CAPITULO 19
A TODA VELOCIDAD
Mire el edificio que se levantaba frente a mi, y no pude evitar que mi mente volara a la charla que tuvimos hacia poco mas de una semana.
FLASHBACK
-¿Has hablado con el? -dijo Nahuel con voz perturbada.
Negué con la cabeza. Lo que menos necesitaba es que me diera una reprimenda por no contestar le al teléfono.
-El tiene razon -acoto Emm, desde el banco de la cocina -al menos escucha lo... y di le que Anthony es su hijo.
-Y si la amenaza de Tanya es cierta..¿eh? ¿Que hago...?ir a juicio.
-Si -dijo la voz enfadada de Rose -estas evadiendo el problema, huyendo de lo que podría pasar. Pero sabes que...-me miro intentando averiguar si pensaba en algo -no lo sabrás hasta que se lo digas.
-Se acuesta con ella, y juega conmigo...
-Eso tu no lo sabes.-suspiro Rose frustrada -Ella te pudo mentir... Bella, eres su competencia.
-Y esta bien claro que la ha quitado del medio -dijo la voz de Nahuel con un deje de reproche.
-Y que hago como si nada hubiera pasado.
-Si
-No
-Bueno... -dijeron los tres a la vez, mirando se ceñudos unos a otros.
-¿Lo amas? -esa pregunta me descoloco, mas viniendo de la ultima persona que esperaba que participara en la discusión.
-Si -dije muy segura de mi misma.
-Entonces averigua toda esa mierda que cuenta Tanya... si esta embarazada de verdad o si ese bebe de verdad es de él -Jacob no había dicho ni una solo vez el nombre de Edward en estas casi dos semanas. Y a mi me hablaba... en realidad no se por que me hablaba. Le había contado toda la historia hacia apenas cinco días, cuando decidió cogerme el teléfono. Aun no tenia forma de pedir le disculpar sin parecer tonta.
No tenia la culpa de enamorarme de su mejor amigo, pero me sentía mal por lo ocurrido el día de la gala benéfica.
La puerta de la entrada se abrió sorprendiendo a todos los presentes, que estaban conmigo en la cocina. Otro portazo acompañado de un remolino rosa palo de pelo negro entro en la cocina.
-Vamos chicos, vamos a hacer algo...-su voz fue decayendo.
La figura de Jasper se paro en el zoquete de la puerta, su mirada denotaba la disculpas silenciosas por colarse en mi casa, sin tocar.
-A todo esto...Buenos días a ti también Alice...-dijo Rose con sarcasmo, fingiendo molestia por su aparición.
-Ohh vamos...-nos miro a todos -aun no has hablado con el, ¿Cierto? -asentí después de pensarme lo un poco.
-Es boba -dijo mi gran amigo Emm.
-Sabes que me pidió que le hiciera el vestido de novia...-la mire dolida -le dije que no... tranquila.-suspiro -no me daría tiempo a diseñar y confeccionar un vestido en menos de un mes.
-UN MES!-grite.
-La fechas es para el día veinticuatro de junio... a las cuatro en el Hotel Sen Denisse...-la mire horrorizada, mi pesadilla no terminaba.
Un silencio repentino cayó a todos mi amigos. Las miradas que se dirigían se centraron en mi. Hasta que la voz de mi amiga casi mi hermana me llamo
-Solo tienes que decirle la verdad -el tono seco de Rose no dejaba lugar a replica
-Rose -la censuro Jasper, que se sentó en la silla junto a la mía -Bella... sabes que tienes mi apoyo ¿verdad?
Realmente confiaba en todos y cada una de las personas que en este instante estaba en mi cocina. Eso sin contar que también tenia a Carlisle, Esme y Marco que no se encontraban con nosotros.
FIN DEL FLASHBACK
"¿Como decir la verdad?"
"Seguro que me odiara después de eso."
"¿A mas como seria?"
-Hola, mira, el es tu hijo -mientras señalo a Anthony con la mano. Bufe sonora mente.
-¿Mami?
Deje de escuchar lo que me decía mi cabeza para poner atención a mi verdadera preocupación.
-Mami...?-es su tono se percibía la incertidumbre.
-Si, cariño.
-¿Que dices?
-Nada cariño, solo pensaba. Pasa algo? -me dolía el alma el tener a mi hijo lejos de su padre, no contarle lo que pasaba
-Es solo una revisión...-lo de ir al medico no era su fuerte, mas bien una tortura. A pesar que su padre y abuelo son médicos, mi pequeño no tenia esa vocación en la sangre.
-Si, el abuelito Carlisle, te medirá y revisara.
-No hay agujas. ¿Verdad?
-Jajaja... -no me pude contener la risa, le tenia pavor a las inyecciones -No hoy no tocan, pero cuando eso pase sabes que tanto el abuelito como el tío Nahuel no te hacen ningún daño.
-Ya... no me gusta -dijo haciendo un cómico puchero, que capte por mi espejo retrovisor.
Pare el coche y me baje, abrí su puerta. Me agache para soltarle el arnés. Sus manos sujetaron mi cara. Me acerco a el y dejo un tierno y dulce beso en mi mejilla.
-Mama, te quiero, -beso otra vez -a ti y a papa-me dio una sonrisa deslumbrante. Y en mi mente todo empezó a encajar.
Tenia que averiguar hasta que punto Edward había estado liado con Tanya. Mirando a mi hijo veía cuanto perdía, no solo yo perdía a Edward sino también mi hijo perdía a su padre por un maldito chantaje.
-Yo también los quiero, son mi vida.
Solté el arnés y lo cargue en mi brazos. Mire al edificio donde tantas cosas había pasado, una melancolía me invadió. Desde la perdida de mi padre, hasta la alegría de saber que mi bebe era un niño, mi niño.
Tardemos un poco en llegar a la recepción, pues el parking estaba completo y deje el coche un tanto lejos. Tia nos esperaba desde la recepción con una sonrisa. Anthony era como su sobrino, lo quería tanto como todos en este hospital, aun sin tener la mas mínima idea de que era el nieto de Carlisle y hijo de Edward.
-Buenas tardes Tia! -dije dejando a mi hijo en el suelo.
-Hola tita Tia -se soltó a reír, le hacia gracia su nombre.
-Hola, pequeñin -dijo saliendo de detrás del mostrador y revolviéndole el pelo -venís a ver al doctor Cullen?
-Si..
-Me va a revisar.
-Bien -se agacho para quedar a su altura -ya sabes que puerta es...-mi pequeño me miro preguntando si podía ir, cosa que yo asentí -di le que mama esta recogiendo unos examenes
-Bien -y salio corriendo por el pasillo.
