Resident Geek
Historia original de cdunbar
Capítulo traducido por Maya William
Beteado por Manue Peralta. Betas FFAD
"Lo único que quiero de Navidad" por Mariah Carey.
No quiero mucho para Navidad.
Esto es lo único que pido
Ver a mi chica
Parada en mi puerta.
¡Oh! Y tenerte para mí solo
Más de lo que te puedes imaginar
Concédeme este deseo, nena
Todo lo que pido para esta Navidad
Eres tú.
EPOV
¿Ropa interior? Empacado.
¿Artículos personales? Empacado.
¿El Regalo de Navidad de Bella? Reviso nuevamente mi maleta, pero no está.
¿Dónde lo empaqué? Estaba envuelto con un papel de pingüinos, por todos los santos, no debería de costarme trabajo encontrarlo.
Después de buscar por todos lados en mi recámara, una vez más, lo encuentro entre las cobijas de la cama, justo a un lado de la maleta. Obvio.
Alguien toca en la puerta mientras yo cierro la maleta.
―¿Sí? ―respondo, sin voltear a ver entretanto coloco la maleta en el piso y comienzo a colocarme los zapatos.
―¿Estás listo para que nos vayamos? Bella probablemente nos está esperando a que pasemos por ella. ―Emmett dice, a la vez que entra al desastre que es mi cuarto.
―Todo listo ―contesto, levantándome para hacer una última inspección―. ¿Por qué siempre siento que se me olvidó algo? ―pregunto en voz alta.
―Probablemente porque así lo es. Pero no te preocupes. Lo que se te olvide, estoy seguro que tu mami te compra un reemplazo. ―Se ríe mientras me sigue fuera de la recámara. Giro mis ojos, mientras me pregunto en cuánto tiempo comenzaré a soñar despierto con la idea de abandonarlo en una estación de gasolina, varias millas de la casa de sus padres. Así podría quedarme solo con Bella antes de llegar a la casa de mis padres y no tener únicamente un instante a solas con ella en un buen rato.
Llegamos al estacionamiento y miro la casa de KD justo cuando Bella sale de ella.
―Por favor, compórtate. Y no menciones nada asqueroso o yo le menciono aquella vez en que cierta parte de tu cuerpo se quedó pegada en la barda congelada ―amenazo a Emmett antes de salir del auto.
―Golpe bajo, Edward. Golpe. Bajo. ―Emmett susurra, mientras también sale.
―Hey, déjame ayudarte con eso ―digo, alcanzado la maleta de Bella.
La coloco en la cajuela del auto con todo lo demás, Emmett la saluda.
―¡Bella! Me enteré que vamos a tener el privilegio de tu compañía por las siguientes tres horas.
―No sé qué tanto va a ser un "privilegio" mi compañía. Aún sigo molesta por mis exámenes ―le contesta de forma amargada.
Se dan un breve abrazo, lo cual me divide por dentro. Me gusta ver que mis amigos se llevan bien, pero al mismo tiempo, quiero arrancarle a Bella de sus brazos. Yo debería de ser la única persona en tocarla. Punto final.
―Por favor, no hablemos de exámenes. ―Emmett refunfuña―. Estoy seguro que reprobé todos y que no me voy a graduar en mayo.
Bella me mira y me sonríe mientras yo ruedo mis ojos. Tiendo hacer mucho eso cuando estoy cerca de Emmett.
―Estoy segura que lo hiciste bien ―le asegura mientras entra al lugar de copiloto.
Emmett entra en el asiento trasero y yo al del conductor.
―Pero aún si no te gradúas en mayo ―Continua―, debes de pensar en las cosas positivas.
―¿Como no conseguir un trabajo? ―Emmett adivina.
―No, tontito. Las chicas de primer semestre.
―Buen punto. ―Emmett se acomoda en su asiento, una expresión soñada en su rostro, mientras contempla otra sesión de nuevas víctimas a su disposición.
Bella sacude la cabeza mientras se ríe.
―Eso va a crear un viaje silencioso ―comento mientras la miro.
―¡Demonios! Acabas de descubrir mi malévolo plan.
