Capítulo 5: LAS PRIMERAS CHISPAS DE UN CONFLICTO.

Parte 1:

El viento trae los gritos…

...de la guerra...

los restos del pasado marcan la tierra...

...una vez más es asediada por conflictos…

Los tambores de guerra cantan...

...los alaridos de la muerte...

Los héroes se alzan para desafiar al destino…

Y llevar a sus hermanos a la guerra…

Humanos, Elfos, Semi-Elfos…

Semi-humanos, Heteromorfos…

Una vez más…

Van ciegamente hacia su destino…

Se enfrentan nuevamente a la sombra…

Que amenaza con consumirlo todo y a todos…

Y Una vez más…

...Las mareas de la oscuridad al igual que antaño

Provocaran la muerte de miles de razas…

Bajo el fiero manto de su Tiranía…


¡UOHH! ¡ADELANTE!

Rugió uno de los miles de semi-humanos que conformaban el pequeño ejército de avanzada de la Alianza de Países del Continente Central.

Entre sus filas había al menos 30 mil Hombres-Lagarto, 25 mil Ogros, 40 mil Centauros, 20 mil Hombres-Bestia, 60 mil Goblins. Este ejército era solo el 5% de las fuerzas totales que conformaban la alianza de países, y aunque sonara descabellado cada uno de ellos portaba una armadura encantada hecha de una aleación de Mitril y Oricalco.

La formación del ejercito visualmente se veía como el cuerpo de un ave; a la cabeza de estaban las tropas que causarían más daño como lo eran los Hombres-Bestia junto con Centauros. A las alas estaban los Hombres-Lagarto, Ogros y Goblins; divididos en 4 sectores en cada ala con igual cantidad de efectivos en cada grupo. Además de ellos también contaban con artilugios de asedio que constaban de 5 mil catapultas y 2 mil arietes con los cuales se les facilitaría la tarea de tomar la ciudad; y así tener un puesto de avanzada para la invasión a gran escala de los ejércitos de la Alianza. Ellos serían el primer sacrificio para consolidar la esperanza de miles de razas que inevitablemente perecerían en un intento desesperado de derrocar al Rey Hechicero Ains Ooal Gown.

Miles y Miles de semi-humanos marchaban hacia la Ciudad Fortaleza Re-Asenaru, en un intento lamentable de invadir al Reino Hechicero y poder derrocar a su Rey. Y así poder librarse del enemigo que lo consumiría todo en una marea de muerte incesante.

Aunque más tarde se darían cuenta…que…

…La muerte...

...es inevitable…


Era de tarde y La ciudad de Re-Asenaru estaba más bulliciosa que nunca; el tiritar de las armaduras metálicas resonaba en millares por toda la ciudad. Los gritos de los soldados se mezclaban entre el bullicio del chocar de las armaduras; unos corrían trayendo cajas y cajas hacia los puestos principales a la vez que muchos otros más se juntaban en las entradas principales. Los soldados se preparaban para defender su nación con todo su ser,

Las calles de toda la ciudad estaba repletas de soldados que corrían hacia las puertas, tras el resonar de la campana de la ciudad que anunciaba la inminente llegada del ejercito de semi-humanos hacia sus tierras; amenazando con destruirlo todo a su paso.

Todos corrían con todas sus fuerzas a las puertas donde se daría la defensa; y a pesar de estar yendo prácticamente a morir, no sintieron temor en sus corazones sino un sentimiento de patriotismo. Ellos, todos ellos, creían en la Reina después de todo los había encandilado con su apariencia tan pura, angelical y bondadosa; su creencia en tal persona se acentuó aún más cuando se dieron los cambios más grandes en el país. Yendo desde la purga total de los nobles quienes en su afán de poder, llevaron al declive de este; causando así que la mitad de la población del Reino muera por hambruna mientras que la otra mitad se masacrara por el ideal de algún noble que le prometido recompensas.

La Reina les había dado una despedida digna de héroes, y un discurso que los avalentó aún más. Lucharían con todo su ser para defender el país que gobernaba aquel pétalo de rosa tan hermoso, así como a su familia y sus seres queridos. Después de todo, ella –La Reina– los estaba llevando a una era de prosperidad.

No permitirían que se les arrebatase su futuro, todos se dirigían a sus puestos con sus armas enfundadas en sus cinturas.

Unos a la puerta Noreste, otros a la puerta Este y un conjunto más de soldados a la Norte.

Las tres puertas que daban a la ciudad fortaleza "Re-Asenaru" estaban fuertemente reforzadas con acero para evitar que el ejército de semi-humanos entrase y acabase con la primera línea de defensa que eran estas puertas. Cada una de ellas tenía al menos 30 mil efectivos, muchos de ellos eran infantería ligera; mientras que unos cuantos eran los denominados luchadores marciales. Eran pocos, sin embargo, en una lucha tan feroz eran una significativa ayuda para aquellos que no pudieran usarlos. Las tres puertas estaban marcadas con tres letras; la primera puerta ubicada al Noroeste tenía la "C", la segunda ubicada al frente de la ciudad y la que contaba con más efectivos tenía la letra "A", la tercera y última ubicada al Este recibió la letra "B".

"¡Traigan más cajas! ¡Necesitamos más! " "¡¿Aún no ha llegado el cargamento?!" "¡Todos a sus puestos!" "¡Necesitamos a magos por aquí!" "¡¿Dónde están las ballestas?!" "¡¿Traigan más acero?!" "¡Necesitamos más madera!".

Esas eran algunas de las voces que resonaban entre la infantería del ejército del Reino Re-Estize.

Mientras tanto el Cuartel General recién instalado a unos 600 metros de las puerta Noreste, a 400 de la Norte y a 800 de la Este. Se reunían varios de los oficiales al mando del Ejército, de entre ellos; dos figuras resaltaban por encima de todos.

Uno de ellos tenía el cabello teñido de color azul, de complexión musculosa testimonio de la fuerza que ostentaba así como una mirada fiera digna de un espadachín talentoso, como lo era Brain Unglaus. El equipo completo que poseía eran los 5 tesoros del Reino Re-Estize, algo que jamás se habría pensado confiárselo a un plebeyo como él; sin embargo, La Reina le había confiado estos artefactos debido a sus habilidades como guerrero.

Y aunque él era el centro de atención de muchos, también lo era un joven prometedor. Él era alguien común entre los ciudadanos, nada fuera de lo normal. No tenía dotes especiales como Brain Unglaus; ese era el pensamiento que todos habían tenido al principio. Después de todo, este joven se había convertido no solo en un general de alto calibre, sino que también en el escudo del Reino. Si el Reino Hechicero tenía a Momon El Héroe Oscuro como símbolo, el Reino Re-Estize tenía a Climb "El Blasón del Reino".

Su complexión musculosa encajaba muy bien con la armadura que portaba, brillaba con luz propia haciendo que los tesoros del Reino quedasen como un simple adorno, ya que, esa armadura desprendía un aire de fuerza y poder. En su cintura estaba enfundada una espada larga de dos manos; en su mango estaba una joya verde que la hacía llamativa.

Ademes de ellos estaban otras tres figuras, ellos eran los generales a cargo del ejército del Reino Re-Estize; el primero tenía una mirada sagaz parecida a la de un zorro así como una actitud fría y calculadora, haciendo pensar a muchos soldados que tramaba un sinfín de conspiraciones a sus espaldas; aunque la realidad fuera todo lo contrario. Él era Riban Chret un antiguo general de una de las casas más influyentes en el país, Los Pespea. A su edad de 30 años aún conservaba su juventud así como la labia tan pulida a lo largo de su vida.

Con su voz galante como la de un noble y fría como el hielo, dio inicio a la reunión por la defensa del Reino.

"…Entonces empezamos con la reunión de hoy…" Dijo mientras desenrollaba un mapa de las cercanías en la mesa que estaba frente a él, junto con varias piezas hechas de granito. Había al menos 24 de ellas; y cada una estaba tallada con una forma en específica, como lo eran varios caballos, varios peones así como unas figuras bestiales que representaban al ejército semi-humano.