-¿Que examenes? -pregunte con cautela.
-Estos -me tendió un sobre, pero no entendí nada hasta que leí el nombre
CHARLIE SWAN
Confidencial
-Pero es confidencial -dije señalando la palabra del sobre.
-Es una copia, el doctor Cullen me pidió que te lo entregara a solas, son los resultados de la ultima operación,-en ese instante caí en la cuenta.
No me había dado cuenta de que ya hacia como un mes que había estado con Edward, como dos semanas que Alice me dijo que se casaba en un mes. Y tres semana de la operación que mi padre necesitaba para poder valerse por si mismo.
Mire a Tia a los ojos pidiendo un poco de animo. Ella asintió. Abrí el sobre con mucho cuidado de no romperlo y leí lentamente
Al principio no entendí nada, pero algo llamo mi atención.
Velocidad del tronco nervioso espinal... normal
Seguí leyendo
Musculatura apta
Tendones y ligamentos en proceso de rehabilitación.
Después de estas frases que logre comprender, volví a mirara a Tia.
-Esto quiere decir que...?
-Si,-me abrazo -que en unos meses va a poder andar -dijo con una sonrisa, mientras se separaba de mi -con bastón -me recordó
-Dios! -mis ojos picaban. Era cierto que en estos últimos cuatro años no nos habíamos visto pero Carlisle me traía informes sobre su estado muy a menudo -Me tengo que sentar...-dije dirigiendo me a el banco que había justo al lado del mostrador. Me deje caer y las lágrimas comenzaron a salir -Se va a valer por si mismo...
-Sii -dijo con voz chillona -Bella, así ya no tendrá que ser dependiente de nadie.
-Ya no me culpara por no andar -musite mas para mi que para ella.
-Aun no entiendo como se pudo enfadar por eso...-su tono denotaba el enfado que contenía -era él el que iba borracho.
-Se emborracho por mi culpa -la mire a los ojos.
-Nada fue tu culpa... Ahora ve con tu hijo antes que vuelva loco a el doctor Cullen.
-Ja -solté unas carcajadas -mi hijo un día volar por lo que le hacen...
-Es un gran chico.
-El mejor -me puse de pie -Luego te veo.
-Hasta luego
Camine por el pasillo, la verdad que la consulta de Carlisle estaba en el primer piso, pero un poco lejos. Pase por delante mas de diez puertas antes de llegar a mi destino.
-Ethan Anthony ¿Y tu? -decía la voz dulce e infantil de mi hijo.
-Cuantos años tienes? -la voz que preguntaba me dejo helada, no solo por el temblor de esta, sino por el dueño.
-Tengo tre...es -dijo no muy seguro mi pequeño.
-Tu papa tiene que estar feliz de tener un niño tan listo.
-No tengo papa -dijo con un deje muy triste.
Mire mi mano y vi que la tenia en el pomo de la puerta pero algo me impedía seguir.
"Así sera mejor"-me dijo la voz de mi fuero interno
"¿Como que mejor?"-pregunte sin mediar palabra.
"Edward tiene derecho a saber que es su padre, ya era hora que se enterara"-me regaño mi subconsciente.
-Bueno... mi mama dice que trabaja mucho...es medico -cerré los ojos -como tu.
-¿Te sabes su nombre? -hubo un silencio -¿me lo dices?
-Mi mama me lo dijo como un secreto...
-Yo... no se lo diré a nadie -dijo Edward soltando unas risas, las cuales parecían histéricas.
-Bueno... Edward y Anthony como yo -Dijo mi bebe muy feliz y pagado de si mismo.
El ruido de una silla al caer le un peso y unos papeles moverse, fue todo lo que necesite para salir de mi ensoñación. Tome el pomo con mas fuerza y lo gire.
-Naciste... el día... -Edward miro a la puerta al igual que mi niño.
-Mami... mira es el hijo del abu.
-Abu...-dijo Edward como si viera un fantasma.
-Si, mi abuelo.
-Hola cariño, -me puse a su altura sin dejar de mirar a Edward, sus ojos eran de un verde que rayaba el negro, sus facciones perfectas estaban todas contraídas -por que no vas con tía Tia, me a dicho que tenia unos caramelos para ti.
-Biennnn...
-No! -dijo Edward con voz seca, haciendo que lo miráramos tanto Anthony como yo -que no se vaya.
El pánico me invadió, me puse en pie y deje a mi hijo a mi espalda, protegiéndolo de la mirada hiriente de su padre... No había mirada hiriente, cuando trabe mis ojos con los suyos solo veía dolor y pena, para ser sustituida por un brillo de esperanza.
-No te lo lleves, por favor -pidió como un condenado a muerte su ultima cena.
-No, pero tenemos que hablar.
-¿Doctor? -dijo mi hijo desde detrás de mis piernas.
-¿Si?
-No me dijo como se llama.-una sonrisa invadió la cara de Edward y me la contagio a mi.
Se puso de cuclillas y lo llamo a sus brazos.
-Ve -le dije ante la mirada de suplica de los dos hombres mas importantes de mi vida
Cuando Edward lo sentó en su rodilla, le acaricio el pelo y la mejilla.
-Me llamo...-me dedico una mirada a la cual asentí en silencio -Edward Anthony.
-Ahh -mi pequeño salto en lo brazos de Edward, y me miro con un brillo en lo ojos -como mi papa, mama, has oído, se llama como pa...pa.
Sus ojo se fueron directa mente con los de Edward. En mi mente casi podía jurar que mi hijo sabia que Edward era su padre pero no dijo nada. Seguramente su cabeza necesitaba algo de tiempo para asumir eso.
-¿Quieres ir con Tia?-dijo Edward
-Si -dijo el pequeño, asintiendo con la cabeza de forma frenética.
-Ve con Tia, no te alejes de ella -me incline y bese su cabeza, antes de que saliera por la puerta.
Tome aire y me gire a encarar mi destino.
-Yo...
-¿Por que no me lo has dicho? -dijo en tono enojado.
-Fui a Chicago por ti, pero tu secretaria me dijo que teníais una relación...
-Eso ya me lo has dicho... Hemos pasado una noche juntos... -su ceño se frunció -no pensabas decirme que tenia un hijo ¿verdad?
-Eso no es así...-suspire -Tanya me dijo que me quitarías a Anthony...
-Eso no es cierto, ella no sabe que Anthony existe.
