Tribulaciones

.

.

.

Capítulo 20

.

.

.

Dolía más de lo que había pensado. ¿Y qué hubiera pasado si su padre y el señor Vegeta no hubieran elevado su ki de una manera tan grande? Seguramente Kagome no lo hubiera sentido y sería Gohan quien en esos momentos guaría a la fémina al encuentro con Goku. Eso habría sido peor. Apenas lograba contenerse para no ir a detenerla y pedirle que le diera una oportunidad porque él si la amaba con todas sus fuerzas, no como su padre que lo único que le interesaba era pelear y que ni siquiera era conciente de los sentimientos que ella tenía hacia él.

Pero se contenía.

Todo lo había planeado desde que Trunks había venido a su casa en busca de Goten para ir a entrenar. Le había comentado casi al azar que su padre desafiaría a Goku ese mismo día por la tarde, pero que no valdría la pena ir a ver la pelea porque se teletransportarían al mismo planeta con pocos habitantes y de más resistencia que la última vez. En ese momento fue cuando Gohan lo decidió. Encontraría la forma de llevar a Kagome hacia su padre antes de que se fueran de la Tierra.

Al final todo resultó más cencillode lo que había pensado, tanto, que no tuvo que guiar a su amiga hacia el lugar donde Trunks le había dicho que estarían, y eso era precisamente por el abrupto incremente de sus ki que los había delatado. Ese era otro asunto que no estaba claro para Gohan. ¿Qué habría pasado para que fuera así? ¿Iban a pelear ahí sabiendo que ponían en peligro la Tierra? Sorprendentemente, no era lo que más le importaba. Luchaba contra si mismo para soportar el que la chica que amaba se fuera hacia los brazos de su propio padre. Agradecía no tener que presenciarlo. Gracias al tremendo ki que se podía sentir de Vegeta y Goku es que Kagome podía ir por su cuenta ¡¿Pero de qué se quedjaba? Él mismo la había lanzado a a los brazos de su progenitor.

Mientras en esos instantes apretaba los puños con impotencia, intentaba recordar la razón de sus acciones. ¿Por qué había hecho eso? Trató de tranquilizarse y luego pudo hallar la respuesta que había sido nublada por su deseo de quererla solo para él.

Todo había sido por ella... solo por ella...

Gohan había ideado ese plan porque se sentía dolido... le dolía que Kagome nunca podría amarlo como lo hacía con su padre, o incluso solo amarlo. Sin embargo... había un dolor que era mucho más filoso, más intendo... y eso era verla tan infeliz...Así es. Él no podía soportar ver como cada día ella se desmoronaba cada vez más como una hermosa flor que se marchitaba. Es por eso qué él había dejado atrás su propio dolor y los abrumadores celos hacia su progenitor.

Podía sentir el ki de Kagome acercarse poco a poco hacia el lugar donde estaban los dos guerreros sayajíns, al parecer, habían comenzado a pelear y Gohan no podía imaginarse el por qué. Empero, lo que más le importaba, lo que más ocupaba su mente era tratar de imaginar que es lo que haría su amiga. Él había hecho el trabajo de darle el impulso que ella necesitaba para animarse a ir con Goku, pero de ahí en más era la propia Kagome quien decidiría que hacer una vez que lo tuviera en frente, y eso si es que lo lograba. Ahora que lo pensaba, no estaba seguro si podría hablar con él, pues cuando su padre estaba en medio de una pelea, solo podía concentrarse en eso. ¿Habría hecho mal en mandarla allá? ¿Y si le pasaba algo? No. Su padre no lo permitiría por muy enfrascado que estuviera en la batalla contra el señor Vegeta. Lo único que esperaba era no haber cometido un error en un intento desesperado por tratar de ayudarla.

.

.

.

En esos momentos que volaba hacia donde se libraba el campo de batalla. La mente de la fémina navegaba hacia el pasado tratando de discernir el momento en que el sayajín más poderoso del universo se había adueñado de su corazón, y la verdad era que no lograba hallarlo. Pensaba que quizá había sido mientras entrenaba con Gohan debido a que fue en esos momentos donde ella se había comenzado a sentir extraña ante la presencia del señor Goku. ¿Pero cuando exactamente?

Mientras Kagome se acercaba cada vez más hacia los dos sayajíns, sentía que aún había algo en su interior que debía ser descubierto, algo que era crucial, pero... ¿qué más debía saber? ¿Y por qué justo en ese momento tenía que pensar sobre eso? Kagome tan solo iba ir a verlo, no es como si fuera a decirle algo o a hacer algo en especifico, sin embargo... algo dentro de ella no paraba de perturbarla, no era la misma voz de siempre que le gritaba en la cara lo que ella no era capaz de aceptar, era otra cosa... algo que no podría describir con facilidad, era como si algún recuerdo tratara de surgir , un recuerdo que ansiaba ser liberado de las profundidades de su alma o de lo que fuera que lo mantenía acutivo en ese lugar.

-¿Qué es lo que me ocurre ahora? -llevó ambas manos hacia su pecho como si eso pudiera calmar un poco las ansias que tenía. -Hay algo... estoy olvidando algo... pero... encuentro muy dificil poder discernirlo... es como si en mi interior hubieran varios filtros a mis recuerdos...

Trató de no darle demasiada importancia, pero le resultó imposible, y de la nada, su mente comenzó a recordar fragmentos de los momentos en los cuales ella entrenaba con Gohan mientras el señor Goku estaba presente. Claramente al principio Kagome no tenía ningún problema ante su presencia, pero tenía que admitir que ese señor siempre la había hecho sentir extraña aunque siempre de una manera cálida. Sin embargo, no era algo que le había afectado tanto, eso vino despúes...

Con el pasar de los meses, Kagome descubrió que se sentía realmente nerviosa y perturbada ante la presencia del señor Goku, y esos sentimietos aumentaban de una forma progresiva.

-Él... siempre me hizo sentir rara... desde que lo conocí... pero... -se queda un rato en silencio como en un estado de trance, como si tratara de entenderse a si misma. -hay algo más... sé que hay algo más... yo... ¿desde cuando amo al señor Goku exactamente...? es como si...

