¡Hola gente linda! Otro capi de estos angst/ hurt Dean que tanto nos apasionan. Sorry por haberme tardado. Espero que me puedan perdonar sabiendo que Dean va a padecer a manos de algo/alguien que lo quiere matar por congelamiento… pero Sammy está ahí para evitarlo! Muchas gracias por todos los reviews que me han dejado, y prometo contestarlos por PM lo más prontito posible, ya que tengo varios comentarios que hacerles.
Que lo disfruten!
HELADO
"Dean."
"Hmm?"
Sam levanta la vista de su portátil, alza una ceja mientras mira a su hermano.
Dean está tirado en su cama, piernas cruzadas, tiene un paquete de patatas fritas a medio comer sobre la mesa de noche, junto al último periódico –el cual se supone que debería estar leyendo. Pero no lo está haciendo. Se ve totalmente relajado y feliz allí en su cama, comiendo patatas fritas, como si no hubiera otro lugar en el mundo mejor que ese.
Sam suspira. "Dean."
"¿Qué?" Aunque ya lo llamó dos veces, le responde sin molestarse. Alza una ceja por toda respuesta, mirando a Sam.
"Deberías estar leyendo ese periódico, lo sabes, no puedes seguir ensuciando la cama con las patatas fritas." Le recuerda Sam, mirándolo por encima de su portátil.
"No hay nada, hombre. Ya lo leí." Le responde en el acto, tomando otra patata.
"Sí, lo que sea." Suspira Sam. Realmente no está molesto con Dean. Es difícil enojarse con el rubio cuando se lo ve tan feliz. Y no lo ha visto muy seguido últimamente. "Creo que he encontrado algo."
"¿Qué?" Dean se sienta y deja a un lado el paquete de patatas, baja sus piernas al costado de la cama.
"Bien, hemos buscado en todas las muertes recientes que se han producido aquí, y todas ellas están conectadas. Quiero decir, los policías hallaron la conexión también, pero ellos no saben quién está haciéndolo." Sam gira la portátil para que Dean pueda ver la pantalla. "Richard Darling, Emilio Goldberg, Steve Richardson – todos ellos fueron congelados hasta morir."
Dean parpadea. "¿Y? ¿Ellos estaban afuera? ¿Sabes que es invierno? "
"Esa es la cuestión. No estaban afuera. Fueron hallados en sus hogares." Sam indica algo en la página. "Para cuando fueron hallados, sus cuerpos estaban congelados. Sus manos, sus orejas, sus dedos… lo usual."
Dean se estremece un poco. "Agh. ¿Así que crees que algo está sucediendo? Digo, algo sobrenatural."
"Bueno, no sé si es algo sobrenatural, pero es raro ¿no?" Sam se estremece también, busca su café. "Podemos investigar. Los policías no saben qué está ocurriendo."
"¿Cuándo saben lo que ocurre?"responde Dean, regresando a la cama y al paquete de patatas.
Sam sonríe. "Es cierto."
"¿Algo más aparte de eso? ¿Algo que las víctimas hayan tenido en común, además de morir congelados?" Dean se mete otra patata en la boca y se recuesta.
"Ahhh..." Sam pasa el mouse por la página, halla las fotos de las víctimas y cliquea sobre ellas. "Ah. Bueno, todos se parecían."
"¿Se parecían? ¿Cómo?" Dean no logra captar lo que insinúa su hermano.
Sam le muestra la foto del ultimo tipo. "En realidad, todos ellos se parecen a tí."
Dean se levanta. "Repítelo"
"En serio, hombre." Sam no puede evitar sonreír. "Son parecidos a ti."
En un segundo Dean está al lado de su hermano, mirando con atención las fotos. "Sí, tienes razón. Se ven parecidos a mí."
Sam toma la primera foto otra vez.
"¡Hombre, ese tipo no se parece en nada a mí!" Dean cruza sus brazos. "O ese otro. El primer tipo se parece a Freddie Prinze Jr., y los otros dos ni en sueños podrían verse como yo. ¿De qué mierda estás hablando?"
"Bueno, no son exactamente iguales a ti," le da la razón Sam, poniendo las fotos una al lado de la otra, para que Dean pueda darse cuenta de lo que habla. "Pero de acuerdo a las descripciones, todos ellos tenían tu altura y tu peso, y tenían ojos verdes y cabello rubio y corto."
"Yo no soy rubio," dice Dean en el acto, luego se mira al espejo para asegurarse de estar en lo correcto. "No hay modo que yo sea rubio."
"Bueno, te pareces mucho a uno. Eres rubio cenizo. O rubio arena. Lo que sea. Rubio." Sam apaga la portátil.
Hay un momento de silencio y luego "Ni siquiera quiero saber cómo es que sabes todos esos nombres para los colores de cabello."
Sam suspira.
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"¿Por qué estamos haciendo esto otra vez?"
"Porque queremos hablar con la esposa de este tipo para ver si algo extraño le sucedió antes de que muriera," le responde Sam. "Más tarde vamos a ir a cazar a la cosa que los mató, y si es un espíritu, vamos a quemar los huesos. Y si es un-"
"Cállate." Dean se oye irritable ahora. "Iba a quedarme todo el día en cama comiendo patatas fritas y pastel. No quería salir a caminar como un tonto, vestido con este incómodo traje y haciendo preguntas."
"Vamos, hombre. Este es nuestro trabajo." Sam abre la portezuela del Impala y se baja.
