo el tiempo y yo era la dura en esto.
-¡Eddy! Oh, hace unos 4 meses que no le vemos… ¿Por él terminaron?-
-Es que… - le conté de nuestra venturilla antes de su declaración y Angela entró en eso. - Y me dijo que… - lo pensé un rato antes de soltar la verdad.
-Vamos, somos discretas y lo sabes, nunca hemos ventilado tus secretos -
-Mira Angela Weber, Irina Denali… si alguien se entera las cortaré en pedacitos y las enteraré en mi jardín, y le diré a mi perro que las use de juguete -
-Ew, que psicópata te pones. Vamos, cuenta… -
-Me dijo que tiene dudas sobre si le gustan las chicas y que ahora es… Gay -
Rieron. Claro que nadie se creía que la virilidad andante fuera gay pero luego cayeron en cuenta y esas risotadas se transformaron en una cara estirada de pregunta – Es imposible…-
-Y creo que es por mi culpa. Me dijo que como yo no lo quiero y Rosalie, saben… la rubia puta esa, no lo quieren el ya se rindió y tal vez no es lo suyo -
-Pero que ternurita es Edward… pero tiene razón – Irina le defendió. Esperaba la objetiva opinión de Angela hasta que sonrió de esa manera pícara y nada seria.
-Para eso hay solo una cosa que hacer Bells. Provocaciones -
Me quedé un rato pensativa hasta que se me ocurrió alzar una ceja. Esto era ridículo pero le seguí oyendo - ¿Qué quieres decir con eso? ¿Calienta…?-
-Claro que no Bella, hay una finísima línea entre ser puta y ser sutilmente provocativa – Ben si que debía estar contento en casa…
-Es distinto…Edward ya no es nada parecido al vago que vieron -
-Lo sabemos, Carlisle nos contó de que ahora es abogado y todo el rollo. Por eso quiero verlo – exigió Irina otra vez, con una mirada tierna y suplicante a la vez.
-Edward es muy tierno en sí, así que si lo mimas como antes, digo…como cuando eran novios o como sea que quieras llamarle a eso… verás si provoca algo en él. El segundo paso son las estupideces de belleza pero primero por lo primero -
-Oye – dijo Irina como agregándose al tema – Dile que venga el viernes. Dos pájaros de un tiro. Pones celoso a Jacob y comienzas a aclarar tus dudas -
O ellas tenían un poder de convencimiento o… yo era muy tarada en hacerles caso. Me apuntaba más por la segunda. Al segundo sonido, cuando él contestó, ya me costaba hasta tragar - ¿Edward? E-es que yo… quería que nos juntáramos el viernes por la tarde ¿Puedes?-
-Hmm… eso creo ¿Paso algo malo? – Y reí de esa manera algo nerviosa, que él conocía y que yo detestaba con mi alma - ¿Con el perro? Porque si quieres no tengo problema en patearlo…- Y taradamente no le dejé seguir.
-No, no ha pasado nada malo. Solo quería verte ¿Puedes venir por mi? – dije mirando a la ventana, alejándome un poco de ellas.
-¿Y no te molesta? Hace unos meses te daba vergüenza…- Esas cosas eran las que me carcomían el corazón. Hasta ahora, él iba ganando en todo esto.
-No, además… hay una rubia idiota que quiere verte -
-¿Irina?- y rió, como me imaginaba que lo hacía. Con una sonrisa sexy y torcida – Esta bien, solo tienes que esperarme un rato porque el viernes tengo una cosa sin importancia que hacer. Pero descuida, no soy tan impuntual como antes -
-Como quieras…- y para despedirse, a él se le ocurrió hablar.
-Se supone que tenemos que inventar algo para despedirnos Belly-
-Se supone mariquita, hablaremos de eso luego ¿Si?-
-Adiós, te quiero -
Y cortó al mismo tiempo que lo dijo. Ese ''te quiero''no sonó tan homosexual como toda la conversación… más bien una frase del Edward que estaba muy dentro. Me causó un sonrojo inusual, pero no menos tierno. Y pensé en lo tonta que era por dejarlo ir…como todos hacemos luego de haberlo echo.
-¿Y que te dijo?-
-que si vendrá…-
EdwardPOV
Corté con el corazón más acelerado que de costumbre. Bella me mataría uno de estos días con todo esto. Estuve pensando hasta que descubrí que Victoria estuvo atrás todo el tiempo.
-¿Qué se supone que estás haciendo?-
Victoria era demasiado sobreprotectora. Tal vez no quería que me pasara algo como lo que a ella, con James pero no entendía que esto era completamente diferente… Ya me había dañado ¿Qué otra cosa peor podía hacerme? Nada…
-¿Para que me preguntas si ya lo sabes?-
-Ya te dije que no te metas con Isabella ¡Esa mujer es una puta por dios!- Nadie se metía con mi Bella… ¿Acaso no entendía que yo lo sabía?
