Primero que nada, quiero agradecer a todos por el apoyo que me mostraron y el amor que le tienen a esta historia. No esperaba tener reviews apenas unos días después de haber publicado.
Y pues bien, como dicen en mi país "lo prometido es deuda" así que aquí lo tienen, el capítulo 20. Increíble, ya van tantos (O_O) Me cuesta creer que haya llegado tan lejos, pero la verdad todo se lo debo a ustedes, quienes leen lo que escribo. No sería nada sin ustedes ¡mil gracias!
Debo advertirles que este capítulo en particular está lleno de lágrimas, emociones intensas, contenido ligeramente maduro y sobretodo mucho, pero mucho romance del tipo que empalaga. Leen esto bajo su propio riesgo.
Espero que todos tuvieran una feliz Navidad, sean católicos, ateos, budistas, santeros, vegetarianos, carpinteros, psicólogos, o lo que quieran, y que tengan un muy feliz año nuevo. Si quieren consideren esto mi regalo de la temporada.
Por último les recuerdo que –esto es un diálogo- y "esto es un pensamiento".
Disclaimer: ¿cuántas veces tengo que decir esto? La serie OSR y sus personajes pertenecen única y exclusivamente a Sav! The world. Sólo me pertenecen la presente historia y los personajes creados en ella.
Capítulo 20: Debates y acuerdos
En la mente de Eva, el mundo se había congelado. Apenas era consciente de los dedos de Aikka sujetando los suyos, o del imperioso deseo de besarlo, o de la inexplicable frustración que sentía.
Con deliberada calma, su cerebro comenzó a repasar la conversación que acababan de tener, una y otra vez. Era incluso peor que repasar el beso de la noche anterior porque esto, sin duda, implicaba muchísimo más que la mera posibilidad de estar comprometida por accidente.
"Entonces ¿nosotros no...?"
"No, Eva. No estamos comprometidos, me temo"
Me temo. Él realmente había dicho eso, de verdad lamentaba que no estuvieran comprometidos. ¿Cómo había podido pasar eso por alto antes? Aunque sinceramente, en medio del caos que eran sus emociones en ese momento, la humana no sabía ni dónde estaba su cabeza, y tampoco le importaba.
"En todos los casos, los nourasianos sólo se enamoran una vez en su vida"
Sólo una vez...Por Dios.
Su corazón empezó a latir a un ritmo imposible, golpeando furiosamente contra sus costillas; y con una velocidad alarmante, las emociones fueron pasando una por una en el rostro de la chica. Primero, sus ojos se abrieron desmesuradamente por la sorpresa, sus mejillas se tornaron rojo carmesí por la vergüenza, se mordió los labios con ansiedad, arrugó la frente, parpadeó múltiples veces (inútilmente), sus labios temblaron ligeramente para intentar formar una sonrisa, tragó saliva hasta que su boca estuvo completamente seca y por último hizo ademán de retirar su mano de la de Aikka, presintiendo lo que se avecinaba. Pero el nourasiano no se lo permitió, sujetando con firmeza sus dedos pálidos entre los suyos.
"Son pocos los casos de amor no correspondido, pero existen; y sólo ocurren cuando un nourasiano o nourasiana se enamora de alguien que no es de la especie"
La frustración que había estado creciendo en su pecho durante todo el día se transformó en enojo, haciendo que su respiración se tornara elaborada. Luego el enojo pasó a ser una ira ciega, que se apoderó de todo su cuerpo. Las manos le temblaron visiblemente.
"Estoy enamorado de ti, Eva"
Y de pronto, la ira se intensificó tanto que comenzó a desbordársele por los ojos.
Inmediatamente se levantó de su asiento, desviando su rostro del de Aikka. No quería que la viera llorar. El nourasiano se alarmó al notar las lágrimas que escaparon de los ojos de Eva y se levantó de un salto. Por mero impulso alargó una mano hasta su hombro, invitándola a voltear, pero ella no le hizo caso. Sólo alcanzó a negar con la cabeza y bajar el rostro hasta que su barbilla tocó su pecho. El príncipe se limitó a verla allí de pie, dándole la espalda. No sabía qué más hacer. Se sintió completamente inútil.
-No puede ser- dijo ella por fin.
No podía ser. Tenía que estar soñando. ¡Sí! Eso debía ser, seguramente estaba dormida. Sus sueños tendían a comenzar bien y terminar muy mal, como ahora. Porque era imposible que Aikka realmente hubiese dicho esas palabras. Él no podía estar enamorado de ella, y menos bajo esas circunstancias.
Si él la quería, entonces eso quería decir que la había elegido para ser su compañera para toda la vida. A ella, una chica simple que odiaba la etiqueta y las formalidades, que amaba la libertad, el rock pesado y que ni había acabado la escuela. Una humana, alguien que ni siquiera era de su misma especie. Ahora que lo pensaba objetivamente, no podía haber una combinación peor para una pareja.
Y si ella no lo amaba también, o al menos no para siempre, él se quedaría solo. No podía ser que la felicidad de esa persona a la que estimaba tanto ahora dependiera completamente de ella.
No era justo. No era justo. ¡NO era justo, maldita sea!
Con quizás demasiada agresividad, Eva se aferró a lo primero que se cruzó en su camino. Naturalmente no podía verlo, pero parecía un cojín. Luego lo estampó contra el suelo, soltando un bufido de impotencia al darse cuenta de que las lágrimas aún no dejaban de bajar por sus mejillas. Lo recogió y tiró contra el suelo repetidas veces, cada vez con más ímpetu, a veces hasta pateándolo o pisándolo. Aikka la observó en silencio, dividido entre la confusión y el asombro que le causaba el despliegue de violencia de la chica.
-No era exactamente la reacción que esperaba- le dijo él, una vez que Eva se cansó de golpear el pobre cojín y se dedicó a recuperar el aliento; jadeaba con fuerza. La voz del nourasiano se había tornado irrealmente suave y triste, pero sonó muy casual cuando le preguntó:
-¿Qué te ocurre, Eva?-
La susodicha se quedó inmóvil por largo rato. Lentamente, la pregunta de Aikka se filtró en el caos de sus pensamientos e intentó darle respuesta.
No había palabras para describir lo que estaba sintiendo. Llegada a este punto, ya ni siquiera sabía si lloraba por tristeza, furia o lo que fuera. Lo único en lo que podía pensar era en lo estúpida que era por actuar así. Debería estar feliz, o apenada, o incluso nerviosa al saber que Aikka la amaba; no enojada, ni triste, o...
Antes de que el nourasiano pudiera hablar otra vez, la chica golpeó con furia otro de los cojines para luego dejarse caer al suelo. Derrotada, se limpió las lágrimas traicioneras y se decidió a afrontar la situación.
-¡No es justo, Aikka!-
-¿A qué te refieres?- preguntó él, sentándose justo frente a ella.
-No es justo que todo dependa de mí ahora- explicó la humana, apretando la tela de su vestido hasta que los nudillos se le pusieron blancos- No es justo que tu felicidad dependa de mí. ¿Qué derecho tengo de...? ¿Qué diablos va a pasar si yo no...? ¿Y por qué yo? ¿Por qué no otra chica? Una nourasiana, para empezar. ¡Ni siquiera somos del mismo planeta, Aikka! ¿Te das cuenta de eso?-
El príncipe tuvo que hacer un esfuerzo tremendo para resistir el deseo de abrazarla y no volver a soltarla. Eva tenía el rostro húmedo y sonrosado... Y lucía absolutamente miserable. Sólo quería besarla como si no hubiese un mañana para quitar esa mueca de tristeza de sus labios. En cambio, optó por tratar de descifrar lo que ella estaba diciendo.
-¿Es por eso que has reaccionado así?- preguntó él, con la voz extrañamente débil. Ella asintió.
El corazón le dio un vuelco a Eva cuando sintió unos dedos cálidos acariciando su nuca. Cerró los ojos brevemente, disfrutando la sensación, sorprendida de lo relajante que resultaba.
-Debo disculparme contigo, Eva- declaró el nourasiano, ahora con más decisión. Sonaba casi solemne- Entiendo que todo esto es una gran carga para ti, y siento que te cause tanto malestar, pero es mejor que lo sepas-
-¡No lo digas de esa forma!- se apresuró a replicar la humana, abriendo los ojos de par en par- No es una carga-
-¿Entonces, cuál es el problema?-
-¿Es que no te das cuenta? ¿Sabes lo problemático que puede ser esto? Mi padre te matará si se entera. ¿Y qué hay de tus padres? No creo que les haga mucha ilusión tenerme como...nuera-
Eva hizo una pausa para tomar aire, y se dio cuenta (para su gran sorpresa) que era la primera vez que se sentía verdaderamente madura. La Eva Wei de hacía un año nunca hubiera pensado que comprometerse con un príncipe nourasiano era algo problemático ni irresponsable, no le hubiera importado lo que su padre dijera al respecto. Precisamente por esto, se sentía peor. Si las cosas siguieran siendo como antes, no sería ella quien estuviera diciendo esas palabras; pero la Eva Wei de ahora sabía que era necesario.
De repente, notó que llevaba mucho tiempo callada, y que no había dejado de temblar. Por suerte, ya había dejado de llorar. Sin embargo, algo andaba mal, no encontraba las fuerzas para seguir hablando.
-¿Qué te ocurre en verdad, Eva?-
Esa sola frase hizo que todo encajara. Por fin, lo veía todo claro.
-Tengo mucho miedo por ti, Aikka-
-¿Por qué tienes miedo?- le preguntó él, enredando sus dedos en el cabello bicolor de la humana. Eva casi había olvidado que él seguía acariciando su nuca- Yo no tengo ningún arrepentimiento. Incluso si pudiera controlar lo que siento por ti, no cambiaría mi decisión. Sé lo que estoy haciendo, conozco los riesgos-
¿Cómo era posible que estuviera siempre tan calmado? Ese aspecto del nourasiano era algo que Eva no sabía si odiaba o adoraba. Quizás lo envidiaba. Si fuera ella quien estuviera en esa situación, estaría hecha un desastre. Justo ahora, estaba más alterada que él. ¿Acaso esto era siempre así para los nourasianos?
-No entiendo cómo puedes estar tan tranquilo cuando todo tu futuro está en riesgo- le reprochó.
-No me preocupa lo que pueda ocurrirme- no tardó en replicar el nourasiano, bajando la voz- Justo ahora, lo más importante para mí eres tú. Sólo desearía que hubiese una manera más sencilla de solucionar esto, para ambos-
A modo de respuesta la pelirroja suspiró y alargó sus brazos, buscándolo. Apenas se tocaron se abalanzó sobre él, rodeando su cuello con sus brazos delgados y lo abrazó con más fuerza de la necesaria, mientras inhalaba profundamente para percibir su aroma embriagador. Colocó su cabeza a un lado de su pecho, sintiendo el golpeteo de su corazón a través de la tela de su ropa. De alguna manera sabía que él estaba inseguro, después de todo no había hecho más que reprenderlo y llorar en los últimos minutos; ella sabía muy bien cuánto malestar le causaba eso al nourasiano.
