Capítulo 19

Enfrentando la verdad

" Llama no importa la hora, que yo estoy aquí entre las cuatro paredes mi habitación

Es importante al menos decirte que esto de tu ausencia duele y no sabes cuanto

Ven aparece tan solo comunicate que cada hora es un golpe de desolación

Ven que mi alma no quiere dejarte ir que los minutos me acechan aquí todo es gris

Que alrededor todo es miedo y desesperanza,

Ven que nunca imaginaba cómo era estar sola que no es nada fácil cuando te derrotan

Que no se que hacer y aquí no queda nada de nada

No me enseñaste como estar sin ti y qué le digo yo a este corazón

Si tú te has ido y todo lo perdí

Por dónde empiezo si todo acabó

No me enseñaste cómo estar sin ti, cómo olvidarte si nunca aprendí"

Thalia: No me enseñaste

POV Bella

Aquel Sábado habíamos hecho planes para ir a Port Ángeles. El plan era ir a dar una vuelta por el paseo marítimo, cenar algo e ir al cine. Un plan de lo más inocente. Desde que Edward había cortado conmigo habían sucedido dos cosas. Una era que me había alejado de Alice. Ella estaba entre la espada y la pared porque Edward era su hermano, yo lo entendía. Y yo la verdad era que no quería ver a Edward porque era cuando me daba cuenta de que mis esfuerzos eran inútiles, que no avanzaba nada en la tarea de olvidarme de él. La otra cosa que había sucedido era que me había acercado más a mis amigos. A Jessica, Ángela, Mike, Jacob y Taylor. Taylor se había convertido en un buen amigo, y en esos momentos era lo que necesitaba, buenos amigos. Taylor pasó a recogerme. Me sorprendí cuando vi a Alice bajarse del coche. Nos abrazamos y comenzamos a llorar las dos. La había extrañado mucho.

- ¡Vamos chicas!- gritó Taylor desde el coche.

De camino a Port Ángeles lo pasamos charlando de banalidades. Cosas sin importancia. Una vez allí nos reunimos con los demás. Jessica, Angela, Mike, Eric y Jacob. Pero necesitaba hablar con Alice. Meter un poco más el dedo en la yaga.

- Pues si quieres saber la verdad... no tengo ni idea de cómo está. En el instituto apenas le veo. Entrena baseball hasta tarde. Cuando llegá se encierra en su habitación y solo sale para comer. Y no habla, gruñe. No hay quién lo entienda. Ni siquiera Emmett ha conseguido sonsacarle nada.

- ¿Y Esme y Carlisle?

- Bien, preocupados pero bien.

Alice y yo estuvimos paseando por al lado del mar hasta que llegó la hora de la cena. No fuimos al mismo sitio de siempre, lo que agradecí horrores. La cena estuvo divertida porque todos se empeñaban en hacer bromas y hacerme reír. Y reírme después de tanto tiempo sin hacerlo era una sensación muy rara. Después de eso fuimos a ver la nueva película de "Underworld". Era sobre la guerra entre licántropos y vampiros. Pero como siempre, había una historia de amor. Y eso me mataba. Cómo se arriesgaba ella por salvarle de la esclavitud. Cómo el vengaba su muerte. Las chicas se sentían profundamente conmovidas. Yo, simplemente apartaba la mirada. Nunca ver a dos personas enamoradas me había hecho tanto daño. Al salir del cine nos quedamos allí intentando decidir si regresar a Forks o ir a comer un helado.

- Bella la pobrecita, lo pasó más mal en la película- dijo Taylor- Eres un poco rara. Normalmente la gente aparta la mirada en las escenas sangrientas.

Le di con el puño cerrado en el hombro, suave. Taylor me abrazó y quiso darme un beso en la mejilla pero yo me aparté. Él no se dio por vencido.

- ¡Oh no!- oí exclamar a Alice.

Edward, Jasper, Emmett y Rosalie venían caminando por la calle. Edward y Taylor no dijeron nada. No intercambiaron ni una sola palabra. Solamente Edward separó a Taylor de mi y le golpeó. Y los dos se enzarzaron en una pelea. Mike y Jasper intentaban infructuosamente separarles. Yo comencé a dar para atrás. Sin mirar. Ni siquiera me di cuenta de que estaba en medio de la calle, mirando con verdadero horror la escena.

