Disclaimer:Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer. Twilightzoner sólo les está ayudando a perder su virginidad por lo que la trama le pertenece. Yo TRADUZCO.
.
"El monstruo infructuosamente trató de asfixiarse con el preservativo no usado.
Me puse en la fila." [Fragmento del capítulo 19]
.Deseo de Medianoche.
‗‖Capítulo 20‖‗
Le hice el amor a Bella. O sea, evitando toda la parte de… la penetración. Traté de trasmitir con cada mirada, cada beso, cada caricia lo profundos de mis sentimientos hacia ella. Más tarde, mientras ella dormí pacíficamente dentro del círculo de mis brazos, yo permanecía despierto con mis pensamientos en desorden.
Ella me había aventado a un remolino esta noche. No es como si no supiera que ella me deseaba, pero de alguna manera pensé que sería yo el que decidiera cuándo y dónde. Yo sabía que estaba listo, pero no me atrevía a creer que ella lo estaba; no podía permitirle cometer un error. Aunque reconocía que estaba siendo un poco controlador, era todo para el bien. Tenía que ser fuerte por ambos.
Una repentina comprensión me llegó de golpe. Esa era la razón por la que Bella quería un cuarto de hotel para la noche de graduación. Obviamente, quería que hiciéramos el amor esa noche. ¿Cómo podía ser tan ciego?, ¿cómo había eludido las señales?, ¿podría ella realmente desearme tanto?, ¿qué demonios iba a hacer al respecto?, ¿cómo podría manejar esto sin herir sus sentimientos? ¡Mierdamierdamierda! ¡Basta, Edward!
«¡Duh! —exclamó el monstruo, meneando su cabeza con disgusto, antes de dirigirse abatido a la ducha».
Eventualmente, me quedé dormido, pero dormí a ratos. Seguí teniendo ese sueño donde Bella, usando sólo un sujetador azul y una corta falda a cuadros plisada, me perseguía por el bosque. De alguna manera, se las arreglaba para atraparme todo el tiempo y luego… se salía con la suya conmigo. Y tengo que admitirlo, era jodidamente maravilloso, a pesar de que el porqué estaba resistiéndome a ella tan enérgicamente era un misterio para mi sueño mismo. Cuando el número de los orgasmos que había experimentado en sueños se abrió paso en mi conciencia despierta, mis ojos se abrieron, y comencé a palpar frenéticamente las sábanas, preocupado de que podríamos estar recostados en un mar de esperma. Afortunadamente, las numerosas eyaculaciones habían ocurrido solamente en mi cabeza. Quiero decir, en mi mente.
Cuando Bella despertó, compartimos otra ducha. Realmente, disfrutaba con inmensidad enjabonar su húmedo cuerpo, tantear sus resbaladizas y carnosas curvas, y hacerla correrse con mis dedos. No faltaba nada. Nada en absoluto. No me moría de ganas de levantar una de sus piernas y abrirla para yo poder entrar y empalarla con mi hábil y húmeda erección. Y luego empujar dentro de ella mi rígida longitud sin piedad. Reiteradamente. Hasta que suplicara por su liberación. Quiero decir, la idea apenas pasó por mi mente mientras Bella me acariciaba hasta el orgasmo.
Manejé a casa de Bella después del almuerzo, sintiendo el familiar aumento de ansiedad ante nuestra inminente separación. Ella había decidido que después de haberse ausentado todo el fin de semana, necesitaba pasar tiempo con Charlie, por lo que no la vería de nuevo hasta mañana. Era tan difícil tener que separarse de ella después de nuestro maravilloso fin de semana. De vuelta a casa, nuevamente estaba triste por cuán despojado me sentía sin ella. Al mismo tiempo, sabía que necesitaba que pensar las cosas.
En este punto, sólo tenía preguntas y ninguna respuesta. Me era claro que la noche de graduación, en nuestra suite en el hotel, Bella espera que le hiciera el amor; sin restricciones, por así decirlo. Y hasta el momento, no había sido capaz de pensar en alguna forma de retrasar lo inevitable, sin admitir que sólo eran mis reservas acerca de su compromiso con nuestra relación lo que detenía a mi miembro.