Su dicción fue interrumpida cuando sintió una explosión de poderes aún estando lejos.

-Sus poderes... son enormes... -pensó notablemente sorprendida.

A pesar de que su mente se hallaba algo desconectada de lo que pasaba a su alrededor, seguía teniendo esa tremenda ansiedad de volver a ver al señor Goku luego de tanto tiempo, es por eso que al principio había volado a toda velocidad, sin embargo, a medio camino, redujo su velocidad a una promedio y su mente comenzó a elucubrar nuevamente.

¿Exactamente a qué iba? ¿Qué haría? Iba a despedirse. Se suponía que eso debía estar más que claro para ella, pero... ¿cómo lo haría? es decir, no es como si ella simplemente fuera a verlo para decirle un mero "adiós", si eso pasara seguramente el señor Goku la miraría desconcertado, pues él no sabía de los sentimientos que ella albergaba hacia su persona, además, estaba el hecho de que con toda seguridad ni siquiera notaría su presencia ya que era bien conciente de que cuando comenzaba un combate se concentraba al cien por ciento en el, entonces, solo le quedaba observarlo desde una distancia donde no pudiera fastidiarlo, pues esa, sería la última vez que lo vería, o al menos eso es lo que había pensado en el momento en que había decidido despedirse de él, empero, la verdad es que eso sería practicamente imposible. Gohan era uno de los mejores amigos de Kagome, y por ende, en algún momento tendría que verlo ya que él siempre estaba cerca de la casa de su padre entrenando.

-Será muy dificil no verlo -suspiró resignada. -pero ya me decidí a olvidarme del señor Goku. Tal vez sea imposible no verlo en algunas ocasiones, pero las reduciré al máximo. Debo hacerlo por Gohan, por mí... por todo...

A pesar de que se hallaba decidida ante lo que iba a hacer luego de ese día, aún no estaba segura de lo que haría en cuanto lo viera. Si esa era una despedida, tal vez lo mejor era hablar con él sobre lo que sea tan solo una amena conversación que le permitiera acercarse hacia él por última vez, ya que en las siguientes veces que se vieran , ella procuraría evitarlo lo más posible y de la forma más sutíl que pudiera, así es, ya no sería lo mismo... Pero entonces... ¿Por qué había elegido justamente ese momento para hacerlo? Justo ese momento que sabía que tal vez ni siquiera notaría su presencia. La única respuesta estaba en que su corazón nuevamente le había ganado a la razón, aquello de la despedida era solo una excusa provocada por su anhelo de verlo aunque sea de lejos debido a que en esos momentos podía saber exactamente donde se encontraba cuando en el pasado lo había buscado en varios lugares sin exito.

-No debería ir... -detuvo su vuelo repentinamente. -¿Para que estoy yendo? No tiene sentido...

La mirada de Kagome en esos instanates residía sobre la tierra rocosa que se hallaba abajo de ella a varios metros de sus pies.

El sonido de un temblor en el suelo y el aplastante choque de energía sobre ella la estremeció de sobremanera haciendo que saliera de su enfrascamiento repentinamente como si recien fuera consiente de lo que estaba pasando a su alrededor.

-E-Esos s-son... el señor Goku... y el señor Vegeta... -declaró mientras los veía pelear a una velocidad que apenas podía seguir con sus ojos.

Todos los músculos de su cuerpo se tensionaron como si cargara con un gran peso encima de ella mientras sus ojos se abrían de par a par con una mezla de asombro y fascinación.

-Este poder... es... increible... es totalmente sobrenatural y está fuera del alcance de cualquier ser de este planeta... -pensó mientras de su frente empezaban a surgir gotas de sudor debido a la presión que su cuerpo estaba soportando. -Las grandes descargas de ki que destilan sus cuerpos mientras pelean son tan abrumadoras. Aún estando a una gran distancia de ellos mi cuerpo apenas puede resistirlo. Así que este... es el poder de los sayajíns...

Goku y Vegeta peleaban a la par. Ambos esquivaban sus ataques estudiando que tanto había progresado el otro en su entrenamiento. Sorprendentemente, Goku tenía dificultades en seguir los movimientos de Vegeta, él lucía bastante furioso, tanto, que en cuanto se vieron, el de cabellos en forma de flama había empezado a atacarlo sin siquiera saludarlo.

Se suponía que las cosas no debían ser así, se suponía que no debían pelear ahí ya que La Tierra podría ser destruida si elevaban más su ki, es por eso que Goku ni siquiera se había convertido en súper sayajín, y si él no lo hacía, por supuesto que Vegeta tampoco lo haría, esa era una forma que tenía Goku de limitar los poderes de ambos para no provocar un daño mayor al planeta.

-¿Por qué Vegeta tiene que ser tan enojón? Aún no olvida esa ira que me tiene por haberle ganado la última vez, es por eso que apenas me vio comenzó a atacarme sin que ni siquiera tuviera tiempo de teletransportarnos al otro planeta que se halla lejos de aquí y que es más resistente y tiene pocos habitantes. Lo único que me queda es neutralizar sus movimientos para poder hacerlo, ¿pero cómo lo haré? necesito unos cuantos segundos para poder localizar el ki de los habitantes de ese planeta para hacer la teletransportación.

Kagome seguía observando la batalla a una distancia "prudente" no dejaba de sorprenderse del poder que los dos guerreron poseían, y al mismo tiempo, se hallaba preocupada por el señor Goku porque podía notar que el señor Vegeta le estaba trayendo problemas ¿Acaso él había superado sus poderes? ¡No! Eso era imposible, ella se negaba a aceptar eso. El señor Goku era muy fuerte, siempre había salido victorioso de las batallas que había librado con anterioridad y esta vez no sería la excepción, además, ya le había ganado varias veces, él siempre le había ganado al señor Vegeta. Por otro lado, la fémina seguía apretando ambas manos contra su pecho sumamente preocupada.

-¿Por qué...? ¿Por qué está pasando esto...? El señor Goku no puede perder... él...