Ponderó la idea de ser completamente sincera con él, en ese mismo instante, pero la desechó rápidamente. Sabía que él necesitaba saber si también lo quería, necesitaba oírlo de su boca. Y por mucho que deseara decírselo, no se atrevía a hacerlo, aún no. Temía darle esperanzas, sin saber si esos sentimientos durarían para siempre. Nunca sería capaz de hacerle eso, prefería guardar el secreto hasta estar completamente segura.
En La Tierra, decir algo así no implicaba lo mismo que en Nourasia. Para los humanos como ella, esos sentimientos podían cambiar; podían crecer, disminuir o desaparecer a medida que ambas partes se conocían más. Para los nourasianos, esa noción parecía imposible. Quizás podrían entenderla, pero...
Súbitamente, Eva se paralizó y todos sus músculos se tensaron, al tiempo que una idea llegaba a su mente.
-Quizás sí la hay-
En otro lugar del palacio nourasiano
"Lamento que las cosas hayan resultado de esta manera, quizás si hubiésemos discutido este tema antes podríamos haber evitado muchos problemas" dijo Kahli telepáticamente, mientras una sonrisa esperanzada se formaba en su rostro.
"No debe disculparse, su alteza" insistió Kyriu por enésima vez "si me permite decirlo, me complace que haya sucedido así, de hecho usted me ha liberado de un peso tremendo"
"Me alegra que así sea, y le agradezco. Es maravilloso que ahora todo tenga sentido para ambos"
Dicho esto, el nourasiano se levantó de su asiento, se arrodilló en el suelo e hizo una profunda reverencia ante la princesa, quien ahora portaba una expresión seria. Después de todo, cuando un noble se inclinaba de esa manera, quería decir que realizaría una petición formal.
"Debe saber que, a pesar de todo, le guardo mucho aprecio Kahli. Entiendo que mi presencia ya no es bien recibida, pero..." declaró él, con el rostro completamente sereno. "Ya que ese es el caso, quisiera saber si puedo serle útil de alguna otra manera"
"¡No diga eso, Kyriu!" se apresuró a responder Kahli, poniéndose de pie.
Luego de una corta pausa, durante la cual no apartó la vista del noble que estaba ante ella, la joven tomó una decisión. Con un movimiento de su mano le indicó que se levantara, y tras un momento de duda, el nourasiano hizo lo que se le pedía.
"Lo discutiremos más tarde, luego de que se realice el ritual ¿está bien?" dijo ella, con un aire extrañamente familiar. Y con este mismo aire, el noble le sonrió amablemente, asintiendo con la cabeza. Luego de eso, pidió permiso para retirarse, hizo una última reverencia y se dirigió a la puerta con paso decidido.
Kahli esperó hasta que Kyriu salió de la habitación para dejarse caer pesadamente en su cama, con su espalda sobre un sinfín de almohadas y sus piernas colgando a un lado, casi tocando el suelo con los pies. Dejó escapar un suspiro, mientras cerraba los ojos y dejaba que una enorme sensación de alivio se apoderara de ella.
Tan inmersa estaba en sus pensamientos que no se dio cuenta cuando el avatar entró y se sentó a su lado. Apenas abrió los ojos cuando una mano se posó en su hombro. Miró al humano con expresión cansada, al tiempo que sus mejillas se tornaban ligeramente más oscuras. No estaba acostumbrada a la forma en que él la tocaba tan casualmente. No era que no le agradara, simplemente tendría que acostumbrarse.
"¿Estás bien?" preguntó él, entrando cuidadosamente en sus pensamientos.
Notando la inseguridad en su tono, Kahli se enderezó y comenzó a organizar sus ideas. Era evidente que lo que había sucedido realmente la había desestabilizado, así que Jordan tomó una de sus delicadas manos, sin darse cuenta. La joven nourasiana se tensó ante este movimiento, pero se relajó luego de un momento, mientras el corazón le latía desaforado.
"En realidad, ha sido más sencillo de lo que esperaba, pero también más intenso" le dijo ella.
"¿Te hizo algo?"
"No, por supuesto que no" se apresuró a contestar ella, notando el tono amenazador en las palabras del avatar "De hecho, pienso que después de un tiempo Kyriu y yo podremos ser buenos amigos"
Jordan guardó silencio, estudiando las facciones de la mujer sentada a su lado. Sus ojos celestes estaban mirando a lo lejos, seguramente recordando lo sucedido, y tenía un gesto alegre en su cara. No sabía si esa expresión le gustaba o no.
"¿Entonces qué sucedió?" preguntó él con impaciencia.
Kahli lo miró un momento, al tiempo que su sonrisa se tornaba menos apacible y más divertida, pero no dijo nada. En cambio comenzó a recopilar sus recuerdos de lo que había ocurrido entre ella y Kyriu hacía unos minutos, y poco a poco fue transmitiéndoselos al avatar.
Las primeras imágenes que le llegaron Jordan las reconoció inmediatamente, aunque en sus propios recuerdos tenían una perspectiva diferente.
Pudo ver a Kyriu entrando en la habitación con un ramo de flores blancas en una mano, las cuales cayeron al suelo casi dramáticamente. El pobre chico se había detenido en seco al ver la escena que se mostraba ante él, una escena por demás extraña. Kahli y Jordan estaban sentados en la cama, uno al lado del otro, tomados de las manos; además, uno de los brazos del avatar estaba alrededor de la cintura de la mujer, apretándola casi posesivamente.
Luego, el humano revivió el momento en que Kahli le había pedido que los dejara solos para hablar. No pudo evitar reírse por lo bajo al recordar que apenas se levantó para irse, Kyriu le había dirigido una mirada desafiante. Tenía que admitirlo, el chico tenía los pantalones bien puestos.
La princesa detuvo la telepatía por un instante y le dirigió una mirada curiosa, levantando ambas cejas.
"¿Los pantalones bien puestos?"
"Es una expresión de la Tierra, significa que es valiente. Sabes que no cualquiera se atrevería a hacer nada que pueda ofenderme, porque soy el avatar" explicó Jordan "De verdad quisiera saber qué creen que les voy a hacer, no es que vaya a hacerlos explotar"
"Oh vamos, cuando viste al avatar Satis por primera vez ¿acaso no te sentiste sobrecogido o admirado?" replicó la nourasiana, lanzándole una mirada escéptica, que resultaba muy rara en ella "La figura del avatar es muy poderosa, es normal estar intimidado"
"Pues veo que ciertas personas ya no están intimidadas"
"Ciertamente. Ahora continuemos"
Durante los próximos minutos, Kahli simplemente se concentró en mostrarle a Jordan cuanto había pasado luego de que se había retirado de la habitación.
Le mostró que Kyriu se había asegurado de que la puerta estuviese bien cerrada inmediatamente después de que él hubo salido. Kahli lo había invitado a sentarse a su lado, algo inusual en ella, y finalmente reunió el valor suficiente para comentarle que había un "problema" con su futuro compromiso. Trató de explicarle al desconcertado nourasiano la situación y, decidiendo que era mejor usar la telepatía a su favor, le había mostrado lo que sentía por Jordan.
Por apenas un segundo, el humano se sonrojó al percibir la fuerza de esos sentimientos en su propia mente, pero resolvió concentrarse en las imágenes que Kahli le estaba mostrando, al menos por ahora.
Vio a un Kyriu ensimismado, que repentinamente se había levantado y comenzado a caminar frenéticamente. Al principio, la princesa había temido que se fuera y este temor se convirtió en curiosidad, al notar las miles de preguntas que rondaban la mente del nourasiano, desprovistas de enojo o desprecio. Finalmente, esta curiosidad se transformó en el más profundo miedo cuando Kyriu se detuvo y la sujetó por los brazos con quizás demasiada fuerza. Prácticamente había podido sentir el pulso acelerado del joven, y por un terrible instante había pensado que iba a besarla.
Instintivamente, Jordan apretó la mandíbula al tener esas imágenes en su mente.
Y luego, lo más inesperado había ocurrido. El nourasiano la había soltado, dejando caer sus brazos en un gesto que ella había interpretado como de derrota. Pero resultó ser todo lo contrario. La amplia sonrisa en la boca del muchacho lo decía todo.
En los minutos que siguieron, ambos nourasianos habían hablado de cómo Kyriu en realidad nunca había estado seguro de estar enamorado de ella, de cómo había tratado de convencerse a sí mismo de que la quería así como su familia lo había convencido luego de conocerla. Repasaron cuántas veces se había preguntado por qué nunca había sentido el instinto de unirse a ella inmediatamente, como era natural en su especie; y por qué no lograba sentir nada más que un inmenso respeto y un afecto fraternal por ella.
Cuando Kahli hubo terminado de transmitirle toda esta información, Jordan también se dejó caer sobre la cama, con un gran suspiro y cerrando los ojos. La princesa se recostó a su lado, mirándolo de reojo. Varios minutos pasaron antes de que alguno se atreviera a decir algo más.
"Ya entiendo a lo que te referías" comentó el humano.
La nourasiana se limitó a hacer un ruido que indicaba que estaba de acuerdo. Ya habían terminado con un asunto, ahora era tiempo de enfrentarse al siguiente y ambos lo sabían.
Kahli permaneció en silencio y se entretuvo admirando el rostro del avatar, mientras esperaba que alguno de los dos tuviera el valor de volver a hablar. Sus ojos celestes recorrieron las facciones firmes, estudiaron el extraño tono de su piel, la curva de su barbilla, el movimiento casi imperceptible de sus párpados, vigilaron su respiración pausada; hasta que se encontraron con otros ojos dorados que la miraban fijamente. Se miraron por lo que parecieron años, comunicándose sólo a través de los ojos.
"Entonces ¿cómo se supone que funciona esto?" preguntó él, alargando una mano para tomar la de ella. Ese simple contacto hizo que ambos sintieran un escalofrío bajar por sus espaldas.
"Ahora que he arreglado las cosas con Kyriu, ya no estoy ni estaré comprometida con él. Por suerte, se lo ha tomado muy bien, ya que eso significa que aún no ha encontrado a su pareja y es libre de seguir buscándola"
"Kahli, sabes que no me refiero a eso"
La mencionada se mordió el labio inferior con ansiedad, insegura de lo que debería responder. Sí, sabía lo que Jordan quería decir pero no tenía idea de cómo responderle. No sabía cuál de los dos debía hablar con sus padres; cómo vivirían, cuándo oficializarían el compromiso o si acaso él estaba dispuesto a llegar tan lejos, si permanecería en Nourasia o si debería irse con él a Oban, ni siquiera si algún día podría darle herederos al trono nourasiano o si le estaba permitido al avatar tener familia.
