Summary: Familias adineradas, un internado prestigioso, drogas, alcohol y sexo

Summary: Familias adineradas, un internado prestigioso, drogas, alcohol y sexo. Todo eso es lo que envuelven a Sakura Kinomoto y Syaoran Li. Los chicos más populares de la escuela.

El la desea, ella lo ama, pero sienten rechazo y odio…

Los mareos eran cada vez más violentos. No veía quienes la rodeaban, escuchaba voces, murmullos, gente que la llamaba.

Cayó al suelo, sentía sus manos apoyadas en las baldosas y solo veía blanco frente a ella.

Sin saber porque, desde su panza subió un líquido ardiente, ácido y lo vomitó, si, estaba vomitando, en frente de medio colegio agachada en el suelo mostrando su debilidad frente a todo el colegio, pero no le importaba, ya no le importaba nada.

Capitulo 20: Volviendo a los inicios

A veces el amor te lleva a hacer cosas que no quieres hacer, o decir cosas hirientes, pero solo por la frustración y la ira que tienes en el momento, pero la mayoría de las veces se pagan con lagrimas esos errores.

Luego que terminó por fin de vomitar sea lo que sea que estaba vomitando, sintió que todo le daba vueltas… no distinguía nada. Alguien la ayudó a pararse. Por el perfume dedujo que fue Tomoyo. Se puso de pie, pero sus piernas le fallaron y se desmayó, se desmayó en brazos de Tomoyo sumiéndose totalmente en esa oscuridad que la venía agarrando desde que comenzó a vomitar. Su mente quedo en blanco.

- Te fuiste a la mierda Li. – Dijo Tomoyo intentando sostener a Sakura.

- Yo… lo siento, no pretendí…

- Te excediste Syao. – Dijo Spinelsun contrayendo sus labios.

- Sakura nunca, pero nunca, te lo va a perdonar Li. – Dijo Tomoyo. – Ningún amor es lo suficientemente fuerte.

Eriol miró con desaprobación a Syaoran y ayudó a Tomoyo a subir a Sakura a su habitación, donde la acostaron en su cama y Tomoyo la desvistió para luego meterla bajo las mantas.

- Pobre Sakura. – Dijo Eriol.

- Syaoran no sabe lo que acaba de hacer. – Dijo Tomoyo suspirando. – Ella lo ama tanto…

- Él también la ama Tomoyo… pero… es muy cabrón ¿sabes? – Dijo Eriol. – Y desde que vio el beso de Sakura y Kerberos piensa que tenían una relación antes de su noviazgo con él… y por eso está tan furioso, y créeme, cuando Syaoran se enfada no mide las consecuencias de sus actos.

- Sea, como sea, se excedió mal… y no se si habrá marcha atrás…

- Syaoran le hubiera pegado, pero no lo hizo por lo tanto que la quiere Tomoyo… - Dijo Eriol.

- ¿Pegado? ¡Sakura tendría que haberlo matado!

- Lo que pasa es que los dos ven las cosas desde diferentes puntos de vista, Syaoran piensa que Sakura lo engañó con Kerberos desde siempre… y los dos le vieron la cara de idiota a él…

- ¿Pero no vio como se puso cuando él besó a aquella chica?

- Syaoran piensa que es todo un teatro, que ella nunca lo quiso y siempre estuvo con Kerberos… entiende, para él todas las mujeres son víboras, creía diferente a Sakura, y la vio besando a Kero en mitad de un pasillo, no es fácil…- Dijo Eriol con voz calmada. – Y Sakura piensa que Syaoran es un mujeriego que se cagaba en los sentimientos de ella, besando a cualquiera que le calentara la pava. ¿Entiendes?

- Lo se… pero…

- Escucha Tomoyo, de la única manera que pueden solucionar esto es hablando ellos dos, solos, sin terceros… se que a Sakura le costará superar esto, pero ella lo ama, y el la ama a ella, se que podrán superarlo.

- Sakura nunca lo va a perdonar. - Dijo Tomoyo cruzándose de brazos.

- Sé que sí. Se aman tanto que sería injusto que terminaran separados por una idiotez…

Tomoyo se quedó mirando a Eriol, nunca se había dado cuenta de que quizás si había cambiado, a pesar de que se lo había planteado varias veces, pero nunca lo pensó, nunca vio maduro a Eriol… pero en este momento… actuaba tan conciente, tan seriamente, ni una risa había largado desde que pasó lo que pasó, ni una broma… ¿será que de verdad había cambiado? No, era imposible, además ella estaba con Spinelsun, y lo amaba, ¿o no? Bah, a quien estaba engañando.
En ese momento, la puerta de la habitación comenzó a abrirse lentamente para dejar ver un montón de cabellos castaños alborotados y un preocupado Syaoran.

- ¿Qué mierda haces aquí? – Preguntó Tomoyo saliendo de sus pensamientos.

- Necesito saber como está Sakura Tomoyo…

- ¿Y como te parece? Todavía no reacciona… y todo por tu culpa.

- ¡No quise decirle eso!

- ¡Pero lo hiciste!

- Ya, no discutan o le van a hacer mal a Sakura. – Dijo Eriol intentando callar a los dos que discutían fuertemente.

- No tienes respeto por nadie, ni por ti mismo. – Dijo Tomoyo a Syaoran mientras se acercaba a Sakura y le daba un beso en la frente antes de salir de la habitación arrastrando a Syaoran y a Eriol con ella.

La cabeza le daba vueltas. ¿Qué le había pasado?
Todo su cuerpo estaba flojo, como enfermo y sus brazos estaban débiles. ¿Había sido solo un sueño? ¿Todo lo que pasó había sido un sueño?
No había nadie en la habitación. Solo ella.
Como pudo se levantó y se puso las pantuflas en los pies para ir al baño. Se miró en el espejo, estaba pálida y con ojeras. ¿Sería la cocaína? Se mojó la cara con agua fría y preparó un baño. Salió con una toalla blanca envolviéndole el cuerpo y otra la cabeza. Miró el reloj de su mesita de noche, eran las seis de la tarde. ¿Durmió hasta las seis de la tarde? Era imposible…
Se masajeó la sien y se puso el uniforme del colegio para salir a ver que era lo que le ocurría al mundo ese día. No había nadie en el pasillo, era extraño…

Unas respiraciones agitadas se escuchaban en el fondo del pasillo, el cual estaba completamente desierto. Se acercó sigilosamente, quizás alguien se estaba descompensando. Llegó hasta una columna y notó que las sombras que habían del otro lado se movían de arriba hacia abajo. Miró sigilosamente y casi se cae de culo al ver a Tomoyo teniendo relaciones con Eriol… esperen un segundo… ¡¿Tomoyo con Eriol?!

- ¡Tomoyo! – Exclamó Sakura sorprendida.

La joven asustada se separó de Eriol, quien se puso palidísimo al escuchar el grito de Sakura.

- ¡Sakura por el amor de dios! ¿Qué diablos haces caminando sola por el pasillo? – Preguntó Tomoyo acomodándose el cabello.

- Me desperté y salí a buscarte… ¡¿y tu que demonios estás haciendo cogiéndote a este en el pasillo de la escuela? ¿No ves que Spinelsun puede verte?