―Odio ser el mensajero de malas noticias, pero tu plan no era malévolo.
―Silencio ―responde.
Simplemente sonrío y tomo su mano de su regazo. Tal vez no voy a dejar a Emmett atrás después de todo.
Tres horas y una parada después, doy la vuelta en el vecindario en donde me crié. Su agarre en mi mano es más fuerte y se sienta cerca de la orilla de su asiento. Al parecer está más nerviosa de lo que aparenta.
―Relájate, Bella. Te van a amar ―le aseguro, acariciando su mano con mi pulgar.
―Sí, Bella. ―Emmett dice desde el asiento trasero―. En realidad, ellos te van a amar tanto que van a preferir que tú fueras su hija en lugar de Edward.
Frunzo el ceño. Posiblemente tiene razón. Mi mamá va adorar tener a otra chica en la casa y mi papá va a estar encantado en el momento en que Bella le sonría.
―Recuérdame nuevamente a qué se dedican. ―Bella pregunta.
―Mi madre es maestra de arte en la preparatoria en donde me gradué y mi padre es un profesor de física de la universidad ―respondo.
―Pero la cosa que tu papá desarrolló… no tiene nada que ver con la física.
―Cierto. Como le gusta decirlo, la física es su pasión, los rompecabezas su maldición.
―Yo no consideraría una maldición el "laberinto de Cullen". ―Emmett susurra a mis espaldas―. Es más bien lo que utilizan para determinar si eres material para las ligas mayores o estás condenado en permanecer en las menores.
―¿Es así de complicado? ―Bella cuestiona.
Le doy una mirada asesina a Emmett. ¿Por qué tuvo que decir eso? No quería espantarla más de lo que ya está.
―Dile. ―Emmett exige.
―Mensa lo utiliza en sus pruebas preliminares para identificar candidatos potenciales ―admito suspirando.
La boca de Bella cae.
―¿Me estás bromeando? ¿Tu papá es un maldito genio? ―Encojo los hombros.
―No le hace publicidad. Honestamente, tiene los pies en la tierra. No te preocupes, todo va a salir bien. ―Al parecer eso no la convence.
Giro para entrar en la cochera y, en el siguiente momento, Emmett desaparece.
―¿Por qué está tan emocionado? ―Ella pregunta, mientras lo ve desaparecer por la puerta principal.
―Ama más esta casa que la suya ―respondo―. Estoy seguro que mi madre lo está alimentando con galletas en este instante mientras que él está confesándole por qué no va a encontrar a una chica tan fabulosa como ella.
―¿En serio? ―inquiere con las cejas elevadas.
―Sucede cada vez que venimos. No sé por qué debería de ser diferente esta vez. ―Sonrío―. ¿Lista?
―¿Me van a dar una galleta también? ―Me río.
―Estoy seguro que sí.
―Entonces, sí. Ya estoy lista.
Bella me suelta la mano.
Tomo nuestras maletas, pero dejo la de Emmett en la cochera. Si la quiere, que él venga por ella.
Abro la puerta principal y veo a Bella.
―¿Estás bien?
―Sí, solo un poco… ¿abrumada? No puede creer que tú creciste en esta casa.
Mirando detrás de mí la recepción y las escaleras, decoradas muy sencillo, pero fríamente, puede entender por qué se siente de esa forma.
―Sé que puede parecer demasiado, pero vas a ver que la mayoría de las antigüedades fueran heredadas y los cuartos en donde por lo general estamos son bastante normales y cálidos.
Ella me hace un gesto.
―Última oportunidad para arrepentirte, Cullen.
La miro sorprendido y dejo caer las maletas en la alfombra, permitiendo que la puerta se cierre detrás de nosotros.
―¿Alguna vez te he tratado como si fuera superior a ti o te he hecho sentir incómoda porque vengo de una familia acaudalada?
―No. ―Suspira.
―Entonces, ¿por qué no querría presentarles a mis padres la chica que amo? ―le pregunto, acercándola a mí con un abrazo.
Sus brazos envuelven mi cintura y entierra su rostro contra mi cuello.
―Lo siento. Estoy comportándome como una tonta, ¿o no?