-Si lo sabe, desde el día que me la encontré en casa de tus padre, cuando volviste de Chicago... -"cuando me dijo que estaba embarazada y os ibais a casar"pense. La voz me temblaba
-¿Por que no me lo dijiste esa noche o antes? -la ira contenida se podía cortar en su voz
-Por que tu me odiabas.-solté como una bomba -O te has olvidado de tu recibimiento aquel lunes en casa de tus padre...
-No es escusa -me corto se forma seca.
Deje caer mi peso en la puerta , que se cerro con un suave click
-No me habrías creído...-Edward empezó a negar con la cabeza -hubieras pensado que te estaba chantajeando... que soy de lo peor, por decir que tenia un hijo tuyo...
-Eso no lo sabes.-me acuso
-Como te sientes ahora Edward... -dije en el tono mas suave que pude -mi vida no a tenido sentido desde que te conocí, cuando me entere que tenias novia casi me muero... lo único que me hizo levantarme todos los días y mirar para delante... esta hay fuera -señale la puerta.-Tenia intención de llevarme mejor contigo antes de decírtelo. Pero cuando por fin creo que lo nuestro tiene un futuro...-mi voz se quebró
-¿Que? -me apremio el.
-Tanya me contó sobre su embarazo...que yo solo había sido un rato de diversión, y ella...-tome aire para poder terminar la frase -la mujer que sera la madre de tus hijo.
-Pero Anthony?
-Si, es tu hijo. Si quieres prue...
-No me hace falta, cuando lo vi entrar supe que era algo mio -sus ojos se enternecieron -cuando mire en el informe y vi tu apellido... solo necesitaba que tu me lo confirmaras.
El silencio nos inundo,parecía que Edward estuviera recapitulando sobre su vida.
-¿Tu y yo...? -dijo mientras yo negaba con la cabeza.
-¿Te vas a casar ? -realmente no era un pregunta sino una afirmación pero no pude evitar el tono, ni la entonación.
Sus ojos llamearon
-Si -dijo mientras asentía -en menos de dos semanas.-aspire para contener la lágrimas.
-Siento que lo conocieras tan tarde... pero nunca llegue a dar contigo.
-No es tu culpa... No siempre las cosas salen como se planean.
-Cierto -reí triste
-Me gustaría... formar parte de la vida de Mi hijo.-dijo muy orgulloso -es extraño, tengo un hijo -camino hasta estar cerca de mi -soñé muchas noches con que hubieras quedado embarazada. Así no nos quedaría de otra que casarnos a toda velocidad, y así decir que era mía, solo mía.
-Solo soy tuya, siempre -tome el pomo con mi mano y lo gire.
"Tengo que salir de aquí"
"Se va a casar"-me recorde
Abrí la puerta y saque mi cuerpo fuera de la consulta.
-Puedes verle cuando quieras. Tenemos que decir le que eres su papa...
-Bella.. -apreso mi muñeca en la jaula de su mano -no me dejes.
-Edward -su nombre salio como una suplica.
-No hubo otra mas que tu...
-Así no se hacen lo bebes...-dije un tanto enojada
-No recuerdo como paso, fue la noche que te encontre en casa de mi madre, bebí... no recuerdo mas que estar contigo, era tu olor, tu boca en la mía...
-Yo no...
-Tanya aprovecho mi borrachera para meterse en mi cama... pero yo no lo recuerdo. Paso por que pensé que eras tu.
-Eso ya no importa... hay una criatura en juego.
-También esta Anthony.-dijo muy serio
-Si, y podrás ver le cuando quieras... pero no... yo no quiero que nadie pase por lo que yo pase.-dije recordando las palabras de mi padre, el rechazo de la gente por ser mama soltera -Mi pequeño te tiene y se que seras un buen padre...
-Anthony tiene el mismo derecho...-lo corte, no quería oír lo que en realidad era.
-No puedo pedirte que dejes a Tanya... por -mi, pensé -Anthony. No puedo -intente soltarme de su agarre pero me asió hacia él.
-Encontré tu carta -dijo sin mas -En una caja, cuando fui a Chicago esta vez... -acerco su cuerpo mas al mio -Di me que no tiemblas en mis brazos, que no sigues soñando con mis besos -su aliento golpeo mi cara, y una sonrisa se poso en mi boca... me sentía atontada en sus brazos. Quite esa idea de mi cabeza con una sacudida.
-Ese no es el punto.
-¿Cual es el punto? -dijo tan tenso que me hizo daño en la muñeca.
-El punto es que nuestras acciones tienen consecuencias y las tuyas son un bebe en camino... con Tanya. Y ella te necesita.
-¿Y tu no? -su cara estaba muy cerca de mi cara.
-...-abrí la boca pero de ella no salio nada, no sabia que contestar.
"¿Si le necesitaba? "
"SI, Y mucho. Y mi hijo también, pero no es lo mismo un bebe que un niño de tres años..."
-Contesta me -exigió, pasando su mano por detrás de mi cabeza y obligando me a encarar lo.
-No... Si. Claro que te necesito pero...-sus labios silenciaron mis palabras.
Su cuerpo se amoldo al mio, sus mano eran como garras arrancando me a jirones la piel por donde pasaba, me saco la camisa del pantalón, acaricio mi ombligo hasta el borde de mi brassier, empujando me atras, hasta que algo duro me dio en el culo.
"Su mesa"-me dijo mi mente desde el aturdimiento.
-Lo siento...-gemí
Sus ojos me miraron pero no contesto, solo volvió a besar me con mas necesidad y urgencia. Las caricias se volvieron sosegadas y frenéticas.
"Necesito mas"
"Lo necesito todo"
-Te necesito -salio de mi boca en el momento en que la libero.
-Y yo a ti.
Los latidos de su corazón se sentían como un traqueteo de caballos desbocados. Nuestras respiraciones eran agitadas y descompasadas.
"Mio" -me decía a mi misma.
"MIO"
"Solo hasta que se case" -dijo una vocecilla inoportuna desde el fondo de mi cabeza.
Me puse lívida, los jadeos dejaron de salir de mi boca, para intercambiarlos por lágrimas.
-¿Que pasa...?-me pregunto Edward limpiando frenética mente mis lágrimas.
Me separe de el y empecé acomodar mi ropa.
-Pero...
-Te vas a casar, ya no me perteneces... -me seque las lágrimas con el dorso de la mano -Ya no eres mio.
Gire sobre mis talones y salí del consultorio a toda velocidad, lo que menos quería era repetir lo sucedido. Ya no me podría para, y tengo muy claro que no me importaría que estuviera casado.
-Bella -grito a mi espalda.
Pero no me gire... llegue a la recepción de la clínica, donde me encontré con mi pequeño comiendo una piruleta.