- Sh, no levantes la voz, están todos abajo, después de lo que te paso, todos se quedaron en la cafetería…

- Entonces… ¿no era un sueño? – Preguntó la castaña confundida.

- Mph… no. – Dijo la amatista

Eriol se mantenía al margen, sin decir nada. Sabía que a Tomoyo se le vendría un sermón, y también sabía que lo que ella pensaba de él.

- Eres una boba por dejarte convencer por este imbécil de nuevo. – Dijo Sakura dándose media vuelta y regresando a su habitación.

Tomoyo pretendía seguirla, pero Eriol la tomó de la muñeca.

- No vayas ahora Tomoyo, está enojada y decepcionada, espera que las cosas se tranquilicen un poco. – Dijo el morocho acurrucando a Tomoyo entre sus brazos.

- Eriol… - Susurró la amatista levemente.

- Dime…

- ¿Qué somos? Es decir…. Yo soy la novia de Spinelsun y tú eres… Eriol… y… bueno…

- Tomoyo, no tiene sentido que sigas con Spinelsun… sabes que me amas, yo te amo, no se para que sigues con él…

- No puedo lastimarlo después de todo lo que me ayudo…

- Es mejor que lo lastimes de una y no que lo hagas cornudo con uno de los mejores amigos del primo.

- No se que hacer Eriol, dame tiempo….

- De acuerdo princesa, te daré todo el tiempo que necesites…

Demonios, se le había agotado toda la cocaína y en este momento estaba desesperada por una línea. ¿Dónde diablos podía conseguir? Revolvía histéricamente todos los cajones de su habitación. ¿Cómo era posible que ni Tomoyo, Meiling, Rika y Chiharu tuvieran polvo?
Encima no tenía dinero, había gastado todo lo que su padre le dio a principio de mes y su tarjeta estaba al tope y no pensaba llamar a casa para que le enviaran dinero… aunque no era una mala opción.
Miró desquiciadamente cada rincón de su habitación… su ipod, por su Ipod le darían mucho dinero. Tomó el aparatito blanco entre sus manos y bajó corriendo con una campera negra sobre la remera blanca y salió por la salida debajo de las escaleras.

Meiling iba con la mirada perdida caminando por los pasillos del colegio cuando una risita histérica interrumpió su camino.

- Como estaba Kinomoto. – Dijo una voz femenina emocionada.

- Sh, cállate Yukiko, te pueden oír…

- Bueno, buen, ven, entra. – Dijo la primera voz mientras se escuchaba el sonido de un picaporte girar.

Meiling, que se había mantenido escondida hasta el momento, decidió seguirlas y pegar la oreja a la puerta para ver de qué hablaban.

- Por todos los cielos, ni cuando le cambié las pastillas se puso de esa manera. – Dijo la voz que seguramente pertenecía a Yukiko.

- Si, aquella vez la internaron…

- Pero no se descompuso delante de todos. – Dijo con una risita. – Fue todo un show.

- Si tú lo dices Yukiko….

- Mira, por más que Xiao Lang haya matado a aquel hombre en el pasaje para defender a su "amada Sakura", tengo miles de formas para hacer de la vida de Sakura Kinomoto un infierno, y Shaorancito es mi As que tengo guardado en la manga.

- Mph…

- Pobre, es muy manejable cuando se trata del tema Sakura… y ella es muy manejable cuando se trata del tema Syaoran…. ¿Qué sentirá al saber que su querido noviecito seguía conmigo mientras estaba con ella?

- Pero ahora me parece que cortaron…

- No importa, esa noticia matará a Sakura y lo sabes…

Meiling, que escuchaba toda la conversación, ahogó un respiro de sorpresa y casi tropieza y golpeó la puerta en su intento de atajarse.

- ¿Qué fue eso? – Preguntó Yukiko mirando hacia la puerta.

- No se... – Contestó Naoko mientras se acercaba a la puerta para abrirla de golpe… pero no había nada.

Meiling corría a toda velocidad hacia el cuarto de Syaoran. Gracias a sus rápidos reflejos, no lograron descubrirla, sino estaría metida en serios problemas.
Cuando llegó al piso de los hombres sin ser vista, abrió rápidamente la puerta de la habitación de su primo… pero chocó contra algo que la dejó tirada en el suelo.

- Lo siento mucho. – Dijo una voz gruesa estirándole la mano.

- Ker…Kerberos. – Dijo Meiling mirándolo.

- Meiling…

- Em… estem… ¿está mi primo? – Preguntó tímidamente.

- Lamentablemente… si. – Contestó ácidamente. – Escucha Meiling…

- ¡Lo siento Kerberos, tengo q hablar urgente con mi primo! – Dijo Meiling. – Yukiko va a usar en contra de él y de Sakura el hecho de que él seguía viéndola a escondidas mientras salía con Sakura y…

- ¡¿Cómo dices?! – Preguntó el rubio girándose para asesinar a Syaoran.

Tenía mucha suerte, con la venta de su Ipod, le habían dado una suma de dinero lo suficientemente alta como para comprarse dos líneas de cocaína y dos pastillas de éxtasis.
Estaba contenta, bajo los efectos de la cocaína caminando de regreso al colegio, media dopada, media alegre, imaginando cosas que no existían. Llegó hasta la puerta del colegio e ingresó por la puerta trampa para que nadie la viera. No se sacó la campera con la capucha negra hasta llegar a su habitación y tirarse en la cama sin hablar con nadie dejando preocupadas a Chiharu y Tomoyo quienes en ese momento se encontraban dentro de la habitación.

- ¡Te voy a asesinar hijo de puta! – Exclamó Kerberos lanzándose encima de Syaoran para pegarle una trompada.

- ¡Espera Kerberos! – Exclamó Meiling alterada.

Pero era tarde, Syaoran ya estaba siendo golpeado por el rubio e intentando defenderse como podía, pero la furia de Kerberos era demasiado grande.
Takashi y Eriol intentaron detenerlo, y después de arduos intentos, lograron frenar a Kerberos, y alejarlo de un Syaoran golpeado.

- ¡Me dijiste que no tenías nada con esa perra hijo de puta, y seguías con ella mientras estabas con Sakura!

- ¡Yo no tenía nada con Yukiko imbécil! – Gritó Syaoran.

- ¡¿Ah no?! ¡Meiling desmiéntelo! – Gritó Kerberos fuera de sí.

- Kero….

- ¡Dilo Meiling! Di que tu primo no tenía nada con Yukiko Makoto mientras salía con Sakura, vamos dilo….

- Él… si tenía algo con Yukiko… pero…

- ¿Y te hacías llamar amiga de Sakura? ¿Sabías eso y no se lo dijiste?

- Todo tiene un porque… - Dijo Eriol mirando tranquilamente a Kerberos. – No todo es lo que parece amigo.

- ¡¿Tú también lo sabías hipócrita?! ¿Cómo puede ser que se caguen tanto en una chica que sufre tanto como Sakura?

- ¡No nos cagamos en ella! – Gritó Eriol. – Syaoran iba a terminar con todo…. Pero no sabía como terminar bien con eso….

