Disclaimer: Los personajes de Katekyo Hitman Reborn! no me pertenecen, pertenecen a su respectiva autora Akira Amano.
Advertencia: Mucha miel en la última escena y a la muchas lágrimas para ustedes.
Summary: La primera vez que supo de qué trataba el amor no fue precisamente con la tierna Kyoko. La primera vez que lo probo con Hibari tuvo miedo, pero pronto se volvió una obsesión. Lo aceptaba, era inmoral pensar en ese amor.
ONLY YOU
By: Yunmoon
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Capítulo 20
Y el cielo crecerá.
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Hace tiempo, sucedió por primera vez, cuando Tsuna era pequeño, que un chico le dijo que era un débil llorica que no se merecía ser un chico. Ni ser un algo. La primera vez que le dijeron algo similar, le provoco tal shock que no dijo nada a sus padres.
Puede que ese haya sido el comienzo de su baja autoestima.
En otra ocasión, Tsuna realmente se esforzó por hacer algo bien, dejando su timidez y su miedo el castaño quiso hacer algo bueno.
Pero de nuevo fue criticado, su autoestima bajo más.
La última ocasión Tsuna ya se estaba dando por vencido. Decidió que él no podría ser más que un inútil.
Pero apareció Reborn y con él un montón de problemas. Pero su autoestima no bajo, contrario todo lo anterior, su autoestima y felicidad se baso en la felicidad de sus amigos.
¿Pero que es lo que quería Tsuna?
Solo quería el amor de Kyoko, no quería nada más.
Pero entonces… Hibari apareció. No fue amor a primera vista, pero Tsuna ya lo había notado. No fue un amor que se formara por el tiempo, Tsuna lo conocía desde hace tiempo, no se hubiese podido enamorar de él solo por conocerlo, no servía de esa forma, no entre chicos, no entre Hibari y Tsuna. Pero de alguna forma surgió, se enamoro de Hibari y no estaba arrepentido.
¿Entonces por qué ahora estaba apunto de perderse a si mismo?
_"No necesito amor"_.
Pudo escucho Tsuna, en la profundidad de su mente. Era como si una parte de él hablara, la parte que Tsuna ignoraba, por muy lógica que fuera.
_"Lo necesito… solo necesito a Hibari-san"_.
Su parte emocional salió a flote, puede que no necesitara amor, pero realmente lo deseaba. Deseaba con todo su corazón estar con Hibari, lo amaba.
_"No es verdad, no lo necesitas… solo debes de aceptar ser utilizado, es para lo único que servirás"_.
_"Eso no… es cierto"_.
_"¡No lo necesitas!"_.
_"¡PERO LO AMO!"_.
Todo dentro de Tsuna se volvió silencioso, tan silencio que pareció que era un simple cascaron.
_"Entonces arregla esto o nunca podrás alcanzarlo"_.
Tsuna se dio cuenta que no se tratara de la lógica o de la razón, todo se trataba de tener la determinación para hacerlo.
Cervello notó que de repente Tsuna se había detenido, en medio del pasillo que conduciría a la sala de la ceremonia de sucesión. Se acercaron al chico pero él las alejo.
-Bas-basta… no más-.
Las chicas de Cervello se miraron mutuamente. Luego miraron a Tsuna y con un poco de llamas de Sol lo estabilizaron. Tsuna volvió a sumirse en la laguna interna en la que se estaba ahogando. Probablemente solo debería dejar que lo utilizaran.
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Entrar a la fortaleza no fue sencillo. Los guardias estaban muy bien dotados del poder de la llama, y eso era extraño, se suponía que la llama no aparecería hasta dentro de un par de años. Pero no había sido tan malo, habían pasado y eso era lo importante.
Hibari iba adelante junto con Ryohei, el único valiente que no notó que Hibari estaba golpeando todo lo que se posaba frente a sus ojos. Un aura bastante hostil se hizo presente justo cuando estaban frente a las puertas principales, Reborn se detuvo en automático al igual que Hibari y Mukuro.
Esa presencia… era horrible.
Mukuro lo supo, Hibari lo supo, incluso lo supo Lambo y Ryohei, todos lo supieron.
Yamamoto se puso frente a Gokudera y este no dijo nada, de hecho le agradecía en el fondo, bien en el fondo. Reborn se coloco frente a todos, siendo el mayor y el más fuerte se sintió con la obligación de hacerlo.
-Reborn-san, nos volvemos a ver-.
Su fuerza había aumentado, incluso su aura era diferente. Ese hombre era fuerte, eso era obvio.
-¿Richard?-.
-Si, ese es mi nombre-.
El pelinegro de ojos rojos se coloco frente a todos, sin temor aparente de enfrentarse a los seis guardianes y a un ex arcobaleno, el mejor asesino de la mafia.
-Me temo que no pueden pasar de aquí-.
Dijo sin trabas y sin temor. Hibari frunció el ceño, Reborn lo detuvo, sabía con solo mirarlo que ese tal Richard era un ente peligroso. Richard enfoco su mirada en Mukuro y este sintió que una gota de sudor descendía en su mejilla.