Su cara estaba toda manchada de rosa.
-Cariño nos vamos -mi pequeño me miro y asintió, dio un pequeño salto y bajo de la silla de Tia. Quien me observaba como si supiera que había pasado.
-Bella ¿estas bien?
-Si...
-Bella tenemos que hablar...-dijo la voz aterciopelada de Edward a mi espalda. Por su tono parecia desesperado.
-Ahora no -gruñí sin mirarlo -vamos -le tendí la mano a mi hijo y camine intentando no pasar cerca de el. Pareció quedar se en shock, dando me el espacio suficiente para huir.
-Adiós Edward! -dijo mi hijo haciendo le un guiño con la mano.
Eso pareció despertar lo.
-Bella! -Edward seguía caminando detrás de mi.
Abrí mi coche y coloque al niño en su silla, lo abroche y cerré la puerta, con la intención que no escuchara nada de lo que tenia que decir.
-¿Que?-le dijo algo exasperada.
-También es mi hijo.
-¿Y? También me vas amenazar con quitarme lo, sino me acuesto contigo..
-NO -me grito -cuando te acuestes conmigo...-se paro en seco y negó -cuando te haga el amor... sera porque tu quieres, no por que te obligue. Y solo quiero saber cuando puedo verlo..-mis ojos se abrieron.
-Tengo que contarle que eres su padre.
-Lo podemos hacer juntos... digo, para que no caiga todo sobre tus hombros, quiero compartir la responsabilidad de criar a Anthony. Soy su padre -dijo como si fuera lo mas bonito e importante que la habia pasado en el mundo.,
"Como para mi"
"Mi hijo es lo mejor del mundo."
-Si. -respondí simplemente.
-¿Si?-parecía no creerse que lo dejara formar parte de la vida de mi... nuestro hijo.
-Todas las tardes a partí de las tres estamos en casa, es la hora que el sale del colegio.-le explique.
-Mañana a las tres y media va bien -solo asentí y abrí la puerta del conductor. Me sente en mi lugar y baje la ventanilla.
-Hasta mañana -dije desde la ventañilla.
-Nos vemos -hizo un ademan con la mano a la ventana de atras.
Arranque, y salí del parking del hospital, me gustaría decir que sin mirar a tras pero no fue así. Mire, mejor dicho no quite ojo de él hasta que ya no estaba en mi campo de visión, no lo pude evitar.
Mi mente empezó a divagar en lo que había pasado, en como me había besado, en como nos habíamos acariciado. Aun me quemaba la boca de las caricias de sus labios. Mi mano viajo a mi boca...
-Mami...Mami... EEEHHH-grito mi hijo, sacando me de mi ensoñación.
-¿Si? -dije algo alterada, por estar pensando en lo sucedido en el coche, y con mi hijo en el asiento trasero. Podía haber tenido un accidente. Todo por mi estupidez.
-... Papa.-solo capte la ultima palabra.
-Papa ¿Que? -dije con la intención que me lo repitiera sin que se enfadara.
-Mama, ¿me escuchas? -grito molesto.
-Si te estoy escuchando -"ahora si"
-El doctor Edward es... mi papa -el pie me voló al pedal del freno, accionándolo sin poder evitar... me congele en mi sitio... Los coches tras de mi, me recivieron con bocinazos, y con razón.
Me había parado en medio de la carretera, y era hora punta. Los conductores me vociferaban insultos y improperios, pero no les preste atención. Me gire en mi asiento y mire a mi bebe.
-¿Que has dicho? -una sonrisa se planto en su cara.
-Es mi papa verdad -mis ojos se abrieron por la sorpresa -siiii -chillo y brinco en su sitio.
A mi mente vino la imagen de Alice.
-Bueno... Si, es él.
-Gracias mami, gracias -gritaba como loco.
-Pero... no estas enfadado...?
-Mama, me prometiste que papa volvería y... ahora esta aquí.-su mirada soñadora me dejo claro que pensaba.
-Si, y te quiere mucho.
-Ahora seremos una familia.-dijo con una seguridad que me dejo sin habla.
-Eso...-que le dices a tu hijo cuando su padre, al que acaba de conocer se va a casar en menos de dos semanas -Las cosas...
-Mama, me has hecho el mejor regalo del mundo, te quiero -dijo sin dejarme terminar lo que iba a decirle, que para ser muy sincera no sabia que decir.
Me coloque en mi sitio y me recoloque el cinturón de seguridad, y arranque de nuevo el coche ya que por mi forma de parar se había calado. Los coches nos adelantaban, pero ahora sin increpar nos. Menee la palanca del intermitente para indicar mi puesta en movimiento.
Mi hijo seguía soñando con la familia feliz, esa que no tendría. La cual no iba a desmontarle en este momento...
"Averigua la verdad"-me dijo la voz molesta de mi subconsciente.
Sino fuera por mi hijo y que era algo que creía, tenia que comprobar, aun que fuera muy en el fondo, pensaría que me estaba volviendo loca.
La vos que llevaba días oyendo era la misma que conseguía que mi mundo girara en sentido contrario, que se pusiera de cabeza, y por que negarlo, que se humedecieron mi bragas. Era la voz mas sensual y al mismo tiempo reprobatoria que había escuchado. La voz mas cercana y concisa. Distante y sincera que me había hablado en la vida. La voz de Edward.
Deje el coche en la plaza de aparcamiento que tenia alquilada, ya que ultima mente encontrar sitio en esta zona resultaba imposible.
Cuando salí del coche, me di cuenta que mi pequeñin se había ido al mundo de los sueños, uno que lo tenia con una sonrisa de suficiencia en la boca.
-No sabes cuanto te amo.-le dije mientras lo acunaba entre mis brazos.
Lo acomode en su cama y me senté a ver un poco la tele. Un escalofrío recorrió mi cuerpo como si algo malo fuera a pasar.
"Estas loca"-me dije a mi misma.
-Tendré que ver a Carlisle, la que dice ver el futuro es Alice -dije a regañadientes, haciendo zapping.
Sin darme cuenta los ojos se me cerraron, solo hasta que un sonido molesto me desperto me di cuenta de que ya era de día, y al parecer algo tarde.
Volví la cara en busca de lo que había perturbado mi tranquilidad.
Y hay estaba otra vez... el sonido del telefonillo. El molesto chirrido volvió a sonar mucho mas insistente.
-Ya voy -dije como si me pudiera escuchar. Camine por el pasillo desperezando me.
Descolgué el telefonillo esperando alguna voz familiar, pero no.
-¿Si?