-¡No la llames así! -
-No te niegues a la verdad ¡Ella es una arpía de mierda! ¡Te va a hacer daño! Y no quiero que vengas llorando a mi hombro cuando eso pase -
-¡Ja! ¿Bájate de las nubes Porfavor? ¡Yo nunca voy a ir a llorar contigo diciéndote que me equivoque!-
-¡TIENES 29 AÑOS, MIERDA! ¿Y Rosalie?-
-Ella no es para mí, yo se que Bella…-
-Bella no te quiere… ¡Entiéndelo de una vez por la mierda! No te ama, te dejó y te va a hacer daño ¿Por qué eres tan masoquista?-
-¿Yo? ¿Masoquista? Mira quién habla ¿Y cuántos años soportaste a James? ¡Por cuantos años te trataron como una puta! -
Creo que en ese momento me quedé mirándola fijamente a los ojos, con ese odio que era muy poco usual en mi mirada. Pero no dejó de gritarme ni yo a ella…
-¡Nunca más me hables así!-
-¡Y tu nunca me hables de Isabella así! ¡ESCUCHASTE! A Bella no la toques porque se me va a olvidar lo caballeroso que puedo ser contigo y el simple hecho de que seas tú -
-¡¿Me vas a pegar? Ja, quiero verlo – Y reí, pero de pura estupidez. Como la risa nerviosa de Bella… solo que esta no era nada nerviosa.
-¿Eso piensas de mi?… ¡No te metas en mi vida, Victoria! ¡Metete en tu puta vida aburrida y en tus recuerdos imbéciles! -
En ese momento… estaba tan enojado con ella y conmigo que tuve que salir de ahí y típico que todos estaban pegados a la puerta oyendo en griterío de allí adentro. Se me ocurrió irme afuera un rato y fumar, ese era mi único cálmate.
Lo que más me dolía es que ella tenía razón… y que yo lo sabía.
BellaPOV
En eso, supe que una hora de secreteos ya era suficiente, que era hora de trabajar…
Todo fue monótono hasta que Sue vino a hablarme de todo… obviamente, ella no se haría la preocupada al frente de otras personas. Le conté de mi mes dificultoso y ella me contó sobre Renesmee y Seth. Supe que habían terminado, que Seth estaba muy triste y que lo había mandado dos semanas adelantado de vacaciones a la Push, recordando que la conocí en Forks.
-Pobrecito… le hará bien -
-Eso espero… son chicos, pero sabes que me cuesta verlo sufrir… después de la muerte de su padre todo ha sido muy difícil para él -
-Yo lo sé – dije con comprensión. El era un muy buen chico - Son niños aún Sue… se les pasará -
Luego de todo eso, recordé que tenía que ir a ver a Emily. Ella era huérfana por lo que sabía y Jacob la había encontrado desde pequeña y la trajo hasta aquí. Aún no entendía porque la tenía encerrada como a una enferma si estaba más cuerda que ninguno de nosotros.
Y entré. Estaba durmiendo. Normalmente estaba sedada casi todo el día, nunca salía de su habitación. Hablaba muy poco y le costaba tener confianza con los demás, yo solo le contaba cosas y solo me miraba, a veces hacía uno que otro comentario vago o una pregunta demasiado salida del contexto (''… y entonces, mi hijo rayó la pared con un crayón '' ''Bella… ¿De que color era el que usó?'')
Yo podía entrar porque Jacob me lo había permitido pero nadie más podía hacerlo. Solo yo y Angela.
Me senté en una orilla y admiré su habitación por un rato. Estaba acondicionada solo para ella. Tenía un ventanal grande al lado derecho de su cama, en una orilla algunas flores que cuidaba casi todo el día y unos dibujos pegados por la pared. Un baño y su ropa que casi siempre era la misma.
Y para mí, no tenía ningún problema mental pero tampoco estaba preparada para salir. Ella era muy inteligente pero demasiado retraída en su mundo de cuatro paredes, pero no la culpaba. Muchas veces pensaba que alguien le pegaba o que ella misma lo hacía. Solo sabía que le tenía un miedo extraño a Jacob pero nunca lo atribuí a que fuera él, pero en este tiempo ya tenía dudas de quien fuera.
Tenía el pelo larguísimo y rubio, algo ondulado en las puntas; delgada y a veces demasiado frágil; La piel casi de porcelana y los ojos grandes y grises. Era hermosa, de una contextura tan distinta a la de una chica de su edad… tenía 25 pero se veía mucho menor.
Y luego de un rato abrió los ojos monótonamente y me miró. Se sentó y se talló los ojos, hasta que una de sus manos me tocó el pelo y la alejó muy rápido – ¿No estás muerta?-
-Claro que no…- y me abrazó de esa manera delicada y suave a la vez… y lloró. Lloró por un rato hasta que se calmó y sonrió algo tímidamente. Yo solo le di un pañuelo y ella se limpió la cara muy cuidadosamente.
Se volvió a recostar luego de la agitación momentánea de mi presencia, pero aún así dejé su cabeza en mi regazo y solo le acaricié el pelo con ternura. Tal vez era eso lo que le faltaba. Le pregunté sobre como la habían cuidado, si le faltaba algo para traérselo y solo negó con poca convicción.
-¿Por que pensaste… eso de mi? -
-Jacob dijo algo así… y yo pensé que era cierto – murmuró sin ganas, cerrando los ojos con un suspiro entremezclado pero los volvió a abrir para mirarme a los ojos, y sentarse.
-¿Y que tenías?-
-Una silvestre… apendicitis. Es cuando el apéndice se…-
-Lo sé. Me leí el tomo de medicina – sonrió de triste y suspiró. Supuse que sería un buen día para salir, que la alegraría. Raramente tenía una obsesión por sacarla de aquí, aunque fuera poco posible a este paso.
-¿Quieres… salir un rato?-
Creo que demoró unos 4 segundos en ir al closet y ponerse un abrigo para salir. Luego de pasar por los pasillos me encontré con la mirada acusadora de Jacob por segunda vez en el día y entonces, ella se detuvo como reflejo.
