Caleidoscopio
Disclaimer:
~Los Pingüinos de Madagascar no me pertenecen, son propiedad del maravilloso Tom McGrath, del singular Eric Darnell y DreamWorks Animation. Si quisiera sacar dinero de esto me muero de hambre.
Desde hace bastante tiempo que leo fanfics, solo eso, leer; así que como a muchas personas, el poder escribir algún día una historia que llegue a los corazones de los lectores se convirtió en mi pequeño sueño.
Gracias por apoyar ese sueño al leer esto.
IMPORTANTE: Antes de empezar quisiera decir lo mucho que siento mi ausencia en y el hecho de no haber dicho ni pío. Lo siento amigos, en el final les dejo una resumida explicación. Felices fiestas y feliz lectura.
(Esta es la continuación del capítulo 17)
Capítulo 20
—A ver, a ver, déjame ver si entendí bien… En un arranque de locura secuestraste a una mujer, la acusaste de complicidad con la mafia rusa, la hiciste llorar, invadiste su departamento para luego convencerla de que espíe a personas peligrosas por ti. ¿Lo entendí bien o me faltó algo?
—… Nunca dije locura, no pongas palabras en mi boca Marlene.
Muy bien, tal vez Skipper no era el mejor endulzando conversaciones pero se suponía que Marlene era una pro en el departamento de apoyo y comprensión. Además ese tono de "no estoy impresionada" no era apreciado por el militar.
— ¡Ugh! Ese no es el punto.
Marlene exclamó mientras se reclinaba hacia atrás en su asiento y se masajeaba las sienes. Skipper tenía una asombrosa facilidad para sacarla de sus casillas en tiempo record.
—Y ¿Cuál es el punto?
—No te hagas el desentendido. Tú no eres así de impulsivo… bueno, talvez sí lo seas de vez en cuando pero nunca para tus misiones y todo eso…
Marlene dejó la oración incompleta con un suspiro.
La joven artista estaba molesta, eso es seguro, pero más que nada estaba preocupada. Ella no era ciega, podía sentir que algo pasaba en el hogar de sus vecinos y queridos amigos. Intentó no pensarlo mucho pues sabía que ellos eran como un imán tanto de problemas como de soluciones casi milagrosas, pero había algo… diferente. Además también se sentía un poco herida de que Skipper no le mencionase nada hasta ese momento.
—De nuevo Marlene, ¿Cuál es el punto?
Discutió el militar tercamente a lo que también se reclinaba hacia atrás en su asiento y se cruzaba de brazos, ligeramente desviando la mirada.
¡Pero qué hombre más necio!
Marlene entrecerró los ojos y respondió con voz seca y acusatoria.
—El punto es que ocultas algo.
Skipper también entrecerró sus ojos en respuesta pero antes de poder decir algo fue interrumpido.
—Pienso exactamente lo mismo Marlene.
Ambos, el militar y la artista, voltearon hacia la nueva voz que provenía desde la puerta del estudio
— ¿Kowalski?
Preguntó algo sorprendida la joven ya que Kowalski prácticamente apareció de la nada o al menos así lo percibió ella. El joven teniente cargaba varias carpetas llenas de documentos entre sus brazos y estaba ligeramente cabizbajo, al punto que sus lentes solamente mostraban el reflejo de la luz que proveía la habitación.
Skipper por su parte entrecerró aún más los ojos, aparte de eso su rostro ni se inmutó. Casi imperceptiblemente le echó una mirada a los papeles que cargaba su segundo al mando.
— ¿Necesitas algo, Kowalski?
El aludido irguió su cuerpo a la vez que se reacomodaba sus lentes.
—Creo que necesitamos hablar.
Marlene volteaba a ver de un hombre al otro sintiendo una crepitante incomodidad.
—Yo, uh, creo que debo irme.
La joven se levantó de su asiento volteando hacia la salida pero antes de poder siquiera dar un paso dos firmes manos la sujetaron delicada pero a la vez firmemente, una rodeaba su muñeca izquierda y la otra sobre su hombro derecho.
