Antes de empezar, me gustaría recordarles que el fic tuvo un esquema, un camino a seguir hasta el capítulo cinco, después fue cuando decidí no seguir un esquema y hacer el fic sin planificación o previsión más que no contradecir alguno de los diálogos o hechos dentro del fic. Por esta razón, pido disculpas a quienes vinieron esperando un determinado final o desarrollo; sin embargo, encuentro esta incertidumbre como algo sobradamente interesante. Bueno, comencemos con el fabuloso capítulo 20.


Durante toda la mañana cuatro adolescentes caminaron, corrieron y tuvieron distintas discusiones, la causa en sí no era para nada complicada; lo complicado y casi irreal era que no habían muchas coincidencias al principio. "¿Deberíamos utilizar gorros o mejor un cañón de fiesta?" "¿Dónde podría ser exactamente?" Desde luego, también había que mantener a Rainbow Dash lo más lejos posible y Applejack debía evitar dar detalles de dónde se encontraba o lo que estaba haciendo, así que las llamadas de su hermano eran interferidas por alguna de sus amigas, pues como todos sabían: ella no podía mentir en absoluto.

Sunset Shimmer se hallaba ayudando a Pinkie Pie en la cocina, si bien se podía comprar un pastel, la receta y cooperación de Applejack junto con su prima lograban resultados superiores a cualquier pastel de confitería. Sí, los cumpleañeros merecían el mejor pastel. Fluttershy mantenía la calma mientras trataba de llenar el cañón de fiestas de Pinkie Pie, según la advertencia que esta le dio, el sistema que accionaba el disparo mediante aire a presión estaba algo defectuoso, por lo cual tenía que primero ingresar el confeti por la derecha y después comprimirlo hacia la izquierda evitando tocar la base del cañón, desde luego, no pasaría nada grave si el cañón se accionaba, solamente perdería todo el trabajo realizado hasta ese momento, tendría que recoger todo el confeti sin que se mezcle con el polvo del piso y finalmente iniciar de nuevo.

- Hola primo, sí, Applejack está ocupada con la maqueta que estamos haciendo, no creerías lo difícil que es hacer algo con las manos llenas de pegamento, de hecho ahora mismo tengo más brillo en mis manos que en mi cabello… Aja, descuida, se lo diré. – Se comunicaba Pinkie Pie manteniendo una charla amena a través del teléfono celular.

La cantidad de detalles a tratar, pese a no ser incontable, necesitaba de una preparación minuciosa. El pastel de tres capas debía pasar por el horno al menos dos veces para ofrecer dos texturas diferentes y para que sus ingredientes adquirieran el sabor justo para dar el balance adecuado; semejante manejo de instrumentos no tenía nada que envidiar al trabajo de laboratorio de Twilight y Sunset Shimmer, así como un gran maestro hábil y firme necesita tanta o más paciencia que el aprendiz, tanto Pinkie como Applejack aplicaban esta regla con Sunset Shimmer que, aunque pusiera todo el empeño del mundo en la labor, simplemente no tenía lo que se necesita para la repostería, al menos no a un nivel elevado.

En primer lugar, la masa le quedó muy aguada, después, no calculó bien el tiempo que esta necesitaba para la preparación de la primera capa, seguidamente cometió un error en la cantidad de ingredientes necesarios. Cierta parte del problema se hallaba en que no estaban utilizando una receta escrita, tanto Applejack como Pinkie se la sabían de memoria porque era una creación suya. Cuando la de cabello bicolor preguntaba sobre el siguiente paso, el siguiente ingrediente o el truco para realizar alguno, daban respuestas diferentes.

Sin embargo, de forma atenta, ambas primas pudieron seguir de cerca los pasos que de otra forma hubieran sido infortunados.

- Vamos Sunsi, solo tienes que batir un poco más, este glaseado es especial porque incluye algo de gelatina…

- ¿Por qué tiene que estar batido?

- Larga historia, la receta fue creada por nosotras, pero todo el proceso de creación fue algo completamente loco. – Afirmó la vaquera recordando aquel día en el cual volaron batidores, fuentes y harina…

Ciertamente, pese a estar a punto de hacer un verdadero desastre, Sunset disfrutó toda la experiencia que ganaba junto a ellas, cada segundo tenía un valor incalculable, cada sonrisa, cada alegría, incluso cada lágrima era percibida de forma intensa. La razón de ello solo a ella le constaba.

- Si continúo haciendo esto se mi brazo se caerá.