-Yo me haré cargo – fue lo único que me digné a murmurarle y la tomé de la muñeca para irnos de ahí. Su mirada fue… algo doloroso, pero le di mucha relevancia a su lado. Tal vez por la simple razón de que estaba asustada, Jacob siempre fue desafiante y sobre todo si estaba enojado.
Nos sentamos en un tronco cercano al hospital, cerca de los pequeños arbustos que rodeaban el lugar. No me miro, tal vez por culpa. Mientras elogiaba el día, ella iba olvidándose cada vez de lo ocurrido y comenzaba con su interrogatorio que, complacida, le respondería.
Me preguntó por mis hijos como era común, de cómo se comportaban y que tenía unos cuantos dibujos que le gustaría mostrárselos a Lizzy (A través mío, claro). Y raramente se alegró por que terminara momentáneamente con Jacob. Emily era una ''Pro-Edward'' sin conocerlo. Ella decía que… debía ser bueno, que ese nombre le gustaba por alguna razón.
-Debe ser bueno, mejor que Jacob claramente… y como tú lo describes, suena adorable -
-Es adorable pero… no es lo mismo, no lo entenderías -
Le conté de que hoy vendría. Y mientras conversábamos de él le vimos… dándole un efusivo abrazo a Sue, con esa risa tan exquisita. Ella notó su presencia al ver mi mirada fija en él.
-¿Es él? – yo asentí. Lo miró entrecerrando los ojos y luego suspiró ahogadamente, como si el aire no le llegara a los pulmones repentinamente - ¿Y… de donde es Edward?-
-Es de Londres, pero se vino por… bueno, ahora que lo pienso, nunca me ha dicho porque se fue a Forks -
Estaba nerviosa. Me levanté con ella pero iba demasiado rápido. Caminamos hasta su habitación, pero justo antes de llegar sentí que me abrazaban de la espalda con ternura – Hola pequeña – murmuró con una voz que erizaría a cualquiera. Ella se quedó quieta y el la miró con una sonrisa – Hola -
Se miraron con detalle a los ojos, según mi noción del tiempo, por un largo rato. El también la miró hasta que ella le respondió, con su voz tan suave – Edward…- murmuró como intentando recordar algo. Ambos estuvieron así, hasta que sin que ninguno se fijara Jacob estaba ahí y me miró con una especie de odio, muy raro.
-Ella no puede hablar con extraños, sobre todo si estamos hablando de esto – puso énfasis en lo último y entonces, la puerta se cerró con ambos adentro. Cuando lo miré, pensé que su mirada iba a ser en blanco y puteando a Jacob pero esta vez, estaba pensativo.
-¿Cambiaste de opinión? ¿Ahora te gusta la paciente, Cullen?-
-No, es que… tiene un aire a alguien que conozco – murmuró aún pensativo. Yo solo me extrañe – pero que importa… - dijo otra vez, pero sin demasiado convicción.
-¿Y que haremos hoy, mariquita? -
-Hmm… No lo sé – y en eso, Irina salió a saludarlo y a darle un gran abrazo.
-¡Eddie!-
-¡Tu!-
En ese momento, Angela me agarró del brazo y me tiró con un riesgo de caída a la sala donde estaban los casilleros y mis cosas – A la otra, párteme la cabeza Porfavor – dije con sarcasmo y ella suspiró - ¿Qué pasa?-
-Es que Irina tuvo una idea de último momento y… es perfecta – dijo aplaudiendo con una sonrisa boba en los labios – Ve al departamento de Edward, todo perfecto -
-Suena lindo pero los niños…-
-Los niños los cuidaremos Irina y yo en su casa -
La abracé tontamente ¿Cómo no iba a hacerme ilusión estar con Edward un ratito que fuera? Una noche… aunque no ocurriera nada fuera de lo normal. Hasta que lo pensé. – Oye Angie… ¿Cómo se supone que se lo diré? -
-Para eso esta… Irina, tu tranquila -
EdwardPOV
-Te extrañe mucho imbécil…-
-Yo también tarada -
Irina era… la típica mejor amiga de instituto, solo que con ella era desde que nació Anthony, unos 6 años o algo así. Y era cierto que la extrañaba, por una simple razón: Ella era con la única que podía tontear… aunque Emmett ahora se le sumara a la lista. ¡Y Ah! ¡Se me olvidaba! Era a la única que le podía dar abrazos sin que me mirara con cara de: ¡Tienes 29 años infantil de mierda!Éramos como arena del mismo costal, pero tan distintos a la vez.
Luego de un rato de abrazos y golpes fraternalmente irritantes… hablamos. Me obligó a contarme de mi vida en este tiempo y yo la obligué a que me contara la suya… pero como siempre (Es que no sabía como siempre llegaba a eso), terminamos hablando de Bella.
-¿Por qué no la invitas a tu departamento, Anthony? - Ella me llamaba así cuando se ponía con su extrema confianza. Era algo típico de ella.
-Hmm… ¿Por qué lo haría? Dame unas 10 razones, tal vez una galletita y me convencerás -
-Por que no son nada supuestamente, solo tengo esa… que podrás pasarla como antes Anthony, las cosas ya no son como antes. El lumbago, artritis, las canas… cosas que ya le están pasando a ella ¿No vez por que terminó en casa? Por amargada y no neguemos las cosas, tu eres el primero que puede subirle el ánimo en las personas -
-Aw… que tierna. Pero aún así ¿Qué debería decirle?-
-Propónselo, en plan de amigos claro… ¿O tu quieres algo más? – Era… fantabulosa pero no se lo diría, al menos por ahora.