Volvimos a nuestra rutina habitual semanal. Recogía a Bella antes de la escuela cada día superado una vez más por la necesidad de contacto físico que incluso nuestras pequeñas separaciones generaban en mí. Todos los días al terminar la escuela, ella acompañaba a James a la librería conmigo a cuestas. Me preguntaba si me imaginaba una sensación de desesperación en relación a sus atenciones a Bella. ¿Se veía más ansioso de desviar el tema a cuestiones personales? ¿Estaba procurando tocarla, aunque inocentemente, aún con más frecuencia? No importaba; Bella firmemente los mantuvo en el tema y mantuvo su distancia. Afortunadamente, su proyecto estaría listo para fines de la semana siguiente, y ninguno de los dos tendría que tener nada que ver con James nunca más.
Por supuesto, después del estudio en la escuela significaba que no había tiempo para nuestros… encuentros habituales. Aunque no me molestó terriblemente esta semana. De hecho, ni siquiera sugerí ningún almuerzo. Fuera de la cafetería, me refiero. Estaba tan absorto en tratar de resolver el dilema de la noche de graduación que la idea de estar a solas con Bella y aumentar la tentación simplemente me parecía una mala idea. Por supuesto, eso significaba que era como un retorno a los viejos tiempos cuando yo era el único responsable de la satisfacción de mi propia tensión. Rápidamente, volví a las múltiples duchas diarias con un par de pajas provisionales para mantener mi cordura.
Bella pensó que debíamos pasar la noche del viernes en su casa, así que nos sentamos en la sala con Charlie y vimos una película. Fue decididamente incómodo, al menos para mí, sentado allí con Charlie sabiendo que estaría, bueno, durmiendo con su hija la noche siguiente. Entre otras cosas. El monstruo, aburrido a morir, roncó a mi lado en el sofá. Hacia las diez, tiré la toalla.
Antes de irme, Bella y yo hablamos en privado cerca de la puerta mientras yo le contaba los planes para el día siguiente. Alice la quería en nuestra casa cerca de las dos, así que le hice saber que la recogería poco antes. Esme estaba planeando para nosotros una ligera merienda temprano en la noche, sobre todo porque no había ningún lugar en el pueblo adecuado para una cena formal. Tenía la intención de que Bella y yo tuviéramos algo que comer más tarde en el hotel, de cualquier manera. Me refiero a que, también comida. Una vez que todos estuviéramos listos para irnos, vendríamos a la casa de Bella para que Charlie pudiera admirarla. Luego, nos iríamos a la fiesta. Le recordé llevarse ropa para cambiarse al día siguiente.
—Después de todo, difícilmente podríamos irnos con la ropa con la que llegamos. ¿Qué pensaría el personal del hotel? —bromeé, antes de que un escalofrío de temor resonara en mí.
—Estaré lista para cuando vengas aquí mañana —me susurró con una mirada significativa.
El monstruo le guiñó un ojo y se frotó las manos con regocijo.
Le di a Bella un beso distraído y me fui. Se me ocurrió al llegar a casa que probablemente debería asegurarme que estaba suficientemente… relajado para obtener un buen sueño. Después de todo, necesitaría de todos mis ingenios para mañana si es que las cosas iban a hacerse a mi manera. Sin mencionar que yo no quería estar… sobre excitado.
Mi noche estuvo llena de más extraños y eróticos sueños, los cuales aproveché la mañana siguiente en la ducha. Y a media mañana mientras perdía tiempo en mi habitación. Y después del almuerzo, antes de ir a recoger a Bella. Después de todo, nunca sería demasiado en el camino de preparación para esta noche por sobre todas las demás.
Después de recoger a Bella, la dejé con Alice y regresé a mi habitación. Tenía la intención de adelantarme y empacar algunas cosas para el día siguiente y decidí hacer un viaje rápido a Seattle y corroborar nuestra habitación. Quería asegurarme que todo estaba atendido y evitar cualquier incomodidad al checarla con Bella a mi lado más tarde esta noche. Fue mientras estaba recogiendo mis cosas que la idea me azotó.