- Vamos Sunsi, Sunsi, Sunsi… - Vitoreaba la adolescente rosa poco antes de abrir el horno y continuó haciéndolo aun después de poner una cuchara en su boca. – Sonsi, Sonsi…

De un momento a otro, el sonido del disparo del cañón de fiestas se hizo audible, junto con un gritito de Fluttershy.

/Sweet Apple Acres 10:48 a.m.

Mientras las actividades dentro de la granja se hacían menores, reduciéndose más que todo al cuidado de animales que de los distintos huertos, la familia Apple finalmente podía tener más tiempo libre para dedicarse a lo que quisiesen, Applejack así como Applebloom salían más a menudo, mientras que la abuela Smith comenzaba a tomar más siestas en su mecedora, él sin embargo, comenzaba a mostrarse reacio a tener tiempo libre. Necesitaba sacarle más provecho al tiempo, lo que debía traducirse en alguna forma de asegurar más ganancias para una causa que era irrefutablemente importante, imperativa. Applejack todavía no lo sabía, mucho menos Applebloom; pero tampoco se presentaba el momento adecuado para informarles al respecto.

De momento, prefería mantener las cosas en secreto, si las cosas continuaban igual, estaba bastante seguro de que podría llegar a la cifra de dinero deseada para Applejack y desde luego, Applebloom todavía tenía mucho por delante como para ahorrar de forma eficiente para sus estudios.

El cielo raso era inspirador, de vez en cuando, el mancebo solía observarlo completamente fijo, pensando en que quizás un más allá era probable, aunque no era un partidario de que esa fuera la solución a sus problemas, a fin de cuentas, se quedaba en la conclusión de que sin importar si existiera o no, su vida era importante, su felicidad era importante.

- Felicidad… - Susurró.

Mientras llevaba un rastrillo una manguera y una pala, de pronto aquella palabra se le hizo importante ¿Era feliz realmente? Ultimadamente la calma había vuelto a su vida, Rainbow Dash cada vez quedaba más en el pasado, sus pesadillas disminuían y en cambio comenzaba a tener sueños donde su hermana partía a la universidad junto a sus amigas, finalmente sus días en la granja comenzaban bien, ya no tenía aquel sentimiento desgarrador en el corazón.

Applebloom se alejaba cada vez más, pero era comprensible… Applejack, bueno, ella tenía un novio mucho más experto y aunque no le agradaba la idea, sentía que debía protegerla de él, por mucho que Trent pareciera un buen chico, bastaba con un uno por ciento de probabilidad de que las cosas resultaran mal para tomarlo con toda la seriedad del mundo; después de todo, deseaba ver a Applejack como una mujer independiente, libre de las ataduras de un mundo conservador; creía firmemente en sus capacidades y sabía de antemano que ella era así, aunque debía ser realista. Si ella de alguna manera quedara embarazada, sería una tragedia para ella, porque con el trabajo que llevaban y el estudio, no bastaría, aun si él decidiera hacerse cargo de sus responsabilidades… además conociendo su carácter… no, definitivamente no era la mejor de las posibilidades. Aquel pensamiento solía embargarlo porque de pronto se vio como parte integral de la familia Apple, porque si él no velaba por sus hermanas, así como estas velaban por él, posiblemente tanto la granja como la familia entrarían en la ruina.

Pero allí fue cuando el mancebo se impresionó nuevamente; la palabra felicidad entraba en directa relación con su familia, ¿Cuando había hecho algo solo para él que no fuera trabajo? Desde hace más de tres meses se había consagrado al trabajo dentro de la granja sin faltarle, poco antes solía pasear, ir a ver algún partido de las Wondercolt… para verla… - Moviendo la cabeza con una sonrisa él efebo abrió la puerta del granero, para olvidarse del tema. Sin embargo ciertamente ahora no hacía nada más que trabajar, sus manos solían estar dentro de guantes de cuero por medio día, estaban un tono más claro que su piel habitual gracias a ello, su cabello había crecido un montón, pero… se encontraba bien física y espiritualmente, quizás aquello era estar realizado.

La cuestión era intrigante, cerrando la puerta, para dirigirse a la cabaña, comer algo y darse una ducha para posteriormente ir al colegio, sus pensamientos continuaban. ¿Por qué le era tan difícil decir que todo aquello era su felicidad? Casi de inmediato le llegó otra pregunta ¿Por qué evitaba pensar en lo sucedido durante todo el año, sus peleas perdidas en el superfluo campo de las relaciones con el sexo opuesto? Le costó aceptarlo en un principio, mientras degustaba una sopa de legumbres y una manzana. Mientras subía a darse una ducha comprendía mejor el porqué.

