Todos los personajes originales y el mundo pertenecen a Hasbro y a Laurent Faust. Todos los derechos les pertenecen.
Este es un fanfic de fan para fans.
Agradecimientos a todos los que me han animado, apoyado y ayudado con este fanfic y con mi vida diaria...
+A los que me han revisado el fanfic y añadido este estilo tan especial:
-Daniel Campos Fernández - Arreglos y estilos (dejó de participar en el capítulo 1x03).
-LloydZelos, Volgrand y Unade - Revisión.
+Y a vosotros, los lectores, que estáis a las duras y a las maduras.
Espero que os divirtáis tanto leyendo como lo hice yo escribiéndolo.
Tags: [Slice Of Life/Vida Cotidiana] y un poco de [Comedy/Comedia] - [Dark/Oscuro] - [Sad/Triste]
MY LITTLE PONY
PARALLEL STORIES
Chapter 1x12
Reinauguración
Parte 2
Al salir de la casa del Consejo, cada uno de los miembros se encaminó hacia un lugar diferente: las hermanas Numbers se dirigieron hacia su casa; Spoon Giddy comenzó a abrir el restaurante, ante la atenta y deseosa mirada de unos cuantos ponis que estaban esperando para desayunar; Look Talker comenzó a trasladarse, de forma pesada, hacia su casa, pensando cómo recibir a su padre, a quien le había mandado, el día anterior, la petición de su presencia en la reinauguración; Muffled y Disarming empezaron a mirarse con los ojos entrecerrados… y así siguieron, sin apartar la vista entre ellos, mientras Muffled entraba a la mina y Disarming a su hotel.
Gentle, sin embargo, se dirigió hacia sus amigas, que estaban enfrascadas en una acalorada discusión.
—¡Os digo que es ella! —exclamó Shiny, señalando la pantalla del sistema de proyección.
—¡Y yo digo que no se parece ni de broma! —le replicó Knowledge, señalando a su vez al mismo sitio.
Con un bufido, la unicornio de dos colores se acercó al grupo.
—¿Qué es lo que pasa aquí? —preguntó.
—Estamos discutiendo, Gentle —respondió Flashing, con una malévola sonrisa en la boca.
—¿Se puede saber el motivo o tengo que permanecer en las tinieblas de la duda? —inquirió irónicamente la unicornio de dos colores.
—Verás… —dijo Shadow, que estaba un poco apartada del grupo, como queriendo no entrar en la pelea—, estábamos viendo un documental sobre vampiros y ha salido un cuadro de una supuesta vampiresa. Entonces empezó la discusión: Shiny y Feather afirman que la vampiresa del cuadro es igual a una tal Rarity, que vive en Ponyville, pero Knowledge y Flashing defienden que no se parecen ni en el blanco de los ojos. Y yo, como no sé quién es esa yegua, pues no puedo opinar, por lo que las opiniones están empatadas.
—¡Eso es…! —exclamó Feather, que se había fijado en la unicornio de dos colores—. ¡Chicas, tenemos aquí la solución! ¡Seguramente Gentle sepa cómo es Rarity y decidirá quién tienen razón.
Las demás aceptaron la propuesta de la pegaso-cartero y se acercaron hacia la yegua del cuerno roto, deseosas de zanjar la disputa para alzarse cada una con la victoria.
En ese momento, en la pantalla, salió la imagen de un primer plano de un retrato pintado de una blanquecina unicornio. Gentle se fijó en ella. Realmente era muy parecida a Rarity, aunque el color del iris, de un intenso rojo en el cuadro, y el peinado de la crin, de forma más chabacana, eran diferentes, aunque, quitando esos detalles, Gentle juraría que la unicornio del cuadro y la diseñadora de Ponyville eran la misma unicornio. Aunque, fijándose mejor, elucubró hasta dar con la clave: la unicornio del cuadro era una mezcla entre Rarity, en concreto el color del pelo y el del cuero, y entre una disk-jockey bastante famosa llamada Vinyl Sratch, que precisamente llevaba el mismo peinado y el color del iris era idéntico. La unicornio del cuadro era una mezcla perfecta de las dos yeguas o, mejor dicho, las dos unicornios era una separación perfecta de la yegua del retrato.
—Mira, ahí está el cuadro de nuevo —comentó Flashing, sonriendo esta vez de forma inocente—. ¿Qué opinas, Gentle?
Esta miró hacia todas sus amigas y después volvió a mirar hacia la pantalla. Sabía que, dijese lo que dijese, algunas, o incluso todas, quedarían decepcionadas con la decisión, y ella ya había sido testigo de suficientes decepciones ese día.
—La verdad es que se parece ligeramente —dijo al final—, pero no es ella… Quizás sea alguna antepasada suya…
+Pero una cosa no comprendo —miró fijamente hacia todas—: ¿Por qué os peleáis siempre por tonterías así? ¿No podéis llevaros un poco mejor? A veces me desesperáis con estas estupideces, la verdad…
Y, sin esperar respuesta alguna, se dirigió hacia su casa, entrando y cerrando la puerta detrás de ella. Una vez en el interior, Gentle se apoyó sobre la puerta y se quedó pensativa. Había sido muy dura con las demás, pero quizás así espabilasen un poco y cimentasen mejor la amistad que había entre todas… Requería que el poder que había entre todas y, sobre todo, el que le transmitían a ella, fuese mucho más poderoso de lo que era ahora, ya que Equestria las necesitaría pronto.
Al día siguiente, la carpa volvió a levantarse en las afueras del pueblo, albergando la algarabía propia de los preparativos. Muffled, sin embargo, procuraba alejarse lo más posible de allí, mientras se ocupaba, junto a unos cuantos ponis de tierra, pegasos y unicornios, de engalanar las casas, poniendo aquí y allá unas cuerdas de las que colgaban pequeñas banderas y luces.
Todo el mundo, en el interior del pabellón, estaba ocupado en varias tareas, exceptuando los potrillos más pequeños, que se divertían jugando en una guardería improvisada, bajo la atenta mirada de unas yeguas que habían sido designadas para esa tarea.