Pareció que su corazón se detenía cuando vio que el señor Vegeta le propinaba un gran golpe sobre la boca del estomago de su oponente dejandolo sin aire e inmovilizandolo por un instante el cual el de cabellos en forma de flama aprovechó para lanzar un ataque de ki sobre su rostro, haciendo que el señor Goku cayera.

-No puede ser...

-¡Señor Goku!

Kagome rapidamente descendió hasta donde caía el sayajín, sin embargo, él pareció recuperarse a media caida y volvió hacia donde estaba el señor Vegeta, haciendo que ella se detuviera y sintiera un pequeño alivio.

.

.

.

-¡Eres un imbécil, Kakaroto! -exclamó el principe sayajín a modo de reproche. -Sé perfectamente que este no es todo tu poder. ¡¿Acaso te estás burlando de mi?!

-¡Ya basta! ¡Sabes muy bien que no podemos pelear aquí! -le reclamó el otro guerrero.

-¡Poco me importa eso! -vociferó frunciendo el seño y haciendo cada vez más visible la venita que parecía ensancharse cada vez más en su sien. - ¡Pelea con seriedad!

-Si eso ocurre terminaremos destruyendo la Tierra. Dejame hacer la teletransportación. -trató de hacerlo entrar en razón.

-¡No me des órdenes maldito insecto!

Luego de aquellas palabras, Vegeta se lanzó nuevamente a la batalla mientras lo único que podía hacer Goku era defenderse de sus poderosos ataques.

-¡Maldición! Si tan solo pudiera neutralizar sus movimientos... pero me resulta imposible... ¿Cómo es que se volvió tan fuerte? ¿Qué clase de entrenamiento tuvo? -pensó Goku.

-¡Esto ya me está cansando!

De pronto, la mirada de Vegeta se posó sobre la de Kagome de forma agresiva como si esta le dijera que sabía perfectamente que llevaba un buen rato observando la pelea y que no le gustaba para nada. En ese momento, la joven se sintió intimidada, pero era mucho más fuerte su deseo de permanecer en ese lugar para ayudar al señor Goku si lo necesitaba, aunque también sabía que lo más probable es que lo que ella pudiera hacer no serviría de nada ante los poderes del sayajín. No obstante, eso no le importaba, sentía que no podía marcharse de ahí, sabía que era inútil quedarse pero necesitaba permanecer cerca de él aunque sea para mandarle buenos deseos.

A Vegeta no hizo mas que enojarlo más el hecho de que esa terricola no se fuera, pero de repente tuvo una idea para obligar a Kakaroto a pelear con más seriedad.

Goku sintió un escalofrío recorrer su cuerpo cuando vio en su contrincante una extraña sonrisa que no anunciaba nada bueno, ¿y ahora que es lo que planeaba?

En un rápido movimiento, Vegeta se alejó un par de metros de Goku y se tomó una fracción de segundo para lanzar un poder diferente a los anteriores, este contenía much más ki que los anteriores. Goku sabía que si lo recibía directamente, su cuerpo no lo resistiría y probablemente quedaría gravemente herido, por lo cual, cuando el ataque se dirigió hacia él, lo esquivó sin problemas, empero, un segundo escalofrío recorrío su espina dorsal cuando se dio cuenta que la sonrisa de Vegeta no desaparecía, ¿por qué seguía sonriendo? era como si él hubiera previsto que esquivaría esa energía con facilidad, como si en realidad, hubiera una segunda intensión en lo que había hecho.

-¿Qué ocurre, Vegeta? ¿Por qué sonries de esa manera? -se preguntaba desconcertado.

Observó como su sonrisa se amplió aún más. Lo cual hizo que -como si fuera algún tipo de reflejo- se diera la vuelta inmediatamente para mirar hacia donde se dirigía dicho ataque.

Finalmente lo había entendido...

En ese instante, pareció que todo se congelaba cuando se dio cuenta de lo que estaba pasando, entonces, sintió como si algo afilado recorriera sus entrañas, como si de pronto ese escalofrío que había sentido antes tomara una forma monstruosa que se instalaba en el centro de su estómago que hizo que un miedo terrible se apoderara de él.

Sus pupilas se habían reducido al máximo...

-Kagome...

En el momento en que Kagome vio esquivar ese terrible ataque por parte del señor Vegeta, Kagome se sintió aliviada y felíz, pero pronto vio que ese colosal poder se dirigía hacia ella.

Lo más lógico que cualquiera hubiera hecho en esos momentos era moverse rápidamente para hacer lo mismo que el señor Goku había hecho. No obstante, los músculos de su cuerpo parecían petrificados. No lograba hacer el más minimo movimiento. Se sentía abrumada por el tremendo poder que yacía concentrado en ese ataque.

Aquella bola de poder brillante se acercaba cada vez más a la fémina a lo que debía ser una velocidad impresionante, pero para ella todo su entorno estaba como en camara lenta.

A pesar de lo impresionada que se había sentido cuando vio la bola de energía acercarse hacia ella, esa emoción fue aplastaba por otro más grande cuando vio que la mirada del sayajín que le robaba el sueño se posaba sobre ella.

De pronto nada importaba, de pronto ese ataque que estaba a punto de impactar sobre Kagome parecía no existir para ella, ¿y por qué habría de prestarle la más minima atención? el señor Goku al fin la había notado y la miraba a ella... solo a ella...

-Me está mirando... al fin me está mirando... el señor Gokú me está mirando... vaya... solo hasta ahora me doy cuenta cuanto lo necesitaba aún cuando yo estoy... a punto de...

.

.

.

No había querido hacerlo hasta asegurarse de que la Tierra estuviera a salvo, porque aumentar su poder significaba llevar la pelea a otro nivel cuyas consecuencias la sufriría el planeta, pero la verdad era que Goku no había tenido otra opción, la situación lo llevó a convertirse en súper sayajín.

El poder que Vegeta había lanzado sin siquiera convertirse en súper sayajín era sorprendente incluso para el de cabellos en forma de ocho protuberancias, pero lo que había arrastrado a Kagome a casi caer por el precipicio de la muerte no había sido del todo su culpa sino también la de Goku.