— ¿Gustas de otro café en cuanto me desocupe?
Musitó el líder con voz ronca al oído de la joven quien tuvo que suprimir un escalofrío. Marlene volteó el rostro hacia Skipper y con una amplia sonrisa le respondió.
—Será mejor que lo creas, de esta no te me escapas.
El militar soltó su agarre y la chica salió de la oficina pero no sin antes desearle suerte al científico en un susurro.
Por unos minutos ambos hombres se quedaron en silencio
—Kowalski.
Empezó Skipper mientras volvía a su asiento y señalaba el asiento extra. Kowalski apretó casi imperceptiblemente la quijada y se acercó al escritorio para colocar todos los documentos sobre este.
— ¿Y qué se supone es todo esto?
Preguntó el militar a su teniente. Él tenía una idea de lo que podía ser, pero debía escucharlo directo de los labios del científico.
—La verdad a medias.
…
Al parecer el día había llegado. Antes de que todo ese enrollo escalara hasta el punto sin retorno, Skipper se había preguntado cuanto tiempo le llevaría a su teniente tan siquiera sospechar un poco. Por lo visto no tardó mucho. Skipper estaba tanto orgulloso como fastidiado.
— ¿Y cuál es esa verdad a medias, soldado?
Sin embargo el militar no le iba a dar esa victoria tan fácilmente.
—Skipper.
Kowalski le dedicó una mirada venenosa. Algo que en serio le sacaba de su eje era el no ser tomado en serio, algo en lo que, gracias a Skipper, se llevaba el premio gordo.
El capitán se reclinó hacia atrás en su asiento, a tal punto de solamente poder ver el techo, y dejó escapar su suspiro cansino y melancólico.
—Dime que tienes y te diré que tan loco estás.
Balbuceó Skipper utilizando su cara de póker solo a medias.
Kowalski, quien sabía que esa era la mejor propuesta a seguir con la conversación que su líder iba a pronunciar, por fin tomó el asiento ofrecido y abrió una de las carpetas.
En ella aparecían varios documentos pesadamente censurados. Skipper conocía esos documentos muy bien.
—No creo que puedas sacar nada de eso.
Exclamó monótonamente regresando la mirada al cielo. Después de todo lo único que no estaba censurado eran algunos artículos y una que otra preposición.
—Me ofende que dudes de mi capacidad para deducir la información faltante de este documento, sabes que he trabajado con menos.
Repuso el genio y por un instante en sus ojos se reflejó el orgullo y petulancia que tanto lo caracterizaban. De la otra carpeta sacó un nuevo documento y lo sostuvo entre sus manos mientras pasaba de hoja en hoja.
La versión no censurada, o al menos lo que el genio pudo rescatar.
—Interesantes documentos debo decir.
El militar guardó silencio por unos segundos y Kowalski frunció la boca en un gesto de impaciencia.
¿Quieres leer el resto de los documentos? O ¿Prefieres dar tu versión?
Preguntó a su líder a lo que releía el documento en sus manos como lo había hecho ya una y otra vez durante la última semana.
—De cualquier forma espero que sepas que no me moveré de aquí hasta resolver este embrollo.
— Eso no será necesario. Hablaré, de todo esta vez.
Replicó Skipper, su voz se escuchaba tan ligera en contraste con la tormenta interna que sufría el militar en ese mismo momento. Despegó la mirada del techo y observó seriamente a su subordinado para luego observar la puerta de su despacho.
—Pero antes… Private. Aún te queda mucho por aprender si pretendes escabullirte en una conversación, Y más si yo estoy participando en ella.
Un pequeño chirrido de sorpresa se hizo escuchar desde el pasillo.
Kowalski se volteó en su asiento para también observar la puerta. Su boca se secó ligeramente, él había hecho un gran esfuerzo para ahorrarle al más joven la angustia de saber que aquella irracional preocupación que siempre cargaba, por esa vez, era algo sólido y real.