"…Creí que nunca volvería a ver esto…" Dijo Brain como recordando algún hecho pasado.

El hombre simplemente asintió mecánicamente mientras que ponía unos 2 caballos cerca de la puerta Norte, a la vez que ponía unos peones más en las entradas de las demás puertas. Y las figuras que representaban a los semi-humanos eran colocados cerca de las montañas a 5 km del Fuerte.

"…Con esto debería estar bien; no puedo asegurar que mi estrategia funcione así que pediré sus aportes asimismo les recuerdo que esta batalla es el epíteto de la Guerra por venir; así que será mejor que todos entreguen su corazón y alma a esta batalla"

Y con esas palabras mecánicas y frías; cada uno empezó a dar su aporte.

"…Tengo entendido que los magos estarán ausentes en esta batalla ¿cierto?..." Dijo Peseto, un joven de 23 años, y uno de los generales encargado del ejército principal; así como ser el encargado de las provisiones de los soldados y el respectivo orden de estos.

"Así es, el Reino no tiene magos y tampoco el gremio de aventureros quiere que entren en el conflicto por lo que su intervención en esto es nula…" Respondía la voz mecánica.

"…Ya veo, entonces…" Dijo el hombre mientras se agarraba el mentón y empezaba a maquinar en su cabeza alguna idea que podría ayudarlos.

"…Los ítems mágicos podrían servirnos, por lo que se dé parte mía; ha llegado cargamento en grandes cantidades por parte del Reino Hechicero a nuestras arcas…" Respondió el tercer general que había estado viendo el tablero con interés, Él era Eretor Tifisfan un antiguo comandante del Ejército Real; con una edad de 43 años se le empezaban a notar arrugas por todo su cuerpo así como su cabellera antes rubia experimentaba una decoloración en varios puntos de su cabellera. Su voz era áspera y grave, una adecuada para un general.

"…Oh, no tenía idea de eso… ¿Cuándo fue que llego ese cargamento?..." Dijo Brain con una mirada inquisidora al general.

"…Según tengo entendido; Su majestad, nos hizo llegar el cargamento hace solo unos horas…" Dijo el hombre sacando un pergamino de su bolsillo.

Brain simplemente arrugo la frente e hizo una seña para que le entregase el rollo.

"Es un mensaje de parte de la Reina, el sello aún no ha sido roto; según el mensajero nos indicó que debería abrirlo Climb-san…"

Climb quien estaba fuera de la conversación, se quedó perplejo con tales palabras.

"…Él tiene razón, el sello es auténtico…bueno es de esperarse…" Dijo Brain mientras una sonrisa de satisfacción se extendía por su rostro.

Climb entendió esa sonrisa y quiso nuevamente hacerle saber su postura, pero eso era algo que no se podía permitir en estos momentos; por lo que simplemente acepto el rollo.

"…Bien entonces si me permiten, lo leeré en voz alta para todos los presentes…"

"A todos los presentes dentro de esta sala, por favor tengan en cuenta que lo siguiente es solo una mera suposición. No es necesariamente cierto que esto suceda; sin embargo, es mi deber como Monarca avisarles de la posible llegada de guerreros de alto calibre de los países del Norte. En consecuencia me veo en la obligación de reforzar más el grueso de nuestro arsenal con estas nuevas armas. Esta no es una guerra simple, en este momento se disputa nuestra soberanía como país. Ustedes mis más grandes generales guíen con Fortaleza, Honor y Valentía a nuestros soldados en esta guerra que se avecina, la supervivencia del Reino depende de ustedes Valientes Guerreros…"

"…Y con eso termina…" Dijo Climb mientras cerraba los ojos y suspiraba prolongadamente.

Los Tres Generales así como Brain Unglaus y Climb, sintieron una pesada carga sobre sus hombros; después de todo, las predicciones de la Reina en su mayoría eran acertadas por lo tanto se tomaban como verdades absolutas.

Riban no fue la excepción, aunque realmente no se notaba en ese rostro de póker sin emociones.

"…Bueno ¿Qué es lo que hace exactamente estas nuevas armas?... ¿Pueden traer algunas?..." Dijo Riban mientras se volteaba a ver a Peseto.

"…Por supuesto, me encargare de traerlas…" Dijo Peseto mientras se dirigía hacia la puerta de la sala.

Detrás de la puerta se encontraban varios guardias, a quienes ordeno que trajeran el cargamento recién llegado.

"…Con eso debería bastar, hasta que lo traigan sigamos con el plan trazado…" Dijo Peseto mientras se volvía a mirar la mesa.

"Estoy de acuerdo, el poder de las tropas semi-humanas de por si es abrumadora por lo que un aumento de nuestro armamento no creo que haga una diferencia…" Dijo Riban con su característica voz monótona.

"…Quiero creer que esto haga que nuestras probabilidades aumenten…" Dijo Eretor con pesadez.

"No puedo descartar la probabilidad de eso, pero primero debemos centrarnos en como vencer sin dichas armas…no pongamos toda nuestra esperanza en esas armas…" Dijo Riban con solemne voz y les daba una mirada fiera a todos los generales al mando que estaban dando por sentado que iban a perder.

Brain quien vio esta actitud, no disimulo su sonrisa irónica hacia Riban. Quien al parecer no se dio cuenta de su mueca.

"…Si tienes razón, bueno entonces ¿Dónde nos quedamos?..." Dijo Eretor.

"Tenían que dar sus aportes en cuanto a la formación que estoy planeando, y como dije en un principio espero que todos pongan su corazón y alma en esta batalla…" Respondió Riban.

"Lo entendemos Riban, bueno entonces…quiero saber una cosa…" Dijo Eretor acercándose a uno de los peones en el tablero.

"… ¿Qué cosa?..." Dijo Riban con voz mecánica, casi tratándose de un robot.

"Bueno…esta formación es defensiva, y por lo que veo no parece que tengamos oportunidad de contra-atacar si se acercan demasiado los semi-humanos…" Dijo Eretor moviendo tres peones a tres posiciones distintas.

Puso uno cerca de la ladera Este, y los otros dos los puso a los dos extremos de la puerta.

"…Ya veo, un ataque en pinza…pero… ¿Cómo pretendes que funcione?..."Dijo Riban analizando la nueva formación.

"Simple…tenemos algunas máquinas guardadas en unos almacenes viejos, y aunque estos sean viejos aún deben poder estar a plena condición…" Dijo Eretor mientras sacaba una nueva pieza de su chamarra y lo ponía a 2 cm de donde estaba la puerta Norte.

"¿Artillería?... ¿Estás seguro?...Su uso es exclusivamente para asedios, no podemos garantizar que sean efectivas…" Dijo Brain mientras veía la pieza hecha de granito, y con forma de una pequeña catapulta.

"…Brain-san puede que parezca así, pero su uso exclusivo se debe a que hay defensores en las torres…y en cambio en esta situación nosotros somos los que defenderemos la fortaleza; además no tenemos efectivos a las afueras de la ciudad, por lo tanto, me gustaría probar un nuevo artilugio que estaba diseñando durante estos días…" Dijo Eretor mientras sacaba un pequeño rollo, que parecía tener los diseños de una máquina.

"…No sabía que eras un ingeniero Eretor….Uhm…Esto es interesante, no había visto algo así…incluso entre los más ingeniosos de nuestros arquitectos, nadie se había ideado esta cosa…bueno y que es lo que hace exactamente…"Dijo Riban con suma atención al diseño de la maquinaria.

"…No es algo nuevo Riban, un enano me enseño sobre maquinas cuando viaje al Reino Hechicero…" Dijo Eretor con entusiasmo.

"…Así que eso paso, bueno no te entusiasmes Eretor…aun debes contarnos su funcionamiento…" Dijo Peseto.

"…Así es, aunque ya había visto algo así antes…solo que en forma de miniatura…"

Bromeo Brain mientras cogía la pequeña figura con forma de catapulta.

"…Bueno entonces empezare a explicar cómo funciona…" Dijo Eretor mientras extendía el rollo con el diseño, pero fue interrumpido.