El monstruo no tenía a nadie a quién culpar más que a sí mismo. Estaba parado en la mesita de noche, apuntando al primer cajón abierto mientras rebotaba arriba y abajo. Allí fue cuando recordé los condones. Y fue entonces, cuando se me ocurrió olvidarlos deliberadamente.
¡Claro!, era increíblemente simple. Si no llevaba ningún condón conmigo, haría que el sexo estuviera fuera de los límites. Para la hora que llegáramos a nuestra habitación, la tienda del hotel estaría cerrada por la noche. Y estaba bastante seguro que Bella no me mandaría a comprar en la noche una vez que estuviéramos instalados en nuestra suite. Estaba sumamente complacido conmigo mismo mientras conducía hasta Seattle; ¡problema resuelto! Y al igual que en la mayoría de los problemas, la solución era notoriamente obvia.
Según lo previsto, la habitación era preciosa, con una vista impresionante de la ciudad y el agua. Hice arreglos para una cena romántica para que se sirviera después, y unas pocas comodidades más, dejé nuestras maletas y regresé a casa. Increíblemente, Alice seguía atormentando a Bella cuando llegué a casa. Temía que ella jamás me perdonase por esto, especialmente cuando se enterara que no había ninguna… olla de oro al final del arcoíris. Bella ni siquiera salió para nuestra comida, Alice se llevó una bandeja de comida a su habitación. Así que, no fue hasta que estaba parado al final de las escaleras, vestido con mi traje de noche, que la vi por primera vez.
¡Excitante!
Mi respiración se atoró en mi garganta. Nunca había visto nada más exquisito en mi vida. Me di cuenta que la miraba boquiabierto mientras ella descendía lentamente las escaleras, sin mencionar que mi miembro estaba brutamente comenzando a apuntar hacia ella, pero no tenía las neuronas suficientes para serenarme. ¡No me jodas, ella es hermosa!
El monstruo, sabiendo lo que venía después, arrancó su cabello con frustración y me envió miradas mordaces.
Aún siendo consciente de antemano de cómo lucía su vestido, no me había preparado en lo más mínimo para la impresionante imagen que Bella mostraba. Era de seda de color azul oscuro, sin tirantes, con un suave lazo atado en la parte superior central, sus largos extremos bajaban casi hasta el dobladillo. La falda caía en suaves pliegues desde debajo de sus pechos hasta un par de pulgadas por arriba de sus rodillas. ¡Y sus pechos!, ellos parecían desafiar a la gravedad y otras cuantas leyes fundamentales de la física, ya que caían desde lo alto del vestido, pero firmemente encerrados adentro. Las maquinaciones que debieron haber sido empleadas para llevar a cabo tal ejecución estaban totalmente fuera de mi alcance. En cambio, me concentré en contenerme de caer en picada entre ellos en ese mismo momento. Me estaban llamando, tentándome. Apreté mis dientes y a regañadientes despegué mis ojos de la encantadora vista.
Con su cabello arreglado de una manera extremadamente halagüeña sobre su cabeza, con unos recatados zarcillos dejados estratégicamente flojos, no había nada que obstruyera la vista. Alice había dejado inteligentemente los encantos naturales de Bella sin adornos, y llevaba sólo un par de aretes colgantes para resaltar la gracia y longitud de su precioso cuello. No podía esperar por la oportunidad de tener mis labios acariciando cada centímetro de éste.
No estaba seguro de cuánto Bella estuvo parada frente a mí antes de que me las arreglara para formular palabras. El primer sonido que se me escapó se pareció a un chirrido bajo, y rápidamente aclaré mi garganta antes de intentarlo de nuevo.
—Te ves… preciosa… hermosa… asombrosa —me debatí.
Los ojos de Bella brillaban de felicidad.
—Gracias. Tú te ves bastante asombroso, Cullen. Me gusta tu esmoquin. Me alegra que te decidieras por una corbata en lugar de un moño. No es tan formal. Estaba un poco preocupada por que pudiera estar mal vestida.
