Capitulo XIII: Final de año

El grupo llego a la enfermería y la señora Pomfrey, los hizo pasar.

Una de las cosas que siempre se había preguntado Harry, era si los profesores compartían con ellos la enfermería, pero al ver que la mujer los llevaba a una recámara interior, más intima y cómoda, el chico entendió porque jamás había visto a un profesor allí.

Los jóvenes se adentraron en una espaciosa habitación que se encontraba en una puerta a la izquierda, de la que Harry nunca se había percatado. Ayudaron a acomodar al profesor en la única cama que había y luego se hicieron a un lado para que la enfermera hiciera su trabajo.

La mujer comenzó por desprender la túnica del herido para observar el nivel de daño en el costado, pero al retirar las vestimentas del profesor, la enfermera quedó por un momento estática y con rostro sorprendido.

—¡Vaya! —soltó la mujer con tono incrédulo y volvió a poner manos a la obra.

—¿Qué sucede? —preguntó Alexia preocupada, mientras se acercaba a la cama.

Los otros dos muchachos también se acercaron a ver que era lo que había sorprendido tanto a Pomfrey y cuando lo vieron a ambos se tiñeron las mejillas de carmín y se apartaron del costado de la cama, con rapidez inusitada. Alexia parecía choqueada e incrédula, pero se mantuvo cerca de la cama, observando el rostro del paciente.

—¿Tía Zafire? —preguntó al aire y Harry entendió que quiso decir con eso.

En la cama se encontraba el rostro del profesor con el que había compartido la mayor parte del año escolar, pero al descubrir la parte superior de su cuerpo, se encontraron un par de senos cubierto por una faja que las escondían. Harry pensó que su pupila tenía razón, si los hermanos O'Connell era mellizos, era bastante posible que Zafire se hiciera pasar por su hermano.

En eso la mujer entreabrió sus ojos, tal vez en respuesta a la voz de la niña, pero al ver que la enfermera la atendía y su túnica se encontraba abierta, sus ojos se abrieron en actitud alarmada y se removió en la cama, tratando de levantarse.

—¡No te muevas! —le ordenó la enfermera con voz dura y Zafire obedeció.

—Por favor, no le cuenten a nadie —rogó con un hilo de voz.

—Lo siento, pero tengo que decírselo a la directora —dijo Pomfrey sin parecer conmovida.

—Esta bien, pero por favor que sea solo a ella —pidió esta vez, la mujer asintió y Zafire cerró os ojos y volvió a sumirse en la inconsciencia.

Los jóvenes se quedaron en la enfermería hasta que la señora Pomfrey aseguró que la herida no era nada grave y que se recuperaría en un par de días de descanso.

Los muchachos no comentaron nada sobre el nuevo descubrimiento cuando volvieron a sus salas comunes, pero al día siguiente —para sorpresa de Harry—, fue llamado de vuelta a la enfermería por la directora. En el cuarto donde se encontraba la mujer, además de la profesora McGonnagall, se hallaba Alexia quien parecía incomoda al encontrarse entre las dos mujeres. Cuando el joven de ojos verdes se disculpó por su retraso, la directora tomó la palabra.

—Me pidieron que lo llamará, porque usted parece poder corroborar ciertas cosas sobre el ataque de anoche —explicó y el chico asintió— Ahora, ¿usted confirma que su identidad no es Zack O'Connell, si no que es usted su hermana?

—Exacto, soy Zafire O'Connell —confirmó la mujer, con una voz fina y algo más dulce de la que le había escuchado hasta ese momento, Harry comprendió que Zafire había estado falseando su voz todo el tiempo.

—¿Me puede explicar porque? —dijo la directora.

—Es largo de contar, pero trataré de resumirlo —dijo la castaña con una sonrisa tímida, al rostro enojado de McGonnagal—. Hace once años, los padres de esta niña —dijo indicando a Alexia—, fueron asesinados por un grupo de desconocidos.

Los presentes escucharon el relato del ataque a a casa donde vivían, lugar que Dumblendore les había facilitado, pues al anciano profesor le habían llegado informes de que la familia Beatus estaba en peligro.