-Claro que no, ya no tengo los mismos gustos – Mentía vilmente.
-Ya me lo dijo… pero de todas formas. Supongo que es tiempo de hablar ¿Tu que piensas?-
-Que sea Gay, no significa que duela menos – murmuré, con menos felicidad que antes de la pregunta.
-Yo lo sé, pero tienes que abrirte y no tengo 9 razones más y tampoco una galletita… pero tengo un abrazo de oso aplastante ¿Te sirve? -
Y terminé abrazándola y dejando los ojos escondidos en su hombro. Definitivamente era como mi hermana, jamás podría meterme con ella… jamás – No me olvides otra vez… para eso existen los teléfonos móviles ¿Sabías?-
-Tengo tantas cosas en la cabeza… lo siento -
-Lo sé tontito, todos las tenemos -
Con algo de pereza me separé de ella y se despidió de mí como siempre: Un beso en la mano, y me pegaba con cuidado en la frente. Entonces, ella llegó. Recordé saludarla con ese beso que ella odiaba, y nos fuimos. Y el momento de hacer planes comenzaba, justo al salir de la calle St. Agustine.
-¿Qué se supone que haremos?-
-No lo sé… Renee está en casa, Los chicos estarán ocupados…- creo que en mi cabeza estaba alzándole una ceja a mi consciencia, me lo ponía más fácil que de costumbre. Entonces, dio uno de esos suspiros sufridos mirando a la ventana.
-¿Quieres ir a mi…?-
-Claro – respondió con una sonrisa antes de que terminara la frase.
Cuando la luz roja y eterna del semáforo se puso en el camino, me quedé pensando ¿Y por que pensaba en esa chica? Se parecía a alguien que alguna vez vi, pero… era imposible, yo solo conocía a una persona con esas características y se llamaba Emily Cullen ¡PERO NO! No me haría mierda la consciencia pensando en algo que ya no fue. Aunque doliera, era más fácil pensar que estaba muerta.
En ese momento, me di cuenta de que estaba apretando demasiado las manos en el volante, que iba más rápido de lo habitual y que sus uñas presionaban fuertemente mi brazo. Volví a la normalidad y tuve que soportar todo el camino su mirada fija, esa que me daba para esperar que su persistencia diera frutos y mis ojos chocaran con los suyos, para tener la posibilidad de analizarme y saber que me pasaba. Pero no le di en el gusto, y seguí como si nada pasara.
Me consolé, pensando que era un día frío y parecido a Forks, que Bella estaba conmigo y que… mis espíritus mentales no vendrían esta noche, que no estaría solo al tocar las 12. Era estúpido, pero a mí me hacían felices las cosas simples. En mi cabeza, seguía teniendo esa emoción que tienen los niños al recibir un regalo en navidad… ¿Y si Bella era mi regalo esta noche? Claro que lo era, y aunque no quisiera la pasaríamos ChubiDubis… porque esta mentira tenía que tener un lado positivo y gracioso, porque aunque me pese luego… es una satisfacción emocional demasiado grande y tonta.
Al llegar al edificio, me aproveché de ser más rápido de ella y le abrí la puerta como siempre lo hice y me deleité con verle poner esa sonrisa traviesa – Aún no necesito bastón ni sirviente -
-Pero te falta poco para eso… es mejor prevenir -
Me pegó en el brazo como todos lo hacían y subimos. Ella era muy analizadora así que no me sorprendía que mi ''pocilga personal'' le hiciera abrir los ojos como dos perlas pero ¿Ya que importan esas cosas? Cuando el ascensor llegó ella entró y yo luego, presioné el piso 5 y esperé, con esa tonta fantasía de que se parara y tuviera el más bizarro sueño hecho realidad.
BellaPOV
En el ascensor tenía una sonrisita y vagaba los ojos de vez en cuando por el piso. Fantasías, claro ¿Acaso se creía que yo no las tenía? Pero el debía tenerlas con un chico así que me deprimía más imaginarlas. Al oír la campanita que anunciaba la llegada alzó la vista otra vez y salió antes que yo. Se paró en la puerta de la derecha del pasillo, sacó sus llaves del bolsillo con ese llavero con las iniciales de los chicos y la suya y abrió.
Mi primera impresión fue, que hacerlo gay no lo cambiaba de nada en su aspecto desordenado y muy… juvenil.
Era amplio, con un comedor precioso y con poco uso; un living que alardeaba de sí mismo con ese hermoso sofá de cuero negro y los cojines de tela blanca, contrastando de maravilla con su extravagancia propia y muy sacada de Alice; Una alfombra verde claro con bordes cafés, sutiles y con un relieve formal; la mesita de centro con unos diarios, una taza de café a medio tomar y un cenicero con algunas colillas de cigarro partidas por la mitad; cuadros con ese arte abstracto que adoraba con su ser, un librero de porte considerable, una televisión gigantesca y un ventanal precioso que ofrecía un hermoso panorama de la ciudad, enmarcado con cortinas blancas y sutiles, afuera con algunas plantas que hacían verlo como un pequeño y minúsculo bosque a simple vista y el típico enanito de jardín.
Típico de Edward. Por el día era precioso, por la noche, su terror platónico.
Me sonrió, tiró las cosas por algún lugar y yo reí suavemente – ¿Quejas? -
-Es muy… Edward Cullen – murmuré vagando.
