Notas de autora. si, sorry .. sorry he demorado .. pero bueno es q como lo dije por toros alres, soy muy desorganizada y so ya me ha corbado factrua con un apr de xamenes, felismene puedo recuoperarloes, peor debo aplicarme más, no crean q eso signifique menso actua, al cotnrario, si me roganizo mejro debería alcarzarme iempo apra todo, esa es mitn oría pues la universida , en realida , no es tan absorvente , peor mi falta de organizaión es la q me afecta. dejando de lado aquello, se bien que pro aqui no me dejais muchso reviews perod e igual forma eguire publicando porq sé lo dificilq e sleeer fics en el cole o en algun otro lugar y acerlo solapdamene, y lapagina de Ff ayuda ene se apspecto al tener un aspecto bien neutro.

Bueno a todos msi fan de mif anfic yullen no deseperen y crename q ya esta cais excrito els egundo final y el epilogo-extra y en mensod edos semans estar asubido ya su disfrute ... y adema´s tengo muchos proyectos yullen, asiq si les gusta esta aprreja esperanlos con ansias!de narusasu o sasunaru aun son ideas imprecisas.. wiwiw despeus de leer el fic hagname sus pronosticos.. y no me ahorquen..


Mucho le había cambiado la vida en estos últimos meses… del odio hacia el rubio paso a la tolerancia, luego al gusto, al deseo y ahora al cariño. ¿Hasta dónde llegarían estos sentimientos?, pues no lo sabía, solo esperaba que el rubio cumpliera su palabra y poder viajar de todas formas. Sabía bien que tener un hijo era una dura carga, pero si su madre cargo con Itachi siendo un año menor que él, pues, entonces él tendría el valor para intentarlo. Aun no sabía que quizá era un pensamiento demasiado optimista para su realidad.

Estaban en el despacho de su marido, revisando algunos documentos; él especialmente revisaba el correo, Naruto ya no se lo tenía prohibido. Itachi y su madre le escribían constantemente, Suigetsu, Juugo y sus demás familiares también. Aun no sabía si contárselo a Itachi, seguramente le daría un ataque y querría asesinar a Naruto. Karin era la única que lo sabía en esta casona.

Una carta extraña encontró entre todas las cuentas, así que la abrió y comenzó a leerla, era extraño escuchar un pedido de este tipo, pero no imposible, sobre todo porque existía esa teoría que los nobles se cuidaban las espadas entre ellos. Quizás era una buena idea para probar si Naruto había evolucionado en sus aptitudes.

—Dobe, en esta carta un noble de la familia Kagami, te está pidiendo asilo en tu hacienda para él y su esposa.

— ¿Asilo?

Naruto no estaba my concentrado en sus labores, pues tener a su esposo sentado en su escritorio podría ser un buen incentivo, pero también una dulce distracción.

—Bueno, aquí especifica porque lo quiere. ¿Recuerdas que los Kaguya nos dijeron que venderían sus tierras para ir a otra región?

Naruto asintió.

—Pues al parecer ellos compraron el territorio de los Kaguya; los hombres que trabajaban ahí están haciendo revuelo y no quiere poner en riesgo la vida de su esposa y la suya propia. Al parecer es extranjero de la región de…Suna…— murmuro un poco nervioso

Naruto no supo interpretar a totalidad su nerviosismo; pensó que era por recordar a su primer novio y la región a la que pertenecía. Más aun, que por ironías de la vida, ese sujeto se podría en más dinero que él ahora mismo, y encima de todo era un Kazekage, peor aún… en aquella región el gobernante tiene el poder absoluto. Fugaku seguro se estaba removiendo y maldiciendo el haberle entregado a su hijo. Sería una gran idea visitarlo y ver su rostro enterrándolo vivo.

—Está bien, siempre y cuando se les de la debida inspección y estén medianamente vigilados, por lo que creo que estaría bien que vivan aquí en la misma casona.

Sasuke salió de sus pensamientos. Esto le daba un mal presentimiento. Pero no podría ser. Ni siquiera Gaara haría eso solo por él ¿verdad? Después de todo su pueblo se acababa de librar de un tirano, por lo que necesitaban que su líder estuviera ahí con ellos. Y estaba más que seguro que Gaara amaba más a Suna que a él. ¿Verdad?

Quizás estos nobles que venían a vivir a Konoha, a estas tierras de Konoha, lo hacían por el caos que aun había. Podría ser… ¿Gaara no sería tan cruel de casarse y venir aquí a restregárselo a la cara verdad?

— ¿Sasuke?

De nuevo se había sumido en sus pensamientos, prefirió matar sus miedos y seguir con el trabajo. Naruto comenzó a redactar una carta en respuesta. La dirección era hacia un hotel en el pequeño pueblo.

—Espero poder aparentar ser un noble, Sasuke.

—Si en verdad le pones empeño a lo que ten enseñamos podrás.

Naruto asintió emocionado y al terminar de cerrar la carta y colocarle el sello de su clan, atrajo a su esposo para que cayera sobre él. Sasuke llevaba solo una yukata por lo era fácil acariñarle y sentirle por sobre las ropas. Sasuke se dejo hacer y se aferro a su nuca, y comenzaron un beso lento y disfrutable. A los minutos ya se devoran con la boca, entre jadeos por la falta de aire, continuaron acariciándose por sobre la ropa. Naruto bajo lento por su cuello y le dio lamidas hasta escuchar los gemidos del menor. Abrió la yukata y bajo por su pecho hasta chupar los pezones, lo cual provocó que el azabache le jaloneara los cabellos, perdido por el placer.

—Sí que están trabajando— comentó una voz picara

Ambos esposo se separaron y Naruto acomodó a Sasuke sobre su regazo en una posición más decente.

Sasuke le dio un golpe para que lo soltara y comenzó a acomodarse sus ropas rápidamente.

—La hacienda crecerá más si trabajan así de duro— siguió molestándolos.

Sasuke hizo un mohín de disgusto.

—Puede que nos tengas envidia, anciano.

Jiraiya esbozo una mueca seria en respuesta a la burlona del azabache.

—Respetos guardan respetos… general Jiraiya— cambio su mueca burlona por una más respetuosa.

Jiraiya comprendió que este doncel era un tanto cruel y podía leerle como aquel maldito doncel.

Sasuke se termino de arreglar y salió del despacho.

Naruto se estiro perezosamente.

—En verdad que parecen animales en celo, ustedes dos. Bien por ustedes ¿No es exquisito yacer con tu doncel?

Naruto se sonrojo, y se sentó correctamente.

—Deja de decir esas cosas o preguntarme qué es lo que hago con Sasuke.

—Por lo que vi te estabas alimentando de sus pezones. No es igual que yacer con una linda dama cuando sientes sus pechos contra tu pecho, pero se siente rico cuando esos pequeños botones duros rotan contra tu pecho ¿no?

—Comienzo a pensar que solo te volviste así de pervertido porque ese doncel te rompió el corazón— rio mientras acomodaba sus papeles.

Jiraiya solo se encamino hasta el armario de licores y de ahí saco una botella de sake y una copa, para empezar a servirse hasta llenar la pequeña copa.

—Quien sabe…

— ¿O es que te dejo por pervertido?