Era una persona al igual que casi todas que no gustaba del sufrimiento y se alejaba de este si podía hacerlo, alejarse de Rainbow Dash era en realidad alejarse del dolor de saber que ella no estaba interesada en él, pese a aceptar la desilusión del saberlo, todavía le causaba angustia. Porque en el fondo, al observar al resto del mundo dentro del colegio, incluso a su hermana, comprendía que todos experimentaban algo que él no: el cariño, el gusto quizás hasta el querer de alguien ajeno a la familia. Hasta ese momento no conocía los besos sinceros de una chica, no sabía del afecto más allá de su familia. Estaba seguro que no era lo mismo y a juzgar por el estado en el cual mantenía a los muchachos y a las amigas de su hermana cuando podía notarlo… parecía ser un placer, un estado de felicidad elevado.

¿Acaso era incapaz de poder ligar a una chica? ¿Acaso no podía lograr ganarse a Rainbow Dash?

Mientras abría el paso de agua de la ducha le llegó una epifanía, una revelación que hizo caer el shampoo dentro de la tina y de no ser por el reflejo de tomar el bote y sacarlo, probablemente su contenido se hubiera vaciado en esta.

¡La cuestión no recaía en que era incapaz! Sino en que todo el tiempo consideró a la de cabello multicolor como la única. Era comprensible porque estaba en su naturaleza ser un gran obstinado, pero quizás lo mejor era tirar la toalla en cuestiones como aquella. Una cosa era poder plantar diez manzanos en cinco metros cuadrados, cosechar un 30% más de manzanas o incluso aprender matemáticas, pero otra muy distinta era ganarse el corazón de Rainbow Dash; en el primer caso todo dependía únicamente de su voluntad y de cómo abordaba el problema, en el segundo, todo cambiaba, pues existía una voluntad adicional y además afrontar el problema con una perspectiva diferente significaba actuar de forma distinta, muchas veces ir en contra de su personalidad, aunque no creyera que realmente existe una única forma de ser o una esencia, sin embargo, estaba cómodo como era y le encantaba.

Después de aquel gran bagaje filosófico, donde recordó en más de una ocasión las lecciones del profesor Discord, su cabeza comenzó a latirle, pero aquella conclusión había sido un verdadero progreso, una revelación, de un momento a otro, el dolor se hizo comprensible, finalmente pudo confrontarlo con aquel simple detalle que no había visto antes o al menos no había querido aceptar: Rainbow Dash era una chica y aunque todavía suscitase un interés, no era la única, habían mil chicas más bonitas, con carácter similar o incluso más reservadas, alegres, inteligentes…

Sunset Shimmer… El mancebo se llevó una mano a la cabeza todavía empapada. Se ponía la toalla alrededor de la cintura…

¿Por qué le llegó la imagen de ella justo en ese instante? De todas las chicas, ella era quien menos le interesaba en ese sentido, era una gran amiga y todo aquello pero… pronto llegó la imagen que ella le mostró en persona, aquel rostro rojizo casi cadavérico con ojos de una penumbra obscura e iris turquesa. Recordó así que ella era de otro mundo, que era su amiga y muy probablemente no era ni humana ni poni. Era una locura.

Con aquellos pensamientos se rindió, había alcanzado un progreso inmenso en aquella mañana, probablemente el verdadero paso inicial para dejar atrás el pasado y continuar adelante. Después de mucho tiempo, encontraba algo que pensó era inútil, bueno, seguía siéndolo, pero no del todo, al menos en lo que compete a la felicidad, era preciso al menos experimentar aquel mundo al que tanto ignoró.

Con la cabeza a punto de estallarle y sin embargo, con una sonrisa en el rostro, el joven Apple tomaba su camisa, los vaqueros y sus tenis, con ganas de ir al colegio, después de todo, pues esta dejaba de ser un lugar en el cual tenía lugar sentimientos descontrolados pero más que todo, ultimadamente, estresantes.