Avanzando por el pasillo estaba a la izquierda la amplia, con una mesa de diario y unos cuadros. En el refrigerador tenía pegados unos dibujos de Elizabeth, unos te quierode Anthony, una foto de Félix y finalmente, unos papeles de Carlisle, que le decían que se tomara una que otra vitamina o de Esme, que lo llamara frecuentemente con su letra antigua. En sí, todo era muy Edward Cullen.
-Se me ocurría una película – dije tomándome la libertad de abrir la alacena, y encontrarme con una caja de palomitas instantáneas - ¿Te… agrada, titanic?-
-Hmm… como te dé la gana Belly – el odiaba esa película y que la soportara era un sacrificio para su persona.
Le hice una seña, como que iba a su habitación. Era al fondo, al final del pasillo a la derecha, a la izquierda la otra habitación, la siguiente a su lado y listo. Entré a la suya… y me quedé dentro de mis expectativas taradas de una verdadera pocilga llena de cigarros y latas -en posible estado de putrefacción-de cerveza.
Era grande y espaciosa, con una cama de dos plazas como esperé, simple como él. La pared era de un color café con leche de fondo principal, con su cama pegada a una de las paredes; una alfombra lanuda y verde a la bajada de cama; Una mesita de noche con unas hojitas artificiales que le daban un aire naturista, un libro de Harry Potter* y un portarretratos con una foto más reciente, con Alice, simplemente adorables; a otro costado un hermoso escritorio de vidrio, donde tenía papeles regados que denotaban trabajos hasta horas tardías y cartuchos de impresora vacios en su basurero, su laptop encima y una lamparita simple a su lado pero caí en mi cuenta de asombro cuando miré la pared de en frente.
Estaba repleta de fotos, de los chicos: muchas de Renesmee en medio y cosas que ella le había escrito, esos ''Feliz día, papi'' de jardín de niños, unas conmigo y con él. El lugar de Elizabeth era abajo y a la izquierda, con esas fotos donde salía preciosa con Edward al lado y con el pelo desordenado, con su primera carta de navidad sujeta por un chinche colorido y la de Anthony era la de abajo a la derecha, con más fotos de él cuando era un bebé y cuando le salieron sus primeros dientes y como forma de recordarlo constantemente, la partitura de ''Claro de Luna'', que solo él se sabía a la perfección, demostrando que tenía dedos de pianista. Pero más abajo, había una sección de Félix, con fotos nuevas e igual de tiernas y un papelito con letra tosca de chico que me dejó fría: ''Gracias por ser mi papá, eres el mejor del mundo''.
Un suspiro medio ahogado se me escapó de los labios pero cesó rápido, al oír su voz – Oye Bellibu… cambie de idea ¿Tienes ganas de Pizza? Porque yo si – Bellibu… Bellibu…
-Si – oí su risita angelical y volví a lo mío.
Prendí la luz y encontré la puerta de su armario, la puerta del baño donde todo era muy silvestre y en ese momento me revolví el pelo. Tomé mi cartera que seguía en mi brazo y saqué con algo de recelo esa miniatura que Angela quería que me pusiera ¿Pero que le pasaba? Era una especie de pijama ajustado y con más encaje del recomendado por cualquiera. Era negro, solo tapaba partes importantes, de tiritas y que me llegaba al fin del trasero y con la espalda casi toda descubierta. En ese momento, volví a pensar en lo feliz que sería Ben en casa…
-No seas cobarde Bella, lo has hecho otras veces…-
Claro que lo había hecho otras veces…claro que había hecho cosas más vergonzosas que esta pero aún así era extraño. Decidí ponérmelo, después de todo se suponía que me quedaría con él a la noche y tendría que aclarar mis dudas… Edward no podía ser gay, imposible. Entonces, me asomé a la cocina y le escuché hablar pero concretamente luego de unos murmullos – No Emmett, no tengo nada más que imaginar que ella y yo, algo nada gay. Me descubrira-
Apreté los puños con odio. Así que era mentira… así que todo era una maldita mentira. Todos eran unos mentirosos de mierda y lo peor es que sabían que odiaba las mentiras… esto no se quedaría así, sería una venganza muy dulce pero la putrefacción que tenía en mi cabeza no me la quitaba nadie ¿Cómo me había rebajado a un mentiroso de ese tamaño? ¿Cómo había caído otra vez?...
EdwardPOV
Se atrevió a hacerlo… ¿Se atrevió a ponerse esa cosa esperando a que me pusiera cachondo como de costumbre? Pues bien, lo había logrado. Y lo peor de todo… es que se veía hermosa.
Y acudí a mi plan B… en el baño, solo con un tonto teléfono - ¡Mariquita! Justo estábamos pensando en ti… pero no es lo que piensas ¿Eh?-
-Es que… tengo un problema -
-¿Qué clase de problema?- esa era la voz de Jasper.
-Esa clase de problema que estoy seguro que tienes los viernes por la noche... en resumen, Bella está en mi casa y la desgraciada… se puso una mierda tan sensual que ahora tengo ''problemas''. Me lo pone difícil -
-Lo sé, hoy me dio mucha información valiosa y es muy predecible que eso haya pasado, sospecho de Angela pero… ¿Qué importa eso?-
-Hmm... Hubiera importado ¡Si me lo hubieras dicho unas cuatro horas antes! -
-Pero enserio… ¿Algo demasiado morboso? ¿Tienes algo a la imaginación?-
-No Emmett, no tengo nada para imaginar más que ella, yo… algo nada gay. Me descubrira -
-Yo que tu, sacaría mi fuerza de voluntad y… le diría que se ve linda -
Al parecer, esa era la única opción…
BellaPOV
Resultó mejor al darme cuenta de que no estaba en la cocina. Estaba realmente… ¿Avergonzada? Se podría decir que de una forma u otra la cosa era así, pero por otra parte no tanto… el me conocía tanto y yo a él, que ya no era nada inocente la cosa de mirarnos. Ciertamente nunca lo fue.