-La ultima vez no tuve lo oportunidad de mirarte bien. Veo que lograste tu propósito, Mukuro-.
Mukuro no sabía de qué rayos le hablaba, pero ese tal Richard parecía conocerlo muy bien, Richard se acercó a él de una forma impresionantemente rápida que Reborn apenas logro verlo, ¿qué rayos era ese hombre?
-En ese entonces dijiste que conquistarías el infierno tantas veces como fuera posible y luego lo matarías por completo. ¿Vas a matar a Tsunayoshi de nuevo?-.
¿En ese entonces?
-Aunque cada vez parecías renunciar a esa idea… lo mataste cada vez que pudiste y la última vez que lo hiciste… lloraste su pérdida. Creo que te enamoraste de él hasta el final-.
Eso no debía de ser verdad, según la reminiscencia él…
Oh no… ¿Él había matado a Tsunayoshi?
-Sí, tú mataste a Tsunayoshi, su pérdida fue culpa tuya-.
Entonces… sus recuerdos nunca habían estado completos como creyó. Richard se aparto de nuevo y esta vez miro a Hibari.
-Estuvimos esperando por ti casi por doscientos años. Mira que aparecer hasta esta era… eres bastante desconsiderado con Tsunayoshi-.
Hibari no sabía de qué hablaba, igual que Mukuro se quedo un poco desconcertado. Reborn intervino antes que comenzara a dejar desconcertados a los otros.
-¿Qué eres?-.
Richard lo miro.
-Pertenecía a Vendice hasta hace un tiempo-.
Ahora lo entendía todo. Un Vendice, los que se supone existían desde antes de la creación de la mafia, si eso era cierto ese tal Richard debía de tener una larga vida… si a eso podían llamarle vida.
-El término de la espera ha decidido terminar con el destino de vuestro hilo rojo… Mukuro. Tomaste el hilo del destino de Tsunayoshi, pero desde hace años atrás que pertenecía a él. Ahora si, Tsunayoshi no reencarnara de nuevo, ha llegado hasta el final, ha conocido al que debía de conocer-.
El chico se aparto de la entrada.
-Mi destino es impedir que el hilo se rompa, Tsunayoshi ya no puede reencarnar de nuevo. Pero a la vez debo destruir a uno de ustedes, es la única forma de crear un hilo tan fuerte que no se rompa pase lo que pase-.
Dijo sin más, Reborn alzo una ceja. Ese tal Richard estaba hablando de un hilo de sangre, aquel que se formaba por el sacrificio de un ser querido. Richard miro a Reborn.
-Las personas deben saber cuando intervenir-.
Reborn tomó a Leon de su fedora y apunto al hombre, Richard ni se inmuto.
-¿Me estas diciendo que alguien aquí morirá?-.
Richard movió la cabeza en forma de aceptación y luego miro a Mukuro.
-Pero no es exactamente alguien, es solo él, Mukuro ya no tiene porque seguir existiendo-.
Y sin más se acercó a una velocidad impresionante a Mukuro, el ilusionista sonrió, como si fuera tan fácil destruirlo. Cuando Richard golpeo el cuerpo de Mukuro este se desvaneció, pero de inmediato Richard se quito de su posición, Hibari lo había atacado.
-No te metas, este no es tu problema-.
-Cállate-.
Dijo simplemente el chico y sin más se decidió por atacar de nuevo al hombre, Richard lo esquivo con gran facilidad, en algún momento notó que ya no solo estaba luchando contra Hibari, si no que el ex guardián del Sol también se había metido a la batalla.
Lambo por su parte estaba asustado y se había quedado junto con Yamamoto y Gokudera, pero el peliplata, sacando la fuerza de quien sabe donde, se decidió por atacar, Yamamoto lo siguió al instante cuando Ryohei se metió también a la pelea.
Seis contra uno, así quedaron las cosas.
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Cervello miro al peliblanco, le dieron un anillo cualquiera de cielo y luego un anillo infernal, no era su llama, pero era el cielo y podría servirle. Una de las chicas pelirrosas coloco un pequeño micrófono en el cuello del saco blanco.
-Ten en cuenta que parecerá que lo has matado-.
Dijo, como si fuera necesario aclarar lo que ya había aclarado momento atrás.
Byakuran no se movió, su cuerpo siguió estático y sin emoción, una de las chicas, la de cabello corto, se acercó a la puerta y la abrió, ambas salieron dejando solos a cierto pelirrojo y a Byakuran.
Irie se mordió el labio inferior cuando vio la inexpresión en el rostro de Byakuran, se acercó a él con lentitud y luego le tomó el rostro.
-Byakuran-san…-.
Byakuran no se movió, no hizo lo que siempre hacía cuando Irie lo llamaba, sonreír de forma perversa y besarlo de forma inocente. Irie se lamento mucho, no sabía que hacer ahora, ciertamente no sabía nada.
-Byakuran-san… lo amo-.
Byakuran no se movió, de nuevo, Irie quiso llorar, pero no lo hizo, lo mejor era hacer caso a esas mujeres y construir la maquina para absorber llamas de cielo, aunque sabía que eso podría afectar a Tsuna… pero ahora, sinceramente, más importante que Tsuna era Byakuran.