—¡Ya vienen! ¡Ya vienen! —gritó de repente Magic, totalmente extasiada, mientras entraba en la carpa—. ¡La comitiva de la alta sociedad de Canterlot ya está aquí!
—¿Tan pronto? —preguntó Wise, acercándose a ella—. Se suponía que iban a venir por la tarde…
Todo en el interior del pabellón se revolucionó aún más. Wise salió de allí, acompañando a la tendero, que rápidamente rodeó la lona y señaló hacia el camino que venía de la encrucijada. Desde allí, una gran séquito de carros se dirigía pesadamente hacia el pueblo.
—No estamos preparados —sentenció Wise—. Hay que entretenerlos como sea… —pensó durante un instante y continuó hablando—. Avisa a Flashing, a Knowledge y a las hermanas Numbers. Que los distraigan como sea… Y que Spoon empiece a hacer suficiente comida como para un regimiento, ya que, viendo el número de carros, parece que viene el Ejército Real al completo …
Rápidamente Magic se giró y entró en la carpa. Wise, a su vez, galopó hacia donde estaba Muffled y, señalando la gran fila de carros, animó al grupo a acelerar el engalanamiento de Northwest Mines Town. De hecho, él se quedó para ayudar y acelerar así el trabajo.
Apenas habían llegado los primeros carros a la entrada, cuando Flashing, Knowledge y las gemelas Numbers ya estaban esperando, en su posición, con la mejor de las sonrisas.
—Al fin tendré un público distinguido para mis trucos mágicos —susurró la pequeña prestidigitadora, sin perder la sonrisa y mirando sin parar hacia el camino.
—¿Acaso nosotros no lo somos? —musitó Knowledge, que mantenía exactamente la misma posición que la potrilla unicornio.
—Callaos las dos —dijo Imaginary, que poco a poco se acercó hacia el primer carro.
+¡Bienvenidos a Northwest Mines Town! —exclamó a continuación, dirigiéndose hacia el carro más pomposo de todos, mientras se inclinaba ligeramente.
Los tiradores de dicho carro hicieron caso omiso de la yegua y siguieron hacia el interior del pueblo, ante la mirada de perplejidad de Imaginary.
Del interior del lujoso carro, una vez parado, bajó despacio una yegua muy emperifollada que miró hacia todos lados, ilusionada. Era de cuero azulado, con una crin repeinada de color negro y una Cutie Mark de un blanco castillo europeo. A su lado se posicionó un potrillo, aproximadamente de la misma edad que Flashing Hooves. Su cuero era rojizo, con la crin de color pajizo y con dos pequeñas almenas por Cutie Mark. El joven imitó a la yegua y miró también hacia todos lados, pero con un evidente gesto de desagrado.
—¡Shhhh! —dijo la dama, mirando fijamente hacia el potrillo—. Un poco de respeto, Bronze Legs…
—¡Pero madre! —replicó éste, con un tono elevado—. ¡Míralos…! ¡Si van… ¡van desnudos! —y señaló hacia los habitantes del pueblo.
—Igual que tú, cuando estás en casa… —exclamó la señora.
Esas palabras hicieron que el gesto de desagrado de Bronze fuese más acentuado.
—Además, aquí —la dama señaló hacia su alrededor— es donde vive tu hermano mayor, Look Talker…
—Sí —respondió Bronze—, el tarado de mi hermano…
La mirada de furia que la dama hizo hacia su hijo obligó a que éste reculase.
—No te consiento, bajo ningún concepto, que insultes a tu hermano… —respondió la yegua hablando entre dientes—. Él es tu hermano mayor —le miró con los ojos entrecerrados—. Y, como tal, él es el heredero directo de mi fortuna…
—No serás capaz… —Bronze devolvió la mirada de furia.
—Recuerda quién es la noble de la familia —dijo la dama—. Soy la primogénita y, según la tradición familiar, la que ostenta el título nobiliario. Tu padre es… tu padre… Y tú eres su viva imagen: él no quiso venir y tú te quejas por haberlo hecho.
En ese momento los dos se percataron del acercamiento de Flashing, Knowledge y las hermanas Numbers.
—¡Shhh! —silenció la señora—. Recuerda quiénes somos: descendientes directos de la canciller Pudding Head, una de los fundadores de Equestria. Y como tal, debemos proteger a los habitantes de este país, tal como lo hizo nuestra antepasada… Y ahora, sonríe —entonces la dama dibujó una sonrisa cálida, que dirigió hacia las ponis que se aproximaban.
—¡Bienvenidos a Northwest Mines Town! —dijo Knowledge, devolviendo la sonrisa.
—Muchísimas gracias por la bienvenida —declaró la señora. Entonces se fijó en las hermanas Numbers y continuó hablando—. Siento que mi carruaje no haya parado ante tu saludo —miró alternativamente hacia las dos hermanas, incapaz de distinguir a la que se había acercado a su carro—, acepta mi más sinceras disculpas.
Entonces Imaginary se adelantó un poco y se volvió a inclinar, perdonando la acción transcurrida antes.
Flashing, que había quedado relegada a un segundo plano, se adelantó y se puso el sombrero de prestidigitación, dispuesta a empezar su actuación para divertimento de la dama y el potrillo. En ese momento, la dama abrió los ojos como platos y reculó ligeramente, ante la estupefacción de todos los presentes.
La madre de Look había reconocido a Flashing y rememoró…
Recordó cómo habían llamado a su mansión, hace ya bastantes años. Era una delegación de la Princesa Celestia, que portaban a una pequeña bebé unicornio. Debido a la posición que ostentaba ella, y aprovechando el hecho de que su hijo menor también era un bebé, le habían propuesto amamantar a las dos criaturas a la vez y cuidar de que a la pequeña unicornio no le faltase de nada, a cambio de una salvaguarda para su hijo mayor, y llevarle lejos de todos los peligros que comportaban la Corte para un poni mudo. Ella aceptó con sumo gusto y cuidó a Flashing como si fuera su propia hija. Cuando, meses más tarde, la misma delegación se la llevó de nuevo, un encapuchado, que era el jefe de dicha delegación, nunca le reveló cuál iba a ser el destino de la pequeña potrilla…
Pero ahora volvían a estar frente a frente: la dama y Flashing… la madre adoptiva y la bebé misteriosa... así que las lágrimas afloraron a los ojos de la señora, que abrazó a Flashing con gran cariño mientras todos los presentes, incluyendo la potrilla unicornio, no salían de su asombro.