Luego de un rato el llegó… como siempre. Tenía puesta una de esas sudaderas con capucha, gris y los pantalones de pijama, algo muy a su estilo. Se sentó un pareció ni notar como andaba, solo se puso a rellenar un crucigrama. Era un cínico de mierda.
Eso me sorprendió por completo – Oye Bells…- y cuando pensé que sucedería – ¿Un animal inteligente con seis letras?- me caí en mi asombro.
-Hmm… puede ser u-un Delfín-
-Pff, como no se me ocurrió antes – y siguió en lo suyo. Cuando estuvo lista la saqué, olía deliciosamente a queso y orégano… recordándome a mi misma que no comía estas cosas hace un buen tiempo, por la ''línea'' y todo el problema - ¿Y en serio quieres ver esa película? La has visto miles de veces…- murmuró mirándome directamente a los ojos, sin desviarse ni por un segundo. Era un truco tarado para esconder su asquerosa balsfemia.
-Es linda… y buena para verla con alguien sentimental ¿Qué mejor?-
Fuimos al living, el dejó las cosas y mientras buscaba en la tele la película, yo fui a su refrigerador por dos latas de cerveza que misteriosamente estaban en el congelador. Al llegar, estaba sentado muy apretado en un lugar, haciendo ver demasiado grande el espacio sobrante. Hoy, lo haría sufrir, pero ya era tarde porque había perdido la dignidad al creerle ¡Mierda!
EdwardPOV
Me senté a un rincón, muy pagado al final. Maldita y sensual Bella… ¿Cuál era la idea de castigarme de esta manera? Sabía que estábamos jugando al mismo juego pero ¿Por qué era tan cruel con semejante débil? Bueno, mis estrategias siguientes tendrían que ser drásticamente calculadas, si quería ganar en todo esto y no derretirme ante sus encantos y el de la hermosa soledad.
Ella llegó luego de unos segundos ¿Es mi idea o ahora mueve más las caderas? Decidí seguir cambiando de canal, sabiendo que la película tan estúpida estaba en un canal cercano pero era mejor alargar el paso a la tortura. Se sentó en medio, dejando poca distancia y me quitó el control de la mano. Un punto para Bella.
-Donde estaba esta mierda…- murmuró cambiándola muy rápido, hasta que la encontró.
Tomó un pedazo y se acomodó en mi hombro. Esto sería tortuosamente largo.
Después de unos minutos, me abrazó por debajo del poleron que traía ¡Rayos! Esa era la justa razón por la que me la había puesto. El comienzo fue aburrido como siempre, pero ella lo hizo más entretenido en mi interior. Sus dedos rozaban demasiado y de una manera demasiado doble sentido, sus labios rozaban mi cuello varias veces y a veces daban mordiscos, besos cortos y adorables. Ahora, esto parecía amistad con ventaja más que una simple relación de amigos, pero la finísima línea que quedaba para transformarme fue lo que hizo justo al final: puso una de sus manos en la sensible zona. Y para contrarrestar sus movimientos lo primero que se me ocurrió fue levantarme con la excusa de que algo faltaba.
Entré a la cocina ¿Pero que era esto? Estaba cayendo ante sus sensuales encantos ¡Pero no! Mi gay muy interior me decía que debía hablarle de chicos ¿No le gustó joderme? Ja, pues me pondría muy morboso y masoquista en algún momento.
A Isabella le gustaban las cervezas… pero sabía que caía redonda con el vino. Al menos, para embriagarse era mucho más fina de lo que yo podía llegar a ser, ella era de las que se quedaba dormida y se reían solas: yo, de los que putean al mundo, lloran y cuentan sus secretos pero al menos era más resistente. Un punto para el Gay.
Tomé la botella que Esme me había dado la última vez que vino, la que sobró de cuando cenamos y la llevé. Ella estaba ahora demasiado quieta, con la televisión apagada y comiendo demasiado lento. Solía tener cargos de consciencia, pero me recordé actuar normal y ser tierno… como siempre.
-¿Muy aburrido? – Murmuré en lo que ella asentía muy tímidamente, sin mirarme a los ojos – Lo supuse… Mira, la encontré hace un segundo y se desperdiciará si no lo tomamos ¿Tu que piensas Belly? – muy tarde para su respuesta: su vaso ya estaba lleno. Reí malévolamente en mi cabeza. Me senté de modo que quedáramos de frente, viéndola tomar la primera de un solo trago, como cuando la conocí – Oye… ¿Y tal tú aburrido día? -
-Tu lo has dicho, aburrido…- le serví la siguiente, que tomó con un poco más de lentitud – Y Jasper me habló de ti – esto sería muy gracioso – Y ahora he descubierto que mi mejor amigo se encontró con mi ex en un bar gay ¿Cómo lo explicas? -
-Oh, me descubriste – intenté poner mi cara de arrepentimiento pero fue imposible no reírme, y ella me siguió la corriente pero su risa sonó irónica.