—No te voy a negar que siempre me ha gustado ir de doncel en doncel y tampoco me dejaron de gustar las doncellas, son experiencias diferentes, pero… ese maldito no supo apreciar mis humillaciones por él. Me convertí en alguien de provecho para poder darle algo, trabaje duro por años y para qué, solo para que me ilusionara falsamente. No te confíes de Sasuke a totalidad… los donceles a veces pueden ser muchos más peligrosos porque te seducen de forma más sutiles que una mujer…. Cada uno tiene su propia técnica pero ambos pueden ser mortales…

— No te preocupes, lo deseo tanto, pero tampoco pienso humillarme más… él está poniendo de su parte, así que por eso esto está funcionando. Tampoco trato de no martirizarme con que si me ama o no… eso vendrá con el tiempo… supongo…

—Puede ser…

Le pasó una copa al rubio quien se la agradeció y comenzaron a tomar cada uno dándose golpes de cabeza por sus amores frustrados de alguna manera.

— ¿Y qué paso con ese doncel? ¿Se caso?

—Si… puede que sí…

El varón menor solo ladeo su cabeza observando los gestos amargos que hacía su maestro. Esperaba que algún día su maestro le contara que es lo que habían pasado antes de conocerlo.

Se encontraba muy nervioso, ese noble de Suna llegaría esta tarde, llegaría con su esposa a instalarse unos días mientras arreglaba su problemas en la hacienda que ahora le pertenecía.

Naruto había estado observando el comportamiento nervioso de su esposo, por alguna razón el también estaba muy inquieto de saber quien exactamente vendría, supuestamente era un noble de Suna y había aceptado todas sus condiciones de permanecer sin ningún arma y de instalarse en una habitación de la primera planta de su casona. Esto le resultaba extraño, pero si venía con su esposa era entendible que quisiera protegerla ¿no? Él haría lo que fuera por proteger a Sasuke, así que le comprendía, y el mismo Sasuke y su padrino le habían recomendado aceptar, pues sería beneficioso tener una hacienda, aunque más pequeña que la suya, de aliada.

—Buenas, tardes.

Un hombre portando una túnica de la región de Suna de color marrón oscuro, con pantalones del mismo color y bordado en hilos dorados, tenía cubierta su cabeza con una mantas típicas de su región se inclinó ante Naruto en modo de saludo. Naruto correspondió el saludo con otra reverencia más ligera. Saludo a la mujer que los acompañaba, una hermosa mujer de cabellos rizados rubios que los llevaba en un solo moño, traía puesta una túnica mucho más larga con sandalias de Suna.

—Muchas gracias por su hospitalidad.

Naruto asintió y su padrino también. Escucharon pasos venir, así que supuso era su familia.

Alguien se quedó quito y el rubio no supo quien, pues mantenía una sonrisa para sus invitados. Su madre y su hermano ya estaban a su lado así que les presento. El joven, porque sin duda era de su propia edad, los saludo pareciendo despertar de su letargo. La mujer también los saludo mostrándose normal Y entonces Sasuke, su esposo, llego a su lado. Lo sintió tenso.

—El es mi esposo, Sasuke Namikaze.

—Es un gusto conocerlo, en verdad un gusto para los ojos.

Sasuke correspondió a la reverencia aun observando al varón enfrente de él.

—Es un gusto.

Suponía que Sasuke no se molestaría porque un extraño le alague, después de todo, sabía comportase adecuadamente.

Su madre se ofreció a llevarlos a la habitación matrimonial que habían preparado para los huéspedes, ellos asintieron y siguieron a la pelirroja.

Naruto giro y pudo observar que era Karin quien no se había acercado ¿Por qué?

—Karin, odia a los extraños ¿verdad Karin?

La muchacha salió de su impresión al escuchar aquella voz amenazante de su amigo.

—Sí, es solo que no me gusta intentar comportarme ante nobles, aunque lo sepa hacer.

—Le dije que podía mantenerse al margen— se disculpo el azabache.

Naruto estaba un poco perdido pero asintió.

—Me voy a la habitación: Estoy cansado de usar estas ropas.

El rubio le entendió pues sabía cuánto odiaba el azabache vestir kimonos pesados como el que llevaba.

— ¡Vino por mi!

Karin no supo qué hacer ante el gritillo histérico de su amigo. Era simplemente increíble que el azabache lo hiciera, siempre guardando su pose fría y arrogante y ahora con esa sonrisa, no sabía que pensar o hacer.

— ¡Vino por mi! Karin... me ama... no me ha olvidado… no puedo creerlo.

Algunas lágrimas se aglomeraban en rostro pálido de su amigo, un leve rubor le comenzaba dar color: estaba destellante, increíblemente destellante.

— ¿Cómo estás seguro?—pregunto con voz temblorosa, temía que Naruto estuviera detrás de esa puerta escuchándoles.

Sasuke se fue quitando las ropas de forma rápida por su estado agitado.

— ¿Es que no lo comprendes? Por un momento pensé que era venganza… pero su supuesta esposa es Temari, su hermana. Ellos vinieron por mí…

Nunca había visto a Sasuke tan emocionado, bueno sí, pero de muy pequeño. Como cuando el trajeron a Tsuky kyomi. Esperaba que solo fuera su ego siendo elevado y no otro sentimiento…

—En verdad es increíble… Gaara es increíble…— murmuro un poco más calmado dejando que algunas lágrimas escapasen de sus ojos— Joder, ese mapache me las pagara por hacer que yo llore… ¿es increíble no? Demonios... nunca había hablado tanto…

—Sasuke, tranquilízate si no todo el mundo en esta casa va enterarse…

—Tienes razón. Le escribiré para verlo y tu se lo darás. — concluyo el doncel.

— ¿Estás loco?

Sasuke apreció entender algo diferente a lo que ella quería decirle.

—Tienes razón, es mejor que se lo digas de frente, si se te pierde el papel y alguien lo encuentra lo matan… Dile:

— ¡No! En otro caso te hubiera podido ayudar, pero ahora no… Sasuke ¿has olvidado que estas esperando un hijo de mi primo? ¿No has olvidado que supuestamente ya eras muy feliz con Naruto? ¿Qué incluso te atrevías a decir que quizás te estabas enamorando? ¿Acaso todo eso murió de repente al verlo? ¿O siempre fue una mentira?

Sasuke pareció pisar la realidad; no podía simplemente ir a lanzarse a los brazos de Gaara, ni siquiera sabía que sentía por él. Solo estaba extremadamente emocionado y orgulloso de que Gaara se haya atrevido a tanto solo por él. Pero, estaba seguro que esto acibararía cuando le dijera la verdad. Cuando le dijera que se había acostado con Naruto tantas veces que ya había perdido la cuenta… que esperaban un hijo y que este se había colado en su vida, sus sueños y en su mente.

—De todas maneras debo hablar con él… para decirle que…. Debe irse…— murmuro mirando hacia el suelo y calmando sus lagrimas.

¿Por qué la vida le ponía este tipo de pruebas? ¿Qué no era suficiente con que lo haya separado de la persona que amaba, de todo lo que quería para su vida? Ahora que ya había aceptado su vida, que se había encariñado con Naruto y que aceptaba y hasta deseaba este niño que esperaba, ¿Gaara aparecía mirándole de forma tierna y cumpliendo uno de sus deseos antiguos más profundos?

Karin no se sintió cómoda haciendo esto, pero también era por el bien de su primo. Si se enteraba que Gaara era quien, con mentiras, se había colado en sus vidas, sería capaz de inculpar a Sasuke sin pensarlo, pues, casi toda la hacienda, observaba la mirada de enamorado del rubio, un amor peligroso cuando se tornaba oscuro.

Y ahora, tenía que llevarle el mensaje de boca que Sasuke le había dado "¿por qué justamente en ese lugar?