-Todo va ha estar bien, se lo prometo-.
Irie se separo de él y le sonrió, dio media vuelta y salió de la habitación. Byakuran hablando su mirada y sonrió.
Él también amaba a Irie, pero le debía mucho a Tsuna, si no hubiera sido por Tsuna él jamás habría amado al pelirrojo. Era así de sencillo.
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La ceremonia comenzó cuando el Noveno ingreso a la sala, donde varias familias se habían reunido para la ocasión.
La ceremonia de sucesión del Decimo Vongola.
El Noveno comenzó con una pequeña charla acerca de Vongola, la familia, las alianzas, la importancia de los guardianes y los antiguos lideres. Luego comenzó a hablar acerca de él mismo y luego de la CEDEF, hablo de Iemitsu y luego de Tsuna, todo lo menos revelador posible, no iba a darle datos esenciales de su familia para que luego traicionaran Vongola y trataran de destruirla.
Su discurso paro cuando llamo a Tsuna. El niño entro a la instancia seguido por sus guardianes, todos con caras serias y porto tranquilo y elegante, casi parecía irreal que todos esos niños se vieran tan serios y fuertes. Tsuna se detuvo frente al Noveno y los guardianes se detuvieron detrás de él, formando un medio circulo. Tsuna se hinco y los guardianes imitaron su acción.
-Tsunayoshi, de pie-.
Lentamente Tsuna se irguió y miro al Noveno. Mentir sería decir que el Noveno no estaba sorprendido, porque realmente si lo estaba, ¿en que momento esos niños se habían vuelto sus guardianes? ¿Por qué Tsunayoshi parecía estar lejos de su cuerpo? Pero algo en la mirada del niño le hizo confiar, el que realmente no lo entendió, pero confió un poco.
-Tsunayoshi, aceptas…-.
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El primero en caer fue Gokudera, y Yamamoto, por obvias razones, cayó después, el tercero fue Ryohei. Reborn y Hibari se mantenían apenas, Mukuro estaba a nada de ser destruido, Richard había sido claro, solo le interesaba destruir a Mukuro.
El pelinegro detuvo su ataque contra Mukuro cuando Hibari se puso frente a él, sus ojos rojizos se cerraron un poco.
-Te he dicho que el asunto no es de tu incumbencia-.
Hibari no dijo nada, solo se dispuso a atacar, pero en ese momento sintió algo, algo que lo distrajo lo suficiente como para que Richard lo sostuviera del cuello y lo alzara.
-Te he dicho que no interfieras-.
Reborn le mando una de sus balas especiales, pero sorprendentemente Richard la sostuvo con una de sus manos. Lo miro de reojo y lentamente soltó la bala y está cayo en el suelo. Hibari se contuvo para no lanzar un jadeo de dolor, estaba enojado, pero a la vez sentía dolor, además que la respiración comenzaba a cortársele.
-Vivirás… incluso si rompo tus manos y piernas… vivirás y eso es lo único que importa. Hibari Kyouya-.
Mukuro alzo la cabeza y observo la escena frente a él, la escena era la siguiente: ese tal Richard tomando una de las extremidades de Hibari y luego… rompiéndole la muñeca. Mukuro se levanto del suelo lentamente y luego formando una niebla a su alrededor invoco el tridente. Richard lo observo, así que dejo caer al suelo a Hibari y se acercó con la intención de deshacerse de Mukuro de una buena vez.
Pero Mukuro le jugo una trampa que no supo predecir. Más bien, el propio Mukuro no se espero lo siguiente.
Richard sintió la presencia de Mukuro tras de él, pero supo que era una ilusión, o más bien lo intuyo. Se acercó a Mukuro pero en el momento menos esperado sintió que alguien tomaba su mano y le extraían el anillo Vongola. El anillo Vongola salió volando y Mukuro lo tomó.
Quien estaba detrás de Richard no era Mukuro, esa era la verdad, pero era alguien quien compartía una esencia similar a la de Mukuro.
-¡Mukuro-sama!-.
Mukuro la observo, Nagi se veía preocupada, pero sobre todas las cosas, le había ayudado justo en el momento indicado. Se coloco el anillo Vongola y el poder de sus anillos infierno se vio aumentado. Richard entonces sonrió de lado.
-Entiendo. Después de todo, mi destino era no interferir-.
Dijo de pronto, miro a Hibari, quien se había levantado en algún momento.
-Tu destino es exactamente el mismo. Si tanto deseas permanecer a su lado, simplemente debería dejar que las cosas tomen el rumbo que deben de tomar. El futuro que viste no era lo que creías, Luka no iba a matarlo ni eso era tu culpa. El problema es que no supiste que paso antes o que sucedía después-.
Hibari lo miro a los ojos y el recuerdo de lo que vio en aquel futuro volvió a su mente.
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-Esto solo puede ser utilizado si el Decimo Vongola lo autori…-.
-Cállate-.
Spanner cerró la boca y miro al pelirrojo a su lado. Irie se fue por lo sano y lo llevo al lugar a donde podría sentarse y luego le coloco el casco.
