Capitulo beteado por Natalia Domínguez, Beta Élite Fanfiction. www facebook com/ groups/ elite. Fanfiction
Capítulo 19
El camino a casa
POV Bella. Me acosté después de mirar las bolsas. Conocía cada logotipo y sabía su valor. Edward había gastado una pequeña fortuna en mí, así que no podía aceptarlo. No abrí, ni saqué nada de su empaque… Aunque moría por hacerlo. En cuanto a la comida, era comida china y mucha fruta. Estaba molesta con Edward y trataba de que este gesto no minimizara mi molestia. Él no tenía derecho a decidir por mí. Había desaparecido por el bien de mi familia, Edward y Renesmee. Lavé y tiré los recipientes, dejé ordenada la cocina y me acosté a dormir. Los duros y dolorosos pensamientos no dudaron en abordarme. Tendría que hacer un esfuerzo titánico para seguir enfadada con Edward; tantos detalles de una u otra forma me hacían querer tambalear sobre una de las decisiones más duras e importantes de mi vida… Y eso no lo podía permitir. Amaría a Edward hoy y siempre, por ello debía continuar con su vida y encontrar una mujer digna de él, digna de criar a mi hija. Ya no tenía cabida en su vida. *** Aquél viejo y conocido dolor me embargó apenas abrí los ojos. Mi cuerpo se sentía pesado y completamente ajeno a mí. Era una Bella destrozada recorriendo un camino que poco conocía. No solo en mi cuerpo había cicatrices. Tenía que levantarme y así lo hice. Aquella rutina en la que se había convertido mi vida, estaba esperando a que su destrozada estrella principal encendiera las luces de ese macabro escenario. No tardé en hacerlo, pues cuando entré al bar, este parecía una caja de cartón rota y oscura, puesto no se podía distinguir más allá de unos cuantos contornos. Encendí las luces. James estaba apoyado en la pared. Su figura se había mezclado con las sombras y creado un fantasma, uno que me observaba como un león acechando su presa… Uno que no dudó en empujarme. La pared en la cual estaba apoyada fue testigo del dolor de ese brusco impacto. Sentí el frío penetrando en piel, pero no solo era el frío, sino el miedo que se comenzaba a apoderar de mi cuerpo, de mi voz, de mi sangre. Las lágrimas no tardaron en descender, bañando mi rostro, dejando caminos de desesperación. El olor a alcohol llena mis fosas nasales. Un James sobrio era más que peligroso, y tengo miedo de lo que podría llegar a cometer. Un James con sobredosis de alcohol y drogas en las venas… Porque sí, en aquellas perdidas y escalofriantes pupilas, está la muestra de que no solo está borracho, las drogas también circulan por su cuerpo. De un movimiento brusco y certero, me arranca la pañoleta del rostro. La tira al suelo. Quiero gritar, necesito gritar, pero de mi boca solo salen entrecortados y difusos sollozos, producto de aquél llanto desconsolador y desgarrador que embarga a mi cuerpo. Debo pedir ayuda. Debo gritar por ayuda. La mano derecha de James trata de subir mi falda. Las náuseas pujan por llegar a mi garganta. Su lengua deja rastros de aliento podrido y saliva espesa por mi cara, tratando de llevarse mis lágrimas… Siento el más puro y sofocante asco. Cierro los ojos y trato de empujarlo con toda la fuerza que hay en mi cuerpo, pero hace más presión. Su cuerpo está casi completamente pegado al mío. Me duele el pecho; mis pulmones luchan por oxígeno y aquella repugnante mano que intenta subir mi falda, se desvía y trata de rozar con sus dedos mi sexo… Escucho una gruesa y fuerte voz llamando a Jane. Es Jacob. Él no demora en quitármelo de encima. Jane se apresura a abrazarme. Con extrema suavidad me dirige al cuarto, donde ve toda la ropa. No dice nada. Cosa que hasta en lo más profundo de mi ser, agradezco. Las horas comienzan a pasar y Jane no me ha soltado o parado de repetirme que me vaya. Mi cabeza es un manojo de escenarios, donde todos terminan sin un Jacob o Jane salvándome. Necesito tomar una decisión, una rápida decisión… Por una vez no lo dudo, debo irme. Así que me levanto del sofá y con la ayuda de Jane comienzo a empacar mis cosas. Los regalos de Edward se quedan bajo las escaleras. *** He caminado sin rumbo. Después de salir de aquél horroroso bar, mis pies me han llevado por diferentes rutas y calles; con el hambre embargando mis entrañas… Solo como un perro caliente. No tengo casa, camino u hogar. Estoy perdida. En un arranque de necesidad, subo a un taxi y le doy la dirección del parque donde juega Renesmee. Si necesito encontrar un camino o un hogar, solo debo verla; aunque sea desde lejos y escondida tras el anonimato. Su dulce y suave voz me reconforta. Escondida a solo unos cuantos metros de ella y de Alice, puedo verlas y escucharlas. Mi hija parece tener una seria y sentimental conversación con Alice. —Alich, ¿cuano mami va a regesar? Yo y papi estagmos muy tistes. ¿Cuano va a encodtat el camino a cacha? —Mi cuerpo se tensa.