No era secreto que todo el mundo sabía que los patrones tenían un lugar especial por ahí, pues a veces se llevaban provisiones y se quedaban un día completo. Algo que les hacía reír pícaramente para molestarlos al día siguiente cuando almorzaban.

La parecía realmente irónico y, hasta cierto punto, cruel, el hecho de que aquellos antiguos novios se rencontraran en el lugar especial de su primo y Sasuke.

Esperaba que este lugar no fuera escenario de un reconciliamiento entre ellos dos. No es que Gaara le pareciera mala persona, pero sería demasiado para su primo.

Estaba confiada en que no llegaría a más. Pues, así Gaara sea un santo, jamás insistiría o seguiría deseando a Sasuke como esposo sabiendo que espera un hijo de otro varón. Los varones eran muy posesivos.

Sasuke se sentía nervioso, pero trataba que su apariencia de frialdad siguiera intacta. Estaba a punto de entrar al despacho del rubio, para no tener que toparse con el pelirrojo antes de tiempo.

No sabía que sentir en esos instantes, más, cuando abrió la puerta y observo la sonrisa de bienvenida del rubio su mundo se centro solo en él y el pequeño ser que esperaba. Cierto, este niño de Naruto, este niño que estaba seguro que el rubio amaría.

Naruto se estiro perezosamente por todo el trabajo acumulado, para luego pararse y sentarse en uno de los sillones. Unos segundos de más estiramientos, para luego, observar con curiosidad a Sasuke; por lo que alzó su brazo en señal de invitarlo a sentarse a su lado.

—No es que seas la persona más sociable, pero hoy estas extremadamente callado ¿pasa algo?

—Nada, solo no me agrada que haya extraños en la hacienda.

Naruto le paso un brazo por lo hombros y le atrajo, Sasuke solo entrecerró los ojos tratando de memorizar este suave calor.

—Sé que quizá estas nervioso o es el simple hecho de que tu carácter no te permito acercarte a extraños. Pero, es extraño que no sientas ninguna de esos dos. Hoy, es simple, más que nervioso pareces ansioso.

Sasuke giro su mirada y le observó entre curioso y sorprendido, pues su marido había leído a través de él.

El azabache se recostó en el abrazo en que lo mantenía el otro. Suspiró y giro su mirada tratando de hacerla lo más normal posible.

—Hey, dobe ¿desde cuándo eres psicólogo? ¿Ansioso por qué estaría?

—Eso intento averiguar, pero no me lo dejas fácil. No es tan fácil entenderte, Sasu-teme.

Naruto le apretó contra sí.

— ¿Y tu porque nervioso? Aunque más bien pareces preocupado.

El rubio sonrío de lado y bajo la mirada, con una de sus manos delineo su mejilla descubierta.

—No lo sé, solo siento que quiero tenerte así todo el día.

Aunque no se lo dijera, en esos instantes su mente y su cuerpo querían permanecer así al lado del rubio sin ninguna preocupación. Así dejando que le rubio le mimara; le gustaba que lo fuera, le gustaba que le diera cariño, aunque ni bajo tortura lo aceptaría. .

—Dobe, voy a salir a montar en unos minutos—anunció tratando de sonar casual.

—Aun no acabamos el trabajo— le respondió.

Sasuke se hizo el molesto y el rubio suspiro.

—Quiero dar una vuelta yo solo, bueno que solo Karin me acompañe.

El mayor vio a profundidad los orbes de su azabache y se sintió aun más temeroso y preocupado.

—Está bien— soltó en un suspiro— Dije que te tendría más confianza y eso hare.

El menor sitió una punzada al escuchar la palabra "confianza" Estaba traicionado su confianza y lo sabía, pero no podía decirle que era Gaara, su ex novio, y aun ni siquiera sabía que es lo que seguía sintiendo por este. Naruto enloquecería y el pelirrojo no se quedaría atrás. Debía primero hablar con pelirrojo.

—Vamos, dobe, que sé que igual toda la frontera de tus tierras tienes hombres vigilando.

Naruto le acerco y le robo un beso suave y lento.

—Bueno eso es porque no quiero que nos ataquen , y menos que les pase algo a cualquiera de aquí, en especial a mi familia y eso te incluye a ti, Sasuke, ahora somos familia y por ello no te refieras s "tu tierras": Son nuestras tierras.

Sasuke solo pudo corresponder a las acaricias del mayor y a los beso lentos y reconocedores que se daban.

Naruto le puso sobre su regazo y ahí siguieron besándose hasta que se separaron unos centímetros.

—Puedes ir con Karin cualquier parte de la hacienda. Yo tengo que terminar aquí. Tu ya me dejaste todos los papeles ordenados, muchos trabajados y las cuentas hechas, ¿lo ves, Sasuke? Ya eres parte de esta hacienda, y gracia a ti es que yo, también, me siento parte de esta. Este lugar se ha convertido, de ser un lugar que representaba mi vida humillante y dolorosa, a un lugar que pinta mi futuro con todos ustedes. — rio con verdadera felicidad

Y eran estas sonrisas las que poco a poco comenzaban a infundir felicidad dentro del menor, que le deslumbraban y le hacían quedar sin aliento, aunque aquello no fuera digno de un Uchiha.

— ¿Recuerdas que te hice muchas promesas cuando te estuve cortejando?

El azabache rodo los ojos disgustado, a pesar de que sus cintas fueron de algún modo divertidas, suponía que para e rubio fueron frustrantes.

—Ahora que vamos a visitar la ciudad de Konoha, recorramos muchos lugares, aquellos lugares a los que note dejaron ir….

El menor le miraba sin entender.

—Bueno, nuestro noviazgo no fue precisamente el mejor y por eso quiero que aprovechemos el tiempo en Konoha. No estoy acelerando el trabajo por nada. Mientras estemos en Konoha, Shikamaru regresara y junto a su padre y el padre de Ino manejaran la hacienda. Sé que piensas que por haberte casado con un hacendado tu vida será aquí encerrado hasta que te marchites, pero eso es lo que menos quiero…. Dime lo que necesites, Sasu-teme, si necesitas maestros, pues lo tendrás. Además, quisiera que viajemos una vez al año, por lo Lemnos. Yo he conocido muchos lugares, pero, sin duda, será mejor visitarlos contigo.

Sasuke se asombro, porque Naruto tenía pergaminos de información de regiones las que nunca pensó ir.

—Te quiero… Y quería saber si me acompañas este fin de semana al pueblo para hacer compras para mi madre y también tú. Además habrá aun feria, no tan pomposa como la de la ciudad, pero quisiera…

Sasuke le contesto con un beso para luego mirarle con enojo por haber tenido que calmarle así.

— ¿Es un sí?

—Si-

Sasuke le dio un beso intenso que el rubio no tardo en corresponder, poco a poco se fue tomando más rápido y apasionado hasta que las caricias aparecieron, pero el deber que debía cumplir llamaba. Le dio un beso casto en los labios y lo separó de su cuerpo.

—Si no sigo, no podre separar el tiempo para salir…

Se sentía extraño, pues no pensó sentir ganas de quedare con el dobe, aunque sea solo para ayudarle o simplemente hacerle compañía. Y sabía que el rubio se lo pedía con aquellos enormes ojos azules. Pero no podía, ya había obtenido una excusa y no podía dejar de solucionar este problema.

— ¡Entonces esta noche durante la cena les diré a mama y Dei que para el sábado estén listos para salir!

El rubio se preocupaba por él, se preocupaba por cumplir con su palabra a pesar de todo, lo sucedido ¿sería igual al enterarse de que esperaban un hijo? De cierto modo le daba algo de miedo contárselo, pero debía hacerlo.

