Harry Potter y el Poder del Tiempo
Capítulo 20 – Batalla en el Callejón Diagon y Haloween
Una vez en el Gran Salón, Harry miró asombrado las calabazas gigantes de Hagrid y los murciélagos reales que decoraban el lugar. Halloween nunca iba según lo planeado en Hogwarts últimamente, y Harry no había disfrutado los banquetes tanto como hubiese querido. Tuvieron la fiesta de muerte del Sir Nicholas un año, al año que Sirius escapó y los estudiantes tuvieron que pasar la noche en bolsas de dormir, y por supuesto la muerte de sus padres; muchas malos recuerdos. Y aunque su otro yo estaba yendo a una batalla, del mismo bodoque él lo había hecho una semana atrás (en su propio tiempo), el futuro Harry juró que trataría de disfrutar este banquete lo más posible.
Sus amigos parecían preocupados, pero se aseguró de actuar lo más normalmente posible, para que no notaran nada extraño, aparte de lo sucedido esa mañana, y para que no vieran lo preocupado que en verdad estaba. Incluso Dumbledore, que obviamente sabía acerca del episodio, le dirigía miradas de preocupación. Harry no tenía ninguna duda de que tendrían una charla privada antes de que la noche terminara, pero en ese momento, Harry simplemente le dio una débil sonrisa y regresó su atención al banquete.
Muy lejos de ese lugar, al mismo momento en el que un Harry se estaba sentando en la mesa Gryffindor para disfrutar del banquete, otro Harry, el verdadero, acababa de aparecerse en el mismo lugar oscuro en el Callejón Diagon que había usado la última vez. El sol estaba desapareciendo en el Oeste, y las calles seguían ocupados por los compradores de último minuto y familias completas, celebrando una de las fechas más populares en el mundo mágico. Sabiendo que nadie entraba en esa callejuela, Harry decidió quedarse allí y comenzó con las preparaciones.
Para no tropezarse con mangas sueltas o túnicas, debajo de su capa Harry tenía, además de sus pantalones, vestimenta y botas de piel de dragón, una simple remera negra. Sus brazos quedaban descubiertos para poder tomar su varita con mayor facilidad, y si todo iba de acuerdo al plan, y se mantenía escondido debajo de su capa toda la noche, la falta de vestimenta completa no importaría mucho.
La única cosa que Harry tuvo que agregar fue su confiable bandana negra. Su cabello era lo suficientemente largo como para atarlo, pero como era tan ondulado y desordenado, tendría que ser un poco más largo para que se quedara atado; si su pelo fuera más liso, como el de Snape, podría mantenerlo en su lugar, pero Harry no quería eso, lo último que necesitaba era que lo compararan con Snape. 'Gracias a Merlin por pequeños favores,' pensó Harry.
Asegurándose de que el área tenía barreras anti- aparición, y colocando varios hechizos para ocultarla, Harry hizo lo posible para asegurarse de que nadie entraría en ese lugar durante la noche. Una vez hecho eso, Harry entró en la calle principal y comenzó a buscar los mejores lugares para emboscadas; él realizaría sus propias emboscadas, pero pensó que una vez que todo comenzara los Mortífagos estarían allí. Eran muy cobardes como para atacar al descubierto, así que usarían la oscuridad y su mayor número para lograr sus objetivos; además, Harry ya sabía donde estarían, su futuro yo se lo había dicho. Todo lo que tenía que hacer ahora era esperar, y de acuerdo con su reloj, el momento estaba a minutos de distancia.
Pensando en su reloj, Harry verificó el escudo que emitía estuviese funcionando, y que el traslador de emergencia estaba listo también. Había pensando en aparecerse fuera del lugar si las cosas se complicaban, pero si los Mortífagos colocaban sus propias barreras anti- aparición, tendría otra manera de escapar.
Sucedió un tiempo después, cuando Harry estaba esperando en su 'cuartel general', que resultaba ser una tienda cerrada al final del callejón en el que se había aparecido, que comenzó a escuchar explosiones y gritos provenientes de la parte del callejón más cercana al Caldero Chorreante. Moviendo silenciosamente para no ser escuchado, Harry comenzó a hacer su camino hacia allí, en busca de una presa.
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De vuelta en la escuela, otro Harry estaba comiendo su Segundo plato de pollo asado. Ron y Hermione estaban atrapados en otra de sus discusiones sin sentido, y Harry estaba contento con simplemente estar sentado y escuchar. Como Hermione ya había terminad el libro que Harry le había dado de la historia y cultura de los elfos domésticos, ella le había dedicado mucho tiempo a pensar en como ajustar los metas de la P.E.D.D.O, y estaba pensando en comenzarla de nuevo; Ron discutía diciendo que si alguien estuviera interesado, lo habría mostrado la primera vez que había sido mencionada. Hermione contestaba qué ahora que las metas de la organización iban a ser diferentes y más realistas, eso no era verdad.
Harry simplemente se sonrío, negándose a formar parte en el debate, y comenzó una conversación con otros de sus compañeros de casa. Una rápida mirada a su reloj le informó que el ataque al Callejón Diagon acababa de comenzar, y Harry ya había entrado en acción; su trabajo era el de observar a los miembros de la facultad, especialmente a Dumbledore, y aparentar lo más normal posible. Con algo de suerte Harry podría arreglárselas solo en el Callejón Diagon y estar bien. Con algo de suerte…
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'Uno abajo, faltan muchos más,' pensó Harry. Acababa de petrificar a un Mortífago que había cometido el error de separarse del grupo, y ya lo había depositado en el callejón que usaba como base. El Mortífago había peleado más que Sean Hazelton, pero luchar contra un oponente invisible era una gran ventaja para Harry.
El primer hechizo falló por unos centímetros, y el rayo de luz advirtió al Mortífago de su presencia. El segundo ataque de Harry, Impedimenta, fue esquivado; esta vez la puntería estaba bien, pero el hecho de que Harry fuera invisible no significaba que sus hechizos lo fueran, así que el hombre tuvo tiempo de crear un escudo, y contra- atacar en la dirección general en la que su enemigo estaba.
Logrando esquivar el hechizo sin dificultades (en verdad no estaba tan cerca), Harry notó que debería acercarse más a su oponente para poder darle con sus ataques, a menos que usara algo más creativo y poderoso. Queriendo reservar su energía para el resto de la batalla, Harry optó por la primera opción.
Acercándose sigilosamente, Harry se colocó detrás del hombre enmascarado y tocó su hombro; el Mortífago, que estaba tratando de escuchar cualquier ruido y enviaba hechizos en la dirección incorrecta de tanto en tanto, comió en anzuelo y se giro antes de pensar en las consecuencias.
Con la cabeza del Mortífago inclinada hacia un costado, y estando momentáneamente indefenso, Harry actuó por impulso. El hechizo paralizador que había planeado en usar quedó olvidado mientras Harry retractaba su brazo derecho, colocaba su mano en un puño, y dirigía el brazo con toda la fuerza que podía.
Un horrible ruido sonó cuando el puño derecho de Harry hizo contacto con la mascara del hombre, hecha de un material que Harry no pudo identificar. El ruido era muy fuerte para que fuese solamente de la mascara, y Harry sintió una extraña satisfacción al pensar que lo más probable era que hubiese roto la nariz o la mandíbula del Mortífago; La violencia era tanto más satisfactoria que una maldición. Por supuesto, era impráctico que Harry se paseara golpeando a todos sus oponentes, su mano ya estaba empezando a doler; no se había roto ningún hueso, pero una delgada línea de sangre estaba cayendo de dos de sus nudillos. A menos que Harry se cruzara con Malfoy o Lestrange, creyó mejor limitarse a usar solo magia; o patadas, si fuese necesario, pero definitivamente no más puñetazos, algún otro como el de recién, y Harry no podría sujetar la varita.
Mortífago número dos depositado (Hazleton era el primero), Harry volvió a salir del callejón, buscando a más de los enmascarados; para ese entonces los empleados habían tomado refugio en alunas de las tiendas más ocupadas de la calle, y por suerte, ninguno de los Mortífagos estaba entrando en ellas, ni siquiera dirigían los hechizos a las ventanas. En lugar de eso, estaban causando todo el daño pasible, enviando hechizos destructores a lugares no específicos; muchas cosas, carteles, y muestras ya habían sido volados en pedacitos y a la calle no le estaba yendo mucho mejor. Unas pocas personas estaban siendo molestadas por ellos, y una desafortunada familia estaba arrinconada por un trío de hombres, uno de los cuales tenía al padre bajo la Cruciatus, allí fue donde Harry se dirigió.
El primer hechizo fue dirigido al hombre que utilizaba la imperdonable, y lo alcanzó dejándolo inmóvil, pero también alertó a los otros dos de su presencia. Cuando se giraron, los dos chicos, que no parecían tener más de 10 años y la esposa del hombre, se arrastraron a una callejuela para cubrirse. Aún buscando por la persona que había atacado a su compañero, Harry usó el tiempo que estaban perdiendo para levitar al padre a la callejuela con su familia; no estaba inconciente, habiendo estaba bajo la maldición un tiempo corto, pero no estaba en condiciones de moverse por si solo o de usar su propia varita.
Con eso terminado, Harry volvió su atención a los dos hombres restantes, y se prepare para otra lucha. 'Nada de puñetazos esta vez,' se recordó mentalmente.
Dirigiendo su varita al hombre de la derecha, Harry uso una maldición de tropiezo y uno de presencia permanente en las piedras de la calle. Un Segundo más tarde el hombre pasó por allí, pero la poca advertencia que recibió le permitió usar sus manos para romper la caída, pero el movimiento causó que perdiera su varita, y esta calló al suela. Acercándose un poco, Harry se contentó al ver que aunque los brazos del Mortífago estaban totalmente estirados, la varita seguía fuera de su alcance; no se movería de allí por algún tiempo.