"Durante estos últimos meses, los Creadores me hicieron estudiar gran parte de las tradiciones de las civilizaciones que debo resguardar" habló el humano para sacarla de sus pensamientos, fingiendo que no había notado el nerviosismo de la muchacha frente a él "Dijeron que me sería beneficioso en el futuro, aunque no le había visto utilidad hasta ahora"
Con un suspiro que le salió del centro del pecho, Kahli se levantó de la cama y caminó hasta su balcón, negándose a volver a hacer contacto visual con el avatar. Jordan no se movió de su lugar, siguió acostado en la cama, con los ojos clavados en la espalda de la nourasiana. Observó brevemente la elegante curva que formaban su cadera y su cintura, hasta que ella se decidió a volver a usar la telepatía.
"¿He de suponer entonces que sabes acerca del vínculo matrimonial permanente?" preguntó ella, dándose la vuelta "¿La extensión del vínculo? ¿Las condiciones con otras especies? ¿Sabes sobre las...necesidades físicas que todo esto conlleva?"
El joven de cabello bicolor asintió con cada pregunta que ella formulaba, pero en la última no pudo hacer más que sonrojarse. Se dirigió hacia donde estaba la nourasiana, pero no se atrevió a mirarla a los ojos ni a tocarla, aunque deseos no le faltaban. En lugar de eso, se colocó justo delante de ella, respirando con dificultad. En aquel instante, Kahli se percató de lo verdaderamente imponente que era Jordan, lo alto que era con respecto a ella, lo anchos que eran sus hombros.
"Sé muy bien que una vez que se forma el vínculo, ambas partes sentirán la necesidad natural e inmediata de permanecer juntos, que irá aumentando en intensidad y sincronía con el tiempo. Suele suceder que uno nota la conexión antes o después que el otro. En la etapa inicial de maduración del vínculo, el deseo de cercanía llega a ser tan fuerte que sólo el contacto físico puede calmar el impulso. Finalmente, el vínculo estará completamente maduro sólo cuando ambos hayan desarrollado cercanía mental, emocional y se hayan unido físicamente. Puede incluso darse el caso de que compartan habilidades mentales."
Apenas levantando la vista, Kahli le dedicó una mueca ligeramente burlona. Jordan bajó sólo un poco la mirada, lo suficiente para percatarse del intenso rubor que cubría las mejillas de la nourasiana.
"Acabas de decir eso como si lo recitaras de un libro"
"Lo siento"
Trascurrió una pequeña pausa, tras la cual la princesa dejó escapar el millonésimo suspiro del día. Miró un segundo en dirección a los jardines, percatándose de que estaba a punto de atardecer.
"¿Sabes lo que implicaría una separación... para mí?" el tono de pesimismo en la voz de Kahli lo alarmó enseguida. Abandonando el autocontrol que había mantenido hasta el momento, Jordan la sujetó del brazo y la atrajo a su cuerpo.
Por sólo una fracción de segundo, ella se resistió, pero luego ya no pudo encontrar razones lo suficientemente buenas como para alejarse de él. Se aferró al ancho torso del humano por primera vez, como si se le fuera la vida en ello, disfrutando de la calidez que irradiaba. En ese preciso momento, nada más le importó que estar cerca de él, hasta que se dio cuenta de que estaba temblando y que Jordan obviamente lo había notado.
Intentó calmarse sin éxito, hizo ademán de separarse del avatar para respirar con más facilidad, mas cada centímetro de distancia que logró establecer entre ellos sólo hacían que su angustia creciera. De todas maneras, él se negaba a soltarla, y ella no quería soltarlo tampoco, así que eventualmente se rindió.
Los temblores cesaron a medida que lágrimas silenciosas resbalaban por el rostro de la muchacha. Jordan sólo se concentró en acariciar los cabellos de la mujer y abrazarla, esperando que eso hiciera que dejara de llorar.
"Sé lo que implica, pero dudo que alguna vez quiera separarme de ti" murmuró, temiendo que si hablaba más alto ella se quebraría "No te preocupes, lo resolveremos. Y te prometo...Te juro que nunca voy a querer a ninguna otra mujer que no seas tú"
En una situación normal, ambos se hubieran sonrojado hasta el cuello ante esta declaración, especialmente Jordan, al ser el primero en confesar algo en su relación. Kahli probablemente habría pensado que sería terrible que los encontraran en circunstancias tan comprometedoras y se hubiera alejado. Jordan seguramente se habría reído nerviosamente o habría intentado cambiar de tema como fuera.
Pero ese día en particular, ninguno dijo nada y se limitaron a sonreírse uno al otro, porque llegados a ese punto todo lo demás estaba de sobra.
Nuevamente con Aikka y Eva.
-¿Noviazgo?-
-Podrías decir que es una costumbre bastante antigua entre los humanos- explicó Eva, mientras jugueteaba nerviosamente con un mechón de su cabello- Lo más parecido que tenemos al vínculo nourasiano no se forma inmediatamente sino con el tiempo. Por eso las parejas primero tienen un noviazgo, luego un compromiso y al final un matrimonio-
Aikka parpadeó repetidas veces, analizando todo lo que la humana le estaba diciendo. Recordaba haber leído un poco acerca de las formas de cortejo de los humanos, o quizás sería más acertado decir que había memorizado un libro entero que hablaba al respecto, unos meses después de la Gran carrera de Oban.
De acuerdo a ese libro, a diferencia de los nourasianos, los humanos no sabían si una persona sería su compañero o compañera permanente, por lo que generalmente se daban a la tarea de conocer a varios prospectos hasta encontrar alguno de su agrado. Sin embargo, en muchos casos la relación podría acabar en fracaso incluso si ambas partes sentían atracción. En el caso de los nourasianos, no existían la separación ni el divorcio. El moreno recordó brevemente su reacción inicial al saber todas estas cosas. Le costó mucho concebir la sola idea de querer alejarse del objeto de afecto, o ser capaz de hacerlo, poder amar a más de una persona, desear unirse físicamente a alguien que no se ama, o incluso estar confundido respecto a sus sentimientos.
Por supuesto, en Nourasia había ciertos casos en los que se confundían amor con otras emociones, pero siempre se aclaraba el asunto con bastante rapidez.
-En ese caso ¿cuál sería nuestra situación?-
-¿Disculpa?- preguntó la humana, aprovechando para sentarse en una posición más cómoda, ahora que Aikka la había soltado para pensar en lo que ella le estaba planteando. Una idea, por mucho, complicada.
-Quiero saber exactamente qué serías para mí, y qué sería yo para ti- le respondió él, con voz ligeramente autoritaria. Eva pudo percibir el tono escondido de temor en sus palabras. Por un momento, dudó antes de hablar, porque sabía que él no estaría especialmente cómodo con lo que iba a decir.
-Tú serías mi novio, y yo sería tu novia- luego de un corto silencio, la humana comprendió que debía explicarse un poco más- Quiere decir que estaríamos en una relación que no necesariamente llevaría al matrimonio. Es decir... –La frustración volvió a formarse en su pecho. Pero por una vez en su vida decidió hacerla a un lado, armarse de paciencia y tratar de explicárselo de otra forma- Digamos que todo se basa en etapas a partir de lo que ambos queremos ¿está bien? En la primera etapa, ambos estamos dispuestos a estar juntos, compartir cosas y vernos. En la segunda, estamos dispuestos a formalizar para... casarnos, es casi lo mismo que el noviazgo pero hacemos pública la intención de llegar al matrimonio, incluso podemos vivir juntos un tiempo. Y en la última, ambos estaríamos casados y dispuestos a formar una familia. Así es como funciona en mi planeta -
La humana hizo una pausa, que a medida que se hizo más prolongada la llevó a dudar de su capacidad para explicarle correctamente las cosas al nourasiano. Al final, el silencio la hizo dudar incluso de la presencia de Aikka, así que alargó la mano y tomó la suya. Los dedos del nourasiano no tardaron en entrelazarse con los suyos, dándole a ambos una sensación de tranquilidad.
-De acuerdo-dijo él de pronto.
Instintivamente, Eva abrió más los ojos con la intención de mirarlo, pero sin ningún éxito.
-¿Qué?- fue lo único que logró decir. Estaba más que perpleja por su respuesta y Aikka lo supo de inmediato.
-Molly...- le dijo en un tono de reproche, como quien le habla a un niño pequeño- No voy a presionarte, quiero hacer las cosas a tu modo. Estoy dispuesto a hacer lo que sea y a esperar cuanto sea necesario con tal de estar contigo-
Eva sintió la sangre subirle hasta las mejillas a una velocidad peligrosa, casi se sintió mareada. Y por primera vez en lo que le pareció una vida entera, sonrió abiertamente. Antes había pensado en tratar de convencer a Aikka de que estaba equivocado, de que debería pensar mejor las cosas, en advertirle de la muy posible oposición de sus padres o Don Wei, de los problemas a los que debería enfrentarse por estar con ella; pensó en hablarle de todas las cosas importantes en las relaciones de las que la gente tanto se preocupa, pero de repente ya nada le pareció más importante que las palabras de Aikka.
El príncipe supo enseguida que había logrado su objetivo. Apretó la mano de su princesa de la Tierra, pero la soltó luego de un momento, para el desconcierto de ésta. La humana notó el repentino cambio en la atmósfera, y presintiendo la llegada inminente de un silencio incómodo, decidió preguntar lo primero que le vino a la mente.
-Y bien ¿dónde estamos?- podría jurar que había escuchado a Aikka suspirar con alivio, pero tal vez había sido por otra cosa.
-Estamos en la sala de meditación de la familia real- le respondió el nourasiano. Su voz mostraba un tono de orgullo muy peculiar- Por lo general no se le permite a los extranjeros entrar aquí, pero obtuve el permiso de mi padre. Realmente ansiaba mostrártela, Eva-
-Vaya...- la humana hizo una pausa, parpadeando repetidas veces. ¿Acaso había imaginado ese dejo particular de timidez en esa última frase?- Es un lindo gesto Aikka, pero creo que olvidas que estoy ciega-
El príncipe se rió por un momento, desconcertando a su acompañante; pero la melodía de la risa del joven hizo que la chica se calmara un poco. Por algún motivo, ese sonido en particular siempre lograba ese efecto en ella.
-No es la apariencia de la sala lo que quiero mostrarte- el tono grave que adquirió su voz con esa frase hizo que a Eva le diera un pequeño escalofrío- Quisiera intentar algo, si no te importa-
-Claro...supongo- respondió casi sin pensarlo.
Tras un momento de duda, el nourasiano sujetó las manos de la chica con una de las suyas, colocando la otra con suavidad en la nuca de la chica casi como evitando tocarla. Ante esto, el corazón de Eva pareció detenerse y cada uno de sus músculos se tensó casi dolorosamente. El moreno no pasó esta tensión por alto, pero la malinterpretó.