- ¡Bella!- oí decir.

Entonces el chillido de los frenos del coche. Todo pasó a cámara lenta. Hasta que me agarraron de la ropa y tiraron de mi. Caí al suelo. Pero al caer lo hice sobre mi brazo izquierdo. No me golpee la cabeza porque esta dio sobre algo blando, el cuerpo de Emmett.

- ¿Estás bien Bella?- dijo él preocupado.

- Sí... no... auchhh... me duele el brazo.

- Déjame ver- era la voz de Edward.

Se había arrodillado a mi lado. En el momento en que tocó mi brazo di para atrás. No... no quería que me tocase. No quería estar cerca de él.

- Déjame a mi- dijo Alice apartando a Edward.

- ¡Ahhh! ¡Eso duele Alice Cullen!

- Parece que lo tienes roto.

- Hay que llevarla al hospital, que la vea papá- dijo Emmett.

Nos repartimos en los coches. Emmett me llevó en brazos hasta el coche de Edward. Maldita sea. Otra vez allí dentro. Con su olor por todos sitios. Eso no podía ser bueno para mi. Me depositó en el asiento del copiloto. Alice se subió al volante y Edward y Taylor atrás.

- Ya verás cuando te vea papá... te la vas a cargar- dijo Alice cuando salíamos de Port Ángeles.

Cuando llegamos al hospital de Forks el doctor Jameson estaba de guardia, el padre de Taylor. No se parecía en nada a Taylor. Era moreno, y tenía bigote. Era más alto y corpulento.

- A la señorita Swan llévala a un box- le dijo a una enfermera- y vosotros dos conmigo al gabinete médico...¡ahora!

Me quedé esperando allí hasta que oí la dulce voz de Carlisle. Me tranquilicé.

- Hola Bella... ¿Cómo estás?- dijo él.

- Dolorida.

- Vale. Ahora mismo te vamos a hacer una radiografía y después veremos qué tienes ahí adentro.

La misma enfermera que antes me llevó a la sala de rayos x. Carlisle estaba allí. Me subí encima de la plataforma. Estaba fría aunque no era la primera vez que me pasaba eso y lo sabía. Me quedé quieta, inmóvil en cada una de las posiciones que me dijeron. Después salí de allí.

- Lesley... llévala al gabinete... que esté más tranquila.

Con Edward y Taylor no sabía si iba a estar más tranquila. Pero cuando entré los dos estaban sentados en el sofá, riendo como si lo de Port Ángeles no hubiera pasado. ¿Qué era lo que había pasado dentro de aquella habitación?

POV EDWARD

En Port Angeles se me cruzaron los cables, por eso golpeé a Taylor. No podía soportar ver cómo abrazaba a Bella. Yo sabía que ella y yo no éramos nada. Pero me dolía igual. Y gracias a eso, el doctor Jameson me hizo enfrentarme a lo que había pasado.

- ¡Yo no hice nada papá!- se quejó Taylor- fue este idiota... se lanzó sobre mi como un energúmeno.

- Os dais cuenta de que conseguisteis hacerle daño a Isabella Swan.

Me revolví incómodo en la silla.

- Y tú no tienes nada que decir Edward... érais amigos por dios.

- ¡Lo éramos hasta que me quitó a mi chica!- exploté.

- Tú sueñas en technicolor, Cullen, yo no te robé nada.

- Cómo que no... así que soy tan idiota como para no darme cuenta.

Y entonces Taylor hizo algo que no me esperaba. Se echó a reir. Su padre y yo le mirábamos con sendas caras de sorpresa.

- ¿Y por esa tontería dejaste a Bella?

- Siempre estábais juntos.

- Qué idiotas nos hace ser el amor- dijo Taylor suspirando- A ver, escúchame, Cullen... ¿Qué fecha es dentro de dos semanas?

- No se... ¿Mi cumpleaños?

- Bella me pidió ayuda para hacerte un regalo especial. Pero tú eres tan idiota que en lugar de confiar en ella... ¿creíste que estaba conmigo? ¿Tan mala persona crees que soy? Yo jamás le haría eso a un amigo.

- En serio...

- En serio, Cullen.

