DISCLAIMER: En este fanfic se utilizan tanto personajes como lugares que corresponden a Tite Kubo (Bleach).

Tengo permiso para la utilización de los nicks (de ámbito público todos) que aparecen en el relato correspondiente a terceros.

Original es la trama y algún que otro personaje y escenario creado por mi mismo.


Capítulo 20. El blanco se empieza a teñir.

-Nos toca contra ti, subcapitán. –Dijo Keys con aspecto sombrío.

-Eso he notado… -Respondió Oomaeda atento a su capitana mas que a su adversario.

-Entonces no me tengas en espera y empecemos, ¿No crees?

Keys con una rapidez fulminante se acercó a Oomaeda, y atacó directamente a la cara del subcapitán, que por milésimas lo consiguió esquivar.

-Grandes reflejos…

-¡Destroza, Gegetsuburi!- Le interrumpió Oomaeda.

Entonces la zampakutou de Oomaeda despertó.

-¿Ya quieres terminar? Nosotros no tenemos ningún problema en derrotarte sin divertirnos, te lo aviso.- Keys hablaba en plural como si su zampakutou fuera de verdad otra alma y a Oomaeda eso le resultaba extraño.

-¡No seas tan insolente!- Oomaeda lanzó a Gegetsuburi hacia la posición de Keys, quién con un leve movimiento, sin tener que levantar ni un pie, esquivó.-¡Ahí vuelve!¡Chulito!

La zampakutou de Oomaeda volvía e iba directo hacia Keys.

-Koa, córtalo.- Keys pasó su zampakutou por encima de la cadena que iba hasta la bola de Gegetsuburi.

Esta se rompió.

La bola se desvió por no tener la referencia de la empuñadura y Oomaeda no se lo creía.

Entonces Keys descendía hasta la posición de Oomaeda.

-La habilidad de mi zampakutou es el rechazo de todos los estados con sus cortes. En definitiva, puedo cortarlo todo. Hasta el mismo aire si me lo propongo.- La cara de Keys iba reluciendo oscuramente.- Tú has sido un imprudente al atacar a tu adversario sin primero ver hasta qué punto llega su poder.- Oomaeda todavía sujetaba fuertemente la empuñadura, se había conmocionado. En menos de un segundo había perdido su zampakutou. Keys se le iba acercando, hasta que le susurró al oído lo que sigue.- Espero que tengas en cuenta esto que te he dicho para la próxima.- Respiró.-Qué pena que no vaya a haber tal oportunidad para ti.

Y atravesándole el estomago le rajó hasta la cabeza en un tajo impresionante.

Su cara quedó perfectamente partida por la mitad, y su corazón, junto con sus pulmones se habían esparcido por el escenario.

Shira, apartada por la discusión entre Nana y Saga vio cómo caía su subcapitán.

-¡Maldito!- susurró frunciendo el ceño.

…tsskh…

Las katanas chocaron bruscamente.

Shira se había lanzado contra Keys en un arrebato de ira.

-Este no es un comportamiento digno de una capitana del Seireitei.- Keys había frenado la estocada de Shira y sostenía su zampakutou fuertemente.

-Si, cuando su subordinado ha caído. ¿Por qué?¿Por qué lo has hecho?

-Dime por qué no lo debería de haber hecho. Entonces te diré el por qué se merecía morir.

-¡Él no ha hecho nada!- Los ojos enfurecidos empezaban a asomar leves gotas de unas lágrimas que no querían salir.- Era testarudo y comilón, pero buena persona y shinigami. ¡No deberías de haberlo hecho!

-Estaba en mi camino, es un enemigo. Se elimina y problema resuelto. Como lo voy a hacer contigo.- Dijo con una voz airada.

Shira iba a explotar de un momento a otro.

Al rato, Nana, que le estaba clavando levemente su zampakutou a Saga en la garganta, se dio cuenta y fue corriendo hacia su amiga.

Shira dio un tremendo grito al cielo.

Su voz se había rasgado. Era más ronca.

Cerró los ojos.