-Dijo que eras explícitamente cariñoso… -
-Es el alcohol Bella – argumenté mi posición, ya a punto de desmoronarse - ¿Y cómo va la cosa con tu chucho?-
-Lo estoy repensando… -
Hablamos de cosas cotidianas, una copa llevó a la otra… hasta que estaba a mitad del camino, con la risa más floja que al comienzo y a veces decía incoherencias demasiado graciosas. Esa era la Bella que me gustaba más. Y terminamos en el piso, en la habitación de al fondo con la segunda botella a nuestro lado.
-¿Por qué tienes todas estas cosas? – preguntó tallándose un ojo, pero no de sueño… más bien con una sonrisa.
-Porque… no lo sé – y yo también estaba volviéndome medio imbécil. Nos reímos un rato de eso, pero al menos seguía algo cuerdo.
Eran muchas cajas, con nuestros recuerdos tontos y de todos los años. Ella sacó una y la puso encima… ¿Eran nuestras cartas? Era algo doloroso verlas después de tanto tiempo, tal vez esa la razón por la que tragué un poco del amargo vino, pero solo un poco.
Ella las dejó a su lado, por si las ensuciábamos en alguna estupidez. En la caja siguiente… estaban las cosas de Renesmee. Por alguna razón me causo demasiada ternura ver esas cosas, con esa foto de cuando recién había nacido… con Bella. Estaban hasta sus dientes, sus ecografías y ese test aún con las rayas, a medio borrarse.
-¿Te acuerdas de esto? – Me mostró un papel, y la leyó aún con dificultad – ''Es tonto y sé que nunca lo leerás, pero te quiero mucho Nessie'' – Sip, cuando tenía 14 era el más estúpido de todos, pero ya no me servía lamentarme de nada.
Vimos fotos, nos reímos pero de todas formas estaba flasheando en recuerdos, en mi cabeza de una manera impresionante. Tomó una de las mantitas viejas y se la llevó a la cara, dijo que olía igual que hace años y sonrió más. Entonces, encontró unas cuantas flores del claro, secas por completo y endurecidas en medio de un libro de biología, el de la sala de castigos.
-Nunca debimos irnos de Forks… todo sería muy distinto si siguiéramos ahí -
No pude decirle nada, mi cerebro no procesaba las palabras de la mejor manera. Y mientras yo me quedaba recordando cómo fue que nos conocimos, ella se quedó leyendo las cartas.
..::Flashback::..
-Señora Cullen, su hijo es el más desordenado de la clase, no deja que los demás presten atención y los distrae -
Creo que rodé los ojos hasta ponerlos en blanco. No estaba seguro de si era por lo tonto que sonaba su argumento o por la simple razón de que hoy, tendría que aceptar un castigo de aquellos.
-Y… yo creo que lo más conveniente es castigarlo-
-Yo opino lo mismo – y la miré con mi mejor cara de odio, y ella con la mejor cara de: hablaremos en casa, jovencito.
Esa misma tarde, mientras llegábamos a casa mamá estuvo reprochándome – Y veremos si se te pasa lo hablador cuando llegue tu padre-
-Ah ¿Qué tiene de malo? Hace 4 años eran capaces de castigarme por no hablar. Decídete madre - Típica edad del adolescente rebelde y contestador, pero era cierto.
Cuando llegamos a casa, Alice estaba quieta viendo la tele. La niñita esa era inteligente, sabía abrirse un paquete de galletas sola… teniendo 3 años recién cumplidos. Me senté a su lado en silencio y ella me miró con una sonrisita – Te quiero – esa frasecita… era lo máximo para mí.
-Yo también te quiero mucho, Ali -
Luego de un rato del aburrido Plaza sésamo… llegó papá. Ambos tuvieron su conversación típica, antecesora a cualquier reto. La llevé arriba y cerré mi habitación para evitar que entrara. En mi enojo era capaz de cualquier cosa y no me permitiría hacerle daño. Y al bajar… ambos estaban sentados, esperando a que me posicionara justo en frente suyo.
-¿Qué pasó en la escuela? ¿Cuántas veces te he dicho que tienes recreos lo suficientemente largos, como para hablar tanto en clases?-
-Muchas – dije reduciéndome ante su autoridad de padre joven.
-Pues bien, entonces irás a todos los castigos y no saldrás más con tus amiguitos, que son una pésima influencia -
Y como le dijo, iría a todos los castigos. A la mañana siguiente tuve que quedarme luego de que todos se fueran, en una sala especial donde estaba yo y unas cuantas personas desconocidas. Estuve pensando en mis propias cosas hasta que sentí que una silla se corría a mi lado, que una chica bonita se sentaba en ese lugar y empezaba a mirar hacia el techo, de manera ausente y despreocupada hasta que sus ojos se quedaron en los míos, y enrojeció.
-Hola – murmuré de la manera más torpe que pude.
-Hola -
-¿Cómo te llamas?-
-Isabella… pero odio ese nombre, me gusta Bella, Bella Swan -
-Es un lindo nombre… ¿Y que haces aquí?-
-Me encontraron… unos cigarros y voy a quedarme aquí de por vida ¿Sabes algo? Ese es mi puesto niño -
-No me digas niño, soy Edward -
-Suena a nombre de niño rico, pero es lindo – dijo con una pequeña sonrisa, creo que se la devolví o todo el tiempo la tuve en la cara.
- A mi tampoco me gusta mi nombre pero ya que va… - estaba escuchando música, y me quitó un audífono para escuchar también.