- Claro… Syaoran el pobre inocente – Dijo Kerberos con desprecio. – Yo ya no me trago mas eso, no soy idiota, todos ustedes son como todos los caretas de este colegio, se cagan en los sentimientos de los demás…. ¿Y sabes que Eriol? Yo pensé que al ser mi amigo te conocía y eras diferente… pero no, creo que Sakura tiene toda la razón del mundo al no aguantarte… y con respecto a ti Li… pensé que eras una persona diferente… pero eres mas de la mierda del montón.

- Kerberos, intenta escuchar por un segundo a Syaoran… - Dijo Meiling hablando por fin. – Por favor, te juro que nada es lo que parece…

- No seas hipócrita Meiling, yo no caigo más en su juego, Sakura se va a enterar de la mierda que son ustedes.

- ¡No se lo digas Kerberos! – Gritó Eriol. – Sabes que no es el momento… se lo dices ahora y Sakura puede… sabes… como es ella… puede volver a "eso".

- Las drogas nunca las dejo del todo. – Dijo Keberos clavando una mirada sombría en los ojos azules de Eriol.

- No digo que volverá a las drogas Kerberos… volverá a todos los problemas además de las drogas que tenía y fue superando de a poco gracias a Syaoran…

- Cuando eso se le pase…. Cuando se olvide de esta mierda, se lo diré. – Dijo Kerberos.

El silencio invadió la habitación, y Kerberos estuvo a punto de abandonar la habitación de no ser porque una voz interrumpió el silencio.

- ¿Yo soy una mierda Kerberos? – Preguntó una firme voz grave.

Kero miró al dueño de esa voz y levantó una ceja.

- ¿Tienes alguna duda todavía?

- ¿Y tú? Tu te besas con mi prima para luego ir a besar a Sakura, te cagaste en mí, en tu supuesto amigo y la besaste… anda a saber hace cuanto que llevan esa relación y yo no lo sabía, anda a saber… Sakura atrás de esa imagen de buenita que tiene es una perra más del montón.

Kerberos dio un salto desde su cama hacia donde estaba Syaoran y lo agarró del cuello.

- Vuelve a decir eso de Sakura y retorceré tu cuello hasta que te mueras hijo de puta.

- Es la verdad…. ¿O me equivoco? ¿O fue una ilusión verte besándote con ella en el pasillo? Además de eso, te cagaste en mi prima… - Dijo Syaoran con una sonrisa irónica en el rostro.

- Ja, definitivamente la idiotez de tu cerebro no te deja ver nada… yo amo a Sakura… pero como un amigo, no me gusta como mujer en lo más mínimo, la conozco desde los cinco años, ¿Cómo pretendes que me pueda gustar? ¿Eres idiota? Me besó porque vio que venías y quería pagarte con la misma moneda, yo solo accedí, pero fue un beso vacío, sin sentimientos, y te puedo asegurar que no sentí lo mismo al besar… al besar a Meiling. – Dijo el rubio sonrojándose, pero enseguida recobró la normalidad de su rostro. - ¿Ahora que tienes para decirme?

Eriol abrió los ojos desmesuradamente, nunca imaginó una declaración así de parte de su amigo. Syaoran se sorprendió y miró de reojo a una muy sonrojada Meiling que tampoco entraba en lo que acababa de escuchar. Había sido un completo idiota, lo reconocía… se había mandado el moco de su vida y no sabía si ahora habría vuelta atrás.

- Iré a ver como está Sakura. – Dijo Keberos saliendo de la habitación. – Todos ustedes me decepcionaron.

Todos se quedaron en silencio, después de todo, ¿Qué podían hacer? Kerberos tenía razón, Syaoran había actuado como un imbécil, Meiling no supo ver las cosas y ahora era probable que no hubiera vuelta atrás.

Sus ojos verdes estaban oscuros y rojizos, no veía con claridad las paredes del pasillo y se tambaleaba de un costado a otro. Se apoyo en una columna del solitario pasillo y se dejo resbalar hasta sentarse en el suelo no estaba bien, tenía frío, alucinaba cosas, alguien la perseguía, una respiración agitada la seguía.

- No fue mi culpa, juro que no fue mi culpa. – Dijo en un susurro que parecía macabro.

- ¿Sakura? – Preguntó una voz.

- Juro que no fue mi culpa. Hace frío, mucho frío…

- Por dios Sakura, ¿Qué mierda hiciste idiota? – Preguntó la voz.

Sakura levantó el rostro. Sus ojos estaban desmesuradamente abiertos, desorbitados. Sus manos le temblaban y vio una sombra negra acercándosele. No reconocía su voz.

- Vete. – Dijo desquiciadamente. – Déjame sola, vete.

- Sakura, soy yo, Kerberos. – Dijo el chico seriamente.

- Kero… Kero… me persiguen ¡Sálvame por favor! Me matarán, sálvame.

- Sh, tranquila Sak. – Dijo el rubio mientras la cargaba.

La chica se dejó agarrar por su amigo, quien la llevó a su habitación. Su cuerpo temblaba y estaba frío. Su respiración estaba agitada y sus manos sudaban.
Solo se atrevían a cruzar miradas entre ellos. No hablaron desde que Kerberos salió de la habitación. Syaoran estaba sentado en su cama con la cabeza gacha y los ojos clavados en el suelo. Meiling estaba apoyada de espaldas a la pared de al lado de la puerta con la mirada en algún punto indefinido y Eriol estaba acostado en su cama mirando el techo. Takashi se había ido. Necesitaba despejarse un poco, después de todo, Sakura era su amiga y no le hacía bien ver la situación que se había echo con ella y sus amigos.
De repente, la puerta de la habitación se abrió de golpe dejando ver a un apurado Kerberos cargando a alguien como si fuera un bebé.

- Déjame tu cama Li. – Pidió el rubio. – Y tráeme un algodón.

- ¡Sakura! – Exclamó Meiling acercándose a su amiga.

Meiling aléjate, necesita aire. Es la cocaína.

- Pero, pero… ¡le sangra la nariz!

Syaoran volvió enseguida con un paquete de algodón y se lo entregó a Kerberos, quien sacó dos pedacitos y se los puso en la nariz para controlar el sangrado.

- Oigo muchas voces Kero… me vienen a buscar. – Dijo la chica con los ojos apretados.

- Sh, tranquila.

- No dejes que me lleven, no los dejes.

- Nadie te llevará Sakura.

Kerberos le tomó la mano a su amiga y ella abrió los ojos. Sus pupilas estaban terriblemente dilatadas y se marcaban las venas rojas de los ojos.

- ¡Dios! – Exlcamó Meiling.

- Ve ya a buscar a Tomoyo. – Dijo Kerberos a la chica de ojos rubíes.

El cuerpo de Sakura comenzó a temblar y la chica volvió a cerrar los ojos desesperadamente y se retorcía como intentando escapar de algo.

- Dame por favor… necesito mas… - Decía Sakura con voz ronca desde su sueño.

- Sakura, después te daré mas, ahora tienes que dormir.

- Dame mas te lo suplico Kero… te lo suplico.

Si Syaoran no supiera que eran los efectos de la cocaína hubieran accedido al pedido de Sakura, parecía conciente de lo que estaba pidiendo, parecía que lo anhelaba desde el fondo de su corazón.

