Finalmente el último capítulo ya está aquí ¿y saben lo que en verdad me alegraría el día y me haría sentir conforme con lo que llevo ya 11 meses escribiendo? Unos muy lindos y bellos reviews como sé que pueden escribirlos. =) Tengo fé en ustedes.
Recomendación: Lean este capi con calma, es el último (por supuesto después habrá un Epílogo) y por lo demás es bastante corto, ya les diré específicamente por qué.
19.Traición
Ya me calaba el frío. Me había sentado a esperar la muerte. Quizá existiese una posibilidad de que alguien me encontrase antes de eso y me llevara a salvo, pero la verdad era que no tenía las esperanzas puestas en ello. No existía posibilidad alguna de que alguien me encontrase, al menos no un humano.
Pensé en él. La idea de que Michael me encontrase me embriagaba, sentir sus brazos alrededor de mi cuerpo una última vez. Quería sentirlo, pues en el fondo sabía que su fría piel no me quitaría el frío, pero al menos su protección me brindaría alivio. Traté de imaginar su aroma, pero aunque lo hubiese hecho, no habría servido de nada, no después de todo lo que le había dicho. Le había roto el corazón de una manera muy injusta.
Pero ¿Qué otra cosa se suponía que hiciera? Era la persona a la que más había querido en mi vida, y también la que más me había amado de vuelta, exceptuando mi madre por supuesto, pero eso no servía de mucho ¿cierto? Y no podía dejar que viera que a mí también me hacía daño. No podía atarle y dejar que me siguiera de vuelta a Florida cosa que fuese un prisionero, era injusto de mi parte. Por eso, por todas las cosas malas que le dije… no vendría.
Debía asumirlo, moriría. El frío acabaría conmigo, y nadie, jamás, me encontraría.
Me senté a llorar en la nieve, pero me vi interrumpida en seco. Tenía esa extraña sensación de haber vivido eso antes. De javú le llaman. Mi sueño otra vez. La última, pasándome a cuenta.
-Ja Ja, menuda ironía- gesticulé sin lograr emitir sonido alguno.
Había algo que diferenciaba la realidad del sueño: el sueño, mi sueño, tenía un final feliz, Michael me encontraba. Si sólo los sueños se hicieran realidad.
Recordé por última vez que uno, de hecho se había cumplido. El más lindo, el más hermoso, el más fantástico… todo lo que jamás pude haber pedido. Y fue maravilloso, mientras duró. Ahora el sueño se había acabado. Michael era todo lo que quería, lo que más anhelaba, pero no llegaría. El sueño, de nuevo, había acabado, yo había despertado, mal que me pesara.
Quizá no debería haberle gritado de la forma en que lo hice, ni haberle dicho todas aquellas mentiras que rompían mi corazón en mil pedazos. Lo amaba, y esa era la única razón por la que me había dado a la fuga en ese desierto blanco, para pensar en la manera de sobrevivir sin él mi regreso a Florida. No podía darme el lujo de que me siguiera y quedara expuesto, de ser así los Volturis…
Si no eran ellos, si no existían, serían otros. Porque sí existían más vampiros como él ¿cierto? Y de nuevo, no podía ser tan egoísta, él no me habría dejado correr ese riesgo si la situación hubiese sido al revés. No podía crearle para luego destruirle, no podía ser tan cruel.
Lloré con aún más intensidad al recordar su expresión y sus últimas palabras. Me daba pena, mucha, demasiada pena el recordarlo. Me destrozaba el alma, me destruía, formando un agujero sin límites en mi pecho.
No quería morir así, no de esa forma. Habían muchas otras que se me habrían hecho hasta agradables, pero no aquella, no sin disculparme con Michael.
Me tendí sobre la nieve como solía acurrucarme junto a Michael. Michael. Imaginé que la fría nieve era su pétreo pecho y comencé a recordar nuestros mejores momentos. Lo amaba. ¿Qué más podía hacer? Nunca había conocido a alguien como él. No porque fuera vampiro, eso no era más que un detalle para mí, sino porque no trataba de figurar aún cuando tenía todo para hacerlo. Fuese como fuese, el amor no tiene sentido, uno nunca sabe porqué se enamora hasta que lo hace, y nadie sabe exactamente como justificarlo luego.
Lo amaba. Ya lo sabía, pero reafirmarlo en esos momentos lo hacían ver como el gran descubrimiento. Quería tenerle a mi lado. Una parte de mí se arrepentía de lo dicho, aún cuando fuese la parte egoísta. Quería decirle que no era patético, que nunca lo había sido. Abrí los ojos para ver la nieve y la tormenta a través de mis gafas por última vez.
Me pareció ver una extraña luz en algún lugar alejado, pero me convencí rápidamente de que sólo era un producto más de mi imaginación, una vez más jugando conmigo. Me pregunté si no había estado loca desde el principio, después de todo, nunca había sido normal. Quizá Mariana lo sabía y por eso siempre había tratado de alejarme de la lectura, quizá hasta Jen lo sabía y sólo había buscado hacerme un favor cuando escondió mi libro en NYC. Quizá Michael nunca había sido real, quizá…
Pero Michael sí había sido real. Tenía que serlo. Durante los últimos meses mi familia lo había visto. Sí, estaba segura desde que se materializó fueron capaces de verlo. No podían estar todos locos ¿cierto?