—Porque o por quien nunca nos los dijo —comentó Zafire—. Cuando le pregunté, me dijo que, por ahora, era mejor que lo ignoráramos. Nosotros confiamos en él y sin muchas más objeciones, nos escondimos.

—Pero los encontraron —interrumpió la directora, la mujer asintió— ¿Cómo?

—Nos traicionaron, teníamos un espía entre nuestras personas de confianza —contestó, para luego agregar—. Fue Zack.

Se hizo un profundo silencio en la habitación por algunos segundos. Luego, Zafire continúo con el relato.

—El día que llegamos a Londres hace cuatro años, mi hermano recibió una llamada —explicó—. Yo la atendí y, al parecer, me confundieron con él porque mi voz estaba afectada por un resfriado. La voz que habló me preguntó por Alexia y cuando sería el momento en que se las entregaría; solo por precaución respondí "Pronto" y corté —ahora Zafire puso una expresión dura—. Cuando llego a la casa, lo encaré.

Zafire parecía sufrir al recordar lo sucedido hace cuatro años atrás, Alexia lloraba en silencio, mientras se abrazaba a Harry.

—Él no me explico nada, trato de justificarse con el argumento de que Alexia tenía el destino del mundo mágico en sus manos, yo no lo entendí y cuando le pedí mayores explicaciones, él solo permaneció en silencio —Zafire tomó aire—. Le dije que me iba con la niña, sola y me volteé para ir a buscar a Alexia y mi hermano me atacó con un cuchillo, que antes había visto en una mesa cercana. Evité sus ataque lo mejor que pude y forcejeamos, todo fue muy confuso pero de un momento a otro me encontré con Zack herido por una puñalada —recordó Zafire—, supongo que afectó algún punto vital, porque recuerdo que traté de curarlo, pero no tenía mi varita a mano y al ir a buscarla a donde la tenía escondida, me demoré demasiado, cuando volví a su lado, él ya estaba muerto.

Ahora era Zafire quién derramaba lágrimas, el pesar se reflejaba en su rostro y su voz, a cada momento, amenazaba con quebrarsele por lo que tuvo que hacer un alto en su relato. Cuando estuvo algo más repuesta, continúo.

—Yo seguía sin respuesta ¿Porque mi hermano nos traicionaría y para que se suponía que quería a nuestra ahijada? —dijo esta vez mirando a Alexia—, de todas las ideas que se me ocurrieron en esos momentos, encontré que la mejor oportunidad para obtener respuestas era transformándome en Zack. Siempre nos habían dicho que eramos muy parecidos —dijo la mujer con actitud avergonzada—. Cuando estaba ya casi lista en mi transformación y solo faltaba deshacerme del cuerpo de mi hermano, para no tener que responder demasiadas preguntas, me encontró Alexia y asustada huyó de mí sin que pudiera explicarle nada.

Alexia asintió, Harry suponía que le creía, después de todo era un hecho que era ella la que estaba viva y no su hermano.

—Cómo era lógico avisó a la policía de todo lo que había visto, por lo que oculte todo lo más rápido que pude —dijo Zafire—. Y cuando la niña fue llevada el orfanato por no tener tutores legales, me dije a mi misma que era lo mejor. Podría investigar tanto como quisiera y la niña estaría a salvo.

—¿Y que ha descubierto? —preguntó la directora, parecía bastante interesada.

—No mucho —dijo Zafire—. Ellos eran los que me contactaban, casi siempre para darme instrucciones de lo que debía hacer llevarles a la Alexia —ahora Zafire sonrió con astucia—. Como comprenderán ninguno de los planes fue exitosos, pero la última orden que me dieron era de vigilarla en Hogwarts y que "ellos" habían solicitado la plaza de profesor para mi. Así es como terminé aquí.

—¿Entonces fue usted la que envió la misiva a final del año pasado? —preguntó Harry, uniendo un par de cabos, la mujer asintió.

—Averigüé que "ellos" también habían enviando a otra persona, para vigilar a Alexia —agregó Zafire—, al parecer comienzan a sospechar de mi y ese puede ser el porque de los ataques.

—¿Que ataques? —preguntó la directora alarmada.

