En el instituto Hanakazeki

–No puedo creerlo – susurró Takara junto a Haruko.

–¿Qué pasa?

–Se acerca San Valentín. ¿Lo puedes creer?

–¡Verdad! Ni siquiera nos dimos cuenta de las navidades... Menos mal que mis padres me recordaron que debía comprarle algo a Haruto...

–¿Haruto? ¿Es tu novio o algo así? – preguntó Takara.

–No... Es mi hermano pequeño, ¿en serio no lo has visto nunca? – la chica negó con al cabeza – . Será porque siempre está metido en su habitación, ya sabes con todos los videojuegos que tiene...

–Comprendo. Pero no sabía que tenías un hermano pequeño.

–Pues la verdad es que sí. Aunque, con todo lo de ser una Pretty Cure, se me ha pasado por alto el hecho de que tengo familia y todo...

–Y con la despedida de Moriko...

–Y ahora se acerca el final del curso... Y San Valentín.

–Sí, sobre eso, no me puedo creer que no me haya dado cuenta. Se suponía que este curso iba a enamorarme y caer en un profundo amor sin fin que terminaría con campadas de boda o algo así.

–Ah, enamorarse... No sé qué decirte.

–Pues algo muy cursi puesto que eres la Pretty Cure del Amor.

–Cierto... A decir verdad – sonrió –, yo me encuentro mejor sin alguien que me guste. Así que no me tengo que preocupar por el hecho de que otras chicas se le acerquen o cosas de esas, ¿Sabes? Estoy muy bien así y creo que prefiero estar así unos cuántos años más. No me importa terminar la universidad sin pareja, ya habrá tiempo para eso. ¡Ahora lo que necesito es libertad! Nadie de quién preocuparse.

–Te dieron mal el título... – susurró Takara.

–¿A qué sí? – rió – . Pero yo estoy bien. Y no deberías preocuparte de esas cosas, si tiene que pasar, pasará.

–Pero yo quiero un romance de cuento.

–Qué infantil.

–¡No es infantil pensar en el amor! – hizo un puchero – . Y tú más que nadie debería entenderlo.

–¡Bueno chicas mii! – interrumpió Michi saliendo del bolso de Haruko – . No os peleéis.

–Tarde – dijo Haruko.

–Muy tarde – añadió Takara – . Me voy – se levantó, giró sobre sus talones y se marchó.

–¡Anda Haruko! ¡Pídele disculpas!

–No – se negó – . Yo le doy un consejo y ella me responde borde, ¡Pues no quiero! – hizo un puchero.

–Pero dijiste que es infantil y...

–No , dije.

14 de Febrero

–¿A quién le has dado la carta Sumomo-san? – preguntó Koi.

–A nadie – hizo un puchero – . No he tenido tiempo de enamorarme.

–Verdad, parecías tan concentrada en tus cosas... Bueno, quizás recibas algo el día en blanco.

–Sí, quizás... Aunque queda bastante para eso, ¿no?

–Bueno, un poco pero no pasa nada.

–Y por favor, llámame Takara.

–Claro, Takara-san. Por cierto, ¿sabes que le pasa a Haruko-chan? Está extraña. ¡Y ya no la veo hablando tanto contigo!

–Nos hemos peleado. Y no pienso hablarle. Dijo que enamorarse es estúpido.

–¡Qué cruel! ¡Esas cosas no se dicen! Pero también tienes que comprender su punto de vista. Quizás ella piense que nada tendrá futuro a esta edad.

–Ya lo sé pero... Podría haber sido más suave, o sutil. ¿No crees?

–Sí. Pero no sé cómo ocurrió. Lo mejor que puedes hacerlo es hablarlo.

–Quizás tengas razón.. Sí. Tienes razón – Takara se levantó de asiento y con paso firme caminó hasta el asiento de su amiga – . Tenemos que hablar.

–Sí, supongo que tienes razón... – suspiró Haruko –. Siento haber dicho aquello, pero de verdad que lo veo así. No deberías darle tanta importancia a esas cosas. Sé libre ahora que puedes.

–Sí... Tienes razón, ¡Pero entiende que es el sueño de cada chica!

–¡Pero es una tontería! ¡Se puede vivir muy bien sin depender de nadie! – tomó aire – . Lo que pasa es que tú siempre necesitas a alguien ¿no? ¡Eres incapaz de hacer algo tú sola!

–¿¡Así que eso piensas!? ¡Bien! ¡Te demostraré que te equivocas! ¡No te necesito! ¡Es más...! – se aseguró de que nadie oyese – . Tú y yo, dejamos de ser socias. No te necesito a mi lado para pelear – dicho esto giró sobre sus talones.

–Bien – Haruko volvió su atención al patio –. ¡Agh! Soy tonta.