Hola, mis queridos lectores. He venido con un capítulo nuevo de esta hermosa historia. Espero que puedan ayudarme dándole like a mi página de Facebook EAUchiha-Fanfiction y a mi Facebook personal Anne Kristina Rodríguez (en mi perfil está el enlace directo a ambos perfiles) desde allí estaré pendiente de ustedes y publicaré sobre mis próximas actualizaciones.

Agradecimientos especiales a mi Beta: Hikari Takaishi Y

Espero que la lectura sea de su total agrado.

Los personajes de Naruto pertenecen a Masashi Kishimoto.


Capítulo 20.

Año 2008- Marzo 7.

Sasuke— escuchó la voz de su amigo.

Hmp— masculló en respuesta, sin dejar de leer el libro que Kakashi le había ordenado leer.

¿Qué vas a hacer al salir de aquí?— preguntó en murmullos, pues ambos estaba en la biblioteca pública y no querían ser regañados por escandalosos.

Tengo clases con Kakashi, ¿por qué?— interrogó con aburrimiento.

Me preguntaba si te gustaría ir conmigo a una fiesta que organizó Neji para esta noche.

Veré si mi madre no está ocupada para que le eche un ojo a Sarada— de verdad le había interesado salir con su amigo esa noche.

Entre sus clases a tiempo completo de fotografía, la próxima mudanza y Sarada, se había olvidado un poco de él mismo. Aunque tampoco es que él sea amante de esos lugares, pero lo hacía más que todo por Naruto. Últimamente ha estado evadiendo sus invitaciones y no porque no quiera, sino porque no puede. Comprendía que su amigo estaba demasiado estresado, pues pronto se iría a la universidad y no se sentía mentalmente preparado para esa nueva etapa en su vida educativa.

Al terminar aquí, ven conmigo a las clases, luego nos vamos a casa y de allí nos vamos— continuó— no me molestaría prestarte algo de ropa— Naruto esbozó una sonrisa de oreja a oreja. De verdad necesitaba pasar tiempo con su mejor amigo.

Naruto le parecieron muy interesantes las clases de Sasuke, se olvidó un poco de sus propios problemas y comprendió un poco lo que era la profesión que su amigo había escogido.

Cerca del anochecer, ambos arribaron a la casa del Uchiha. Al entrar, fueron recibidos por una alegre Mikoto.

¡Llegaste justo a tiempo!— exclamó eufórica— que gusto tenerte de visita, Naruto-kun— saludó al visitante en el mismo tono.

¿A tiempo para qué?— interrogó intrigado.

Sarada-chan ha estado intentando levantarse durante toda la tarde— notificó.

Inmediatamente, el joven padre mostró interés y siguió a su madre, en compañía de su amigo. Vio a Fugaku incentivándola a ponerse de pie y a Itachi con la video cámara, siguiendo de cerca los movimientos de la infante.

Estábamos esperándote, hermanito— habló Itachi, igualmente emocionado que su madre— veamos si tu presencia la ayuda a dar sus primeros pasos.

Ponte por aquí— le indicó su padre con una sonrisa.

Sasuke tomó el lugar de Fugaku y se colocó de rodillas.

Sarada— la pequeña sonrió al reconocer su voz y lo miró con esos enormes y brillantes ojos que tanto amaba— ven con papá— aplaudió una cuantas veces, llamándola a acercarse a él.

Ella apoyó sus manos en el suelo y se levantó tambaleante. Mikoto se preparó para sostenerla en caso de que perdiera el equilibrio, pero la niña se mantuvo.

Eso es, princesa, ¡Ven con papá!— llamó Sasuke con entusiasmo.

Sonrió abiertamente al verla acercarse a él a paso lento pero seguro. Sarada recorrió caminando los pocos metros que la separaban de su padre y él sonreía feliz, su pequeña había dado sus primeros pasos y él había llegado a tiempo para presenciarlo.

¡Muy bien!— clamó Mikoto encantada, llorando a moco tendido— Qué niña tan lista...

En cuanto Sarada estuvo frente a él, la tomó en brazos y dejó un beso en su mejilla. Su corazón latía desaforado, su niña estaba creciendo cada día más y él estaba allí para presenciarlo.

Debes estar orgulloso, amigo— Naruto le acarició la cabeza a la niña y le dedicó una sonrisa. Él quería demasiado a esa niña, tanto que le emocionaba estar presente en un momento tan importante para ella y su padre, quien no dejaba de mirarla con cariño.