/CHS 2:56

Rarity volteaba a ver el reloj cada veinte segundos, a su izquierda se hallaba Rainbow Dash, quien mantenía se llevaba el pincel a la boca y gruñía aproximadamente cada tres minutos porque aquella materia era difícil para ella, se había colado para evitar pasar la clase de Harshwinny, era tarde y prefería no pasar la clase. De alguna forma, habían llegado junto con Rarity y Twilight demasiado tarde. Era el gran precio por ir a ver una película antes de ir al colegio… tenía que ser el filme de "El señor de los aros: el origen" Definitivamente, las tres disfrutaron de la película; Rarity por la calidad de los vestuarios, maquillaje, escenarios y arquitectura, Twilight por la calidad de la representación de la época barroca con una mezcla de los celtas, rematando con una cultura distinta ¿los Greltas? No lo recordaba. Finalmente ella disfruto de la gran trama, como se armaban todos los hilos que conducían a la final de la pentalogía de películas, bueno, explicaba el inicio, pero los efectos eran asombrosos, de la misma forma el sonido y… sobre todo Mc Lerly actuaba, aquel tipo de grandes músculos con mirada intimidante.

Ahora estaban allí, tratando de pintar una serie de frutas, platos e incluso platos sobre una mesa.

- Rarity… - Susurró la adolescente de pelo multicolor.

- Por última vez, lo que estamos haciendo se llama bodegón. – Afirmó la de piel blanca, tratando de no perder la calma.

- No es eso, ¿Cómo dijiste que se obtiene el color café?

- Mezcla hasta que te salga naranja y ve agregando cian de a poco. – Replicó la de cabello perfecto, poco antes de observar mejor el plato de metal.

- ¿Acaso no dijiste que Applejack tomó pintura otra vez?

- Sí, supongo que está haciendo algo importante en Sweet Apple Acres, ya sabes cómo es cuando tienen algo importante entre manos.

- Sí… aunque me hubiera gustado ir al cine con todas, bueno, mañana se estrena la película que dice: "Ya conoces su nombre"

- También la he estado esperando, es la única franquicia que conozco que tiene un agente que se opone al sistema.

- Huelo algo de Discord en tus palabras. – Señaló la adolescente entretenida mientras mezclaba algo de cian al naranja, aquella tarea era un suplicio, los colores eran imposibles.

Rarity se limitó a asentir con la cabeza, seguramente aquel maestro antes estaba a cargo de la división de Marketing en alguna empresa porque hacía de una materia tan aburrida como filosofía una verdadera materia donde una nunca sabía qué esperar, además, la había obligado a pensar mejor en la moda y ahora finalmente podía defenderse con buenos argumentos contra quienes dijeran que era superficial

El tiempo de realizar los primeros esbozos del siguiente proyecto de pintura terminaba con las campanas de cambio de hora, Rarity estaba algo rara en aquel día, a veces solía temblar levemente, incluso sus palabras solían enredarse sobre todo cuando preguntaba sobre Applejack, aunque fuese de forma retórica. Sin embargo, la adolescente de piel cian dejó de prestarle atención tan pronto como la clase termino, después de evitar la detención era momento de ir directamente a pasar computación. Pese a que tenía talento para el deporte, le faltaba bastante en las artes, reconocía que su "primer esbozo" era realmente una mancha que combinaba colores que en nada se equiparaban a las frutas o el plato de metal donde yacían estas; en el centro del salón. La modista en cambio podía enorgullecerse de un trabajo de alta calidad.

Mientras caminaba por el pasillo, la adolescente esperó hallar a alguna de sus amigas, pero estas simplemente no se aparecían por ninguna parte, incluso pese a que el casillero de Pinkie Pie estaba a metros del suyo, no la vio, pues usualmente ella solía esperarla para hacerla asustar. Aquello era extraño en gran medida. Sacando su celular comenzó a escribirle.

- ¿Cómo van las clases?

- Bien… tengo que pasar historia así que mejor hablamos luego antes de que Harshwinny me cuelgue delante de toda la clase. – Se despidió la de cabello alocado poco antes de desconectarse.

Aquel día estaba bastante extraño, sin embargo Rainbow continuó con su camino hacia el salón de computación en el ala sur del edificio. Abrió un dulce agridulce poco antes de dirigirse, estaba acostumbrada a que Pinkie le invitase alguno cuando se cruzaban. Al menos los pasillos continuaban con su acostumbrada concurrencia.

Al llegar al salón de filosofía que compartía con Twilight, Fluttershy y Sunset Shimmer, pero al llegar solo observó el rostro de Twilight manteniendo una conversación bastante alegre con Flash Sentry, de un momento al otro, al ingresar la observó con una cara de complicidad y burla, haciendo un gesto uniendo sus manos para ponerlas al lado de su mejilla derecha, para proseguir con una sonrisa de burla y levantando la vista; haciendo clara referencia al evidente sentimiento que tenía por el músico.