Se acerco y le dio un beso de despedida, lo sintió extraño, su interior se removía nerviosamente.

—Espero que sea lo que sea te mortifique desaparezca… Recuerda que te quiero.

Esta situación era parecida y la vez diferente de aquella vez. Naruto, el día de su matrimonio, como si presagiara algo, le había dicho "recuerda que te amo" y lo miraba de la misma forma que ahora, desnudando su mente. Pero a la vez era diferente, porque no era "te amo" era "te quiero" y además, en aquel momento todo termino mal, terminaron gritándose su vida entera y él siendo forzado a irse y dejar a la persona que amaba ¿Cómo terminaría esto? Solo podría saberlo cuando volviera a ver a Gaara de forma cercana.

Naruto le observo irse y sintió un desasosiego increíble, sentía unas imperiosas ganas de no dejarle ir, de mantenerlo a su lado. Igual que aquel día ¿pero qué pasaba? Sasuke cada vez era más cariñoso con él, así que no debería estar preocupándose por ello. Trato de concentrarse en su trabajo y olvidar esa angustia.

Monto a Tsuki Kyomi a toda velocidad, debía ser cuidadoso: Tsunade le había dicho que estos meses eran muy importantes para que el niño se formara, era uno de los mese más peligrosos en los que podría perderlo. Y, aun sabiendo la vida de angustia que le esperaba, quería tenerlo.

Después de varios minutos, al fin había ingresado entre los arboles con un trotar lento, casi caminando… y ahí a lo lejano vio a su amiga y a dos personas más: eran Gaara y Temari. Nadie hablaba solo cada uno miraba los alrededores.

El azabache se bajo de su yegua y la ato a un árbol, pues tenía pensado no quedarse mucho tiempo ahí, no como cuando venía con Naruto, cuando se quedaban un día entero, o, mejor dicho, la noche entera.

—Gaara…— le llamó un poco dudoso.

Gaara lo observo detallando cada centímetro de su persona, como reconociéndole sin tener que aparentar. Aquel escrutinio hizo que sensaciones que creyó olvidadas resurgieran con cierto ímpetu.

— ¡Sasuke!

No supo cómo, pero el pelirrojo ya estaba muy cerca de él bajo la atenta mirada de su amiga y la hermana de este.

Karin solo resopló un poco enojada.

—Te extrañe tanto, no sabes cuanto… cada día que pasaba te extrañaba. Si no vine por ti antes fue porque quería tener el poder de sacarte de aquí, de llevarte conmigo y que nadie pueda separarnos. Sasuke, ahora soy Kazekage y si logramos cruzar la frontera de la región, nadie podrá obligarte a volver con ese hacendado.

Aun perdido en un remolino de sensaciones que se agitaban en su interior, fue besado por el pelirrojo que le acarició lentamente las mejilla, y sintió las lágrimas de este y tampoco pudo dejar de que sus propias lágrimas saliesen: le había extrañado, pero no de la misma forma en que Gaara lo hacía, seguramente.

Quiso sentir a Gaara, quiso saber que tanto podía despertar en él, así que en una muda invitación entreabrió sus labios y el pelirrojo más que gustoso abrió los labios de Sasuke con su lengua y se interno en ella; entre lagrimas y jadeos por el llanto, se abrazaron aun tratando de sus bocas se entrelacen.

Sasuke no supo que estaba condenando su vida a pesar de la decisión que tomase.

En aquel lago donde disfrutaba con Naruto, alrededor de este, crecían yerba curativas, casi como si mal hierba se tratasen, una hierba requerida para Tsunade, por lo cual mandó n a Sakura quien le pidió compañía Ino, quien gustosa acepo. Ahí, a unos metros estaban ambas observando enmudecidas y, hasta cierto punto, furiosas el beso que compartía el esposo de Naruto junto a aquel extraño al que habían dado refugio.

Ino se enardeció y tiro el canasto que cuidadosamente llevaban con las yerbas que ya habían recogido de lugares cercanos; sin embargo, Sakura fue más rápida y le tapo la boca, además de impedirle seguir su camino. Ino la giro su mirada y le pregunto con ella ¿Qué sucedía?

—No hagas tonterías, Ino, solo nos perjudicaremos nostras. Naruto esta cegado por él, no nos va a creer— le susurro

—Pero no podemos dejar que le ponga los cuernos aquí, encima de todo en su lugar especial— reclamo indignada.

—Ya lo sé. Mira, lo estaremos vigilando: si continúa, le tendemos una trampa para que Naruto lo vea por sí mismo, y si no, ahí lo dejamos. Después de todo, Naruto es feliz estando ciego, además que quizás solo este recordando… después de todo ese tipo se ve como un noble.

—Quizás fueron novios— sugirió la rubia.

Sakura asintió.

Ino comprendió un poco al azabache; para luego, observar la mirada de tristeza de su amiga.

—Después de todo, no es fácil olvidar al primer amor ¿no?

Sakura solo se paro, recogió las plantas, las puso en su canastilla y ambas se marcharon tratando de que nadie las notara.

—Na…ru...to…

Ambas personas se separaron después de murmuradas estas palabras de los labios del azabache, quién se sintió avergonzado por lo que estaba haciendo.

—Gaara, lo nuestra ya acabó. En verdad nunca pensé que fueras capaz de hacer tanto por mí; sin embargo, tú tienes a tu región, a la cual proteger y ser su líder. Yo ya no debería estar en tus planes… ya no puedo estarlos— dijo con cierto malestar, lo cual no era causado por separarse de él, sino por la culpa.

Sintió un retortijón ahí dónde su hijo se formaba; sabía que so era imposible, pero la mente es muy fuerte y el remordimiento por estar haciendo esto a espaldas del rubio y dándole falsas ilusiones al pelirrojo le hizo recobrar la razón. Si bien tenía ideas muy diferentes a cualquier doncel, su educación le recordaba que era muy "perra" por besarse con su ex cuando esperaba un hijo de su marido. Pero, a veces el cuerpo no oye a la razón.

—Nunca dejaste de estar en mi mente. Vámonos, Sasuke, seamos felices… sé mi mano derecha, mi compañero, mi pareja. En Suna te espera la vida que siempre quisiste.

— ¿Y entonces?

Gaara no comprendió. Se asusto al ver algo humedecidos los ojos del menor, muy pocas veces Sasuke se dejaba ver tan vulnerable con alguien que no era su hermano o su madre.

— ¡¿Por qué ahora?! Ahora es demasiado tarde…. Demasiado… ya no se puede cambiar nada… ¿Por qué no viniste hace un par de meses eh? Ya lo sé, Suna es más valiosa para ti que yo… y lo entiende por que lo más importante para mí siempre fue mi clan; pero, aquella vez estaba dispuesto a olvidar todo la desgracia que caería por ti… No puedes venir ahora y querer llevarme contigo. Eso ya no es posible— contesto enfadado no solo con Gaara, sino consigo mismo por su maldita suerte.

Gaara entrecerró los ojos y se acerco lentamente a limpiarle las lágrimas ¿Qué le habían hecho a su doncel? Nunca lo había visto tan frágil… ahí había algo extraño ¿aquel maldito había golpeado a Sasuke?

—Sasuke, tú nunca te darías por vencido. Nada te limitaría ¿por qué te niegas a ir conmigo? Vámonos ahora mismo, no hay nada aquí para ti…

Sasuke se zafó con fuerza de su agarre. Su mirada cambió a una llena de decisión. No quería tener que decírselo, a pesar de todo, lo dolerá cuando le rechace, pues aun siendo Gaara, era un varón.