Centrando su atención en el ultimo de lo tres, Harry no estaba preparado para el chorro de agua que lo golpeó en la cara cuando se estaba girando para enfrentar a su enemigo. El tercer hombre, sabiendo que el enemigo estaba cerca, pero sin poder verlo por la capa de invisibilidad o encantamiento desilusionador lanzó un chorro de agua en un arco amplio. El agua no causó ningún daño, excepto quizás desorientar a Harry, pero el choque contra un cuerpo invisible revelaba su posición; hasta que el exceso de agua cayera de la capa, Harry estaba vulnerable.
Entendiendo lo sucedido, Harry logró esquivar un rayo de luz rojo sangre que se dirigía hacia él. No siendo familiar con el color de la maldición, pero tampoco encantado por como se veía, Harry sabía que tenía que terminar con esto rápido, antes de que otros descubrieran su posición. El grupo de Mortífagos más cercano estaba cruzando la calle, cuatro puertas más abajo, a unos 10 metros, y hasta ese momento, las ruidosas maldiciones provenientes de ellos era lo único que prevenía la lucha de Harry de ser oída. Sin su capa, Harry podría ir contra tres adversarios como mucho, pero no contra un grupo de cinco como el que tenía cerca. Necesitaba incapacitar este ultimo Mortífago, volver a tomar control de la situación, y luego decidir si debería arriesgarse y tratar de capturar más Mortífagos, o desaparecerse con lo que tenía.
Dejando caer la ahora inútil capa, pero con su identidad protegido por un encantamiento desilusionador, Harry atacó al hombre, lanzando un aluvión de maldiciones tan rápido como pudo pensarlas. Algunas eran maldiciones de dolor medias, otros hechizos de escuela, pero todos sirvieron para ocupar al hombre mientras esquivaba y bloqueaba las luces multicolores provenientes de la varita de Harry.
Al siguiente momento, Harry fue golpeado hacia delante por un hechizo aturdidor que golpeó su espalda; afortunadamente, el hechizo fue bloqueado por el escudo del reloj y la armadura de piel de dragón, pero Harry sabía que un segundo hechizo no haría lo mismo. Girándose, Harry estaba sorprendido de ver que el Mortífago caído había logrado recuperar su varita, Harry volvió su atención a su nuevo ponente justo a tiempo.
Devolviendo la maldición al hombre, que se agachó en el último minuto, Harry decidió usar algo más poderoso. Nunca lo usaría en un duelo en clase, pero no estaba en la escuela, y necesitaba terminar esta batalla rápido.
"Relashio!" Gritó Harry. No había usado ese hechizo en casi dos años, cuando había alejado a los grindylows durante el Torneo de los Tres Magos; en ese entonces, bajo el agua, solamente había producido un chorro de agua caliente para ahuyentar a las molestas criaturas, pero sabía que el hechizo podía hacer más, y esos fueron sus resultados esta vez.
Una brillante línea de fuego fuertemente trenzado se disparó de la varita de Harry, que actuaba como un lanzallamas; Harry ni siquiera tuvo que volver a hacer el hechizo, simplemente movía su varita y éste dejaba salir una llamarada, y el siguiente 'disparo' estaba listo en la punta, listo para salir.
El primer disparo no había sido apuntado a algo en especial, así que pasó por sobre el hombro izquierdo del Mortífago, golpeando la pared. Sorprendido, el hombre se dio la vuelta, siguiendo la línea de fuego, y no vio el Segundo intento de Harry yendo directo a su cabeza; de hecho, el hombre no notó las llamas hasta que éstas impactaron contra su máscara, que se quemó y salió disparada en segundos, aunque la máscara había tomado la mayor parte del hechizo, Harry supo que había causado algo de daño.
"Mis ojos! No puedo ver! Mis ojos están ardiendo!" Siguió gritando prácticamente lo mismo, mientras agitaba su varita ciegamente frente a él, hasta que Harry lo sacó de su miseria, para asegurarse de que el hombre no estaba fingiendo, Harry envió una andada de pájaros, conjurada por el hechizo Avis, hacia la cara del sujeto. El hombre no mostró ninguna señal de ver a la aves, aparte de tratar de esconderse debido las ruidosas alas, así que Harry estaba bastante seguro de que el hombre estaba ciego. Si era una condición permanente o no, no lo sabía; y personalmente, no le importaba mucho.
Secando su capa rápidamente, Harry volvió a se invisible, y se redirigió al Mortífago restante, que estaba tirado en el suelo. Por la manera en la que los hechizos de presencia permanente estaban diseñados, entendía Harry, podían ser desactivados solo por la persona que los había realizado, o conociendo el hechizo exacto utilizado. Ya que el hombre no había escuchado a Harry cuando lo había realizado, no podía soltarse, incluso luego de haber recuperado su varita. Murmurando la contra- maldición, Harry tomó las varitas de los tres hombres, y los levitó hasta 'su' callejón. Se unieron al otro en el piso, y Harry se tomó el tiempo de volver a aturdirlos, y de atarlas con sogas conjuradas; no quería arriesgar que alguno de estos cuatro lograse liberarse, como lo había hecho Colagusano en la casa de Hermione. Harry aún no sabía como eso había pasado, pero no iba a dejarlo a la suerte.
Convenido de que estaban tan dominados como se podía, en base a las circunstancias, Harry respire profundamente y volvió a la calle principal. La noche estaba lejos de terminar, y el dolor de cabeza que estaba teniendo, era prueba de que Voldemort tramaba algo, y no er nada bueno; de todos modos, el dolor era mucho menor que el de esa tarde, y Voldemort parecía estar mucho más lejos también, así que luego de otros respiros hondos y un poco de ejercicios simples de Occlumancia, Harry continuó.
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Se estaba sirviendo el postre, cuando la cicatriz de Harry erupcionó en un volcán de dolor. Sabía que estaba viniendo, por supuesto, dado que ya le había pasado una vez, pero eso no disminuía el dolor; pero la mayoría de los estudiantes a su alrededor no lo notaron, estaban muy ocupados peleando por porciones de budín, tortas, tartas, y golosinas que acababan de aparecer en los platos; ni siquiera Ron y Hermione se dieron cuenta, pero Neville y Ginny sí. Harry logró separar su mano de su cabeza y abrir los ojos por un momento, y pudo ver que sus dos amigos habían dejado de comer, colocando una sonrisa falsa en su cara, Harry hizo lo único que podía.
"No se preocupen," les susurró, "el dolor se está yendo; es más de l felicidad de Voldemort"
Neville asintió, aceptando la explicación, pero Ginny no fue tan fácil de convencer. Viendo que Ron y Hermione estaban peleando para ver quien se quedaba con la última porción de pastel de calabaza, ella bufó, y llevó su atención a la mesa principal, cuando Harry siguió su mirada, estuvo momentáneamente sorprendido al notar que Dumbledore lo estaba mirando fijamente.
El Profesor Dumbledore, con una extraña lechuza sobre su hombro, sostenía un carta entre sus manos, y, sin duda, acababa de enterarse del ataque al Callejón Diagon; también debió haber visto la reacción de Harry ante un dolor en su cicatriz, así que, para aparentar que acababa de enterarse del ataque también, Harry señaló su frente y formó las palabras, 'Callejón Diagon', sin dejar salir ningún sonido. Por experiencia propia, ya sabía que Dumbledore y sus agentes irían, era maña suerte que no era en ese lugar donde Voldemort, o sus más confiados sirvientes, se encontraban; no, estaban hacienda algo mucho más siniestro que un poco de daño al Callejón, pero por mucho que Harry quisiera advertirle a la Orden para que ignorase el ataque en Diagon, y aparecerse en el sitio del ataque principal Harry , sabía que no podía; él ya había leído el periódico del día siguiente y sabía lo que la historia leería (A/N: si ustedes se están confundiendo mientras lo leen, imaginen lo que es para mí tratar de entender y traducir…). Era imposible, sin importar cuanto quisiera, cambiar el futuro que ya conocía.
Tan pronto como Harry confirmó, Dumbledore asintió tristemente, y tuvo una rápida conversación con Snape y McGonagall, Hagrid, y Remus; también tuvo una corta reunión con Flitwick y Sprout, y luego salió por la puerta lateral, sin ser notado por los estudiantes; sólo Harry se dio cuenta, junto con Ginny, porque ella estaba mirando lo mismo que él, sabiendo que los profesores faltantes en la mesa eran miembros de la Orden, Ginny devolvió su atención a Harry.
"Harry, que está pasando? Que le dijiste al Profesor Dumbledore?"
"'Eé?" Murmuró Ron, con su boca llena de pudín. Aparentemente su discusión con Hermione estaba terminada, o por lo menos temporalmente suspendida; Hermione también se giró hacia Harry luego de notar que Dumbledore no estaba sentado.
Suspirando, y masajeando su frente para que lo quedaba del dolor se fuese. Harry les explicó la situación en tonos bajos, para que nadie más se enterase del posible peligro.
"Acabo de recibir otra de la emociones de Voldemort, estaba contento, otra vez; es porque el Callejón Diagon está siendo atacado, acabo de decírselo a Dumbledore, imagino que es por eso que él y los otros se fueron. Espero que lleguen allí a tiempo." En verdad, Harry no creía eso; ya sabía como terminaría todo, y no era algo en lo que quisiera quedarse pensando, pero los otros sospecharían si Harry no mostraba una visión optimista, y eso se veía forzado a presentarles. Sabrían la verdad en la mañana.
"Oh, no! Ojala que si logren llegar." Exclamó Hermione; Ginny y los otros asintieron, y Ron murmuró algo que Harry no logró escuchar.