Twilight se sonrojó y a consecuencia de la mofa de su amiga, dejó de hablar de la misma forma que antes, la charla perdió repentinamente toda la vivacidad anterior; era increíble cómo era capaz de cambiar las cosas con solo un poco de vergüenza al respecto. Flash por su parte sintió que Rainbow le había quitado una oportunidad más, ahora tenía que esperar nuevamente que se presentara una nueva.

Cuando el profesor Discord ingresó, todos guardaron silencio.

- Bright Idea, guarda ese celular antes de que lo use para descargar una película. – Amenazó el profesor quien llevaba puestos lentes obscuros, su mirada era sorprendentemente de pocos amigos.

Al llegar a su escritorio, el profesor se limitó a sentarse por treinta segundos rodeando su rostro con sus brazos; la noche pasada había sido una locura completa, algo sin precedentes pero que sin duda lo había dejado en un estado poco favorable para su aspecto. Después de un tiempo más se levantó de su lugar e inclinó levemente la cabeza hacia adelante, cuando notó que Bulk Bíceps lo observaba con atención, como tratando de hallar algo le dijo:

- ¿Qué miras? – Bastó aquella expresión para ganarse la atención del alumnado y lograr que el joven musculado desistiera de su intento. – Bien, ahora llevaremos un tema que por poco logra que los muchachos de la anterior clase se desmayaran del susto o de vergüenza. – Afirmó con una sonrisa de satisfacción por el hecho, definitivamente incomodar al resto era uno de sus hobbies favoritos.

La puerta se abrió de forma abrupta dejando ver que una muchacha de cabello rojo y amarillo caía de bruces contra el piso, seguida de una muchacha de cabello rosado, sorprendiendo a todos, Discord fue el primero en salir del asombro y con cierto tono cantarín se levantó de su silla.

- Sunset Shimmer, Fluttershy, señoritas, espero que hayan tenido un buena razón para llegar tan tarde. Por favor cierren la puerta, no queremos que alguien más caiga de forma tan graciosa ¿O sí? – Preguntó al aire, sin recibir afirmación alguna.

Si bien casi nadie se les quedó mirando por más tiempo, Rainbow Dash pudo percatarse de que ambas estaban despeinadas y llevaban ropa diferente a la que usualmente usaban para ir al colegio o algún otro lugar.

- Como les iba explicando, el tema que tocaremos respecta a la ética, a la filosofía práctica, sin más preámbulos, ahora toca poner en tela de juicio la educación sexual, vista desde la perspectiva utilitarista…

Al escuchar el tema, una gran mayoría comenzó a adquirir un color rojo, otros a sonreír de forma pícara al escuchar las palabras tabus del momentos, muchas más todavía no se podían creer el atrevimiento del profesor.

- A ver, a ustedes les dan educación sexual, les dicen qué pasa, cómo pasa y una que otra precaución, pero díganme ¿Educación sexual no tendría que incluir también el cómo hacerlo bien? – Cuestionó sin vergüenza alguna el profesor.

Desde luego, nadie se atrevió a responder, algunos pensaban hacerlo, otros en cambio comenzaban a interesarse de forma extrema en la cuestión.

- Miren, aquí no estamos dentro de un convencionalismo moral más allá del dictamen de hablar de forma sincera y olvidarse de las cosas impuestas. Espero de ustedes una actitud madura aquí arriba. – Señaló el de piel gris – porque abajo cualquiera llega a ser maduro. – Completo logrando sacar algunas risas al respecto.

Tenía razón en poner en tela de juicio algo así, al menos así parecía y mientras rayaba la cancha para que los estudiantes se adaptaran al tema, Sunset Shimmer comenzaba a observar a Flash Sentry, esta a su vez la observaba a ella y Twilight, con una capacidad asombrosa de observación se percataba de ello en menos de un instante. Sin embargo, a diferencia de Flash, Sunset tenía una mirada fría, cortante, quizás hasta de rencor en contra del adolescente de cabello azul marino.

Rainbow Dash por su parte comenzó a pensar en algo que no le iba al respecto, en particular un sueño de hace semanas donde ella y Big Mac estaban a solas y este comenzaba a besarla, el resto era confuso porque sintió algo tibio en su pierna derecha, posteriormente una presión en su espalda… pero no recordaba más, al evocar aquella experiencia onírica pronto se sonrojó… malditas, malditas hormonas, dijo imitando la frase que alguna vez oyó decir a la científica de piel morada.