Me revolví incómodo en mi asiento. Cómo había podido ser tan imbécil. Había lastimado de nuevo a toda la gente que quería. A papá, a mamá, A Alice, a Emmett, A Jasper, A Rose y sobre todo a Bella. ¿Por qué había sido tan irracional?. En esos momentos, visto desde lejos, realmente me daba cuenta de que me había comportado como un auténtico imbécil. Cuando la puerta se abrió y vi entrar a Bella en la silla de ruedas, empujada por la enfermera el corazón se me encogió. Cómo podría compensala por tanto daño que le había causado.

- Chicos, ha sido una noche muy larga, así que es mejor que la dejéis descansar- dijo la enfermera.

- Estoy bien- replicó Bella.

Taylor se levantó del sofá y se acercó a Bella. Ella se levantó de la silla y se sentó en una de las butacas, lejos de mi. Nos quedamos los tres en silencio. El silencio era incómodo, cortante. Por suerte, papá no tardó mucho en llegar.

- ¿Qué tal te sientes, Bella? ¿Te hizo efecto el analgésico?

- Sí. Tengo sueño.

- Bueno, ven conmigo. Te vamos a escayolar ese brazo y te podrás ir.

Papá rodeó a Bella con un brazo y salieron de allí. Me quedé mirándola hasta que la puerta se cerró tras ella.

- No sabes todo lo que Bella ha sufrido, Edward. Ella te ama realmente. Pero no la presiones... dale tiempo.

Asentí con la cabeza. Y aquella noche me prometí que de algún modo encontraría la forma de compensar a Bella por todo ese dolor que le había causado.

POV BELLA

Carlisle era el médico más dulce que había conocido en mi vida. Aunque no sabía si me trataba así por ser yo. Pero de todas formas, de todos los médicos que había conocido, él era mi favorito.

- Mira aquí... ves... éste es tu cúbito... y está roto. Lo que vamos a hacer es ponerte una escayola para inmovilizar la zona. Has tenido suerte, no vamos a tener que operar.

Lesley, la enfermera, me escayoló el brazo y después tuve que esperar a que se secase. Cuando esto sucedió, Carlisle me colocó un vendaje para que colgase el brazo.

- Si te duele, ya sabes qué tomar- dijo Carlisle- Pásate por aquí dentro de un mes, a ver cómo vamos ¿vale?

- Gracias- dije.

- No hay de qué.

Carlisle me dio un beso en la frente. Yo me encaminé hacia el gabinete para coger mis cosas, y no sabía cómo, irme de allí. Taylor no estaba. Solamente estaba Edward. Maldición.

- ¿Te rompiste el brazo?- preguntó

- Solo a mi me pasan estas cosas.

- Bella... yo... tenemos que hablar.

- Yo no tengo nada que hablar contigo, Edward. Me lo dejaste perfectamente claro.

- A veces digo muchas tonterías. Todo tiene una explicación, Bella, te lo juro.

- Sí, la explicación es muy sencilla, dejaste de quererme. Punto.

- No, nunca dejé de quererte. Pero esta conversación la tendremos en otro momento, si tú quieres. Déjame llevarte a tu casa. Mi coche está afuera. Alice ha conseguido no hacerle ni un solo rasguño.

Me sentía tan agotada que ni siquiera protesté. Dejé que Edward pusiera mi cazadora sobre mis hombros y salimos del hospital. Caminamos en silencio hasta el coche. Edward me abrió la puerta. Me hundí en el asiento, escurriendome hacia abajo. Cerré los ojos un segundo. Estaba dormida antes de que Edward saliese del parking del hospital. Me desperté aunque no del todo, cuando la puerta del copiloto se abrió y Edward me tomó entre sus brazos. Creí que aún estábamos en el hospital.

- ¡Bella!- oí la voz de Charlie

- Charlie- dije sin acabar de despertar del todo.

- Silencio. Ya estás en casa, duérmete.

-¡No me puedo creer que tengas la cara dura de aparecer por aquí!- dijo Charlie- ¿Qué le ha pasado a mi hija.

- Déjalo papá...- dije desde el cuello de Edward. Me sentía tan bien entre sus brazos, sintiendo el calor de su cuerpo y el latido de su corazón en mis oídos.

Charlie intentó cogerme en brazos, pero yo me aferré con fuerza al cuello de Edward.

- Déjame que la lleve a su cuarto, prometo que después me iré.

Lo último que sentí fueron los suaves labios de Edward sobre mi frente mientras que me arropaba y mientras que yo rogaba que aquello no fuese un sueño.