Era evidente que Vegeta había notado la presencia de Kagome desde que ella había llegado, en cambio Goku, había estado tan concentrado en la batalla que no pudo notarla, y eso se debía a las dificultades que su oponente le estaba ocasionando al apenas poder sostener la batalla, al mismo tiempo, eso también había sido la causa de la ira de Vegeta. El de cabellos en forma de flama sabía que ninguno de los dos estaba peleando en serio, pero Vegeta presionaba a Goku para que lo hiciera. Sin embargo, este se reusaba porque si lo aumentaba para igualar el de Vegeta él también lo seguiría aumentando y así sucesivamente hasta poner en un gran peligro la Tierra. Goku estaba tan enfrascado en esos pensamientos, que ni siquiera se percató que Vegeta estaba elucubrando nuevas formas de obligarlo a pelear en serio, y ahí fue cuando se concentró en Kagome. Él sabía que si lanzaba un poder mucho mayor Goku lo esquivaría, pero en realidad, él no había sido su verdadero objetivo, y hasta se podría decir que Kagome tampoco lo era, el verdadero objetivo era obligar a Goku a expulsar más poder, de esa forma, Vegeta también lo haría, y ambos alcanzarían su verdadero potencial para tener un verdadero combate sayajín.

El resultado esperado por Vegeta había sido mucho más satisfactorio de lo que tenía predicho, eso hizo que se sintiera muy satisfecho porque todo indicaba que Goku tuvo que esforzarse demasiado en detener ese ataque, algo que en el pasado no habría sucedido jamás.

.

.

.

Toda la escena había ocurrido muy rápido como para poder asimilarlo, o tal vez era que Kagome aún estaba muy impresionada y desconcertada para darse cuenta de lo que acababa de ocurrir. pero en esos instantes, de lo único que era conciente era de que aún permanecía con vida. ¿Qué es lo que había pasado? se suponía que para esos momentos la joven ya debía de haber sido consumida por la veloz bola de ki que el señor Vegeta le había lanzado, sin embargo... no era así... ella seguía viva...

-¿Qué significa esto? ¿por qué sigo con vida...? ¿Qué está pasando...?

De pronto, Kagome salió del trance en el cual había caído producto del shock que la situación le había provocado.

No sabía si era el tiempo en que no lo había visto, o era esa increible transformación que acababa de presenciar por primera vez como si hubiera descubierto lo más increible de todo el universo, lo único que que sabía era que, al verlo, sentía algo que era muy dificil de explicar, en realidad, todo lo que ese señor le hacía sentir era dificil de explicar, se sentía embelezada... fascinada... maravillada... una extraña calidez que la llenaba de paz pero que al mismo tiempo la perturbaba y hacía que su piel se estremeciera de una forma indescriptible.

Los ojos de Kagome estaban abiertos de manera desmesurada mientras sus pupilas se dilataban como nunca antes, pues la visión que tenía era algo que recordaría toda su vida. Tenía todos sus sentidos agudizados. Estos se hallaban en el ápice de su máximo potencial, de su máximo esplendor solo para no perderse nada de lo que estaba presenciando, tan solo para no perderse nada de lo que el guerrero más poderoso del universo pudiera hacer.

Le agradecía a Kami-sama la existencia de ese ser que le había cambiado la vida de una forma radical, y también le agradecía haber podido presenciar ese momento en el que que se transformaba en un súper sayajín. Sin duda esa transformación era mucho más increible y sorprendente de lo que jamás se hubiera imaginado.

Lo tenía muy cerca pero no podía verlo de frente, de hecho, el señor Goku estaba de espaldas, pero aún así sentía que estaba en primera fila para poder contemplarlo. Esa aura dorada que destilaba su cuerpo era maravillosa y abrumadoramente poderosa.

Para Kagome toda esa escena aún seguía manifestandose con lentitud, pues quería ser capaz de escudriñar cada ínfimo detalle de ese momento. Su mirada estaba clavada sobre su espalda, lo cual la hizo ruborizar. Viendolo de esa forma el señor Goku lucía más varonil. Su espalda parecía una imponenete muralla que la protegía y eso era precisamente lo que estaba sucediendo. Él la había protegido, la había salvado nuevamente de morir al ponerse en frente de ella para recibir el poder que el señor Vegeta había lanzado y así desviarlo.

Mientras más lo contemplaba, su corazón se aceleraba cada vez más al extremo de que ella pensaba que él podía oirlo.

.

.

.

Goku se sintió aliviado de haber podido llegar a tiempo. Había tenido que ser muy rápido para poder desviar el ataque de Vegeta. Tan solo un instante más y Kagome habría estado muerta. Esa bola de ki había sido tan poderosa que lo había obligado a convertirse en súper sayajín para poder recibir tal impacto sin resultar gravemente herido. Afortunadamente, o al menos por ahora, todo había salido bien. Sin embargo, la sonrisa de satisfacción de Vegeta no cesaba, y su mirada le advertía que seguiría lanzando ataques como ese para obligarlo a elevar aún más su poder. Tal vez para la próxima lo que haría sería lanzar un ataque aún mayor con el que le resultaría más dificil de lidiar, un ataque que pondría en peligro la Tierra. Lo más probable es que quizá intentara herir a Kagome y Goku tendría que hacer lo mismo que acababa de hacer. Sin embargo, si lo hacía de nuevo no sabía si el planeta lograría soportarlo, pues el ataque que había lanzado, terminó por hacer temblar la Tierra bruscamente y al mismo tiempo había dejado un gran hueco sobre el suelo.

.

.

.