—Perdona el abrazo —dijo la dama, soltando de repente a Flashing—. Me recuerdas mucho a una gran amiga que tenía cuando era jovencita, y el subconsciente me ha fallado… Por cierto, permitid que me presente: me llamo Pudding Head, Canciller Pudding Head…
Fancy Pants acababa de bajar de su carro y miró directamente hacia la Canciller. Ésta estaba abrazando a una potrilla unicornio. Fancy entrecerró ligeramente los ojos, preguntándose por qué una de los miembros del Círculo Interno hacía ese gesto con una desconocida…
Fleur de Lis descendió como un resorte del carro, permaneciendo en todo momento detrás del semental, como si fuera una sombra de éste. Fancy sonrió, se ajustó su traje con el casco y se adelantó, caminando hacia la plaza del pueblo, donde estaba situado el grupo de bienvenida.
—… y estoy segura de que le gustará… —terminó de decir la potrilla unicornio cuando Fancy y Fleur llegaron hasta ellos.
—Por supuesto, me encantaría verlo… —declaró Pudding—, aunque antes me gustaría ver a un poni en concreto… —y volvió a mirar a su alrededor. Entonces descubrió a Fancy Pants y su gesto se volvió mohíno.
+¿Qué haces tú aquí? — preguntó la dama.
—Canciller… —respondió el semental, inclinándose levemente—. He venido en la misma comitiva que vos… Me sorprende que no se haya dado cuenta de tal hecho. Quizás si no hubiese traído tantos carros para el viaje, me hubiese visto subir en Canterlot.
—De acuerdo… —Pudding ignoró a Fancy y, dirigiéndose hacia Flashing, continuó hablando—. Pensándolo mejor, vamos a ver esos trucos tan espectaculares…
Fancy se sintió intrigado. Primero la Canciller abrazaba a esa unicornio y después, cuando él se acercó al grupo, la dama había cambiado de parecer. Sin duda, estaba ocultando algo…
—¿Trucos espectaculares? —preguntó el semental—. Me agradaría verlos también…
Entonces todo el grupo se fue hacia el tenderete que tenía Flashing en la calle. Ésta, totalmente ilusionada, se puso por detrás del mostrador y pensó durante un instante qué trucos serían capaces de impresionar a unos ponis de la alta sociedad. Así que decidió empezar con unos trucos de dificultad media para terminar con los más difíciles.
Mientras iba actuando, los ojos de Pudding y los de Fancy no perdían de vista el cuerpo de la potrilla, en vez de atender a los trucos. Cada uno la estaba escrutando por un motivo diferente: la Canciller quería saber cómo había crecido, mientras que Fancy intentaba elucubrar qué relación podía tener esa pequeña unicornio con Pudding Head. Para disimular, tanto hacia los demás como entre ellos, simulaban sorprenderse cuando los trucos terminaban, acompañando al resto cuando todos aplaudían, ya que el grupo de espectadores se había hecho especialmente voluminoso.
Una vez terminado el espectáculo, Wise se acercó y, con un gesto de asentimiento hacia los presentes, señaló la carpa. Al fin habían terminado los preparativos para la reinauguración.
Poco a poco todos se fueron marchando hacia el pabellón hasta que únicamente quedó Flashing, que se dedicó a recoger los utensilios, totalmente extasiada, pues su actuación había sido un éxito. Estaba imaginándose a sí misma actuando en Canterlot frente a la propia Princesa Celestia cuando una voz la sacó de su ensimismamiento:
—Sé lo que estás intentando, pero no lo vas a conseguir…
Al alzar la vista, descubrió a Fleur de Lis, que la estaba mirando furiosa.
—¿A… a qué te refieres? —la potrilla unicornio estaba sorprendida.
—¿Te crees que soy estúpida? —Fleur exclamó, rabiosa—. He visto cómo te miraba… He visto cómo le mirabas… Y no voy a permitir que me lo robes… ¡Fancy Pants es mío, y pasaré por encima de ti si es necesario para mantenerle a mi lado!
Entonces Fleur, dándose la vuelta, marchó hacia la carpa, con la cabeza elevada, dejando a Flashing estupefacta, con lágrimas en los ojos… ¿Qué había hecho ella para que la vejasen así?
La Canciller Pudding Head miró hacia todos lados cuando entró en la carpa, buscando a su hijo Look Talker. Cuando le descubrió, miró hacia otro lado: debía mantener el secreto, y más teniendo en cuenta de que le acompañaba otro miembro del Círculo Interno: Fancy Pants.
Este entró también a la carpa y se situó junto a la dama, aunque se fijó únicamente, de soslayo, en la expresión de Pudding.
—¿Dónde está tu… perrita faldero? —preguntó la Canciller, una vez había puesto la mirada en Fancy. Éste miró hacia atrás y descubrió que Fleur de Lis no estaba a su lado…
—Al menos "ella" está domesticada, no como tu hijo —respondió el unicornio, entrecerrando los ojos.
La respuesta de la Canciller Pudding fue tajante:
—¿Cómo te atreves a decir eso? —musitó entre dientes.
—Vamos, vamos… —cortó de repente Wise, interponiéndose entre los dos—, se supone que son miembros del Círculo Interno de la alta sociedad… No está bien que se comporten como dos bebés.
—Únicamente me he defendido… —declaró Fancy.
—Tienes razón —dijo Pudding, ignorando completamente a Fancy—, no solo somos de la alta sociedad, sino que debemos aparentarlo.
En ese momento Fleur de Lis entró a la carpa y se situó justo detrás de Fancy, volviéndose a convertir en la sombra de éste.
—Lo siento… —dijo, apenada—, me he retrasado ligeramente… No volverá a ocurrir.