Ahora fue Harry quien tuvo que contarle todas la verdad, lo sucedido en el Bosque Prohibido, el secuestro en la torre de astronomía y del día anterior. McGonnagall tenía una expresión incrédula, mientras Harry la observaba con culpa, por no haber acudido a ella por ayuda. Alexia solo observaba a Zafire con rostro confundido.

—Ya veo —dijo al final—, tengo que meditar todo esto. Por ahora, es mejor que ambos vayan a sus salas comunes —les ordenó a Alexia y Harry—, mientras yo pensaré que voy hacer con toda esta información —luego se dirigió a Zafire—, por lo pronto, señor… ita O'Connell, recuperese de sus heridas, mañana le daré mi respuesta sobre su situación en el castillo.

Pasaron varios días antes de que Harry se enterará de como había terminado todo el asunto del que había sido testigo y fue, de boca de la misma Alexia, quien en una de las tutorías le relató la conversación privada que ambas habían tenido, luego de que Zafire explicará porque se hacía pasar por su hermano.

"Alexia se dirigía a la enfermería, para ver a su madrina. Sabía que era el último día en el que se quedaría en los dominios de la señora Pomfrey y quería aprovechar el momento de intimidad que tenía la sala para conversar con ella a solas, antes de que volviera a ser el Profesor O'Connell.

Cuando llegó a la habitación de la mujer, allí ya se encontraba la directora, con la cual Zafire conversaba.

—Tendrá que ser cuidadosa, no sabemos si alguien más puede estar tras ustedes —advirtió la señora.

—No lo dudo, si se libraron de Petrov tan rápido —comentó Zafire—, esto implica que no estamos seguras —en eso la mujer vio que Alexia se hallaba presente y la saludó.

La directora hizo lo mismo y la niña le devolvió los saludos a ambas, para luego acomodarse a los pies de la cama. Zafire y McGonnagall conversaron un poco más sobre los pasos a seguir para asegurar la integridad tanto de ellas como la de los estudiantes, pero su conversación no duró mucho; una vez hubieron discutido un par de cosas, la directora se despidió y salió de la estancia.

Ahora las únicas presentes en la habitación eran Alexia y Zafire, quienes se quedaron en silencio un buen rato.

—Creo que tienes preguntas —dijo Zafire luego de observarla.

Alexia se sorprendió; ¡Claro que tenía preguntas!, pero nunca pensó que su expresión fuera tan evidente. La mujer rió y le dijo que preguntara lo que quisiera.

—¿Tu enviaste la carta a mitad de año? —preguntó la niña y al ver el rostro extrañado de su madrina, supo la respuesta antes de que esta la dijera.

—¿Que carta? —preguntó la mujer al final y Alexia tuvo que contarle su aventura por el Bosque Prohibido por segunda vez, pero agregando que había llegado allí, debido a una nota firmada con el nombre de Zack, que la citaba para hablar.

Fue por ello que pensó que el ataque en el bosque tenía relación con ella. La mujer negó con la cabeza, contrariada.

—Seguro fue Petrov —dijo Zafire—, lo veía deambular muy seguido en torno tuyo, pero no dije nada; después de todo no he sido tu persona favorita en estos últimos tiempos.

La niña asintió, mientras sus mejillas se sonrojaban por la vergüenza. Luego de un par de minutos de silencio la niña preguntó.

— ¿La directora guardará tu secreto?

—Por un tiempo, al menos —dijo Zafire, para luego reír con humor—. Ya es un logró que no se hayan dado cuenta hasta ahora.

—¡Es que se parecen tanto! —exclamó Alexia y la mujer asintió.

—Lástima que solo sea un parecido físico, nada más —meditó apesadumbrada—, me hubiese gustado entender un poco más a mi hermano. En lo que andaba metido —dijo con un tono un tanto impersonal—. ¡Así no nos encontraríamos en este atolladero!

—Lo siento —dijo Alexia de pronto—, por tratarte mal todo el tiempo, es que yo…, cuando tú…, quiero decir él… cuando creí…

—Entiendo —interrumpió Zafire, riendo un poco—. Siendo sincera, me sentí muy querida —agregó con una expresión dulce

—Bien —dijo Alexia, desviando la mirada—, hay una cosa más que quisiera saber.

