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Aquí una nueva entrega.

De verdad espero les guste.


Disclaimer:

Prince Of Tennis no me pertenece.


Resumen:

Ella no era un capricho o quiza si lo era, sin embargo, hasta él sabía que ella tenía algo diferente, algo que aún no encontraba pero deseaba hacerlo a su debido tiempo, solo entonces podría decir que no era un capricho aunque pensandolo bien Oshitari había citado a la persona perfecta y se había dado cuenta de que Sakuno si era un capricho... si definitivamente era su capricho preferido


Capricho

La miro de nueva cuenta con una leve sonrisa - ¿P-Pasa algo? - pregunto ella y él nego con la cabeza mientras la tomaba de la mano para continuar con su camino, si bien no era muy propenso a dar muestras de afecto en público debido a su educación con ella siempre lo terminaba haciendo, con ella siempre terminaba haciendo lo contrario a lo que debería de hacer, no le desgradaba al contrario le agradecía a ella por darle la oportunidad de ser él mismo - Te llevare a casa - Sakuno asintió mientras Atobe miraba a la derecha.

- P-Pero t-tienes e-entrenamiento - ella siempre se preocupaba por él y no solo eso cuando estaban juntos siempre tartamudeaba al contrario cuando estaba con sus amigas o compañeros de clase pero con él siempre era así y le fascinaba, la razón la desconocía porque miles de chicas tenían la misma reacción pero con ella siempre sería diferente porque había algo que desconocía en ella, quería encontrarlo pero sería a su debido tiempo por ahora así estaban bien las cosas, no había duda de ello.

- En ese caso, vamos - apreto más su mano para caminar con ella con dirección a las canchas de tenis, todo mundo los observaba, miles de chicas le tenían envidia a Sakuno porque hasta ellas sabían que hacían una hermosa pareja, no la odiaban sino al contrario la idolatraban porque ella había tenido lo necesario como para conquistar a Atobe cuando casi nadie podía hacerlo, la castaña tomo asiento donde él le indico mientras le dejaba su chamarra y él tomaba su raqueta, el entrenamiento estaba por comenzar.


Sus amigos observaron a la pequeña novia de su capitán y sonrieron, sin darse cuenta Atobe estaba cambiando por ella, sin embargo, Oshitari sabía que eso no era amor, sino que era un capricho, su amigo estaba encaprichado con la pequeña niña y no deseaba estar ahí cuando decidiera terminar con el capricho porque ella saldría lastimada y porque Atobe jamás se lo perdonaría, podía ser alguien duro, alguien egoísta pero jamás le había gustado hacer llorar a una chica, con eso jamás podría vivir sobre todo si esa chica era Sakuno.

Si fuera cualquier chica estaría bien pero esa pequeña era como de porcelana, si la lastimabas corrías el riesgo de que ella no pudiera levantarse de nuevo y eso a Atobe le dolería más que nada, camino hasta donde su capitán que estaba peloteando un poco - ¿Cuándo terminaras con ella? - pregunto tanteando el terreno porque deseaba sacarle algo a su compañero quien miro donde la niña que estaba leyendo un libro pero estaba atenta a donde él se encontraba, al ser descubierta bajo la mirada, siempre era demasiado vergonzosa.

- No quiero terminar con ella - aseguro y su amigo de lentes rió suavemente - Es tu nuevo capricho cuando te aburras la vas a lastimar - aseguro y Atobe gruño levemente - ¿Qué quieres Oshitari? - pregunto visiblemente irritado - Dice Oscar Wilde que la diferencia entre un amor verdadero y un simple capricho es que este último es más itenso y duradero - contesto su amigo dando la media vuelta mientras él tan solo gruñía, Oshitari tenía una habilidad para hacerlo pensar demasiado las cosas y además para sacarlo de sus casillas.

Miro a la pequeña niña que lo observaba con un sonrojo en las mejillas, sin duda alguna era un capricho porque no era su tipo, su tipo era alguien de la misma estatura que él, alguien que no tartamudeara, alguien que no fuera vergonzosa y en cambio Sakuno era demasiado vergonzosa porque siempre se sonrojaba cuando la besaba y tenía que sujetarla fuertemente de la cintura por que corría el riesgo de caerse durante el beso, ella no era de su misma estatura, era más pequeña que él probablemente debido a su edad.

Le fascinaba la estatura que ella tenía porque de esa manera podía abrazarla mejor, le encantaba sentir el calor que desprendía de su cuerpo, de alguna manera siempre lograba sentirlo, Sakuno era demasiado calientita sin siquiera darse cuenta, ella siempre tartamudeaba al estar a su lado y le encantaba cuando por lo general podría disgustarle pero con ella no era así, con ella disfrutaba de su tartamudeo porque eso la hacía única, la miro de nueva cuenta antes de que comenzara el entrenamiento.

Oshitari tenía razón era un capricho pero sin duda alguna de este jamás se cansaría eso bien lo sabía.


El entrenamiento termino así que camino hasta donde ella se encontraba y tomo entre sus manos la botella de agua que le extendía - Gracias - ella bajo la mirada mientras se sonrojada y no logro evitar sonreir, la tomo de la mano al igual que su raqueta y ambos maletines para comenzar con su camino a casa de ella, escucho la despedida de sus amigos a grandes voces para alzar la mano en señal de despedida, apreto un poco el paso con ella pues deseaba escapar de las miradas de sus compañeros.

Dieron la vuelta en la esquina y se detuvo para besarla, la beso suavemente al principio pero después el beso se hizo más intenso, su mente se había despejado y había encontrado la razón por la que Sakuno era diferente... porque ella lo hacía ser él mismo y le agradecía eso además de que por ella hacía cosas que jamás haría y eso se lo agradecía, sonrió al separarse para abrazarla, siempre los mejores abrazos lo daba una persona más alta y él era mál alto que ella así que esperaba que disfrutara de sus abrazos.

Continuaron con su camino y ladeo un poco la cabeza mientras sonreía, ella parecía estar sin aire y él era el responsable... si definitivamente era su capricho preferido y jamás dejaría de serlo por que en cuanto ella saliera de la preparatoria se convertiría en la esposa de Atobe Keigo, de eso no había duda alguna.


La observo entrar a su casa pero antes de que lo hiciera por completo detuvo la puerta para cerrarla detrás de si, ella se sorprendio al verlo hacer más no dijo nada tan solo sonrió, él la jalo para que cayera al suelo a su lado y la abrazo escondiendo su rostro en el pecho de ella como si de un niño se tratara - Quedate así - ella asintió en silencio mientras él disfrutaba de su calor, la amaba demasiado y cada día hacía lo mismo, porque no le gustaba separarse de ella, porque era su capricho preferido y el no poder poseerlo cada momento le molestaba.

Nadie se imaginaba que el gran Atobe Keigo siempre cuando dejaba a su novia en su casa terminaba haciendo esto durante dos horas más, ella no se molestaba incluso si terminaba los deberes demasiado tarde porque le gustaba estar así con él, mientras que él era feliz con solo estar así un poco, a veces se quedaba dormido en su pecho pero no la incomodaba, a veces terminaban recostados en el piso pero estaba bien porque les costaba demasiado separarse y eso ambos lo sabían.

Sakuno era su capricho preferido y jamás dejaría que se acabara, no lo permitiría, sin duda alguna Sakuno era el capricho que siempre había anhelado.


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Espero les haya gustado.

Gracias por leer.