Fancy Pants volvió a sonreir.
Entonces él, Fleur de Lis, Pudding Head y Bronze Legs caminaron parsimoniosamente por el interior la carpa, acompañados por Wise Words, que les iba enseñando a qué se estaban dedicando en cada parte del pabellón, mientras todos los trabajadores aplaudían y explicaban extasiados sus ocupaciones.
Una vez salieron de la carpa, Pudding susurró al oído de Wise:
—Quisiera visitar la tumba… A solas…
Éste asintió y señaló hacia unos guardias, que rápidamente llegaron hasta ellos y acompañaron a Bronze, a Fancy y a Fleur a visitar el pueblo y su engalanamiento. Wise abrió el camino hacia el cementerio, seguido muy de cerca por la Canciller.
Una vez llegaron al camposanto, se dirigieron directamente hacia una sepultura en concreto. En la lápida no había ninguna inscripción, aunque en el suelo, justo delante, alguien había dejado una flor. Wise torció ligeramente el gesto y miró a su alrededor. Las demás tumbas tenían la losa vacía. Únicamente en la que estaban tenía un presente.
—¿Estás seguro que esta es la suya? —preguntó la Canciller, mirando la lápida, cuya forma era completamente irregular, como si hubiera sido obra de un potrillo.
—Completamente —respondió el semental—. Puede corroborarlo usted misma —comentó, señalando hacia el resto de sepulturas—. Esta es la única tumba anterior al pueblo. De hecho, coincide completamente con la datación temporal de su fallecimiento. Tiene que ser la suya.
—Al menos, veo que alguien le rinde homenaje, tal como se merece… —confesó la señora, dando a entender que las palabras de Wise le habían incomodado, mientras señalaba la flor.
El semental se quedó ensimismado por la ofrenda. Sabía la historia que tenía la tumba, y conocía perfectamente quién estaba enterrado allí. Y comprendía la relación que había tenido Gentle Colors en este asunto. Allí, entre él y la Canciller se hallaban los restos del que otrora fuera un prometedor aprendiz de la Princesa Celestia. Un pobre diablo que tuvo la osadía, junto con su maestra, de usar los Elementos de la Armonía contra la unicornio de dos colores. Un inocente unicornio que pereció entre gritos de agonía cuando los Señores Elementales se negaron a atacar a su elegida y le eligieron a él para descargar toda su furia.
Pero la flor era algo que escapaba a su control. ¿Era probable que fuese un regalo de algún alma caritativa del pueblo, ante el desconocimiento de quién moraba en esa tumba? No, de haber alguien así, él sabría quién era. Pero la otra opción le preocupaba aún más. ¿Era posible que fuese una forma de solicitar el perdón del difunto, en forma de ofrendas, de alguien que sí le conociese? Esta segunda opción era más lógica, pero mucho más sobrecogedora, pues, exceptuándole a él y a la Princesa Celestia, el único ser que conocía al finado o estuvo presente en su muerte, era Gentle Colors. Pero para ello, tendría que recordarle. ¿Acaso ella había logrado romper el hechizo de olvido sobre sí misma? Si era así, era algo completamente terrible. Tendría que consultar directamente con la Princesa Celestia los pasos a seguir.
—Una oración por su alma —dijo la Canciller, rompiendo la concentración de Wise, y empezó a murmurar. Entonces el semental miró hacia abajo, acompañando la plegaria.
+¿Sabes una cosa, "Número Uno"? — preguntó la dama. Éste volteó, con tranquilidad, la mirada hacia ella. Sabía que los miembros del Círculo Interno, descendientes directos de los fundadores de Equestria, conocían de la existencia de los tres espías—. Me niego a creer que White Star sucumbiese ante unos míseros gusanos de las profundidades… Él era amigo de nuestra familia, y su poder era muy grande. De hecho, podía acabar con un dragón con un casco atado a la espalda. Es literalmente imposible que muriese de forma tan… tan penosa, como dijo la Princesa Celestia que ocurrió.
La Canciller miró directamente hacia los ojos de Wise.
—Sé que me ocultáis el verdadero motivo de su muerte —declaró—. Te lo pido humildemente… —agachó la cabeza— ¿Cómo falleció realmente?
Wise volvió a mirar hacia la tumba. No podía explicar a la Canciller cómo ocurrió, pues montaría en cólera y atacaría a Gentle al momento. Y ésta, al defenderse, seguramente mataría a la dama, provocando así un cisma inigualable en el tejido social de toda Equestria, además de poner en peligro la existencia del grupo de seis yeguas de Northwest Mines Town. Definitivamente, no podía revelar ese dato.
—Lo siento mucho, Canciller Pudding Head —musitó el semental—, pero no puedo revelar el verdadero motivo de su muerte. Vuestra vida y la de vuestra familia, así como la de los restantes miembros del Círculo Interno correrían un serio peligro si os lo contase…
—Creo que con eso ya me lo has dicho todo… —declaró la Canciller—, señalemos que lo que ocurrió realmente tiene que ver con, probablemente, la propia Princesa Celestia… En ese caso… —bajó la mirada—, será mejor que no me cuentes nada… No puedo, ni debo enfrentarme a nuestra soberana.
Wise puso una expresión seria, aunque por dentro estaba aliviado: la Canciller era una yegua inteligente, más aún de lo que se esperaría en un miembro de la alta sociedad, cuyas preocupaciones normalmente era relacionarse entre ellos… Pudding Head, sin embargo, había sido instruida en varias artes y, sobre todo, era considerada por muchos ponis como "La Canciller del pueblo", ya que, al contrario de su antepasada, esta Pudding se preocupaba verdaderamente de los demás, sobre todo si su status social era bajo.
—De todas formas —cortó de repente la dama—, me gustaría saber cómo está mi hijo… Recuerda el trato.
—Sí, lo sé —declaró Wise—. Aunque fue "Número Dos" quien lo firmó, me atengo a él, y lo cumplo a rajatabla.