Y para empeorarlo todo, aquel muchacho de ojos verdes, pecas blancas y mirada tranquila estaba justo frente a ella, en aquella ronda que hacían para la clase, este también la observó, tratar de leer alguna emoción en aquellos ojos esmeralda era una empresa sin posibilidad de éxito, así que desistiendo de hacerlo, sumida en el inapropiado sueño y en aquel complejo que pronto se apoderó de ella decidió no mirarlo a los ojos directamente, para ver en cambio a Sunset Shimmer que también recibía una multitud de miradas de varios chicos, aunque claro ni cuenta se daba porque se encontraba garabateando algo en su cuaderno.

La clase continuó de forma insoslayable, las palabras de Discord fueron una auténtica tortura y al mismo tiempo cierta fuente de placer de pensar al respecto del placer, era como esos extraños fetiches que muchos consideran atañen a los desequilibrados, cuando en realidad todos tienen alguno, así de extraña fue la clase, miradas, pequeñas reacciones involuntarias, caras sonrojadas, comentarios que con el tiempo incrementaron su tono y en última instancia llegaron justo donde Discord deseaba, a argumentos para el diálogo entre estudiantes, más que con él.

- Pero volvamos al punto de partida, si buscamos la felicidad y esta se logra a través de distintos placeres, no creo que sea meramente cuestión de poner al placer del cuerpo como superior, el mismo Mill hace la diferenciación, así que no, no es una buena opción ir por un libertinaje sexual, por favor, incluso los chicos no desean que las chicas estén predispuestas a tener relaciones con cualquiera, bueno, ni siquiera nosotras.

Algunas chicas afirmaban con la cabeza, mientras varios de los muchachos simplemente se perdían, de un momento a otro, el debate había sido tomado por Sunset Shimmer y Twilight, quienes mantenían un diálogo que era casi tan atrapante como la clase de Discord.

- No, a lo que me refiero es a hacerlo de forma inteligente, somos criaturas con distintas necesidades, el placer también debe provenir de distintos lugares; por ejemplo, puede que este suene a un mal libreto de película popular, pero ponte en la siguiente situación: tú, siendo una muchacha que ha cultivado el saber, la ciencia y la actividad racional te enteras que te quedan pocos días de vida… entonces te das cuenta de que todavía te faltan muchas cosas por experimentar. Dime ¿Serías capaz de no experimentar el sexo en esas circunstancias?

- Em… no creo que son necesarios. – Decía finalmente la adolescente de piel morada poco tartamudeando un poco frente a la capacidad de su amiga para llevar delante un debate.

- Claro que lo son, biológicamente es necesario, psicológicamente también, es un placer y es una necesidad, hacerlo de forma inteligente es lo que logra elevar nuestra capacidad racional; usar condón, parches, pastillas del día después… demonios, hasta puede ser una forma de relacionarnos entre nosotros… es lo que vuelve a esto en una liberación del sexo, dejando atrás los tabúes y las costumbres que coartan esta relación entre nosotros, el placer, la felicidad e incluso la amistad… ¿Por qué no? – Finalizaba la de cabello bicolor manteniendo su mirada firme contra su amiga.

El timbre finalmente sonaba de forma rotunda, dando fin al acalorado debate donde muchos callaron, pero como nunca antes escucharon palabras que de momento consideraban sabias o al menos bastante convincentes.

Big Mac por su parte mantenía una cantidad de pensamientos exorbitantes al respecto, tenía tiempo desde que pensó en aquellos temas llegando a una conclusión no muy diferente, aunque nunca esperó toparse con una chica que pensara de aquella forma. Sin embargo, muchos de los chicos miraban a Sunset Shimmer con ojos distintos a la amistad, ojos que eran comprensibles para aquella edad, no obstante, él no sabía cómo mirarla, por una parte le tenía un miedo enorme, no, una incomprensión, una incapacidad para definirla y por otra una no dejaba de ser una amiga que estimaba en gran medida. Pero… cómo es que su cabeza divagaba al respecto tan a menudo, cómo era posible que siempre se dirigiera hacia ella de una forma u otra.

De pronto, sintió un fuerte apretón en su brazo, aquella mano pertenecía a una muchacha, pero por la fuerza de su agarre podía ser una de dos chicas: su hermana o su prima.