" *Tock!" *Tock!*"

Resonó afuera de la sala. Peseto ordeno que ingresaran, y unos 3 soldados cargaban una caja enorme de medio metro de ancho y, uno y medio de altura.

Los soldados al parecer tenían problemas para cargarla, debido al sudor que desbordaba de su frente así como la cara enrojecida por el esfuerzo físico.

"…Déjenlo cerca de ahí…" Dijo Peseto mientras señalaba a una pared cercana.

"E-Entendido" Respondieron los soldados cansados.

Los soldados dejaron la caja apoyada sobre una pared cercana y se marcharon inmediatamente.

"… ¿Qué diablos contienen esas cajas?..." Dijo Eretor sorprendido al ver a los soldados esforzarse al máximo por cargar dicha caja.

"…Pronto lo sabremos, Peseto ábrelo…" Dijo Riban con una voz autoritaria.

Este simplemente suspiro y soltó una risa como si estuviera tratando de decir "Como usted diga, jefe".

Peseto no se tardó y abrió la cubierta de la caja con una palanca que estaba cerca.

"…M-Maldición, esto está demasiado atorado…" Gruño Peseto que estaba tratando de abrir la caja.

"Vamos a ver lo que eres, déjaselo a los profesionales" Dijo Eretor con voz áspera y gruesa.

El viejo utilizo toda la fuerza que aún le quedaba y logro abrir la caja.

"¿Ves? Así se hace…" Dijo Eretor tratando de molestar al joven Peseto.

El joven simplemente se rasco la cabeza y asintió ante la intimidación de Eretor.

"… ¿Son armaduras?..." Dijo Climb sorprendido al ver el interior de la caja.

"¿Ah? ¿Armaduras dijiste?..." Dijo Eretor con el ceño fruncido.

"…Incluso hay espadas, ¿Qué significa esto?..." Dijo Climb mientras cogía una espada del cajón.

Brain también sostuvo una y la analizo detenidamente.

"No son simples armas y armaduras, por alguna razón siento que esto es mucho más resistente que nuestras armaduras…" Dijo Brain probando el filo de una espada, cortando la pared con la espada.

El resultado fue…

…Inesperado.

"… ¡¿Q-Que?!..."

Dijeron todos al unísono mientras veían como la pared que había sido reforzada una y mil veces a lo largo de los años, ahora no era más que añicos.

Las mandíbulas de todos cayeron, eso nunca lo habían visto venir ni en sus sueños más enloquecidos.

Brain inmediatamente sostuvo la espada y la examino por todos los lares y encontró una pequeña y diminuta inscripción que estaba forjada.

Dicha inscripción relucía como una mancha roja palpitante.

"…E-Eso… ¡¿F-Fue magia?!..." Dijo Eretor aun en shock mientras se acercaba para ver de cerca la espada que sostenía Brain Unglaus.

"¿Qué demonios?... ¿Cómo es que la Reina pudo obtener esto?..." Dijo Riban aterrorizado.

"…H-Había visto esto antes, en el Reino Hechicero…" Dijo Peseto mientras veía la inscripción en el cuerpo alto de la espada.

"… Ese Reino sigue dando de qué hablar, realmente sorprendente…" Dijo Eretor mientras sostenía otra espada.

"Sé que la carta decía que provenían del Reino Hechicero, pero ¿Por qué nos proveerían de esto? " Dijo Climb viendo toda la caja.

"…Tengo entendido que el Reino es vasallo del Reino Hechicero, pero aun así…proveernos de esto no creo que sea algo barato…no con esta cantidad en una sola caja…" Dijo Riban arrugando la frente y cruzándose de brazos.

"…Si, concuerdo, Peseto… ¿Qué piensas?..." Dijo Eretor mientras dejaba el arma en el cajón.

"Bueno como sabrán el ejercito del Reino Hechicero consiste en no-muertos principalmente…"

"Así es, incluso cuando fui nunca los vi portar este tipo de armas…" Dijo Eretor.

"…Si…" Dijo Riban monótona-mente.

"…Bueno supongo que han escuchado de los aventureros del Reino Hechicero… ¿verdad?" Dijo Peseto.

"Uhm…he escuchado de ellos cuando fui al Reino Hechicero, pero nunca vi a uno…" Dijo Eretor chasqueando la lengua.

Todos en la sala entendieron la molestia del anciano, ya que, se les había prometido muchas cosas a cambio de ser parte del estado; sin embargo, cuando llegaban y se internaban dentro del gremio. Nunca más volvía a saberse de ellos o sobre su paradero, en cierta manera se pensaba que muchos habían sido masacrados; aunque eso no explicaba porque seguía habiendo más y más aspirantes a Aventurero del Reino Hechicero.

"…Bueno dado que todos tienen esas caras, debo suponer que piensan mal del gobierno…"

Todo quedo en silencio, y Peseto fue penetrado por miradas inquisidoras.

"…Lo que sucede es que…"

Peseto aún tenía sus miradas, así que trago saliva antes de decirlo.

"Los aventureros poseen estas armas y más, según se…el gobierno les provee de dicho equipamiento debido a las condiciones duras a las que deben enfrentarse cuando se sale a explorar el mundo…"

La tensión disminuyo un poco, pero no tanto como para maquillar su odio.

"…Si es eso, entonces… ¿Dónde están?...lo recalco una vez más, no vi a ninguno en el Reino Hechicero…" Dijo Eretor presionando más al muchacho.

"…E-Eso se debe a que están en etapa de entrenamiento, Eretor-sama…" Dijo Peseto casi titubeando.

"…Si eso es verdad, ¿Cómo sabes de estas armas?...Ellos están cerrados al mundo y nunca se han mostrado e incluso estas armas son algo desconocido para el público en general…" Dijo Riban aumentando más la presión sobre él.

"…Y-Yo…B-Bueno…"

Él estaba tartamudeando ya no podía mas con la presión que estaban ejerciendo ambos.

Y en su rescate llego Brain quien hasta ahora estaba fingiendo esa mirada filuda.

Se acercó lentamente por el costado y toco su hombro.

"…Creo que es hora de que les digas todo, no tienes por qué seguir fingiendo…"

Las miradas de Riban y Eretor se volvieron más hostiles tras escuchar esas palabras. Ya que como cualquier persona normal, uno dudaría de las intenciones de alguien que aparece de la nada, sin explicación alguna se convierte en general y como para rematarlo es un prodigio.

"…Brain-san…Sabe que yo-"

Climb quien hasta ahora seguía viendo la conversación aumento más la presión sobre él.

"Renner-sama lo permitió, así que no hay nada que temer"

"Si además nos viene mucho mejor tus habilidades…" Remato Brain.

El ya no podía escapar, no tenía más opción que revelar su identidad.

"…Bien entonces…Riban-sama y Eretor-sama lamento haberles mentido hasta ahora…" Dijo el joven haciendo una reverencia profunda.

Ambos solamente suspiraron ante la disculpa del joven y le indicaron que prosiguiera.

"Lamento haber mantenido en secreto esto en todo momento, pero yo soy un aventurero del Reino Hechicero…en realidad se me ha encomendado documentar todos los sucesos de este enfrentamiento…" Dijo aun agachando la cabeza.

Eretor dejó caer una carcajada al oír su revelación, y Riban solamente suspiro como si se hubiera quitado un peso encima.

"…Lo sabía, desde la primera vez que te vi muchacho…me llamo la atención tu trabajo tan meticuloso. Así que si eras un aventurero, aunque considerando que tienes el cuerpo de un palillo dudo que seas un guerrero…un explorador o mago tal vez…" Dijo El viejo Eretor.

"... ¿Eh?...Entonces… ¿todos lo sabían?..." Dijo el muchacho boquiabierto.

"…En cierta manera podría decirse que sí, aunque él fue el último en darse cuenta…" Dijo Riban mirando de reojo a Eretor.

"Bueno si ya terminamos esta cháchara sería bueno que nos dijeras todo…Peseto…" Dijo Eretor con una sonrisa bestial.