—¿Está seguro aquí? —preguntó Pudding—. He oído cosas… cosas terribles con respecto a unos robos…
—Seguramente sean cierto los rumores del Círculo Interno, canciller —respondió el semental—. Pero le aseguro que su hijo está seguro aquí. Es más, él también sabe del asunto, al igual que el Consejo del Pueblo, y estamos todos más unidos que nunca. No le pasará nada, se lo aseguro.
—Recuerda el trato —repitió la señora—: yo cuidaba a Flashing Hooves, proporcionándole un techo y todo mi cariño, mientras vosotros os llevabais a mi hijo Look a un sitio seguro…
—Y así ha sido, Canciller —exclamó Wise.
—Mi hijo no está seguro en Canterlot —siguió explicando Pudding—. Los demás, incluyendo mi marido y mi otro hijo, aprovecharían su sordomudez para atacarle, a pesar de que él es el legítimo heredero de mi fortuna…
—¿Fortuna? ¿Qué fortuna? —de repente Fancy Pants apareció en la puerta del cementerio—. Que yo sepa, vos vivís gracias a un mecenas…
—Igual que tú —respondió la Canciller—. ¿Acaso crees que ignoro ese dato? De hecho, ninguno de los tres descendientes de los Fundadores tenemos dinero… Todo lo malgastaron nuestros ancestros, hasta que, en tiempos de nuestros abuelos, ese mecenas apareció y nos ofreció avalarnos anualmente si cambiábamos nuestra forma de administrarlo y pasando a dedicarlo al bien común… y gracias a eso nuestras familias siguen teniendo un nombre en Equestria. Recuerda: dedicarlo al bien común, algo que tú no haces.
Fancy Pants entrecerró los ojos, furioso.
—Sabes perfectamente que mis relaciones con los demás miembros de la alta sociedad es también muy importante —dijo—. Si no se mantiene una estructura estable entre el estrato más alto de Equestria, ésta está condenada a caer… Golden Wings y tú os ocupáis de las otras clases sociales, pero mi trabajo, manteniendo viva la alta sociedad, es extremadamente significativo.
Se hizo un silencio incómodo, que volvió a romper Fancy:
—He venido para avisaros de que van a empezar los eventos —dijo.
Mientras volvían hacia el pueblo, Pudding preguntó, más hacia el aire que hacia Fancy:
—Me gustaría saber por qué has venido tú en vez de Golden Wings.
—Porque esto es un evento social, así que… ¿Quién mejor que yo para un acontecimiento de estas características? —respondió Fancy.
Pudding señaló a la ciudad de nubes que se erigía sobre Northwest Mines Town.
—Por eso debería haber venido él —exclamó—. Además, aquí los únicos de la alta sociedad con los que puedes mezclarte soy yo, mi hijo y tu acompañante… Y te recomiendo no juntarte mucho con mi hijo, os contagiaríais mutuamente la estupidez.
—¿Te refieres al que ha venido contigo o al que vive aquí, lejos de las preocupaciones de Canterlot? —inquirió Fancy, con una malévola sonrisa en la boca.
—El que vive aquí tiene más inteligencia en uno solo de sus cascos que toda tu cohorte de babosos puestos en fila —Pudding miró furiosa al unicornio.
—Por favor, por favor —cortó de repente Wise, con un gesto evidente de furia—, no voy a consentir estúpidas peleas de palacio en el pueblo… U os comportáis como dos buenos... nobles, o me veré obligado a dar parte de vuestro comportamiento a la Princesa Celestia.
Esas palabras espolearon tanto a Pudding como a Fancy, que rápidamente se disculparon entre ellos. Entonces los tres, sonriendo, entraron a la calle principal.
El panorama dentro de la plazoleta de la estatua no era mucho mejor que la que había tenido lugar en el cementerio: Gentle Colors, envuelta en una túnica, estaba gritándole, de forma enloquecida, a Spoon Giddy, ante la mirada de desconcierto de todos los presentes. Magic intentaba alejar al cocinero, mientras Muffled, que estaba delante de la yegua del cuerno roto, sujetaba a ésta por los hombros, impidiéndola avanzar y que pasase de palabras a hechos.
—¿Qué ocurre aquí? —preguntó Wise, mirando inquisitivamente tanto a Gentle como a Spoon.
—¡Este… imbécil se ha entrometido en mis asuntos! —exclamó la unicornio de dos colores, sin dejar de mirar furiosa al cocinero.
Pudding se puso al lado de su hijo y Fancy hizo lo propio con Fleur de Lis, que estaban aterrados por la escena. Look vio a su madre y, armándose de valor, se puso delante de Gentle y la abofeteó. Ésta pestañeó y su mirada se fijó en él.
—"Por favor, Gentle" —explicó Look, mediante movimientos oculares—. "No me humilles delante de mi madre, te lo suplico".
La unicornio de dos colores volvió a pestañear y miró a su alrededor. Retornó su mirada en Look y volvió a pestañear. Entonces bajó la mirada y se disculpó.
Wise se acercó a ella y le volvió a preguntar, más calmadamente:
—¿Qué es lo que ha pasado?
—Verás… —musitó Gentle, denotando que estaba verdaderamente avergonzada—. Había elegido encargarme, entre otras cosas, de la diversión musical… Y quería contratar a una grupo de cámara para que deleitase a los miembros de la alta sociedad, y también iba a contratar a alguien más para que tocase para los demás…
+Pero Spoon ha creído que mi firma al lado de la tarea era un borrón, y ha firmado también. Ha actuado por su cuenta y no ha dicho nada a nadie del Consejo de que estaba trabajando en esta tarea, mientras que todo el mundo, incluso él, sabía que yo estaba ocupada en este tema.
+Y, cuando he intentado contratar a la mejor Disk-Jockey de toda Equestria, una tal Vinyl Scratch, ésta me ha dicho que ya tenía un trabajo a la misma hora, por lo que he tenido que pagarle el doble para que viniese al evento de la reinauguración… Pero lo peor de todo es que este estúpido —señaló a Spoon— ya la había contratado. Esa tal Vinyl Scratch iba a venir de todas formas y, gracias a la imbecilidad de "éste" —volvió a señalar al cocinero—, me ha costado el doble… Todo porque el señorito quería que fuese una sorpresa.