- Sakura duerme. – Dijo Syaoran acercándose a la chica.

- Creo que lo mejor es que te mantengas lejos de ella Li. – Dijo Kerberos fulminándolo con la mirada.

- Li… Syaoran. – Susurró la castaña con los ojos cerrados. – Syaoran tiene razón… la tiene.

- Perdóname Sakura. – Dijo Syaoran quebrado. Nunca imaginó ver a Sakura en ese estado.

- Syaoran…. Syaoran… Syaoran… - Susurraba la castaña.

En ese momento, la puerta de la habitación se abrió de golpe y entró Tomoyo, más pálido de lo que era por naturaleza, y se arrodillo rápidamente al lado de la cama donde Sakura seguía delirando y temblando.
La morocha tomo una de las manos de Sakura entre las de ella y las acarició.

- ¿Qué hiciste amiga mía? – Preguntó la morocha afligida. – Eriol, dame un pañuelo por favor.

El morocho asintió y le trajo un pañuelo de su cajón, el cual Tomoyo llevo al baño y lo mojo con agua para luego ponerlo en la frente de la castaña.

- Creo que lo mejor es llamar a un medico. – Dijo Syaoran mirando preocupado a Sakura.

- No. – Determino Kerberos seriamente. – No podemos llamar a un médico.

- Pero Sakura está…

- Si llamamos a un medico Syaoran, la directora lo sabría y Sakura podría ser expulsada por drogadicta del colegio. – Dijo Tomoyo mientras acariciaba intentando calmar a su amiga. – E imagínate el escándalo que haría Touya Kinomoto si se enterara que a su hermana la expulsaron del colegio por drogas.

- Pero Touya Kinomoto sabe que Sakura se droga…

- Si, pero tienen que mantener en alto el renombre de su familia. – Dijo Kerberos. – Se nota que nunca has tenido trato con los Kinomoto.

- Pero… es la salud de Sakura. – Dijo Syaoran horrorizado, dándose cuenta cual parecida era la familia de Sakura a su propia familia.

- Syaoran… créeme que no es lo mejor, al menos no en este caso.

Sakura finalmente se quedó dormida y Tomoyo le sacó los algodones de la nariz. Al fin la hemorragia nasal había terminado.

- Cuando despierte estará mejor. – Dijo Tomoyo mirando preocupada a Sakura. – Es preferible que no la llevemos a su habitación, porque podríamos despertarla y sobre exaltarla, cosa que no sería bueno.

- No te preocupes, puedo quedarme despierto. – Dijo Syaoran.

- Perfecto. – Dijo Tomoyo.

La amatista se retiró de la habitación junto con Meiling, sabiendo que dejaban a Sakura en buenas manos. Al menos sabía que Eriol, Takashi, Kerberos y Syaoran cuidarían de Sakura bajo cualquier circunstancia.
Esa noche, los chicos armaron una cama adicional en el piso para Syaoran, quien durmió en el piso al lado de su cama, donde dormía Sakura. Pero había alguien en especial que no podía dormir, un chico de ojos azules que miraba perdido en la oscuridad recordando cosas, cosas que quizás nunca tendrían que haber ocurrido.

Flash back
Eriol Hiragizawa caminaba a toda prisa por los solitarios pasillos del colegio. Tenía 14 años y todavía usaba esas gafas que había dejado de usar a los dieciséis años de edad. Buscaba un lugar tranquilo en el colegio Seijo donde poder tranquilizarse, su padrastro lo había vuelto a hacer y no estaba dispuesto a volver a soportarlo, ya no. Quizás el lugar más cómodo sería el lugar mas obvio para hacerlo. Subió las escaleras y cerró la puerta de su habitación, sacó de su bolsillo una bolsa con un polvo blanco, lo pico bien, bien y lo alineo prolijamente en su escritorio. Estaba a segundos de sentir y aspirar la gloria… pero alguien abrió estrepitosamente la puerta de la habitación y Eriol se sobresaltó.
Sakura estaba parada en la puerta de la habitación con los ojos abiertos de par en par. Se notaba que había estado llorando.

- Eriol… tu…

- Sakura… te suplico que no le digas nada a Tomoyo…

- Eso es cocaína… - Dijo la castaña acercándose a Eriol.

El morocho de ojos azules asintió y agacho la mirada. La castaña le acarició el cabello y el chico la abrazó sintiendo como sus ojos se llenaban de lágrimas.

- ¿Es por lo de tu padre y tu padrastro?

- Si…

- ¿Que sientes… cuando la inhalas Eriol? – Pregunto la castaña.

- Me transporta a otro mundo, alivia el dolor que siento, la frustración que tengo…

- No deberías pensar en lo que tu padrastro dice, te lo he dicho miles de veces…

- Pero… Sakura… lo necesito.

- Te estas haciendo dependiente.

- Se cuando puedo frenar…

- ¿Puedes frenar?

- Cuando quiero. – Contesto soberbiamente Eriol.

- Entonces… quiero probar… - Dijo la castaña rompiendo en llanto.

- ¿Qué te ocurre Sakura? – Preguntó el chico de cabellos negros acariciándole el cabello.

- Es de nuevo… mi padre… mi hermano… mi madre… todo me atormenta de nuevo. – Dijo quebradamente Sakura.

- Ven, Inhala un poco. – Contestó Eriol.

Sakura hizo lo que Eriol le dijo desesperada, necesitaba salir inmediatamente de su realidad, no aguantaba mas, necesitaba irse, escapar, morirse.
Eriol miró a Sakura, la entendía perfectamente, sabía lo que sentía y lo que quería hacer, la sensación que quería sentir, escapar del mundo, sentir que su realidad, no era verdad, solo una maldita pesadilla, y que cuando fuera a despertar, bajara al living de su mansión y estuviera su madre con una sonrisa acompañada de su padre leyendo el periódico y un delicioso desayuno… Como toda esa felicidad se pudo escapar de golpe… ¿Cómo?
Sakura levantó el rostro con la mirada perdida y una sonrisa boba en el rostro y le indico a Eriol que hiciera lo mismo. Él lo hizo… pero jamás lo hubiera echo si sabía como terminaría todo después…
Fin del Flash Back.

Entre pensamiento y pensamiento se quedó dormido. Recién ahora, se estaba dando cuenta como lastimo a las personas a las que él mas quería, a las únicas que les pudo confiar todo, a las únicas a las cuales se abrió y se mostró como realmente era: Sakura y Tomoyo.

Syaoran no podía dormir. Estaba acostado en el suelo, y sentía el perfume de Sakura, solo eso lo inquietaba. Sentía los ronquidos de Takashi y la respiración tranquila de Eriol. El único que no hacía ruidos era Kerberos, que seguramente estaba despierto como él, deseando ser él el que estuviera acostado en el suelo tan cerca de Sakura.
Abrió los ojos en la oscuridad, solo se veía los reflejos de las cosas por la luz de la luna que entraba por la única ventana de la habitación. Miró el despertador digital que estaba en su mesa de luz, eran las cinco de la mañana. En dos horas sonaría indicando que tenían que levantarse para comenzar el lunes en la escuela.
Miró nuevamente a Sakura, que dormía en su cama de costado hacia donde él estaba. Le colgaba la mano izquierda y llegaba hasta donde él estaba. Sintió unas ganas inaguantables de acariciársela, rozársela, sentir su suave piel en sus manos… así que con mucho cuidado tomo la mano de la castaña y la acarició, era tan suave, tan femenina, tan hermosa. Sintió como los dedos de Sakura aprisionaron su mano y una leve sonrisa apareció en su rostro. Syaoran le acarició una mejilla con la otra mano y le besó la frente. La castaña abrió los ojos.

