Capitulo 20

Lord Voldemort tornó a su asiento, bufando enfurecido – ¡tenemos mucho de qué hablar Greyback!— era obvio que el reciente error del hombre lobo significaba cambios importantes en los planes de ataque a la prisión.

—Si amo— susurro Fenrir temblando, sin saber que le esperaba.

— ¡Comiencen!— gritó Voldemort a los contrincantes, sin embargo fue un duelo muy corto, el joven vampiro con un buen movimiento de varita, fino y elegante, descargó un conjuro explosivo; la niña salió disparada unos tres metros quedando inconsciente, por unos segundos el vampiro espero aplausos que nunca llegaron y apenado se replegó a un muro que le indico el árbitro del combate.

Dos nuevos duelistas se presentaron al frente, uno de ellos su alumno Michael que se retiró la máscara y la capa, contra un vampiro delgado, de piernas largas y manos tan delicadas que parecía una chica, el cabello negro azabache cayó por sobre sus hombros cuando se quito con un elegante movimiento su túnica.

— ¡Expeliarmus!— grito Michael pero su conjuro fue evitado con un rápido movimiento del vampiro, el mestizo reacciono veloz lanzando un carpe retractum hacia el lugar donde se movió el vampiro, que quedo rígido en su sitio.

— ¡Crucio!— soltó el inocente aspirante a pertenecer a la familia Lestrange, con esa fallida maldición libero del carpe al vampiro, quien de un rápido giro de varita esquivo la maldición imperdonable, rebotándola hacia su contrincante que trastabillo hacia atrás con una expresión de espanto y pánico en su rostro.

—grave error— susurro el aprendiz de Lammar –un crucio debe sentirse desde lo más profundo de ti— al menos ese chupasangre sabe de maldiciones para desgracia de Michael, que recibió de lleno la maldición, Lammar miraba con suficiencia a Snape que respondió con un gesto de indiferencia; Michael gimió un par de segundos y de pronto algo se apoderó del muchacho, se levanto aún sollozando de dolor, susurrando palabras que no entendían desde las gradas.

—eres fuerte para ser un simple y sucio mestizo— gruño el vampiro, enardeciendo con sus comentarios no solo a Michael sino a sus compañeros y a Severus mismo, más tuvo que controlar ese enojo que posteriormente cobraría a Lammar, solo uno de sus alumnos se atrevería a despreciar a los mestizos, solo Dietrich es tan imbécil de no prevenirlos sobre ese tipo de comentarios, ignorando el hecho de que el mismo Señor Tenebroso es uno de ellos.

— ¿Es tu mejor tiro chupasangre?— furioso Michael lo encaraba, aun con el rostro tenso por el dolor –lumos— susurro, ¡si! Un toque de inspiración en ese estúpido y enclenque enamorado, la luz emanada por su varita replegó unos pasos no solo a su contrincante sino también a sus compañeros y obligo al mismo Lammar intentar cubrirse –¿te rindes sanguijuela?— la antes aniñada voz del muchacho sonaba ahora fuerte y varonil; realmente deseaba estar al nivel de los Lestrange.

— ¡No!— chillo el vampiro que ahora tenía unas asquerosas ampollas en sus manos, metió la mano derecha a su bolsillo arrojándole al rostro un polvo oscuro que por segundos invadió el lugar.

— ¡Lumos máxima!— grito Michael, los demás discípulos de Lammar chillaron, el contrincante dejo escapar un grito de suplica que palideció a su maestro.

— ¡no, por favor no! ¡Te lo suplico detente!— cuando el polvo lanzado por el vampiro se dispersó, presenciaron una escena dantesca, el muchacho sangraba por todo el cuerpo, de sus lagrimales escurría sangre espesa y oscura, pústulas reventadas mojaban su ropa antes elegante y pulcra, manchándola de agua sanguinolenta.

— ¿Te rindes?— Michael aun tuvo la decencia de preguntar a su contrincante, eso le va a restar puntos.

—Si, por favor apaga tu varita— chillo el muchacho, obediente Michael bajo su varita disminuyendo el brillo de su conjuro.

— ¡Bombarda!— grito el vampiro mal herido errando el tiro más lanzando a Michael varios metros lejos de él, sin embargo haciendo una pirueta digna del mejor gimnasta se sujetó de un árbol seco de la escenografía y pudo caer limpiamente de pie.

—sanguijuela traidora— gruño apuntando hacia el herido que trataba de ponerse de pie – lumos Solaris— siseo de una forma que por un momento Snape se sintió orgulloso de él.

Un rayo de luz solar se proyectó desde su varita pegando de lleno en la pierna izquierda del oponente, Lammar aterrado se puso de pie.

— ¡Solo es un duelo, no deben morir!— grito angustiado el líder de los jóvenes vampiros mientras el muchacho se retorcía aullando de dolor, mientras la piel carbonizada por la luz solar proveniente de la varita del novato quemaba músculos y huesos.