Aunque ya lo sabía, Kagome volvió a darse cuenta de varías cosas importantes de las cuales eran esenciales para definir que era lo que haría. La primera era que el sayajín que se había enterrado en lo profundo de su ser era mucho más importante de lo que se había dado cuenta cuando descubrió que lo amaba. Lo segundo era que -ahora que lo volvía a ver- descubrió que ya no podía estar sin él, no podía vivir sin él, él era demasiado especial , demasiado esencial para su vida, él era su todo, sin ese hombre ella ya no estaba completa, porque si volvía a alejarse de él, solo su cuerpo fisico seguiría vivo, pero su alma y su corazón morirían, de hecho... ella no estaba completa desde el momento exacto en que se había enamorado de él, y ella ahora finalmente lo había recordado, su inconciencia al fin le había revelado ese recuerdo, y eso era porque finalmente había tomado una decisión...

.

.

.

Ya no podía perder el tiempo, sentía que Vegeta había ido demasiado lejos, pero también sentía que era su culpa por haberlo permitido. Tal vez si se hubiera convertido en súper sayajín desde el principio podía haber hecho algo, pero ya no había vuelta atrás, lo único que podía hacer en esos momentos era...

.

.

.

Kagome veía como el señor Goku se giraba hacia ella. Sorprendentemente, veía como lo hacía como en cámara lenta, pues su mente aún lo veía todo con lentitud. De esa forma, podía observar todo de él con meticulosidad. Lo veía aún más atractivo, más maduro, fuerte, misterioso... Adoraba esa faceta de él como todas las que ya conocía, pero esta le sentaba realmente bien, las peleas le sentaban realmente bien, pues el escenario de combate era su ámbiente natural.

Él era... simplemente hermoso... simplemente perfecto...

Quería seguir disfrutando de su presencia lo más posible. No obstante... cuando él finalmente se puso de frente y sus miradas se encontraron, la mirada del varon se mostraba de una forma que hizo que algo le atenazara la boca del estómago. En realidad, la fémina no estaba segura del por qué exactamente, pero de lo que sí estaba segura es que esa mirada ya la había visto antes. Así es. No podía equivocarse, era la misma que él le había dedicado la última vez que se habían visto cuando el sol se perdía en el cielo del atardecer el mismo día que Kagome había aceptado sus sentimientos. Era una mirada neutra y extraña que al mismo tiempo era misteriosa y penetrante. Kagome nuevamente no podía decifrar lo que esta significaba y eso la perturbaba aún más, y por alguna razón, la angustiaba. Sin embargo... eso no la hacía ceder ante la decisión que había tomado.

-Ya veo... -pensaba mientras miraba fijamente el hermoso color verde de los ojos del súper sayajín. -Yo...

(Al fin lo entendiste, ¿verdad?)

-...realmente no vine aquí para despedirme del señor Goku...

(Así es)

-Por más que mi mente intentó varias veces que así fuera... Yo en realidad... vine aquí... para despertar... y también para...

(...recordar...)

-...ese momento valioso en el cual yo... me enamoré de él, finalmente... puedo recordarlo... y ahora también puedo darme cuenta que este sentimiento de amor es mucho más intenso de lo que creía... yo... ya nunca más voy a poder vivir si no estoy con él... entonces... lo único que me queda es...

(...luchar...)

-...por él...

(Exacto, eso es lo que debes hacer...)

-Necesito... Yo tengo que decirselo ahora mismo...

-Señor Goku yo...

-Vete. -La interrumpió de repente.

Kagome sintió una punzada en el medio de su pecho, eso la desorientó. Seguía sin saber porque se sentía así. No es como si el señor Goku la estuviera tratando mal, de hecho, el tono de su voz había sido neutral al igual que la expresión de su impasible rostro, pero aún así le seguía pareciendo extraño, él parecía otro individuo totalmente diferente al que había conocido. Su tono afable al que ella estaba acostumbrada había desaparecido. Cualquiera que lo escuchara y lo viera por primera vez pensaría que era una ser de naturaleza fría y seria. No podía evitar pensar en Sesshomaru quien siempre llevaba esa expresión que el señor Goku poseía en esos momentos.

Kagome aún permanecía estatica. Todavía no lograba moverse y tampoco lograba quitarle la mirada de sus ojos ni decir nada, pues aún estaba sorprendida de verlo de esa forma.

-¡Vete! -volvió a decirle de pronto.

Esta vez el tono del señor Goku había sonado más áspero y severo, y su rostro se tornó perturbadoramente serio y duro. Había hecho que Kagome diera un respingo y sintió que una nueva punzada le atravezaba el pecho, pero esta vez, el dolor fue más fuerte. No pudo evitar pensar que el primer "vete" que le había dicho, había sido con un tono neutral y extraño cuyo transfondo era seco, y que este solo pudo hacerse evidente la segunda vez que se lo dijo de manera más brusca. Realmente estaba muy serio, incluso parecía molesto o enojado con Kagome por estar ahí. Ella entendió que él tenía razón. Se había quedado tan embelezada con su presencia que se olvidó que el señor Goku estaba en medio de una batalla y que no era ni el momento ni el lugar para hablarle. No obstante... la joven no pudo evitar pensar que el estar en medio de su pelea no era la única razón por la cual él había adoptado ese caracter tan hosco, sentía que había algo más... era como si Kagome pudiera percibir una segunda aura en el sayajín que nada tenía que ver con el aura dorada de su gran poder... ¿qué es lo que era? No podía decifrarlo.

-Usted aún es un misterio para mí... pero aún así yo...

-Entiendo. -finalmente habló. -Usted tiene razón, lamento haber sido una molestia... Le deseo suerte en su pelea. -le sonrió cálidamente.

Goku no le dijo nada, tan solo le dio la espalda y se lanzó a la batalla nuevamente. Mientras tanto, Kagome se alejó del lugar volando, pero se detuvo nuevamente al presenciar a lo lejos como el señor Vegeta se transformaba en súper sayajín. Sin duda esa transformación era sorprendente, pero jamás lo sería como cuando lo veía a él transformarse, y ella sabía perfectamente el por qué... porque solamente lo amaba a él, al señor Goku, y por ende, nunca nada sería más sorprendente que lo que él hiciera.

Continuó observando la batalla durante unos segudos más deseandole buena suerte al sayajín de cabellos en forma de ocho protuberancias, y luego siguió su vuelo con una sonrisa, ¿por qué? bueno... eso era porque se sentía segura de la decisión que acababa de tomar, y también sabía que sería duro, que habría muchos prejuicios y obstaculos que superar, pero se sentía feliz de al fin haber podido juntar el valor suficiente para luchar por su felicidad.