-Lo lamento- le dijo luego de un instante, retirando sus manos rápidamente. Siguió hablando a toda velocidad- Esta habitación canaliza la energía mental y la energía de las lunas, por eso se usa para la meditación. Pensé que tal vez era posible que pudiera conectar nuestras energías y podrías... Técnicamente, debería funcionar. Pensé que...-
-Espera...- lo interrumpió ella, pero la voz le falló y lo que salió fue más un murmullo que una palabra. Algo definitivamente andaba mal- Aikka, espera un momento-
-¿Qué ocurre?- preguntó éste, observando los dedos tibios de la humana que se habían posado en su brazo izquierdo.
-Eso debería preguntarlo yo- contestó ella-¿Qué te ocurre?
-No entiendo a qué te refieres, Molly-
-No pretendas que no sabes de lo que hablo-
Dirigió sus ojos hacia donde se imaginaba que estaba el nourasiano para mirarlo con severidad. Al ver esto, el nourasiano supo que estaba atrapado. Ambos sabían a lo que ella se refería; esa vacilación era muy impropia del joven, y era demasiado obvia como para no notarla. Pensó por un largo minuto, antes de atreverse a hablar.
-No quisiera ofenderte- le dijo simplemente. Esta vez fue su turno para poner a un lado su frustración, armarse de paciencia y continuar explicándole a la chica evidentemente confundida- No estoy seguro de cómo debería acercarme a ti, Molly. Lo último que quiero es que te sientas presionada por mí, pero no tengo idea de lo que puedo o no puedo hacer, ni siquiera sé si puedo...tocarte, sin que te incomode-
La pelirroja volvió a sentirse mareada, pero sospechaba que tenía que ver con su creciente sonrojo y la falta de sangre en el resto de su cuerpo. ¡Vaya que Aikka sabía sorprenderla! Sinceramente, el pobre chico se preocupaba de trivialidades, pero las cosas verdaderamente importantes las ignoraba o resolvía en un parpadeo. ¿Cómo era eso posible?
En lugar de decirle su respuesta, la joven colocó sus manos sobre el cuello del nourasiano, buscando su camino hasta su rostro. Cuando sus pulgares sintieron los bordes de la boca del príncipe, dejó de preocuparse definitivamente por matrimonios, amistades, confesiones, padres y compromisos. Se guió por sus manos hasta los labios del moreno, tocándolos con los suyos con deliberada lentitud. Él apenas le respondió, paralizado por la impresión.
Cuando se separó de él, lo sintió tomar aire profundamente. La pelirroja no pudo evitar sonreír para sí misma al saber que le había robado el aliento al nourasiano.
-Esto está bien, por ahora-
Él sonrió, también colocando sus manos a ambos lados del rostro de la muchacha. Sus frentes se tocaron y se quedaron inmóviles por largo tiempo. Mientras sus corazones pasaban de un ritmo desenfrenado a uno más apacible, se sumieron en la paz que les transmitía la presencia del otro. Durante esos instantes, la humana y el nourasiano descubrieron una de las delicias mejor reservadas de la vida: el saber que eran aceptados por otra persona exactamente como eran. Supieron entonces que podrían enfrentar cualquier cosa de allí en adelante, pues nunca más tendrían que hacerlo solos.
-Aikka- susurró Eva- Acabas de decir que en esta habitación podríamos conectar nuestras energías, o algo así ¿no? Acaso es...digo ¿es posible conectar también las mentes? –
El príncipe abrió los ojos lentamente, muy a su pesar. Miró a la chica sentada ante sí, percibiendo la curiosidad en su voz.
-Así es. ¿Por qué lo preguntas?-
-Porque creo que acabo de leerte el pensamiento- le respondió ella, con una sonrisa de medio lado que él no tardó en devolverle, satisfecho de haber logrado lo que se había propuesto.
Esa noche.
Mina observaba todo a su alrededor maravillada, al tiempo que era escoltada por un pequeño grupo de la guardia nourasiana, con Athan incluido. Admiraba cada detalle del palacio nourasiano, completamente ensimismada en su belleza.
O eso era lo que ella quería que todos pensaran.
Por supuesto que se había dado cuenta de que había más guardias de lo necesario escoltándola hasta el salón donde se realizaría el exorcismo. También estaba muy consciente de la expresión innecesariamente amenazadora de su guardián, así como del cosquilleo que la recorría de pies a cabeza al contacto con la piel del moreno de ojos violetas, cuando su brazo chocaba con el de ella; pero no permitiría que nadie lo notara.
Miraba hacia cualquier dirección, siempre que sus ojos no se cruzaran con los de Athan; porque cada vez que eso sucedía recordaba lo que había ocurrido hacía un par de horas, un suceso que todavía no lograba explicarse a sí misma.
No conseguía entender por qué diablos lo había besado en la frente, y justo después de agredirlo ¿qué sentido tenía eso? Y lo peor no había sido eso, que de por sí era bastante embarazoso, sino que el muchacho no le dirigió la palabra en un largo tiempo, durante el cual sus mejillas se tornaron varios tonos más oscuras hasta que gradualmente regresaron a su color moreno natural.
Intentó mantenerse alejada de él tanto como pudo, claro que no era algo fácil de lograr estando encerrada en una habitación con él. Eventualmente, el nourasiano volvió a hablarle, y tras varios intentos logró captar la atención de la humana. Pasaron la siguiente hora conversando (o mejor dicho, él hablaba y ella escuchaba) cualquier trivialidad que surgiera.
De alguna manera, justo cuando el tiempo se les estaba agotando, Athan comenzó a contarle sobre sus padres. Mina se mostró no sólo sorprendida sino también agradecida, por algún motivo que iba más allá de su comprensión. Tal vez al ser algo tan personal, sentía que debía agradecer ese obvio voto de confianza que le estaba dando.
El joven le contó que sus padres habían muerto en un enfrentamiento con los Crogs hacía algunos años, tras lo cual había sido adoptado y criado por Canaan, quien sorprendentemente había resultado ser un gran padre. Creció junto a Aikka y fueron prácticamente inseparables, aunque su relación tuvo que mantenerse dentro de lo que era "públicamente aceptable".
Poco después de esto, un guardia fornido de cabellos negros les anunció que ya estaba todo preparado para realizar el exorcismo.
Ahora que le faltaban pocos minutos para el ritual, Mina cayó en la cuenta de que estaba realmente nerviosa. No tenía idea de qué le harían a Eva, Kahli o a ella; qué podría suceder o siquiera qué debería esperar.
En lugar de concentrarse en esto, volvió a fijar su atención en el palacio nourasiano, esta vez con auténtico interés.
De acuerdo a lo que Athan le había comentado (con tanta pasión que no supo si estaba presumiendo o si era verdad), en ese lugar había residido la familia real, sus guardias, algunos nobles y los sirvientes durante ya casi 20 generaciones. Consistía de una bella y complicada red de espacios, utilizados para diversas tareas. Había sido ubicado entre el río Sehn (al sur), el lago de las lunas (al noreste) y el bosque a través del cual se llegaba a la ciudad sagrada de Dahl (al noroeste). Se encontraba rodeado de jardines exóticos y muros decorados, de diversas alturas y colores; cuya única entrada había sido colocada al sur, a un par de kilómetros del río Sehn.
Mina comprobó que su estructura era verdaderamente confusa, e ingeniosa, a medida que caminaba. Al principio se encontraban los jardines reales, luego de éstos se hallaba la primera planta general del palacio, que contenía el recibidor y el salón principal. A partir de ese punto, todo estaba distribuido entre las múltiples torres, que ocasionalmente eran conectadas a través de alargados pasillos. Todo un laberinto. Sin embargo, en la tercera planta todas las torres se volvían a conectar, casi por arte de magia. Allí se ubicaba el salón de eventos principal y su pequeño recibidor. La noche anterior, en ese mismo lugar, se había celebrado el final del ciclo lunar del príncipe Aikka y aparentemente ahí era a donde se dirigían para realizar el exorcismo.
Repentinamente, un suceso trascendental sacó a Mina de sus pensamientos. Sus músculos se contrajeron y su expresión pasó de apacible a sorprendida en sólo un parpadeo. Las manos le temblaron, a medida que su pulso aumentaba radicalmente.
Lo único que se requirió para lograr esta reacción en la que era normalmente una joven decidida y segura de sí misma fue el choque de su mano distraída con la Athan. Ni siquiera había notado lo cerca que estaban, rodeados por un grupo de casi 7 guardias. Prácticamente los habían acorralado uno junto al otro. Por un momento se preguntó si no lo habrían hecho a propósito.
Fingiendo naturalidad, Mina se pasó las manos por el largo cabello, deseando tener algo con qué amarrárselo. Comenzaba a hacer algo de calor.
La humana comprendió casi de inmediato que su reacción poco tenía que ver con el nourasiano; tan sólo le había recordado al único chico con el que alguna vez salió, teniendo 14 años. El muy bastardo había tratado de manosearla al final de la cita, sujetándola de las manos; gracias a Dios, su padre había salido en ese momento a ayudarla y casi desolló vivo al chico. Desde entonces, se había negado a volver a tener ese tipo de contacto con ningún otro hombre. Hasta ahora.
La mano del joven volvió a chocar con la de ella, una vez, dos, tres veces... No sabía si era intencional o si era un mero accidente y ella estaba exagerando las cosas.
"Por favor, este tipo no tendría el valor de hacerme lo mismo. ¿En qué estás pensando, Mina?" se reprochó a sí misma, sintiendo cómo sus mejillas se coloraban más que nunca en su vida.
Los siguientes minutos los dedicó a seguir evitando el contacto visual con el nourasiano y a fingir que estaba fascinada con las decoraciones de los muros del palacio; aunque bien sabía ella que su actuación probablemente ya no convencía a nadie.
Repentinamente uno de los guardias alzó la voz para anunciar que sólo debían atravesar un pasillo más para llegar a su destino. En ese preciso momento, la mano de Athan salió disparada al encuentro de la suya, como si hubiera tomado la decisión de hacerlo en el último segundo.
El brazo de Mina se tensó hasta lo imposible y la recorrió un escalofrío casi violento. Por un largo minuto no supo qué hacer y, para variar, se sintió un poco afortunada al estar muda, pues no estaba en la obligación de decir nada, e incluso si pudiera, no quería ni se creía capaz de hablar.
Los guardias que los escoltaban siguieron caminando, sin enterarse de lo que ocurría y enfocados en mantener un círculo perfecto alrededor de la humana y el hijo del maestro Canaan.
La chica de cabellos negros se impresionó al notar que no estaba enojada con el nourasiano por su atrevimiento; apenas ayer se habían conocido, lo lógico era que estuviera molesta ¿cierto? En cambio, sus piernas, sus manos, su rostro, toda ella se sentía como si estuviera hecha de gelatina. Por un breve instante tuvo la impresión de que estaba flotando.
Finalmente, el sentido común tomó control de ella y trató de zafarse del tacto del moreno; pero comprendió de inmediato que Athan no tenía intenciones de permitírselo. Sus dedos siguieron sujetando los suyos gentil pero firmemente; no había manera de que la soltara. Este impedimento también debió molestarla, pero no encontró las fuerzas en sí misma para hacerlo. Así que simplemente se dio por vencida, atreviéndose incluso a apretar los dedos del moreno tal y como él hacía con los suyos.