—¿Qué será?

—¿Me extrañaste? —preguntó la pequeña con inocencia.

—Por supuesto —confirmó la mujer con una sonrisa—, iba por lo menos una vez al mes al orfanato. A saber de ti y a dejar un donativo, así nadie sospechaba nada.

Alexia sonrió y se abalanzó sobre su madrina para abrazarla, quien la recibió con los brazos abiertos. Se mantuvieron enlazadas en ese abrazo por un buen rato antes de que la niña recuperara la voz.

—Yo también te extrañe —dijo— pero ahora debo volver a estudiar, se aproximan las pruebas de fin de año.

—Antes de que te vayas, quiero preguntarte algo —Alexia asintió—. Según el señor Potter, golpeaste a Petrov la última vez que te atrapó ¿Donde aprendiste en eso?

—En el orfanato —fue la respuesta de la chica, suspirando—. En un lugar con tantos niños, una debe aprender a defenderse —explicó y Zafire soltó una carcajada sincera

—Bien, suerte con las pruebas entonces —dijo Zafire, luego de parar de reír—, tal vez cuando estés menos ocupada, puedas pasar a mi oficina a tomar el té.

—Claro —dijo Alexia, con tono animado.

En eso llegó Pomfrey con las pociones para la paciente y Alexia se despidió, volviendo a retomar sus obligatorios estudios"

El periodo de exámenes comenzó y Harry se encontró de cabeza en los libros, los cuales estudiaba con ayuda de Ron y Hermione. Incluso con Alexia suspendieron las tutorías, porque el tiempo no alcanzaba, y todo el castillo parecía cubierto por un hechizo silenciador, ya que todos los alumnos parecía encontrarse en un estado que variaba entre la concentración y la tensión, sobre todo para los del último año.

Estaban en la mitad de la primera semana de exámenes, cuando Zafire —que volvía a ser Zack para toda la escuela— lo atajó en uno de los pasillos, cuando iban a la biblioteca con Ron y Hermione.

—Señor Potter ¿puede pasar por mi oficina como las ocho?

—Si, ¿Para que? —preguntó el chico extrañado

—Solo creo que necesitan un descanso después de tanto estudio —explicó la mujer— Por supuesto, el Señor Weasley y la Señorita Granger también están invitados.

Zafire sabía que Hermione, junto con Ginny, estaba enterada de su verdadera condición y Alexia le había dicho que ambas eran de confianza, por lo que la mujer se quedó tranquila al respecto.

Ante la invitación, y como ninguno le vio inconveniente además de tener la excusa perfecta para alejarse por un rato de los libros, los tres aceptaron.

A las ocho en punto, el trio de amigos se encontró frente a las puertas del despacho de la profesora, a la cual entraron después de anunciarse.

—Bienvenidos —saludó Zafire, la cual les ofreció asiento en unos cómodos sillones, puestos frente a una mesa de té.

En eso alguien abrió la puerta de improviso y se introdujo a la habitación.

—¡Llego tarde! —era Alexia—. Lo siento —se disculpó y al ver a Harry se acercó a él con rapidez y lo saludo con efusión.

Luego la niña saludo al resto de los presentes y estos hicieron lo propio con ella, en los momentos siguientes la niña tomó asiento en otro sillón que había en la sala, también cerca de la mesa de té.

—Hace un buen rato que no nos vemos —mencionó Harry como de pasada y Alexia asintió— ¿Cómo te ha ido?— Alexia meneó la cabeza

—Mas o menos —dijo—, pero mucho mejor que a principios de año —explicó—, las tutorías y Eliana han ayudado mucho.

—¿Eliana? —preguntó Ron sorprendido.

—Si, ¿No te ha dicho? —preguntó Alexia—. Nos reunimos todas loas días en la Biblioteca, me ayuda mucho.

—No he visto a Eliana en un buen rato —comentó Ron—. Ambos necesitamos estudiar y ella no necesita mi ayuda para eso.

Alexia asintió y le comentó a Ron que la chica se encontraba bien y al parecer, según sus propias palabras, en todas las pruebas hasta ahora le había ido muy bien.