-Esto solo resultara por un tiempo, la maquina no puede proyectarte el futuro por mucho tiempo-.
-¿Podrán verlo?-.
-Sí, podemos verlo-.
-Te prohíbo que mires mi futuro… o te morderé hasta la muerte-.
Irie se puso nervioso y asintió. Miro a Spanner y con una orden implícita le pidió encender la maquina. Spanner lo hizo, también la pareció un poco peligroso ese chico.
Hibari se vio a si mismo en una habitación, el olor a humedad y suciedad fue obvio, vio a su yo de 10 años en el futuro. Su yo sostenía algo y se sorprendió cuando vio que lo que sostenía era el anillo del cielo, el anillo que le pertenecía a Tsunayoshi.
-Si eso es lo que buscabas tómalo y márchate… Kyouya-.
A lo lejos pudo ver a alguien, una chica. Alta, de cabello castaño largo y a su lado se mantenía Tsuna… quien estaba inconsciente sobre una silla, vieja y sucia.
¿Qué rayos estaba pasando en ese futuro?
-Devuélveme a Tsunayoshi-.
-¿Qué te devuelva que? Jamás. Tsunayoshi es mío… tú mismo me lo diste… así que yo lo he tomado como mío… y eso no va a cambiar-.
El Hibari mayor se lanzo contra la chica, pero ella no se movió, el Hibari menor pudo ver como su versión adulta detenía el ataque de sus tonfas a una corta distancia de la chica y luego vio como la chica sonreía altanera.
-La culpa es tuya y lo sabes bien… trata de alejarme en el pasado… tal vez te resulte-.
-El pasado es… Algo que no es de mi incumbencia. Devuélveme a Tsunayoshi, Hikari-.
-¡Jamás! Me casare yo con él… no volverás a tenerlo, de eso me encargo yo. Kyouya-.
El Hibari adulto la ataco y la derribo en el suelo, la tal Hikari sonrió y comenzó a reír.
-No te servirá de nada. Todo fue culpa tuya… él… Fuiste tú quien me acercó a él, fuiste tú quien lo alejo, fuiste tú quien decidió actuar egoísta… todo es culpa tuya-.
El Hibari adulto apretó los puños.
Mientras que el Hibari menor miraba todo eso sin poder creer lo que veía.
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-No te metas-.
-Eso deberías decírtelo a ti mismo, Hibari Kyouya. Todos deberían ir a adentro, una vez la ceremonia termine… quien sabe que pasara-.
Hibari lo miro incrédulo pero la voz de Reborn le hizo despertar.
-Muévete, no tenemos tiempo de dudar-.
Hibari miro a Mukuro, el ilusionista camino a Nagi y después de decirle quien sabe que cosas comenzó a caminar al interior del edificio. Lambo se quedo al cuidado de Ryohei, Gokudera y Yamamoto al igual que Nagi. Richard miro a los heridos. Luego miro al interior del edificio. Uno había recuperado el anillo, no sería difícil recuperar los restantes. Después de todo, esos nuevos guardianes no eran más que unos muñecos.
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El primer guardián escogido para dar su juramento hacia el Decimo Vongola fue el guardián de la tormenta, la chica se acerco y se hinco frente a Tsuna y tomó su mano.
-Yo, M.M, prometo dar mi fuerza, mi determinación y mi voluntad a Vongola. Pero sobre todo, utilizar todo eso para proteger al Decim…-.
Las palabras se cortaron cuando al otro lado de la sala apareció alguien, los mafiosos –todos de Vongola- voltearon a ver de quien se trataba y se sorprendieron cuando vieron a ese chico.
La conciencia de Tsuna se despertó un poco, solo un poco y pudo ver quien era la persona que entraba, era Byakuran.
El alvino sonrió con algo similar a la burla y tan rápido como el viento… una bala impacto en el Decimo.
En esos pocos días Tsuna había vivido sin poder controlar sus acciones. Así que cuando Byakuran le dijo que sin duda alguna le quitaría el control mental no lo creyó. Pero ahora se daba cuenta lo equivocado que estaba.
Lo más dichoso que había sentido durante esos pocos días fue lo que le sucedió en ese momento. El impacto de la bala que lo despertó de su control mental. Las Cervello se sorprendieron, ¿Cómo había podido utilizar un arma? Ellas no le habían indicado hacer nada de eso, absolutamente nada. Byakuran bajo el arma y cerró los ojos, había cumplido su parte, había despertado a Tsuna de su control mental y a la vez se había encomendado a una vida en aislamiento en las prisiones Vongola.
La bala había rozado su costado, era un rozón que poco daño le podía hacer, dolía y quemaba pero no más que eso, lo más doloroso era ver como comenzaban a rodear a Byakuran y le apuntaban con armas. Ningún guardián se movió, aunque Kyoko quiso hacerlo, pero una fuerza la mantuvo en su posición.
Luka, la única con conciencia, se acercó a Tsuna, pero Tsuna la aparto de su lado.
-Aléjate-.
Luka se alejo y miro la escena frente a ella. Era peor de lo que pensaba, mucho peor.