Tal acto, hizo que el muchacho inconscientemente retrocediera.

"E-Entendido…" Dijo tartamudeando.

"Así es, bueno entonces… ¿Qué son exactamente estas inscripciones, Peseto?..." Inquirió Brain.

"…Ah ¡S-Si! " Respondió Peseto mientras se volvía a ver las espadas que estaban en el cajón.

"…Se les llaman "Runas", es un arte antiguo practicado por los enanos de las cordilleras Arzelisia. Hasta donde sé, su potencia podría equipararse con hechizos de nivel cuatro aunque eso varié dependiendo de cómo se use"

"…Uhm…escuche de las armas rúnicas en el Imperio alguna vez, no me imagine que fueran tan poderosas…ahora, al menos, puedo saber porque costaban tanto y porque era que había una subasta por solo una pieza de armamento rúnico…" Dijo Eretor mientras sacaba otra espada con otra inscripción en la envergadura.

"…Bueno entonces si estas armas son tan potentes deberíamos usarlo para cambiar la marea a nuestro favor…que opinan Brain-san, Climb-san…" Dijo Riban mientras veía por el reojo a Peseto.

"…Estoy de acuerdo además tenemos a alguien que sabe de estos artilugios… ¿verdad? " Dijo Brain volviendo su mirada hacia Peseto.

"Si, tu guía nos servirá mucho muchacho…tu eres el más experimentado…" Dijo Eretor.

"E-Entendido… pero el cargamento solo alcanzaría para unos 2 mil soldados a lo mucho…" Dijo Peseto.

"Eso es más que suficiente…aunque también cambiara nuestro plan para la defensa de este fuerte…" Dijo Riban moviendo nuevamente las fichas de la mesa.

"…Debemos conseguir a dos mil guerreros de élite…" Dijo Eretor arrugando la frente.

"Nos las arreglaremos anciano, por ahora tracemos una nueva directriz…Riban-san ¿Tienes algo?..." Dijo Brain viéndolo por reojo.

"…Mas o menos, me gustaría que me ayudasen ambos Brain-san, Climb-san…"

"…Por supuesto…Peseto tu también deberías ayudar, eres un prodigio en muchas cosas espero que también lo seas para la guerra…" Dijo Brain con una sonrisa feroz.

"…Si, entendido Brain-san…"


El Imperio Baharuth, la primera nación en agachar la cabeza ante el Rey Hechicero Ains Ooal Gown. Muchos de sus ciudadanos no se inmutaron ante dicho suceso; después de todo, no importaba si todo seguía como estaba.

El Emperador Jircniv Rune Farlord El NIx, a pesar de ser un vasallo del Rey Hechicero aún tenía el apoyo del pueblo. Y aun se le respetaba como Emperador, la carga que siempre lo mantenía ocupado había descendido drásticamente tras convertirse en vasallo del Rey Hechicero.

Y ahora con el país yendo a un ritmo mucho más acelerado que antes y con un avance sin precedentes, su júbilo aumentaba cada vez más.

Aunque aún le siguiera agobiando los pequeños grupos de clérigos y soldados que protestaban para que el Imperio se librase del Reino Hechicero.

Él siempre decía: "Díganle a su majestad que quieren separarse de su gobierno"; y se terminaban las revueltas, pero aun así seguían proliferándose por todo el país como ratas.

Este era un día como otros muchos, en la oficina revisando papeleo que podría hacerlo sin gastar una sola pizca de neurona.

"…Bien, eso es todo por hoy; Alteza…mañana proseguiremos con los demás asuntos…" Dijo Vermillion recibiendo los documentos de la mano de Jircniv.

Jircniv por primera vez se sentía dichoso cuando menos, tenía menos trabajo y por consiguiente tiempo para su pasatiempo favorito.

"…Bien entonces debería dirigirme al coliseo, hay muchos buenos combates últimamente…" Dijo con voz jovial mientras se levantaba de su asiento.

"Majestad, su amigo ha estado últimamente muy activo en el coliseo… ¿Desea verlo?..." Dijo Baziwood con un tono informal.

"Así es, escuche que ha estado en racha así que quería ir a comprobarlo yo mismo…" Respondió Jircniv.

"…Así que es por eso que ha estado frecuentando el coliseo, su sola presencia hace que miles de personas asistan…según me indica el organizador, que las ventas para ver los combates han aumentado…" Dijo Vermillion viendo algunos documentos que estaban en una pared del salón.

"Alteza, ¿está bien para usted no poner atención a los asuntos de las demás naciones?..." Dijo Baziwood, siguiendo la mirada de Vermillion.

"…Debería concernirnos dado que tenemos algunas fronteras con algunos semi-humanos, pero dudo mucho que el Rey Hechicero permita que nuestro país sea atacado por los semi-humanos…" Dijo Jircniv observando el mapa que se encontraba adherido a la pared de su oficina.

"…El estado de Kamassus y el Reino Draconico son los principales amortiguadores si sucede una invasión a gran escala por los semi-humanos…" Dijo Baziwood.

"…Si, pero con el Rey Hechicero como nuestro protector sería fácil rechazarlos; además él ya ha enviado a su espada para tomar el Reino Draconico…" Dijo Jircniv con una sonrisa en el rostro.

"…Alteza, ¿Cree que esos rumores sean ciertos?..." Dijo Vermillon preocupado.

"…Un poco al menos, después de todo, ese monstruo es imprevisible…además aunque eso no fuera cierto. No cambiara nada "Dijo JIrcniv dirigiéndose a la salida con paso lento.

"…Tiene razón…" Dijo Vermillon, mientras Jircniv se acercaba a la salida.

En ese momento Vermillon recordó algo importante que debía comunicarle a su Emperador.

"M-Majestad espero un momento…"

Jircniv fastidiado volteo para verlo.

"¿Qué? ¿Falta algo más? "

"¡S-Si! Es con respecto al asunto del que estábamos hablando…"

"¿Uh? Bueno entonces que sea breve…" Dijo Jircniv dirigiéndose a un mueble que estaba cerca para sentarse.

"…Entendido…" respondió Vermillon sacando un rollo de su bolsillo.

"Bien entonces comenzare…"

Rey Hechicero Ains Ooal Gown, Monarca del Reino Hechicero y Supremo Gobernante de la Gran Tumba Subterránea de Nazarick; os hace llegar una invitación formal para acudir al Reino Hechicero en su función de Gobernante Vasallo, Emperador del Imperio Baharuth, Jircniv Rune Farlord El Nix.

El tema a tratar en esta reunión concierne a muchos países cercanos al Reino Hechicero, como lo es, la amenaza de los semi-humanos que se encuentran a puertas de nuestros Reinos.

Sabemos que es un viaje largo desde el Imperio Baharuth hasta el Reino Hechicero, por lo que hemos ofrecido un transporte aéreo en el cual podrá llevar a su séquito junto con sus allegados más cercanos. La reunión se llevara a cabo dentro de una semana.

Firma: Embajador del Reino Hechicero; Demiurge.


El Reino Santo del Roble, una de las naciones que más había sangrado a lo largo de los últimos años. La cantidad de humanos que habían muerto por el asedio del Emperador Demonio Jaldabaoth eran incontables, muchos habían muerto por los semi-humanos y muchos otros más habían sufrido los horribles experimentos demoniacos; muchos de los que aun habían sobrevivido tenían estragos mentales que hicieron que muchos de ellos llegasen a suicidarse.

Esto afecto al Reino Santo del Norte quienes ya de por si tenían demasiadas bajas. Además de eso, el poder que estaba bien equilibrado fue roto tras la invasión de los semi-humanos y demonios. El Reino Santo del Norte perdió toda la influencia sobre el gobierno, mientras que el Reino Santo del Sur prácticamente ellos tenían todo el poder; sin embargo, el Rey Santo Caspond intervino en favor del Norte. Lo cual causaría que muchos de los nobles intentaran sacarlo del poder, incluso llegando a provocar que semi-humanos que estaban encerrados por estos llegasen a ser liberados para atacar la residencia de este. Poco a poco estos ataques se volvieron más descarados, causando así que una guerra civil esté a punto de estallar.