―No, solo estás nerviosa, lo cual entiendo ―declaro, acariciando su espalda―. Estoy seguro que voy a estar peor antes de que conozca a tu padre.
―¿Lo prometes? ―pregunta mirándome.
―Sí ―juro y la beso.
―Ahora, antes de que Emmett se coma todas las galletas, deberíamos de entrar. ―Bella asiente y recojo nuestras maletas antes de entrar. Las coloco por las escaleras y grito.
―¿Mamá?
―Aquí, cariño ―responde desde la cocina.
Entramos y encontramos a Emmett con un plato de galletas de chispas de chocolates, empujándolas en su boca más rápido de lo que puede masticarlas y a mi madre parada por el mostrador, colocando masa de galletas en una charola de metal.
―¡Edward! Sé que hace poco que estuviste aquí, pero parece que fue hace tanto desde la última vez que te vi ―exclama mientras me envuelve en un abrazo. Me deja y se enfoca a mi izquierda―. Y tú debes de ser Bella.
―Sí, señora. Es un placer conocerla. ―Bella responde, sonriendo nerviosamente.
―Cariño ―responde, moviendo su mano de un lado a otro―. Llámame Esme. Ya eres prácticamente parte de la familia de todas formas. Edward se la pasaba hablando de ti de forma continua cuando estuvo aquí para Acción de Gracias.
―¿En verdad? ―Bella me sonríe y siento mi rostro calentarse. Estoy seguro que estoy en un tono rojizo en este momento.
―Sí, también hace eso en la escuela. ―Emmett aporta entre unos bocados. Sabía que lo tenía que haber abandonado en una gasolinera.
―Creo que está enamorado, cariño. ―Esme comenta.
―Bueno, es recíproco. ―Bella dice, sonriéndome―. Yo estoy muy enamorada.
―¿No es eso hermoso? ―Mi madre murmura―. Voy por Carlisle, y podemos discutir las opciones para cenar, ¿está bien?
Me da unos pequeños golpecitos en el brazo como si no me hubiera avergonzado frente a mi novia y luego camina dejando la cocina, dirigiéndose hacia donde mi padre posiblemente se encuentre. Probablemente encerrado en su sala, trabajando en su nuevo acertijo.
―Así que… hablas de mí todo el tiempo, ¿eh? ―Bella sonríe y yo me vuelvo a poner rojo.
―Silencio ―murmuro, golpeando mi cadera contra la suya―. Si quieres galletas, tendrás que arriesgar que tu mano sea arrancada en el proceso.
―Mías. ―Emmett ladra, mirándonos mientras acerca el plato de galletas hacia su cuerpo.
―M-Muy bien. ―Encojo los hombros―. Al parecer tendrás que esperar a que mi madre haga más. Me disculpo en nombre de mi amigo por su avaricia.
―No hay problema, después de todo no tenía tanta hambre. Entonces, ¿cuándo puedo ver tu cuarto? ―Bella pregunta, meciéndose frente a mí y sonriendo.
Estaba a punto de ceder a mis deseos y jalarla hacia mí para un beso cuando mis padres entran en la cocina.
―Hola, yo soy Carlisle, el padre de Edward. ―Sonrío y Bella sacude su mano―. Es tan agradable poder poner un rostro al nombre. Tú eres lo único de lo que Edward ha hablado durante las vacaciones de Acción de Gracias.
―¿En verdad?
Me sonríe nuevamente mientras pretendo ignorarlos al ver el reloj en la pared.
―Cielos, tengo hambre ―interrumpo―. ¿Qué hay de cenar, mamá?
―Pensé que podríamos salir a cenar. ¿Está bien comida china, Bella?
―Me encanta la comida china ―responde.
―Este… ¿Emmett? ―Carlisle dice.
―¿Sí? ―contesta entre masticadas.
―Eres bienvenido en acompañarnos, hijo, pero creo que tus padres te deben estar esperando en tu propia casa.
―Claro, puedes llevarte esas contigo. ―Esme le dice cuando Emmett comienza a hacer un puchero.
―¡Gracias Sra. C! Entonces los veo al rato, chicos.