—Gaara, yo ya no soy virgen… y además de todo — tomo aire— espero un hijo de Naruto. Estoy en cinta.

La expresión de angustia y amor intenso de Gaara cambio a una de sorpresa total, de susto de miedo. Los cuales, inevitablemente hirieron al menor.

—No me importa… —susurró finalmente, Gaara.

Sasuke alzó la mirada rápidamente preguntándole sin palabras.

—No me importa que estés esperando un hijo de él o que ya no sea virgen ¡¿Quién te ha metido en la cabeza que un doncel solo vale por esas nimiedades?! A mí no me importa ya poder ser el primer hombre de tu vida, lo que quiero es ser el último.

Las latidos apresurados del corazón del menor , hicieron que este sintiera un repentino mareo y que una sonrisa quisiera adrnar sus facciones. Gaara en verdad era un gran hombre, y definitivamente hubiera querido ser su compañero, amante, amigo, todo. Eso era ya algo imposible.

De repente, un escalofrío le recorrió cuando Gaara tanteo con cuidado en su vientre. Un impulso llevó a rechazar la mano de este y poner sus propias manos sobre su vientre como si lo protegiera. Las orbes del menor estaban afiladas y su cuerpo en posición de pelea.

Gaara dio una pequeña risa.

—Quien iba decir que el gran doncel con ideas revolucionarias iba a ser tan protector con sus hijos.

— No voy a abortarlo, ni siquiera por ti ni por nadie, este niño es mío. — Contestó con posesividad que ni el mismo sabía que sentía— He tomado la decisión de que es mi hijo y es solo mío.

Gaara le dio una mira llena de ternura que hizo que se relajase unos momentos.

—No te lo estoy pidiendo ni te lo pediré. Si tú has tomado la decisión de tenerlo lo voy a respetar, pero eso no significa que renuncié a ti. Sasuke, aun quiero que nos casemos y formemos una vida juntos. Suna necesita de alguien como tú, de cambios para modernizarse. Sasuke, si tu amas a tu hijo, entonces yo lo amaré como mío, porque de hecho será mío. Yo estaré contigo las noches que haya que cuidarlo, los protegeré y daré mi vida por ese niño. Tú sabes bien que…

—El padre no es el que engendra sino el que cría.

Gaara asintió.

La inmensa ternura en los ojos del pelirrojo le hizo ver que decía la verdad, que seguramente sería feliz con Gaara si ahora se iba en esos instantes, si mandaba al diablo a todo. Sin embargo, había un problema: primero, no le quitaría ese derecho a Naruto, pues sabía de primera mano que era uno de los deseos más profundos de este, y que seguramente sería un gran padre, no era justo arruinarle así la vida al rubio. Sabia que este lo amaba, sabía que era una gran persona; pero Gaara también era una gran persona ¿Qué hacer? No quería ser injusto.

Otro problema era, y era un desagradable problema, que la verdad es que le fascinaba hacer el amor con rubio, que lo idolatres con cada acaricia y beso, además que estaba seguro no podría olvidarlo, porque era su primer varón, y se había hecho a la idea de que sería el único. La siguiente razón era: que se había encariñado demasiado y hasta cierto punto se sentía feliz ahí , con todos y nunca podría alejarse de Itachi, su familia, de todo en la hacienda,( en realidad de las personas que apreciaba como el rubio, Karin, Kushina y el odioso de su cuñado); la última razón, prefería ni pensarla, pero estaba ahí, era que: quería a Naruto, y por alguna razón quería hacerlo feliz y no por lástima porque ese maldito desgraciado del rubio había entrado tana arbitrariamente ganándose un lugar en su mente, día con día ensanchando su lugar , ganándose su amor… ganándose su costumbre, las ganas de estar con él, ya no eran solo físicas, y sabía que nada tenía que ver su bebe, era porque él mismo había comenzado a satisfacerse con abrazos dulces, con caricias, con risas, con sus peleas infantiles, todo eso había comenzado a llenarle . Toda su vida se había reorganizado y este bebe entraba dentro de su vida preparada. Ya no podía dar un pie hacia atrás, porque nunca podría con el saber de que Naruto sufría. Nunca viviría plenamente feliz sabiendo que fu él quien no dio todo y por quién todo se vino abajo. No, no podía dejar ir a Naruto, de solo imaginarlo con otro u otra le hervía la sangre.

¿Y Gaara? ¿Estaría bien al verlo con otra persona? Que difícil.

—Debes saber que me entregue a él varias veces por mi propia voluntad— le dijo impasible.

Gaara apretó sus puños pero guardo la calma.

—Mi primo me dijo que era posible, pues eres joven y la sangre se te calienta rápido, igual que los varones. Solo que yo siempre tranquilice mi libido para no hacerlo con alguien más. Aun así, no voy a juzgarte por ello. Sasuke, yo no quiero solo tu cuerpo, no eres un animal para ser marcado. Eres mi persona especial y te amo. Solo quiero que seamos felices. Si te entregaste a él por placer, lo puedo dejar pasar, porque cuando estemos juntos será diferente, porque nos amamos.

Las palabras tan seguras le alteraban ¿por qué Gaara no era como los demás hombres? Otro lo hubiera mandado a volar si se enteraba de algo así, Naruto... ese rubio sí que reaccionaría así.

Le observó lo más frío que pudo y puso distancia, comenzó a alejarse de ahí, tratando de recordar el beso, la verdad era que ya no se sintió igual. Sí, sintió nostalgia, cariño, pero no despertaba esa misma pasión que el rubio. Quizás, era como parecía y estaba escogiendo la seguridad, estabilidad, la costumbre, el poder estar medianamente cerca de su clan, todos los privilegios que le daba el rubio (quizás por ser un noble, en verdad quería que lo consintiesen así) y la lujuria antes que el amor puro. Y qué más daba ya, si sentía bien así, por lo menos por ahora. Y, además, si destino ya estaba marcado y debía seguirlo.

—Gaara, perdón por haberte dado esperanzas. No voy a separar a mi hijo de su padre cuando este ni siquiera sabe de su existencia. Es mejor que te vayas ahora antes de que esto se ponga complicado. Yo ya hice mi vida aquí.

Gaara sonrío ladeadamente.

—Pues entonces te preguntaré ¿Qué pasó con el Sasuke que deje? ¿Te vas a quedar aquí solo para que no hagan nada a tu familia? ¿Otra vez te quedaras y serás el mártir? Vamos, tú no eres un mártir y ya es hora que tu familia se defienda sola. ¿Qué pasó con todo lo que pesábamos y soñábamos?

—No hables así. Itachi está pagando mi deuda. Y aun así he decidido quedarme

— ¿Lo amas?

Aquella pregunta puso nervioso a Sasuke, no sabía que decir. No, eso no era… ¿o sí?

—Porque no entiendo que solo por lujuria quieras tirar tu vida a la basura, condenarte a vivir eternamente en este lugar. Una vida aburrida y monótona es lo que te espera ¿es lo que quieres? Quedarte y ser el de sirviente y amante hasta que se aburra. Es un machista que te compro, te consiguió con dinero. Eso no tiene nada de buena persona. Estas confundido.