- Syaoran… sabía que eras tú…

- Sakura…

- Te amo Syaoran, perdóname, nada de lo que viste con Kero fue verdad, fue solo una actuación para darte celos. Te amo, te amo, te amo.

- Yo también te amo Sakura, eres la única mujer en mi vida, te amo como a nadie en el mundo, eres con la única que puedo sentir que quiero compartir un futuro, la única con la que puedo estar.

- Syao…

- Perdóname por todo princesa, no lo dije conciente, nada de lo que dije lo pensé, lo único que es real es que te amo.

Abrió los ojos en la oscuridad… vio que Sakura todavía dormía, que su mano estaba floja entre las de él, que no sonreía, que solo dormía, con la cara extremadamente relajada, que solo había soñado, que nunca le había dicho te amo, ni que lo de Kero fue una mentira, nada de eso había sido realidad. Frustrado miró nuevamente al techo y esperó a que fueran las siete de la mañana para despertarse e ir como siempre a clases… y esperar a ver como Sakura despertaba, y con la mínima esperanza de que al despertar, sonriera como siempre y fuera la misma Sakura enérgica que conoció.

Flash Back

- Algo te esta pasando Sakura… y quiero saber que. – Dijo el castaño mirándola tiernamente. – Soy tu amigo, y podes confiar en mí.

- Ese es el problema Syaoran… que eres mi migo y por eso no te lo puedo decir.

- Pero…

- Quizás… algún día… - Dijo Sakura levantándose. Pero Syaoran se lo impidió tomándola fuerte de la mano.

- Tum… Tum… Tum… el corazón de Sakura sonaba demasiado fuerte, tanto que pensaba que Syaoran podría escuchar sus latidos.

- ¿Estas enojada con migo? ¿Es eso? – Pregunto el castaño mirándola dolido.

- No… no es eso… - Dijo Sakura completamente sonrojada y mirando hacia otro lado.

- ¿Entonces?

- Ya te dije que… no voy a decírtelo…

- ¿Es porque salgo con Yukiko? ¿Es por eso? Si quieres yo…

- No, no lo digas… no… no es por eso… - Dijo la castaña mordiéndose el labio inferior. – De verdad Syaoran, es mejor que me dejes ir…

- Es que… te siento cortada Sakura, siento que quieres escapar de mí…

- ¡No! No quiero escapar de ti Syaoran. – Dijo Sakura. – Es solo que… que… yo… bueno, no me siento bien.

- No es verdad eso Sakura, confía en mí… por favor. – Le imploro Syaoran.

- No… sigas Syaoran… déjame ir, déjame ir... – Dijo la castaña.

- No Sakura… si no me quieres decir nada, vas a tener que escuchar lo que yo tengo que decirte a vos.

Sakura lo miro perpleja. Syaoran la sostuvo del brazo, ya no de la muñeca.

- Sakura… ya no me importa nadie, ni nada, estas aquí, con migo, enfrente de mi y si no te digo lo que me pasa no voy a poder seguir viviendo tranquilo.

- Que… que pasa… que te pasa…

- Sakura, yo estoy enamorado de vos… - Dijo el castaño.

Fin del Flash Back.

Bueno, al menos lo consolaba saber que ese recuerdo que tenía dentro de su mente era real… al igual que los tres meses maravillosos que paso junto a ella, sus besos, sus caricias, la ternura que había en ella.
¿Por qué tenía que existir una Yukiko Makoto que le atormentara la vida? ¿Por qué Sakura tenía que ser tan desconfiada y orgullosa? Y lo mas importante, que era de lo que el mas se arrepentía… ¿Por qué tenía que ser un maldito hombre necesitado de sexo, con hormonas alzadas que pensaba con la cabeza de abajo y no la de arriba? ¿Por qué su vida tenía que ser lo más parecido a una novela dramática?
Sonrió. Realmente era patético.

Tenía los ojos cerrados tranquilamente. Se sentía relativamente bien, al menos estaba calmada y no tenía nauseas ni dolor de cabeza, solo ardor en la nariz. Una tibia mano le agarraba la suya… reconocía esa piel, ese perfume que le invadía el cerebro y no le dejaba pensar. Sabía que la persona que le estaba agarrando la mano era Syaoran, pero no se atrevía a abrir los ojos por temor a que esa tibieza de su mano desapareciera.
Inconcientemente, apretó la mano del castaño, quien abrió los ojos y miró a Sakura, que estaba con los ojos cerrados, pero ya su cara no estaba relajada, lo que quería decir que estaba despierta con los ojos cerrados. Y si estaba despierta, sabía que la mano que estaba agarrando era la de él.

- Sakura. – Susurró suavemente.

La castaña abrió primero un ojo y después el otro. Sus ojos no mostraban signo de somnolencia alguna, lo cual indicaba que hacía un rato que estaba despierta.

- Creí que si abría los ojos, te desvanecerías Syaoran. – Dijo la castaña.

- Sakura… yo…

- No quiero escuchar nada, mis ojos ya me explicaron lo que tenía que saber…

- Nada fue real Sakura.

- Si lo fue, yo lo vi… también te escuche.

- Sakura…

- No tiene sentido que te disculpes… ya lo escuche, ya se lo que tu piensas… no tienes que explicar nada.

- ¡Solo escúchame cinco minutos Sakura! – Gritó el castaño haciendo que Kerberos se levantara de su cama y Eriol lo mirara somnoliento… Takashi siguió roncando, cuando dormía nada lo inmutaba.

- Sakura, despertaste. – Dijo Kerberos acercándose a la chica.

- Dios, si van a hacer escándalos esperen a que sean las siete de la mañana, ¿si? – Protestó Eriol.

- Disculpa Eriol. – Dijo Syaoran fulminándolo con la mirada.

- ¿Cómo te sientes Sakura? – Pregunto Kerberos ignorando por completo a Syaoran.

- Bien. – Contestó cortadamente la chica. – Creo que iré a mi habitación.

- Te acompaño. – Dijo Kerberos.

- Gracias Kero. – Dijo la castaña sonriéndole. – Gracias por todo, siempre fuiste un amigo fiel Kero.

Kerberos ayudo a Sakura a levantarse y abrió la puerta de la habitación asegurándose de que nadie los veía.

- Tenemos una conversación pendiente Sakura.

- Tu y yo no tenemos nada de que hablar Li, está todo dicho.

La castaña lo miro de reojo una última vez antes de salir de la habitación y cerrar la puerta tras ella, y junto con Kero, fueron hacia su habitación.

- Gracias por acompañarme amigo.

- Sabes que cuentas conmigo para lo que sea Sakura.

La castaña sonrió y entró en su habitación, donde ni Chiharu, ni Meiling ni mucho menos Tomoyo estaban dormidas, sino que hablaban entre ellas, pero callaron al ver entrar a Sakura.