Emmett salta con el plato de galletas bajo el brazo como si fuera un balón de fútbol americano y nos dice adiós con la mano antes de desaparecer por el pasillo. Nos vemos los unos a los otros ante la rápida salida de Emmett antes de que mi padre preguntara:
―¿Nos vamos?
―Te dije que te iban a amar ―le recuerdo por la milésima vez en la última hora. Estamos sentados en mi cuarto viendo "El día libre de Ferris Bueller" después de cenar con mis padres. No puedo evitar sentirme orgulloso cada vez que miro a Bella en el mismo cuarto en donde ha sido el nacimiento de más fantasías de las que puedo contar. ¡Tengo a una chica en mi cuarto! Sí, es infantil, pero no me importa. Amo este sentimiento, como si finalmente hubiera hecho todo lo que me prometí cuando estaba en la preparatoria.
―Lo sé. Son maravillosos. Voy a firmar los papeles de adopción el día de mañana ―me responde, sonriendo.
―Si crees que convertirte en mi hermana me va a detener de continuar saliendo contigo, tristemente estás equivocada ―le informo.
―Primero, asco. El incesto jamás es sexi. Segundo, si nos mudamos a Arkansas, no habría problema. ¡Viva! ―exclama sarcásticamente. Me rio.
―Acabas de quemar a todos en Arkansas.
―No sabía que eras estadocista (estado―racista), ¿o sí?
―¿Un qué? No creo que significa lo que crees que significa ―respondo.
―No importa ―dice mientras rueda sus ojos―. Sabes a lo que me refiero.
―Sí, que tu opinión de las personas de Arkansas no es muy buena. ¿Existe algún otro estado que tienes algún prejuicio en contra?
―Hmmm. No, creo que ese es único.
Bella cambia de posición en la silla de juegos y suspira.
―Creía que estas cosas iban en contra de la ley por ser un castigo inusual y cruel.
―Simplemente porque no seas increíble y no sabes cómo sentarte correctamente en una silla de jugador no es razón para quejarte de ellas.
Bella hace un puchero.
―¿No crees que soy increíble? ―Su cara con un puchero me desquebraja.
―Supongo que eres un poco increíble.
Me sonríe y regresa su mirada a la escena que hay en la televisión, es la que Ferris se mete en el desfile y comienza un baile.
―Algunas veces me gustaría ser Ferris Bueller.
―Creo que eso es un deseo común ―respondo.
―Sí, ¿pero todos se peinan su cabello como un Mohawk con shampoo cuando están en la regadera para copiarlo? ―curiosea.
¿Bella con un Mohawk? No me lo puedo imaginar.
―¿Haces eso?
―Tal vez ―responde misteriosamente―. ¿Quieres tomar un baño conmigo y descubrirlo?
Oh cielos, me estaba tratando de matar. Sonrío, mirando la puerta cerrada e imaginando a mis padres descubriéndonos en la regadera, juntos.
―Eres una provocadora.
―No.
Se desliza de la silla y se hinca a mi lado en el piso.
―Una provocadora es alguien que no tiene la intención de cumplir su propuesta. Yo no estoy bromeando.
―Bella, mis padres están en la casa ―contesto, mi voz suplicante, aunque lo único que quiero es tomarla y ponerla en mi regazo. Al demonio con las consecuencias.
―¿Entonces? ―Se acerca y muerde mi labio inferior.
Gimo y ella cubre mis labios con los suyos, sus manos enterradas en mi cabello. Ella se sienta a horacadas sobre mí y luego ambos gritamos cuando la silla se va hacia atrás, tirándonos en el suelo.
Nota a mí mismo: las sillas de jugadores de videojuegos no están diseñadas para sostener a dos personas.
―¿Estás bien? ―consulta riéndose mientras se me quita de encima―. ¿Por qué la mayoría de nuestras sesiones de besos terminan con un accidente.
―Ouch. Sí ―me quejo, tocando la parte de atrás de mi cabeza.― Creo que tengo una ligera conmoción en la cabeza. Probablemente me tengas que despertar cada hora en la noche para asegurarte que esté bien.
―No lo sé… ¿no se preguntarán tus padres porqué estoy entrando y saliendo de tu cuarto?