—¡Ya te he pedido perdón mil veces! —se quejó Spoon. Muffled y Magic asintieron, corroborando las palabras del cocinero, que siguió hablando—, ¡pero parece que no quieres oírme!
—Venga, venga… —exclamó Wise en tono conciliador, acercándose aún más a Gentle—, te ha pedido perdón… —le puso el casco sobre el hombro, en señal de amistad—. Recuerda que estamos haciendo historia… —le dijo en voz baja—, estamos reinaugurando una ciudad de nubes, de las que hay muy pocas en todo el mundo… Y ésta está aquí arriba, ennobleciéndonos a todos… No te enfades, anda… Que los dos sabemos que tú eres en realidad un cacho de pan.
—Pero es que me enerva —respondió la unicornio de dos colores, con el mismo tono de voz—. Él solo tenía que hacer una cosa y lo ha hecho fatal, empantanando al resto… Pero en fin… —mostró una sonrisa de potrilla buena, que hizo recorrer un escalofrío en la espalda de Wise—, es tu tarea que se adapte mejor al Consejo, ¿verdad?
Wise entrecerró los ojos durante un instante: ¿qué había querido decir la yegua del cuerno roto con esa última frase? ¿Acaso sabía realmente quién era él y cuál era la misión secreta de Spoon Giddy? Tendría que consultarlo con la Princesa Celestia, nada más acabar la celebración.
Gentle también entrecerró los ojos.
—¿Acaso quieres escaquearte de la tarea? —preguntó, manteniendo en todo momento la voz baja—. Tú lo elegiste para entrar en el Consejo, es tu responsabilidad…
Wise suspiró aliviado… Todo había sido una falsa alarma: efectivamente, Wise propuso a Spoon para el Consejo, y ese dato no le había pasado desapercibido a la unicornio de dos colores… Pero, de todas formas, iría a Canterlot para asegurarse.
—Ejem, ejem… —una voz surgió desde detrás del grupo. Era una poni de tierra de cuero gris oscuro, con una preciosa melena color ámbar gris y unos ojos púrpura grisáceos. Su Cutie Mark era una Clave de sol de tonalidad púrpura—. Somos el grupo de cámara Real de Canterlot —dijo, señalando a los demás integrantes del cuarteto: un poni de tierra morado con crin celeste, ojos amarillentos y una lira dorada por Cutie Mark; una poni de tierra cuyo cuero era turquesa, sus ojos morados y su Cutie Mark permanecía oculto, ya que, enrollado a su cuerpo, había un gran trombón. El último miembro era otro poni de tierra gris claro, con el pelo cano y ojos verdosos, y su Cutie Mark eran dos dobles corcheas, uno negro y, por encima de éste, uno blanco más pequeño.
—Perfecto —Gentle se tranquilizó y sonrió—. ¿Habéis traído todo lo que os había pedido?
—Sí, creo —respondió la artista—. Aunque debo reconocer que es un poco… "aberrante" el usar instrumentos eléctricos, pero de todas formas vamos a intentarlo —para reafirmar las palabras expresadas por la poni de cuero gris oscuro, la yegua del trombón señaló, con su pata anterior derecha, una conexión especial que tenía el instrumento, mientras que los otros dos indicaban un pequeño carro que supuestamente habían llevado hasta Northwest Mines Town.
Gentle señaló a su alrededor y, volviendo a mirar al cuarteto, dijo:
—Como podéis comprobar, este pueblo tiene una acústica bastante pobre: casas bajas y la nada alrededor, si exceptuamos la montaña de la mina. Así que hace poco se instaló un sistema de sonido digital para evitarnos este problema en los conciertos. Pero lo malo es que únicamente se pueden usar instrumentos eléctricos… Espero que os hayan dejado un buen precio en la tienda de música al alquilar los equipos…
—No se preocupe —respondió la músico que había tomado la voz cantante—, tal como nos recomendó, dijimos que íbamos de su parte y nos han rebajado el precio.
—¡Octavia, Octavia! —se oyó una voz que venía desde las afueras del pueblo—. Deja de aburrir a mi público…
La grisácea poni de tierra abrió los ojos como platos y lentamente se fue dando la vuelta. Cuando terminó de hacerlo, entrecerró los ojos: acercándose lentamente, hacia donde ella estaba, había una blanca unicornio de crin azul con franjas turquesa. Sus ojos estaban ocultos por unas grandes gafas negras con un cristal reflectante de color púrpura, que a la vez hacía juego con su melena, y su Cutie Mark era una doble corchea negra. Esa extraña unicornio estaba empujando, con sus patas delanteras, una mesa de mezclas digital con dos grandes altavoces acoplados.
—¡Vinyl Scratch! —exclamó Octavia—. Este es el último sitio en que esperaba verte… Nunca… Nunca me libraré de ti… —miró hacia el cielo, apenada.
—Vamos, Octi, vamos… —respondió Vinyl, que se había acercado hasta situarse al lado de la músico—. Digamos que aquí saben apreciar lo bueno, por eso me han llamado…
—Esto… ¿os conocéis? —preguntó Shiny, que se había acercado al revuelo, seguida de las demás amigas.
Vinyl rodeó con su pata el cuello de Octavia y, sonriendo, respondió:
—Por supuesto que la conozco… Es mi compañera de piso, allá en Canterlot.
Octavia bajó la mirada, sin creerse aún que Vinyl estuviese allí, junto a ella, en un lugar tan remoto como era ese pueblo.
—De hecho —siguió diciendo la Disk-Jockey—, es la mejor compañera de piso que jamás he tenido…
Esas palabras hicieron vibrar el corazón de Octavia, que levantó la mirada y la fijó, con ojos titilantes, hacia la unicornio.
—Aunque… —continuó hablando Vinyl—, a decir verdad, al ser la única compañera que he tenido, también es la peor de la historia…
Octavia se enfurruñó y, despacio, se quitó de encima la pata de Vinyl.