"Bueno, yo voy a preguntar por el día anterior," gruñe Dean, descendiendo y amagando con golpear la puerta del vehículo. En el último instante la cierra suavemente.
"Los siento, Dean. No podemos hacer siempre lo que queremos." Sam ajusta su corbata y palmea el maletero del Impala.
"Nunca," acepta Dean. "Y no palmees mi automóvil. Lo vas a rayar."
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"Dime otra vez dónde desapareció Richie" dice Dean. Están saliendo de la casa de la viuda, regresan al Impala.
"Fuera del negocio de artículos del hogar que está en Main Street. ¿Recuerdas que lo vimos cuando llegamos aquí?" le recuerda Sam, mientras abre la puerta del automóvil "De todos modos, ella no está segura de que haya desaparecido allí, sólo es el último lugar en donde fue visto antes de que ocurriera su desaparición."
"¿Antes de que apareciera medio congelado en el piso de su habitación?" concluye Dean sentándose ante el volante y cerrando la puerta.
"Sí." Sam arruga su nariz.
"¿Y ahora qué?" pregunta el mayor, arrancando el motor del vehículo y alejándose de ese sitio.
"Tenemos que ir a hablar con las esposas de las otras víctimas. O sus familiares." Sam saca su portátil y cliquea sobre el nombre de Richard. "Emilio Goldberg y Steve Richardson."
"Aquí es el taller de Emilio," dice Dean. "Reguladores, montajes."
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Dos horas más tardes, han concluido que los tres hombres habían sido vistos fuera del negocio de artículos del hogar en la esquina de Main Street, dos días antes de que aparecieran muertos.
"¿Así que vamos a hablar con un extraño y sobrecogedor vendedor de artículos para el hogar que congela a la gente hasta matarla como su trabajo de medio tiempo?" se sobresalta Dean. "Creo que eso es nuevo para nosotros."
Están sentados en el Impala, apenas han dejado la casa de Steve Richardson hace unos instantes. Sam se sobresalta también. "Bueno, deberemos ir a ver de qué se trata."
"¿Qué hora es?" pregunta Dean, aflojándose la corbata.
"Cerca de las seis de la tarde," responde Sam, mirando su reloj.
Dean comienza a abrir su boca, pero Sam lo hace callar. "Podremos comer luego de que hayamos visitado el negocio de artículos para el hogar, Dean. Sólo nos llevará quince minutos."
"Bien."
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"Okay, así que esta noche nos meteremos a investigar ese negocio. ¿No te pareció extraño el gerente?" Sam mira el tomate que está en su plato. No tiene hambre. Al revés de su hermano. Dean está tan entusiasmado con su hamburguesa que ni siquiera responde.
"¡Dean!"
"¿Mmmph?"
"Dije que esta noche íbamos a ir a investigar dentro del negocio"
Dean parpadea y mira con ojos enormes a su hermano, luego dice "Oh. Supongo que sí."
"Guau Dean. ¿Crees que puedas mostrarte un poco más entusiasmado?" Sam toma un trozo de zanahoria y lo mastica, mirando otra vez el tomate, y piensa que quizás es tiempo de dejar de pedir tomate en su ensalada. Cada vez lo miran más y más raro.
Dean sonríe detrás de su hamburguesa con queso. "Ahmm énfazizz."
"Qué lindo, Dean. Gracias por eso." Sam deja su tenedor y aleja de sí el plato con la ensalada. "Vamos."
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La tienda es terrorífica de noche, pero todos los lugares lo son. Hay una pequeña luz en una esquina que alumbra sólo un poco. El lugar parece ser el escenario ideal para que un loco te secuestre.
Los chicos se paran en el frente de la tienda y miran hacia adentro, no están seguros de entrar.
"¿Vamos a entrar?" pregunta Dean, balanceándose un poco.
"No lo creo, Dean. Estuvimos aquí más temprano." Sam camina hacia la vitrina y mira adentro, trata de ver algo a pesar de la oscuridad que reina en el local. "Además, no hay forma de que entremos sin romper el vidrio. Y seguramente hay alguna clase de alarma."
Dean se encoge de hombros y se queda parado allí, mirando hacia ambos lados de la calle.
Sam controla las cajas registradoras y los mostradores, luego suspira. "Supongo que deberíamos chequear…."
Un grito agudo los sorprende, Sam saca su Taurus tan rápido que casi se le cae. Dean carga su arma también, sus ojos se ven enormes en la tenue luz.
"¿De dónde mierda vino eso?"
"Sonó como si hubiera sido detrás del negocio," susurra Sam, y corren en direcciones opuestas sin haberlo planeado.
Sam va hacia la izquierda. El edificio no es tan grande, y llega rápidamente a la parte posterior, sus piernas largas son útiles en casos como estos. Una vez allí, se detiene, su arma está lista. No hay ningún sonido, registra todo el lugar cuidadosamente. Solo encuentra un viejo contenedor y un par de latas de basura. Sam se asoma dentro, buscando cualquier pista. No hay nada. Suspira, camina hacia el lado opuesto del edificio. ¿Qué es lo que está demorando a Dean?
Ilumina con su linterna el lado derecho del edificio. No hay nada. Ni nadie. Dean tampoco.
"¿Dean?"
No hay respuesta.
¿Y? ¿Qué les parece? ¿Nuestro Dean secuestrado? ¿Un psicópata lo quiere congelar? ¿Sigo? (*silba con disimulo*)