Naruto prefirió dejar a un lado sus planes y pasar una noche con la familia Uchiha... pasando tiempo con Sasuke y su hija antes de irse a la universidad.

...

Mebuki miró con tristeza a su hija dormida en el sofá, tenía bolsas oscuras debajo de los ojos, a causa de las malas noches que ha tenido. La noche anterior Sakura había llegado llorando al enterarse que su hija se había enterado de todo... y que también, estaba en el hospital.

Se sentía impotente, cada día que pasaba, el corazón de Sakura se marchitaba más y más. Y ella no podía hacer nada al respecto. O eso fue hasta que decidió que debería hacer algo.

Sabía que Sakura iría a tribunales a intentar retirar la demanda en compañía de Sasuke. Su hija estaba dando todo de sí misma para recuperar a su familia y ella va a ayudarla, siente que tiene la obligación de hacerlo por no haber sido una buena madre desde el principio.

Salió de allí antes de que Sakura despertará, tenía una idea de como ayudarla y no la desperdiciaría. Tomó un taxi, esperando ansiosamente llegar a su destino. El hospital donde está Sarada.

Preguntó en recepción el número de habitación de la niña, su plan era revelarles la verdad a los padres del Uchiha y así quitarle un peso de encima a los hombros de su hija.

Vio a la pelinegra salir de la habitación en compañía de su esposo, ambos venían tan distraídos que ni siquiera se dieron cuenta de que ella iba directamente hacia ellos.

— Mikoto— pronunció haciendo notar su presencia.

— Mebuki— dijo la Uchiha con desprecio— ¿Qué haces aquí? Se supone que nadie sabía lo que le pasó a mi nieta.

— No importa como lo sé— debatió— solamente quiero unos minutos de su tiempo.

— ¿Para qué?— cuestionó altanera.

— Sólo quiero que me escuches— pidió— Sé que tú y tu familia piensan lo peor de mi hija, incluso ella lo hace de sí misma. Pero mi intención es hacerles saber lo mucho que están equivocados todos.

— ¿Ah, sí?— inquirió con sarcasmo— Pues me gustaría ver que es lo tienes que decir... pero eso no cambiará las cosas— declaró decidida.

La Haruno suspiró con pesadez y les pidió que la acompañarán a la cafetería del hospital. El matrimonio Uchiha se sentó frente a ella, esperando que se dignara a decirles la verdad.

Se convenció que era por el bien de su hija y sacó una carpeta que ha llevado consigo desde que vino a quedarse con Sakura cuando le llamó desesperada por la supuesta demanda que ella no hizo. Mientras la pareja revisaba el contenido de la misma, ella les relataba con detalles lo que fue la vida de la pelirrosa desde que dio a luz.

— E-esto es...— Mikoto cerró la carpeta y se la entregó a Mebuki, sentía como su el contenido de eso la quemara. No sabía cómo sentirse al respecto, mal por la pelirrosa, molesta por haberla juzgado mal y permitir que su hijo sea cruel con ella.

— Lo sé, imagina lo que fue para ver a mi hija así...— musitó con la mirada gacha y las lágrimas a punto de salir.

— Perdóname— Mikoto miró a su esposo, quien aún permanecía estupefacto por todo lo que acababa de enterarse— perdónanos, no debí juzgar mal a Sakura... ella ya ha sufrido demasiado y lamento mucho que parte de ese sufrimiento sea por nuestra culpa.

— No es a mí a quién tienen que pedir perdón, es a ella. Sakura es quién ha sufrido— decretó.

— ¿Qué hay de la demanda?— preguntó Fugaku con severidad.

— Sakura no tuvo nada que ver en eso— aclaró— lo hizo una mujer que fue su amiga, dice que lo hizo por su bien y porque está segura de que Sasuke-kun será incapaz de llevar la crianza de Sarada-chan.

— Tonterías— bufó Mikoto ofendida— Mi hijo es un padre excelente, incluso yo tuve que morderme la lengua por haber dudado de su capacidad para cuidar de ella.

— Sakura piensa lo mismo— comentó más relajada— Pero Ino no quiere dar su brazo a torcer.

— Esa tal Ino se las verá conmigo un día de estos— refunfuñó indignada la Uchiha.

— Lo mejor será regresar con Sarada, me preocupa que esté sola por mucho rato— intervino Fugaku.

— ¿Ella cómo está?— interrogó Mebuki preocupada.