-¡Déjenlo! ¡Byakuran no ha hecho nada malo! Las culpables son…-.
Aplausos, aplausos entre la masa de gente se hizo escuchar, todos guardaron silencio y una vez salió el culpable todos lo miraron.
Tsuna desconocía quien era, pero estaba seguro que ese hombre era el culpable de todo.
-¿Fuiste tú?-.
Preguntar era para cortesía, Tsuna aseguraba que ese hombre era el culpable.
Un miembro de Vongola, alguien del consejo de los líderes.
-Claro, claro. Era obvio que nuestro Decimo Vongola no sería fácil de derrotar… era obvio-.
Todo se mostro un poco confuso, en esa ceremonia no habían más que miembros de Vongola y unos que otros miembros de Cavallone, nadie sabía a quien debían de seguir, a un líder o al Decimo Vongola. Por su parte Tsuna miro al hombre con determinación.
-Decimo Vongola… usted es impredecible, aunque no lo crea… Por un momento pensamos que sería más sencillo, pero veo que es un error subestimarlo-.
Tsuna los miro, pero su atención se vio bloqueada cuando alguien más entro a su campo de visión. Hibari. Sus ojos se agrandaron y deseo, realmente deseo con todo su corazón acercarse a él, pero más importante era arreglar el problema que tenía enfrente.
-¿Qué es lo que quieren?-.
Todo fue rápido, de repente todos dejaron a un lado a Byakuran y con las armas en lo alto se acercaron a Tsuna.
Iban a atacarlo.
Reborn no iba a permitirlo, pero en el momento que iba a moverse sintió una punzada, un zumbido en sus oídos le aturdió y de repente se vio a si mismo en el suelo, inconsciente. Mukuro y Hibari por su parte se dispusieron a atacar, pero en ese momento los 'nuevos' guardines de Tsuna se pusieron frente a ellos, para ellos no sería difícil atacarlos, pero sabían que eso podría lastimar a Tsuna.
Luka estaba impactada, estaba asustada. Una mano en su hombro le provoco voltear llena de terror, no se espero que la persona que se acercara a ella fuera Richard. Realmente no lo esperaba.
-¿Qué harás ahora?-.
Luka miro el suelo, deseaba correr, tenía miedo.
-Devuelve el anillo-.
Luka miro el anillo que brillaba en su dedo, sabía que tenía que hacerlo, pero no quería, no quería devolvérselo a Hibari.
Lo odiaba.
-No quiero… eso no…-.
-Si lo piensas mejor lo entenderás-.
-¿Qué tengo que entender?-.
Richard le elevo el rostro y ella miro lo que estaba frente a ella, pero se enfoco en la mirada de Tsuna y luego en la de Hibari. Ellos no miraban a los enemigos frente a ellos.
Se miraban.
Se miraban profundamente… se miraban con… amor.
Imposible.
Ellos… ¿estaban enamorados?
-Ellos… ¿estas de broma?-.
-Si lo has entendido, entonces devuélvele el anillo-.
La castaña miro su anillo y luego a esos dos, volteo para mirar a Richard y con la cabeza agachada se quito el anillo.
-Lo entiendo-.
Aspiro aire una sola vez y luego grito.
-¡Kyouya!_.
Hibari volteo hacia donde estaba Luka y luego vio un objeto brillante que se dirigía hacia él, lo tomó justo a tiempo y lo miro. Su anillo. Sin pensarlo mucho se lo coloco en la mano y luego miro a Tsuna. Lo salvaría, costara lo que costara.
Fuuta reacciono cuando escucho el grito de esa chica, cerró los ojos un momento y luego los abrió mirando todo lo que estaba a su alrededor. Por la entrada alcanzo a ver a alguien. A Ryohei sosteniendo a Yamamoto y a Gokudera sosteniéndose un poco de Nagi y de Lambo. Miro su mano y al observar el anillo se lo quito.
-¡Lambo!-.
El niño miro a Fuuta y luego sintió que algo impactaba en su cara, primero se sobo el rostro y luego observo el objeto en el suelo, su anillo. Lo recogió y se lo coloco en la mano y sonrió.
Ryohei miro a Kyoko y soltó a Yamamoto arrojándolo hacia Nagi y Gokudera y con ello derribándolos a ambos. Corrió a su hermanita y trato de abrazarla, pero Kyoko se aparto justo a tiempo y luego le apunto con un arma. Ryohei no se asusto, de hecho se acercó más.
-¡Kyoko, soy yo, tu hermano mayor! ¡Despierta!-.
El grito no la despertó a ella, pero si a M.M. La chica miro al frente y su sonrisa se amplio cuando vio a Mukuro.
-¡Mukuro-chan!-.
Lo abrazo fuerte, pero Mukuro la aparto y le quito el anillo de la tormenta.
-Es hora de devolver los objetos a sus dueños-.
Volteo y le arrojo el anillo a Gokudera, Gokudera apenas logro sostener el objeto pero una vez lo hizo sintió que su poder volvía.