"Que dijiste Ron?"
"Dije," Repitió, "que no puedo evitar sentirme contento de que Fred y George ya no tengan una tienda en el Callejón. Conociéndolos, estarían en el medio de lo que sea es que está pasando, y mamá tendría un ataque si supiera que sus hijos estuvieron luchando contra Mortífagos, o peor, Ya- Sabes-Quien en persona!"
La cara de Ginny palideció al saber lo que Ron estaba pensando , y por primera vez en todos esos meses, no tenía nada que responder al comentario de su hermano; pero Hermione sí tenía, y dejó que todos supieran lo que pensaba.
"Que ya no tienen una tienda allí no significa que no vayan a defender el Callejón Diagon, Ron. Estoy segura de que el Profesor Dumbledore contactó a todos los miembros de la Orden, y aunque los gemelos no forman parte oficialmente, van a algunas misiones; si escucharon acerca del ataque, por tu mamá, o incluso Bill o Charlie, estoy segura de que aparecerán en el medio de la lucha, aunque no se los hayan ordenado. Es el tiempo de impulsividad que tienen los gemelos."
Ron estaba mirando a Hermione con los ojos fuera de sus órbitas, y Harry no podía culparlo. Aunque fuese probablemente la verdad, la declaración de Hermione acerca de los gemelos no poseía mucho tacto. A veces, ella no se molestaba en pensar las cosas antes de dejarlas salir de su boca.
"Ron," susurró Ginny, "no crees que Fred y George harían algo tan peligroso en verdad, cierto?" Harry podía decir que estaba muy preocupada por sus hermanos mayores; no sólo por los gemelos, también por Bill y Charlie, eso sin mencionar a sus padres. Ginny y Ron no tenían forma de saber qué miembros de su familia estarían involucrados. Harry deseaba poder consolarla, especialmente sabiendo que nadie de su familia saldría herido, pero no podría explicar ese conocimiento; pero tenía que tratar de alguna manera.
"Ginny, estoy seguro de que Fred y George, y cualquier otro miembro de la Orden que vaya a la lucha estarán más que preparados para lo que se van a encontrar; no van a ser los únicos allí, y Dumbledore no va a dejar que les pase algo; además, si me importara, tendría más miedo por los Mortífagos que los gemelos vayan a encontrar; con todas sus bromas y trucos bajo la manga, sumando que no son malos en Defensa, pueden darle una buena batalla a cualquier Mortífago."
Hermione, finalmente entendiendo lo que había hecho, hizo lo mejor que podía para corregir su error. "Si Ginny. Fred y George son más capaces de defenderse que muchos otros miembros de la Orden; probablemente terminen salvando a Tonks cuando se tropiece con sus propios pies, o algo así; vas a ver. Y eso contando que siquiera vayan. Lo más probable es que vayan a pasar la noche convirtiéndose en canarios o probando algún invento nuevo. Yo no me preocuparía."
Luego de las palabras de Harry y Hermione, Ginny pareció sentirse mejor, igual que Ron. Neville estaba siguiendo la conversación de cerca, pero no tenía nada que agregar; él también había abandonado su postre, habiendo perdido el apetito luego de enterarse del ataque. Los otros hicieron lo mismo, incluido Ron, y empujaron sus platos hacia el centro de la mesa.
Pronto, los platos con el postre desaparecieron y la chillona voz del Profesor Flitwick resonó en el Gran Salón, Debía estar a cargo ahora que Dumbledore y McGonagall no estaban.
"Atención, estudiantes! El Profesor Dumbledore tuvo que asistir a una reunión de emergencia con el Ministro, pero me pidió que les informara que les desea a todos un muy feliz Halloween, y que espera que disfruten del resto de la noche. Como un regalo, todas las rondas de prefectos serán realizadas por miembros del personal, así que pueden hacer lo que quieran, siempre y cuando estén en sus Salas Comunes antes del toque de queda. Eso es toda, que tengan unas buenas noches."
Luego de que los más jóvenes comenzaran su camino hacia las puertas, Harry y sus amigos siguieron. Ninguno de ellos tenía algo que decir, y si no fuese por la interrupción en el Hall de Entrada, seguramente el resto del viaje hubiese sido hecho en silencio.
"Que pasa Potter, te vez algo preocupado, demasiado pastel de calabaza, quizás?" Harry no había hablado con el chico en semanas, pero el tono superior en la voz de Draco siempre era igual. Claramente, estaba esperando una respuesta.
"Te puedes ir yendo, Draco; ninguno de nosotros quiere hablar contigo." Mientras respondía, Harry trató de guiar a sus amigos hacia la escalera principal, para no tener que romper la pelea que Ron parecía querer comenzar.
"Bueno, no es como si yo quisiera hablar contigo tampoco, es que estoy de tan buen humor; ya sabes, con las festividades. Se que mi padre está ocupado con todas las fiestas. Que hay de ti, Potter? Tu padre va a ir a alguna fiesta de Halloween?"
La ira de Harry se estaba acumulando, y Hermione y Ginny estaban hacienda su mejor esfuerzo sosteniendo a Ron. Harry sabía muy bien donde estaba el padre de Draco ese noche, y parecía que el chico sabía más de lo que estaba diciendo, tendría que investigar más tarde, ahora quería deshacerse del idiota.
"Ups, lo siento," dijo burlonamente "Me olvidé, ya no tienes padre. De hecho, murió esta misma noche, cierto? Estoy seguro que fue así. Me pregunto si esa es la fiesta en la que mi padre está ahora.; celebrando la muerte de esa excusa de sangre- pura."
Malfoy hizo otros comentarios, pero Harry no los escuchó, ya que fueron tapados por la risa del chico; detrás de él, Crabbe y Goyle se le unieron, aunque Draco tuve que decirles que comenzaran; era obvio que no tenían idea por qué se estaban riendo.
Harry estaba furioso; si pudiese sacarle puntos a Slytherin por decir ese tipo de bromas, lo haría, pero técnicamente, no había roto ninguna regla. Aunque Harry no iba a dejar que se salieran con la suya.
Alzando su brazo derecho, varita en mano, Harry colocó un hechizo silenciador en los tres. Draco respondió inmediatamente, pero su falta de voz previno la acción. Se podían hacer hechizos sin indicación verbal, pero había que practicar, y el tiempo que le llevó a él pensar uno que pusiera hacer fue todo lo que Harry necesitaba para actuar.
Convocando sus varitas, Harry transfiguró sus túnicas en leotardos; el de Draco era de un color rosa claro, mientras Crabbe y Goyle tenía horribles tonos de violeta y amarillo.
Sorprendidos por el movimiento, y avergonzados por su nuevo guardarropa, los tres trataron de cubrirse, buscando por una ruta de escape. Draco había comenzado a caminar hacia las mazmorras cuando Harry lo atrapó con un hechizo de levitación; Crabbe y Goyle simplemente se veían confundidos, sin saber que hacer.
"Ves Hermione?" dijo Harry alegremente, "Win-GAR-dium Levi-O-sa. Después de tanto años me sigo acordando."
Hermione ya había soltado a Ron, y no quería nada más que sermonear a Harry acerca de las responsabilidades de ser prefecto, pero sintió que primero debía corregir el error de Harry.
"Pero Harry," dijo desde la mitad de la escalera, "ese hechizo no es para usar en seres vivos. Es impredecible! Se supone que tienes que usare 'Mobilicorpus' en esta situación."
Harry, quien estaba disfrutando llevar a Draco de un lado a otra del Hall, suspendido a 6 metros de altura, tenía una extraña sonrisa en su cara. "En serio? En verdad no sabía eso, gracias por el consejo. Tú sabías eso, Draco?"
Draco, que estaba muy ocupado perdiendo su cena en el aire, no respondió; tampoco lo hicieron Crabbe y Goyle, que estaban haciendo un mal trabajo esquivando el vómito que Draco dejaba salir.
"Supongo que eso explica por qué me está costando tanto trabajo controlarlo; crees que deba parar y cambiar a Mobilicorpus, o debería arreglarme con lo que tengo?" Draco acababa de rebotar contra las paredes de roble y un moretón se estaba formando en su mejilla; sin duda tendría otros cuantos del tratamiento tan poco delicado que Harry le estaba dando.
"Nah, dale otra vuelta alrededor del cuarto, Harry! Esto es lo mejor que he visto; incluso mejor que el hurón saltarín." Ron estaba alentando a Harry, al igual que Neville y Ginny; una no dijo nada, y Hermione le dio a Harry su imitación de "McGonagall".
Sabiendo que había ido lo suficientemente lejos, Harry bajó a Draco, que ahora estaba girando en su lugar, entre medio de sus dos gorilas. Todo el Salón era un asco, y con una giro de la varita y un murmuro de "Evanesco," todo desapareció; lo único que quedaba era lo que estaba sobre los leotardos de los Slytherins, aunque no era muy poco.
"Vamos, subamos." Les dijo Harry a sus amigos. Draco y los otros ya no eran una amenaza, y el grupo de Harry se dirigió a la Torre Gryffindor. Hermione continuó con su sermón, y antes de que pudiera terminar, Harry prometió reportarse con un miembro del personal al día siguiente. Igualmente Malfoy, de seguro, iba a ir a quejarse con Snape, así que en verdad era inevitable. Con algo de suerte, Draco había aprendido su lección, y no iba a molestar a Harry de nuevo.
Luna se separó de ellos en el cuarto piso, y una vez que pasaron por el retrato de la Dama Gorda, el grupo tomó sus asientos de siempre alrededor del fuego. Ron estaba saltando de arriba a abajo, contando lo que había pasado para la alegría de Dean y Seamus, y Harry estaba contento con sentarse y escuchar.