Me siento lentamente.
―No si entras una vez y te quedas ―digo sonriendo.
―¡Oh! ¿Ahora quién es el provocador? ―Bella comienza a agacharse nuevamente, pero se detiene cuando escuchamos pasos acercarse.
―¿Edward?―Esme llamó, tocando la puerta del cuarto―. ¿Están tú y Bella bien? Me pareció escuchar algo caerse.
Bella regresó a su silla mientras yo me paraba para dejar entrar a mi madre.
―Hola, estamos bien. Me caí de la silla y me pegué en la cabeza ―explico, abriendo la puerta y señalando la parte posterior de mi cabeza, como si eso hiciera la historia más creíble.
―Oh, cariño. Desearía que fueras más cuidadoso. ―Mi madre aprovechó esta oportunidad para asomarse y ver qué estamos haciendo. Solo estamos viendo televisión inocentemente, mamá, quería decir.
―Bella, muñeca, ¿te gustaría chocolate caliente? Estaba por prepararme para mí.
―¿Por qué le das a Bella chocolate caliente y a mí no? ―protesto.
Bella ya me estaba usurpando el puesto de hijo favorito. Es solo cuestión de tiempo antes de que me pidan que me mude de forma permanente.
―Porque tú no eres un invitado y te puedes hacer tu propia taza. ―Mi madre responde, sonriéndome dulcemente y dándome una palmaditas en la mejilla―. Pero si gustas, puedo hacer un poco más.
―Gracias, mamá, me encantaría. ¿Bella?
―Sí, por favor ―responde y se ofrece a ayudar hacerlo. Las sigo cuando me doy cuenta que me está abandonando para pasar tiempo con mi madre. Justo cuando las cosas se estaban poniendo buena. Qué mala educación.
―Bella, sé que dije esto en la cena, pero me encanta que estés aquí. Es bonito tener a otra chica en la casa. ―Mi mamá dice mientras agita la leche en la cazuela.
―Gracias, Esme, yo también estoy feliz de estar aquí. ―Ruedo mis ojos, esperando a que terminen para poder arrastrar a Bella de regreso a mi cuarto y terminar lo que comenzamos.
―Ahora, no quiero que te preocupes de algo mientras estás aquí. Y lo digo en serio. Eres nuestra invitada. Nos queremos asegurar que regreses en algún momento. ―Bella se ríe.
―Trataré de recordar eso, gracias.
Luego ellas continúan con la conversación que comenzaron durante la cena respecto a cocinar y yo las ignoro, desechando mis esperanzas de una noche con Bella. Era algo improbable de todas formas. Me consuelo a mí mismo con algo de chocolate caliente y unos mini bombones.
Al siguiente día planeé actividades qué hacer juntos mientras mi madre está dando clases y mi padre se quedaba en la casa calificando exámenes. Llevé a Bella por la ciudad, enseñándole lugares que frecuentaba cuando era más joven, mi escuela y áreas históricas, de las cuales había dos: la antigua prisión, que no era nada más que una choza detrás de un línea de riel, y una pequeña catara en el parque. Ese lugar era muy popular durante los veranos. Luego la llevé a mi lugar absolutamente favorito: la tienda de cómics.
―Así que… ¿en verdad trabajaste aquí? ―pregunta mientras estaciono el automóvil y lo apago.
―Sí. ¿Cómo crees que sabría todo acerca de superhéroes y cómics?
―Pensé que solo eres nerd ―responde, tomando mi mano cuando nos encontramos frente del carro.
―Ouch. Ese fue un golpe bajo, Swan.
Mientras nos acercamos a la entrada principal, la cual avisaba que ya tienen el nuevo volumen de X―Men: Legacy, Bella se gira y me dice:
―Ya entiendo por qué conseguías a todas las chicas cuando estabas en la preparatoria, Edward.
―Tus celos de mi genial trabajo, el cual formó al hombre que ves ahora, mientras tú estabas… ¿qué era? ¿Trabajando en una tienda de artículos para acampar? Es realmente patético.
Bella saca su lengua mientras me rio, abriéndole la puerta.