Mina se asustó, sintió verdadero temor al darse cuenta de que por primera vez en su vida se estaba dejando llevar por otra persona; aunque era una idea que había criticado y rechazado por mucho tiempo. Hacía varios años que había decidido ir por su propio camino, sin dejar que nada ni nadie la influenciaran en sus decisiones, que siempre se valdría por sí misma. ¿Por qué ahora todo eso parecía no tener sentido para ella? ¿Qué rayos le pasaba con este nourasiano que la hacía perder el control tan fácilmente? ¿Cómo era posible que la hiciera dudar de todos esos principios que había defendido por tanto tiempo, y peor aún, sin darle la menor importancia?
En ese mismo instante, la humana decidió que necesitaba un consejo, necesitaba ayuda. Lanzando una fugaz mirada a su mano unida a la de Athan, Mina pensó que tendría que hablar con Eva y Kahli, así el exorcismo saliera bien o mal, porque si el tal Canaletto no la mataba durante el ritual, sus nervios y el golpeteo agitado de su corazón dentro de su pecho seguro que acabarían con ella.
Durante el resto del trayecto, hizo varios intentos fallidos por mirar a Athan a la cara, pero a medida que avanzaban se sentía más insegura y menos capaz de enfrentarse a la mirada de su guardián. Sentía curiosidad por saber cuál era la expresión de su cara. Lo único que logró fue percatarse de que él no la estaba mirando, lo cual era todo un alivio. No sabía si resistiría sentirse observada por él otra vez. Pero también resultó ser una decepción, porque por algún motivo deseaba que él la mirara primero; quizás así ella encontraría la fortaleza para mirarlo. ¿Y por qué rayos quería mirarlo?
Finalmente el grupo se detuvo ante una enorme puerta doble, vigilada por 2 guardias altos y corpulentos. Uno de ellos se acercó a Athan y le dijo algo en un dialecto incomprensible que Mina sólo pudo asumir que era la lengua nourasiana. Luego de una corta conversación, la humana fue guiada por su guardián y el otro hombre hacia el interior de una habitación medianamente pequeña.
No pudo detallarla bien, porque la llevaron con bastante prisa; apenas logró distinguir a Jordan y el príncipe Aikka sentados en un rincón, ambos con la mirada fija en ella. Le pareció un poco extraño que estuvieran sentados en el suelo, considerando sus posiciones sociales y el hecho de que había varias sillas disponibles en la habitación.
-Por aquí, Lady Mina-
La humana se dio la vuelta sin pensarlo, encontrándose con el rostro del guardia de la entrada. Éste le hizo un gesto con la mano, indicándole algo a su lado. Fue entonces que Mina se percató de que Aikka y Jordan no estaban mirándola a ella, sino a la puerta de color vino que estaba detrás de ella. Seguramente allí ya se encontraban Eva y Kahli, preparándose para el exorcismo.
La chica hizo ademán de seguir al guardia, quien abrió la puerta y la sostuvo esperando a que ella entrara; pero las fuerzas le fallaron. Sintió como si le hubiesen robado el aliento y no quería moverse de donde estaba, por nada del mundo; porque sabía que a partir del momento en que cruzara esa puerta, ya no habría marcha atrás ¿Qué pasaría si no regresaba? ¿Y si algo verdaderamente salía mal con el ritual?
Fue entonces que notó que ya no sentía los dedos de Athan entre los suyos y le resultó una sensación muy desagradable. ¿En qué momento la había soltado?
Olvidando las razones por las que antes había evitado sus ojos, Mina buscó a su guardián. Lo encontró un poco más lejos de lo que esperaba, a varios pasos distancia. Se atrevió a lanzarle una mirada de inseguridad que él le devolvió, claramente a él tampoco le agradaba estar separado de ella, pero debía hacerlo, tenía que hacerlo.
De alguna manera, esta idea le infundió el valor que necesitaba para hacer que sus piernas se movieran, y con tediosa lentitud Mina se obligó a entrar al salón de eventos.
Athan se quedó de pie ante la puerta por un largo rato, completamente inmóvil, sin saber que tanto el avatar como el príncipe Aikka habían hecho exactamente lo mismo al llegar a ese lugar.
Tras varios minutos el joven nourasiano se decidió a acercarse donde estaban los otros 2 muchachos. Se sentó al lado de Aikka y por lo que pareció una vida entera, estuvieron envueltos en un silencio absoluto; los ojos celestes, dorados y violetas clavados en la puerta de color vino tras la que habían desaparecido sus acompañantes. Pero bien sabían ellos que pronto volverían a estar con ellas, aunque no fuera en las circunstancias más agradables.
Sin previo aviso, un suspiro casi angustiado de parte del avatar los sacó a todos de su ensimismamiento.
Jordan, quien había sido el primero en llegar a ese lugar, miró al par de nourasianos sentados a su derecha, deteniéndose un momento para estudiar al joven guardián de cabello largo y ojos violetas. No recordaba haberlo visto antes. ¿Quién era? Aunque, si había entrado con Mina, entonces seguramente era su guardián.
Era muy extraño que esos ojos le recordaran a los de Mina. Por suerte, no parecían tener ese brillo maligno que poseían los de su amiga.
"¡Ah, claro! El chico que se sentó con ella en la enfermería" recordó.
Volvió a dirigir la mirada hacia la puerta tras la que estaban las chicas, y a esto le siguió más silencio. A medida que pasaban los minutos, se le hizo más difícil enfocarse en la puerta, tan sólo mirarla lo ponía nervioso.
En ese momento, Jordan decidió que ya estaba cansado del silencio, era suficiente.
-Creo que aún no nos han presentado- comentó casualmente a Athan, mientras le extendía una mano en un gesto amistoso. El joven guardián ni siquiera parpadeó.
En lugar de ofenderse por la falta total de atención, el avatar le lanzó una mirada deliberada a Aikka, quien también había conseguido apartar sus ojos de la puerta color vino. El príncipe lo miró un momento y vio cómo el humano le señalaba a Athan con un ligero movimiento de la cabeza. El pobre parecía más preocupado que ellos 2 juntos.
El moreno tuvo que contener una sonrisa. Hacía un año, ese comentario lo habría tomado como prueba de la inmadurez de Jordan para reconocer lo grave de la situación. No era momento para conversar. Probablemente le habría contestado con algún comentario deliberadamente despectivo para provocarlo; pero ahora las cosas eran diferentes. De alguna forma, al organizar juntos parte de la nueva carrera de Oban, y la sorpresa para Eva, Aikka había logrado comprender un poco mejor al joven avatar; sabía que lo había juzgado mal durante la primera carrera de Oban.
No eran los mejores amigos, quizás nunca serían amigos, pero ciertamente se sentía más cómodo conversando con él que antes, y sin duda lo respetaba más (cosa que nada tenía que ver con que ahora fuera el avatar). Por todo eso, en ese instante le fue sencillo entender el origen del comentario de Jordan y ponerse de su lado automáticamente, aunque no le encantara estar de acuerdo con él.
Simplemente estaba tratando de aliviar la tensión creciente en la habitación donde estaban. Todos sabían que tras la dichosa puerta color vino estaba dando comienzo el exorcismo de las chicas, se estaban haciendo las preparaciones, y ellos serían llamados cuando fuera oportuno. El estar nerviosos o preocupados, o asustados como nunca en sus vidas, no iba a ayudar en nada.
-Athan- el príncipe llamó a su amigo, con voz firme, casi autoritaria.
La respuesta fue inmediata. Athan volteó a verlo, atento, como si esperara una orden. Quizás fuera producto de su entrenamiento como guardián.
-Este hombre es el avatar, el humano que ganó la Gran carrera de Oban de hace un año- le dijo con total calma.
Por un momento, su amigo de la infancia pareció confundido, luego hasta horrorizado al procesar lo que Aikka le acababa de decir. Miró al humano, que tenía las piernas cruzadas y estaba recostado de la misma pared en la que él descansaba. Su mente no supo si creer en las palabras de Aikka, ese hombre de túnica que estaba sentado tan tranquilamente en el suelo no podía ser su eminencia, el avatar, amo y señor de todos los poderes de la galaxia, actual organizador de la Gran carrera de Oban. ¿O sí lo era? Debía serlo, Aikka nunca había sido un mentiroso.
Sin pensárselo 2 veces, Athan bajó la cabeza en una pequeña reverencia. Se mantuvo inmóvil, ahora avergonzado por no haber mostrado el debido respeto hacia aquella figura tan importante, como se lo habían enseñado desde que era un niño.
-Jordan, este es Athan, el tercero de los líderes de la guardia real nourasiana- continuó Aikka, con ese mismo tono casual de antes. ¿Acaso acababa de llamar al avatar por su nombre? Se preguntaba Athan. ¿¡Había perdido la cabeza!
-Puedes llamarme Jordan. Mucho gusto- la mano del humano apareció justo frente a su cara, tal como antes. Athan parpadeó un par de veces y levantó la cabeza lentamente. No sabía si ese gesto significaba que le estaba permitido mirarlo.
Pasaron unos segundos, y el avatar seguía con la mano extendida hacia él. No lo entendía ¿qué esperaba que hiciera? Por pura curiosidad, se le ocurrió levantar el brazo hacia el humano. Al momento, éste le dio un apretón en la mano, la sacudió un poco y la soltó. El joven de ojos violetas no supo muy bien qué había pasado, pero a juzgar por la expresión de satisfacción del avatar, supuso que debió haber hecho algo correcto. Finalmente, pensó que quizás ese gesto era un saludo típico de la Tierra.
-Entonces ¿qué haces aquí, Athan?-
Al susodicho le pareció extraño que el humano lo llamara por su nombre, sin rodeos; pero le sorprendió mucho más que le dirigiera la palabra como si nada.
Antes de responder, dirigió la mirada hacia Aikka con el rostro marcado por las dudas. Éste casi sintió pena por su amigo, sabía cómo debía sentirse. En los últimos meses prácticamente no se habían visto así que nunca tuvo ocasión de advertirle sobre la inusual personalidad del avatar. Recordaba que en su momento, él también se había contrariado al ser tratado tan directa e informalmente por el humano.
Sin siquiera darle oportunidad de formar alguna palabra, Jordan lo interrumpió:
-¿Estás aquí por Mina?-
-Así es, Eminencia- respondió Athan. Lo hizo tan rápido y con tanta determinación que el humano pasó por alto que lo había llamado "eminencia", ese título pomposo que detestaba.- ¿He de suponer que usted es el guardián de su alteza, Kahli?-
-Tú lo has dicho- hizo una pequeña pausa para examinar al nourasiano- Así que te decidiste por Mina ¿eh? ¿Sabes que será todo un reto?-
-Estoy dispuesto a hacer lo que sea para que ella me ame- respondió Athan, sin vergüenza ni duda en la voz, aunque un suave rubor ya se había extendido por su cara. Al verlo, Jordan tuvo que admitirse a sí mismo que nunca había visto a nadie tan decidido en su vida. Realmente esperaba que Mina tuviera compasión y se diera cuenta pronto de lo que sentía el pobre tonto enamorado, porque era obvio que no tenía ni idea.