La población quienes no querían una guerra una vez más, se mantuvieron al margen de todo el conflicto aunque cabe decir que esto se reflejó en el Reino Santo del Norte. Ya que, como el sector más afectado por la invasión del Emperador Demoniaca Jaldabaoth eran los que más habían sufrido las desgracias de la guerra; muchos de ellos que fueron salvados por el Rey Hechicero Ains Ooal Gown deseaban que el Rey Santo entablase relaciones con su Reino para que les provea apoyo, esto se vería como una causa de la difusión de una nueva doctrina ideológica por parte de muchos paladines y personas partidarias del Rey Hechicero.

La situación en la que se encontraba Caspond en esos momentos era critica, por un lado tendría que apelar a los intereses de los nobles del sur para no depender del Rey Hechicero; mientras que por el otro tenia a un aliado poderoso con el cual fácilmente podría reprimir a los nobles, sin embargo, dicha represión se vería afectada en una guerra civil. Aunque eso realmente no importaba, después de todo, el solo tenía que cumplir con su rol indicado.

El Reino Santo del Norte pronto se convirtió en una zona de adoradores fieles al Rey Hechicero, y con el paso del tiempo el partido político fundado por estos, logro obtener influencia dentro del gobierno; por supuesto con el respaldo del Rey Santo quien vio que no existían nobles que pudieran poner un equilibrio entre ambas partes.

Ese fue el colmo para todas las casas nobles así como la iglesia misma, no solo estaba permitiendo que el pueblo llano formase parte del gobierno, sino que incluso unos adoradores de un no-muerto (Seres que odian la vida) formaran su propia iglesia.

Entre tertulias de los altos funcionarios de la Iglesia, nobles y paladines; dejaron entre ver que el Rey Santo Caspond había perdido la cabeza, sin embargo, tenían que probar que esto fuera cierto o al menos provocar que este sufriera un "accidente" que lo vetara de sus responsabilidades como monarca.

Y como si el mundo les hubiera sonreído, pronto se supo de la muerte repentina del Rey Santo Caspond en su palacio. Ese fue el momento perfecto para tomar el poder y censurar a todos los herejes del Reino Santo del Norte; sin embargo, la gente del Norte vio esto como una conspiración del Sur y tras ver que estos tomarían el poder, se dirigieron a custodiar el palacio Real.

La capital para ese entonces estaba ocupada por una gran parte de guerrilleros del Reino Santo del Norte, y también por la tercera parte de las fuerzas de la orden palatina. Esa ciudad fue el comienzo de la lucha por el poder entre ambos bandos; Antes de la pelea muchas de esas personas se miraban hostilmente así como difamar sus verdaderos objetivos entre ellos.

Neia Baraja que para ese entonces era muy cercana al Rey Santo Caspond no pudo evitar sentir una impotencia enorme tras ver como un Rey quien al menos para ella, había tolerado de una manera amena e incluso apoyaba a una zona devastada. Además ella al igual que muchos otros pensaban una vez más que los nobles no se detendrían hasta obtener el poder para ellos, harían que el Reino Santo del Sur se beneficie mientras que el Norte siga en una ruina que sería atacada continuamente por los semi-humanos que habían sido dispersados.

Ella no permitiría eso, y se alzó en contra de los nobles junto con todo el Norte a sus espaldas. Por supuesto ella no tardo en encontrarse con Remedios quien solamente estaba ahí para eliminar a los malditos traidores que habían desertado de su fe para adorar a una criatura no-muerta que odiaba con todo su ser.

La batalla al principio fue desequilibrada, siendo Remedios quien llevaba la ventaja; sin embargo, pronto los papeles se invirtieron y Neia Baraja fue quien humillo, y derroto a Remedios Custodio "La paladín más fuerte del Reino Santo" o "Blanca" como se le reconocía.

Tras su derrota a ojos de todo el mundo, fue que se ganó la guerra civil tácitamente; ya que, al igual que uno necesitaba de una carreta para cargar alimentos era lo mismo perder a Remedios Custodio, uno paulatinamente se cansaría cargando con sus propios brazos todo el peso.

Y eso fue lo que sucedió, la nobleza así como el concilio firmo un armisticio de no agresión entre ambas partes. Aunque se firmara, ahora se tenía el problema de quien tendría que gobernar el estado; ya que, se había perdido el último vestigio de la casta Real.

Y entonces se concluyó formar un consejo formado por miembros elegidos por ambas partes, siendo este uno formado por 10 miembros; 5 por cada parte. A esto se le llamo la cámara Sacra Vekpoc. El Reino Santo ya no era lo que fue antes, y con los continuos ataques de algunos semi-humanos salvajes que entraban por el hueco de la muralla no tuvieron más opción que convertirse en estado vasallo del Reino Hechicero; y posteriormente anexándose a este debido a las continuas presiones de la Primera Ministro Albedo.

Ahora como un país anexado al Reino Hechicero muchos creían que su Reino estaba en manos del no-muerto; algo que alegro al Norte, pero que el Sur condeno.

La sorpresa que se llevaron varios nobles y altos mandos fue tal, que muchos de ellos se atrevieron a decir "Cielos, deberíamos hacer esto hace mucho tiempo".

Aunque eso no se podía decir del Concilio que en su afán fanático por sus Dioses condenaron a la nueva iglesia que adoraba a un no-muerto. Muchos de los nobles hicieron vista gorda a las presiones de la iglesia que poco a poco perdía poder sobre el gobierno.

En unos meses la influencia de la Iglesia para la adoración del Rey Hechicero Ains Ooal Gown gano poder y con ello, las inversiones de los nobles para esta nueva empresa que prometía muchas ganancias a largo plazo ya sea como influencia o económica.

El país estaba reconstruyéndose poco a poco con el apoyo del Reino Hechicero, y esto se notaba más aun cuando la nueva iglesia crecía; causando que la Primera Ministro donara una cantidad significativa de bienes a esta iglesia. Pronto se convertiría en la iglesia principal del Reino Santo y con ello la fe de todos cambiaría.

Ahora con un Reino en reconstrucción y una paz venidera llena prosperidad, todos estaban con ojos relucientes y con ganas de trabajar para reconstruir a su país.

Los paladines una vez dirigidos por Remedios Custodio, ahora respondían a la voluntad de la iglesia así como a sus intereses. Muchos de ellos eran unos fanáticos en cuanto a su fe; por lo que la orden se le consideraba como la misma voluntad del Rey Hechicero. Y aunque su Dios era un no-muerto con una nueva forma de ver el mundo; era mucho más rentable que la de los Cuatro Grandes Dioses, ya que, en si era financiada por la primera ministro. Aunque eso fuera un secreto entre los altos mandos de esta iglesia, y por muy pocos nobles que tenían el visto bueno de la primera ministro.

A la cabeza de la iglesia estaba Neia Baraja representándola como su Pontífice, ella estaba en esa posición debido a sus actos Heroicos en la ciudad de Kalinsha así como ser la fundadora de esta.

La primera ministro así como la mayoría de los habitantes de Nazarick la tenían en aprecio, algo que nunca se había visto antes. Esta iglesia era muy frecuentada por muchos de ellos, y en el trayecto habían entablado conversación con Neia Baraja y la orden de paladines que dirigía.

Ahora ella junto con varios paladines de esta iglesia, caminaban por las calles de la ciudad que habían librado de los semi-humanos. Kalinsha sede de la nueva iglesia para la adoración del Rey Hechicero Ains Ooal Gown estaba repleta de comerciantes, herreros, alfareros y muchas más profesiones. Los clérigos que residían en los templos de esta iglesia daban sus servicios de sanación a todo el que se uniera a esta iglesia, desplazando así a la antigua fe.

Neia junto con Gustav Montages caminaba con un pequeño grupo de paladines hacia la plaza mayor de la ciudad que estaba aún en reconstrucción.

