Sakura Haruno y Neji Hyüga eran oficialmente novios.

Una pareja de lo más inesperada. En Konoha, que era un pueblo pequeño, las noticias volaban y el noviazgo entre la discípula de Tsunade y el genio del Clan de los del Byakugan enseguida corrió como la pólvora entre los vecinos.

Los que realmente les conocían se sorprendieron de que su relación, en principio amistosa, se hubiera transformado en algo más profundo.

Aún así, su historia fue bien acogida en la Villa, en especial por los Consejeros, ya que Sakura Haruno, la única mujer que realmente hubiera podido albergar en su vientre a la nueva generación de peligrosos Uchihas sin importarle que la semilla estuviera podrida, había cambiado sus preferencias y se decantaba por otro Clan, mucho más rígido y honorable que el de los del Sharingan y por tanto –y al entender erróneo de los políticos que rodeaban a los Feudales de las Cinco Naciones-, más manejable.

Si bien, sus amigos y en especial, Ino Yamanaka, miraban con escepticismo esa relación que para ellos, era a todas luces inverosímil. En realidad a Sakura le importaba bien poco lo que pensaran de ella, aunque no entendía la actitud de Ino, ya que la Haruno sabía positivamente que su amiga hubiera dado un brazo por meterse en la cama con el Uchiha.

Sólo quería encontrarse en paz consigo misma y junto a Neji el ardor en el corazón que provocaba Sasuke, desaparecía. Con el primo de Hinata todo era fácil. Se tenían cariño y se respetaban y eso, al entender de Sakura, podía bastar para mantener una relación amorosa. Quizá el amor y la pasión vendrían con el tiempo. Quizá.

No serían los primeros ni los últimos en no estar enamorados al empezar una relación.

Sakura sabía que el Hyüga no se había olvidado a Tenten, - igual que ella no podía olvidarse de Sasuke de la noche a la mañana- pero cuando estaba con ella, el guapo muchacho perdía su rigidez habitual, se deshacía en atenciones con ella y la cuidaba.

Era evidente que le gustaba mucho estar con Sakura. La manera en que la miraba, le hablaba y sonreía cuando estaban juntos. La delicadeza con la que la tocaba, suavemente, como si se tratara de una frágil figura de cristal… Eran señales tan evidentes de la atracción que sentía el chico, que ni siquiera a Hinata le habían pasado por alto.

- Le gustas mucho a mi primo… - le había dicho la dulce Hinata un día después de una de aquellas citas cuádruples de cine y cena - Creo que está superando muchas cosas gracias a ti...

Sakura no había respondido. Se había limitado a mirar a Neji, que caminaba delante de ellas, con Naruto. Era muy guapo. Y se le veía tranquilo y contento.

En esos momentos estaba casi feliz, era casi normal… Aunque la mayor parte del tiempo Sakura Haruno se sentía en el ojo del huracán.

Y es que cuando pensaba en Sasuke, cosa que intentaba limitar al máximo posible, su corazón era un torbellino de sentimientos y no encontraba la manera de catalizarlos.

Antes le era más fácil asumir lo que sentía, cuando amaba al Uchiha de aquélla forma demencial no necesitaba catalizar nada, sentía y punto, se dejaba llevar, meciéndose en su pasión unilateral. El desamor empezó a pesarle cuando él se fue. Entonces Sakura estaba ya segura de que su interés por el Uchiha no tenía nada de infantil, que no era debido a un paquete de hormonas preadolescentes, que no perdía el seso cuando le veía decir o hacer algo extraordinario, sino que le quería, le quería de verdad, tal como era, sin importarle su frialdad o su soberbia.

Quería ayudarle a salir de sí mismo, ser su confort y su hogar. Le amaba. Que nadie se atreviera a dudarlo. Nadie se atrevió nunca, sólo el propio Sasuke, que no entendía el por qué de tanta devoción.

Ella siempre pensaba que si él se viera con los ojos con los que ella le veía… Tan vulnerable, perdido, solo y tan cegado por la ira y el odio y a la vez, tan sediento de cariño…

Sasuke era un conjunto de paradojas, un ser humano sensible y frágil. Fuerte y terriblemente débil e influenciable. Cómo no amar a un hombre así. Un hombre real, con sentimientos puros y pasiones oscuras, con luz y oscuridad. Alguien digno de ser odiado y admirado.

Y ahora, tantos años después, él le decía que ella le importaba, que siempre lo había hecho… No podía evitar enfadarse, porque lo que ella entendía, que lo que realmente quería decirle el Uchiha era que todos aquellos años de sufrimiento por él habían sido en vano, inútiles, porque él sí la consideraba importante, que había sido idiota al no darse cuenta.

- Bastardo… - estaba rabiosa con él. Tenía tanto rencor acumulado que no se reconocía.

Su parte oscura, -porque Sakura también tenía una-, quería que Sasuke sufriera, que sintiera el dolor que ella había sentido, que conociera el desamor igual que ella lo llevaba pegado a su corazón como una segunda piel… Pero en su rabia, tan cegada como estaba, no se daba cuenta que a sufrir nadie podía ganar al último Uchiha.