-Finalmente he dejado mi cobardía atrás... Ya estoy lista para enfrentarme a lo que sea... -se dijo a si misma con una sonrisa cristalina. -Y eso es, señor Goku, porque me di cuenta que sin usted mi vida no esta completa... -declaró como si él pudiera oírla. -Yo... señor Goku... lo he amado desde mucho antes de lo que yo pensaba...

Estaba completamente determinada a luchar por lo que deseaba con tanta devoción. Y en esos momentos Kagome se dirigía a la primera batalla -y tal vez una de las más dificiles- con la cual debía lidiar para estar un paso más cerca de su amor. Sentía miedo, le dolía lo que iba a hacer, pero ya no había vuelta atrás, nada la haría doblegarse ahora que se encontraba tan decidida.

-Lo lamento... Gohan... -pensó con tristeza. -...pero tendrás que aceptar mis verdaderos sentimientos...

.

.

.

Mientras ambos sayajíns luchaban entre si, Goku se sintió aliviado de sentir el ki de Kagome lejos. Empero, no lo estaba del todo, pues la Tierra aún estaba en peligro. Necesitaba convencer a Vegeta de teletransportarse.

En un movimiento rápido, el principe sayajín golpea a Goku en el rostro y luego se aleja de él para lanzarle un ataque con su ki que Goku recibe pero que no le resulta dificil hacerlo desaparecer contrarestandolo con su poder.

Vegeta notó que Goku estaba enojado.

-¿Qué ocurre, Kakaroto? ¿Sigues enojado por lo que hice? -dijo con tono burlón y una sonrisa socarrona dibujada en los labios.

Tenía que admitir que le había resultado divertido hacer lo que había hecho, haber presionado a Kakaroto de esa forma le resultó entretenido y también el haberle hecho creer que le importaba un bledo lo que le pasara a la Tierra, eso solo había sido un pequeño susto como venganza por haberlo humillado en su última batalla. Pero sin duda lo mejor había sido lo que había pasado con esa niña. En realidad, Vegeta sabía muy bien que la terricola se quedaría inmóvil ante su poderoso ataque a pesar de que tenía las habilidades necesarias para esquivarlo. Lo sabía porque pudo notar claramente lo embobada que estaba viendo al idiota de Kakaroto. Y ni hablar cuando lo tuvo cerca de ella. Lo que esa niña sentía por ese imbécil era demasiado evidente, solo un ser mentecato como él no se daría cuenta, pero eso a Vegeta no le importaba en lo más minimo. Lo único que le importaba era que todo había funcionado mejor de lo que lo había planeado. Ahora lo único que le quedaba era que Kakaroto le siguiera insistiendo con lo de transportarse al otro planeta que usaron como campo de batalla la última vez para ceder de mala gana y punto.

-¡Te haz pasado! ¡No tenías porque involucrarla! -le espetó.

-Bueno, ella se lo buscó por estar de metiche donde no debe.

-Aún así no debiste. -volvió a reclamarle.

-¡Ya no me molestes con esas tonterías y pelea, Kakaroto!

-Muy bien, Vegeta, no permitiré que pongas en peligro a ningún habitante más de la Tierra.

Nuevamente comenzaron a pelear, pero esta vez fue diferente, Vegeta pudo darse cuenta que Goku estaba bastante molesto y él sabía que cuando eso ocurría era capaz de desencadenar un gran poder.

Vio como el sayajín de ocho protuberancias en la cabeza hacía movimientos que lo soprendieron de sobremanera. Por momentos parecía que iba a atacarlo por un lado, pero al final no lo hacía y se movía a tal velocidad que parecía que había varias figuras de él, era tan rápido que su ki se percibía en todos lados sin darle tiempo al principe de saber donde estaba ¡No! No era eso. Él en realidad estaba en todos lados a la vez, pero la pregunta era: ¿dónde atacaría?

-¡Maldito Kakaroto! -pensaba mientras sus ojos se movían para todos lados con el cuerpo tensionado y la vena de la cien apunto de explotarle. -¡Todavía tenías mucho poder escondido! Pero yo también tengo más poder en mi interior.

Podía ver como Vegeta se encontraba algo desorientado de verlo así, y eso era precisamente lo que Goku estaba buscando.

Él aprovechó esa oportunidad.

De pronto, Vegeta sintió el cuerpo de Kakaroto inmovilizarlo desde atrás rodeando sus extremidades las de él. La fuerza de su agarre era tremenda.

-¡Maldición Kakaroto! ¡¿De dónde sacaste tanto poder si hace unos momentos te estaba dando una paliza?! -lo interrogó forcejeando contra él.

-Eso es porque te haz pasado. -le contestó aún serio. -no permitiré que pongas en riesgo a ningún ser vivo y mucho menos la Tierra.

-¡Há! ¡Eres un imbécil! -se rió burlonamente.

Sin perder más tiempo, Goku se llevó su mano derecha hacia su frente y posó el dedo medio y el dedo índice sobre esta mientras rápidamente se concentraba para localizar el ki de los habitantes del planeta donde sería su próximo escenario de batalla. Una vez que lo logró, ambos sayajins desaparecieron.

.

.

.

Un nudo se formó en la boca de su estómago. Él sabía que ese momento llegaría y se suponía que estaba preparado. Empero, mientras más sentía el ki de Kagome acercarse, ese nudo crecía y se tornaba más angustioso.

-Ya basta... -se dijo a si mismo. -Deja de lamentarte... tú sabías que esto iba a pasar... -apretó sus manos en un puño como si eso ayudara a lenificar sus aflicciones. -Recuerda que esto es lo mejor... tú mismo haz presenciado su sufrimiento... Yo... ya no podía seguir viendola de esa forma, por eso hice lo que hice y ahora... ella...

-... está aquí...

Él permaneció de espaldas cuando escuchó el único sonido que se podía escuchar en la morada, el sonido de los pasos de la recien llegada.