Ellos estaban regresando de una misión de exterminio de semi-humanos salvajes que habían violado el tratado de no agresión. Dicho tratado había sido firmado entre la Vekpoc y el consejo de semi-humanos de las colinas abelion recién fundada luego de la conquista del Rey Hechicero; los salvajes eran muy pocos ya que si uno tratara de levantarse en armas contra la administración del Reino Hechicero o si quiera atacar al Reino Santo, rápidamente serian ejecutados.

El suspiro pesado de Gustav se extendió por todo el pequeño grupo mientras caminaban hacia la sede palatina.

"…Haaa…enserio, aun no puedo creer que todavía haya semi-humanos queriendo atacar el Reino…" Dijo Pesadamente mientras ponía una mano sobre la espada que estaba en su cintura.

"Si…aunque su majestad hizo su decreto, aún siguen habiendo algunos insurgentes…"

Dijo con cansancio mientras miraba el cielo soleado con sus visores.

"Lord Cocytus estaba a cargo de administrarlo en ausencia de una voluntad fuerte en las colinas Abelion, pero aún sigue habiendo algunos rebeldes…es más complicado llevar a cabo las palabras de su majestad…" Dijo Gustav mientras estiraba los brazos hacia el cielo.

"…Así es…los últimos días no ha hecho más que aumentar estos ataques a pequeñas aldeas. ¿Cuántos miembros estarían disponibles, para poner un fuerte cerca de la frontera?..." Dijo Neia con molestia.

"…Eso es realmente una tarea para todo el cuerpo de paladines, además los aldeanos han ido mudándose a las ciudades…a largo plazo se solucionara. Aunque me sigue preocupando los enanos oscuros…" Dijo Gustav con una mirada aguda.

Neia también hizo lo mismo, después de todo, esos enanos a diferencia de los normales eran despreciables. No solo porque tenían como esclavos a elfos oscuros sino también porque a pesar de serlo eran necesarios para el progreso de las naciones circundantes; y aunque la esclavitud estaba desapareciendo poco a poco, estos enanos no eran muy afectados por estas leyes debido a su sistema de gobierno oligárquico.

"…Si, sé que es necesario para el Reino Santo pero…son despreciables…"

Dijo Neia escupiendo sobre dicha raza.

"Aun siendo una raza humanoide son mucho más viles que los semi-humanos, bueno…parece que llegamos Baraja-san…" Dijo Gustav mientras chasqueaba los dedos haciendo que Neia dejase de fantasear con unas imágenes sádicas.

"Oh…lo siento mucho Gustav-sama…" Dijo Neia sobresaltada mientras se arreglaba la armadura.

Gustav al ver su tono solo suspiro largamente.

"…Solo llámame Gustav, Baraja-san…recuerda que eres la líder de los paladines ahora mismo…así como ser el color negro…" Dijo Gustav en un tono reprochable.

"Eso es difícil Gustav-san, aun te veo como mi superior además solo vencí a la capitana por tener estos ítems…no creo que haya sido por mi habilidad…" Dijo Neia mientras tocaba su arco y espada corta enfundada en su cintura.

"Eso puede ser cierto, pero la venciste ¿verdad?...además ella ya no estaba en sus cabales, su locura se intensifico más tras ver a personas adorando al Rey Hechicero…" Dijo Gustav con pesar, mientras cerraba los ojos y los abría con penumbra.

"…Si, es cierto que la odiaba en cierta manera pero nunca desee que terminara de esa forma…" Dijo Neia con pesar; el peso de cargar con la capitanía de la orden palatina le pesaba aún más cada vez que pensaba en Remedios Custodio. Un sabor agridulce se extendía sobre su paladar cada vez que era mencionada, sin embargo, ahora no era momento para esto.

"Bueno Baraja-san…deberíamos entrar, ya todos deben estar dentro…sabes lo que debes hacer ¿verdad? " Dijo Gustav con una mirada aguda.

Neia con una determinación en sus ojos asintió con fuerza, a la vez que revisaba una vez más su armadura. Una aleación hecha de Adamantina y un metal que había sido provista por el Reino Hechicero, está junto con su arco y espada encantada eran considerados tesoros nacionales.

"Si, ahora…" Dijo Neia mientras su caminata se volvía mas determinada y se quitaba sus visores. Dando así a sus ojos fieros que antes consideraba un inconveniente, ahora le era tan útil como su arco.

"…Todos descansen y prepárense para una salida inminente…estamos a solo días de una invasión a gran escala…" Dijo Neia con rugido ensordecedor a sus paladines mientras se daba la vuelta para ir con Gustav a la sala de Reuniones del consejo Vekpoc.

"… ¡Si!..."

Todos los paladines que iban a su espalda respondieron fervientemente y se dispersaron hacia sus respectivos puestos dentro de la sede palatina.

"…Cada día mejoras más, Baraja-san…" Murmuro Gustav para sí mismo mientras ingresaba hacia la catedral.


El Consejo Vekpoc, fundado a partir de la crisis entre la zona Norte y Sur del Reino Santo, era el órgano principal del Gobierno. Este lugar estaba dentro de la Catedral Principal a la Fe de Ains Ooal Gown; los miembros de este consejo eran diez en total, contando cinco de cada zona para equilibrar la balanza.

Por parte del Reino Santo del Norte se encontraban; Neia Baraja, la capitana de la orden palatina así como la Héroe de Kalinsha o también conocida por su recién nombrado título "Negro", además de ella también estaba Beldran Moro un administrador de la iglesia que se había vuelto una persona irremplazable para Neia; y en su condición de un antiguo mayordomo de una casa noble también adopto una posición dentro del Consejo Vekpoc.

Además de estos dos había unas tres figuras más por parte del Reino Santo del Norte, todos estos eran parte de la nueva iglesia aunque realmente eran Doppelgängers infiltrados en el Reino Santo.

Mientras que por parte del Reino Santo del Sur se encontraban a algunos nobles que habían sido elegidos durante una estricta reunión secreta entre todos los que habían, de entre todos ellos se eligieron a cinco para ser los representantes dentro del consejo; Primero estaba el viejo purpura que a pesar de su tan avanzada edad, era por lo mucho menos el mejor letrado de todos los presentes; El segundo miembro era "Azul" Enrique Bellse un vice-capitán de la marina de guerra del Reino Santo; El tercero era un noble perteneciente al Reino Santo del Sur, El Marques Bodipo; El tercer miembro era otro noble al igual que al anterior, él era el Conde Domínguez; El cuarto miembro era otro noble del Sur, El Vizconde Santz; Y el último miembro era un clérigo que trataba de fomentar nuevamente a la iglesia que estaba rápidamente extinguiéndose dentro del país.

La mayoría de ellos ya estaban dentro de la sala de reuniones para debatir sobre el ataque semi-humano a gran escala que se produciría por la creciente expansión del Reino Hechicero hacia las fronteras de la República Agrand.

"¿Y? ¿A que estamos esperando? "Dijo El Márquez Bodipo mientras cruzaba los brazos en pos de su impaciencia.

"Estamos esperando a nuestra informante Márquez, deberías saber que ella es la más fuerte del país…además…" Dijo El Viejo purpura con una mirada filuda hacia el marqués, a la vez que veía por reojo a los altos mandos de la nueva iglesia.

El marqués simplemente frunció el ceño ante la insinuación del viejo purpura.

"…Él tiene razón Márquez, además esa información es necesaria para tomar una decisión en cuanto respecta a la invasión de los semi-humanos de la Republica Agrand y demás países del continente central…" Dijo Enrique sopesando.

"Así es…últimamente no hemos hecho más que encontrar semi-humanos cerca de la frontera…" Dijo Beldran cruzando los brazos y observando los documentos sobre la mesa.

Los nobles del bando Sur hicieron una mueca de burla tras escuchar eso, sin embargo, Enrique y El viejo purpura les dieron una reprimenda con la mirada.

"...Creí que teníamos un convenio con la administración del Reino Hechicero, ¿Por qué siguen habiendo estas incursiones? " Pregunto el viejo purpura.