—Creo que me gustas… mal vestida —susurré. Mis manos empezaban a acercarse a su cintura antes de que fuera sorprendido por el sonido de Alice gritándome.
—¡Alto, Edward!, ni se te ocurra tocar a Bella —me advirtió. Pude escuchar a Jasper y a Emmett riéndose detrás de mí, aparentemente al tanto de estas cosas. El monstruo sacó un alfiler y sin tener ningún muñeco de vudú en la mano, apuntó a la pierna de Alice.
—Debes estar bromeando —respondí de mal humor. Parecía cruel hacer lucir a Bella como la aparición de la belleza que era ahora y decirme que no podía tocar; como poner regalos envueltos, tentadoramente adornados con listones frente a un pequeño niño y decirle que no podía desenvolverlos, sino que debía conformarse con mirar. Cuando mis ojos se inclinaron involuntariamente hacia el escote de Bella, traté de perdonar a Alice, quien, obviamente, había puesto esfuerzo en intensificar la ya considerable belleza innata de Bella.
Por instrucciones de Alice, le había comprado a Bella una pulsera bouquet atractivamente arregladas con rosas blancas. Se la mostré a Bella y ella tendió su mano para que así yo pudiera ayudarla. Hasta yo me di cuenta de que una pulsera bouquet normal no sería apropiada con un vestido con un escote palabra de honor pero no pude evitar momentáneamente lamentarme por la falta de oportunidades para hurgar por el escote del vestido de Bella luchando contra innecesariamente estirarme para tocar. Bella admiró las flores por un momento antes de mirarme cariñosamente y sonreírme su agradecimiento.
Alice me dio una suave pieza de tela, la que desdoblé para hallar un hermoso chal Chino de seda con elaborados flequillos decorando los bordes. Lo puse alrededor de los hombros de Bella antes de acercarme para coger su cintura. Al oír el ruido de Alice de una protesta inminente, me conformé de entrelazar la mano de Bella con la mía.
—Vayamos a mostrarle a Charlie lo exquisita que se ve su hija —le dije a Bella.
—¿Y adónde creen que van? —escuché una enfática voz detrás de mí.
Me volví para encontrar a Esme sosteniendo una cámara y mirándome con desaprobación.
—Es la hora de las fotos —anunció para todos en general—. Todos se ven tan maravillosos —sonrió—. Carlisle, ven a ver a los niños.
Pasaron casi veinte insoportables minutos para que finalmente pudiéramos escapar, todos habiéndose visto obligados a posar en varias configuraciones, aunque sabía que más tarde estaría agradecido por las fotografías. Aún así, estaba muriéndome por tener mis manos sobre Bella. La puerta apenas se había cerrado detrás de nosotros cuando le di alcance.
—No lo hagas, Edward. Ya oíste a Alice —reprendió, retrocediendo un paso.
—¿Tú también? No puedes esperar que me guarde las manos para mí mismo cuando te ves así. Es simplemente… inhumano.
Pero Bella no lo aceptó.
—No me senté allí durante horas y horas dejando a Alice torturarme sólo para dejarte deshacerlo todo.
—¿Un casto besito? —rogué.
Bella se enterneció con una sonrisa.
—Un pequeño y casto beso.
Me dirigí a su mejilla, pero ella se alejó un poco.
—Tengo maquillaje en mi cara —explicó.
Esta vez puse mis manos en sus hombros para mantenerla quieta; apenas podría quejarse si tocaba su piel desnuda. Acaricié su cuello con mi nariz y planté unos cuantos pequeños besos a los largo de un camino que terminaba en su hombro. Sonreí cuando su cuerpo sufrió un leve estremecimiento, pensando en más tarde, cuando la haría reaccionar de una manera mucho más notable que esa.
—Hueles maravilloso —murmuré en su piel.
—Alice me puso perfume —respondió temblorosa.
—¿Cómo se llama?, no quiero que te quedes sin él.
—Creo que «Bal a Versailles», Edward… mejor nos vamos —instó, aunque su voz temblaba.