Las palabras tan duras de Gaara y sus movimientos corporales le demostraban lo seguro de sus palabras, y lo bien que le conocía: aunque Sasuke fuera callado y le gustara estar solo, le encantaba conocer nuevos lugares y eso había sido parte de sus sueños. Los cuales quizás…bajo su mirada su vientre aun plano; estuvo a punto de darle la razón y aun así resignarse, mas luego recordó las palabras de Naruto, él se estaba esforzando por cumplir con sus sueños y sus promesas antes del matrimonio. Sentía que quizá debía darle su voto de confianza al rubio, aun así, no dejaba de molestarle que Gaara le dijese aquello: su seguridad y su mirada de amor combinada de resentimiento, le abrumaba.

— ¡Karin, vámonos!— exclamó fuertemente.

La pelirroja se puso a su lado de inmediato y comenzaron a caminar hacia dónde estaba el caballo de la pelirroja, se subió y Sasuke siguió caminando hasta su yegua.

— ¡No me voy a ir hasta que te des cuenta que el amor es más fuerte que la lujuria…

Sasuke sonrío de lado.

—Gaara, creo que puede que tengas razón; sin embargo, haya algo en lo que le concedo a mi madre y a mi padre la razón.

El pelirrojo, que se había acercado a él junto a su hermana, se quedó expectante.

—La costumbre es más fuerte que el amor. — Concluyó— Es simple, me acostumbre a estar aquí, a tener todo lo que me da, a vivir tranquilamente.

"Además, Naruto le pone energía a nuestra vida diaria, es divertido pelearse con él, discutir, ponerlo nervioso cuando me acercó a él, ver como se excita solo con tenerme cerca, hacerle perder la razón y la poca paciencia entre yo y Deidara , torturarlo. Todo eso no podría dejarlo atrás, todo eso sazona mi vida".

—Lo siento, Gaara. El destino no nos quiso juntos, ya es muy tarde.

— ¡No me voy a rendir!

Escuchó el azabache antes de comenzar a trotar esquivando los arboles, seguido de su mejor amiga.

Cuando llegaron a la casona, ya era hora de la cena. Todos estaba ya sentados oyendo las risa y comentarios del rubio. Además de las palabras animadas de Deidara y Kushina por la salida de este sábado.

Cuando Sasuke abrió la puertas y Naruto le recibió con una enrome sonrisa, así como Kushina con una sube, Deidara con una mirada retadora, su amiga a su lado, el viejo y la vieja paleándose, se sintió en su lugar. Y, así era, pues su lugar ya estaba reservado por el rubio, ahí a su lado. Su amiga y él se integraron al hilo de la plática mientras disfrutaban de la comida. Ni Karin ni Sasuke distinguieron la mirada de resentimiento de la rosada y de enojo de la rubia.

Se termino de bañar y observó su cuerpo: era cierto, estaba algo hinchado. Según Tsunade, era porque su cuerpo se reajustaba de ser el de un joven doncel al de un adulto doncel que esperaba un bebe. En pocas palabras, se estaba obligando a madurara para albergar al niño. Qué más daba ya, en realidad no lo hubiera querido tan pronto, pero, era su hijo y demostraría el mismo valor que tuvieron su madre y la madre de Naruto para traer al mundo a sus hijos siendo un año menores que él. Aunque, claro eso seguía sin parecerle correcto.

Ya vestido salió y observó a su marido recostado sin elegancia sobre el lecho.

— ¡Estoy tan cansado!— repetía una y otra vez el rubio.

Naruto tenía toda la ropa puesta de forma desordenada: sus cabellos estaban alborotados y bostezaba cada cierto momento.

Después de librarse de todas esas heridas, Jiraiya y Sasuke se habían tomado en serio el enseñarle a montar a caballo para cumplir con toda las posibilidades.

— ¿ya terminaste, Sasuke?

El rubio se estiró y bostezo una vez más.

— ¿estás seguro que estás demasiado cansado? Dobe.

Naruto asintió enérgicamente, para luego levantar la cabeza. Sus mejillas se colorearon y su cuerpo ardió, alejando el terrible cansancio que le asechaba. Sasuke se había desnudado para él y comenzaba acercársele.

— ¿estás seguro que no sientes ganas de nada?

No sabía si fue intencional o no, pero este había razado su entrepierna.

—Sasu, pero estoy sucio, así no. Me voy a bañar…

— ¡lo quiero ahora! y hemos quedado que es cuando yo quiera y dónde yo quiera.

Naruto rio y se sentó, para luego, atraerlo hasta quedara sobre él. Le dio unas caricias tiernas en su espalda desnuda mientras le abrazaba con su otra mano de forma cariñosa y suave.

—Eres demasiado erótico, pero no quiero decepcionarte. Así que, voy a bañarme primero.

La mirada furibunda del menor le dio entre miedo y risa, pues era hasta cierto punto infantil. No le molestaba, pero se sentía como un juguetillo especial de su chico de alcurnia.

Sasuke comenzó a besar su cuello y se sintió acalorado, sino se separaba pronto terminaría cayendo. No, definitivamente no, algo de autocontrol le debería de quedar. A Sasuke le fascinaba saber que tenía el control sobre él y, quizás si lo tenía. Pero, no, no quería sentirse avergonzado, había estado trabajando y luego se fue a las chacras, por lo cual, sus cabellos y su piel estaban sucios por el polvo y sudor.

—Sasu… espera un momento voy a bañarme.

Sasuke sonrío maliciosamente por la vergüenza del otro.

—Sasu-teme, quita que me voy a bañar… tu ya estas limpio y perfumado… no quiero.

— ¿Qué tiene, Naruto?

¡¿Por qué tenía que ser tan sensual incluso cuando solo le miraba nada inocentemente?!

— ¿Cómo qué? Pues te debería molestar mi olor, eres un chico de la alta.

—Joder, Naruto, a veces matas la pasión— se retiro de encima para quedarse recostado dejando ver su esplendoroso cuerpo.

El rubio no pudo resistir quedar observándolo, tan detalladamente que el azabache comenzó a inquietarse.

—Si solo me vas a estar mirando mejor vamos a que te bañes.

— ¿Me vas a acompañar?

— ¿Que tiene de raro? Últimamente lo hago. — le respondió sin darle importancia.

Naruto observo el sutil sonrojo de su esposo, y le robo un beso por lo cual se gano un ligero jalón de cabellos.

— Vamos, ya.

Sasuke no dejo de caminar balanceando su cuerpo, derecho y respingado así desnudo tan cómodo como si tuviera ropa. Naruto ya estaba más que excitado, pero sobre todo, no podía dejar de comparar el cuerpo del menor como el de las mejores esculturas que hacían realzar el estándar de belleza de aquellos tiempos en un doncel.

Estaban en la tina: Sasuke le enjabonaba la espalda y se giro para comenzar besarlo, Sasuke le correspondió y pareció perderse en el contacto, así que aprovecho para juntar un poco de agua fría en la vasija que utilizaban para bañarse y se la lanzo por los cabellos.

El menor se separó asustado y le devolvió la mirada con los ojos afilados.

— ¡Maldito dobe!

No se salvo de que el azabache le lanzara la franela con la que le tallaba la espalda; sin embargo, no pudo parar de reír.

— ¡En verdad eres como un gato! ¡Le tienes miedo al agua!— se burlo el rubio.

Sasuke se enojo aun más, así que comenzó a lanzarle agua y todo lo que encontraba a su paso, entre el jabón, loción para el cabello y las especias perfumadas.

— ¡Cállate!—ordeno sonrojado el doncel.

—Eres tan lindo sonrojado…. — le lanzó u beso volado solo por molestarlo.

— ¡Ah eres insoportable!

Sasuke comenzó lanzarle al gua y le lanzo toda el agua del balde por lo que casi se ahoga.

Al verlo tosiendo por al agua este esbozó una sonrisa triunfal y arrogante.