-Sí, entiendo lo que dices. Yo pienso igual-
-Se dará cuenta de que su alteza Kahli también representa, como usted dice, todo un reto- trató de advertirle al avatar.
-Y como tú dices, estoy dispuesto a hacer lo que sea para superar ese reto y preferiblemente quedármelo-
Sólo hizo falta este breve intercambio de palabras para que ambos entendieran que los motivos que los llevaron a esa habitación eran exactamente los mismos. Jordan sintió inmediatamente una gran simpatía por el muchacho, y a Athan le pasó lo mismo.
El joven de cabello bicolor no pudo evitar estirar el brazo, prácticamente rozando la nariz de Aikka, para darle un apretón amistoso en el hombro al otro nourasiano. En ese momento decidió que cualquiera que tuviera el valor de lidiar con Mina, sin morir en el intento, podría ser su amigo. No le cabía duda de que el chico ya tenía al menos una pequeña idea de lo terrible del carácter de la humana, así que debía saber en qué se estaba metiendo... ¿O quizás no? ¿Y si no era así?
"Pobre tonto, no sabe lo que le espera al lado de esa mujer" pensó.
Un movimiento repentino los sacó de sus pensamientos. Fue demasiado brusco como para que alguno supiera al primer intento cuál era la causa, pero estaba claro de dónde había provenido. Aikka se había levantado del suelo, apartando sin ningún cuidado el brazo de Jordan y colocándose justo frente a éste con expresión furiosa, violenta.
El avatar ni tuvo tiempo de preguntarse qué diablos había pasado cuando el príncipe comenzó a acusarlo, con veneno en cada palabra:
-¿¡Qué es lo que acabas de decir!-
Jordan sólo pudo abrir los ojos desmesuradamente cuando Aikka le sujetó un lado de la túnica, casi como si se la fuera a romper de un tirón. No reaccionó por un largo minuto mientras el nourasiano seguía halándole la ropa y subiendo cada vez más su tono de voz, hasta que casi estaba gritando. Finalmente se puso en guardia y se levantó, al menos para estar al mismo nivel de Aikka, pero la confusión no lo dejó procesar bien todo lo que el tipo le estaba diciendo. Sin embargo pudo notar que Athan se había levantado también.
-¡Eres un...! ¿Cómo te atreves a acercarte a mi hermana? ¿Y hablar así de ella? ¡Mi hermana! Te juro por los creadores que si le llegas a poner la mano encima...- siguió reclamándole el nourasiano de ojos azules. Esta última frase fue lo que hizo que Jordan entendiera exactamente qué era lo que estaba pasando, y se sintió un poco avergonzado por su descuido.
Con todo lo que estaba sucediendo había olvidado que no debía admitir su afecto por Kahli, al menos por ahora. Ambos habían llegado al acuerdo de que luego del exorcismo hablarían con los padres de Kahli para explicarles la situación, y sólo entonces harían pública su relación. Estaba seguro de que ella lo mataría cuando se enterara de que había sido imprudente y que ahora su hermano sabía lo que estaba pasando. Quizás no había dicho directamente que la quería, pero en su corta conversación con Athan había quedado bastante claro.
Mientras pensaba todo esto Aikka siguió gritándole toda clase de insultos, sin llegar a maldecir ni ser grosero, lo cual era muy impresionante. Jordan dejó que lo zarandeara a gusto un rato, porque en cuanto supo por qué el príncipe estaba tan molesto, no pudo encontrar razones para reprochárselo o impedirle ese despliegue de violencia. Él también tenía una hermana, y estaba completamente seguro de que si en el futuro algún tipo quisiera acercarse a Lily, su Lily, reaccionaría de la misma manera, o incluso peor.
-¿Cómo se te ocurre? Si no fuera porque está Athan aquí, ya te hubiera... ¿¡Qué clase de estupideces le dijiste para convencerla, eh!-
-Aikka, viejo, cálmate un poco ¿está bien?- finalmente Jordan optó por comenzar a defenderse. Hizo el intento de soltarse del agarre del nourasiano pero al parecer tenía mucha más fuerza de la que aparentaba. Recordó brevemente el corto enfrentamiento que tuvieron en Alwas hacía tiempo. Seguramente ahora era más fuerte que en aquella ocasión.
-¡Claro que no está bien, Jordan! En cuanto esto termine...-
-A ver príncipe, sólo escúchame un momento-
-No me imagino qué tonterías le habrás... Si llego a enterarme de que le hiciste algo, no vas a salir de Nourasia entero-
-¡Hey! Tú escúchame a mí, ahora- luego de todo esto, por fin pudo soltarse, gracias a la ayuda de Athan. El guardia había comprendido que si Aikka seguía así, podría hacer algo drástico, por lo que lo había sujetado por los brazos hasta que soltó al avatar. El joven de ojos violetas se alejó inmediatamente, conocía demasiado bien la ira de su amigo y no quería involucrarse más de lo necesario- Yo no le he hecho nada a tu hermana y jamás me atrevería a engañarla, o ponerle un dedo encima sin su consentimiento. ¿Quién demonios me crees?-
El humano se detuvo apenas unos segundos para observar la reacción del nourasiano. Por suerte sus facciones se habían relajado un poco, pero sólo un poco; al menos ya no estaba gritándole. En cambio, sus nudillos se estaban poniendo pálidos de tanto que los estaba apretando.
-No voy a permitir que te acerques a ella- le aseguró en un tono un poco más calmado, pero con igual cantidad de veneno que antes.
-Mira Aikka, Kahli ya está grandecita y tomó su decisión. Mientras ella me quiera aquí, no me voy a apartar, no importa lo que tú o quien sea hagan ¿te queda claro?- el avatar cruzó los brazos en un gesto decisivo.
No parecía que el príncipe fuera a ceder en lo más mínimo, pues se mantuvo en su posición por largo rato. Athan no sabía qué más hacer, lo último que quería era tener que separarlos si empezaban a pelear.
-Sólo la harás sufrir. El avatar tiene una vida muy complicada, lo sabes mejor que nadie. Eva me ha dicho que hubo ocasiones en las que no pudiste visitarla por semanas, simplemente te esfumabas. ¿Le vas a hacer lo mismo a mi hermana?- muy bien, Jordan tenía que admitirse a sí mismo que eso le había dolido.
-Estoy muy consciente de eso, y ella también. Lo resolveremos juntos-
Otra pausa le siguió a este intercambio de palabras. Poco a poco, Jordan pudo observar cómo Aikka bajaba la guardia.
-Escúchame, tú conociste a Lily en la Tierra. Entiendo bien cómo te sientes, sé que quieres proteger a tu hermana. Créeme, yo haría lo mismo que tú si alguien se le acercara a Lily. Pero no voy a permitir que alejes a Kahli de mí ni que me acuses de hacerle una idiotez. Y si alguna vez le hago daño, tendrás todo el derecho de patearme el trasero ¿está bien?-
En ese instante, la puerta de color vino se abrió.
Los 3 muchachos voltearon en esa dirección inmediatamente. Detrás de la puerta estaba Serena, con su piel incluso más gris que antes, y sus ojos rosados más descoloridos; sin embargo se veía decidida y fuerte, aunque su apariencia delicada dijera todo lo contrario. La mujer supo enseguida que había un conflicto en esa habitación, pero no le prestó atención. Claramente no era tan importante como lo que debían hacer ahora.
-Ya es hora- dijo simplemente y desapareció, dejando la puerta entreabierta para que ellos pasaran.
Aikka y Jordan volvieron a mirarse por un momento, mientras Athan se apartaba y entraba en la otra habitación sin vacilar.
-¿Realmente piensas que no la quiero? ¿Por qué crees que estoy aquí?- fue lo último que dijo el humano antes de hacerse a un lado y dirigirse a la puerta color vino.
Aikka se quedó donde estaba, sin moverse, ponderando lo que había dicho el avatar. Dejó de apretar los puños y relajó un poco su espalda, que de tanta tensión ya comenzaba a dolerle. Nunca se había sentido tan impotente en su vida, pero tenía que admitir que todo lo que había dicho Jordan tenía sentido, no lo podía negar. Si no fuera porque lo conocía lo suficiente como para saber que no mentía, nunca se hubiera calmado tan rápido. Parecía que su antigua rivalidad había resurgido justo cuando comenzaba a desvanecerse, pero esto ya era un nivel completamente diferente; así que no sería tan fácil resolver ese asunto.
-Aún no estoy de acuerdo- exclamó el príncipe, acercándose a la puerta. El humano le dirigió una mirada por el rabillo del ojo- Por ahora lo dejaremos así, pero te estaré vigilando-
Un poco aliviado, Jordan dejó escapar un suspiro y se atrevió a sonreír, y sin más preámbulos entró en la habitación donde se estaba realizando el exorcismo, con Aikka justo detrás suyo.
...
Eva tenía que admitirlo, estaba aterrada.
Le aterraban los gritos y ruidos que escuchaba a su alrededor, le aterraba el frío penetrante que sentía en las venas, le aterraba sentirse tan indefensa y aislada en ese pandemónium, le aterraba todo lo que estaba ocurriendo en ese momento; pero más que nada le aterrorizaba el hecho de que el exorcismo casi había terminado y aún no podía ver nada.
Se llevó las manos a los oídos para tratar de sofocar esos ruidos espeluznantes y se encorvó tanto como pudo para esconder su cabeza entre sus rodillas. No tenía idea de lo que estaba pasando, únicamente tenía la certeza de que Serena estaba luchando contra Canaleto, estaba tratando de expulsarlo de los cuerpos de Kahli, Mina y el suyo.
De pronto, sintió una mano posarse en su hombro con firmeza y el corazón le dio un vuelco. Recordó entonces que Aikka había estado a su lado todo ese tiempo, pero como tenía prohibido tocarla sin permiso durante el ritual, había sido muy fácil olvidarse de su presencia. Él junto con Jordan y Athan habían sido convocados al exorcismo por Serena, tan sólo unos minutos después de haber comenzado el ritual.
Aparentemente habían llegado a un acuerdo con la extraña mujer poco antes de que cada uno se fuera con su protegida.
Serena les había explicado que para poder liberarlas de Canaleto tendría que usar una cantidad asombrosa de energía espiritual, dado el grado de poder del demonio. Requería de tanta energía que tendría que usar una buena parte (casi arriesgada) de la de las chicas y otro poco de la suya; sin embargo, no era recomendable que ellas 3 se debilitaran tanto o Canaleto podría volver a tomar el control, por lo que se requería de energía extra para cada una.
Finalmente decidió que lo más seguro sería ligar la energía espiritual de cada una con la de su guardián y así utilizar también la de ellos. Esto implicaría que ninguno podría estar separado de su protegida durante varias horas, quizás hasta un par de días, hasta que el lazo se desvaneciera, de lo contrario ambas partes podrían debilitarse e incluso enfermar. Y esta era una responsabilidad que los chicos habían aceptado gustosamente.