Desafortunadamente, me había dejado llevar un poco. Bueno, mucho. Difícilmente podría aparecer en la puerta de Charlie con el frente de mis pantalones viéndose como si alguien estuviera de acampada allí. Traté de… disimular mi reacción, pero honestamente, era difícil. Fue una lucha mantener mis ojos lejos de Bella camino a su casa. De hecho, estaba empezando a preguntarme si algo de esto era una buena idea. ¿Cómo se suponía que me contendría cuando ella se veía así?
«Te lo dije —se burló el monstruo con una mirada malvada».
Ver al padre de Bella fue tan buen tónico como cualquier otro. Virulentamente borré de mi mente todos los pensamientos de sexo con su hija y traté de lucir lo más eunuco posible. El monstruo se subió sus calcetines y después de haber optado por una apariencia más formal, se enderezó su moño.
Charlie hizo apropiados sonidos de aprobación por la forma en que lucíamos, a pesar de que puede que no hubiera estado del todo satisfecho con el vestido de Bella. Creía atraparlo una o dos veces mirándome de reojo con una mirada amenazadora, pero tal vez fue sólo mi pecaminosa conciencia. Después de tomar unas cuantas fotos, estuvimos en camino.
No hubo duda cuando entramos en el gimnasio de la escuela que Bella era la chica más hermosa en el salón. Ni siquiera Alice o Rosalie, quienes habían llegado con Jasper y Emmett antes que nosotros, podrían, en mi opinión, comparársele. Y estoy bastante seguro que no era mi imaginación que los ojos de todos los hombres del lugar inmediatamente se enfocaran en Bella. Observé con disgusto que James era uno de ellos, parado junto a Lauren, quien estaba amoldada a su lado como una exagerada esponja con lentejuelas.
Pero nada de eso podría molestarme esta noche. Estaba allí en el baile con el amor de mi vida, viéndose tan hermosa que debería ser ilegal, y en un minuto, no la dejaría salir de mis brazos por el resto de la noche. Incluso los ojos en blanco de Bella al darse cuenta de las cursis decoraciones no pudieron diluir mi felicidad.
Dejé sola a Bella sólo por un segundo; lo suficientemente largo para lanzarme sobre el DJ, darle una gran cantidad de dinero y pedirle que sólo tocara canciones lentas durante las próximas dos horas. Sin embargo, incluso en ese corto tiempo, cuando regresé con Bella tuve que atajar a tres chicos que iban en su dirección.
—Ahora, eres completamente mía el resto de la noche —anuncié con satisfacción al acercarme a ella.
—¿Y qué vas a hacer conmigo?
—Bueno, para empezar, ya no me voy a preocupar por arrugar tu vestido o arruinar tu cabello. Todo el mundo te ha visto y te ha admirado ahora, así que puedo hacer contigo lo que quiera —y agarré su mano y la llevé hacia el centro del lugar para bailar. El monstruo se balanceaba atrás y adelante en la línea de banda.
Bailar con Bella cerca de mí fue como un sueño. Amé cada segundo de ello, especialmente presionar su cuerpo contra el mío y sentir sus senos contra mi pecho y mirar subrepticiamente cómo su escote se hacía más pronunciado como resultado. Oh, y las partes donde mi mano se había deslizado accidentalmente más abajo sobre su espalda y la había discretamente empujado hacia mí. Y cuando llegué a enterrar mi cara en su cuello y morder juguetonamente su piel. Disfruté de esas mordidas más de lo que podría decir.
El DJ fue fiel a su palabra. La música que tocó que no podrías clasificar como canciones lentas aún se prestaba a bailar íntimamente, así que definitivamente mi dinero lo estaba valiendo. Me pregunté si alguien más lo había notado, aunque me pareció ver a Emmett dedicarme una mirada cómplice y un gesto de agradecimiento. Supongo que era demasiado bueno para durar.