—Dobe…— dijo con simpleza antes de lanzarse a besarlo. Definitivamente molestarle le encendía más a ambos, pues terminaban peleándose por quien tomaría el control esta noche.

Al final pudo vencer él y tenerlo debajo de él hasta que terminar de amarse. Cansados y somnolientos se quedaron el uno al lado del otro dispuestos a abandonarse en el mundo de los sueños. Naruto aprovecho que el menor ya no tenía fuerzas por esta vez haber estado aplastado por su cuerpo mientras lo hacían, así que lo atrajo y lo envolvió en sus brazos para dormir.

La mañana llego y Sasuke fue, como todos los días, el primero en despertar. Su pecho se lleno de un sentimiento extraño que le hizo soltar un suspiro. ¿Suspiro? Pensó alarmado. No, nada de suspiros, él no lanzaba suspiros. Por nadie, bueno uno que otro por Gaara, pero no tan idiotamente como este. Quizá era porque nunca despertó después de una noche de pasión al lado del pelirrojo, y observo lo que ahora observaba: Un rostro algo infantil por los labios abiertos, la respiración pausada y por la forma tan libre de estar durmiendo: sin elegancia alguna, como un niño que lo único que quiere es dormir cómodamente. Sabía por experiencia que el rubio no despertaba tan fácilmente, así que acaricio sus cabellos sutilmente y luego bajo su rostro algo avergonzado y le dio un suave beso en su frente.

"¿Qué está pasando conmigo?, se preguntó preocupado, últimamente sentía extrañas sensaciones muy fuertes cuando estaba a su lado.

"Gaara", de algún modo se sentía mal, de solo pensar que a algunas habitaciones abajo, estaba el chico pelirrojo, aquel a quien amo… por qué ahora no sabe bien lo que siente, se siente como un vil traidor por tener a ambos bajo el mismo techo y no saber definir sus sentimientos. Lo raro era que había logrado sobrevivir y en algunas ocasiones olvidar a Gaara, pero le parecía mas difícil olvidar a Naruto, ya no sabía si por la costumbre o por lo carnal o… ¿por el cariño? lo único que sabía es que no podía irse, por su hijo y porque no quería alejarse ni de su familia ni de Naruto, que, a la fuerza, ya podía ser considerado como su familia también.

Se levanto, se limpió adecuadamente, según Naruto ya había comenzado a tomar el té de nuevo, por lo que este no se controlaba ya. Al terminar de vestirse y mirarse en el espejo, no pudo evitar que su mirada se desviara a aquel cofre, dónde se encontraba la joya que le regalo el rubio, aquel de gran significado. Observó su anillo, el cual ya portaba sin siquiera darse cuenta, como si de ropa se tratase, para desviar su vista a aquel lugar. Una sonrisa esbozó en su rostro, quizá ya era hora de dar el paso final. Aunque, de todas formas, debería dejarle las cosas más en claro a Gaara.

En verdad quería ver a su padre, por muy cruel que fuera. Y es que, aunque ya estaba acostumbrado a Naruto y hasta cariño le tenía, aun así, no podía evitar en pensar en lo frustrado que debería estar su padre sabiendo que lo separo de, un ahora Kazekage, de lejos con más dinero y posición social que Naruto y su clan juntos.

Comenzó a abrir sus ojos, pues hace un buen momento que ya no sentía el calor que se formaba cuando su cuerpo rozaba y se acurrucaba con el de su esposo. Lo que le indicaba que seguramente este ya se había levantado.

Cuando abrió los ojos, verifico que Sasuke ya no estaba a su lado, sino que estaba a unos paso suyos, caminando hacia él.

—Dobe, duermes como una piedra. — se burlo.

Le iba contestar, pero diviso que algo diferente de un tono azulado colgaba del cuello de su azabache. Era el colgante del clan Namikaze, aquel presente que lo distinguía como su esposo, su regalo de compromiso. Mucho más que eso, el significado que ambos habían pactado era que Sasuke lo utilizaría cuando fuera feliz a su lado, cuando un sentimiento algo más profundo que el gusto o la amistad nacieran por parte del menor, pues era claro que él ya lo sentía.

—Tu… teme, no tienes que obligarte a usarlo— hablo tratando de calmar su emoción para no salir herido.

— ¿Cuando me he obligado a algo? Cada cosa que hago es porque yo quiero y punto. No tengo porque forzarme ponérmelo— contesto con aquella voz un tanto ronca que le encendía tanto.

El rubio se limito a levantarse, para luego plantarle un beso en la boca que poco a poco se iba profundizando.

— ¿Entonces eres feliz? ¿En verdad me quieres?

Sasuke aun un poco agitado asintió tratando de no darle importancia, tratando de nos mostrarse demasiado, de mostrar estos sentimientos que le daban miedo, pues le dejaban más dispuesto a salir dañado y eso era algo que odiaban los Uchiha.

—Dímelo tú mismo, Sasuke. Dime con tus palabras ahora, así que estas lucido y despierto.

Sasuke abrió los ojos, nervioso, asustado de manifestarlo en palabras. No, no podía, porque decirlo era algo demasiado fuerte. Le daba vértigo el solo imaginarse en decírselo, así de frente, sin una excusa como el sueño o el alcohol.

—Vamos, a desayunar, dobe. — finalizó y se separó del mayor— Te espero abajo.

El mayo asintió sin decir una palabra. Lamentablemente, le costaba creer que aquella acción fuera verdadera; aun así, se permitió olvidar su razón y esforzarse a creer que en verdad Sasuke era feliz con él, y que ya había olvidado a ese hombre.

Todos comían amenamente; sin embargo, ahí estaban aquellas miradas casi destrozando sin piedad al azabache por parte de sus dos amigas. Las cuales le miraban con ¿pena? ¿Pero que les pasaba? En verdad, y aunque supiera que quizá era una gran mentira, adoraba estos días, en los cuales podía vivir una vida de esposo normal con el azabache, y además que todos les salía a pedir de boca en los negocios. Tenía un futuro y dinero asegurado para su hermano, para su familia, amigos y trabajadores, así como para sus futuros hijos. Hijos… aquella hermosa palabra, vaya que deseaba uno, así si Sasuke se cansaba de fingir su amor y deseo, o quizá si había deseo pues era un chico joven, podría concentrar su vida y esfuerzos en su hijo. No había nada más que anhelara que un hijo con quien pasar tiempo, a quien educar con paciencia, a quien amar sin restricciones, un hijo de su doncel y suyo. Pero ya había dado su palabra de no obligarle a preñarse.

Ideas locas habían cruzado por su cabeza, mas todas las alejaba. Una de ellas era cambiarle aquel té que ahora Sasuke tomaba para que quedara preñado, pero no sería justo con el azabache. Y no quería que odiara a su bebe; por lo menos, que lo deseare tener; si luego no lo aceptaba, él se haría cargo del pequeño.

Todo el día se la había pasado con el rubio, evitando toparse con Gaara. Se sentía pésimo cada vez que pensaba en él. Solo Temari los acompañó en el almuerzo, fue tan incomodo sentir su mirada acusadora sobre él, era un Uchiha y debería ser frío, pero lo cierto era, que no podía evitar sentir culpa por haber engañado a Naruto, primero y ahora a Gaara. Debía volver a encontrarse con él.

Temari dio la excusa de que su "marido" era muy hermético, por lo cual prefería comer solo en su habitación. Después de ahí, solo aportaba algunas respuestas que hacía el rubio tratando de ser cortes.