La puerta se abrió y un muy apenado pero firme Private entró al despacho.
—Lo lamento.
Comenzó el más joven con la mirada pegada al suelo mientras apretaba y soltaba los puños una y otra vez para aliviar la calcinante ansiedad que le invadía. Al final alzó la mirada la cual reflejaba una inusual seriedad y aprehensión.
—Venía a preguntar por mi castigo y a… disculparme, por lo de hace rato. Mi intención no era espiar pero es algo que quiero… no, algo que necesito saber.
El militar dejó escapar otro suspiro a lo que le señalaba una silla al más joven. Private casi se tropezó con sus propios pies al momento de buscar su asiento, realmente se veía nervioso.
Hubo un momento en completo silencio en el cual el líder observó con cuidado a la porción presente de su grupo.
Skipper había hecho todo lo posible por ocultar la situación a su equipo, pero en el proceso los subestimó. Tanto la eficiencia casi robótica de Kowalski como la infinita empatía de Private lograron ver a través del engaño. Al final el genio tenía, literalmente, las pruebas en sus manos y el más joven hasta llegó al punto de revelarse contra su amado hermano y líder.
¡Al demonio! capaz Rico también se habrá dado cuenta aun en su nube de apatía y despreocupación. De pronto le vinieron a la mente todas esas miradas que el psicópata le había dedicado durante esa semana.
Skipper estaba devastado pero más que nada estaba furiosamente orgulloso. ¿Esto contaría como una dulce derrota o una amarga victoria?
Con una media sonrisa el líder rompió el silencio.
—Me hubiera gustado que Rico estuviese aquí, así me ahorraría repetir todo este palabrerío, pero supongo que no todo sale como lo quieres. ¿Entonces quieren la versión larga o la corta?
Kowalski frunció los labios en descontento.
—Puedes dejarte de rodeos e ir al punto de una buena vez.
Skipper rodó los ojos.
—El "punto" es, que el futuro de nuestro equipo depende del resultado de nuestra misión.
Private torció el rostro en confusión.
— ¿La misión de la ardilla roja?
Kowalski frunció el ceño y levantó un documento.
—Ahí es donde empieza mi primera duda. Según los reportes que he leído esta misión no debería existir.
Skipper hizo una seña con las manos. Como queriendo restar la importancia del asunto.
—Eso es porque es una misión extraoficial.
Private extendió los ojos en sorpresa, eso era algo nuevo.
— ¿Extraoficial?
Kowalski se masajeó el entrecejo con los dedos por debajo de sus lentes.
— ¿Por qué?
Skipper alzó una ceja a su teniente.
—Es extraño, creí que ya sabrías el porqué.
—No, me refiero a ¿Por qué Rockgut nos querría precisamente a nosotros para esta misión? ¿Por qué aceptaste? ¿Por qué no decirnos? Simplemente ¿Por qué?
Exclamó el más listo acaloradamente y bastante desconcertado.
Skipper hizo una mueca con la boca y esquivo la mirada. Obviamente sabía que sin importar cuan listo Kowalski fuese no sabría todos los detalles. Eso hacía de su explicación un poco más difícil de llevar a cabo.
—Fue un acuerdo entre Buck y yo.
Esa respuesta no hizo más que aumentar el ya presente enojo en el teniente. ¿Tan sencillo le resultaba a su capitán decir un puñado de palaras y llamarlas explicación?
—Entonces es algo personal.
Prácticamente escupió el más alto.
No era un secreto cual era la mayor motivación de Buck. Había querido capturar a su archienemigo desde antes de que el teniente tan siquiera hubiese nacido, al punto de volverse toda una leyenda para muchos incluso para su líder, pero de ahí a que Skipper arriesgara la integridad de su propio equipo… ¿Por qué aceptar? Y ¿Qué tiene que ver todo esto con el futuro del grupo?
— ¿Entonces es cierto? Nos apostaste y estás perdiendo, ¿Verdad? Porque eso explicaría muchas cosas.