—Ella dice "… es lógico, me preparé con anticipación y sé que mis respuestas están correctas" —comentó Alexia, imitando el tono de voz de la Ravenclaw— "No veo en que podría irme mal"

El grupo rió ante el comentario, mientras Zafire había comenzado a servir el té con un acompañamientos de pasteles que estaban bastante buenos. Luego de esto Zafire tomó asiento.

—Una de las cosas por las que les pedí venir aquí —habló Zafire a mitad de la tertulia, cuando todos parecían hallarse cómodos—, era para agradecerles por ayudar a Alexia —dijo la mujer—. Ella me ha comentado que descubrieron que el Señor Potter y ella eran parientes lejanos, cosa por la que esta muy feliz.

Los tres jóvenes se miraron avergonzados, mientras la niña solo asentía ante las palabras de su madrina.

—Y la segunda cosa por la que los llame, es para hacerle una petición Señor Potter —siguió Zafire y Alexia pareció sorprenderse—. A pesar que el orfanato donde vive Alexia es seguro, yo preferiría que se encontrará en un lugar en donde también se sienta cómoda y querida, pero que se quede conmigo no es una opción.

—¡Tía Zafire! —gritó Alexia, sorprendiéndolos a todos.

—Lo siento Alexia, pero así son las cosas —dijo, luego se dirigió a Harry de nuevo—. La directora me ha comentado que vives solo —el chico asintió—, quisiera saber si puedes alojar a Alexia en tu casa por las vacaciones de verano. Estoy segura que para la vuelta del próximo año escolar las cosas ya estarán más resueltas —pidió Zafire.

Alexia solo observó la cara de todos los presentes y suspiró con resignación, por su actitud parecía haberse conformado a que todo esto era inevitable, por lo que esperó la respuesta de Harry.

—No ha problema en que se quede conmigo —anunció el chico de ojos verdes—, mi casa es demasiado grande solo para mi ¿Pero no habrá problemas con el orfanato? —preguntó luego.

—Déjame esos detalles a mi —dijo Zafire con una sonrisa.

—¿Supongo que irá de visita? —preguntó Harry, al ver la cara de molestia de su prima.

—Todas las veces que sea seguro —aseguró Zafire y con esto Alexia pareció animarse un poco— ¿No te gusta el plan? —preguntó el chico a Alexia, al final.

—No, en realidad, si. Solo me gustaría que me preguntaran primero que es lo que yo quiero —respondió la niña

—¿Entonces no quieres? —preguntó por segunda vez el joven mago y Alexia cansada aseguró que quería—. Entonces asunto arreglado —dijo el chico.

Así quedo acordado que Alexia pasaría las vacaciones en la casa de Harry hasta el inicio del próximo periodo escolar. Luego de eso, todos se dedicaron a conversar y reír por una hora, hasta que fue el momento de volver a los libros y el estudio.

—¡Al fin! ¡Liberados! —gritó Ron alegre, mientras Hermione soltaba un suspiro, pues también era su último examen.

—Ahora solo queda el banquete de fin de año —comentó la chica.

—¿No es genial, Harry? —preguntó el pelirrojo y el joven asintió distraído— ¡Tenemos todo el tiempo para descansar!

Harry asintió de nuevo, se sentía aliviado porque los EXTASIS hubiesen terminado, pero al pensar que esos serían sus últimos días en el castillo, lo hacia sentirse algo nostálgico.

—¿Que sucede? —le pregunto su amiga.

—Se me hace difícil aceptar que con esto mi educación acaba de terminar —dijo el chico y Ron asintió, concordando con él.

—Pero aun no termina —contrario su amiga—. Ustedes van a estudiar para convertirse en aurores —afirmación a los que los chicos asintieron—, y yo… bueno, todavía no estoy segura, pero seguiré una carrera en algún momento.

—Yo me refería, más bien a dejar el castillo —dijo Harry.

Y los tres quedaron en silencio. El chico de la cicatriz supuso que recordaban lo vivido entre esas paredes al igual que él.

—Supongo que habrá que decirle adiós —comentó Ron, pero de un momento a otro cambio el tema de forma abrupta—. Los resultados de las pruebas llegan a finales de Julio ¿Nos juntamos?