— Físicamente no sufrió ninguna herida grave, pero su corazón...— su voz se quebró antes de continuar— está triste porque no ha visto a Sasuke desde que despertó. Ella le dijo a mi hijo que no quería verlo por ahora y él respetó eso, hasta el punto en que estuvo sentado frente a esa habitación desde el día que la internaron hasta que despertó ayer... Sarada es una niña muy jovial, siempre tiene un tema de conversación. Pero ahora, no quiere hablar, no sonríe, siempre está pensativa y con un semblante triste.

— ¿Puedo...— vaciló un poco—... verla?

— No creo que sea prudente, no sabemos cómo reaccionará— dijo preocupada la pelinegra.

— No pensaba decirle quien soy, no hasta que ella hable con su madre— aseguró.

— Está bien— accedió no muy segura— Vamos, en un rato le darán el alta. Debo llamar a Sasuke para avisarle.

Su cuerpo tembló con nerviosismo cuando Fugaku les abrió la puerta de la habitación de Sarada. Tal y como Mikoto había dicho, ella lucía triste, con la mirada perdida en la nada y poco dispuesta a entablar una conversación.

— Sarada-chan— llamó con dulzura. La aludida levantó los ojos, dándole a entender que tenía su atención— ella es Mebuki— señaló a la Haruno— es una vieja amiga.

— Hola, preciosa, es un gusto conocerte— le dedicó una sonrisa maternal.

— Mucho gusto— respondió cortésmente y volvió a perderse en sus pensamientos.

Pensar estar frente a ella la pondría nerviosa. Pero al mismo tiempo la llenaba de una alegría indescriptible. Era una niña preciosa, parecida a su hija y a Sasuke, como le había dicho Sakura cuando la vio por primera vez. Veía mucho de Sakura en ella, de hecho si no fuera por el cabello y ojos oscuros, sería una réplica de su madre. Sin mencionar que Sakura usaba el cabello largo a esa edad.

Horas después, al ver cómo Sarada enfrentó a sus padres, Mebuki tuvo que quedarse más tiempo con Sakura. El corazón de Sakura estaba destruido y temía que volviera a intentar acabar con su vida... más aún al enterarse que recientemente trató de hacerlo.

Días posteriores, cuando vio a padre e hija frente a la puerta de su hija, algo le dijo que todo estaría bien y su corazonada no falló. Sakura recuperó a su hija, aunque con Sasuke le estaba costando más trabajo. A los pocos días la pelirrosa se fue a vivir con ellos, era nuevamente una mujer plena y feliz. Hacía años que no la veía sonreír y hablar del modo en que lo hacía.

Pero aún sentía que le debía algo, Mebuki tenía esa idea en mente desde hace mucho y sin importar lo que Sakura piense al respecto, ella lo hará. Pronto Sasuke se enteraría de la verdad, quiera o no...

...

Sarada estaba descansando al borde de la pista de hielo, con una expresión divertida sin dejar de observar a sus dos amigas.

— ¿Qué sucede, Chōchō? Alardeaste diciendo que sería pan comido— comentó con diversión. Junto a ella, su amigo Mitsuki rió.

— E-es muy difícil— dijo sosteniéndose de sus rodillas, mientras intentaba recuperar el aliento. A su lado, Mirai lucía igual.

— Te burlas porque para ti es fácil— acusó Mirai con dificultad— lo llevas en la sangre...

— Te equivocas— interrumpió la Uchiha empleado el mismo tono— podría haber sido como mi papá, él no es bueno en esto.

Esa tarde, Sakura había invitado a Sarada y sus amigos a participar en una de sus clases. La Haruno conocía el interés de las niñas en aprender a patinar, en cambio con el niño albino, ella deseaba conocerlo.

— No imagino a Sasuke-san en una situación vergonzosa de este tipo— intervino Mitsuki.

— ¡Cierto!— exclamó Chōchō, señalándola— Sasuke-san es un tipo genial, no puede no ser genial en algo como esto— Mirai asintió efusiva, estando de acuerdo con la Akimichi.

— Hmp— puso los ojos en blanco.

Ellas no sabían nada. Su padre estaba lejos de ser perfecto, era un gruñón que parece detestar a todo el mundo, con un terrible despertar. Cree que todas las personas entienden lo que él quiere decir con su monosílabo, cosa que ella heredó también. Pero claro, sólo los que conviven con él a diario saben como es en realidad.