—Octi… —dijo la blanca unicornio—. ¿Desde cuándo no aceptas bromas? Sabes perfectamente que no te cambiaría por nada.
Y, para dar más énfasis a sus palabras, se quitó las gafas mediante la magia, poniéndolas por encima de su cuerno.
En ese momento las seis amigas de Northwest Mines Town, exceptuando a Gentle, quedaron petrificadas: esa yegua que tenían delante era exactamente igual a la del cuadro de la vampiresa que vieron la noche anterior. Eso solo podía significar una cosa: esa Disk-Jockey era una chupasangres.
—Es… ¡Es ella! —chilló Flashing, señalando a Vinyl—. ¡Es una vampiresa y nos va a matar a todos!
Todos los que estaban reunidos en la plaza miraron directamente a la blanca unicornio, que empezaba a recular, asustada.
—¿Vampiresa? —preguntó Octavia, perpleja—. Imposible… Ella podrá ser muchas cosas, pero vampiresa… imposible.
—¡Por favor! ¡Escuchadme todos! —empezó a gritar Gentle, poniéndose en medio—. Aquí ha habido un malentendido… Ayer pusieron un documental sobre vampiros y apareció un cuadro que contenía una supuesta vampiresa. Repito: "Supuesta".
+Por casualidad, la unicornio que había en el cuadro es una mezcla entre la diseñadora de moda de Ponyville, llamada Rarity, y Vinyl Scratch, aquí presente…
+Ahora bien, ¿creéis por un momento que, si de verdad fuesen vampiresas, buscarían la fama? Si yo fuese una verdadera vampiresa, intentaría pasar desapercibida… No me dedicaría a diseñar moda de alta costura o convertirme en la mejor Disk-Jockey de toda Equestria.
+Y, por último, todo esto sobre el mito del vampirismo es perfectamente explicable: Cuando morimos, al ser enterrados, la sangre deja de fluir y se coagula, terminando por salir, al final, por los orificios naturales. Ahora bien, debido a nuestras creencias, enterramos a nuestros fallecidos ataviados con sus mejores galas, por lo que, si había una muerte extraña, en la antigüedad se desenterraba al fallecido anterior, que normalmente tenía la comisura de la boca ensangrentada, por esto que he explicado. Si hubiesen volteado el cuerpo, o lo hubiesen desnudado, habrían sabido la verdad: que todos los orificios estaban sangrientos… Pero como solo veían la boca, pensaban que el fallecido había salido de la tumba sin dejar ninguna huella, se había alimentado y había vuelto a su tumba sin volver a dejar ninguna huella.
+Estoy segura de que esto fue lo que pasó con la unicornio del cuadro. Todo son supersticiones de ignorantes que prefieren una vida sencilla a la verdad.
—De todos modos —dijo Octavia, sonriendo aliviada—, debo confesar que Vinyl a veces me consume el alma… —y, abrazando a la Disk-Jockey, demostró que lo que acababa de decir había sido una broma—. Pero yo tampoco la cambiaría por nadie.
—Pre… Prefiero que me llamen DJ-Pon3 —replicó Vinyl, más tranquila—. Porque ahora… —su sonrisa se acentuó y sus ojos se entrecerraron—, ¡empieza la verdadera fiesta!
Y todos rieron.
La fiesta de reinauguración fue un verdadero éxito. Al lado de la entrada a la mina, sobre un escenario, estaba el Cuarteto de Cámara Real de Canterlot. Su ejecución de obras clásicas era realmente bella y perfecta… hasta tal punto que muchas partituras parecían hechas para la interpretación de esos cuatro músicos.
Gentle, Pudding Head, su hijo Bronze Legs, Look Talker, Fancy Pants, Fleur de Lis, Magic Sales, Wise Words y algunos más estaban sentados disfrutando del concierto.
Del otro lado de la calle principal, junto a la entrada de Northwest Mines Town, Dj-Pon3 estaba haciendo vibrar el suelo, las paredes e incluso el aire mismo. Casi todo el pueblo se divertía al ritmo de la música electrónica que creaba esa maravillosa unicornio.
Pero la que más se divertía era Vinyl Scratch. Los ojos de la Disk-Jockey titilaban de placer: su público gozaba y además le habían permitido conectar su mesa de mezclas al sistema multimedia del pueblo, disponiendo de más de 25.000 Watios de potencia. De hecho, nunca antes había podido disfrutar de tal energía. Y lo mejor de todo era que esa yegua con túnica, que parecía mandar mucho en el pueblo, le iba a regalar, como parte pago, el mejor sistema de sonido que había en Equestria: un sistema de sonido a la que ella le había echado el ojo desde hacía tiempo en una tienda exclusiva de Canterlot, y cuya dueña resultaba ser la misma poni que le había contratado. Efectivamente, ese iba a ser uno de los mejores días de su vida.
Las serpentinas que se habían lanzado desde Cirrus Merlon aún seguían cayendo al suelo cuando terminaron los conciertos. Todo el mundo había disfrutado de la fiesta de reinauguración… Pero tocaba el momento de la despedida.
Pudding Head no pudo resistir más el protocolo y, acercándose a Look, le abrazó con cariño, ante la consternación de Bronze Legs y ante la sonrisa de Fancy Pants.
—Hijo mío —dijo la Canciller—, veo que estás seguro aquí y, lo que es más importante, que tienes verdaderos amigos. Mantén esta amistad, pues son un verdadero tesoro, no el dinero, porque lo más transcendental, lo que hace valioso a un poni, está aquí dentro —y señaló el corazón de Look.
—"Gracias, madre" —declaró el semental mudo—. "Y gracias por traerme aquí… Esta gente es maravillosa".
—Entonces que él se quede con sus amigos —dijo Bronze, con gesto enfurruñado pero a la vez con una sonrisa malévola—, yo me quedaré con la herencia…
Fancy Pants se acercó al potrillo y le propinó un capón.