"Según los informes de la orden palatina, sugieren que son insurgentes que no quieren estar bajo el control del Rey Hechicero…" Dijo Beldran mientras suspiraba pesadamente.

"… ¿Y qué sucede con Lord Cocytus? Creí que él estaba controlando a los semi-humanos de las colinas abelion… ¿Qué está pasando?..." Dijo El Vizconde Santz con una mirada inquisidora.

"Eso también nos estamos preguntando Vizconde, nuestra capitana junto con la orden palatina ha ido viajando por esos lares durante 2 meses para descubrir la causa de esto…y según sea el caso veremos qué podemos hacer…" Dijo Beldran mientras recogía los documentos de la mesa y los ojeaba uno por uno.

"…Bien entonces lo que queda es esperar a la Capitana…" Dijo El Viejo Purpura mientras entrecerraba los ojos para ver a los altos mandos de la iglesia.

"No somos una amenaza, honorable, solo somos un sustento moral para el pueblo..." Dijo Beldran quien había notado las miradas hostiles sobre los altos cargos de la iglesia.

"…Eso puede ser cierto, sin embargo, no podrán cambiar por completo a todas las personas del país…la mayoría lo hace por los beneficios que aporta esta nueva doctrina…" Dijo El viejo purpura mientras miraba directamente a los tres altos mandos de la iglesia.

"…No podemos negarnos a ayudar al prójimo buen señor, nuestro Dios es abundante en bondad y solidaridad…debemos seguir su palabra como ustedes persiguen la gloria para sus casas…" Dijo uno de los altos cargos.

"…Eso puede ser cierto, pero…cuanto más piensan seguir haciéndole creer a la gente que esa criatura no-muerta es un Dios…" Dijo El Vizconde Santz en un tono burlón.

El viejo purpura molesto quiso reprocharle, pero la puerta se abrió de repente e ingreso la paladín más fuerte del Reino Santo.

"… ¡Hace su ingreso! ¡Neia Baraja, Capitana de la orden Palatina!..."

Recito un orador que estaba fuera de la sala.

El silencio en la sala se volvió sepulcral tras escuchar el resonar de su armadura y esos ojos fieros como las de una bestia salvaje.

Los representantes del Sur arrugaron la frente cuando hizo su entrada. La cara de algunos miembros de la sala evidenciaban cuanto la despreciaban y otros rostros mostraban un gran aprecio hacia la héroe de Kalinsha.

"…Baraja-sama estábamos esperándola, por favor tome asiento…" Dijo Beldran con un tono de respeto profundo mientras ofrecía el asiento que estaba en medio de los cinco miembros de la zona norte.

"…Oh muchas gracias Beldran, realmente eres un gran amigo…" Dijo Neia mientras se sentaba en el asiento que le ofreció el anciano y suspiraba con cansancio tras su largo viaje.

"…Baraja-san le informamos de esta reunión por todos los medios e incluso le pedimos que llegara en el horario exacto… ¿Por qué la tardanza?..." Dijo El viejo purpura tratando de presionarla.

"…Lamento la tardanza, me disculpo con todos por mi retraso; y aunque esto suene como excusa realmente quería llegar temprano, pero mi grupo se topó con un gran número de semi-humanos que nos alcanzaron cerca de los bosques del Este "Dijo Neia mientras sacaba algunos documentos de un espacio debajo de la mesa.

"…Estoy seguro que los semi-humanos fueron exterminados en su mayoría por el ejército de su majestad cuando Jaldabaoth fue derrotado… ¿Está diciéndome que aún hay algunos rezagados?..." Dijo El Márquez Bodipo con una mirada penetradora.

Neia por su parte simplemente entrecerró los ojos lo cual se notaría como una inseguridad misma de la persona, pero los ojos feroces de Neia la mostraban molesta. Lo cual hizo que el Márquez retrocediera inconscientemente.

"Así es…después de todo, aún hay una brecha en la muralla que fue destruido por Jaldabaoth...puede que se estén infiltrando por esa brecha para posteriormente formar pequeños clanes en los bosques de la nación. La orden palatina ha enviado a sus efectivos para tratar con estos, en su mayoría eran salvajes por lo que fueron ejecutados; sin embargo, también hubo algunos que quisieron cooperar con nosotros y fueron puestos bajo custodia del cuerpo de paladines para su posterior repatriación a las colinas abelion…" Dijo Neia mientras hacía que los poderosos señores del Sur tragaran saliva.

"…Y-Ya veo, la orden palatina ha estado mejorando gracias a su mando Baraja-sama…" Dijo El Vizconde Santz mientras trataba de reprimir su temor hacia los ojos fieros de Neia.

"…S-Si, ha hecho un buen trabajo Baraja-sama…seguramente su padre estaría orgullo de usted…" Dijo Enrique mientras su pierna temblaba levemente.

Neia simplemente suspiro e hizo una mueca mostrando que deberían dejar de adularla, su voz se hizo un poco más seria mientras entrecerraba los ojos para darles la siguiente noticia.

Esto no hizo más que hacer que los poderosos Señores del Sur sintieran un escalofrió recorrer por sus espaldas.

"…Bueno a lo que venía hoy, supongo que Beldran-san les habrá informado sobre que mi grupo hizo una expedición por unos dos meses cerca de las colinas abelion y sus alrededores…"

Dijo Neia mientras sacaba una carpeta de documentos de alguna parte de un espacio negro.

"…A-Así es, hace un momento estábamos charlando sobre eso…" Dijo El Viejo purpura mientras les daba una mirada fiera a los demás de su grupo para recobraran la compostura.

"Entonces supongo que esto explicara todo mi problemática…todo esto, ha sido una recopilación de información con respecto a nuestra problemática con los semi-humanos…" Dijo Neia mientras le alcanzaba a cada uno, una copia de la carpeta de documentos que sostenía en sus manos.

"Baraja-sama tengo entendido que Lord Cocytus es quien supervisa que los semi-humanos de las colinas abelion no ataquen el Reino, ¿Por qué no ha actuado para frenar la proliferación de los semi-humanos a nuestro Reino?..." Dijo El Viejo Purpura mientras abría la carpeta de documentos.

"…Bueno eso se debe a que al parecer, los semi-humanos de las colinas Abelion al mando de Lord Cocytus fueron a una guerra contra los Hombres-Bestia y Mino-Tauros al este del Reino Draconico…" Dijo Neia mientras cruzaba los brazos y cerraba los ojos.

"…El Reino Draconico, hace mucho tiempo que no escuchaba ese nombre… ¿Y? ¿Por qué el Reino Hechicero está ayudándolos?..." Dijo el Márquez Bodipo.

"Eso es más que obvio Márquez, los semi-humanos son poderosos ya sea en fuerza física o mágica…por lo que deben estar tratando de usarlos como ejercito ¿verdad, Baraja-san? " Dijo El Viejo Purpura.

"…Así es, Lord Cocytus se llevó a una gran cantidad de semi-humanos de las colinas abelion dejando a solo unos cuantos como residentes de dicho lugar…lo demás, están en esos documentos…les agradecería que lo leyeran primero" Dijo Neia mientras se volteaba a ver a sus compañeros de equipo. Que gustosamente asintieron ante la petición de su heroína.

Cada uno de los miembros del consejo empezó a ojear página tras página de los documentos que estaban dentro de la carpeta; y tras unas dos revisiones más dejaron caer sus cuerpos sobre sus asientos. Algunos tenían caras de "Sabia que esto iba a suceder" y entre alguno que otro estaba temblando levemente.

"…Baraja-san, no, Capitana… ¿Qué sugiere que hagamos? Usted ha participado en dos guerras y en las dos ha sobrevivido de una forma u otra e incluso se le considera como la persona más fuerte del país…" Dijo El Viejo Purpura mientras entrecruzaba sus viejos dedos frente a su quijada.

"…Realmente no se mucho sobre estrategia militar honorable anciano, pero se varias tácticas que usan los semi-humanos así como un poco de su cultura…" Dijo Neia mientras suspiraba cansada. Y esperando la aprobación de ambas partes; el lado que representaba al sur se miró entre si unas cuantas veces y asintieron firmemente.