— ¿Se están divirtiendo?— Sakura llegó hacía ellos con una sonrisa.

— Yo sí— respondió Mitsuki— gracias por invitarme.

— No hay de qué, moría por conocerte, Mitsuki-kun— dijo alegremente.

— Chōchō y Mirai están teniendo dificultades para mantenerse de pie en el hielo— comentó Sarada burlona.

— ¡No es cierto!— exclamaron ambas sonrojadas.

— Es algo normal la primera vez— aseguró ella— es cuestión de práctica.

— Papá está aquí— Sarada señaló al Uchiha, quién se sentó junto a los padres de los niños que estaban en la clase de la pelirrosa.

— Iré a darles unas instrucciones a los niños para que luego nos vayamos— indicó con una sonrisa— luego de aquí, vamos por unas pizzas y después dejaremos a Mitsuki-kun en su casa.

...

Sakura se acercó hacia él, después de que los niños se hubieran ido todos y le dio un beso, aprovechando que su hija y sus amigos estaban distraídos.

— ¿Cómo fue tu día?— preguntó cariñosa.

— Bien, ¿Y el tuyo?— dijo él de regreso— ¿Esos cuatro no te dieron problemas?

— Por supuesto que no, Sarada es una niña bien portada y Mitsuki-kun no molesta para nada— respondió encantada— Chōchō y Mirai tuvieron sus complicaciones para mantenerse en el hielo, pero creo que si son perseverantes, lograrán hacerlo bien algún día.

— ¿Qué vas a hacer el viernes en la noche?— le preguntó al oído con voz ronca.

— Tengo una cita con un bombón de cabello negro— ronroneó siguiéndole el juego.

— Dile a ese idiota que tienes algo mejor que hacer.

— A ver, ¿qué podría ser?— inquirió divertida.

— Nos vamos los tres juntos al parque de Diversiones, Sarada me dijo desde hace mucho que quería ir y lo había olvidado— respondió.

— Está bien, tendremos un viernes en familia— aceptó encantada.

Pero, eso no significa que te salvarás de mí esa noche— le susurró al oído.

— Anoche dijiste lo mismo— musitó haciéndose la víctima.

— Es cierto, no te salvarás de mí, ni esta noche, ni las que vendrán— sonrió seductor.

— Dejen de coquetear y vamos, tengo hambre— demandó Sarada ocultando su alegría.

Sus padres se mostraron incómodos y se levantaron dispuestos a seguir a los niños, pero una voz autoritaria los hizo detenerse.

— Veo que al final decidiste seguir con esto, aunque sea como una mediocre instructora— vociferó la mujer con sarcasmo.

— Tsunade— gruñó Sasuke entre dientes. La rubia se mostró sorprendida al verla junto a su ex novio.

— ¿Qué haces tú aquí?, ¿Qué no se supone que no tenías dinero para pagar por encontrarlos?— cuestionó con dureza.

— Ese no es problema tuyo— rugió furioso. Sakura le sostuvo la mano intentando calmarlo, ella no pretendía asustar a los niños.

— Tsunade, por favor, no vayas a comenzar— le pidió.

— ¿Y dónde está la criatura? ¿Era niña o niño? No lo recuerdo, aunque tampoco era que me importara mucho— hasta ese momento, no había reparado en la presencia de los niños. Inmediatamente supo cuál era la de ellos, no hizo falta preguntarlo más. Esa mocosa es idéntica a sus padres por donde se le mire. — Así que ella es la razón por la que dejaste tu lucrativa carrera por dos años— miró con desdén a la niña, la cual aferró sus manos a la camisa de su padre.

— Te pido amablemente que no hables así de ella— pidió Sakura en un tono amenazante.

— Nos vamos— decretó Sasuke— no vale la pena discutir con ella, sabes bien que nunca entenderá razones.

— De no ser por él...— continuó— tendrías todo lo que siempre quisiste, hubieras sido una patinadora reconocida por sus récords mundiales y no por haber cortado la cara de una mujer con la cuchilla del patín.

— Esto no tiene sentido, yo escogí mi propio camino. Yo decidí amar a Sasuke, decidí ser madre a esa edad. Y no fue un error, mi único error fue dejarlos por tantos años— expresó Sakura con tristeza.

Sasuke y Sarada sintieron una punzada de culpabilidad al escucharla. Ellos querían incluir a Sakura en sus vidas, siendo ignorantes de lo que ella vivió. Pero cada vez es más difícil ignorarlo, en algún momento iban a tener que saberlo.