Una rápida mirada a su reloj le indicó que el verdadero Harry debía volver del Callejón Diagon pronto, y que necesitaba alistarse. Tendría las manos llenas una vez que llegara, y comenzó a hacer excusas temprano.
"Creo que iré a la cama temprano," les dijo a sus amigos. "Sigo cansado por lo de antes, y jugar con Draco me cansó un poco, los veré en la mañana."
Ron y Neville, ahora atrapados en un juego de ajedrez, le desearon buenas noches, al igual que Hermione y Ginny, quienes estaban mirando el mismo libro; qué era, Harry no sabía, pero no tenía tiempo de enterarse.
Harry se dirigió a la esquina del cuarto, donde estaba Hedwig. "Vamos linda, por que no vienes conmigo?" Silenciosamente agregó, para que solo ella escuchara, "Tienes algo de trabajo que hacer.
Hedwig, ahora semanas después de su llegada, había llegado a un nivel de desinterés para poder pasar la mayoría de su tiempo en el dormitorio de Harry o en la poblada Sala Común, y los Gryffindors estaban ya tan acostumbrados a su presencia que ya no era una molestia, aunque no se podía decir lo mismo del resto de la escuela; por más que quisiera pasar tiempo con Harry, Hedwig no tenía permitido estar en clases o en el Gran Salón a menos que estuviese llevando una carta; y como Harry no tenía muchas personas a quienes escribir, esto no sucedía muy seguido.
Aún así, pasaba tiempo con ella todas las tardes cuando iba a su baúl para practicar con su otro yo; Hedwig siempre acompañaba a Harry entonces, lo mismo cuando pasaba tiempo en su biblioteca, estudiando. 'No es diferente al horario de Fawkes,' pensó Harry, 'Casi no lo veo fuera de la oficina de Dumbledore. Quizás no es práctico tener un Fénix siguiéndote a todos lados.'
Como si supiera lo que estaba pensando, Hedwig mordió con más fuerza de la usual la oreja de Harry, hacienda que saliera de sus pensamientos.
"Lo siento, se que te gustaría salir más, veré lo que puedo hacer. Quizás puedas pasar tiempo con Hagrid, y puede dar clases acerca de fénixes blancos, le preguntaré la próxima vez que lo vea."
Eso pareció satisfacer a Hedwig, que voló a su percha el Segundo en que Harry entró en su cuarto. Estaba solo, y luego de una mirada rápida a su reloj colocó un fuerte hechizo en la puerta para que nadie pudiese entrar, junto con uno silenciador alrededor del cuarto. En cualquier minuto tendrían compañía, y Harry casi preferiría tener que lidiar con la Tía Marge.
"Prepárate Hedwig, llegará pronto. Espero que las cosas hallan salido como lo planeamos."
Un segundo después de que Harry terminó de decir eso, un cuerpo ensangrentado apareció en el centro del cuarto; miembros torcidos en ángulos extraños, tiras de tela negra colgaban del cuerpo, y Harry no tuvo problemas en reconocer quien era esa persona herida. Él.
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Después de depositar a sus tres nuevas capturas junto con la primera, Harry volvió a la calle solo para encontrar que los Mortífagos ya no estaban causando caos y destrucción; en lugar de eso se habían reunido frente a Gringgots, y estaban apuntando con sus varitas hacia el cielo. No queriendo saber que sucedería si terminaban, Harry lanzó un torrente de maldiciones, pero ni uno alcanzó su blanco; parecía ser que el grupo, eran cerca de veinte, estaban protegidos por algún tipo de escudo y nada podía penetrarlo; Harry estaba seguro que cedería con suficiente tiempo e investigación, pero en ese momento lo único que le vino a la mente fueron las Imperdonables, y si Harry podía usar las maldiciones prohibidas sobre si mismo para crear una tolerancia no importaba, no iba a usarlas en otra persona, ya lo había intentado una vez con Bellatrix Lestrange, y no le había gustado para nada el sentimiento que le había dejado, y el hecho de que fueran todas ilegales no ayudaba mucho.
Preguntándose que era lo que mantenía el poder del escudo, viendo que todos los Mortífagos tenían sus varitas apuntadas hacia el cielo, Harry casi no escuchó los 'pops' que indicaban aparición a su alrededor; de hecho, si no fuese por su capa de invisibilidad, habría sido visto por la Profesora McGonagall, que era la que más cerca estaba de él. La Orden del Fénix finalmente había llegado, y junto con ellos cerca de una docena de Aurors.
Conociendo su propia debilidad, Harry buscó a Moody con la vista y vio su ojo mágico registrando el lugar y se situó de manera que hubiese personas y edificios entre los dos. Harry sabía que no podía prevenir completamente que el viejo Auror lo viera, pero con algo de suerte no lo haría; Moody debería tener toda su atención en el grupo de Mortífagos.
Además de Moody y McGonagall, Remus, Hagrid, Snape, Tonks, Kingsley, Amos Diggory, el Sr. Weasley, Bill, los gemelos, Dung, y Hestia Jones estaban con la Orden, sin mencionar a Dumbledore, que fue el primero en descifrar las intenciones de los Mortífagos. Ni siquiera trató de romper el escudo que los rodeaba, como si supiera que no tendría caso.
"Todos, rápido! Están activando un portal. Trabajan en equipos y estén preparados; pueden estar trayendo cualquier cosa con un portal de este tamaño."
Buscando entre todos sus conocimientos, Harry reconoció el término 'portal' de sus primeros años en Hogwarts; era un encantamiento avanzado que habían estudiado tanto en Encantamientos (valga la redundancia) e Historia, pero jamás habían aprendido como se realizaba. Aparentemente era usado para trasladar grandes grupos de personas u objetos cuando no se podía usar aparición. Aparición solo funcionaba con brujas y magos, e incluso la aparición forzada podía trae no más de dos pasajeros, y eso requería una persona muy poderoso. No, los portales eran más débiles y menos prácticos que aparición, y por eso no eran tan comunes; eso y el hecho de que se necesitaban, por lo menos, 5 personas mágicas realizando el hechizo con coordinación para realizar un portal pequeño. Pero un portal creado por tantos magos iba a ser grande, y Harry entendía por qué Dumbledore estaba nervioso.
Moviendo su posición para quedar detrás de Moody, lejos de la acción, pero lo suficientemente cerca como para ver lo que sucedía, Harry se enteró momentos después cuando un portal de tres metros apareció en el cielo sobre los Mortífagos. En un principio nada pasó, y algunos miembros de la Orden y unos Aurors dejaron salir un suspiro de alivio. Los Aurors del Ministerio no estaban sorprendidos por la presencia de la Orden, así que Harry suponía que esperaban la ayuda.
Pero los suspiros de alivio pronto se transformaron muecas de horror cuando docenas de criaturas en capas negras salieron del portal. Flotaron hacia el suelo, dispersándose e, inmediatamente, el frío y la desesperación llenaron el aire de la noche.
'Maldito sea!' pensó Harry refiriéndose a su futuro yo. 'Por que no me avisó que esto pasaría?' Harry no tuvo tiempo de pensar en mucho más, ya que los grupos de Dementores se estaban acercando a los indefensos y petrificados Aurors y miembros de la Orden del Fénix. La única defensa contra esas criaturas, el Encantamiento Patronus, era muy difícil de realizar, incluso para un mago adulto; de los veinte Aurors y Miembros, Harry no creía que más de la mitad pudiese realizar el encantamiento. También tenían que preocuparse de los Mortífagos, ya había terminado el ritual, y estaban devolviendo su atención a la batalla; la barrera que los protegía también parecía librarlos de los efectos de los Dementores al igual que hechizos, pero no les impedía lanzar hechizos de su parte.
Fue el patronus de Remus, un lobo, el que Harry reconoció primero; las cosas ya se estaban volviendo desesperadas, y los Aurors que no podían realizar un Patronus se estaban escondiendo detrás de los que podía, conjuraban escudos para detener el torrente de maldiciones de los Mortífagos, pero seguían protegidos detrás de su barrera.
Viendo a otros Patronus uniéndose al de Remus, Harry pensó que era prudente llamar al suyo; en el mar de tótems plateados, no sería notado. El lobo de Remus, el gato, un poco demasiado grande para ser un gato casero, de McGonagall, y la cabra de Dumbledore estaban manteniendo a grupo más grande, unos siete, de Dementores. El único otro Patronus que Harry notó era el murciélago de Snape, un oso, un alce, y un pingüino pertenecientes a los Aurors; esos se dirigían a los otros dos grupos mayores de Dementores, pero aún quedaban otras diez de las criaturas libres de hacer lo que quisieran.
"Expecto Patronum!!!" Gritó Harry, apuntando al grupo de Dementores más cercano; la verdad es que después de tanta práctica con ese encantamiento, Harry no estaba esperando nada especial, lástima que Harry olvidó que tenía la manía de hacerse notar; porque cuando en los años anteriores solía ver a Cornamenta, esta vez vio una versión mucho más grande y dorada de la forma animaga de su padre unirse a la batalla.
Preocupado de haber sido descubierto por el uso de la forma avanzada de su encantamiento, Harry maldijo por lo bajo y comenzó a mirar a ambos lados; nadie parecía haber notado a su Patronus, solo, destruyendo… matando a los Dementores en lugar de espantarlos, fue por esos movimientos que Harry pudo ver a otro Cornamenta, guiñándole un ojo desde su brazo tatuado. El tatuaje guardián que simbolizaba a su padre había viajado desde su lugar usual en su hombro hasta su brazo por la primera vez que Harry había visto.
"Que demonios?" Soltó Harry. En respuesta el tatuaje volvió a guiñar un ojo, para luego regresar su atención a la batalla; cerca de la mitad de los dementores estaban destruidos, y los miembros de la Orden y los Aurors sobrevivientes se centraban en los Mortífagos, quienes, sin entender lo que les estaban pasando a sus aliados comenzaron a mirarse entre ellos, nerviosos.