- Hola primo… - saludó alegremente Pinkie Pie con su cantarina voz que era una de sus características más representativas, de un momento a otro, un mechón de su pelo pasó cerca del rostro del mancebo, quien pudo percibir el aroma a goma de mascar de cereza.

- Prima… ¿Dónde? – Cuestionó el mancebo todavía sin reaccionar del susto.

- Oh, ese es un secreto mi amigote, no te lo diré hasta que lleguemos allí. – Afirmó la adolescente extremadamente emocionada, incluso su cabello comenzaba a esponjarse más.

El paso por el pasillo fue relativamente tranquilo, la cantidad de muchachos que observó fue mínima debido a que todavía faltaba pasar una última materia en la mayoría de los casos. Llevándolo del brazo con fuerza. La de chica de ojos azules se dirigió hacia el gimnasio, todo se había planeado de tal forma que el golpe se daría en jueves, día en el cual las clases de educación física terminaba antes que las otras, el día en el cual la directora Celestia se iba más temprano y la Subdirectora Luna se encargaba solamente del salón de detención. Sí, con una mente criminal todas habían planificado aquel día con el mayor de los secretos.

A más de veinte metros de allí, bajando las escaleras y cuando los estudiantes eran todavía menos, Rainbow Dash seguía de cerca a Sunset Shimmer, quien la mantenía distraída con una charla, junco con ellas estaba Twilight, pero la cantidad de palabras que pronunciaba eran menores.

- Esa es la principal diferencia entre una raimplosión e ir a altas velocidades.

- Wow, entonces, debo ser toda un veinte por ciento más asombrosa en aquel mundo. – Afirmaba la adolescente orgullosa de sí misma. – Pero no respondiste mi pregunta ¿A dónde me llevan?

- Dashie, es una sorpresa… - Dijo finalmente la científica ajustando sus anteojos.

Rainbow escuchó el sonido de las puertas del gimnasio moviéndose, alguien había ingresado antes que ellas. Sin embargo, cuando trató de decir algo al respecto, ya estaban en a puerta. De la misma forma, Sunset se apresuró tomándola de la mano para impulsarla a ingresar al gimnasio sin dejarle ver a través de las ventanas de las puertas.

- ¡Feliz cumpleaños! – Gritaron al unísono varias voces manteniendo una calidez inigualable.

- Aunque pare ser precisos, feliz fiesta de cumpleaños promediada, porque el cumpleaños de Big fue hace cuatro días y el de Rainbow será dentro de cinco. – Afirmó Pinkie con la velocidad de las advertencias de los comerciales.

Tomándola por sorpresa y elevando sus latidos, los diferentes integrantes de aquella sorpresa mantenían una sonrisa sincera, el pastel con dos velas en el centro del gimnasio, sobre una mesa improvisada junto con un refresco, algunos regalos y adornos distintos. Sin embargo, la sorpresa de la adolescente se incrementó aún más cuando Sunset la llevó hasta el centro de la mesa, allí estaba Big Mac con un sombrero de fiestas que Pinkie le había puesto.

- Vamos cumpleañeros, digan algo en su día. – Espetó Sunset con gran entusiasmo.

- Querida, es al revés, alguien entre nosotros debe decir algo... – Corrigió de inmediato Rarity con una ceja levantada.

- Oh, vaya, entonces, creo que sería una gran idea que ambos dijeran alguna palabra para el otro… porque es el cumpleaños de ambos o al menos es su fiesta compartida. – Continuó sugiriendo.

- Me gusta como piensas Sunny. – Expresó de todo corazón la fiestera saltando de felicidad.

A esas alturas, Rainbow pudo reconocer el rostro de los presentes… entre ellos se encontraban sus amigas, Applebloom, Scootaloo, Sweetie Belle, Cheese Sandwich, Trent, Flash Sentry y Soarin.

- Sí, vamos hablen. – Acotó Rarity manteniendo cierta actitud respetuosa, pero pícara al mismo tiempo.

Por un momento, Rainbow Dash se volteó para ver a Big Mac, este imitó el gesto, sus ojos se cruzaron. Por un fugaz segundo ambos desearon escuchar ciertas palabras del otro, palabras que no podían mencionar, pero que necesitaban decir. La presión de sus amigos era suficiente, Rainbow trató de comunicarle al joven de ojos verdes sus deseos poco antes de hablar, pero este se le anticipo. Por primera vez, aquella mirada, aquel rostro siempre tranquilo le envió una multitud de mensajes que pudo leer una sonrisa débil, sus ojos que comenzaban a humedecerse, incluso una exhalación lenta, todo aquello le daba a entender una multitud de cosas. Ella estaba a punto de empezar a hablar, pero este se le adelanto.