—Seguro —dijo Harry, feliz.

—Podríamos aprovechar de celebrar el cumpleaños de Harry —propuso la chica del cabello enmarañado.

—Prefiero que no, si me va mal quisiera de recuperar de la impresión antes de decirle a los demás —dijo Harry y el resto aceptó.

Ahora que los amigos se encontraban desocupados , decidieron pasar una relajada tarde en el jardín disfrutando la temporada en donde el sol calentaba más y el tiempo era benigno para esa zona de Inglaterra.

Llegó el día de la vuelta a casa y todos los alumnos de Hogwarts se subieron al tren en espera de que este partiera y los llevara de vuelta a sus casas.

El día anterior había sido el banquete de fin de año, que fue tranquilo pero igual de ruidoso que de costumbre. El ganador de la copa de las casas fue Ravenclaw y la directora se despidió de todos, con la esperanza que tuvieran unas buenas vacaciones, además de recordarles que no podían hacer magia fuera de los muros del colegio.

—Este año, eso no corre para nosotros —dijo Ron en un murmullo, mientras le sonreía a su amigo.

Luego de la cena, todos se dirigieron a sus salas comunes, donde los del último año se quedaron un par de horas más recordando viejos chistes y anécdotas, como una forma de despedirse entre ellos y del viejo castillo. Después de todo, cada uno recorrería un camino diferente.

—Ojala nos volvamos a re-encontrar pronto —dijo Hermione, mientras parecía tratar de contener la emoción.

—Fuimos un generación problemática —dijo Dean—. Seguro que los profesores nos reciben con los brazos abiertos, si los venimos a visitar —ante el comentario todos rieron.

—Siempre podemos organizar reuniones —dijo Parvati.

—El correo siempre es una buena forma de enterarse de los demás —arguyó Seamus.

Luego de estos comentarios, siguieron conversando por un buen rato y es por lo que, al día siguiente, todos tenían rostro somnoliento por haberse quedado hasta tan tarde. El viaje en tren fue tan largo como siempre y Harry pensó que esa sería la última vez que podría apreciar los paisajes de este camino, por lo que se mantuvo en silencio la mayor parte de viaje, observando las praderas por la ventana del compartimiento.

Cuando llegaron a la estación, ya les esperaba la familia Weasley.

—Harry, querido ¿Cómo estas? ¿Cómo estuvo el año escolar? —preguntó la amable señora Weasley.

—Muy bien —dijo Harry, mientras tras él aparecía Alexia—. Ella se quedará conmigo estas vacaciones —anunció luego de que la niña hubo saludado.

—¿Cómo estas, hija? —preguntó de nuevo la señora

—Bien —respondió la pequeña con una sonrisa—. Harry voy a despedirme ¿me esperas?

—Claro —dijo Harry, mientras le revolvía el cabello y la chica protestaba—. Yo también debo despedirme.

La niña se alejó y Harry vio que iba directo hacia Malfoy y este parecía recibirla de buena gana. El cambio ocurrido en Alexia durante ese par de semanas —justo después de haber conversado con su madrina—, había sido sorprendente. Su carácter se había dulcificado, se reía más a menudo y con mayor alegría; eso no quitaba que de vez en cuando se le escapara alguna pesadez, pero comparada con su actitud durante el año, eso era un defecto tolerable.

—¿Y cuales son los planes, compañero? —preguntó Ron.

—Disfrutar las vacaciones todo lo que pueda, hasta que lleguen los resultados de los EXTASIS y después… depende de los resultados —dijo Harry y el pelirrojo pareció satisfecho con la respuesta.

—Te iremos a ver —anunció Hermione

—Claro, cuando quieran —dijo el chico feliz.

Hasta ese momento Harry se sentía inquieto con respecto a su porvenir, pero sabía que sus amigos siempre le acompañarían, además ahora tenía una prima de quien ocuparse y, si las cosas salían bien, pronto podría apoyarse también en Ginny.

Así el trio de amigos dio por terminada sus aventuras en Hogwarts y se despidieron con un alegre y esperanzado "Hasta pronto".