Tsuna vio a la distancia que todo salía bien. Pero más importante era ver que los miembros de Vongola estaban dispuestos a atacarlo, aunque el Noveno estuviera a sus espaldas. Cuando volteo notó algo, el Noveno no estaba.
-¿Noveno?-.
Sin más tuvo que moverse cuando sintió que era atacado, miro a su alrededor y notó que estaba rodeado. No quería luchar contra ellos, algo le decía que ellos no tenían nada que ver. Solo eran esos miembros de alto cargo, esos viejos que querían volver a Vongola una organización meramente mafiosa.
No quería hacerlo, pero… tendría que hacerlo.
Activo sus llamas y justo cuando estaba por atacar escucho una voz.
-Estamos listos, Decimo-.
Volteo y sonrió, todos estaban ahí. Los seis verdaderos guardianes. Byakuran apareció por su espalda y lo abrazo.
-¿Hora del juego?-.
-¿Dónde esta el Noveno?-.
-Sin cuidado~ Le pedí a Shou-chan que cuidara de él-.
Tsuna sonrió un poco aliviado, miro a todos los que estaban frente a él. Sus amigos, sus guardianes, su amor… todos.
-Hay que darnos prisa-.
Dijo entonces Mukuro, Tsuna lo miro sin entender porque.
-Si no lo hacemos pronto, él volverá a ser un bebe-.
Tsuna miro a Reborn y notó que estaba inconsciente, siendo atendido por Chrome y Kyoko. Trago saliva y asintió.
Ya no podía hacer nada por detener lo que estaba por pasar. Era algo que ya estaba destinado a suceder.
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Lo siguiente que sucedió fue una batalla, una lucha que Tsuna hubiera querido evitar, pero que había tenido que hacer realidad, quisiera o no.
Los altos miembros Vongola fueron 'destruidos' podría decirse que más que eso fueron echados de Vongola.
Tsuna se vio en la necesidad de volverse líder de Vongola. Sin los altos miembros Vongola se veía muy inestable, necesitaban de más de un solo líder, así que junto con el Noveno se dispuso a 'controlar' y restaurar Vongola.
Las cosas, hasta un punto, comenzaron a tomar un rumbo que Tsuna hubiera deseado no fuera tan pronto. Pero no podía evitarlo, la cosa ya estaba hecha y él había tenido que recurrir a volverse líder, por el bien de la familia y sus amigos.
Cuando las cosas terminaron Tsuna pudo explicar las acciones de Byakuran y aunque había hecho una buena acción su condena fue disminuida en algo mínimo, bueno, el punto bueno era que Byakuran no había perdido su oportunidad de tener su libertad algún día.
Su regreso a Japón no fue tan bueno como pensó, estaba feliz de volver, por supuesto que sí. El problema era que no volvía solo como un estudiante, si no como el líder de Vongola que estaría dando su mandato desde Japón.
-Tsuna, es mejor que hagas las cosas bien-.
Otra cosa que agregar, temporalmente Reborn volvería a ser un bebe. Solo por el tiempo en el que sus pacificadores dejaban de tener tanto flujo de energía y volvían a tranquilizarse, después que eso sucediera los pacificadores serían nuevamente destruidos. Era extraño verlo como un niño, al menos sabían que al volver a ser 'adultos' retomaría teniendo los dieciocho, justo a la edad en la que se había quedado.
-Ya lo sé-.
Dijo simplemente. Pero sonrió a la vez mientras apretaba la mano de la persona a su lado. ¿Desde cuando se le había ido la vergüenza y ahora se permitía caminar por las calles tranquilamente mientras tomaba de la mano a Hibari?
Quien sabe, en este momento no pensaba con coherencia.
Ni quería hacerlo.
-Hibari-san, ¿vamos a tu departamento?-.
Hibari le soltó la mano con sutiliza y negó.
-Hace tiempo que no estoy aquí… veré que tal van las cosas-.
Sin decir nada más Hibari se acercó a él y pego su frente con la de Tsuna, el castaño sostuvo a Hibari de los brazos y cerró los ojos, disfrutando del calor del mayor.
-Te amo, Hibari-san-.
Hibari beso su sien y se marcho. Tsuna deliro de la felicidad, pero dejo de reír para volver a su realidad. Reborn saltó a su hombro como hace años no lo hacía y le sonrió.
-Ahora si no podrás librarte de la mafia-.
-No parezcas feliz por eso… no es divertido-.
Reborn no dijo nada más y Tsuna tampoco, no tenían mucho de que hablar, las cosas ya estaban escritas frente a Tsuna.
A la hora de dormir Reborn no se quedo en su cuarto, de hecho no llego a casa, sería difícil decirle a su madre lo que estaba pasando. Tsuna se preparaba para dormir y cuando estaba por cerrar la ventana alguien se asomo, sonrió de lado y abrió la ventana por completo para permitir que Hibari entrara por ella.
-Hibari-san… ¿Por qué no entraste por…?-.
-No importa-.
Hibari abrazo a Tsuna y lo apretó contra su cuerpo, Tsuna sintió su aroma suave y su calor relajante y se dejo abrazar por él, le devolvió el abrazo y apoyo la mejilla contra el pecho del mayor, sentía que lo amaba más que antes.