Skipper le dirigió una mirada venenosa a su teniente pero permaneció callado.
— ¿Apostado? K´walski, no creo que-
—No es cuestión de creer o no, Private. Aquí lo dice perfectamente. Skipper ha firmado un poder donde sede nuestro grupo a Rockgut.
Los ojos del más joven se abrieron de tal manera que su vista se nubló por unos instantes.
—E-eso no… ¡Debe haber un error! Skippah nunca-.
—Espabílate Private, no hay error, ¿verdad Skipper? Has metido la pata y ahora nos toca pagar a nosotros.
El genio no pudo más que explotar, toda esa tensión, miedo y furia contenida le quemaba las entrañas. Se sentía como un vulgar objeto, pasando de mano en mano a capricho de alguien más. Estaba tan dolido y enojado que dejó su profesionalismo al lado. ¡Maldita sea! le daría un puñetazo al más bajo pero aún tenía el suficiente autocontrol.
Skipper permaneció en silencio y con la mirada cortante.
Private por su parte estaba dividido. Quería decir, gritar incluso, que Kowalski se equivocaba, que si bien Skipper era impulsivo en ocasiones nunca de los nunca arriesgaría de esa forma a su equipo, su familia, por algo tan trivial como una apuesta. Pero a la vez…
—El tío Nigel me habló por teléfono hace unas semanas…
Habló por fin el más joven ganando la atención de sus superiores.
—Sonaba algo nervioso. Preguntó que si pasaba algo con el equipo… le dije que todo estaba bien. Le cuestioné el porqué de la pregunta…
Skipper frunció el ceño en confusión. ¿En qué cuadraba Nigel en todo el asunto?
Kowalski no se quedaba atrás. Observaba con intriga y reacia paciencia los balbuceos del más joven.
— ¿Qué te respondió?
Pregunto Skipper con una mirada sombría.
Private frunció el rostro en desagrado.
—Dijo que Rockgut le había mencionado lo irónico que era que el sobrino de su remplazo trabajaría para él.
Skipper dio un puñetazo al escritorio en candente furia impresionando un poco a los presentes.
— ¿Qué más dijo?
Ordenó bravamente el capitán.
—N-nada realmente, le respondí que solo nos supervisaría temporalmente y aliviado me dijo que de seguro solo eran alucinaciones de un hombre senil.
—Aparentemente no lo son.
Intervino amargamente Kowalski.
Private hizo una mueca llena de miseria esperando que su líder lo negara todo, esta creció al no escucharlo pronunciar palabra alguna.
— ¿Ni siquiera vas a negarlo?
Silencio.
— ¿Acaso no vas a decir nada?
Presionó el genio apretando los puños.
—Esto no debió haber pasado.
Balbuceó el líder con la mirada perdida.
— ¿Qué no debió haber pasado? ¿La mentira? ¿El engaño? Dime Skipper ¿Por qué?
Algo en el interior del líder hizo click. ¿Mentira? ¿Engaño? Nada más lejos de la realidad. Si sus razones pudieran resumirse en palabras simples serían miedo, ira o resignación.
— ¿Quieres la verdad? Te daré la verdad. Pero deja de tratarme como tu enemigo, si soy culpable de algo es omitir información, nunca de traición. Pero escúchame bien, si piensas por tan solo un momento que soy capaz de irrespetar a mi propio equipo entonces no eres tan listo cómo crees que eres.
No fue la repentina cooperación de su líder lo que tomó por sorpresa al más alto, sino el tono que utilizó. Kowalski estoicamente suprimió un escalofrío, ese tono le recordaba malos tiempos. Eso sin mencionar que Skipper acababa de confirman su acusación.
— ¿Omitir información? ¿De qué estás hablando?
—Basta de preguntas por ahora. Antes de que empieces a arrancarme la cabeza déjame explicarme primero.
Exclamó el militar con voz grave y ojos turbios. Kowalski y Private intercambiaron miradas por un instante, como haciendo un pacto implícito antes de voltear nuevamente a su líder.