-Hola, repartidor. Traigo un paquete para Isabella Swan y necesito su firma.-mi corazón se encogió.
"¿Un paquete?"
-Suba -pulse el botón de abrir hasta que escuche como se abría la puerta.
Por inercia mire el reloj, eran mas de las diez, eso significaba que mi pequeño no asistiría a clase hoy, por culpa de la loca psicotica con alucinaciones de su madre.
El timbre sonó y como estaba al lado de la puerta la abrí sin mucha demora. Un chico joven de unos diecisiete años me esperaba al otro lado con una caja blanca, rectangular.
-Buenos días -dije con una sonrisa simpática
-Buenos días señora, me puede firmar aquí -dijo el chico entregando me un bolígrafo y un porta folios.
-Claro -firme y se lo devolví todo -quieres un café, perdón ¿te debo algo? -el chico sonrió pero negó con la cabeza.
-Esta todo pagado, y no tengo mucho tiempo, de todas muchas gracias.-me entrego el bulto del tamaño de unos zapatos grandes y se marcho.
Cerré la puerta y mire la caja.
"Sera de Edward..."-mi fantasias crecieron
Me temblaron la rodillas y la sangre me subió a las mejillas. Camine a paso lento hasta el salón y me deje caer en el sofá.
La caja venia decorada con un lazo rojo sangre que finalizaba la decoración. Lo retire con cuidado, dejando lo caer al suelo junto a mis pies, el papel que recubría el bulto era de un blanco perla, su tacto me recordaba al dupion de seda. Rasgue el papel y lo deje caer junto con la cinta. Respire hondo y abrí la caja.
La solté de golpe, dejando la caer a un metro de mis pies, la tapa había quedado abierta dejando ver el interior. El horrible interior.
Salte el sillón para alcanzar mi bolso, saque el móvil con las manos temblorosas. Busque en la agenda un numero que me pudiera ayudar en esto. Presione la tecla de llamado y espere.
-¿Si?
-Gracias a dios -dije algo alterada -te necesito.
-Bueno no esperaba que me lo dijeras así pero me parece bien...-la voz socarrona parecia complacida de mi llamada.
-Nahuel, me han mandado un paquete -se me quebró la voz.
-Bueno a mi también me mandan...
-Hay un animal muerto...-solloce
-Vale eso no me lo mandan, mira deja lo donde este, voy para allí, nos vemos en diez minutos. Y tranquila.
Mire a la caja que estaba sobre el mármol blanco. Se podía a preciar el animal que habia. Un gato jaspeado en negro y naranja, su lengua estaba fuera de su boca y sus ojos abiertos. Un escalofrio recorrió mi cuerpo.
"Anthony no podía ver esto"
Salí del salón y cerré la puerta.
No habían pasado los diez minutos cuando el telefonillo volvió a sonar. Lo descolgué con bastante miedo.
-¿SI? -mi voz salio una octava mas aguda.
-Bella, soy Nahu...-no le deje terminar, presione el botón y abrí la puerta de mi casa.
Me pare en la pared de enfrente mientras le esperaba.
La puerta se abrió dejando ver la cara de preocupación de mi amigo.
-¿Que paso exactamente? -dijo colocando delante mio.
-Un mensajero ..-le relate todo lo sucedido con peros y señales. El me miraba y asentía. Las manos y las piernas me temblaban, era algo que había notado desde que salí del salón.
-¿Donde esta?
-En el salón -camino por el pasillo hasta la puerta doble del salón -¿Donde vas...?
-A ver quien es el depravado, psicópata que te manda estas cosas... hay que denunciarlo Bella.
-No.. Yo no se...
-Deja me lo a mi -se giro y tomo la manilla de la puerta la bajo muy despacio y entro dentro de la habitación cerrando la puerta tras de él.
El tiempo pasaba y empecé a impacientar me. Por si el estres que tenia no fuera suficiente unos pasos en el piso de arriba me recordaron que mi pequeño no había ido a escuela, aunque ya eran los últimos días y hacían actividades. Anthony tenia que ir a la escuela, esa era su obligacion.
Los pasos se trasladaron a la escalera y lo escuche bajar a paso vacilan-te.
-Mami! -dijo en voz alta, para que lo oyera.
-Estoy aquí, en la cocina -camine hasta esta para que no intentara entrar al salón.
Prendí la tele y sintonice los dibujos, los cuales al ser día de escuela eran escasos.
-Hoy había escuela -me regaño con el entre cejo muy fruncido -Hoy -señalo con su dedo al suelo -Tenia que ir al parque que esta al otro lado de la escuela para recoger mariposas. Y unas flores para Daniela.
-Lo de las flores lo podemos solucionar...
-Bella -dijo la voz de Nahuel desde el umbral de la cocina. Lo mire y no te la inquietud en sus ojos -Puedes venir, por favor.
-Si, voy -deje el tazón de cereales delante de mi hijo -comete lo todo -y salí de la cocina juntando la puerta a mi espalda.
-Mira -me entrego una nota -Estaba dentro de un sobre y este dentro de una funda de plástico.
Lo desdoble para encontrarme con una caligrafía inestable y temblorosa, la letra era grande pero bastante inteligible.
"HAS GANADA ESTA BATALLA, TE HA SALIDO MUY BIEN IR A LLORAR LE CON EL CUENTO DE TU HIJO, PERO AUN SE VA ACASAR CONMIGO... SI INTENTAS ALGO, ESTO LE PASARA A TU PEQUEÑO BASTARDO."
"DATE POR ENTERADA."
Mire a Nahuel quien parecía tener la misma idea que ya.
-Es Tanya.
-Eso pensé... hay que decir se lo a la policía.
-No.
-Bella, a amenazado a Anthony.
-Lo ha hecho por que Edward ya sabe que tiene un hijo...
-¿Cuando? -me corto muy sobre saltado.
-Ayer tarde, Carlisle le dejo sus consultas... eso creo. Las cosa es que lo saben.
-¿Lo saben? -dijo con frunciendo el ceño.
-Si, Anthony también, y esta muy feliz -deje sin poder evitar una sonrisa estúpida en mi cara.
-Di me que vas a parar esa boda. Después de esto, Tanya no se merece otra cosa.
-No...
-Bella, que vida crees que le va a dar a tu hijo cuando tenga que estar con ella y con Edward. Yo no quiero eso para mi sobrino.
-Y que me recomiendas -intente mirarlo con picardía.
-Lo primero voy a averiguar donde se emborracho Edward y después... no se donde se supone que se... que se consumo. -dijo sonrojándose, al igual que yo.
-En el apartamento de me dijo Edward.