'Así que es por eso que puedo hacer un Patronus dorado!' La mente de Harry estaba andando cien kilómetros por minuto. 'Es por los tatuajes; o en realidad, tatuaje. Tiene sentido que Cornamenta tuviese algo que ver con mi Patronus, pero eso no tiene nada ver con mis Tatuajes de Canuto o Lily. Apuesto a que tendrán sus propios poderes, tender que investigar más tarde. Tengo que cubrir mis huellas ahora. Sin duda, Remus reconoce a Cornamenta y por eso sabe que estoy aquí, voy a tener que hablar rápido con el antes de irme. Va a tener que inventar una excusa para los otros, ellos no pueden saber que estuve aquí.'
Solo quedaban seis Dementores, y con su Patronus dorado y los otros siete plateados no tenían oportunidad. Mientras la atención del grupo seguía en los Mortífagos, Harry se dirigió hacia Remus para hablar con él; por suerte, estaba solo.
"Remus! Escúchame, no tengo mucho tiempo," susurró Harry.
Las orejas de Remus reaccionaron ante la primera palabra, y el hombre pareció olfatear el aire, estaba usando sus sentidos de hombre- lobo, sin duda. "Harry?" preguntó. "Me pareció que ese era Cornamenta. Que estás haciendo aquí? Y donde demonios estás?"
"Shhh, No tengo mucho tiempo. Voy a ir a tu oficina mañana después del desayuno para explicar; pero por ahora, podrían inventar una excusa para el patronus dorado? Los otros no pueden saber que estuve aquí, especialmente Dumbledore. También tienes que decirles a los espíritus liberados que se dirijan a la Casa de los Gritos antes de que puedan ser interrogados, y los otros espíritus que están allá les explicarán lo que les pasó. Di lo que te parezca mejor, pero me tengo que ir, Moody puede ver a través de capas de invisibilidad, no me puedo arriesgar. Te veo mañana."
"Harry, espera!"
A Harry le hubiese gustado volver, pero no podía quedarse más tiempo. Todos los Dementores estaban destruidos ahora, y los Mortífagos estaban desapareciendo antes de que Dumbledore rompiera el escudo. Ya habían hecho aparecer la Marca Oscura en el cielo, y algunas personas que habían sido atacadas antes estaban saliendo de sus escondites. La calle se llenaría de reporteros y fotógrafos pronto, y Harry no quería arriesgar ser visto.
Volviendo a su base en el Callejón, la mente de Harry estaba ocupada en la clase de poderes que sus otros dos tatuajes podrían llegar a tener. Tendría que pasar un buen tiempo en su baúl experimentando, pero ahora que sabía que uno de ellos funcionaba, Harry no tenía dudas que descubrir los poderes de los otros dos era solo cuestión de tiempo.
Con su varita de nuevo en su funda, no era extraño que Harry halla sido alcanzado por la maldición de u Mortífago; era solamente un Impedimenta, pero dejaba a Harry en una situación vulnerable.
'Maldición!' pensó, únicamente porque no podía mover su boca. 'Olvidé renovar el escudo de mi reloj.' Aún así, Harry llevaba su armadura de piel de dragón, pero el Mortífago no era tanto, después de ver que Harry aún se movía, volvió a realizar el hechizo muchas veces seguidas; Harry estaba congelado en su lugar, y no podría liberarse pronto.
"Accio capa! Bien, bien, bien, que tenemos aquí? El famoso Harry Potter solo en un callejón oscuro tan solo. Oh, mi amo estará encantado; y aún más tienes una capa de invisibilidad que quieres que me queda… Gracias, Harry, me aseguraré de usarla bien."
Aún colgando de sus hombros, la capa se dirigió hacia las manos del Mortífago. Este hombre no era tan lento o estúpido como los otros, y Harry incluso lo reconoció. Era Avery, uno de los que formaban parte del círculo interno de Voldemort. Pero, aún así, como había podido ver a Harry con la capa aún puesta?
Para responder a su pregunta, Avery comenzó una
verborragia acerca de lo brillante que era y de su gran capacidad de
deducción al notar que algo andaba mal y faltaban cuatro de
los suyos. Verdaderamente, material de villano para James Bond,
explicó como se había quedado Escondido en las sombras
regulando el escudo alrededor de los otros Mortífagos. Era un
hechizo avanzado que les había dado su amo, pero requería
de alguien fuera del escudo para funcionar. Y así, Escondido
entre las sombras, fuera del alcance de los Dementores, miembros de
la Orden y Aurors, Avery había notado algunas personas en su
grupo que estaban ausentes. Cuando los Dementores comenzaron a ser
destruidos, supo que algo andaba en verdad mal, y comenzó a
escanear el área con una cantidad de hechizos, fue pura
casualidad que uno de esos hechizos funcionaba como una especie de
rayo infrarrojo, buscando calor. Sin importarle quien estaba
escondido, solo notando que estaban solos y que el blanco le estaba
dando la espalda, Avery había lanzado el hechizo a su oponente
esperando saber que le había pasado a sus compañeros.
"Ahora
Harry, dime donde están los otros y como destruiste a los
Dementores, y tu recompense será una muerte rápida. Mi
amo e molestará por no haber tenido el honor, pero estoy
seguro de que entenderá. Si no me dices lo que quiero ahora,
no estoy seguro de que Él te muestra la misma
misericordia."
Con los ojos bien abiertos, escaneando el área cercana, Harry sintió pánico al ver que nadie estaba lo suficientemente cerca. Toda la acción estaba en la otra punta del Callejón, donde los Aurors estaban tratando de deshacerse de la Marca Oscura; muy cerca, Harry podía ver a los cuatro Mortífagos aún inconcientes y sin ser vistos por Avery gracias a los hechizos.
"No te diré nada!" escupió Harry, su voz llena de ira; más que con Avery, estaba enojado consigo mismo. Si solamente hubiese reactivado el escudo, o dejar los pensamientos acerca de sus tatuajes hasta después de haber salido de ese lugar. Pero noo, tuvo que ir y ser atacado en el medio de la calle, y todavía no sabía como salirse de esta.
Avery solamente sonrió; el hombre tenía una sonrisa en verdad perversa. "Respuesta incorrecta, Harry. Crucio!"
El dolor surgió en su espalda y se esparció hacia todo su cuerpo. No era tan dolorosa como la maldición de Voldemort, o incluso la suya propia, pero no era una caminata bajo el sol tampoco; y por estar congelado en su lugar, Harry no podía colapsar o doblar sus músculos, lo que hacia el dolor aún peor; por lo menos no podía gritar. Si lo hiciese, sin duda que Avery encontraría alguna forma enferma de placer en ello.
Después de mas o menos un minuto, más corto que las sesiones casi diarias que Harry tenía con la Cruciatus, Avery se detuvo, repitió la pregunta, y abrió sus ojos en sorpresa cuando Harry abrió sus ojos y muy claramente dijo, 'Vete al infierno! No voy a decirte!"
Le tomó un Segundo recuperarse, pero Avery continuó. "Bueno, parece que eres familiar con esta maldición, Sr. Potter; Que interesante. Quizás en el futuro podremos ver cuanto aguanta tu mente antes de irse por complete; aún así, hay otras maneras de hacerte hablar. A mi no me gusta demasiado la Cruciatus. Prefiero otros, mejores, pasatiempos."
Harry ni siquiera tuvo tiempo de preguntarse que demonios estaba diciendo Avery, cuando sintió cuchillos calientes pasando a través de sus hombros y brazos. Y no eran los cuchillos que se sentía con la Cruciatus, eran de verdad.
Mordiendo su labio inferior, prohibiéndose el gritar o hacer algún sonido, Harry devolvió su atención a Avery, y vio que el hombre estaba conjurando otro cuchillo; éste estaba rojo por la temperatura en la que se encontraba, y acababa de pasarlo sobre la parte superior del pecho de Harry. Por suerte, su armadura había prevenido que su torso sufriera algún daño, pero sus dos hombros ahora tenían enormes heridas; no eran muy profundas o perjudiciales, pero debido al calor de los cuchillos eran muy dolorosas.
Avery continúo del mismo modo por un rato. Había hecho algunos cortes en las piernas, brazos y el torso de Harry, y luego repitió su pregunta. Con cada herida Harry se prohibía el gritar, y cada vez se negaba a responder. La única razón por la que Avery no había notado la armadura de piel de dragón fue por la ropa que Harry estaba usando, y era la armadura la que prevenía cualquier daño a su torso. Sólo sus brazos y piernas habían sufrido los daños de los cuchillos, y aparte de quemar y causar algo de pérdida de sangre, eran más que nada superficiales.
Luego de 10 minutos de ese tratamiento (el Callejón estaba vació gracia a la orden de evacuación que Harry había oído dar a los Aurors), Harry seguía negándose a hablar, y Avery se estaba enojando. Más específicamente, estaba furioso.
"Mocoso engreído! Perdiste tu oportunidad. Tendré que llevarte con mi amo, y entonces conocerás el verdadero dolor. Dentro de una semana, lamentarás no haberme dejado terminar con tu vida, rogarás por verme. No te olvides Potter! No olvides, cuando mi amo alimente a su serpiente con partes de tu cuerpo. Accio varitas!"
Harry no estaba escuchando el discurso de Avery; en lugar de eso estaba buscado por una forma de escapar; pero cuando Avery llamó por sus varitas, Harry sintió pánico, sin ellas estaría indefenso! Debido a la situación en la que se encontraba, Harry había olvidado que sus varitas estaban en fundas de piel de dragón y no podían ser convocadas de ese modo.