¿Y si dentro de mi locura así como había imaginado a Michael también había imaginado la reacción de mi familia? En serio tendría que dejar de ver películas de terror, The Unequivoque seguía pasándome la cuenta. Pero ¿y si en serio lo había imaginado todo? Entonces habría estado agonizando por algo irreal, por un sentimiento irreal, por un ser irreal. Parecía ser que a final de cuentas, todo apuntaba a que como siempre, era yo la patética.
Que injusto sería para Mariana perderme así por algo irreal, sobre todo porque siempre, a pesar de su humos de perros se había dado por entera para que estuviera bien. Los libros, la computadora, el viaje a Nueva York, la posibilidad de que Michael se fuese a vivir con nosotros. Siempre. Qué injusto y qué mala hija que había resultado ser. Todo ese esfuerzo perdido, su cultivo jamás llegaría a dar frutos. Su hija le había salido fallada, se había vuelto loca y encima moriría. Su locura la había llevado a huír de su hogar por un ser que no existía.
Lo único que podía sentir en esos momentos era mi corazón palpitar cada vez más lento. Tun Tun tun…… tun…. Tuuuun. Mi inconstante respiración dejaba al descubierto de vez en cuando inidentificables gemidos de dolor. El fin estaba cerca, no sabía qué tanto, pero cuando uno va a morir simplemente lo sabe.
Entre la niebla, de a poco una silueta comenzó a hacerse cada vez más nítida. La había observado desde que no era más que una luz en la distancia con la idea de que era inrreal. No tardó en estar junto a mí. Mi cuerpo respondió enseguida en una respuesta hacia él.
Lo amaba y ahí estaba.
Ya nada más importaba. Si era real o no, no importaba, sería lo último que vería. Aún así moriría, y esa imagen era sin duda la bienvenida al paraíso. Nada más importaba, ahí estaba él. Estaba satisfecha, lo tenía todo.
-Steph- sonrió de auto-complacencia por haberme encontrado.
Recordé mi primer sueño y por fin logré comprender a cabalidad ese sentimiento que me albergaba en él. Tocó mi rostro. ¡Era real! ¡Era real! ¡Estaba salvada! Él me salvaría. Mi héroe.
Sus manos recorrieron mi rostro y mi cabello, y conforme lo hacía, su sonrisa se iba borrando de su rostro. La luz desaparecía. ¿Por qué? Me espantó su expresión de horror cuando sus dedos palparon mi cuello. Su mirada me sentenciaba, pero me negaba a creer que no sería capaz de salvarme, él era capaz de todo, encontraría la manera.
Pero la hipotermia seguía haciendo de las suyas, me desvanecía, me iba. Ya no podía mantener los ojos abiertos. Era mi último instante, mi última oportunidad para decirle que no era patético. No podía morir sin decírselo antes, no teniéndolo ahí, junto a mí. Pero la voz no salía, parecía un animal asustado. Aún en esos momentos sentía vergüenza de los graznidos que abandonaban mi garganta.
-No mi amor- me susurró al oído –no temas, te salvaré-
Pero ya no comprendía lo que me decía. ¿Qué decía? Todo era borroso, mis pensamientos me abandonaban y…. perdí la conciencia. Cuando creí que había muerto, cuando ya no existía nada, cuando todo era negro, cuando en mi inconciente trataba de encontrar ese túnel del que todos hablan, cuando ya me había rendido, cuando mi corazón lloraba de forma lastimosa, entonces, sentí una punzada proveniente de mi cuello. Me quemaba, el dolor quemaba. ¡Me quemaba! ¿Qué ocurría? ¿Eso sentía la gente al morir?
Entonces comprendí:
El dolor provenía de mi sangre…
Michael… Él me había traicionado.
Como probablemente ya se dieron cuenta Michael no ha traicionado de manera alguna a Steph, pero ella por algún motivo piensa lo contrario. Quizás quedan muchos por qué's ¿Por qué? ¿Por qué? Por qué's que quedarán a su imaginación si gustan o en una posible segunda parte de ser lo contrario.
Y Aún quedan temas sin resolver, temas que conciernen a Michael, temas que involucran sus sentimientos. ¿Qué ocurrirá? Tatatatáaaaaaan. Tendrán que esperar al Epilogo (que espero tenerlo por aquí a más tardar el fin de semana).
Los amo. Por favor, antes de despedirnos, háganme saber que les ha parecido la historia, para los que comentan siempre, para los que no, es un buen momento para hacerlo y no les tomará más que uno o dos minuto.
Nos vemos.
OH! CASI LO OLVIDO: LES TENGO UN REGALO DE NAVIDAD, QUE CONSISTE EN UN FIC NAVIDEÑO DE BELLA Y EDWARD, SE TITULA: Solo deseo que ya no sea Navidad. PODRÍAN DARSE UNA VUELTA Y DISFRUTARLO, NO PRETENDO QUE TENGA MAS DE 4 O 5 CAPITULOS.