- Sakura, por todos los cielos. – Dijo Chiharu. – Me contaron lo de ayer…

- ¿Cómo… como estás Sakura? – Preguntó Meiling agachando la mirada.

- Bien, ¿y tú? – Contestó con una sonrisa.

- Sakura… ya basta. – Dijo Tomoyo frunciendo el seño.

- ¿Qué ocurre Tomoyo?

- Ocurre que te estas excediendo, y la culpa es mía por no avisarles a tu padre y a tu hermano de lo que estas haciendo, te estas cagando amiga, y no es eso lo que yo quiero para ti.

- Tomoyo no hace falta que…

- Anoche estuviste muy mal, y Syaoran quería llamar a una ambulancia… estabas grave Sakura, y no es cuestión de "mis amigos están para apoyarme siempre, hago lo que quiero, las cosas se me van de las manos, pero duermo y se pasa". – Dijo Tomoyo poniéndose de pie. – Estoy cansada de que pongas tu vida en peligro por chiquilinadas, eres mi amiga y te adoro mucho como para verte haciendo las cosas que haces… ya no pienso ser cómplice de tus berrinches Sakura…

- ¡No son berrinches! – Dijo Sakura perdiendo la paciencia. - ¡Como se nota que no entiendes nada de la vida Tomoyo! ¡Como se nota que no entiendes lo que me pasa y nunca te paso algo parecido!

- Sakura… no digo que lo que te pasa y te ha pasado sea una chiquilinada, digo que lo que haces para "soportar" esas cosas son chiquilinadas, sabes que eres la única de todas nosotras que se sigue drogando. – Dijo Tomoyo. – Ni Eriol lo hace ya.

- Yo paro cuando quiero.

- ¡Mierda Sakura! Sabes que no es así, no paras cuando quieres, ¿Anoche que? ¿Anoche paraste cuando quisiste?

- No paso nada, ¿o si? ¿No me ves aquí? – Respondió Sakura fuera de sí.

- Eso lo dices porque no te vistes, ni te acuerdas de cómo estabas ayer… mira Sakura, sabes que eres mi mejor amiga, una hermana para mí… y por esa razón no estoy dispuesta a ver como te destruyes la vida y tocas fondo… así que decidí que la próxima vez… llamaré a Touya.

- No te atreverías Tomoyo. – Dijo Sakura apuntándola con su dedo índice.

- Pruébame. – Dijo Tomoyo con lágrimas en los ojos. – Años callando todo Sakura ¡años viendo como te destruyes y no puedes salir!

- ¡Si puedo salir! ¡Yo controlo mi vida como quiero!

- No es así Sakura, las drogas controlan ahora tu vida. – Dijo Tomoyo como última palabra y salió echa una furia de la habitación seguida por Meiling y Chiharu.

Sakura miró atónita la puerta por donde se habían ido las que eran "sus amigas" y se tiró en su cama. ¿Qué diablos estaba pasando? ¿Tomoyo estaba en contra de ella? No podía ser, tenía que ser una pesadilla, Tomoyo era el único respaldo que tenía, la única que la quería de verdad, tal cual era ella… pero… ¿Por qué ahora pretendía dominar su vida? ¿Por qué la controlaba? ¿Qué le importaba a Tomoyo si ella se drogaba o no?
"Perder un amigo es morir, es tener el alma devastada, ir a la deriva por la vida sin luz y sin salida. Perder un amigo es sentir que el mundo ya no gira… que todo se detiene sin final, sin punto de partida."
¿Por qué se le tenía que venir a la cabeza esa canción que Tomoyo le cantó cuando se pelearon por primera vez? ¿En que momento ella se empezó a distanciar de la gente que más quería? ¿En que momento había dejado de ser ella?
"Un amigo es todo, el camino, la luz, el corazón, los sueños que soñamos… un amigo es arriesgar con alguien a tu lado y estar… por siempre acompañados…el que te ayuda a volar, el que te empuja a buscar la salida…"
¿En que momento había cambiado tanto que hasta Tomoyo estaba en contra de ella? ¿Cuándo? ¿En que momento? ¿En que se había convertido?
Una lágrima escapó de sus ojos, que todavía le ardían por la cocaína de la noche anterior. ¿Qué estaba haciendo con su vida?
Flexionó las rodillas y cruzó sus brazos para llorar y llorar, solo llorar amargamente.

Tomoyo cayó del otro lado de la puerta, apoyada contra la fría madera y unas lágrimas resbalaron por su rostro. Escuchaba los llantos de Sakura, escuchó cantar esa canción que ella le enseñó cuando tenían doce años, sabía que Sakura sufría, lo sabía muy bien, y ella sufría con su amiga… pero no sabía como ayudarla, no sabía ya que hacer para ayudarla. Chiharu y Meiling la abrazaron.

Esa mañana Sakura no fue a clases, estuvo todo el día encerrada en su habitación, ni siquiera bajó a almorzar con la excusa de que se sentía mal.
Syaoran no se animaba a preguntar por ella a Tomoyo, además de que Meiling le había contado lo sucedido entre la amatista y Sakura.

Al día siguiente, Sakura se levantó y se puso el uniforme. Sus ojos estaban apagados y su rostro demacrado, por lo que tuvo que ponerse maquillaje.
Bajó, la mesa de quinto estaba llena, y sintió como muchas miradas giraron a ella en el momento que entró en el comedor a desayunar. Agachó la mirada y fue a sentarse a un asiento casi llegando a la punta más lejana a Eriol, ya que su lugar estaba ocupado por una chica de un grado más bajo que ella… un momento, ¿Qué hacía una alumna de cuarto año sentada en la mesa de quinto año? Miró con una ceja levantada y vio que la chica la miraba tímidamente, y si, era obvio, ninguna niña iba a mirar desafiantemente a Sakura y mucho menos sentarse en su lugar… en otro momento la hubiera sacado de los pelos, pero en ese momento no tenía ganas, ni tenía ánimos para hacerlo… aunque… ahora que lo pensaba, esa era la misma niña que Tomoyo le dijo que estaba en grupo de porristas y ella, que era la capitana, ni la había notado, la misma niña que estaba hablando con Syaoran el día… el día… el día que el le dijo todo lo que le dijo. Maldito Syaoran.
Y hablando del rey de roma, se le ocurrió desviar la mirada hacia donde estaba el castaño sonriéndole a aquella niña de cuarto. ¡Ay! Que bronca.
Sakura apretó los dientes y se centró en el plato de cereales que tenía enfrente de sus ojos.
Te odio Syaoran Li. – Susurró mientras devoraba los cereales con leche de su plato.

Si había algo que Sakura Kinomoto odiaba mas que los lunes, eran los martes, lo cual en el ranking de las cosas mas odiadas por la castaña, casi estaban en el mismo lugar, y el único porque, coincidía en los dos días: Matemáticas la primeras dos horas. Que castigo. Lo cual significaba, que en las primeras dos horas tendría que convivir con el soberbio y perfecto en matemáticas de Syaoran Li, la persona con la que menos quería estar en ese preciso momento… aunque se sentía tan sola sin Tomoyo que hasta la compañía de Li no le vendría nada mal… aunque para ser sinceros… se moría por hablar con Syaoran, pero no sabía que pasaba que desde el día anterior que no salió de su habitación, el chino no le había dado mas bola.
Suspiró. No le quedaba otra que aguantar esas dos malditas horas.