"No funcionará, huh? Debes tener unas de esas fundas que usan los aurors; no importa. Accio fundas de varitas!"
Por que no había pensado en eso? Esta vez las dos fundas, junto con las varitas, se dirigieron hacia Avery, dejando a Harry solo con su daga. Momentáneamente, Harry se preguntó porque no había sido liberado de eso también, o porque lo estaban desarmando si él estaba congelado en su lugar. Lo que Harry no notó, por lo menos hasta ese entonces, era que Avery había asumido que las dos fundas en sus brazos eran para varitas, y cuando vio dos fundas en sus manos (no había notado que uno había salido desde la bota), estaba satisfecho. Por su posición detrás del hombro derecho de Harry no podía ver la daga aún en su brazo.
"Voy a liberarte ahora. Hay un traslador Escondido cerca y vamos a ir hasta allá calmados, no puedo hacer que flotes por la calle sin que los Aurors me noten, así que vas a caminar en frente de mi. Intenta hacer algo raro y lo lamentarás. Entendido?"
Harry no podía creer que Avery estaba siendo tan estúpido; si tuviese un cerebro funcional, dejaría a Harry congelado y lo haría flotar debajo de la capa de invisibilidad. Pero Avery no estaba acostumbrado a tener una capa a su disposición, quizás por eso no se le había ocurrido, y Harry no tenía pensado corregirlo; si lo liberaba, tendría una posibilidad de escapar, y con su daga en mano lo podría llegar a lograr. Aunque tendría que hacerlo rápido, antes de cansarse; la Cruciatus y todos los cortes que Avery le había causado lo había cansado mucho, sin mencionar la pérdida de sangre; Harry ni siquiera estaba seguro de que, una vez que el hechizo desapareciera, podría mantenerse en pie, pero tenía que tratar.
"Dije: Entendido?" Repitió Avery. Harry había estado muy ocupado pensando en un plan para escapar y no había contestado la primera vez.
"Entendido. Pero vas a tener que moverte despacio, no se si puedo caminar." Dijo Harry Avery murmuró algo acerca de moverse tan rápido como quisiera, pero a Harry en verdad no le importaba; ya estaba colocándose de manera tal que pudiera moverse como él quería. Con algo de suerte, en cuanto el segundo hechizo fuese terminado, Harry podría actuar.
Y eso fue lo que pasó. Aún estando a unos 50 cm. de Harry, Avery disolvió el hechizo, y no estaba preparado para los movimientos de Harry. Tomando un paso hacia atrás con su pie derecho con energía, el codo derecho de Harry se enterró debajo de la barbilla de Avery, el ataque no fue muy bueno, pero le dio algo de tiempo.
Pivotando (girando) sobre su pie izquierdo, Harry alzó su brazo izquierdo en un puño, llevándolo hacia atrás formando un arco amplio, Harry esperaba poder darle a Avery en la cara. Ese tipo de golpe no era el más efectivo, pero bajo las circunstancias, era lo mejor que Harry podía imaginar.
Separándose de Avery y girando, Harry se sorprendió al ver al no Mortífago donde lo esperaba. Obviamente el codazo no había hecho tanto daño como Harry había esperado, y Avery había respondido dando un paso a la izquierda y colocando su varita para maldecir a Harry. Un rayo de luz verde pasó por el punto en el que la cabeza de Harry había estado unos segundos antes, justo atrás de su cuello, y fue muy Buena suerte que Harry no lo hubiese visto; una pasada tan cercana lo habría desconcentrado. En lugar de eso, Harry volvió a colocar su brazo en posición, intentando contactarlo con la cabeza de Avery, pero como el hombre ya no estaba en posición, Harry sabía que iba a fallar, y, en el último minuto, cambió de planes.
En lugar de su puño de Harry lo que hizo contacto con Avery fue su antebrazo; Avery estaba muy cerca, y si Harry doblaba su codo iba a perder todo el impulse del brazo, así que, en lugar de eso, bajó el punto de contacto y golpeó al hombre en la garganta. El golpe no le dolió tanto a Harry como había esperado, y entonces notó que el metal de la daga había hecho la mayor parte del daño. Aún en su funda, el mango de la daga había golpeado la traquea de Avery, aplastándola y dejando una marca roja bastante fea.
Avery había hecho algunos pasos hacia atrás cuando fue golpeado, y estaba muy dolorido para considerar hacer un contra ataque; Harry también se separó, tratando de dejar un poco más de espacio entre él y el Mortífago. Aunque estaba lastimado, Harry estaba seguro de que Avery seguía siendo peligroso.
"Maldito mocoso!" maldijo Avery con dificultad; no sonaba para nada parecido a su voz normal, y Harry podía ver el hablar le estaba causando mucho dolor.
Harry sacó su daga con la mano derecha y la apuntó a Avery; era tan filosa como cuando la había comprado.
"Te golpeé gusta en la garganta con esto. Duele, no es cierto? Me pregunto si vas a volver a sonar como antes algún día." Comentó fríamente Harry. "Pero, en verdad, me tendrías que agradecer que haya sido tan blando contigo. Cuando tu amo se entere que me tuviste, pero dejaste ir, dudo que vaya a ser… cual fue la palabra que usaste?... Ah, sí, misericordioso."
Los ojos del hombre se llenaron de ira, y Harry supo que estaba a punto de realizar un hechizo particularmente vicioso. Para no arriesgarse a ver si el hombre podía pronunciar la maldición lo suficientemente bien como para que funcionara, Harry inmediatamente se agachó, colocándose en cuclillas, y un rayo de luz amarillenta pasó sobre su cabeza. Por el color y las palabras que había escuchado, había sido una Buena decición agacharse; Avery había hecho la maldición rompedora de huesos, Suelo- destructo. Destrozaba dolorosamente cada hueso que la maldición tocara, y dejaba al músculo en ruinas. Si hiciese contacto con la caja toráxica o la cabeza, podría matara a un hombre, y Avery había apuntado a la cicatriz de Harry.
Levantándose, Harry vio que, de alguna manera, había terminado detrás de los pies de Avery, y el Mortífago había girado su cabeza, siguiendo su ruta. El error de Avery había sido dejar sus piernas en una posición vulnerable, y Harry se aprovechó de eso, tomando su daga y atacando los tobillos de Avery.
"Arghhh!,"Escuchó Harry mientras se levantaba lentamente; parecía ser que cuando se había tirado al suelo algo le había pasado a su hombro, y no estaba en su posición usual. Aún peor, Harry apenas tenía fuerzas para mantenerse en pie, y Avery seguía siendo una amenaza, había lastimado sus tendones de Aquiles, y eso lo había hecho caer, peor el hombre seguía teniendo su varita y estaba furioso.
Pero, por fin, las cosas iban como Harry quería, y Avery dejó caer su varita para agarrar sus pies, y parecía haber olvidado por complete la presencia de Harry. Con mucha dificultad, Harry se dirigió hacia Avery por detrás y lo golpeó, dejándolo inconciente. Pero aún sin su varita, Harry tenía que improvisar; golpeando la cabeza de Avery con el mango de su daga y utilizando toda la fuerza que le quedaba parecía haber funcionado bien.
Agradeciendo que la noche, por fin, hubiera terminado, Harry luchó por encontrar sus varitas en los bolsillos de la túnica de Avery, luego levitó al hombre en la callejuela para que se uniera a los otros. Harry ya no tenía fuerzas para mantenerse en pie, y apenas pudo llegar a su escondite antes de que los Aurors llegaran para investigar el lugar en donde había oído algunas maldiciones.
"No hay nada aquí," escuchó decir a un hombre, y otro respondió, Puede que haya sido un poco más lejos, vayamos a ver."
Había sido una buena idea poner todos esos hechizos en el pequeño callejón; solamente durarían unas horas, y algunos magos podrían ver a través de ellos, pero habían hecho su trabajo; aparentemente habían funcionado con los dos Aurors y, aunque ellos no lo supieran, se habían ido tan rápido por un extraño sentimiento de lo que estaban buscando no estaba en ningún lugar cerca de allí.
Volviendo a aturdir a los Mortífagos, Harry los puso en el séptimo compartimiento de su baúl. Una vez que terminó con eso, Harry lo achicó y los colocó en su bolsillo. Se le estaba haciendo difícil concentrarse, y Harry comenzaba a ver unas manchas negras en su visión.
Lo ultimo que tenía que hacer antes de irse era sacar las barreras anti- aparición y los demás hechizos; por surte las barreras anti- aparición eran mucho más fáciles de sacar, y Harry solamente tuvo que hacerlo dos veces, los otros hechizos eran algo más difíciles y tuco que tratar unas cuatro veces.
No sabía porque no estaba funcionando, y no sabía porqué las manchas negras se estaban volviendo cada vez más grandes.
"Oh maldita sea!" maldijo Harry. "Voy a desmayarme, justo lo que me faltaba."
Sabiendo que no podía ser encontrado desmayado en el medio de una calle, Harry dejó los hechizos, esperando que desaparecieran en unas horas; con algo de suerte nadie los descubriría.
Aparecerse fuera de allí, como había planeado, estaba fuera de consideración; Harry no tenía la fuerza para tratar siquiera, y aunque lo hiciera, seguramente lo haría mal, afortunadamente, tenía un plan B.
Una roca en su bolsillo actuaba como traslador, y había sido una buena idea haber pensado e eso; mientras que el traslador de su reloj lo llevaría a su casa, éste lo llevaría al dormitorio en la Torre Gryffindor; ahora sabía por qué Dobby y Winky se quedarían esperando, y si alguno de sus compañeros había decidido ir a dormirse temprano, tendrían que arreglar eso más tarde, una vez que estuviera mejor, Harry podría usar Obliviate si era necesario, asumiendo que sobreviviría.