-Entonces, eso sale por Internet -lo mire estrañada -Es una persona publica, todo de ella esta en Internet.
-Mi portátil esta en el salón...pero con eso allí.
-No vas a denunciar ¿verdad?
-Verdad.-afirme
-Lo tirare a la basura.-alce las cejas reprovando lo que dijo -lo llevare a la... veterinaria, dire que me lo encontre asi.
Entro de nuevo al salón y salio con la caja y los papeles.
-La nota guarda la.
-Claro.
-Ahora vengo.
Camine hasta la cocina, escuche la puerta abrirse pero no cerrarse. Me senté con mi pequeño en la mesa de la cocina. Y lo observe comer y reír con los dibujos.
A los veinte minutos Nahuel entro en esta con mi portátil sobre sus brazos. Lo dejo en la mesa y empezó a teclear. Al cabo de un rato se movió incomodo. Una sonrisa pobló su cara y una mirada incrédula se fijo en mi.
-¿Donde...? -el levanto la vista.
-En el veterinario de la esquina de mi casa. -dijo tan bajo que Anthony no lo escucho. Yo por mi parte solo asentí.
-Lo tengo...-soltó de golpe, a el rato -El sábado iré al local, donde se emborracharon. Quiero comprobar como iba ella... y después a ver a el... portero de el edificio de ...-le mande una mirada para que se callara.
-Eso nos deja cuatro días después del sábado
-Dije haciendo cuentas mentales.
-Es el veinticuatro ¿no?
-Si
-Hoy es...
-Quince, martes.
La mañana paso tranquila y sin ningún altibajo. Aun me temblaban las piernas y las manos de lo sucedido esta mañana temprano. Mi hijo no se había percatado de nada, lo que me tenia mas tranquila.
-Mami, por que me vistes si no vamos a salir...? -dijo Anthony zanganeando en la cama para impedirme que lo vistiera.
-Papa va a venir.-dije sabiendo de su reacción.
-Siiii, que me pongo... -salto de la cama, perdiendo el equilibrio. Gire mi cuerpo todo lo rápido que pude, para sujetarlo en mis brazo.
Cuando estuvo seguro en mis brazos lo deposite en su cama. El corazón se me salia por la boca del susto que me había dado.
-No lo vuelvas a hacer -lo acuse con un dedo delante de su nariz -si no te hubiera atrapado te hubieras hecho daño.
Su cara se entristeció y de sus ojos broto una lágrima solitaria que surcó su mejilla. Se la limpie con mi pulgar secando el rastro húmedo que dejo a su paso.
-No llores, solo no vuelvas hacerlo ¿vale? -los ojos de mi pequeño se iluminaron.
-Vale.
Le tendí la ropa en la cama y marche a mi cuarto. Mire en mi armario algo que ponerme, algo realmente especial.
"ESPECIAL"-me grite alarmada
"Bella, no seas idiota, se va a casar con un bicho pardo"
Sacudí mi cabeza para despejar me. Me coloque unos baqueros claros con un suéter beige. Cepille mi pelo y lo deje suelto.
Camine hasta la habitación de Anthony y me lo encontré intentando peinar ese endiablado pelo de color bronce oscuro. Se estiraba la camisa intentando quitar las inexistentes arrugas.
-¿Le gustare? -dijo casi como un suspiro. Mis ojos volaron a los suyos, el verde era todavía mas cristalino de lo que lo había sido el día que nació. Tenia la sensacion que podía ver su alma a través de ellos. Y es un alma muy pura y bondadosa, se merece todo lo que este mundo le dé.
-Te ama -dije simple mente.
-¿Como a mi? -negué con la cabeza.
"Edward no se puede dar el lujo de amarme" -le iba a contestar.
-Mucho mas, eres mi... pequeño.
-Eso... -iba a protestar.
-Siempre seras mi pequeño.-me acerque hasta el y bese la parte superior de su cabeza -Vamos a esperar lo en el salón, ¿quieres?
-Si -dijo muy serio y camino delante mio como si fuera un hombre.
"Mi hombreton"-pensé haciendo me reír en silencio
Eran las tres y media en punto cuando el timbre sonó, sabia perfecta mente quien era, me levante del sofá dejando le el mando de la tele en la mesita de café. Me encamine a la puerta, descolgué el telefonillo solo para asegurarme de que era Edward y no otro mensaje indeseable.
-¿Si?
-Soy Edward -dijo con voz insegura.
-Sube -presione el botón durante unos segundo y después colgué. Me quede en la puerta a esperarlo. Cuando sentí sus pasos por detrás de la puerta la abrí para en contarme lo vestido con unos baqueros claros y un polo beige que se ajustaba a sus pectorales, recordando me lo bien esculpidos que eran.
-Hola -dijo sacando me de mis cavilaciones mentales. Su sonrisa me dejo en claro que sabia que lo había estado mirando con deseo.
"Porque aun que no me guste a Edward yo lo deseo"
-Pasa -dije apartándome de la puerta y dejando que mi cara se pusiera de todos los tono del rojo era posible.
-PAPA... Digo Edward, digo doctor -dijo Anthony mientras corría del salón a la entrada.
Los ojos de Edward me miraron interrogantes. Pero se agacho y tomo a mi... nuestro hijo en brazos lo beso en la mejilla y lo volvió a soltar.
-Me puedes llamar como mejor te guste.
-Papi, esta bien?-preguno esperanzado
-Si -contesto Edward con la sonrisa mas estúpida que podía poner un hombre al ser llamado papa.
Anthony corrió al salón dejando nos solos en el recibidor.
-Me podías haber esperado, no tenias que contarse lo solo.
-No le conté nada, el solo saco sus conclusiones.-dije encogiendo me de hombros.
-Se nota que es hijo mio.-sonrió con suficiencia.
Negué con la cabeza y camine hasta el salón.
Merendemos juntos y reímos con las series tontas que Anthony idolatraba.
-Y si vamos al parque -dijo Edward mirando a nuestro hijo de soslayo -a jugar football, tengo un balón en el coche...
-Siiii, a mami no le gusta jugar a esas cosa... siempre se cae -dijo como si conmigo no se pudiera contar, para los deportes de contacto.
-EEhhh!
-Bueno pues que mami lleve el agua.
-Eso el agua para las damiselas en apuros -dije en un tono de falso enojo.
-No, solo que la que se tropieza con sus propios pies en una superficie plana no la vamos a dejar que se lastime con dos hombretones, jugando football.
No les replique mas no valía la pena, estos dos en un par de hora habían hecho tantas migas que yo parecía una extraña que les hacia compañía.
