Capitulo 19

Pasaron la tarde remando en el rio. Bella descansó y permitió que Edward hiciera todo el trabajo. El se enrollo las mangas de la camisa revelando los fuertes y duros antebrazos, entre sus parpados entornados ella observaba el juego de sus músculos que traían a su memoria esos mismos brazos musculosos que la mantenían como deseosa prisionera de su amor.

- Edward – dijo somnolienta - ¿desde cuándo no hacías este tipo de cosas?

- ¿Te refieres remar en el rio, con una chica? – levanto una ceja para recordar – Probablemente desde mi primer año en la Universidad.

- Me refería a remar en un rio y no necesariamente con una chica ¿Siempre había una chica?

- Probablemente – había burla en sus ojos mientras Bella fruncía el entrecejo - hace tanto tiempo que no puedo recordar.

- ¿La experiencia o las chicas? – Hasta en sus propios oídos su voz sonó maliciosa - ¿Y por qué no lo haces desde hace tanto?

El dejo de remar, descansó los remos y se inclino para tocar la barbilla con sus dedos. Ella enderezo la cabeza, irritada.

- ¿Y ahora quien está verde de celos?

- No estoy celosa, solo irritada

- De hecho, no es muy interesante. Lo creas o no, no fueron tantas chicas. Estaba demasiado ocupado estudiando para tomarme esas historias en serio – levanto sus cejas, burlón – Y desde entonces, no ha habido una chica a quien yo quiera llevar a remar.

- No creo que ninguna de ella lo hubiera disfrutado, si Tanya es un ejemplo de tu gusto.

- supongo que no, quizás por eso no las lleve – sonrió el sonrojado rostro de Bella.

- ¿Ni siquiera a Tanya? – Por alguna causa, no podía dejar el asunto – Ella parece que es especial para ti.

Él entorno los ojos, con un brillo de irritación en las verdes profundidades.

- sí, supongo que lo es- el brillo se intensifico como advertencia - ¿Por qué no olvidar el pasado y concentrarse en el presente? Hagamos que este día sea memorable.

La chica se estremeció cuando una nube oscureció al sol. Un día ¿era todo lo que él le prometía? ¿Y después de eso qué? ¿Qué sucedería entonces?

Cuando la nube se movió y dejo sin mascara al sol, ella sacudió su súbita melancolía decidida a disfrutar ahí y ahora y no desperdiciar el preciado tiempo en preocuparse en el mañana.

- Tengo una sorpresa para ti. Persuadí al personal del Hotel para que nos preparara una cesta. ¿Qué tal si nos detenemos en un lugar para comer?

- Eso sería encantador.

Acamparon a la orilla, a la sombra de los arboles, y comieron pan fresco, pollo y queso. Con el dramático gesto de un mago que extrae un conejo de un sombrero, Edward saco una botella de champan y dos copas de cristal, después de lo cual todo pareció tener un brillo especial.

Más tarde, después de guardar todo en la cesta se sentaron sobre una alfombrilla del auto; Edward con su espalda contra un tronco de un árbol y Bella sentada entre las rodillas dobladas de él.

Demasiado pronto conducían de regreso al Hotel, y su día perfecto llegaba a su fin. Bella como una tacaña que retuviera su tesoro contra su pecho, se asía con anticipación a la noche que la esperaba.

Tomaron una maravillosa cena; después bailaron en la terraza con la música de una pequeña orquesta que tocaba en forma discreta entre los árboles. Edward la llevaba con facilidad y dejaba que su cuerpo rozara el de ella con en una promesa atormentadora. La chica estimulada por la dulce tortura, pasaba del calor al frio con pequeños estremecimientos que recorrían su cuerpo.

Bella levanto la mirada para encontrarse con los ojos verdes, convertidos en lagunas misteriosas por la luz de la luna.

En respuesta a su mirada, Edward la sujeto más cerca y presiono sus labios con los de ella, suave y apasionado a la vez.

- Bella Swan – murmuro contra la suavidad de su mejilla – Te deseo ahora, vamos.

Bella le permitió que la tomara de la mano y la condujera fuera de la pista de baile, a través del atestado comedor y por la escalera a la habitación de ella. Una vez adentro, la chica fui izada en sus brazos y nada ni nadie le importaban más que ese hombre, que tenía la fuerza de elevarla hasta el cielo.

Hicieron el amor dulcemente, recorriéndose lentamente, conociéndose y compenetrándose, durante toda la noche, y cuando los primeros rayos del alba los encontraron, estaban todavía en los brazos uno del otro.

N/A: Otro capítulo cortito, lo siento pero hoy actualizare mis otras historias también ahaha!