Felizmente, e l almuerzo termino y tuvieron que ir al campo a cumplir con su labor de vigilancia, luego de ahí a entrenar, felizmente estos días le tocaba al rubio practicar con su maestro, así él se salvaba de tener que evitar que el rubio le toque s vientre y dañara a su bebe. Poco a poco comenzaba a sentir un ligero cariño ¿o sería que ya se había hecho a la idea? hacia su bebe.

Dos días pasaron, y sus malestares por el embarazo empezaban, siendo atenuados por el té de Tsunade, más esto se volvía menos agradable. No sabía porque, pero quería que llegar al cumpleaños del otro para decírselo. Sasuke ya tenía 18 años, aunque Naruto no supiera siquiera que su cumpleaños ya había pasado. En esos días aun se mataban con cada palabra y acción, así que no comento nada al respecto, solo recibió el abrazo de su amiga y eso le dolía bastante, pues en su casa era más que consentido aquel día; sin embargo, suponía que eso cambiaría el próximo año. Más le valía a ese rubio que eso cambiara el próximo año.

La salida al pueblo llegó, y el suspiro en paz, pues las pocas veces que se topo con Gaara casi salió corriendo. La vergüenza y los sentimientos encontrados eran demasiado grandes, por lo cual terminaba vomitando todo lo que comía, otra razón por la que ahora estaba bastante débil y Naruto caminando a su lado, vigilando que estuviera bien.

Deidara y Kushina sonreían felices mientras ingresaba a alguna de esas tiendas dónde antes los corría solo ir querer buscar trabajo de vendedores. Ahora gracias a la imponente figura del rubio, su madre y su hermano podía probarse la ropa que quisiesen y eran atendidos como reyes.

Su marido le insistía en que se comprara algo, algo que vendría de su dinero y por ende, de él.

—Ya te dije que no.

—Sasuke, eres mi esposo y debería ser yo quien pague tu vestimenta.

—Tengo suficientemente ropa que me mando Itachi, mas encima tengo mucha más allá en Konoha.

—Sasuke, te compraré un kimono lo quieras o no. El día de la fiesta de despedida a algunos de los hombres de mi padrino se acerca y quiero que portes un kimono con el bordado de nuestro clan.

"Nuestro" Naruto tan insistente como siempre. Le exigía que llamara a todo lo que este poseía como algo de ambos.

El azabache observó la mirada decidida del rubio y solo dijo un "como sea". Esto fu suficiente para que Naruto le comprara uno.

Las compras habían terminado, habían durado mucho tiempo, más del que habían pensado, por lo que decidieron ir al festival el próximo fin de semana, el domingo, puesto que ya deberían regresar a la hacienda.

Ya sabía que el embarazo de lindo solo tenía la noticia, quizá, porque ahora mismo estaba que maldecía su propia existencia. Otra semana más, ya casi volvía ser fin de semana. Otra semana más en la que su cariño hacia el rubio se acrecentaba, que le rehuía a Gaara a pesar de saber que tenía que enfrentarlo en definitiva. Gaara, como torturándolo asistía a cada comida y le hacía platica al rubio. Tan penosa y humillante situación. Se sentía tan culpable consigo mismo que terminaba así con el estomago revuelto.

Naruto estaba que revoloteaba alrededor de Tsunade todos los dais, preguntándole qué era lo que tenía, pues ya era muy común sus mareos y vómitos matinales y después de la penosa cena, sobre todo después de intentar luchar con el rubio. Por lo menos, Tsunade había respetado su decisión. Su vientre aun estaba bastante plano, solo algo hinchado. No había intimado con su esposo por el intenso cansancio que comenzaba tener, otra consecuencia de estar de encargo. Que fastidio. No

— ¡Sasuke, ábreme!

Sasuke sentía una vergüenza enorme, pues sentía que nada deseable debería verse con esas tremendas ojeras causadas por el cansancio. Mucho menos le dejará verle en este estado tan deplorable y humillante: arrodillado frente al retrete mientras se limpiaba con un paño los restos. Ya casi ni quería comer, esto comenzaba a desesperarle.

—Sasuke, déjame estar tu lado— decía la voz preocupada de su marido.

—Sal de una vez y dile la verdad o yo se la diré— amenazó la rubia.

Sasuke abrió el grifo del lavadero y comenzó a mojarse los cabellos, a limpiarse el rostro y la boca. Salió y casi se desploma, pero el mayor le apreso entre sus brazos, no dejándole caer.

— ¿Qué te pasa ´tebayo?

Aquel rostro preocupado solo por él, le hizo sonreír levemente.

Se separo y tomo las manos del mayor entre las suyas y la guío hasta su vientre. Naruto no comprendía o quizá no quería hacerse falsas ilusiones.

—Nuestro hijo debe ser un revoltoso igual a ti, o igual de caprichoso a mí, no me deja comer nada.

Naruto se quedo estático, incapaz de comprende en su totalidad aquellas palabras.

— ¿Padre? ¿Voy a ser padre? — preguntó casi en un grito repentino.

Sasuke junto sus frentes y asintió, dejándose abrazar por el rubio, en verdad se sentía tremendamente débil. No se esperó que el mayor le cargara de aquella forma vergonzosa. Ya qué más daba, la forma en decirle que estaba preñado de por si había sido vergonzosa.

— ¡Un hijo! ¡Gracias, Kami-sama! Te amo, Sasuke, te amo no sabes cuentas veces quise decírtelo... Te amo…. Gracias por esto

Naruto le tomo por la cintura y le plantó un beso dulce y lleno de sentimientos que había contenido, mientas Kushina Y Deidara ingresaban a la habitación totalmente sorprendidos por la noticia.


Notas finales: si el rubio ya se entro q su doncel espera un bebo y seran padres... muhaha ya veremos si es tan lindo como el rubio lo creee...perdonen mi faltas ortograficas si ha, pues mis lentes estan fuera de trabajo y estoy media ciega sin ellos... bueno haganme saber que queiren q se ael beo a aun tengo msi dudas al respecto... y sus pronosticos qde q spra con ellos y q pasara copn cad apersonaje..

Guest : tengo al dua si eres la msima q amor y.. de igual forma mke agrada y alab tu entusiasmo, mucha gracias... asiq sigue siendo tan intensa!

Saya Christopher: Gracias por tu constante apoyo al fic... si pss sasu ya esta con bebo en camino y veremos aquien se aprece y demas cosillas
ohh gaara q te aprecio su encuentro?' ¿hubieras deseado uno más intenso? ... gaara tendra mucho más papel delq aprenta..
es un personaje csi principal en verdad... asi q esperalos aun más .. quizas no en capis seguidos pero por ahi estara.. Nos vemos!

ONIZ DORADO: Entonce si los soprendi con el enbarazo de sasu jaja pense q no y q ya se loe speraban entoncesq bueno! si ya se han respondido mucha de tud dudas en este capi
¿ q te aprecio el encuentro? ¿sera q habra ams gasasu o ahi quedara?tomemos en ciuenta sakura e kis vio besarse.. bueno hayq entenderle q no estab ensus planes ser "madre"
y ademá s sus suelños e pierden... el temor lo a echaba ... pero ya cepto y va procesando la norticia...Y Naru ya lo sabe.. espero tus opiniones obre este capi y pronosticos...

ZARAME-SAMA: ohh ais q te lave l cerbro saunaru.. de echo a mit ambien me gustaba más el sasunaru , peor luego de diversas cossas y Kishimoto
dibujando mas estilizadoa l a zbache se me vino todas estas ideas.. espero q te haya gastado del capi y me dejes tus pronosticos!