"…Adelante…"

Dijo El Viejo Purpura en nombre de sus compañeros.

"Bien…entonces comencemos…."


La Orden Palatina, una vez al servicio de la Reina Santa Calca Bezzares, ahora sirven a la iglesia que adora al Rey Hechicero Ains Ooal Gown como su propio Dios.

A pesar de que su credo oraba que debían seguir la palabra de Dios, nunca cayeron en fe ciega porque su Dios siempre ponía la razón por encima de lo metafísico. Por lo que mucho de los antiguos paladines se quedó en la orden aun con su fe hacia los Cuatro Grandes Dioses; sin embargo, también existían paladines que adoraban ciegamente al Rey Hechicero. Estos a pesar del credo de la iglesia, seguían ciegamente a su Dios; y aunque fuera eso bueno para Ains Ooal Gown, no lo era para la iglesia o la orden.

Gustav que veía a estos como unos locos, le irritaban de cierta manera cuando tenía que comandar a algunos de ellos. Sin embargo, tenía que hacerlo su posición de Vice-Capitán le obligaba a remediar con asuntos así.

Su caminar se había hecho aún más pesado cuando vio a varios de estos fanáticos evocando su evangelio hacia las demás personas, en las plazas concurridas de las ciudades.

"…Haa…que problemáticos son…" Dijo mientras suspiraba largamente.

Él estaba viendo a un paladín con una armadura plateada en el centro de la plaza cercana al mercado, recitando las hazañas heroicas del Rey Hechicero.

"…¡Su majestad, El Rey Hechicero Ains Ooal Gown! ¡Se levantó una vez más! ¡Contra el Demonio!..." Rugió con voz potente y melodiosa para que todos lo escucharan.

Gustav quien estaba viendo entre la multitud que se había congregado alrededor del paladín, simplemente se encogió de hombros y bajo la cabeza. El no podía hacer nada cuando una muchedumbre escuchaba estas epopeyas con gran ánimo, menos aun cuando había niños entre ellos. Estos pequeños tenían ojos relucientes cuando contaban las hazañas heroicas del Rey Hechicero.

"…Rayos llegue muy tarde, bueno esto tiene para rato…debería ir a la orden a preparar todo…"

Espero que ella los haya convencido…

Pensó pesadamente, pero inmediatamente se rio de su propia preocupación.

Ha-ha-ha ¿En qué demonios estoy pensando? Esa chica es capaz de lograrlo.

Y con una sonrisa pegada a su rostro, se dio la vuelta para regresar a la orden palatina.

"…Bien debo encargarme del papeleo…" Dijo a la vez que emprendía un paso rápido.

A la vez que lo hacía, pudo divisar una figura a lo lejos…una figura que aun reconocía…

Sus ojos se abrieron de par en par mientras veía esa figura nuevamente…

"¡C-Capitana!" Grito por los lares de las calles mientras que su paso se convertía en una carrera…

Pero no había nada…aquella figura se desvaneció al igual que el polvo…

¿Qué?

"… ¿Qué sucede, Gustav-san?..." Pregunto una paladín de cabello castaño con una armadura plateada, una espada blanca estaba enfundada en su cintura y cargando un casco debajo de su brazo.

"N-No, no es nada…" Dijo Gustav mientras pasaba de largo de ella.

¿Qué me está pasando?

"D-Disculpe Gustav-san, me han enviado para traerle una orden de la capitana…" Dijo la mujer mientras sacaba un pequeño pergamino de su cintura.

"Y-Ya veo entonces lo leeré, puedes seguir tu camino…me encargare del resto…" Dijo mientras recibía el rollo y buscaba un asiento cercano.

"Entendido, entonces si me permite…" Dijo mientras hacía una reverencia y regresaba a sus tareas.

Gustav se palmeo la cara y arrugo la frente una vez más.

"Debo dejar de pensar que aún está viva…" Dijo Gustav mientras abría el pequeño rollo.

Y aunque lo estará, ¿Qué le diría?

Gustav leyó rápidamente el mensaje y nuevamente un suspiro pesado dejo que saliera de su boca.

"…Lo sabía, aun debemos enfrentar otra guerra…"


Los dos comandantes al mando del ejército estaban en la puerta Norte, estos quienes eran considerados los más fuertes del Reino estaban claramente espantados. Nadie les podría reprocharle esa actitud, después de todo, el número gigantesco que se acercaba por las llanuras era realmente aterrador. El informe de los aventureros había dictaminado que se acercaban por los menos 20 mil semi-humanos; un número pequeño sí, pero a lo que se enfrentaban no era una coalición de salvajes sino a un ejército bien entrenado y equipado, y por lo tanto uno poderoso. La estrategia que se iba a utilizar era de usar trampas para retrasar el avance del enemigo así como conseguir mermar un poco sus fuerzas; mientras tanto ballesteros y arqueros atacarían una vez llegasen a las cercanías de la ciudad; sin embargo, el número que se acercaba difícilmente podría ser vencido. Muchos morirían por proteger este fuerte, pero ¿Realmente lo valía?; muchos de los soldados se preguntaron eso.

Brain y Climb quienes estaban viendo al innumerable número de semi-humanos tenían que avivar nuevamente los espíritus de lucha de sus soldados, ya que, si no lo hacían esta batalla tendría menos probabilidades de victoria.

Ellos estaban en lo alto de la muralla que daba a la puerta Norte, los arqueros y ballesteros estaban apostados por todo el perímetro que recorría el muro estaban temblando; algunos rechinaban los dientes mientras trataban de reprimir su terror, a la vez que otros más estaban empezando a perder la cordura.

"Brain-san ¿Qué hacemos? Si esto sigue así, entonces puede que…" Dijo Climb en voz baja, cuidando que no le escucharan los soldados mientras miraba de reojo a cada uno de ellos.

Brain entendió que es lo que trataba de decir, y en su afán de poder elevar la moral de sus hombres; alzo su espada en alto.

"… ¡Hombres!..."

Y con un rugido perteneciente a un fiero guerrero de mil batallas, todos empezaron a poner atención a su general. El hombre que estaba a la par con el difunto Capitán Guerrero, era como se contaban los rumores; fuerte, valiente, feroz y de un espíritu libre como muchos de ellos.

"¡Esta es una batalla que decidirá nuestro destino como país! ¡Ustedes son el muro protector de los miles de mujeres y niños! ¡No dejen que estos sucios semi-humanos arrasen con su tierra! ¡No dejen que pongan un solo pie en vuestro hogar! ¡Alzaos y defended lo que es vuestro! "

Su rugido era poderoso y digno de tal persona que se comparaba con el Capitán Guerrero, los vítores de los miles de soldados resonaron por todo el muro; su coraje nuevamente había sido reavivado.

"..¡UOHHH!..."

El atronador resonar de sus voces se contagió por todos los efectivo y logrando así que su espíritu de lucha se encendiera una vez más; cada uno de ellos empezó a pensar en sus seres queridos que estaban más allá de esta ciudad. Si ellos no luchaban en este lugar y vencieran entonces lo que quedaría seria la desgracia de sus esposas, hijos e hijas; ellos tenían que luchar con todo su ser para no dejar que una tragedia ocurra en su país.

N.A./ Hola chicos perdón por la tardanza, me quedo dormido escribiendo esta parte por lo que puede haber algunos errores ortográficos en algunas partes; por lo que agradecería que me lo hicieran saber en los comentarios.

Y pues bueno esta parte si que me tomo tiempo fabricarla debido a que debía conectar varios puntos de la historia, bueno como prometí. Aquí esta su capitulo semanal.

Y pues como dijo una vez Luisito Comunica :v , Ahora se viene lo shido xD. Bueno espero que hayan pasado un buen fin de semana y disfruten leyendo esta parte que aumentara su éxtasis de fin de semana. Bueno aquí me despido hasta el siguiente domingo :D , recuerden que me encanta leer sus comentarios me ayudan a seguir con este fan-fic.