El estado de Gohan había hecho que sus sentidos le crearan la ilusión de que era un sonido que para él se escuchaba como en eco. Y cuando este sonido paró supo que tenía que darse la vuelta para enfrentarla.

Pero no podía.

Sentía que ella lo estaba mirando fijamente espectante. Kagome estaba detrás de él esperandolo para finalmente poder decirle lo que él ya sabía, y que él mismo había provocado, él la había impulsado a tomar esa decisión. Sin embargo... a pesar de que había hecho todo eso por su propio bien, para poder ayudarla a superarse a si misma... él... Gohan... él... él... ¿se arrepentía?

-¿Me arrepiento? Yo... ¿estoy arrepentido de lo que hice? ¡No! ¡No! ¡NO! -se regañaba si mismo como en una disputa interior. -!Ya es tarde para retratarme! Por más que no hubiera hecho nada, por más que no la hubiera impulsado a ir con mi padre ella... ella nunca me hubiera amado... ella lo seguiría amando hasta el fin de sus días y eso lo sé muy bien... Así es... -esbozó una pequeña sonrisa meláncolica. -Lo único que deseo es que ella sea felíz... ten eso presente hasta que esto termine...

Gohan aflojó la presión que hacía con sus puños y finalmente se dio la vuelta para verla de frente. Lo que vio lo sobresaltó, aunque trató de que su sorpresa no fuera demasiado visible para ella.

Extrañamente, el varon vio a Kagome de una forma que jamás lo había hecho. Sus ojos eran diferentes, estos expresaban algo dificil definir, era como de repente su alma hubiera pasado por una dura y dolorosa metamorfosis que la había obligado a madurar rápidamente y a tomar una dificil decisión, pero que al mismo tiempo, era vital para la salud de su alma y de su corazón, una desición que incluso su mente había terminado por avalar.

Ninguno de los dos decía nada, solo se miraban. Gohan lo encontraba insoportable porque el silencio se estaba prolongando demasiado, o tal vez eso es lo que a él le parecía, quizá era el hecho de que ya no podía aguantar la mirada corrosiva de su amiga sobre la suya porque sentía que lo quemaba y lo consumía.

-¿Cómo te fue? -Gohan fue el primero en romper el adusto silencio.

La joven lo miró un instante más sin decir nada antes de pronunciar sus primeras palabras.

-No pude decirselo. -declaró sabiendo que Gohan entendería a que se refería.

El de cabellos negros sintió un extralo alivio al escucharla, pero sabía que esa sensación solo sería momentanea, pues la mirada de Kagome le decía que lo que veía terminaría por destrozarlo.

-Gohan... -comenzó a hablar nuevamente. -...necesito que me escuches...

-Recuerda... -seguía con su consuelo mental. -esto tenía que pasar porque simplemente tenía que pasar...

-Mientras veía al señor Goku pelear me di cuenta de muchas cosas...

Kagome hizo una pequeña pausa mientras lo miraba fijamente. Gohan supo que lo hacía para preparalo para lo que venía.

-... y también para reafirmar y reforzar lo que siento... -continuó. -ahora ya no hay nada que no sepa de mi misma... no hay nada que no haya aceptado ya. Me di cuenta que seguir huyendo de mis verdaderos sentimietos era peor... Los oprimí durante mucho tiempo... demasiado... -hizo otra pausa. -Ya tomé una decisión. -anunció segura de sus palabras. -Y vengo a decirtela porque es lo minimo que puedo hacer luego de que me haz esperado por tanto tiempo...

Gohan se tensó ante sus palabras. Sentía que el nudo angustioso y creciente instalado en la boca de su estómago estaba a punto de salirse de control.

-No te amo. -manifestó sin dar vueltas. -Tampoco amo a Inuyasha... -se interrumpió nuevamnete antes de seguir con su dicción. -pero tú ya lo sabías... ¿cierto? -la mirada de Kagome se tornó triste y llena de culpabilidad al decir esas últimas palabras.

Ella era conciente del dolor que le estaba causando, pero también sabía que ambos necesitaban que eso ocurriese.

Gohan la miró fijamente sin decir nada por unos instantes antes de responder. Sentía que su alma se quebraba lenta y dolorosamente, y lo peor era que todavía era el principio.

-Sí. Lo sabía. -finalmente habló. -Tú... tú en realidad... tú... tú estás... -todavía no se atrevía a decirlo. -De quien tu estás enamorada es...

-El nombre del hombre a quien amo... -siguió ella. -...el nombre de quien siempre ha sido mi único amor... es Son Goku...

A pesar de que él se había imaginado que Kagome le revelaba aquella desgarradora verdad muchas veces, en realidad Gohan no supo hasta ese momento el efecto tan acribillante que provocaban esas palabras en él.

-Sin duda la realidad puede ser mucho más aplastante que la imaginación...

Esta vez fue el de cabellos negros quien guardó silencio, pero en ningún momento dejó de mirarla. El daño que le provocaba escuchar cada una de sus palabras era lacerante, pero no solo era porque las dijera, sino también por como las decía. Su expresión y el tono de su voz sonaba duro, decidido, como si nada pudiera detener lo que estaba dispuesta a hacer. Gohan supo que ella se enfrentaría a cualquier cosa por conseguir su felicidad.

Kagome esperó a que Gohan dijera algo pero no lo hacía. Supuso que su amigo la estaba odiando por haberse enamorado de su padre y por ser tan desalmada de lástimarlo tanto. Tal vez él no hablaba porque ya no quería saber nada de ella y lo único que esperaba con ese silencio tan cruel era darle a entender que quería que se fuera y que no lo viera nunca más.

La escena hizo que Kagome se sintiera terrible. Bajó su mirada con tristeza mientras su culpabilidad crecía. Sin embargo... eso no la haría desistir...

-¿Desde cuando lo amas? -preguntó de repente.

La pregunta sobresaltó a Kagome e hizo que sus pupilas se redujeran. ¿A qué venía esa pregunta? ¿Por qué quería saberlo? ¿Por qué seguir lástimandose?

