A/N: Gracias a todos los nuevos seguidores y a los amables lectores que han estado apoyando este proyecto desde el principio!
Dicho esto, si alguno de ustedes es menor de edad, regrese a la lectura en el próximo episodio, a los que no... este tipo de escenas aún no son mi fuerte, así que acepto la culpa si algo sale mal!
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Gibbs la besaba lentamente mientras caminaban, jugueteaba con su labio superior mientras ella enterraba los dedos en el fino cabello plateado de su nuca saboreando cada sensación que recorría su cuerpo. En segundos, la cama detuvo sus pasos, obligándolos a mirarse nuevamente. Sonrieron, pues era irónico sentir tanta ansiedad por la anticipación de algo que ambos sabían que iba a ocurrir y se rieron nerviosos abrazándose.
Tomando la iniciativa Abby deslizó sus manos bajo la sudadera roja que él llevaba puesta, sintiendo la cálida piel y los firmes musculos de su espalda. Gibbs se dejó hacer, al tiempo que recorría con la nariz el cuello femenino, besando y delineando con la punta de la lengua el contorno de la telaraña tatuada en el. Gimió molesto al tener que separarse, pero sonrio al sentir que la prenda ascendía hasta su cabeza, soltó a la chica y terminó por dejar caer el molesto trapo al piso, acto seguido, imitó la acción con su propia camiseta, puesta en ella, se sorprendió al ver que no había nada más bajo la prenda. Al momento en que sus pieles se tocaron por completo la primera vez, una corriente eléctrica los atravesó por entero, y volvieron a besarse con mayor ansiedad.
Con sus manos Gibbs impidió que ella se moviera mientras besaba cada uno de los tatuajes que estaba descubriendo en su cuerpo, la mariposa blanca bajo su pecho izquierdo; con la fecha de la muerte de Kate alrededor del dibujo; el símbolo del infinito en su cintura, formado por los números de su identificación militar... ese fue el que más lo sorprendió, lo amaba tanto que lo llevaba marcado en el cuerpo y nunca le dijo nada. Murmuró su nombre y ella en respuesta, lo atrajo hacia su cuerpo, dejando que la gravedad los guiara hacia la cama.
Fue entonces que las manos recorrieron libremente los cuerpos, y en medio de la necesidad, terminaron por arrancarse el resto de la ropa, dándose tiempo apenas para mirarse, completamente desnudos por primera vez. Luego, no quedó un solo milímetro de piel que no fuera acariciada o besada, ni un tatuaje o cicatriz que no fuera memorizado ni venerado, en esa noche todos los años de necesidad amor y deseo fueron pagados, y ambos supieron que faltaría tiempo para saciar el deseo que sentían uno por el otro.
Con la misma pregunta escrita en sus ojos, Gibbs la miró segundos antes de internarse por fin en su cuerpo, ella lo besó, alineando el cuerpo con el suyo e impidiendo que él se alejara, con la pierna izquierda lo mantuvo firmemente pegado a su piel, saboreando la sensación de tenerlo por fin, por completo. Él la besó sin dejar de mirarla al convertirse en uno y la abrazó fuerte prolongando el instante para grabarlo en su memoria, ella sonrió suspirando, mientras el primer movimiento entre ambos iniciaba una descarga de sensaciones que terminó por encender el fuego que ahora los consumía en un frenético baile tan antiguo como el tiempo,sorprendiéndolos, pues hasta sus cuerpos encajaban, como si fueran hechos el uno para el otro.
Entre besos y caricias, los minutos pasaron de largo frente a ellos, mientras las gargantas se secaban por los sonidos que obligaban sus respiraciones agitadas y laboriosas. Abby se aferraba a la espalda del marino con fuerza, empezando a dudar dónde comenzaba ella y terminaba él, sonreía al moverse en sincronía, sintiendo, ansiando, disfrutando. Luego, abriendo los ojos, la última imagen que tuvo, antes de que el mundo explotara en un arcoíris de luces y colores dentro de ella fue el hombre que amaba, con la cara roja por el esfuerzo de soportar su peso en un brazo, mirándola, besándola. Ambos mencionaron el nombre del otro en un ronco gemido, en medio de la tormenta de pasión. Gibbs no sintió cuando los dientes de ella se clavaban en su hombro, ni ella se dió cuenta de que las uñas de su mano derecha le dejaron marcas en la cadera al alcanzar el clímax al mismo tiempo.
Gibbs, cambiando sus posiciones, comenzó a besarla manteniendola a su lado, mientras recuperaba el aliento para luego dormirse abrazado a ella, por primera vez en mucho tiempo, saciado y feliz.
Abby despertó desorientada y adolorida, deliciosamente adolorida en los sitios correctos, unas horas después. A pesar del calor que emanaba del marino desnudo a su lado, sentía frío.
Al moverse para echar el edredón sobre ambos, él despertó y la abrazó de nuevo.
-Te amo- dijo con voz firme
-¿Qué?- murmuró ella sentándose.
-Te amo Abby, perdóname por tardar tanto tiempo para demostrarlo-
-Hey- contestó atrayendo su cara hacia ella- Esta bien, ahora lo sé, es lo que importa... Te amo Leroy Jethro Gibbs- dijo besándolo levemente en los labios antes de recostarse en su pecho.
-Te amaré hasta el último día de mí vida Abi...- ella se aclaró la garganta- Abby Sciuto- contestó sonriendo, apretándola contra sí mismo.
-Te amaré mientras viva y más allá de la muerte- contestó.
-Yo igual- murmuró besando su cabello, antes de dormirse nuevamente.
El amanecer llegó mientras Maura contemplaba a la pareja profundamente dormida desde la ventana abierta del balcón... humanos insensatos, por estar tan entretenidos jugando uno con el otro, olvidaron prepararle la cena, pero ya se vengaría, no sabía como,ni cuando.. pero lo haría.