―Hey, Edward. ―Al dice desde atrás del mostrador cuando entramos.
Al es el dueño de este fabuloso establecimiento y el tipo que aún considero un buen amigo, aun cuando solo lo veía cuando estaba de vacaciones de la escuela.
―Hey, Al. Me gustaría presentarte a Bella, mi novia. Bella, este es mi antiguo jefe, Alberto o Al, que es como prefieren que lo llamen.
Bella sonríe.
―Hola. Es un placer conocerte.
Las cejas de Al se elevan.
―¿Novia? Pensé que habías inventado eso la última vez que estuviste aquí.
―Cómo puedes observar, no estaba mintiendo.
―A menos que hayas contratado a alguien para que actúe como tu novia. ―Al sugiere.
―Bella, por favor, dile a Al que no te contraté con el afán de convencerlo que tengo una vida social en la universidad y que en verdad eres mi novia.
Al me señala con el dedo.
―Ahora no le voy a creer. La acabas de indicar qué decir.
Cubro mis ojos con mi mano y sacudo la cabeza. ¿Cómo soporté trabajar para este tipo durante dos años?
―Te aseguro, Al, soy su novia y en verdad tiene una vida social. ―Bella dice de forma sincera.
―Hmm. Al parecer no tengo opción más que creerte. Me disculpo por la broma, Edward, pero todo es por diversión, ¿correcto?
―Sí, lo sé ―respondo―. ¿Conseguiste esa orden especial que te pedí?
―Sí, está justo aquí. ―Al se agacha y detrás del mostrador, se levanta colocando sobre él una caja café sellada.
―¿Qué ordenaste? ―Bella pregunta, mirando con interés la caja.
―Es tu regalo de navidad, así que no se vale hacer trampa ―le digo seriamente, sabiendo cómo se comporta cuando hay regalos.
―¿A qué te refieres? Ya vi mi regalo en tu maleta.
―Has estado esculcando mis cosas, ¿correcto?
Bella se muerde el labio.
―Yo…estaba… buscando algo y… pensé que tú lo tenías.
La dejo salirse con la suya sabiendo que, aunque encontró su regalo, no lo había abierto aún. Si lo hubiera hecho estaría haciendo un gran escándalo por eso.
―Ese es tu regalo que queda entre tú y yo. Este es tu regalo público que mis padres pueden ver.
―Pero… yo solo te conseguí uno ―replica tristemente.
―Oye, no hay problema ―le aseguro poniendo mis brazos a su alrededor.
―Quería darte algo especial, pero no quería avergonzarte al abrirlo frente a mis padres así que decidí darte uno falso.
―¿Es el "regalo secreto" lencería? ―Bella susurra en mi oído.
Ojalá…
―No, pero lo tendré en mente para el próximo año.
―Dije que te creía que era tu novia, Edward. No tienes por qué ponerte todo romántico en mi tienda. ―Al dice, interrumpiendo nuestro momento.
―¡No hay nadie más! ―Señalo alrededor poniendo énfasis en mi punto.
―No importa ―dice estirando su brazo, palma hacia arriba―. Respeta las reglas de la casa.
Suspiro.
―Está bien. ¿Cuánto te debo?
Después de pagar, Bella y yo nos despedimos de Al y nos vamos.
―Entooonces, ¿me vas a decir qué compraste? ―Bella pregunta sosteniendo mis manos en las suyas.
―No, vas a descubrirlo cuando te lo de.
―Mandonsito. Me gusta eso. ―Sus ojos brillan―. ¿Qué te parece si te lo saco con besos?
―Ciertamente puedes intentarlo….
Me interrumpe con un beso, poniendo su boca sobre la mía, agarrándola parte de atrás de mi camisa por debajo de mi chamarra.
―Pero no va a funcionar. ―Termino mi frase cuando nos separamos.
Haciendo un puchero entra al carro sin un comentario. Por el momento, el tema se había cerrado y no había forma que le iba a decir qué hay dentro de las dos cajas.
.
.
.
―Entonces, Bella, ¿cuál es tu forma favorita para viajar en el tiempo? ―Mi padre pregunta durante la cena esa noche, como si fuera un tema de conversación normal.