—Te escuchamos.
…
— ¿Qué haces aquí Buck?
Enunció el líder con voz firme y el pecho levemente inflado. Sin embargo aún con el entrenamiento militar, del cual le gustaba hacer gala en cualquier momento, no pudo ocultar el toque de sorpresa ante la presencia del hombre mayor.
La última vez que lo había visto Buck parecía más un animal salvaje que persona. Pero verlo ahora tan presentable, con la postura erguida con ojos fríos, calculadores y sobre todo esa sonrisa de depredador no le traía precisamente tranquilidad a Skipper.
Rockgut era un peligro andante.
—He venido a hacer un trato contigo, ¿Qué dices?
La mirada de sorpresa de Skipper se transformó en una de total seriedad. Cierto, el sujeto era su ídolo a pesar de todo pero tendría que ser un completo idiota como para bajar la guardia en su presencia.
—No tenemos nada de qué hablar. ¿Y qué demonios haces aquí en primer lugar? ¿No deberías estar con el loquero? Ya sabes, luego de intentar asesinarnos y eso…
La inquietante sonrisa de Rockgut ni se inmutó.
—Oh créeme Skipper, quieres escuchar esto.
Algo frío y crepitante recorrió su estómago. Llámalo un séptimo sentido o lo que sea.
En contra de su mejor juicio Skipper aceptó hablar con él.
Muy a pesar de las quejas de su equipo, (las cuales, él admite, fueron muy válidas) lo dirigió a su oficina. El líder ni siquiera busco su silla, se inclinó en su escritorio con los brazos cruzados y una mirada aburrida e impaciente.
Rockgut aparentaba estar relajado sin embargo sus ojos viajaban velozmente por cada rincón de la habitación. Un toque intrínseco de su paranoia habitual. Con una forzosa media sonrisa enfocó por fin la mirada en el capitán.
— ¿Estás seguro que nadie escucha?
Skipper hizo una mueca áspera y lenta.
— ¿Por quién me tomas? Nadie escucha. Habla de una vez.
Buck esbozó una sonrisa llena de dientes, con parsimonia camino hasta una de las paredes del salón, sus manos buscaron lo bajo de su espalda y sus ojos enfocados en un cuadro. Esa fotografía del día del acenso de Private.
—Ese es tu problema. Skipper, desde que cruce palabra contigo en Washington lo supe, tú y yo somos similares. No hablo de la paranoia situacional o la vida militar, no, es algo sin nombre y bello y horroroso. Pude verme en ti, tan joven, tan crédulo, tan…
—Somos como dos estrellas que brillan en direcciones opuestas. ¡Tienes tanto potencial chiquillo! Pero, debo de admitir, hay algo que me roe los huesos. —Voltea hacia Skipper—tanto potencial y lo desperdicias en sandeces.
Skipper frunció el ceño pero permaneció callado.
—He averiguado mucho sobre ti, debo admitir que un poco obsesivamente, pero tú ya sabes cómo es ¿No es así? Que tu sangre hierva con curiosidad y desconfianza. Esa necesidad de tomar con algo con tus propias manos y despedazarlo de a poco hasta encontrar como funciona, encontrar sus mentiras, sus debilidades.
Rockgut alzó las manos para remarcar su punto. Una mirada ligeramente histérica permanecía en un rostro tenso.
—Ambos pensamos parecido, tú puedes entenderme y yo a ti, la mayoría de las veces. Pero míranos. Yo, en cuanto tuve la oportunidad tomé este don y me hice de un nombre. Tomé todo a mí alrededor y lo transformé a mi antojo hasta que ellos temieron. ¡Me temieron! Y ese miedo les hizo creer que tenían la razón. Y decidieron extinguir la llama. ¡Pues que lo intenten!
—Y luego estás tú. El mismo potencial, la misma llama y sin embargo haces nada, eres nada, crees nada.
Buck observó a Skipper con una mirada extraña y el capitán tuvo demasiado.