—Severus— susurro pausadamente el Lord, obviamente disfrutando del show –detén a tu joven aprendiz— ordenó y de inmediato Snape se puso de pie.

—Michael es suficiente— el chico obedientemente bajó su varita y giro su rostro para mirarle, de nuevo esa inocencia reflejada desde el inicio del evento.

—Luce tan frágil— susurro la Nagi detrás –puede ser un buen espía mi señor— comentó a Voldemort que no contestó.

—Mi señor, ese imbécil lastimó a mi alumno— reclamaba Lammar mientras Fenrir por fin disfrutaba un minuto de humillación del vampiro.

—es un duelo Lammar— contestó sarcástico el amo –en los duelos con suerte suelen salir lastimados; agradece a Severus que tenga tan bien aleccionados a sus alumnos que le obedecen en un instante, el joven Michael pudo bien desobedecer y terminar con tu estúpido alumno— fin de la discusión. Voldemort se volvió hacia el campo de batalla haciendo una señal con la mano para que el tercer duelo diera inicio.

Draco avanzo dos pasos con una pose altiva y orgullosa, comienza tan mal los duelos como su padre; por parte de Lammar una chica encapuchada y cubierta con la máscara avanzo con el mismo porte, ¿existe la posibilidad de un empate por confianza extrema?

El vampiro hizo una inclinación como saludo hacia donde se encontraban, Lammar respondió de manera discreta y Draco confundido la miro y luego les dirigió una mirada interrogante.

—¡Es un duelo, no un baile!— grito Fenrir muerto de la risa, el pequeño Malfoy se puso en guardia de inmediato, muy forzado y tieso como su padre, que pena que lo incluyeran en el grupo de seleccionados únicamente por petición expresa de Narcisa, si libraba bien su primer duelo tal vez ese bonito rostro de porcelana solo quedaría marcado.

—Por fin vas a bailar conmigo Draquito— la voz de la muchacha salió apagada por la máscara, pero Severus encontró un tono conocido en ella.

—Solo muerto bestia asquerosa— contesto Draco olvidándose de la caballerosidad haciendo sonreír por un momento a su profesor y entrenador.

— ¡Repulso!— grito la muchacha, el platinado con un ágil movimiento de varita evitó el conjuro con un protego, rebotando a la chica su propio hechizo haciéndola caer de espaldas.

— ¡Ráfaga!— grito la muchacha un tanto desconcentrada mientras intentaba levantarse, logrando un débil conjuro que golpeo sin mucho efecto a Draco.

—serpersortia— siseo con satisfacción el chico, ya una ocasión logró convocar una serpiente enorme y en este momento no fue la excepción, una anaconda de aproximadamente cinco metros de largo cayo de golpe a un lado de la vampiro, siseo amenazante y en un segundo la tenia presa entre sus anillos, la chica apenas podía respirar y su poco aliento lo utilizó para dar un grito ensordecedor que los sorprendió de momento, aturdiendo a todos en el lugar.

En un movimiento muy inteligente Draco haciendo gala de fuerza y coraje se acerco a la chica mientras esta perdía su poco aliento en ese grito, la varita casi atravesaba la garganta de la muchacha y el silencio se hizo.

—Libérala— ordeno Voldemort a Draco, obediente desapareció a la enorme serpiente y la chica cayó de rodillas sollozando.

—lo siento padre… lo siento—Snape miro de reojo a Lammar, entonces reconoció la voz, era Anushka, la amiga de Mina… ¿entonces el Lord supo de muchas de las actividades de su hija antes de que siquiera pudiera Severus decir nada?

—Te hubieras ahorrado la humillación Lammar— susurro buscando enterarse de más – tu hija está muy por debajo del nivel de la hija de nuestro amo, lo vi en las calificaciones finales—

— ¿A qué te refieres Severus?— ahora Voldemort los miraba sin entender.

—Creí mi señor que usted sabría que la Srita. Lammar fue compañera de academia de su hija— el padre de la banshee palideció tremendamente –no sé porque no le dijo nada— miró fijamente al vampiro que evito sus ojos –cuidaste muy bien tus espaldas Lammar, nos engañaste con el cuento del mortífago redimido—

—mi juego fue idéntico al tuyo Snape— respondió furioso el vampiro.

—Mi juego…como le llamas, fue una misión que tomé para mi Señor— debía mover las aguas para evitar que Voldemort se entere de cosas que no debe –desde siempre le he sido fiel a nuestra causa—

— ¿Qué sucede Snape?— furioso Voldemort los miraba a uno y a otro.

—Creo que deben salir del salón— sugirió con voz dulce y conciliadora la Nagi ante la creciente discusión y el nerviosismo de los novatos que les miraban fijamente –yo me encargo de evaluar a los chicos Tom— el Amo le dirigió una mirada furiosa a su compañera y tomando al vampiro por el brazo y haciéndole a Severus una seña salieron del lugar, volviendo a la sala de reuniones.