-Entonces te gusta el colegio?-pregunto Edward, a eso habían estado jugando toda la tarde, Edward era como un aspirador, aspirando información de nuestro hijo.
-Si, mucho.
-Y quieres se medico como yo...?
-No -dijo muy serio.
-Entonces que te gusta?
-Lo que hace mami.
-¿Y que hace? -dijo como si no supiera de mi carrera.
-Ella lee cuentos y escribe... -se quedo pensando como continuar.
-Artículos -le dije.
-Eso.-acoto muy eufórico.
-¿Entonces te gusta leer?
-NOOO -ambos le miramos con el entrecejo fruncido
-¿Entonces?
-Me gusta que mama me los lea -dijo como si fuera obvio, cosa que nos hizo estallar en risas.
La tarde fue muy amena, como la cena que compartimos los tres, en realidad me podía imaginar una vida con Edward siempre junto a mi, como mi marido.
Los días pasaron raudos y veloces, cuando me di cuenta ya era sábado y estaba esperando la llamada de Nahuel que me confirmara que Tanya se metió con Edward no por estar bebida sino por que lo quería atrapar.
Si, mis pensamiento de recuperar a Edward habían tomado forma en estos días, nuestro hijo se merecía poder decir que su papa vivía con el.
Era de noche, tan tarde que Anthony ya dormía. No sabia si me llamaría esta noche o mañana en la mañana.
Me recoste en el sofá, y cambie de canal.
Mi móvil empezó a vibrar en la mesita de café, me lance a por el rezando que fuera Nahuel.
Y así era, eran mas de las doce, pero de todas formas le conteste en cuanto mire el identificador.
-Si..
-Bella, salgo ahora de el bar donde Edward y Tanya estuvieron esa noche...
-¿Que es lo que has averiguado?-le apremie.
-Lo bueno es que Tanya es reconocida en todas partes, lo malo es que me a costado un pasta que me dejaran ver el vídeo de seguridad.
-Te devolveré el dinero, solo di me lo que sabes.
-JAJAJA -sus carcajadas provocaron que separara el teléfono de mi oreja -No es por el dinero.
-¿Que sabes? -dije entre dientes
-Ella pidió un zumo de manzana en vaso de whisky.-solto de golpe -eso se acordaba el camarero, pues no siempre le sirves a una super modelo.-dijo con fastidio.
-Ella no bebió, lo planeo.
-Si no lo planeo, Edward se lo puso fácil -el silencio reino en la linea -Bella, ¿Que piensas?
-Para quien trabajaba Tanya antes de sus vacaciones... digo... ella, según Alice, había tenido problemas con su antiguo jefe, algo de deportes?
-SPORT NEW company -dijo sin pensar mucho.
Exale fuerte al auricular.
-¿Los conoces? -mi mete quedo en blanco.
"Claro que los conozco"
"NEW, es de Newton"
"Mike, el tiene algo que ver"
-Bella! estas hay?
-Si, y si me suena, yo fui novia de Mike Newton.
-¿Crees? Mira una persona no se toma molestias en dejar a su... pareja borracha hasta quedar inconsciente sino tiene algo en mente.
-Tal vez-intente hacer conjeturas, pero todas me decían lo mismo.
"El bebe es de Mike Newton"
Sacudí esa idea de mi mente y preste atención a las divagaciones de Nahuel.
-Mañana iré a buscar a su portero, aun que esta vez iré con un buen fajo de billetes. -rió por lo bajo.
-No te aficiones hacer de detective o tendrás que montar una agencia.-bromee
-Estará bien en mi carta de presentación, medico odontólogo de pediatría y detective a tiempo completo -solté unas risas acompañadas de las suyas.
-Ten cuidad, y di me cosas.
Las cosa no llegaron, Nahuel solo se pudo enterar que el portero, Neill, tenia unos días de vacaciones, que nadie sabia de su casa, es mas solo sabíamos que volvía el día veinticuatro, el mismo día que Tanya se casaba con Edward. Algo que se me hacia muy extraño.
Yo por mi parte busque información que relacionara a Tanya con Mike en estos meses, pero al parecer ella y Mike hacia casi un año que no tenían contacto. Ella solo había trabajado con Jackson Newton, el que alguna vez fue mi suegro.
La relación que había entre la empresa y Tanya era muy reservada tanto que me empecé a mosquear me cuando el propio Jackson me dijo que era una desagradecida, pero decir ciertas cosas que no eran reales.
"-El dinero la mueve, es capaz de mentir y meterse con cualquiera por conseguir sus fines. En el mundo de la moda esta acabada -"esa fueron sus palabras.
Desperté de mi ensoñación por el ruido molesto del telefonillo, me levante del taburete de la cocina y descolgué el teléfono.
-Bella, Alice al habla -dijo sin que pudiera decir mas. Abrí la puerta de abajo y solté el pestillo para volver a mi taburete y mi café.
Edward se había llevado a Anthony, pues tenia que decirle que se iba a casar de nuevo, y no solo eso sino que también quería que llevara los anillos.
-Bella, le hemos comprado un traje chaqueta a ese pequeño que parece... bueno, no se a que se parece pero es tan mono. -la mire intentando ocultar el dolor que sentía al dar me cuenta que ella se estaba haciendo cargo de todo lo que era la boda de su hermano.
-Anthony tiene el porte de Edward.-dije con pesar.
-De eso no hay duda -me guiño un ojo -de verdad no te molesta que me lo lleve esta noche. Puedo venir mañana por el.
"Si por que hoy era veintitrés de junio."
Mañana era el gran día, día que ya no seria parte de la vida de Edward. Ese lugar seria de Tanya.
-No pasa nada.
-Por que no la impides -dijo como si nada. Mientras enredaba el chicle en su dedo.
-Es su boda, ella va a tener un bebe.
-Eres una cobarde, el lo dejaría todo por ti.-me aseguro, sus ojos no me dejaron duda.
-Mi conciencia no me lo permite, ese bebe no tiene la culpa de nada.
-Y si el bebe no es de Edward y lo usa para atraparlo, o tal vez no este embarazada y todo es mentira.-alzo las cejas y masco ruidosamente el chicle
-Edward me dijo que si lo estaba -dije con pesar -Carlisle la reviso -un brillo que no puede explicar cruzo sus ojos, fue tan imperceptible como fugaz.
-Ya lo se.
-Si tuviera... alguna prueba -como la confesión del portero o la confirmación de Newton senior que el bebe es de él -tal vez..
-¿Que? dejarías de ser cobarde y te presentarías en esa capilla y gritarás "YO OBJETO" -dijo con sorna.