Mientras Bella y yo permanecimos entre canciones por un momento, Jacob se nos acercó. Mi brazo se apretó alrededor de su cintura como respuesta. ¿Qué demonios estaba haciendo él aquí?, ¿no estaba todavía en la escuela primaria o algo así, aún cuando ahora era notablemente más alto que yo y parecía cinco años más grande que la última vez que lo había visto?
—Hola, Bells —gritó prácticamente.
—Hola, Jacob —su evidente felicidad de verlo era en extremo irritante—. ¿Por qué estás aquí?
—Vino con una de tus compañeras —señaló groseramente a una chica que no reconocí al otro lado del lugar.
La manera en que miraba a Bella me estaba poniendo furioso. Me debatía entre enviarlo de vuelta con su propia cita y poner mis manos sobre el pecho de Bella para que así no tuviera nada que ver. Ni siquiera estaba tratando de ser sutil.
El monstruo gruñó perversamente.
—Oye, te ves bien, Bella; realmente maravillosa —añadió con una desagradable mirada lasciva. Sentí mis manos hacerse puños cuando sus ojos viajaban hacia abajo una vez más. ¡Qué cerdo!
—Gracias, Jacob, tú también luces bien —respondió Bella amablemente. ¿Se había al menos dado cuenta de que él la estaba desnudando con sus ojos e insensatamente cogiéndosela en su mente? Tenían una familia imaginaria de seis antes de que yo interviniera.
—Bueno, fue bueno verte, Jacob —gruñí mientras llevaba a Bella a bailar de nuevo. Bye-bye.
—Estás siendo muy grosero, ¿sabes? —me regañó Bella mientras le daba una vuelta en mis brazos, dejando a Jacob parado con una expresión de desconcierto en su rostro. Sin embargo, no parecía realmente enfadada.
—Me estaba poniendo de nervios. Luces demasiado tentadora como para estar en compañía de otros hombres esta noche —expliqué, sin importarme lo mucho que parecía un imbécil posesivo—. Eres toda mía, Bella —susurré en su oído, encantándome que aún esos pequeños gestos enviaban un escalofrío de placer por su cuerpo—. Te he ganado, y soy absolutamente incapaz de ser generoso con tu atención.
—Muy difícilmente soy un premio de lotería que ganar —murmuró Bella.
—Eres mucho mejor que eso, eres todo para mí.
Su cálida sonrisa y brillantes ojos me dijeron que estaba perdonado.
Habíamos bailado casi cada canción, deteniéndonos brevemente para tomar algo. Bella habló con Angela y algunas otras personas, pero me mantuve decididamente a su lado, ferozmente desalentando todo interés masculino. Una o dos veces pensé que James había tenido la intención de acercarse, pero ya fuese la expresión en mi cara o el comportamiento parecido a grilletes de Lauren hicieron el truco.
Eran poco después de las diez cuando sugerí que nos fuéramos. La aceptación aliviada de Bella dejó en claro que había experimentado el baile lo suficiente y, francamente, después de un par de horas estando en tan cerca de ella, estaba teniendo problemas limitando mi contacto con ella a las normas aceptables en público. El viaje hasta el hotel sería suficiente tormento. Estaba más que listo para desenvolver mi… regalo.
Tomé la mano de Bella y mantuve mis ojos en el camino mientras nos dirigíamos a Seattle. Nada bueno podía salir de mirarla. Bella mantuvo una conversación ociosa, mencionando en varias ocasiones como ciertas personas se veían bien o lo bien que bailaban y así sucesivamente, gratamente recordándome cuán afable era de verdad. El monstruo ser removía nerviosa e impacientemente en el asiento trasero.
Sintiéndome extremadamente satisfecho de haber traído nuestras maletas antes y de que no habría momentos incómodos en la recepción, caminamos por el elegante vestíbulo del hotel hacia los ascensores, recibiendo a lo largo del camino miradas amables y algunas veces de admiración de la gente. Por alguna razón, me sentía extrañamente tentado a cargar a Bella y llevarla a través del umbral de nuestra habitación, pero me contuve al imaginar su reacción de desconcierto. Jadeó cuando vio la habitación, girando en todas direcciones para abarcarlo todo, admirando los arreglos florales que había ordenado y mirando dentro de la recámara antes de dedicarme una mirada tímida.