Keys aprovechó para asestarle una estocada que la partiría por la mitad.

Nana no llegaría a tiempo.

-¡Keys, no!- Gritó desesperada Nana.

La zampakutou estaba a punto de rozar a Shira.

Esta abrió los ojos.

Unos ojos negros con las pupilas amarillas.

Koa tocó a Shira.

En ese instante un impulso echó a todos los presentes lejos de su posición.

-¡Amansa las tinieblas, Kingu no shi (Rey de la muerte)! – Y llamando a lo que sería su zampakutou un aura negra empezó a salirle de la boca. Rodeándola, una nube muy densa, de una oscuridad increíble la aisló del exterior.

Nana y los demás salieron despedidos a las paredes de aquella inmensa pero finita sala.

-¿Qué es ese poder?- Saga se quedó perplejo al ver la cantidad acumulada en aquella nube.

-No lo sé, pero deberíamos aprovechar e irnos.- sugirió Nana poniendo a Hanamisu en sus hombros.

-¿Qué está pasando aquí?- Ikkaku apareció junto con los demás oficiales de las pruebas ante el agujero que hizo Keys antes.

Se quedaron perplejos al ver tal presión espiritual contenida en una nube en casi el centro de la sala.

(Pensamientos de Shira) -¿Qué está pasando? ¿Qué es este mundo?

-Llamas mundo a la nada…- Una voz tenebrosa empezó a sonar.- Interesante.

(Pensamientos de Shira)-¿Quién acaba de hablar? ¿Quién está ahí? Muéstrate.

-¿Es que acaso ya no te acuerdas de mi, pequeña capitana?

Entonces se le vinieron recuerdos de su infancia, siempre con Nana. Luego se unió Yurika… Todo era felicidad, juegos, risas, hasta un día cuando iba a la escuela de shinigamis con su zampakutou sin nombre.

El sol se volvió negro. La luz era gris. Una pesada carga le dio en el pecho haciendo que cayese redonda al suelo.

Cuando se despertó decía que había soñado con un hombre, que le había dicho su nombre.

Era…

Era…

(Pensamientos de Shira)- No puede ser.

-Puedes hablarme normal, este es tu subconsciente, aquí no nos oye nadie.

-¿Mi subconsciente?

-Si, donde vivo yo. –Cuando se le iba a iluminar la cara apareció en otro lado.

El subconsciente de Shira era como una visión multiplicada por mil de cómo vemos el exterior desde dentro del agua.

-¿Te acuerdas de quién soy?

-Tu eres… Kingu no shi.- dijo poco segura Shira.

-Veo que me recuerdas de aquella vez. - Kingu no shi se mostró entonces a la luz de ese paisaje.

Era pálido como la tiza. Sobresaltaban sus labios color azul oscuro y su cabello del mismo color pero algo apastelado de muy larga extensión. Su vestimenta era una camiseta estrecha que le marcaba todos los músculos que proveía en brazos y abdominales, y los pantalones eran anchos como los que mas, de una especie de tejido muy parecida que la de los vaqueros, ambos negros. Y de calzado llevaba unas chanclas de un color oscuro.

-Aquella vez si parecías un verdadero Rey de la muerte.- Le comentó Shira.

-No me río por cosas sin importancia y lo sabes.- Kingu no shi se puso serio.- Estoy aquí para enseñarte una nueva técnica, por así decirlo.

-¿Y eso? ¿Te ha dado la gana? Eso no es normal en ti.

-Tus recientes pérdidas de seres queridos me obligan a enseñarte lo siguiente. Tu mundo se enfurece como el mar bravío cuando tus sentimientos son negativos. Otra perdida y me hubieses destruido, por eso, para fortalecerte y porque no quiero desaparecer, te voy a enseñar esta técnica…- Se agarró la raíz del pelo y con una fuerza increíble tiró, rasgando toda la piel y dando a conocer un nuevo ser. Era una chica, una linda y pequeña chica que miraba hacia sus pies. Su cabello azul brillante, aunque corto, no dejaba ver su rostro aún. Llevaba una felpa de un azul celeste con una pareja de delfines a uno de los lados. Llevaba una camiseta azul celeste y unos pantalones de pie de elefante de un azul mas oscuro. Sus delicados brazos seguían siendo blancos como la nieve. Entonces siguió hablando ahora con la voz mas dulce de esta nueva forma.- Tienes que conseguir salir del agua antes de que te quedes sin respiración.- Chascó los dedos. Entonces le aparecieron unas cadenas de plomo que hicieron caer al mar a Shira.- Suerte.