Le dije a mi padre que le bajara con cualquier tema relacionado a ciencia ficción, física o algo normal que las personas no hablan cuando Bella está aquí, claramente lo había olvidado. U optó por ignorarme.
Gruño.
―Bella, no tienes que contestar eso ―digo, viéndola mientras está sentada paralizada.
―No, está bien. Umm… ¿tengo opciones, Dr. Cullen? ―responde.
―Por favor, dime Carlisle. Y sí, puedes tener algunas opciones. Está la máquina del tiempo, famosa por H.G Wells, pero puede ser cualquier cosa desde el automóvil Delorean de "Regreso al Futuro" o una tina caliente como "Hot Tub Máquina del tiempo". Existen la interferencia mágica o cosas hechizadas como el "Time Turner" de Harry Potter. El túnel de gusano, los cuales han sido referenciados en varias películas, series de televisión y libros. Viajando más rápido que la velocidad de la luz. El TARDIS del Doctor Who, que también viaja a través del espacio. Y finalmente, está la idea de que ciertas personas pueden entrenarse o tener una secuencia específica en su DNA o algún gen que les permite viajar en el tiempo por su propio mérito o por el poder de su mente.
Bella se me queda viendo, yo encojo mis hombros. Ella pidió opciones.
―Me inclinaría por magia. ―Finalmente responde después de pensarlo por un minuto.
―Opción interesante. ¿Alguna razón en particular de por qué? ―prosigue mi padre.
―Es la única opción que ofreció que lo hacía sonar más como fantasía que ciencia y como no ceo que viajar en el tiempo es posible, hace sentido que la única forma de lograrlo sea a través de algo supernatural. ―Ella responde.
―Fascinante. ¿Qué opinas de la teoría de que viajar en el tiempo es posible, pero solo hacia el futuro? ―pregunta mi padre.
―Papá, ¿podemos hablar de algo más? ―interrumpo―. Como…¿cualquier otra cosa?
―Está bien, Edward. ―Bella dice―. Está hablando de dilatación del tiempo, ¿correcto?
Juro que mi quijada está en el suelo. Esta chica me sorprende en cada vuelta. Mi padre también parecía ligeramente impresionado.
―¡Correcto!
¡Oh no! Comenzaba a emocionarse, lo que significa que está preparándose para dar sermón.
―Alguien puso atención durante su clase de física. ―Bella encoje sus hombros.
―Siempre me pareció un concepto interesante. Además, es tan popular en ciencia ficción que es difícil no aprender de ello hasta cierto punto.
―Cierto. ―Mi padre me mira―. Edward, ¿querías que cambiara el tema?
―No, está bien. Ustedes pueden continuar hablando de viajar en el tiempo. Entonces, mamá, ¿qué hiciste el día de hoy? ―pregunto, girando mi cuerpo hacia ella.
Bella y mi padre continuaron con su conversación de la teoría de viajar en el tiempo, dando un paso hacia adelante para hacer una unión más fuerte y forzándome fuera de la imagen. Literalmente sacándome a fuerzas. Probablemente sea la persona responsable de tomar las fotos este año. Debería de haberlo esperado cuando invité a Bella a la casa. Algunas cosas son muy buenas para ser realidad.
Definiciones
Ferris Bueller día libre: ¿Qué es eso? No has visto mi película favorita de Matthew Broderick. Si te dijera "La vida se mueve muy rápido. Si no te detienes y miras a tu alrededor de vez en cuando, te la puedes perder" no sabes a quien me refiero… estas desterrado hasta que veas la película.
Viajar en el tiempo: si no entendiste todas las referencias en ese párrafo de las diferentes formas de viajar en el tiempo, te estás perdiendo de algo maravilloso. En especial el doctor Who.
Dilatación del tiempo, posiblemente han escuchado en la relación de espacio y tiempo. Es la teoría de relatividad respecto a observar diferencia de tiempo que ha pasado entre dos eventos y medirlos por un observador ya sea movimiento relativo o diferencial situado por masas gravitacionales (ejempo, warpspeed de Star Trek vs. Viaje en el espacio).