— ¿Qué tanto balbuceas? ¿No querías un trato o algo así?
La sonrisa de depredador regresó.
—Cuanta impaciencia. ¡Me gusta! Digamos que se me presento una oportunidad para, hm, redimirme frente a los de alto mando. Pero debo de admitir que no es un trabajo de un solo hombre y pensé ¿Por qué no pedirle asistencia a mi fan favorito? Estoy seguro que no me negara la ayuda si la pido tan amablemente.
Skipper entrecerró los ojos con irritación.
—Yo no estaría tan seguro si fuera tú. Somos un grupo militar encubierto no una organización de caridad.
Para la sorpresa del capitán Buck pareció esperar esa respuesta en específico. Su sonrisa se hizo viciosa y sus pupilas parecieron dilatarse casi inhumanamente.
—Eso no es lo que he escuchado.
Por tercera vez ese día, Skipper sintió un mal presagio caerle encima.
—Pero supongo que necesito darte un incentivo—prosiguió—, después de todo, nada bueno en la vida es gratis.
De su chaqueta sacó un archivo y se lo entregó al Capitán. Skipper renuentemente lo tomó. Adentro de este solo había un par de hojas con varios nombres e indicaciones. Corto y simple.
Skipper sintió que su mundo se le venía encima.
—Por si te interesa saber más, en un par de días te estaré esperando en esa pequeña y pintoresca cafetería que siempre visitas los miércoles a las novecientas horas. Procura llegar solo.
Sin mediar otra palabra Rockgut se retiró del despacho dejando a un aturdido Skipper solo con sus pensamientos. En sus manos yacía una lista de posibles blancos de ataques, incluyendo nombres completos, fotografías, dirección de residencia, muchas anotaciones específicas de cada posible víctima como sus horarios y rutinas.
Todos ellos sus amigos y aliados.
…
Skipper detuvo su monólogo un momento, abrió un cajón de su escritorio y de este sacó un archivo sencillo. Lo pasó a sus colegas quienes parecían palidecer con las implicaciones.
—Un par de días después me encontré con Buck en esa cafetería. No fui con las mejores intenciones, debo admitir, pero al final me di cuenta que era inútil. ¿De dónde sacó esta información? No tengo idea pero no descansare hasta averiguarlo.
—Entonces ¿Es un chantaje?
Musitó Private frunciendo los labios con preocupación. Sus Pálidos ojos observaban cada fotografía anexada al documento con un cierto pavor.
—Así es. Todos sabemos que no siempre todo sale "de acuerdo al plan" en muchas de nuestras misiones, por razones externas o por conveniencia nuestra. Ocasionalmente esto incluye poner en peligro a todo aquel a nuestro alrededor.
Explicó Skipper, con una mirada solemne y cansada.
—Private, algo que no sabes es que luego de tantas malas experiencias del pasado Kowalski, Rico Y Yo votamos por hacer un plan de contingencia. Esto significa hacer una lista de posibles aliados, enemigos y testigos, en el caso que alguno de ellos nos quisiera hacer daño.
Private hizo un gesto de confusión, no entendiendo muy bien a lo que se refería su líder hasta que recordó algo…
—Estas diciendo que la razón por la cual en ocasiones espiábamos a nuestros vecinos era para verificar que no estuviesen ¿traicionándonos? Pero Skippah…
—Lo sé, lo sé. El asunto importante aquí es que si Buck de alguna manera tuvo acceso a esa lista, también lo haría cualquiera de nuestros enemigos. No es solo nuestro equipo quien saldría perjudicado, también todo aquel en esa lista.
Un silencio sepulcral se hizo en la habitación hasta que Kowalski se puso de pie rápidamente. El científico estaba pálido y tenso. Skipper no lo culpaba, esa misma fue su reacción. Básicamente estaban condenando a todo aquel que entró en su círculo de confianza.
— ¿Por qué no dijiste nada?
—Mírame, Kowalski. Me he estado consumiendo en desesperación, no duermo, no he comido mucho. Llámame egoísta pero si ustedes estuviesen en las mismas condiciones estaríamos peor de lo que estamos ahora.