- Estudien la regla de la cadena como si fuera el himno. – Dijo la profesora Ukyo. – Señorita Kinomoto, ¿Podría decirnos a la clase como es la regla de la cadena?

Sakura, que seguía mirando el techo, reaccionó automáticamente al escuchar su apellido.

- ¿Hoe?

- Siempre en la luna Kinomoto, quiero ver como se las arregla para aprobar este cuatrimestral, no creo que tenga la misma suerte que en el anterior… A ver, ¿Quién puede responder la pregunta? ¿Señor Li?

- La regla de la cadena se resuelve multiplicando el primer polinomio derivado, por el segundo sin derivar, por el segundo derivado por el primero sin derivar separándolo en dos términos.

- ¿Y cuando se utiliza?

- Cuando hay dos o mas derivadas metidas en un solo polinomio.

- Excelente Li, siempre tan brillante en matemáticas.

Sakura apretó los dientes… si había algo que realmente odiaba era quedar mal delante de los demás, y era lo que Ukyo siempre trataba de hacer… pero ahora le molestaba mas porque sabía que contra Syaoran en matemáticas no podía luchar.

- Señorita Kinomoto, realmente me asusta como va a terminar con matemáticas este año, me parece que lo conveniente sería asignarle a un alumno del curso para que la ayude con la materia… y creo que no hay mejor elección que Syaoran Li para la tarea… por lo brillante que es con matemática, y sus habilidades… aunque enseñarle a usted será bastante complicado… pero le servirá para repasar para la evaluación.

- ¡No! – Exclamó Sakura poniéndose de pie. – No pienso estudiar matemáticas con Li, antes prefiero llevarme la materia.

- Kinomoto… retírese de mi salón.

Sakura se levantó bruscamente y se fue del salón dando un portazo que se escuchó en todo el pasillo.
Syaoran miró por donde la castaña se había ido y se mordió el labio inferior, dios… ¿Cómo podía hacer para hablar con Sakura?

Las dos horas de matemática pasaron lentamente para Syaoran por primera vez en su vida, y para Sakura, que esa mañana la habían citado a la oficina de la directora Makeshi después de su triunfal y sonoro portazo.

- Señorita Kinomoto, por favor tome asiento. – Dijo seriamente la mujer mayor a través de sus anteojos cuadrados de montura de carey.

- Si directora.

- Mira Sakura… vamos a olvidarnos de formalismos por este momento… - Dijo mirándola profundamente, como si pudiera penetrarla con la mirada.

- Señora Makeshi…

- Sakura, tu sabes las condolencias que he tenido contigo, tuve que sacar un as de la manga mas de una vez por ti y lo sabes.

- Si directora.

- No respondas si como si fueras un robot que asiente todo lo que uno dice, préstame atención por primera vez en tu vida Sakura Kinomoto.

Sakura levantó la vista y clavó sus ojos verdes en los orbes marinos de la directora que la miraban con dureza.

- De acuerdo, la escucho.

- Sakura… eres una de las alumnas con más trayectoria, vienes desde los 3 años de edad a esta institución y sabes la amistad que tengo con tu padre Fujikata… pero esa no es razón para que acepte todas tus insolencias, faltas y quebranto de normas. – Dijo la directora tranquilamente, pero con la voz firme.

- Directora Makeshi, mis faltas de conducta no son por abuso de confianza ni porque mi padre sea su amigo, ni nada por eso es simplemente…

- Sakura, se perfectamente que tu infancia no fue fácil, se que te sientes culpable por la muerte de tu madre, pero Sakura, ahora debes preocuparte por ti y tu futuro.

- ¿Qué me quiere decir directora? vaya al punto por favor.

- No es fácil para mi decírtelo… te he visto crecer desde los tres años de edad en este instituto y te he tomado un cariño especial… - Dijo la directora antes de tomar aire y continuar. – El asunto es Sakura, que ya mas de un profesor, encabezados por la profesora Ukyo me pidió tu expulsión del instituto.

- ¿Qué? – Susurró Sakura, que sentía como su alma se caía a sus pies y sus manos transpiraban. No podían echarla del colegio, no a ella. – Directora… por favor...

- Me he enterado de muchas cosas… como tus drogas en tu habitación, tus ausencias del instituto… ¡¿Te das cuenta hasta donde has llegado?!

- Usted… usted sabe…

- Si, lo se. El día después de que Li tuvo ese problema con aquel hombre e hicieron inspecciones en el instituto, revolví todas tus cosas hasta encontrar tu droga, que por cierto estaba muy bien escondida, pero no iba a permitir que tu padre sufriera un disgusto así…

- Makeshi… ¿Como sabía usted que yo…?

- Por el día que te tuvieron que internar, sabía que te drogabas, habías consumido mas de la cantidad de pastillas normal, eso lo hace un adicto Sakura… - Respondió la directora para dar paso a un silencio. – También se lo de tu carrera, ¡Casi te matas! ¿Te pusiste a pensar aunque sea un segundo que hubiera pasado si tu moto no llegaba al otro lado del puente?

- La carrera… Entonces… usted sabe lo de las carreras los sábados…

- Me enteré hace poco, cuando escuche a dos alumnos hablando de que se iban a inscribir, creo que eran Hiraguizawa y Li. Desde ahí presenció todas y cada una de las carreras sin que nadie lo note… porque no tengo forma de frenar algo que se ha hecho tan popular entre los alumnos… pero si algo le pasara a alguno de ustedes, la responsabilidad caería sobre mí, los padres dejan a sus hijos en el instituto pensando que están a salvo y se matan andando en una moto. – Dijo la directora con una sonrisa irónica. – Además tienen derecho a tener una diversión… pero cuando corriste contra Makoto y subiste por ese puente empinado sentí que no regresarías… que no ibas a cruzar ese puente.

- Directora….

- Sakura, te imploro… que no me des mas motivos para echarte de este colegio, esta vez… te lo estoy advirtiendo porque no podré mas contra la presión que tu generas – Dijo la directora juntando los dos pulgares. – Llamaré a tu familia para anunciarles tu situación….

- ¡No! – Gritó Sakura. – Se lo suplico no le diga nada a mi padre y a mi hermano, le prometo que tendré una conducta ejemplar, que no me meteré en ninguna cagada mas, pero por favor, no llame a mi familia…

- Sakura… es mi obligación… no me obligues a quebrar mas las normas.

- Por favor… se lo prometo, si me mando otro moco otra vez me expulsa, pero no ahora, se lo suplico.

- Mph… de acuerdo Sakura, esta es tu última oportunidad, por favor no me falles.