Sabiendo que Eva, Mina y Kahli se negarían rotundamente siquiera a que ellos estuvieran en la misma habitación durante el exorcismo (y así fue, una vez les fue revelado) Serena y los muchachos decidieron guardar el secreto hasta el mismo momento del ritual. ¿Pero quién podría culpar a las chicas por negarse? Las 3 estaban muy conscientes de los papeles tan importantes que representaban sus respectivos guardianes, y la mera idea de que algo saliera mal y uno de ellos fuera poseído les daba escalofríos; podría ser catastrófico. Bien sabía Kahli que si eso ocurría, al usar el cuerpo de Jordan, Canaletto tendría de nuevo los poderes ilimitados del avatar. Mina no necesitaba que le explicaran que si el desafortunado era Athan, Canaletto podría derrumbar todo el sistema de seguridad de la guardia nourasiana; y por su parte, para Eva estaba más que claro que si Aikka era poseído, Nourasia podría quedarse sin heredero al trono, y sin competidor.
Pero de alguna manera Serena las había convencido de que todo iría bien.
Un ligero apretón en su hombro derecho le recordó a Eva que Aikka seguía allí, probablemente detrás de ella, pues ni de eso estaba segura.
Al llegar, luego de que Serena les explicara su decisión de ligar sus energías a las de sus guardianes, cada una había sido colocada en una esquina del salón de festejos, tan lejos una de la otra como fuera posible. Seguidamente, la mujer de piel grisácea se había dedicado a recitar palabras sin sentido por un largo tiempo, para luego sumirse en un silencio profundo. Después de eso, los muchachos habían sido convocados y el ritual comenzó. Apenas unos segundos después, habían comenzado los gritos.
No tenía idea de por qué había gritos, apenas si logró distinguir cómo se habían originado. Primero fue Kahli, quien al parecer se había desmayado para luego comenzar a luchar contra Jordan al mismo tiempo que gritaba sin cesar. Por lo que había escuchado decir a Serena, Canaleto trataba de resistirse a salir de su cuerpo y por eso intentaba atacar a su guardián, la fuente de la energía que lo expulsaría. Como era de esperarse, Jordan logró inmovilizarla pero ella seguía gritando. Eventualmente, él también había comenzado a gritar, como si algo lo estuviera lastimando.
Luego fue el turno de Mina, quien comenzó a gritar palabras ininteligibles que sonaban como insultos en otro idioma, sonidos extraños y desagradables. Athan también tuvo que inmovilizar a su protegida. Tan sólo unos momentos después, él también empezó a gruñir, se negaba a gritar.
Y ahora, era el turno de Eva. Lo supo en el instante en que Aikka tocó su hombro.
Apretó los párpados y su cuerpo se tensó por completo, esperando lo peor. Si Canaleto aparecía en su mente, estaba decidida a luchar, no quería atacar a Aikka como habían hecho Kahli y Mina con sus guardianes. Por un largo tiempo esperó que algo pasara, notando que estaba temblando de miedo.
Pero no sintió nada en lo absoluto.
Pasado un minuto, Eva se atrevió a abrir los ojos, sin tener muchas esperanzas de poder ver. Por eso se sorprendió tanto cuando notó que comenzaba a distinguir la habitación, que cada vez se hacía más nítida. ¿Cómo era posible? El corazón le dio un vuelco tremendo.
No puso mucho empeño en pensar en esto y trató de enfocar mejor. Lentamente logró distinguir la figura de Aikka a su lado, que la miraba extrañado; al verlo le sonrió pero él no hizo lo mismo. Tampoco puso atención a esto y siguió paseando la mirada a su alrededor, feliz de volver a ver. Pudo ver perfectamente a Kahli, a quien Jordan tenía sujeta por ambos brazos y la cintura, aunque ella seguía dándole pelea pues no dejaba de moverse y de tratar de golpearlo, patearlo o lo que fuera. Luego miró a Mina, que estaba a varios metros a su izquierda. Athan la tenía acorralada contra una pared, con ambas muñecas por encima de su cabeza. Ella también seguía resistiéndose.
Por extraño que pareciera, Eva se sintió feliz, incluso dejó escapar una risita. Se alegró de poder ver al fin, aunque fuera bajo esas circunstancias, pues realmente había llegado a temer que no podría ver de nuevo. Volvió a dirigir la mirada a Aikka, mas éste se negó a mirarla, le estaba diciendo algo en la lengua nourasiana a Serena con un tono de urgencia.
No fue sino hasta ese momento que Eva se tomó la molestia de tratar de fijarse en el par de figuras que estaban en el centro de la habitación. Pudo ver fácilmente a Serena, era difícil que esos ojos rosados en contraste con su piel tan particular pasaran desapercibidos. No obstante, no lograba ver muy bien a la persona que estaba a su lado, a quien ella tenía sujeta por las piernas y los brazos.
¿Quién era? Le parecía familiar. ¿Acaso sería Mark? No sabía que él fuera a estar en el ritual, aunque no le extrañaba pues técnicamente él había sido la fuente.
Parpadeó unas cuantas veces y logró ver mejor su contextura. Era demasiado alto para ser Mark, y sus hombros un poco más anchos. Además, Mark no tenía el cabello negro sino castaño. O al menos creía que era negro porque por mucho que parpadeara no conseguía que desaparecieran unas líneas blancas que veía alrededor de la cabeza de esa persona, que distorsionaban la imagen. A medida que lo observaba más, se dio cuenta de que las líneas no se iban, permanecían allí como si fueran parte de su cabello. Parpadeó varias veces, intentando ver mejor pero finalmente llegó a la conclusión de que esas líneas eran más bien parte del cabello de la persona, como canas, las canas más amplias que hubiese visto en su vida. ¿Pero quién rayos...?
-¡Papá!- gritó Eva al darse cuenta de quién era en realidad.
De pronto pudo verlo a la perfección. Su padre estaba en el centro de la habitación, atado de manos y con las piernas sujetas por Serena, quien seguía recitando un hechizo o lo que fuera, a pesar de que el hombre claramente sentía un inmenso dolor. Estaba gritando más que nadie, y se veía terrible, estaba sucio y obviamente deshidratado.
Sin pensárselo Eva se levantó de donde estaba, no le importaba interrumpir el ritual, su padre la necesitaba. Inmediatamente Aikka la sujetó, con más fuerza de la necesaria pues casi la hizo caer al suelo. Luego de darle otro tirón que efectivamente la hizo perder el equilibrio, la sujetó por las manos, obligándola a tener los brazos tras la espalda.
-¡Déjame ir! Mi papá está herido ¿no lo ves?- le suplicó. El príncipe simplemente la sujetó con más fuerza y la sentó en el suelo, acercándola a él- ¡Te digo que me dejes! ¡Suéltame ya mismo, Aikka! ¡Aikka!-
Este último grito casi le desgarró la garganta. Sin darle importancia, Eva siguió tratando de zafarse de Aikka, pero él se negaba rotundamente a dejarla. Nunca la había tratado de esa forma, estaba segura de que le dejaría marcas en los brazos si seguía sujetándola así. Desesperada, la humana miró de nuevo en dirección a su padre, viéndolo más pálido cada segundo. Trató de patear, girar su torso, mover la cabeza, golpear con los codos, lo que fuera que lograra que el nourasiano la soltara. Nada funcionó.
Cuando la apresó con aún más fuerza, Eva giró la cabeza y le dirigió una mirada cargada de rabia.
Su expresión se desvaneció cuando se dio cuenta de que de nuevo lo estaba viendo borroso, el rostro del nourasiano, la habitación, su padre, Kahli, Jordan, Mina, Athan y Serena, todo se distorsionó de repente.
Entonces sintió como si fuera a llorar. Las lágrimas comenzaron a acumularse en sus ojos por segunda vez ese día, sólo que éstas lágrimas ardían en sus ojos. Eva gritó, asustada, dolorida. Las lágrimas se sentían como lava ardiendo, y a medida que resbalaban por su rostro, el dolor aumentaba. Gritó más y más, sin poder hacer otra cosa. Ahora intentó soltarse con todavía más ahínco, obteniendo los mismos resultados. Cada vez que parpadeaba, el escozor se hacía peor, sentía que se le iban a salir los ojos de sus órbitas, si es que no se habían derretido ya. Hubiera preferido que se salieran para no tener que sentir más dolor.
Justo mientras pensaba esto, el dolor pareció disminuir por un segundo. Le pareció una ilusión, porque el ardor volvió más fuerte aún. Impotente, siguió moviéndose, chillando, pateando, golpeando todo lo que podía, el suelo, la pared que sabía que estaba detrás de ella, el pecho de Aikka, incluso a sí misma. No sabía ni por qué lo hacía. Pensó que quizás el dolor la había hecho perder la cabeza.
Entonces el ardor volvió a reducirse. Ya no era tan terriblemente insoportable, pero sin duda seguía siendo desesperante. Y se volvió aún peor cuando escuchó a Aikka gritar en su oído, tal como ella había hecho. Sintió que la soltaba, pero ya no halló fuerzas en sí para intentar moverse. Nunca en la vida se había sentido tan débil.
Fue cuando comprendió que en realidad parte de la maldición se había transferido a Aikka y que él estaba sintiendo el mismo dolor que ella. ¡Por eso todos gritaban! Todos sentían dolor, incluso su padre, pero ¿por qué él también? Él no tenía nada que ver en ese asunto. Justo entonces se dio cuenta de que no lo había visto desde su discusión, y estaba segura de que él no estuvo en la enfermería esa tarde. ¿Por qué? ¿Qué había pasado? ¿Y cómo no se había dado cuenta de su ausencia?
Quiso levantarse, acercarse a su padre para examinarlo, quería preguntar qué diablos hacía él ahí, llevarlo a la enfermería para que lo atendieran. Intentó ponerse en pie pero todo su rostro le dolía, tanto que no podía coordinar bien el movimiento del resto de su cuerpo; varias veces trató de caminar pero era inútil.
Decidió esperar un rato más, resistir tanto como pudiera, porque sabía que pronto todo terminaría, el dolor se iba poco a poco de su cuerpo y recobraba la fuerza paulatinamente, ya casi no escuchaba los gritos de Mina ni Kahli. Le inquietaba que a medida que pasaba el tiempo, ni sus guardianes ni su padre dejaron de gritar, hasta parecía que sentían más dolor aún. Poco a poco fue recuperando la vista.
Cuando el ardor no era más que una molestia, Eva volvió a intentar levantarse. Tuvo que apoyarse en la pared, en la que Aikka estaba recostado. El pobre se estaba retorciendo en el suelo y se veía más pálido que nunca, su color casi se acercaba al de la piel de Mina, que apenas era un poco más oscuro que el de Eva.