-Luka se va de Japón-.
Dijo de pronto Hibari.
-Su hermano la ingreso a una beca y ella acepto… es mejor que se largue-.
Tsuna soltó una risita.
-No importa si esta aquí o no, yo solo quiero a Hibari-san-.
Hibari no dijo nada, solo continuo abrazando al castaño. Después de unos minutos lo separo y lo miro a los ojos.
-¿Hibari-san?-.
Hibari le beso la frente y luego dejo de rodearlo, Tsuna lo soltó también y le sonrió.
-¿Volverás a Tokio?-.
Hibari volvió a rodearlo con los brazos y Tsuna lo sintió un poco diferente, ciertamente Hibari hablaba poco, pero esta vez no estaba diciendo nada, pero lo raro se fue cuando Hibari comenzó a besarle el rostro con lentitud y al final atrapo sus labios en un beso. El beso fue lento y pausado, Tsuna se permitió relajarse y dejarse controlar.
Le gustaba la forma gentil en la que Hibari lo tomaba.
Tsuna comenzó a jalar a Hibari a su cama y una vez toparon con ellas lo sentó, el castaño sonrió de forma un poco socarrona y se sentó sobre las piernas del mayor, le beso la punta da la nariz y luego se fue directo a sus labios.
Hibari lo estrecho de la cintura y le devolvió el beso.
Dos… tres… cinco minutos en ese intenso beso les provoco perder el aliento y separarse. Tsuna estaba sonrojado y deseaba que Hibari 'entrara en él', ciertamente el sexo no era la única forma de demostrar el amor, pero si que lo disfrutaba, porque Hibari siempre lo hacía con cuidado y Tsuna lo amaba.
Tomó a Hibari por el rostro y cerrando los ojos volvió a besarlo, pero las manos de Hibari lentamente dejaron de ejercer presión en su cintura, sintió las manos tibias de Hibari en su rostro y luego se dio cuenta que el pelinegro lo separaba. Su miraron por largo rato hasta que Hibari lo separo por completo e hizo ademan de levantarse de la cama, Tsuna hizo lo mismo. Un silencio diferente a los que solían compartir se hizo.
Hibari estaba raro y Tsuna tenía miedo de conocer la razón.
-Me marcho a América-.
El corazón del castaño bombardeo sangre con más velocidad de la normal. Pero no dijo nada. Los ojos de Hibari nunca se apartaron de sus ojos.
Nunca dejaron de mirarse.
-Me marcho dentro de dos días-.
Era muy pronto, Tsuna no se sentía listo para dejarlo marchar, no ahora que era el líder de Vongola y más lo necesitaba.
-Solo me marchare por dos meses… volveré y me quedare en Namimori-.
Eso, hasta cierto punto, lo alivio. Pero aún no entendía a que venía todo esto.
-Quiero terminar contigo-.
El estomago de Tsuna se contrajo provocándole un dolor aguado tanto en el estomago como en el pecho, siguió sin hablar, no sabía que decir, ni siquiera sabía que pensar.
-No puedo amarte, lo siento-.
-¿Q-qué?-.
Eso le hizo reaccionar, ¿Hibari había dicho que no podía amarlo? Eso no estaba bien.
No entendía nada, realmente no podía hacerlo.
-Me gustabas en la secundaría. Me atraías y por ello comencé esta relación contigo. Pero ahora ya no puedo continuar correspondiendo tus sentimientos, no cuando estas tan serio con esto-.
Sus latidos se volvieron más rápidos, no entendía nada.
Realmente no podía entenderlo.
-Espero que entiendas, que no te amo-.
-P-pero… tú…-.
-Realmente no me importo que me engañaras, me lo merecía y tú tenías el derecho de hacerlo. La verdad es que si estaba saliendo con Luka, termine con ella antes que comenzara todo el problema de los anillos-.
Tsuna sintió que se estremecía de pies a cabeza, eso no podía ser verdad. No podía.
-¿Por qué? ¡Porque…!-.
-No quiero que grites, despertaras a todos-.
-¡No me importa! T-tú… ¡No te entiendo!-.
-Solo hay una cosa que entender, no te amo. Eso es todo-.
Tsuna perdió la estabilidad y cayo al suelo sobre sus piernas, miro hacia arriba donde se encontraba Hibari.
-P-pero… pero… nosotros…-.
-Puedes andar con el bebe, con Dino Cavallone, con Rokudo Mukuro o con quien desees, es tu vida y no me meteré más en ella. Eso era todo lo que quería decir, me vo…-.
-¡Si no ibas a amarme de verdad entonces no me hubieras enamorado! ¡Yo…! ¡Te odio! ¡Te detesto…!-.
Tsuna se había levantado por el golpe de ira, Hibari no parpadeo, su mirada indiferente continuo sobre la mirada llena de cólera del más bajo.
-Pese a que no te amo, realmente te estimo mucho, Tsunayoshi. Así que no dejare de ser tu guardi…-.
-¡Por mi puedes irte al carajo! ¡Vete!-.
-Nos veremos pronto-.