—La habitación es fabulosa —anunció suavemente, moviéndose para pararse frente a las ventas de cuerpo entero y admirar la vista. Mientras tanto, yo estaba disfrutando la vista delante de mí, la línea elegante del cuello expuesto de Bella, la feminidad de sus hombros, sus hermosas piernas, viéndose incluso mejor formadas debido a los tacones que llevaba. Y me preguntaba, ¿podría realmente controlarme?, ¿tenía la fuerza para cumplir la constricción que quedaba del plan RBS? Bueno, ya que no traía ningún condón conmigo, me había más o menos arrinconado a eso.
«Es una lástima que no te hubieras dado cuenta de eso antes, ¡imbécil! —gritó el monstruo, antes de sacar un bateador de Louisville y golpearse él mismo en la cabeza.
Me acerqué a Bella silenciosamente, poniendo mis manos en sus hombros y bajando mi boca por la parte posterior de su cuello, dando rienda suelta al deseo con que había estado peleando toda la noche. Mis dedos bajaron por sus brazos mientras mis labios y dientes exploraban su piel delicadamente. Mis brazos se deslizaron alrededor de su cintura, y yo acerqué su cuerpo al mío, presionando su exquisito trasero en mi polla ahora rígida.
—¿Tienes hambre? —susurré entre besos—, hay comida.
—¿Qué clase de comida? —Bella preguntó más bien con voz entrecortada.
—Paté, algo de carnes frías, queso, fruta; nada que no se mantenga —continué con mi asalto en su piel expuesta—. ¿Quieres algo de vino espumoso sin alcohol?
—¿Sin alcohol?
—Bueno, no creerás que yo le daría alcohol a la hija del jefe de policía, ¿verdad? Además, no lo necesito. Estoy embriagado por tu sola presencia —añadí, no bromeando del todo mientras inhalaba el aroma embriagador de su perfume.
Bella se retorció en mis brazos, y mi abrazo se aflojó automáticamente. Se dio la vuelta para encararme. Tímida por el momento, bajó sus ojos y habló contra mi pecho.
—Todo es maravilloso, la habitación, las flores, el vino… tú. Parece… um, una suite de luna de miel o algo así. Así que tenía la esperanza de que pudieras haber cambiado de opinión… que me harías el amor después de todo.
Bien, habían tomado enteros cinco minutos después de entrar en la habitación para que el tema surgiera. Tragué saliva nerviosamente mientras el miedo y el deseo luchaban por dominar dentro de mí. ¿Deberíamos tener la discusión ahora?, ¿y qué si esto arruinaba esta noche perfecta? No era algo a lo que quisiera arriesgarme. Tomé el camino cobarde, pero me prometí que resolveríamos el problema pronto; sólo que no esta noche. Esta noche había sido demasiado maravillosa, seguiría siendo mágica, y no quería destruir eso o decepcionar a Bella más de lo necesario. Así que respiré profundamente y jugué mi carta del triunfo.
—Bella, sabes que no quiero nada más que hacer el amor contigo. Pero estúpidamente, no pensé en traer condones conmigo. Así que temo que no será posible esta noche.
Ella alzó sus ojos hacia los míos por primera vez. Hizo una pausa para darle efecto. Luego, una sonrisa de auto satisfacción iluminó su rostro y respondió:
—Oh, eso no es problema, Edward. Verás, estoy tomando pastillas.
El monstruo echó un vistazo a mi cara y comenzó a rodar por el suelo, riendo histéricamente.
[N. de la T.]
Hola, chicas, ya sé, ya sé.
Sólo compartiré una cosa con ustedes, algunas ya lo saben, otras no. Pero me gustaría que lo supieran todas por igual, estoy mega embarazada (y digo mega, porque ya estoy en las últimas), y es una niña *.*
Subí el capítulo sin revisarlo, si hay algún error, disculpen. Lo revisaré más tarde.
¿Review para el monstruo, para mí y la traductora más joven del mundo (mi niña)?
.::Sol W::.