Sakura asintió y con el permiso de la directora se retiró de la dirección. Ahora si estaba en problemas, si quería seguir en ese colegio debía dejar las drogas, o al menos que nadie las notara… si Yukiko la buscaba no podría responder y mucho menos… salir a buscar a Takedo Irokashi del cual obviamente no se había olvidado.
Regresó a clases perturbada después de la conversación con la directora y se sentó en su asiento como si nada hubiera ocurrido hasta que sonó el timbre del receso, así que se levantó y esperó a que todos salieran para luego hacerlo ella. Era la primera vez que pasaría un recreo, sola como una perra en el jardín del instituto.
Caminó bajo la sombra de los árboles verdes, pronto empezaría el frío y tendría que sacar su ropa de invierno, eso no le gustaba nada, odiaba el invierno. Suspiró. Realmente extrañaba a Tomoyo, y a Syaoran, ya se había acostumbrado a él cuando eran novios y ahora ese tiempo parecía tan lejano, tan irreal. Como lo odiaba. Escuchó unas risas detrás de ella, y una de ellas le resultó muy familiar, demasiado familiar. Se giró en seco y vio al dueño de tan seductora risa, Syaoran, acompañado de una chica de cabellos negros y ojos verdes como el agua, era Miharu Ichida, la amiga de cuarto año de Syaoran… ya se encargaría de ella en gimnasia… pero… se los veía tan felices sonriendo, hablando de vaya uno a saber que cosas lindas, y divertidas, mientras que ella estaba ahí parada como una tonta mirando al chico que no la dejaba dormir, con una vida amargada, en la que solo buscaba venganza y no la conseguía, con un tren que llevaba una pesada y dura carga, con la que nunca jamás podría hacer feliz a nadie… quizás era mejor así, dejar que Syaoran hiciera su vida, ella solo le traería mala suerte y desgracias a su vida, él ya había tenido que matar para salvarla a ella, y de las macanas que se mandaba ella… ¿y si después de todo Tomoyo tenía razón? ¿Si ya estaba fuera de control y por sus descontroles ponía a la gente que mas quería en peligro?

Miharu y Syaoran se iban acercando mas hacia donde la castaña estaba, y esta, que estaba tan sumida en sus pensamientos no se dio cuenta que miraba fijamente a Syaoran.
El castaño alzó la vista y vio los ojos esmeraldas de Sakura clavados en él, lo cual hizo que se detuviera en seco y llamara la atención de Miharu, pero él ni cuenta se dio que la joven que lo acompañaba lo miraba celosa de Sakura. Quizás debería intentar hablar con la castaña, explicarse, necesitaba besarla, sentirla, acariciarla… pero no, no era posible, si el destino no lo quería así, era porque así no debía ser. Y efectivamente, la castaña le dirigió una última mirada, se dio la vuelta y siguió su camino. Syaoran solo la vio alejarse y tensó su mandíbula ante tanta impotencia, ante no saber que hacer.

- ¿Por qué no le hablas si es lo que quieres? – Preguntó Miharu mirando al castaño.

- Porque no puedo… ella no quiere hablarme, ni yo quiero hablarle…

- No te mientas, si quieres hablarle…

- Si, pero…

- Ella fue tu novia, la sigues queriendo… y aún así dejas que todo se escape de tus manos, no te entiendo…

- Creo que mi destino no es estar junto a Sakura Miharu…

- Puede ser… quizás debas abrirte a otras oportunidades Syaoran…

El castaño parpadeó sacando por un segundo a Sakura de su cabeza y miró a Miharu que la miraba expectante.

- El día que deje de pensar en Sakura, va a ser el día en que realmente la haya olvidado. – Respondió secamente

Miharu agachó la mirada, se dio cuenta del error que había cometido y solo atinó a apoyar una mano en el hombro del castaño. Si lo que quería era conquistar a Syaoran Li no debía cometer más errores.

Sakura siguió caminando por el parque del colegio. ¿De que servía tener dinero, un padre de renombre y poderoso, si se sentía tan vacía por dentro? Ya en su casa no entraba el sol, en el colegio… se sentía sola. Desolada. Mil veces se había preguntado ¿Qué se siente? Había probado tantas cosas ya para sentir otra cosa que no fuera ese vacío que la albergaba, había tocado fondo… Ahora ni Tomoyo estaba a su lado, solo su fiel amigo Kerberos. Tenía un nudo en la garganta. Lo había perdido todo, o al menos así se sentía. Estaba enamorada, y ni siquiera eso podía hacerle bien, solo sufrir… pero quizás… el problema estaría en ella, no en el resto del mundo, quizás ella no estaba destinada para querer ni recibir cariño de nadie, ya que ni de su padre lo recibía.

- Tengo que solucionar esto de una vez… y así vivir en paz… aunque sea sola, pero en paz.

Si, era verdad… si no arreglaba sus asuntos con el pasado nunca podría vivir en paz, y no podía esperar mas tiempo… tenía que ser esta noche… pero… ¿Ella estaba preparada para eso? ¿Tendría la fuerza para ver a los ojos al único hombre que estaba en libertad y vio todo lo que le ocurrió siete años atrás y no hizo nada para ayudarla? ¿Estaría Takedo Irokashi dispuesto a hablar con ella y darle el paradero del hijo de puta que arruinó su vida?
Apretó fuertemente los puños. Ella si estaba lista, y sin tardar, ese viernes se escaparía del colegio para buscar a Takedo, sin importar que eso significara su expulsión del colegio y el repudio total de su padre.

Buenas... espero que les haya gustado el capítulo :o
Bueno, como podemos ver, Tomoyo se peleó con Sakura, por lo que perdió el apoyo incondicional de su mejor amiga... de todos modos hay que ver lo que ocurre en el proximo capitulo.

Syaoran es un idiota, pero... bueno con él faltan... un par de capítulos :) igual, en el capitulo que viene hay una escena S&S bastante interesante :o
Por otro lado, Tomoyo tiene "aventuritas" con Eriol... cosa que no va a terminar bien.., o si? solo les digo que Spinelsun no es un santo.
En el capítulo que viene también se va a ver una parte de la misteriosa familia de Kerberos... mas que nada el porque él es tan resentido de la vida. Y por fin Sakura irá a la casa de Takedo... pero flor de sorprecita se va a llevar cuando llegue alla :o.

Bueno, bueno, no adelanto mas... ahora por ultimo les dejo los "adelantos" y saquen sus propias conjeturas.

Proximo capítulo...

- Sakura… ¿Por qué no hablaron como personas civilizadas? ¿Por qué no le das una oportunidad para que se explique?

- ¡No! Es que estábamos hablando como personas civilizadas, lo juro. Pero al idiota se le ocurrió besarme, ¿entiendes? ¡Besarme!

- ¿Y tú accediste?

- ¡Yo no quería!

- No te he preguntado si querías o no Sakura, solo te pregunté si accediste.

- ¡Si! ¡Si! Lo besé como una maldita condenada derritiéndome en sus brazos y temblando como una hojita recién caída del árbol.

- Ay Sak…

- Es un idiota, no quiero saber mas nada de Syaoran Li en lo que me queda de vida.

- Pero… ¿Por qué no lo escuchas?

- No tengo nada que escuchar que venga de él.

- Yo creo que si Sakura. – Lo único que vas a lograr con tu actitud cabeza dura, es perder, y no solo a Syaoran, muchas cosas mas en tu vida.

Ejem, ejem... NO COMENTS jajaja.

Espero sus comentarios :) que siempre me hacen muy bien :) muchas gracias a todos :).
Julieta (F)