Se sintió dividida al ver a Aikka sufriendo y a su padre, al otro lado, en un estado similar. Le faltaban manos, energía y recursos para ayudarlos a ambos.
Por suerte para ella, antes de que tuviera que elegir, todo había terminado.
Para todos fue como si se hubieran olvidado de respirar y se estuvieran asfixiando. Quienes permanecían en pie cayeron al suelo, tomando una bocanada de aire como si despertaran de una pesadilla; habían perdido la mayoría de su energía. Los que estaban en el suelo comenzaron a temblar sin control, respirando con dificultad.
La habitación quedó en un silencio absoluto.
Por una eternidad, nadie se movió, nadie habló, sólo se limitaban a respirar mientras las fuerzas volvían a ellos.
Sin haberse recuperado del todo, Eva salió al encuentro de su padre, que parecía inconsciente. Las rodillas le fallaban, por lo que cayó al suelo repetidas veces, pero estaba decidida a llegar al centro de la habitación. De pronto, a mitad de camino, Aikka la tomó del brazo. La humana pensó que era para ayudarla a caminar, pero resultó lo contrario. No había escuchado cuando Serena había dicho que aún no debían moverse, no hasta que terminara el ritual. Le había pedido a la pelirroja que esperara un momento más, y como no le hizo caso tuvo que ordenarle a Aikka que la contuviera.
Impaciente, y ya sin importarle las consecuencias, Eva intentó liberarse, retorciéndose en los brazos de Aikka tanto como pudo. El nourasiano, aunque débil y sorprendido, no la soltó. Cuando Serena por fin terminó de recitar otro de sus hechizos, el príncipe dejó ir a la humana. Ella se zafó de él a empujones.
El cambio fue instantáneo. La humana pudo caminar sin dificultad y corrió a toda velocidad hacia su padre. Se arrodilló a su lado y sin dudarlo puso su cabeza en su regazo para darle ligeros golpecitos en una mejilla, tratando de reanimarlo. Sintió a Mina a su lado, quien se arrodilló cerca de Don Wei.
-¿Por qué no despierta?- preguntó con hostilidad a Serena, que estaba aún recuperando el aliento. Su tez era casi completamente blanca en ese momento.
-Al señor Wei le tomará algo más de tiempo recuperarse, él cargaba con la mayor parte de la maldición, después de todo-
-¡¿Qué!- exclamó Mina, con voz torpe por no haber usado sus cuerdas vocales por tanto tiempo.
-¿A qué se refiere con que este hombre cargaba con la mayor parte de la maldición?- preguntó Kahli, acercándose a las chicas- Pensé que sólo nosotras habíamos sido afectadas-
-Aunque la influencia de Canaleto era muy fuerte en ustedes tres, el señor Wei cargaba con su voluntad- respondió Serena, finalmente poniéndose de pie.
-Espera un momento, aún no lo entiendo. ¿Por qué mi papá estaba poseído? ¿¡Qué fue lo que le pasó!- exclamó Eva, más alterada a cada segundo.
A esto le siguió un momento de silencio, nadie se atrevió a moverse. Luego, Jordan se acercó con paso decidido hacia su amiga y se puso a su lado. Nunca lo había visto tan serio en su vida.
-A Don Wei también lo atacó Canaleto, sólo que lo encontraron un par de horas después que a ustedes. Estaba escondido en los jardines. ¿Recuerdas que tuvieron una discusión justo antes del ataque? – Eva asintió, tratando de comprender todo lo que estaba ocurriendo- Él fue tras de ti, por eso también fue influenciado por la maldición-
-¿Y por qué no me dijiste nada?- le espetó en la cara a su amigo, cuya expresión se volvió aún más sombría. Antes de responderle dejó salir un suspiro de su boca. Sabía que lo que iba a decir ahora podría hacer que Eva lo odiara.
-Acordé con Serena que no diría nada, preocuparte no te iba a servir de nada. Don Wei era la parte más importante del ritual, porque una vez que ustedes 3 fueran liberadas, él...-hizo una pausa para tomar aire, que aprovechó para mirar a todos, que se habían puesto alrededor de Eva. Quizás ellos, incluso Kahli, pensarían mal de él luego de esto- Él tendría que cargar con toda la maldición hasta que Serena se deshiciera de Canaleto por completo. Para eso tuvo que emplear buena parte de su energía y la de tu padre, precisamente para que los demás no estuviéramos tan débiles, en caso de que Canaleto intentara...-
-¿¡Es decir que mi padre fue una especie de sacrificio!- gritó Eva, ya sin contenerse. Colocó la cabeza de su padre en el regazo de Mina, quien estaba paralizada por la sorpresa, y se paró justo delante de Jordan- ¿Cómo pudiste permitir eso? Hubiera preferido quedarme como estaba antes que hacerlo correr ese riesgo ¡Mi padre pudo morir! Sabes lo que eso significaría para mí ¿o no? ¿¡Qué hubieras hecho si mi padre moría, eh!-
De pronto la humana se dio la vuelta para enfrentar al resto de las personas que estaban allí, Aikka incluido.
-¿Y ustedes por qué no dijeron nada? En especial tú, Aikka. ¿Sabías algo de esto? ¿Lo sabías? ¿Por qué diablos no...?-
-No los culpes a ellos, sólo yo sabía que esto iba a pasar- le dijo Jordan con tono derrotado.
La pelirroja volvió a darse la vuelta para luego lanzarle un puñetazo al pecho del avatar, con toda la fuerza de la que era capaz. Jordan sólo perdió un poco el aire, pero el golpe no le había dolido tanto como la intención de Eva de lastimarlo. La joven lo intentó otra vez, logrando darle un buen golpe al corpulento muchacho. Lo hizo de nuevo, una y otra y otra vez. Al principio nadie trató de detenerla, pero eventualmente Athan y Aikka tuvieron que separarla del avatar, cada uno sujetándole un brazo.
-¿Por qué no me lo dijiste? ¡Debiste hacerlo! Es mi padre ¡maldita sea!- le gritó a Jordan, estirando las piernas para tratar de patear al semi-rubio -¿Qué me ibas a decir si él moría? ¿Acaso pensaste en eso?-
-¡Eva!- la llamó Mina, mas fue ignorada por su amiga.
-Ya sabía que hubieras preferido quedarte con la maldición con tal de protegerlo, te conozco mejor de lo que crees, Eva. Por eso decidí...-
-Él es mi padre, no el tuyo ni el de nadie más. ¿¡Te gustaría que yo dispusiera libremente de la vida de tu padre! ¡No puedes hacer eso!-
-¡Eva!- volvió a exclamar Mina.
- Si no hacíamos esto, la Tierra hubiera perdido su competidor. ¿Acaso querías eso? ¿No estabas decidida a ganar?- siguió defendiéndose Jordan, mientras Eva seguía moviéndose en todas direcciones para escapar de Athan y Aikka.
-¿¡Crees que me importa más la carrera que mi padre!- le espetó la chica, gritándole cada vez más fuerte.
-¿Y qué hay de ayudar a los nourasianos?-
-¡Eva, te estoy hablando!- volvió a intentarlo Mina.
-¡No soy la única en la maldita competencia, Jordan! Podría ganar Aikka, o Rush, o quien sea. ¡No puedes tomar estas decisiones tú solo!-
-¡Pues para tu información, yo soy el avatar, así que sí puedo tomar estas decisiones! Si Don Wei tenía que morir para que Canaleto desapareciera entonces...-
-¿¡Qué dijiste! ¡No te atrevas a terminar esa frase, imbécil!-
Estas últimas palabras de Eva resonaron en toda la habitación. No podía creer lo que Jordan había estado a punto de decir. Era como si no lo conociera, como si nunca lo hubiera conocido en lo absoluto. Se sintió herida, traicionada por alguien a quien consideraba un hermano. Por un momento bajó la mirada y dejó de tratar de zafarse de los 2 nourasianos que la sujetaban. Temblaba de rabia. Luego, levantó la cabeza para dirigirle una mirada indescriptible a Jordan, llena de emociones mezcladas. Éste sintió una punzada de dolor al verla. ¿Qué había estado a punto de decir? Se sentía un idiota.
-Eva- murmuró Mina. Al fin pudo conseguir la atención de la pelirroja, que la volteó a ver lentamente. Enseguida, sus ojos se abrieron de par en par- Don está despierto-
La pelirroja salió corriendo al lado de su amiga, en cuyo regazo su padre comenzaba a abrir los ojos. Lo miró ansiosamente mientras recuperaba la conciencia. Trató de hablarle a su hija pero la voz no salió de su boca, casi ni podía mantenerse despierto. Ella le aseguró que todo estaría bien, que debía descansar, podrían hablar luego. Don Wei volvió a perder la conciencia casi al instante.
Eva volvió a colocar la cabeza de su padre en sus piernas, y acarició su cabello por largo tiempo. Tras unos minutos aparecieron a su lado varios guardias de la familia real. Los hombres se ofrecieron a llevar a Don Wei a la enfermería, y ya había algunas enfermeras tras de ellos limpiando el rostro del humano, o revisando sus extremidades.
La joven vio con toda claridad cuando se lo quitaron de los brazos, literalmente, porque aunque parecía tener la mirada perdida inconscientemente se negaba a soltarlo. Sólo reaccionó para darse la vuelta y ver a dónde llevaban a su padre. Una vez que se fueron los guardias, se puso en pie y caminó con paso firme hasta la puerta del salón. Podía sentir los ojos de todos, Mina, Athan, Kahli, Serena y Jordan, clavados en su espalda pero no le dio importancia.
-Eva...Lo siento- escuchó decir a Jordan, pero francamente le parecía sólo una mentira patética y despreciable. Ni siquiera se dignó a mirarlo cuando le dijo:
-Puedes ser el condenado avatar, puedes ser Dios si quieres, pero en lo que a mí respecta no eres nadie. No quiero... No quiero que vuelvas a acercarte a mí o a mi padre-
Eva salió rápidamente de la habitación, sin mirar atrás.
Y eso es todo, amigos míos. Debo decir que este es el capítulo más largo que he escrito. Son 30 páginas, 30 páginas de puro drama, problemas, romance y gritos, muchos gritos. Considero que es uno de los capítulos más emocionales que he hecho, espero que lo hayan disfrutado.
No sé cuándo publicaré el próximo capítulo, y no haré promesas al respecto. Ahora tengo menos tiempo que nunca, pero lo que sí les juro es que terminaré esta historia; aunque sea lo último que haga, les daré un final. Tengan en cuenta que además debo avanzar con mis otras historias.
Por último, una buena noticia (eso creo). Decidí alargar un poco más la trama, aún hay varios detalles que quisiera trabajar, así que estimo que restan un mínimo de 5 capítulos.
Por favor déjenme saber qué les pareció este capítulo en sus comentarios. ¡Sus reviews me hacen infinitamente feliz! Y si alguien detecta algún error, háganmelo saber. Modifiqué este capítulo tantas veces que pude haberme olvidado de corregir algo. ¡Hasta la próxima!