-Eres el único que conozco que escucha música buena… Mira, tengo todos los discos de ese grupo… y si tu quieres, algún día puedes ir a mi casa y los escuchamos juntos-
-Eso hacen los amigos y…-
-Estás arruinando la magia de la amistad niño rico, solo… voy a hablarte por que me caes bien, no te hagas ilusiones -
-Muy tarde...-
-¿Dijiste algo?-
-Nada Bella – dije enterrándome momentáneamente en sus ojos café claro… era muy tarde para no hacerme ilusiones con la chica más linda…
..::Fin del Flashback::..
Pude seguir pensando en lo que pasó luego pero sus sollozos me detuvieron al instante de mi ensueño. Odiaba más que nada en el mundo verla llorar de esa manera, y cuando me arrastré hasta tenerla cerca, volvió a llorar más - ¿Qué pasa?-
Y me di cuenta de que ya estaba demasiado ebria, el olor a vino salía con cada una de sus exhalaciones – Eres un imbécil Edward Cullen ¡Pero te amo! ¿Qué le puedo hacer a eso? ¡Ahora que quiero volver contigo te vuelves un gay de mierda Edward! ¿Por qué lo arruinas? ¡Y me obligas a tener que provocarte y tú no haces nada! ¡No te importa que ande como puta por la vida para gustarte!- por dentro, estaba feliz… eso era lo que quise escuchar siempre - ¡Y eres un mentiroso! ¡Todo esto es una mentira tuya! ¿Pero sabes que? Esta noche lo voy a hacer contigo ¡Y me importa una mierda porque es mi noche! –
¿Lo sabía? Por dentro un mini Jackie Chan me estaba pateando los intestinos… ¿Cómo iba a saberlo? Pero ella me respondió antes.
-¡Cuando le quieras mentir a Rosalie, no hables en el baño imbécil! – Y me besó.
El beso fue muy intenso pero con rabia, y le entendía. Raramente no podía hacer que ese miedo se desdoblara de mi cuerpo y disfrutarlo ¿Con que cara? Ahora es cuando me arrepentía de todo esto.
-Bella…-
-Considéralo – dijo separándose por un momento y mirándome, aún llorando – Una despedida -
Y me volvió a besar, pero esta vez casi obligándome. Yo me caí rendido a sus malditos encantos por unas cuantas hora de deseo y placer absoluto, ya casi se me olvidaba como se sentía tenerla solo para mí por una noche, oírla decir mi nombre de esa manera tan particular pero ella nunca paró de llorar, nunca.
Y al final, luego de muchas rondas terminamos tan cansados que ni tiempo tuvimos de separarnos demasiado, solo se durmió a mi lado.
A la mañana siguiente desperté solo, y con el celular sonando como loco. Era sábado pero tenía 15 llamadas de Carlisle, 20 de Jasper y una de Irina. Comencé a asustarme hasta que sonó otra vez, era Jasper y contesté con miedo.
-Edward… ¿Qué le hiciste anoche?- no me dio tiempo para responder – Esta como loca, hermano, dio vuelta a todo el maldito hospital llorando… creo que el plan salió mal -
-¿No me digas? -
-Es enserio, creo que ahora… metimos mucho la pata, Ed -
Adelanto próximo capitulo…
… Y seguí gritándole a todo el mundo hasta que llegué tontamente a su lado. Mis rodillas temblaron tanto que caí, pero no caí en cuenta de aquello hasta que terminé en el suelo llorando con un desconsuelo demasiado impropio de mí, algo me oprimía el pecho y no me dejaba respirar. Y él se arrodilló en frente mío con algo de susto, con los ojos extrañados de verme de esa manera pero era tanta mi vergüenza y poca dignidad que no le podía mirar a los ojos.
-¿Te sientes mal?-
-L-lo siento… me equivoque otra vez, perdóname P-Porfavor…- y él me abrazó, con extrañeza. Uno de esos grititos extraños se me escapó en su hombro – M-me mintió… Porfavor perdóname, Porfavor…-
-Te perdono, te perdono, amor, pero tranquila ¿Si? -
-Perdóname…-
Hola :3
Soy yo con un nuevo y largo capitulo, me inspiré en esta semana y ¡Wabam!
Se que es un capitulo algo complejo y por eso, si les surgen dudas solo pregunten, les responderé por inbox y si es anonimo, en este mismo espacio pero del próximo capitulo.
Y bueno... ¿Mentira descubierta? Alfin se supo todo y tendrá consecuencias. Ahora Bella estará en Modo: Ex grave y despechada. Pero es su personalidad explosiva y seria. Supongo que la de Edward será... ¿Ser tierno?
Otra cosa. No puse mucho a los demás y los niños, más bien me centré en Edward, Bella y un poco en Emily (¡Ahora todo calza!) pero supuse que en este momento de la historia, no les interesaría saber de los dramas existenciales de Renesmee o cosas parecidas pero el próximo capitulo pondrá más a Rosalie y a los chicos, a todos los que sobran. Después de todo, es parte de la historia.
Creo que se fijaron en el adelanto de capitulo, me pareció una buena idea y como yo suelo decir, algo hermoso y desconocido :3
Y bueno. Si acaban de encontrar mi historia y les gusto ¡Comenten y siganla! Apretan el botoncito de abajo y ¡Magia!.
Como siempre, aplausos, preguntas, sugerencias, ideas... ¿Tomates?
Gracias por sus comentarios, por cada uno de ellos :D
Eeeeeeeeee¡Fin!... un abrazo psicológico y aplastante de mi misma ¡Agatha!