— Aún no lo saben ¿Cierto?— sonrió con burla, Sakura frunció el ceño— Qué predecible eres...

— Tsunade— interrumpió bruscamente— no te atrevas a decirlo, no es el momento para tener esta conversación. Respeta la presencia de los niños.

— Bien— chasqueó la lengua— Vi una de tus clases, veo que sigues en forma. Hay una competencia en puerta, si quieres participar, llámame. Dejaré mis datos en la oficina del dueño.

Sasuke le lanzó una mirada fulminante. Que esa mujer estuviera cerca de ellos, no significa nada bueno. Ella ocasionaba constantes conflictos entre él y Sakura, tanto que una vez ella le terminó por mensaje de texto. Pero esta vez no lo permitiría, en esta ocasión la persona lastimada podría ser Sarada y eso no era algo que nuevamente dejara pasar.

— ¿Qué tienes, mocoso?— cuestionó con una sonrisa burlona— no me digas que seguirás siendo un estorbo para su carrera, tú y esa niña...

— Ya no soy un niño, Tsunade. Esta vez no te permitiré que jodas mi vida y la de mi familia— dijo fríamente.

— Papá, me quiero ir...— pidió Sarada jaloneando la camisa de Sasuke.

No podía soportar la mirada de esa mujer sobre ella, ni tampoco que sus padres estén tan a la defensiva. Ella intercalaba la mirada de su padre a su madre y viceversa.

— Nos iremos en un momento, cariño— aseguró Sakura con una sonrisa tranquilizadora.

— ¿Qué decides, Sakura?— insistió ella— volver a las competencias o seguir dando clases mediocres...

— Amo dar clases— afirmó— y por supuesto que me encantaría volver a hacer lo que he amado toda mi vida, pero no por eso dejaría mi trabajo con los niños.

— Espero tu respuesta— sentenció.

En cuanto Tsunade se retiró, miró a Sasuke. Él seguía mirando con rabia el lugar por donde ella había desaparecido.

— Vamos a comer— anunció tratando de disipar el ambiente tenso. Él la miró de reojo, ella supo que quería decirle algo y se estaba conteniendo por la presencia de los niños— ¿Quieren unos helados también?— ofreció tratando de quitarle la expresión de preocupación a ellos. Inmediatamente todos aceptaron su oferta— Hablaremos de esto en casa ¿vale?— trató de negociar con él en voz baja. Sasuke asintió en respuesta y comenzó a caminar a salida.

Ella le dedicó una sonrisa a ellos y les indicó que salieran también. Sakura pensó que la oferta de Tsunade no era tan mala, pero ella entendía los sentimientos de Sasuke. Que ella volviera a tenerla como instructora, significaba disputas entre ellos. Y Sarada también podría salir herida por su culpa, cosa que no permitiría.

...

Esa tarde, llegó al edificio solo. El vigilante se extrañó por la ausencia de la pelirrosa y su hija, ya que ellas siempre llegaban con él. Pero Sarada había ido a merendar con Mikoto y Sakura dijo que le haría un favor a Sasori.

— Buenas tardes, Uchiha-san— saludó cordialmente el hombre.

— Buenas tardes— saludó por cortesía, la verdad no estaba de humor para hablar con nadie.

— Llegó un paquete para usted esta mañana— informó.

— ¿Quién lo trajo?— interrogó.

— La persona no quiso identificarse, pero insistió en que se lo entregará directamente a Uchiha Sasuke— contestó tendiéndole un sobre amarillo, el cual estaba grueso por todo lo que contenía.

— Gracias— puso el sobre bajo el brazo y subió el ascensor, esperando llegar a su departamento y así conocer el contenido del mismo.

Se instaló en el sofá y sacó lo que había dentro. Al revisar la carpeta que estaba en sus manos, abrió los ojos desmesuradamente. Su garganta se secó, sus manos temblaron imperceptiblemente. Lo que había en esa carpeta tenía que ser mentira... eso no podía ser real...


Hasta aquí el capítulo de hoy.

Mis amores, debo decir que Photograph está a tres capítulos de su final, o quizás dos, no estoy muy segura. Cambiando de tema, ¿qué creen que suceda en el capítulo siguiente? Déjenme conocer sus teorías…

Espero que se tomen la molestia de dejarme su opinión por medio de un review.

Nos leemos en el próximo capítulo, hasta la próxima.

EAUchiha.