-¿Qué importancia tiene eso ahora? -lo miró con desconcierto.

-Dímelo. Por favor... -pidio con una mirada anhelante, como si para él fuera muy importante y vital saberlo.

Al verlo tan vulnerable, Kagome sintió que se quebraba por dentro. Los sentimientos de culpa en su interior eran desbordantes.

-Mucho... -solo pudo decir.

-¿Cuánto? -insistió.

Cada pregunta se tornaba cada vez más agobiante y dificil de responder, pero ella sabía que responderlas era lo minimo que podía hacer por él.

-Desde que le di mi energía. -finalmente confesó.

Se sorprendió al escucharla, tanto, que sus ojos terminaron por abrirse como platos. Las palabras de Kagome habían sido pocas, pero precisas y bastaron para que él pudiera comprenderlas a la perfección. De pronto todo cobró sentido, de pronto todo se esclarecía ante sus ojos.

-Entonces... desde un principio nunca tuve oportunidad... por más que Inuyasha nunca hubiera existido en tu vida, yo jamás...

Las palabras de Kagome daban vueltas por su cabeza como procesandolas. Ahora él sabía el momento exacto en el cual ella se había enamorado de su padre, pero no pudo evitar pensar que era extraño, pues en ese momento ni siquiera lo conocía como para que sus sentimientos nacieran. Ese momento fue uno en el que ni siquiera Gohan la conocía, sin mencionar que fue efímero. ¿Acaso su padre habría tenido tal impacto sobre ella al extremo de enamorarla?

-Kagome... ¿Tan impresionada te quedaste? ¿Acaso ese instante bastó para que mi padre te robara el corazón de esa forma?

Siempre había sido él, siempre había sido el señor Goku su verdadero amor, incluso cuando se suponía que amaba a Inuyasha, el sayajín fue el único que despertaba en ella sentimientos que superaban cualquier otro que pudiera sentir por otra persona. No obstante, ella no se había dado cuenta de eso porque lo había suprimido de manera inconciente como con todo lo que la perturbaba y la afligía. Inuyasha sí había sido su primer amor, pero cuando el señor Goku apareció en su vida, algo en su interior despertó, y como sabía que eso que había despertado era extremadamente fuerte, se engañó a si misma para pretender que seguía enamorada de Inuyasha, cuando en realidad, en ese preciso momento en que había escuchado su voz, ya había dejado de amarlo.

Cuando Kagome se había enamorado del señor Goku ella en realidad no lo conocía, lo unico que conocía de él era su voz, pero de alguna forma su corazón ya sabía que no aceptaría el amor de nadie más aún cuando ella pretendiera vivir engañada por su inconsiencia de que sí podía hacerlo.

De pronto, el recuerdo de aquel momento en que había escuchado la voz del señor Goku se hizo presente en su mente; Aunque había pasado más de un año desde ese entonces, Kagome pareció recordar la escena con mucha más claridad que otras veces. Recordaba el efecto que sus vocablos habían tenido sobre ella: las miles de sensaciones extrañas que le provocaban, la cálidez, la ternura, el cosquilleo que recorría cada célula de su cuerpo, la abrumadora necesidad de ayudarlo en todo lo que pudiera, y el extraño pero fuerte deseo de estar a su lado y apoyarlo incluso si tuviera que acompañarlo hasta el mismo infierno.

-Así que así fue... fue en ese momento... fue cuando mi padre le habló a los habitantes de la Tierra para que brindaran las energías que él necesitaba para la genkidama que destruiría a Majin Boo... tan solo ese instante fue suficiente para lograr lo que Inuyasha y yo estuvimos tratando de obtener durante varios meses... vaya... es injusto... realmente muy injusto...

-Mi corazón sabe lo que quiere... y ahora yo soy perfectamente conciente de eso...

-Lo lamento, Gohan... en verdad lo siento... -dijo con un nudo en la garganta. -Pero esa es la verdad... -siguió hablando, ahora que había empezado, era imposible parar, pues Gohan debía saberlo todo. -Aunque no me había dado cuenta de todo esto hasta que vi al señor Goku convertirse en súper sayajín frente a mis ojos... aunque en realidad yo no lo conocía en ese entonces... lo he amado desde que escuche su voz... -le explicó.

-Me duele ver en tus ojos aquella arrolladora determinación que tienes... me duele que todo sea por él... Así que esto es en lo que el amor por mi padre te ha convertido... finalmente haz florecido... La verdad, es que no me imaginaba que ibas a llegar tan lejos por él... pero por lo menos... puedo darme cuenta que no perdí tu corazón por un capricho. Kagome... ahorá sé cuanto lo amas realmente. Puedo sentir como tus sentimientos se transmiten hacia mi... solo me da tristeza que ellos no sean míos... pero yo ya lo he aceptado -sonrió tristemente.

-Gracias... -expresó de repente Gohan.

-Este dolor es punsante y filoso...

-¿Eh? -balbuceó confusa.

-...y aunque la medicina resultó peor que la enfermedad...

-Gracias por decirmelo, gracias por ser sincera y decirme la verdad... no te negaré que me duele, pero necesitaba oírlo de tus propios labios más allá de que ya lo sabía.

-... hoy mi herida ha dejado de sangrar...

-No deberías darme las gracias. -dijo al borde de las lágrimas.

-Este dolor se ha convertido en un dolor limpio gracias a ti Kagome...

-Tú no tienes la culpa de lo que sientes...

-... porque haz sacado el veneno que había en el...

-Claro que sí. Si yo hubiera tenido el valor de aceptar mis sentimientos antes de que tu te enamoraras de mi...

-... por eso yo...

-Nada hubiera cambiado. -le aseguró interrumpiendola. -Yo te hubiera amado de todas formas... porque los sentimientos son lo único que no obedecen la razón. Perdí ante mi propio padre... el fue capaz de cautivarte sin siquiera darse cuenta... ¿pero sabes? si tú eres feliz, yo también soy feliz. -La miró con los ojos cálidos y tiernos. -Tienes en mi un alido.

-...te ayudaré...

Continuará...