- Rainbow, la amiga de mi hermana, por tanto mi amiga… leal, fuerte e independiente… un desastre como chica promedio, pero de todas formas la más asombrosa; feliz cumpleaños. – Decía finalmente el de piel roja con lentitud y una pronunciación clara, ciertamente, algo nervioso, pero era la primera vez que se le escuchaba decir algo más que sip o frases extremadamente encriptadas.

Sin previo aviso, la adolescente de piel cian derramó una lágrima que le bajó por la mejilla izquierda, porque comprendía bien el mensaje real de sus palabras; no le importaba que sus amigas la estuvieran observando, solo le importaba aquel sentimiento tan profundo y tan dulce que la embargaba, sin necesidad de ir a altas velocidades sentía la adrenalina, sin necesidad de volar llegaba al cenit.

- Big Mac, un gran muchachote, te he visto ser mucho más fuerte que la mayoría de los muchachos y eso es algo que sabemos muy bien. Eres de esos amigos que puede escuchar realmente, haces sentir importante a cualquiera y siempre tienes paciencia, incluso con personas que no se lo merecen… No dirás muchas cosas, pero de una forma u otra has expresado más que cualquier otra persona… Feliz cumpleaños y enserio te deseo lo mejor. – Afirmó la adolescente tratando de ocultar la lágrima rebelde.

Big Mac se contagiaba de aquella emoción, sus ojos se humedecían, su garganta se movía de forma involuntaria mientras tragaba saliva para ahogar el llanto, no de dolor, sino de alegría que trataba de surgir. Sin embargo, pronto sintió un impulso de lo más profundo de su ser, pronto se halló acercándose hacia la cumpleañera para abrazarla con la clara excusa de la ocasión.

Desde luego Rainbow Dash correspondió de inmediato acercando su cabeza a la de Big Mac, rogando que este no malinterpretara el gesto; por suerte este no lo hizo, acercando su boca hacia su oído, de forma veloz, leve y comprensible mencionó con un terrible dolor unas palabras que provenían de sus deseos sinceros, de un sentimiento que realmente podía catalogar como algo más allá de un gusto, incluso quizás de un querer.

- Lo siento, no quise… - Comenzaba a decir ella manteniendo la tranquilidad de la actuación frente a sus amigos quienes, en su gran mayoría, consideraban su abrazo como una mera muestra de afecto causada por el momento.

- No fue tu culpa… - Respondió el poco antes de separarse.

Sin más y sin menos ambos volvían a sus lugares iniciales; Pinkie Pie no tardó en saltar de emoción por lo mencionado y comenzar a gritar con todas sus fuerzas.

- ¡Bien, este es un cumpleaños así que a bailar! - Gritó con entusiasmo tomando a Cheese Sandwich para llevarlo a la pista sin que este lo esperara aunque consentía con todo gusto que lo hiciera.

Mientras los pocos presentes comenzaban a moverse al ritmo de Dj-pon 3, Sunset se quedaba sola, marginada a un rincón, estaba a punto de ir a bailar con el resto de sus amigas cuando Rainbow en persona se le apareció de frente para empujarla "accidentalmente" donde el mancebo de piel roja, quien se hallaba a pocos metros del lugar.

Al sentir el contacto con el fuerte cuerpo de Big Mac, Sunset simplemente sintió cierto cosquilleó que iba recorrió toda su espalda… sin perder mucho tiempo, para no perder el valor, se dio media vuelta, aprovechando que el joven Apple.

- ¿Bailamos? - Preguntó ella.

- Sip. – Respondió el mancebo con un sentimiento inexplicable aún.

Sin embargo, Rainbow Dash no se detuvo allí, sabía que Soarin la estaría buscando, así que fue ella quien lo buscó a él, antes de que pudiera dirigirle la palabra, ella se limitó a poner sus manos en sus hombros.

- Soarin… necesito hablar contigo fuera. – Sentenció la adolescente de piel cian.


Sí… me he estado actualizando con los capítulos de la serie y ¡Vaya! Enserio se han molestado en darle al Fandom más y más Shipings, está como para hacer muchos fanfics.

Pero bueno, volviendo al fic, ¡Capítulo veinte! Espero que les haya gustado; nos leemos pronto.