Sólo Naruto se lo decía, cuán equivocada estaba adoptando esa actitud. Sasuke se había equivocado muchas veces, sí, pero era una buena persona que en circunstancias normales jamás hubiera querido causarle dolor. Por más que el Uzumaki intentaba que su amiga entendiera lo arrepentido estaba Sasuke por todo, Sakura no atendía a razones…

-¿Te lo ha contado? – Sakura y Naruto se hallaban en casa de la Haruno, bebiendo unos refrescos, tirados en el suelo, entre los cojines que la muchacha disponía como decoración- ¿Te ha contado lo que hizo el otro día? ¿Te ha contado que se abalanzó sobre mí como un gorila en celo?

Naruto enarcó una ceja ante la descripción de su amiga, Sasuke podía ser muchas cosas, pero un gorila en celo, no era una de ellas… Que él supiera, claro.

- Sí, me lo ha contado y te aseguro que su versión y la tuya no tienen nada que ver… - rió – Me hubiera gustado veros…

Sakura bufó. Sabía que se estaba pasando al hablar así de Sasuke, pero también sabía que Naruto sabía que ella exageraba.

Sin embargo, bajo su apariencia risueña, Naruto no quería demostrarle a su amiga que realmente, estaba muy preocupado por los dos: por Sasuke, que estaba cada vez más hundido y por Sakura, porque su pánico a ser herida otra vez le estaba haciendo actuar como una estúpida.

Tampoco le dijo que el Uchiha finalmente había confesado que la amaba, que estaba enamorado locamente de ella. Podría habérselo dicho, claro, pero de forma juiciosa, el Uzumaki creía que su labor de celestino tenía un límite: debía ser Sasuke quién pronunciara esas palabras.

- Es tan mentiroso… - dijo Sakura refiriéndose al Uchiha; continuaba resistiéndose a creer que todo aquello pudiera ser verdad.

- No es mentiroso Sakura, lo era antes, cuando ocultaba en su corazón lo que sentía… - Naruto suspiraba como si al hablar con Sakura estuviera haciendo un gran esfuerzo - ¿Por qué no vas y aclaráis las cosas?

- ¿Otra vez Naruto? – Sakura se llevó las manos a la cabeza, mesándose el cabello rosa hacia atrás con impaciencia- ¿Cuántas veces tenemos que aclararlas?

- Le tienes rabia Sakura y eso no es bueno… - sentenció el Uzumaki – Te estás dejando llevar por la ira.

- Oh… Gracias por ser tan considerado conmigo… - se burló Sakura dolida – No recuerdo que lo fueras con él cuando me dejó hecha una piltrafa...

Naruto bajó la cabeza, algo de razón llevaba la Haruno.

- No te preocupes Naruto, estoy muy acostumbrada a que cuando se trata de elegir entre Sasuke y yo, tus preferencias están muy claras… - dijo mezquina.

- ¡Sakura-chan! – Naruto se cabreó - ¡¿Cómo puedes hacerme elegir entre vosotros dos!?

- Bah... – Sakura, hastiada, bebió de su refresco– Llámalo como quieras….

- Sakura… Tú le quieres – Naruto estaba muy serio – Sé que le quieres muchísimo, pero tienes miedo. Miedo a que se engañe con sus sentimientos. No tienes miedo de que te engañe a ti, sino que se engañe a sí mismo con respecto a ti.

- Naruto, últimamente deberías ser filósofo, no ninja o aspirante a Hokage… - Sakura se tumbó en el suelo boca arriba – Esta bien… Iré a verle… Pero cuando esté preparada…

- Bien… - Naruto suspiró riendo – Tozuda… ¡Qué pesados sois de verdad…!

- Pero nos quieres… - rió Sakura sin ganas.

- Y tú a él… - Naruto también se tumbó boca arriba en el suelo, junto a su amiga.

- Claro que le quiero, pero no sé cómo… - Sakura se mentía otra vez – No sé por qué tengo tanta rabia acumulada… Sasuke siempre Sasuke, desde que era niña… Es como si alguien nos hubiera creado para ser el uno del otro, para que pase lo que pase, orbitemos juntos… Alguien con un maligno sentido del humor…

- ¿Los Dioses? – Naruto levantó la cabeza, frunciendo los labios cómicamente.

- Sí… Los Dioses del Cielo, de la Tierra y del Fuego, junto a Kaguya en camisón… - Sakura le tiró un cojín – Deja de decir tonterías… ¿Y Hinata? ¿Os habéis acostado ya?

- ¡Sakura! – el Uzumaki se sonrojó hasta las cejas- ¿A ti qué te importa?

- Lo mismo que a ti mi vida amorosa…

- Tú no tienes vida amorosa, tú tienes un problema… - rió Naruto- Por cierto… ¿Qué vas a hacer con Neji? ¿Vas a romper? – preguntó el Uzumaki, más que una pregunta era un consejo velado.