—Pero-.
—Ustedes ya de por si son eficientes, haberles contado no habría hecho ningún bien.
Recuerda Kowalski: el orden de los factores no altera el producto.
— ¡Tal vez yo sí! Tal vez yo…
El genio dio un paso atrás, pasó la mano por su cabello y empezó a respirar un poco apresurado.
—Debo ir a revisar algo. Skipper, necesito que luego me des más detalles.
Una extraña pero sentida mirada de compasión se reflejó en el militar.
—Los que quieras, y Kowalski…
El líder le envió una mirada de advertencia. No sucumbas ante la culpa.
—Lo sé…
Musitó tensamente el genio para luego salir de la habitación.
Private vio salir al genio en silencio, sus temblorosas manos se abrían y cerraban nerviosamente.
—No te preocupes Private.
El joven dio un pequeño salto cuando sintió las manos del más alto posarse sobre sus hombros. Los ojos de su líder le daban un poco de seguridad, esa mirada de "estamos juntos en esto" siempre ha tenido ese efecto en él.
Hemos salido de peores cosas, se dijo a sí mismo. Al final todo se resolvería, juntos lograrían atrapar a los chicos malos, tendrían a su nueva amiga sana y salva, y en especial Buck se iría lejos de ellos. Todo estaría bien…
¿Verdad?
—Y Private sobre tu castigo… Como Rico está en misión tendrás que alimentar al gato.
Private dejó escapar un largo suspiro.
…
La explicación: Pues wow, ha pasado mucho tiempo... ok, iré al punto. la razón, o mejor dicho las razones por las cuales me ausenté son las siguientes:
La universidad no se vuelve más fácil con el tiempo,la batería de mi laptop se averió y tuve que ahorrar para comprar un cargador, tuve un pequeño trabajo que me dejó con la moral por los suelos, NO tuve internet por casi CINCO meses y por si fuera poco... dos de las personas más importantes de mi vida murieron con poco tiempo de diferencia... lo cual me dejó mal por un tiempo, no leía ni escribía. Hubieron otros problemas pero prefiero no mencionarlos.
En fin, fue un año duro pero tengo esperanzas de que este 2017 traerá grandes oportunidades. Prometo que lo aprovecharé a lo máximo y si algo se presenta se los haré saber.
Una última cosa, en este momento estoy en proceso de mudarme y de nuevo no tendré internet, pero espero que solo sea por poco tiempo.
Gracias por tenerme paciencia.
KovatePrivalski97 : Aquí lo prometido... luego de taaaanto tiempo, espero no sea tan soso como creo que me saló. Gracias por todo tu apoyo. besos.
Yuya kinomoto:Q.Q so sorry~ lamento la kilométrica tardanza, intentaré que no se repita. Besos y mil gracias por leer, felices fiestas.
Gill o' Teen : Oh wow, no sabes de cuanta felicidad me llena tu comentario. Tal vez no tenga un gran talento como muchos otros escritores pero me esmero en que lo poco que haga sea de calidad, es decir ¿No es ese el punto? Si vas a escribir hazlo bien. Aunque debo admitir que yo también cometo faltas de vez en cuando, de hecho durante este año re-edité todos mis trabajos y vaya que lo necesitaban. lamento la demora y gracias por leer.
AidaZamayoa: Epic avalanche of reviews! ~ Ta-Da~he aquí la respuesta al misterioso trato entre Buck y Skipper.
Pues sobre con quien se quedará la prota es un secreto :p si digo como será el final no tendría chiste... sobre lo demás...
Odio ser tan misteriosa pero hay muchos sucesos por venir y un giro argumental que te hará pensar dos veces de como debería ser el final.
Por si te interesa subiré un nuevo (viejo) fic de los pingüinos humanizados con Private (y Walski) como protagonista(s).
Gracias a todos los que leen, si tienen dudas o si solo quieren charlar envíenme un PM.