-Keys, vámonos. Destruye la pared.- ordenaba Nana rápida y fuertemente.

Dicho y hecho.

Keys echó abajo la pared y salieron corriendo como si de un suspiro se tratase.

Uno de los familiares miró hacia atrás.

-¡Capitán Ikkaku, la pared noroeste se derrumba!- Dijo Matsumoto señalando al lugar que decía.

Grecefar fijó la mirada.

-¡Ganju, Yumichika, Matsumoto, Grecefar seguidles y apresadlos!- Gritó Ikkaku al momento.- Eso no se ha podido derrumbar solo.

Todos salieron por la orden de Ikkaku menos el subcapitán de la 5ª División.

-¡Grecefar! ¡Obedece! –Ikkaku no sabía por qué no le hacía caso.

-Espere un momento… -Estaba concentrado.

-¡Corre tras ellos!

Entonces Grecefar vio que uno miraba hacia atrás.

-¡Te tengo! –susurró feliz.- Larga vida hacia el infinito, Paradokkusu.

Un impulso se vió salir de la zampakutou poco desenvainada de Grecefar.

Ahora se veía que era de un color rojo-cian.

Inundó toda la sala y llegó hasta el lugar donde estaban los invasores, según el capitán Ikkaku.

Grecefar tenía los ojos cerrados.

Estaba sintiendo lo que pasaba por aquel impulso.

El de la familia de Keys lo vio acercarse. Cerró los ojos.

El impulso le pasó por encima.

-¡Maisou (Entierro)!- Gritó Grecefar abriendo los ojos a la vez que pronunciaba esa palabra.

El impulso pasó por encima de Saga, Nana y su grupo.

Keys se frenó en seco.

Miró a su espalda.

(Pensamientos de Keys) – Padre…

Estaba desapareciendo como si de un papel se tratase, cortado en cuadraditos y siendo fulminado hasta convertirse en nada.

-¡Padre!- Keys volvió hacia atrás al lugar donde desapareció.

-Keys, no hay tiempo. Debemos irnos.- Saga se lo decía desde la distancia.

Keys no respondía. Seguía llorando, un diluvio no soltaba mas agua que las lágrimas que salían de sus ojos.

-Primo, no hay tiempo. Luego lloraremos, pero por lo menos se listo y espera a la venganza para honrar a tu padre.- Y entre otro familiar y el que se nombró su primo lo agarraron de los hombros y siguieron a Nana.

-No todo es fuerza bruta, Ikkaku. –Vagamente se le oyó decir a Kyoraku.

-Tengo a uno. No volverá a salir de Paradokkusu a menos que yo le dé tal oportunidad y Paradokkusu esté de acuerdo.

Ikkaku tuvo que admitir que Grecefar había hecho un gran trabajo.

Entonces aparecieron Yumichika, Ganju y Matsumoto.

-Los invasores han escapado. Hemos perdido su rastro a la salida del Seireitei.

-De acuerdo, volvamos con los nuevos para ir a avisar a Hitsugaya.- Respondió Ikkaku.

-Hay mas… -Yumichika frenó a los presentes.- Hemos perdido al Subcapitán Oomaeda.

El tiempo se detuvo para los que allí estaban.

-Pues se le dará un adiós como se merece un subcapitán. Vallen, avisa a la 4ª División. Ha caído el primero. –Ordenó Kyoraku.

(Pensamientos de Shira)- Estas cadenas me anulan el reiatsu casi por completo. No tengo suficiente como para salir con mis shun-pos… Se lo ha preparado bien… Maldito…