Tratando de sacar el traslador de su bolsillo, Harry notó por primera vez lo lastimado que estaba. Exposición a la Cruciatus por cerca de un minuto, después cortado y torturado por 10 por un Mortífago sadista, lo que había llevado a una importante pérdida de sangre; después se había lastimado el brazo en esa caída que había tomado al esquiva la maldición, sin contar la limitada exposición a los Dementores.
Apenas conciente, Harry finalmente logró sacar el pequeño traslador. Con su baúl en su bolsillo trasero, y sus fundas sobre sus piernas, Harry logró murmurar 'actívate' antes de que las manchas bloquearan toda su visión otros diez segundos, y Harry no lo habría logrado.
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La mañana siguiente, Harry despertó cansado y dolorido; aún así era necesario aparecerse en el desayuno, para mostrarle a Dumbledore y a los otros que todo estaba bien; también tenía una reunión con Remus, y esa conversación no podía esperar.
Salteándose su rutina normal y la ducha, Harry llegó antes que Ron y los otros al Gran Salón, llenó un bowl con cereal y comenzó a comer. No había notado cuanta hambre tenía hasta después de haber terminado el Segundo bowl, pero tenía sentido, no había almorzado el día anterior, y tampoco había cenado, habían pasado 24 horas desde que había comido.
"Harry, podrías venir un segundo mientras esperas a tus amigos?" Harry dejó su cuchara en el cereal cuando el Profesor Dumbledore lo sorprendió por detrás. Harry de verdad no quería conversar, viendo que seguía un poco herido, pero no tenía escapatoria; ninguno de sus amigos, ni siquiera el equipo de Quiddich habían bajado aún, y por ser domingo tampoco lo harían muy pronto.
Y así, Harry siguió al director fuera del Gran Salón, siguiendo el camino ya familiar hasta la oficina circular escondida detrás de la gárgola. Dumbledore inmediatamente se sentó detrás de su escritorio, y Harry ni siquiera esperó a que lo invitaran a sentarse, después de un viaje tan largo necesitaba descansar, y Dumbledore pareció notarlo.
'Te sientes bien, Harry? Pareces estar algo dolorido esta mañana."
Harry hizo una mueca, esperaba poder dejar sus dolencias en privado. "Estoy bien, son lo Dolores de ayer, además no dormí muy bien. Seguramente me sentiré mejor mañana."
Dumbledore asintió lentamente y dijo. "Si Harry, el dolor que sentiste anoche en tu cicatriz es de lo que quería hablarte. No tuvimos tiempo de encontrarnos, pero tus amigos me informaron que sufriste de un dolor en la villa ayer en la tarde. Podrías elaborar?"
"No hay mucho que decir, en verdad. Estaba tomando una cerveza de manteca con los otros y, de la nada, sentí que Voldemort estaba excitado por algo, ansioso, mejor dicho. Al principio pensé que estaba feliz, pero eso fue una primera impresión. Era como si estuviera esperando a que algo pasara, después del segundo ataque anoche, es obvio que estaba feliz por el ataque en el Callejón Diagon."
Pasó un buen rato hasta que Dumbledore respondió, y cuando lo hizo, fue para preguntarle a Harry si quería algo de té o un sorbete de limón. Harry los rechazó, y recordando su ultimo viaje a Honeydukes, llamó al aire, "Hedwig podrías venir un segundo, por favor?"
Un momento más tarde, Hedwig apareció en la oficina, y se posó en el brazo de Harry. Le dirigió una mirada curiosa a Fawkes, que estaba en su lugar habitual, quien devolvió la mirada con aún más curiosidad.
"Hedwig, te puedo pedir un favor?" La voz de Harry sacó la atención de la fénix de la otra criatura. "Puedes traerme la bolsa amarilla con los warheads(1) que dejé ayer en mi baúl, está entro de una bolsa de dulces aún más grande, si no puedes ver la bolsa amarilla, trae todos, yo la sacaré."
Hedwig pareció sentirse insultada, y desapareció en llamas. Una vez que se fue, Dumbledore devolvió su atención a Harry.
"Warheads, Harry? No es un poco peligroso que tengas eso en tu dormitorio? Por lo que entiendo de tecnología muggle, no tendrías que tener acceso a ese tipo de cosas."
Harry just laughed. "No ese tipo, Profesor. Estoy seguro que los va a disfrutar, pero siguen siendo peligrosos. Espere, ya verá."
No tuvo que esperar mucho, porque Hedwig reapareció en ese momento; en su patas había una sola bolsa de warheads de limón, la que puso cuidadosamente sobre las piernas de Harry. Una vez terminada su tarea, se volvió a Fawkes, quien estaba cantando una bienvenida lenta y tranquila.
"Oh, es verdad. Nunca habías conocido a Fawkes, cierto Hedwig? Por que no vas a saludarlo, estoy seguro que no le importará. Después de ti, es el mejor fénix que conozco."
El viejo mago, rió ante la escena, y Fawkes asintió, dando a entender que estaba de acuerdo; así que Hedwig voló hasta la percha, y los dos parecieron comenzar una conversación en su idioma. Harry no podía recordar si Hedwig había conocido a Fawkes cuando era una lechuza, pero por alguna razón creía que no.
"Así que, Harry," el director lo llamó, "esa es la bolsa con los warheads de los que hablas? No puedo ver como podrían llegar a ser peligrosos, parece un paquete con dulces."
"Son dulces, Profesor. Los compré ayer, especialmente para usted, y cuando me ofreció el sorbete de limón, los recordé; son como un sorbete de limón súper ácido. Le gustaría probar uno?" Harry tuvo que contener la risa, nadie podría imaginar cuan ácidos eran en verdad hasta que probaban el primero, y casi siempre la persona fruncía los labios y escupía el caramelo; siempre después de la primera, se disfrutaban más, pero el primero siempre era una sorpresa.
Naturalmente, Dumbledore no pudo resistirse a un caramelo con sabor a limón, y su respuesta fue justo la que Harry esperaba. Después de abrir el paquete, metió el dulce en su boca, los ojos del mago se llenaron de lágrimas cuando la primera ola de acidez le llegó; después Dumbledore se levantó de su asiento y procedió a correr por la oficina mientras movía sus manos a ambos lados de su cabeza. Harry estaba riendo a carcajadas para entonces, y aunque podía que el hombre estaba, en parte, actuando, se estaba divirtiendo mucho. Otros 20 segundos y la intensa acidez había pasado, y ahora el caramelo sabía simplemente a limón, luego de fruncir sus labios un última vez, el profesor Dumbledore volvió a su asiento.
"Merlin Harry, no estabas bromeando cuando dijiste que estos dulces eran peligrosos, ese fue el dulce más delicioso y ácido que he tenido el placer de probar. Me pregunto si me dejarías comprarte el resto de la bolsa; no puedo esperar la cara de Minerva y Severus cuando los convenza de probar uno."
Harry rió ante la imagen mental; Mataría por una foto de McGonagall o Snape probando uno de los caramelos. "La verdad," Harry logo decir después de deshacerse de las imágenes, "los compré para usted. Tengo otros en mi cuarto, hay de otros sabores si quiere probar, los venden en Honeyduke's. Yo prefiero los de canela, pero se que le gusta el limón, y esos son los más ácidos. Siéntase libre de compartirlos con quien quiera, pero si logra que la Profesora McGonagall o Snape coman uno, podría prestarme la memoria para verla en un pensadero? Es lo único que pido."
Ahora era que turno de Dumbledore para reírse, pero accedió, siempre y cuando Harry guardara el secreto. Los profesores, especialmente Snape, no apreciarían que se rieran de ellos, era lo que le había dicho.
Mientras Dumbledore terminaba su caramelo, y Harry tomaba su té, el silencio llenó el aire, y Harry sabía que la conversación estaba a punto de volver a temas no tan placentero. Y unos segundos más tarde, pasó eso exactamente.
Dumbledore colocó sus manos ajo su barbilla y mantuvo la pose por un largo tiempo antes de hablar. "No debes culparte de nada de lo sucedido, Harry. Aunque lograras darnos más advertencia, duda que haya sido mucha diferencia; si bien fue bueno que respondiéramos a la amenaza del Callejón Diagon cuando lo hicimos, perdimos la amenaza mayor. Seguramente te enterarás en los periódicos esta mañana, pero el mismo Voldemort atacó Azkaban anoche, con algunos de sus más confiados Mortífagos. Parece ser que el ataque en el Callejón fue una distracción, y funcionó perfectamente; la mayor parte de la Orden, incluyéndome, nos aparecimos en el Callejón Diagon para detener a los Dementores y Mortífagos junto con los Aurors, mientras que Voldemort tenía total control sobre Azkaban. Cuando me di cuenta de que el ataque era una distracción, viendo que no había muchas personas heridas, fue cuando recibí el mensaje del ataque en Azkaban. Desafortunadamente llegamos muy tarde, y Voldemort fue capaz de liberar a todos sus seguidores."
Fue el turno de Harry de tomarse una larga pausa antes de responder. "No puedo decir que estoy sorprendido; Después de todo, suena como algo de Voldemort haría. Luego de la batalla en el Ministerio, mientras que Malfoy y los otros fueron liberados por Fudge, Voldemort aún tenía a algunos de sus mejores Mortífagos encarcelados. Ahora que los Dementores ya no guardan la prisión y se le han unido, debe ser mucho más fácil entrar en Azkaban." Harry hizo otra pausa. "Como está protegida la prisión ahora? Alguien fue herido en el ataque?"