-¡Vete ya!-.
Hibari se inclino un poco, dio media vuelta y se dirigió a la ventana. Antes de salir por completo escucho el llanto del castaño y se mordió el labio inferior, soltó un chasquido con la lengua y con un andar veloz salió de esa casa y de esa área.
Una vez cerca de su antiguo departamento se apoyo de la pared. Ligeras gotas de lluvia comenzaron a caer, pero Hibari no hizo ademán de irse a un sitio y cubrirse de la lluvia.
Se sentía destrozado, pero lo hecho, hecho estaba.
Tsunayoshi lo odiaba, y ese era su objetivo.
Carajo, se sentía pero que mierda.
-Kufufufu~ Así que al final de cuentas… tenemos eso en común-.
-No se a que te refieres-.
Contesto con rapidez, no se esforzó ni en voltear a mirar a Mukuro, no tenía ganas.
-Huir cobardemente… ¿Ese es tu plan de conquista? Patético-.
-No es tu incumbencia-.
-Oya, oya~ No te pongas terco, eres molesto-.
-Cierra la boca y no te metas donde nadie te llama, Rokudo Mukuro-.
Mukuro se apoyo en el muro junto a Hibari y sonrió con melancolía.
-¿Has visto de nuevo el futuro? Simplemente no dejes que te contro…-.
-No lo he visto… es simple. Él debe de estar con esa mujer, no hay más-.
-Kufufufu-Ahahahahaha. Eres divertido, Kyouya-kun-.
Hibari lo miro de reojo y luego se separo del muro, tenía que alistarse, mañana en la mañana se iría a Italia a hablar con el Noveno y con Dino Cavallone.
-¿Realmente piensas en ser su guardián?-.
-Lo amo, lo protegeré-.
-Eso es peor que irte de su lado… vas a atormentarlo hasta el día en que muera-.
-No me importa. Le he soltado la correa, así que exijo un lugar a su lado-.
Mukuro lo miro con sorpresa y entonces notó algo.
La nube… lloraba. Se estremeció por el impacto de ver llorar a ese lunático sediento de pelea. No podía creer que ese hombre supiera llorar.
Joder, realmente amaba a Tsunayoshi.
-No lo hubiera dejado ir-.
-Sabes porque lo hice… así que deberías callarte y no entrometerte-.
-El futuro siempre cambia, Richard tenía razón…-.
-Es mi decisión y no pienso cambiarla… Así que cállate de una buena vez o te morderé hasta la muerte-.
Mukuro sonrió.
-En fin. Ya veremos que haces más adelante… no creo que puedes soportar estar lejos de él… sabiendo que aún vive-.
Y diciendo eso Mukuro se fue. Pero Hibari se consideraba fuerte y lo soportaría. Dejaría a Tsuna en libertad, pero no por ello dejaría de estar a su lado. Lo dejaría crecer y madurar y si en el futuro se presentaba una nueva oportunidad para ellos… entonces tal vez la tomaría.
Por el momento la nube lo decidió. No iba a permanecer reteniendo el crecimiento del cielo, ya no más.
Era lo mejor, doloroso, pero lo mejor.
.
.
Tsuna se sorbió la nariz de nuevo y tomó la taza de chocolate caliente que su madre le había servido. Nana sabía la razón de su llanto, peor no podía decirle que había escuchado esa conversación personal.
-¿Mejor, Tsu-kun?-.
El niño miro a la mujer castaña y asintió.
-Gracias… mamá-.
Ella sonrió y le acarició el cabello, Tsuna quiso llorar de nuevo, pero no lo hizo. Sin embargo soltó lo que le había sucedido.
-Hibari-san termino conmigo…-.
Dijo y sintió que la voz se le cortaba, Nana se lamento el escuchar eso de la boca de su hijo, pero le beso la frente.
-Tsu-kun…-.
-Pero lo amo… mamá… yo…-.
Nana le acarició el cabello de forma suave y con lentitud le dijo.
-Kyouya-kun tendrá sus razones para dejarte. Pero si lo amas, entonces crece y alcánzalo-.
Tsuna se hecho a llorar de nuevo, pero su madre tenía razón, debía de madurar y alcanzar a Hibari. Porque realmente no le creía en nada, al verlo a los ojos Tsuna lo había notado, Hibari temblaba de dolor y sus ojos brillaban de las ganas que tenía de decirle que lo amaba. Tampoco creía que todas esas veces que le había dicho que lo amaba fueran mentiras.
Hibari solo quería terminar con él por alguna razón que Tsuna no entendía, pero no era que no lo amara, era otra razón.
Otra mucho más grande.
Nana lo consoló en silencio, entendía un poco a Hibari o al menos eso intuía ella.
A su pequeño hijo le faltaba crecer, eso era todo.
Y así, el crecimiento del cielo comenzó.
.
Y por eso les dije que llorarían… bueno, quien sabe y puede que quieran odiar a Hibari, pero véanlo como un héroe y no un villano.
Bueno, bueno, faltan más o menos cinco capítulos para el termino de este fic. Yunmoon se esforzara y hará un buen final.
Shao~ shao~