—Haz caso a tu madre —indicó—. Puedes tener incontables riquezas, pero al final lo que importa es con quién te relacionas y cómo de fuerte es el sentimiento con el que lo haces… —en ese momento se acercó a Pudding Head y, mirándola, continuó hablando—. Por eso hago mis relaciones con el resto de la alta sociedad… y por eso mismo sé que lo que hago yo, lo que haces tú y lo que hace Golden Wings, es necesario para Equestria… —y le tendió una pata hacia la Canciller, que aceptó gustosamente.
Fleur de Lis bajó la mirada y girándose, se dirigió hacia donde estaba Flashing, que aún seguía bailoteando al son de la música de DJ-Pon3, a pesar de que hacía un rato que ésta había terminado.
—Te llamas Flashing, ¿no? —preguntó Fleur, sobresaltando ligeramente a la potrilla.
—Sí, ese es mi nombre —respondió la pequeña prestidigitadora con una sonrisa.
—Qui… Quisiera disculparme por lo ocurrido anteriormente —Fleur se inclinó levemente—. Seguramente pensé cosas que no ocurrieron realmente y lo pagué contigo.
—No te preocupes —la sonrisa de Flashing se acentuó—. No pasa nada… ¿Amigas? —la potrilla extendió una pata hacia la blanca unicornio, que empezó a sonreír, extendiendo su casco hasta apretarlo con el de la prestidigitadora.
Las dos unicornios se dirigieron hacia el grupo pero, antes de llegar, Flashing miró hacia atrás y vio a Vinyl Scratch. Disculpándose ante Fleur, la pequeña unicornio trotó hasta encontrarse con la Disk-Jockey.
—Te llamas Vinyl, ¿no? —preguntó una vez se puso a su lado.
—Prefiero que me llamen por mi nombre profesional —respondió ésta, mientras estaba recogiendo su equipo—, pero sí, mi verdadero nombre es Vinyl.
—Quisiera disculparme, en nombre de todo el pueblo, por el malentendido de antes —Flashing miró hacia el suelo, avergonzada—, y quisiera recompensarte de una forma que de seguro te va a encantar…
Vinyl entrecerró ligeramente los ojos, extrañada.
—Espera un momento, ahora vuelvo —dijo la potrilla, elevando su cara, que esta vez reflejaba una gran sonrisa.
La Disk-Jockey apenas tuvo tiempo de responder… Flashing entró directamente a la casa del Consejo y salió tan rápido como pudo, posicionándose otra vez al lado de DJ-Pon3. Sin esperar contestación, la elevó del suelo y, trotando, la situó sobre una extraña loseta. Mientras Vinyl se preguntaba qué estaba pasando, la prestidigitadora se puso sobre otra loseta cercana y, alzando el mando a distancia que acababa de coger de la casa del Consejo, encendió el sistema de multiproyección.
Muffled vio de soslayo lo que pretendía hacer la pequeña prestidigitadora y, apartando a los demás como pudo, intentó trotar hacia ella para impedir que ésta volviese a hacer el mismo juego que esa mañana.
—¡UIIIIIIIIIIIIII! —gritó Flashing mientras se elevaba poco a poco su loseta.
—¡UAAAAA HAHAHA! —exclamó Vinyl Scratch cuando notó que se elevaba. Esa sensación era maravillosa.
—¡NOOOOOOO! —chilló Muffled mientras, intentando evitar esa travesura, tropezó y se cayó al suelo.
"Querida abuelita:
Hoy se ha reinaugurado la ciudad de nubes que hay encima de Northwest Mines Town… Sí, ya sé que te conté hace tiempo que iba a hacerse, pero surgieron problemas, que afortunadamente se han solucionado. Al fin Cirrus Merlon (que así se llamaba originalmente) vuelve a brillar en toda su plenitud.
Las celebraciones han sido espectaculares y nos lo hemos pasado genial. El Consejo del Pueblo ha contratado a los mejores músicos y todo ha sido fantástico: las serpentinas, los fuegos artificiales, la comida...
Incluso he conocido a varios miembros de la alta sociedad, cosa que nunca logré hacer cuando estaba en Canterlot. Sí, sé que tú te los encontrarás prácticamente cada día, pero a mí me ha resultado una experiencia muy gratificante.
Por cierto, me ha sorprendido muchísimo una cosa que he descubierto hoy: uno de los habitantes en el pueblo, que se llama Look Talker, resulta que es el hijo mayor de la Canciller Pudding Head (que, por lo que me ha contado el propio Look, es descendiente directa de una de las fundadoras de Equestria. Imagínate… He estado frente a la gran Pudding Head, descendiente de la fundadora Pudding Head… aunque no me extraña que sean familia, teniendo las dos el mismo nombre). Al final voy a estar rodeada de gente aún más maravillosa de lo que yo creía…
¡Ah! Look Talker, al igual que su madre, no es para nada orgulloso… De hecho, él es todo lo contrario a lo que cabría esperarse de un noble, es todo humildad…
Bueno, veo que me estoy extendiendo demasiado, así que te voy a poner lo que he… mejor dicho, lo que hemos aprendido (estamos todas aquí escribiendo) en estos días (siento la tardanza al escribir):
Las cosas del pasado hay que venerarlas en su justa medida, sin que nada sea blanco o negro. Al contrario, todo tiene una gama interminable de colores (más aún que la crin de esa tal Rainbow Dash, dice Knowledge). En poco tiempo Cirrus Merlon ha pasado de ser abucheada a ser vanagloriada, gracias a esa serie de acciones que te dije hace tiempo en otra carta.
Y, poco a poco, todo vuelve a su cauce. Si ha sido algo positivo, volverá a serlo, pero si ha sido negativo, al final saldrá a la luz. Así que lo mejor es observar y no juzgar hasta saberlo todo.
Por cierto, Gentle insiste que ponga lo siguiente: "¿Has leído? Absolutamente todo vuelve a su cauce, ¿no crees que ya va siendo hora?". No sé a qué se refiere, pero ha sonreído después de que yo lo escribiese.
Un beso y un abrazo de parte de todas: Fast Feather, Flashing Hooves, Gentle Colors, Knowledge Undiying, Shadow Hammer, y mío, por supuesto.
Con cariño, tu nieta Shiny Eyes."
FIN DEL CHAPTER 1x12