Lo pensé por un momento, sin poder evitar recordar la conversión que mantuve con Edward hacia apenas dos días.
-No son nervios lo que siento.
-Bueno te vas a casar -mi voz se quebró por la afirmacion -eso te tendrá nervioso.
-Bella, para mi el matrimonio es algo muy serio.
-Crees en hasta la muerte...
-Si, siempre pensé que el día que me casara sera hasta que la muerte nos separe. No creo en el divorcio.
-La tienes que... querer -la palabra amar, cuando se refería de Edward hacia mi era música, pero cuando era para otra era como fuego en mi boca.
-Ese bebe se merece que enmiende mis errores. Este matrimonio es hasta la muerte.
"Una condena a muerte" -decían sus ojos
En ese instante desee...
-Y si quedas viudo? -no se por que dije eso, pero en realidad desee que se quedara viudo.
Edward no contesto a mi pregunta, ya que nuestro bebe quiso recuperar toda su atención.
-Bella, Bella...
-Si lo haría -dije muy segura -si se que el bebe no es de Edward habrás... perdido mucho tiempo preparando esta boda.
-Si ya -dijo desde detras de su taza de cafe.
No tardo mucho en llegar mi hijo, bañe a mi pequeño y le prepare la ropa que tendría que usar en la boda de su papa, era lago que lo tenia de bastante mal humor
-Ahora que tengo un papa tu dejas que se case con otra... pues ella es...-decía mi hijo mientras despedia en la ppuerta -mas tonta que un burro -aun despues del tiempo oírlo despotricar seguía sin entender sus similitudes, pero de todas formas me reí de su gracia.
-Anthony, ella es muy guapa, y tu papa la quiere mucho...-eso me dolía mas a mi que a el eso lo podía jurar.
-Bueno, papa me a dicho un secreto sabes, me lo dijo ayer...-sonrió torcido como su santísimo padre, dejando me atontada por esa sonrisa tan bella.-pero no te lo puedo decir, solo... ¿porque no vienes conmigo? mami, si ¿si?
"Ir, yo, a esa boda..."
"Realmente Edward me había tomado manía"
-Cariño, no creo que a Tanya le guste ver me allí, pero tía Alice lo graba todo en vídeo ¿si?-dije esperanzada.
-Pero yo quiero que vayas.-hizo su puchero mágico, cortesía de Alice... La aludida observaba la escena desde el palco.
-No, tengo trabajo -mirar la tele... y llorar por no ser la novia
-Bien -dijo intentando sonar animado. En su mirada había algo que no me quería contar.
Cuando la loca de Alice dijo que era hora de partir, mi niño ni se molesto en darme dos besos de despedida.
-Vamos, vamos. Papa se va enfadar como no estemos allí pronto -dijo mi pequeño arrastrando a su tía hacia el rellano de la escalera comunitaria.
-Adiós hijo yo también te quiero -dije dolida, pero el mensaje solo lo capto la puerta pues fue ella la que lo escucho ya que mi hijo estaba rumbo a la planta baja en el ascensor.
La mañana del el gran día había llegado, y estaba que saltaba en la silla.
Solo podía mirar el reloj, era tedioso que una hora tuviera sesenta segundo aun cuando quieres que tenga menos.
-Quien se lo propuso así...-maldije por mis vacilaciones.
Nahuel tenia que ir a sonsacarle a el tipo ese, Neill, que se suponía hoy podría saber si vio algo de lo pasado esa bendita noche -note se el sarcasmo -pero Nahuel no llamaba y eran casi las doce, la ceremonia empezaba a la una y por muy a prisa que condujera tardaria mínimo una hora si quería para esa boda.
Cuando me levante me puse mis baqueros y mis antiguas deportivas convers, de la universidad, algo raídas pero eficaces si tenia que echarme unas carreras.
No te un temblar en el bolsillo trasero de mi pantalón y no espere ni a ver quien era.
-¿Si?
-Bella -la voz de Nahuel al otro lado del auricular me coloco una sonrisa involuntaria. Sobretodo pensando que podían ser malas noticias -me ha costado una pasta -tomo aire de forma sonora -ve a ese hotel y para todo, Tanya pago a este tipo por desnudarlo y meterlo en la cama. -me puse de pie tome mis llaves y corrí escaleras abajo, no tenia tiempo de poner me a esperar el ascensor. -¿Bella?
-Si-dije en un jadeo
-Neill, me dijo que solo salia un nombre de su boca mientras lo metía en la cama y eso...
-¿Cual?-pare mis pasos
-El tuyo. Solo decía... BELLA; BELLA
-Gracias -corte la llamada y corrí con mas ganas.
Me monte en el coche y acelere sin mirar a mas solo tenia que llegar y para lo todo.
"Solo eso."
Entre en el hotel como alma que lleva el diablo.
-Señorita, la puedo ayudar -decía un encargado que había por allí.
-Si,-me pare -aparque mi coche lo deje mal colocado -le tire mis llaves y corrí en busca del salón en que se celebraban las bodas, que estaba señalizado en un tono fucsia.
"BODAS Y BANQUETES"
Llegue a un pasillo donde todo era de un tono crema, la puerta de doble hoja presidia el final de pasillo, corrí hasta ella y tome el pomo con fuerza.
"La zorra va a salir de su escondite" -pensé mientras giraba el pomo y entraba a paso decidido.
-Si, acepto -fue lo único que captaron mi oídos, la voz masculina firme y segura. Parecía tan seguro de lo que acababa de aceptar. Di un paso a tras y me recargue en la puerta, mirando hacia el pasillo.
-Lo que a unido Dios que no lo separe el hombre, por la autoridad que me han concedido os declaro marido y mujer.
Hay deje de escuchar, la gente aplaudía y ovacionaba a la feliz pareja... Mis rodillas se hicieron liquido y perdieron consistencias, dejando me caer al suelo de rodillas. Los sollozos me impedían respirara, y las lágrimas turbaban mi vistas.
No me podía mover, algo anclaba mi cuerpo al suelo como un peso muerto. La losa que me había caído encima era tan pesada que no sabia si podría vivir con ella.
"BIP, BIP"
Sonó en mi bolsillo, saque mi móvil y mire el mensaje, secando me los ojos con el dorso de la mano.
"Vienes o ¿que?, ya no se que hacer para que retrasar mas la boda"
Y aki lo dejo, no sean duras, que ya solo quedan dos capis y el epilogo... me tarde tanto por que queria que quedara perfecto, y creo que me quedo... bien :D
Un beso, espero os guste y no se enfaden conmigo.