- ¿Por qué debería romper con Neji? Él me gusta – no sonaba muy convencida.

- ¿Estás jugando a dos bandas? – Naruto la riñó – No es propio de ti.

- No estoy haciendo nada de éso… - bufó Sakura – Sasuke Uchiha no es nada mío, ¿lo recuerdas? Tengo perfecto derecho a salir con Neji si así nos place a ambos…

Naruto se volvió a poner serio.

– Sakura ya sé que no quieres que te diga ésto, pero no hagas daño a Sasuke, lo está pasando muy mal… Y ya sabes que no gestiona bien sus emociones.

- Ese es su problema… Y sabes que yo no quiero hacerle daño… - Sakura estaba muy cansada de esa conversación – Y tampoco quiero que me lo hagan a mí.

- Ni a Neji… - añadió Naruto en un susurro.

- Mira Naruto, no veo lógico que de la noche a la mañana… Sasuke… diga que soy muy importante para él.

Naruto fue a abrir la boca, pero la Haruno le corto.

- Calla…. Yo más bien creo que tanto tiempo encerrado le ha reblandecido el cerebro. Ha sido humillado públicamente… - Sakura cerró los ojos evitando pensar en el cuerpo devastado de Sasuke Uchiha, después del terrible castigo al que fue sometido- Lo que le espera cuando salga tampoco es bonito y lo sabes… Le quieren hundir hasta que no quede nada de él… Y Sasuke no es tonto… Él sabe que algo se cuece…

- Sí… Lo intuye…

- Creo, sinceramente – prosiguió Sakura - que lo que le pasa es tiene miedo de quedarse solo, de no cumplir el sueño de su Clan, de no restaurarlo…

Naruto no dijo nada. Sólo estaba de acuerdo con ella en la parte que tocaba a la futura liberación del Uchiha. Tenía una ligera idea, gracias a la información que Hisashi-sama le proporcionaba, de lo que los Consejeros de la Villa Oculta de la Hoja tenían planeado para su amigo.

Tsunade hacía lo imposible para evitarle más humillaciones, pero la Quinta cada vez tenía menos poder y credibilidad ante el poder político de las Cinco Grandes Naciones y Kakashi, que se estaba labrando el terreno junto al Feudal del Fuego, no parecía dispuesto a ayudar a su antiguo alumno, sino que parecía más preocupado en sustituirla como Hokage.

-A Sasuke le esperan tiempos difíciles… – dijo Naruto – Pero si estuviera contigo… Todo sería distinto…

- Yo no soy su vía de escape ante la crueldad que le ha tocado vivir, ni ante la que le espera – dijo Sakura- No soy su tabla de salvación, ni su último recurso.

- No es éso Sakura…

- Sasuke cree que siente algo por mí, porque está acostumbrado a mis sentimientos por él – explicó Sakura- No hay una persona en toda Konoha que no sepa que le he amado hasta casi volverme loca.

- No te entiendo.

- Quiero decir, Naruto – dijo la chica incorporándose nuevamente para tomar un sorbo de su refresco – que a Sasuke le gusta lo que siento o sentía por él, porque se siente en casa, no porque sea yo la que le guste.

- No estoy de acuerdo en nada de lo que estás diciendo… - Naruto negó con la cabeza – A él le gustas tú, porque eres tú: la guapa, pesada, frontuda, gritona y repelente Haruno Sakura.

- Bueno, yo no lo creo…

Naruto también se sentó, cogiendo una mano de Sakura con delicadeza.

Ella le miró a los ojos. Tan azules, tan bonitos… Era el hombre más generoso y honesto que había conocido. Sakura sonrió dulcemente al mirarle, ojalá hubiera podido haberse enamorado de Naruto en vez del Uchiha, pero la razón no manda sobre el corazón y siempre fue Sasuke quién le quitó el sueño.

- Sakura no me mires así… - Naruto sonrió tristemente – Me da pena.

- Sólo creo que tengo suerte de tenerte como amigo – Sakura de repente, le abrazó fuerte, dejando al Uzumaki estupefacto.

Naruto dudó unos segundos, pero le devolvió el abrazo. Él también tenía que ocultar cosas en su corazón, como el hecho de que, a veces, la chica del pelo rosa seguía perturbándole un poco.

- Sakura… Dale una última oportunidad….- dijo finalmente con la voz medio estrangulada por la emoción – La última.

Sakura se zafó suavemente del abrazo. Le mantuvo la mirada unos segundos más y apartó la vista. Nunca podría amarle.

- Esta bien Naruto… Una última vez. Pero no le digas a Neji que he ido a verle.

- Hmpf… - dijo Naruto imitando a Sasuke – Esto no me gusta.

- Prométemelo- dijo Sakura.

- Está bien, frontuda, está bien…

- ¿Qué has dicho?

- Nada, que sí.

- Así me gusta, Naruto, que me obedezcas.