Haciendo gala de fuerza y puntería lanzó al vampiro una distancia de cinco metros, aterrizando el aterrado hombre sobre una de las sillas rompiéndola por el impacto; por precaución Snape se mantuvo un par de metros detrás del Lord.

— ¿quiere alguien explicarme que fue todo lo que dijeron?—

—Amo… mi hija… en la Academia…— Lammar casi sin aliento y asustado hasta la medula tartamudeaba, Severus respiro hondo y le hizo un gesto a Dietrich para que se callara, en ese momento Marcus cerró la puerta buscando la manera de auxiliar a su padre.

—Wilhemina y Anushka fueron compañeras de colegio, por corto tiempo fueron amigas; ignorábamos las pretensiones de la joven en convertirse en mortífago sobre todo por la manera en que buscaba humillar a su hija en público cuando Mina le demostró ser una excelente estudiante, cuando alguien comenzó a correr los rumores sobre su parentesco con usted mi Señor— no dijo más, al Lord no le gustan las historias largas.

— ¡Dietrich…!— lo miro casi destazándolo por la intensidad en sus ojos de serpiente.

—Amo, sabíamos que ella era su hija, por ello no es nuestra intención lastimarla— gimoteo –mi esposa la quiere mucho; ¡más que a mi pequeña Nush!— un chispazo de odio brillo por un segundo en sus ojos

—Entonces tu esposa demuestra más inteligencia que tu mi estimado Lammar— ahora el Lord clavó en el profesor su mirada — ¿y Wilhemina que te ha dicho Severus?—

—Después de algunas situaciones muy comunes entre adolescentes, se dio cuenta que no podía contar con ella como amiga, que no debía confiar en las personas tan fácilmente— el Lord lo interrumpió mirando con asco al vampiro.

—Hay que agradecer a tu hija la enorme lección que dio a mi pequeña— por un segundo nuevamente ve al Tom Riddle padre, molesto con quienes lastiman a su progenie –tu niña mimada le enseñó a no confiar en nadie, lastimo a mi hija, a la hija de tu amo— Lammar se encogía más y más.

—Mi Señor…— Severus se atrevió a interrumpirlo –de cualquier forma su hija supero esa situación, como le dije, muy común en la vida de los adolescentes— ahora a halagarla para que su recién encontrado lado humano no explote de golpe –es buena duelista y excelente bruja, tonterías banales como esta no le hacen mella—

—Severus, ¿debo reevaluar los planes de atacar a Azkaban? Si Lammar me ha guardado secretos ¿confiarías en él o lo ejecutarías de inmediato?— ¿le pidió opinión sobre algo tan importante?

—Creo que solo usted y Nagini pueden discutir sobre ese tema Señor— hizo una ligera reverencia.

—pero tu ¿qué me sugieres?— achico los ojos mirándolo fijamente.

—la fidelidad de Lammar no está en juego, simplemente cometió la estupidez de no mencionarle nada sobre el asunto de las niñas – sonrió de lado, ahora si se las pagaba la pequeña zorra mimada –por otro lado, creo que si madeimoselle Lammar está ansiosa de pertenecer a la orden, sería buena oportunidad para ella quedarse en su compañía en la mansión, hasta el día del ataque— muy justo para cobrarle esa tarde que quiso acostarse con él con la intención de volver a humillar a Mina.

— ¿Tenerla aquí, en custodia del Lord?— ahora Lammar además de temblar de pies a cabeza estaba a punto de llorar, Marcus balbuceo algo y sostuvo a su padre.

—Me parece bien Snape— Voldemort sonrió de lado –es una buena garantía para evitar traiciones—

— ¡Amo no pienso traicionarlo!— grito Lammar más el amo lo ignoro poniéndose de pie y saliendo del salón.

—Tenemos unos duelos que calificar— dijo y Severus salió detrás de él, dejando a los atribulados padre e hijo lloriqueando en el salón.

Al entrar al calabozo se percato que ya solo quedaban cuatro duelistas, Draco y Michael de su grupo, y dos vampiros que aparentemente no aguantarían un minuto más de combate.

— ¡Nagi, quiero que saquen a esos dos! – Señalo a los vampiros que lo miraron extrañados –Draco, Michael y la señorita Lammar serán los afortunados en obtener sus primeras máscaras— Nagini lo miro confundida – además la señorita será nuestra huésped, así que haz los arreglos para que le sea asignada la habitación más soleada y cálida de la mansión—

Minutos más tarde abandonaron la mansión Snape y sus alumnos, sus padres los esperaban en el cementerio cercano, tener dos de ellos dentro de la orden le permitió sentirse satisfecho de su desempeño y al menos ahora sabia que de veintitantos, dos le pusieron la atención suficiente como para que el Lord los considerara para engrosar sus lineas.