"Harry," dijo Dumbledore seriamente, "en equipo de 16 Aurors protegía la prisión desde que los Dementores se fueron; cuatro murieron, 11 recibieron el Beso, y solo uno salió sin herida alguna. Voldemort capture al Auror a cargo, y lo dejó vivir para que esparciera la verdad, para que el resto supiera lo que había pasado. Voldemort ya no está escondiéndose, y esto es malo, muy malo. Esperaba que fuera más paciente, posiblemente que tratara de averiguar la profecía; parece que se cansó de esperar, y eso me preocupa. Sin mencionar que en el ataque de anoche se cumplieron 15 años desde su anterior derrota. Temo que Voldemort atacará más abiertamente ahora, y eso presentará muchos problemas."
Escuchando los pensamientos de Dumbledore, tan parecidos a los suyos, Harry se preguntó que había cambiado para que Voldemort realizara un ataque abierto; en su última visión, parecía ser que seguía preguntándose si Dumbledore le había dicho la profecía o no, y no estaba haciendo ningún plan de ataque. Y era extraño que justamente ayer, Harry hubiera discutido eso con sus amigos en la Tres Escobas. Alguno de ellos pudo haber alertado a Voldemort de la profecía? No, eso era ridículo, cierto?
"Harry," dijo Dumbledore interrumpiendo sus pensamientos, "hay algo que quieras decirme acercad e lo que pasó anoche? Algunos de los profesores te vieron actuando extrañamente, y sigue habiendo comportamientos extraños que no puedo explicar. Quizás sepas algo que me ayude a entender?"
Harry sabía que si no hubiese probado ser capaz de usar Occlumancia, que Dumbledore estaría tratando de ver en su mente ahora mismo. Anoche, había tratado pasar inadvertido lo más posible, pero ese patronus dorado había arruinado todo. Sería que Dumbledore lo había visto? Harry pensó que su atención había estado en el escudo en ese momento; solamente podía esperar que Remus hubiera inventado una historia creíble. Hasta que hablara con el en el desayuno, Harry tendría que responder muy vagamente.
"No, nada más. Estuve un poco preocupado toda la noche, con el dolor en mi cicatriz y todo; estoy seguro de que entiende." El director asintió. "Aunque, si hay algo, profesor. No tiene nada que ver, pero le prometí a Hermione que me entregaría."
Los ojos del hombre se llenaron de interés ante la interesante confesión de Harry. Dumbledore escuchó atentamente mientras Harry explicaba como Draco lo había engañado par que creara un conflicto, y como había respondido; el brillo en los ojo de Dumbledore aumentó cuando Harry contó como había usado el hechizo de levitación equivocado a propósito, y el resultado que había tenido.
"Pensé que debía decírselo, antes de que el Profesor Snape pueda castigarme. Me atrevo a decir que después de nuestra última conversación le encantaría darme una detención. Se que lo que hice estuvo mal, así que no voy a discutir mi castigo."
Al final, Dumbledore lo había felicitado por entregarse cuando pudo haber salido sin castigo alguno; así solamente tendría que dar dos detenciones con Hagrid, y Gryffindor perdió solo treinta puntos. Harry sabía que si Snape hubiera dado los deméritos, el castigo habría sido mucho peor, así que era entendible que se sintiera contento. Los treinta punto serían recuperados fácilmente en el próximo partido de Quiddich, y una detención con Hagrid no era detención alguna; era como ser forzado a pasar tiempo con un buen amigo.
Harry salió un poco más tarde para volver al desayuno con sus amigos, solamente para encontrar que Hedwig no quería irse; se estaba divirtiendo con Fawkes, y después de los sacrificios que había hecho por el la noche anterior, Harry no tuvo el corazón para ordenarle que se fuera. Dumbledore encontró la situación muy graciosa y le prometió a Harry que no habría problema en que el ave se quedara un tiempo más.
De vuelta en el Gran Salón, las mesas estaban llenas, y el ruido de conversaciones llenaba el aire. Con una mirada a la mesa de los Ravenclaws, Harry vio que El Profeta ya había sido entregado y la verdad acerca de los ataques en el Callejón Diagon y Azkaban ya era conocida. Harry reclamó su asiento entre sus amigos para ver sus reacciones antes las noticias; no se veían muy bien.
"Oh Harry, debes sentirte horrible!" Hermione estaba prácticamente llorando, y le dio a Harry un fuere abrazo en cuanto se sentó. Que extraño…'
"Hermione, está bien. Los ataque pudieron haber sido mucho peores, y el daño al Callejón fue más que nada superficial. Los Mortífagos que escaparon de Azkaban, aunque problemáticos, no fue muy inesperado en mi opinión. No entiendo porque estás tan mal." Harry trató de tranquilizarla, pero sus intentos la pusieron peor; con ella ahora incapaz de hablar, Ginny continuó.
"Harry," comenzó, "leíste los periódicos aún? Sabes lo que pasó?"
Harry le dio una mirada extrañada. "Bueno, no, pero tengo una buena idea. Lo vi en mi visión de anoche, y acabo de bajar de la oficina de Dumbledore, y lo estuvimos discutiendo. Estoy seguro de que él sabe más de lo que está en los diarios." Sin mencionar,' pensó Harry, 'que estuve ahí anoche!'
"Harry, lee el artículo. Lo siento tanto." Ahora era Ginny quien tenía los ojos llenos de lágrimas, mientras le pasaba la copia del periódico lentamente. Temiendo lo que pudo haber causado una reacción así de sus dos amigas, Harry leyó la primera página.
DOS
ATAQUES EFECTUADOS ANOCHE!!!!
DIAGON ALLEY LA DITRACCIÓN,
MIENTRAS AZKABAN FUE DESHABITADA POR QUIEN USTEDES SABEN EN
PERSONA!!!
Por Kendall Smiley
En
un ataque sorpresa anoche, un estimado de entre 20 y 25 Mortífagos
se aparecieron en
el Callón Diagon y comenzaron a causar terror.
No
atacaron una persona o lugar específicos, sino que liberaron
una
mortal
combinación de hechizos destructivos y artes oscuras en las
pacíficas
calles de nuestro centro comercial.
Las
vidrieras fueron destruidas, las calles marcadas por grandes hoyos, y
un
Número de personas inocentes, incluyendo niños, fueron torturados.
Sólo
cuando los Aurors y Albus Dumbledore, liderando su grupo,
aparecieron
los
Mortífagos se escondieron detrás de un escudo
impenetrable,
claramente,
creado por magia negra.
Reportes conflictivos dicen que cerca de 50 Dementores también estuvieron
Presentes,
pero el Ministerio aún no ha aclarado este punto.
Normalmente
los
testimonios de testigos oculares son suficientes para aclarar tales
argumentos,
pero muchos de los presentes juran haber sido
besados
solamente
para que sus almas regresaran a sus cuerpos.
También
se habla deque Albus Dumbledore (Orden de Merlin, Primera Clase; Gran
Hechicero, Jefe de Magos, Jefe Supremo, Confederación Internacional de Magos y
Director del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería) creó un nuevo hechizo,
Capaz de destruir a un Dementor por completo. Mucho más poderoso que el
Encantamiento
Patronus, este nuevo hechizo sería invaluable para esta nueva
Guerra,
especialmente si es capaz de devolver el alma a aquellos
desafortunados
Que la hayan perdido (para un reporte completo acerca de este nuevo hechizo,
Ver pág.13) Mientras las fuerzas de Dumbledore y el Ministerio protegían el Callejón Diagon,
El
Que No Debe Ser Nombrado fue visto en Azkaban por el Auror a cargo de
los guardias, Otto
Musidora. "Fue como ver la cara del mal puro"
Musidora
asegura
haber visto a Quien Ustedes Saben cara a cara, "Solamente me dejó
vivir para que
todos supieran que en verdad volvió. Mató a tres de mi
equipo con
solo
una maldición, y casi una docena fueron besados por los
Dementores que
trajo
con él. Ni siquiera lo afectaban! Era como si los Dementores
le tuviesen más
miedo
a Él que Él a ellos. NO es humano, se los aseguro. No
teníamos esperanza"
Todos
los Mortífagos capturados recientemente este verano, están,
una vez más
sueltos
en Inglaterra. Un reporte de todos los crímenes realizados por
ellos
puede ser
encontrado en la página tres. Los 15 Aurors asesinados o
besados
en acción
están listados en la página 7, junto con las dos
muertes del Callejón,
Peter Growkins (edad: ciento catorce, inocente comprador, besado por un
Dementor) y Amber Starr (edad dieciocho, empleada de Madam Malkin's, murió
Aplastada por un trozo de concreto).
El Ministro Fudge no estaba disponible para comentar, pero su equipo…
Amber Starr, edad dieciocho! No; no podía ser. El artículo continuaba por el resto de la página, pero Harry perdió todo interés. Había estado tan pendiente de la batalla, que ni siquiera notó si había habido fatalidades. Y…oh no.
"Lo siento tanto Harry, debe ser horrible enterarse así." Hermione seguía llorando. No sabía que tan cercanos Harry y Amber eran, pero ya había perdido tantas personas en esta lucha. Cuantas más debía estar preparado para perder? "Si hay algo que pueda hacer…" Hermione ni siquiera sabía como terminar la frase, así que dejó la oferta abierta.
A su lado, Harry estaba anonadado. Aún no le había golpeado por complete, y no podía creer que había perdido a otra persona cercana a él. Pero la prueba estaba justo frente a él, en blanco y negra. Ella en verdad ya no estaba.
"Oh
no, Amber! Lo siento tanto…"
(1) Warhead: para los que no saben, son unos dulces muy, demasiado, horriblemente ácidos, como podían haber imaginado. Tuve la desgracia de probar uno… la primera vez fue horrible, pero con el tiempo entran a gustar
Por más que yo no conteste lo rr, sea porque no tengo tiempo o en verdad no se como, se siente bien saber que hay personas leyendo la historia, y es lindo leerlos, así que por favor, sigan mandando!
