Disclaimer: Los personajes pertenecen a S. Meyer, yo solo los tomo prestados para esta historia.


Capítulo 17

"Las condiciones"


Edward estaba sorprendido y algo atontado cuando escuchó las condiciones que le proponía Bella; él sabía muy bien que ella estaba loca, pero no pensó que llegar a estar con ella fuera a ser una completa aventura.

Suspiró recordando cómo es que habían empezado, como es que le había rogado entre risas que estuvieran juntos; luego pasar a su departamento y repartirse besos entre risitas furtivas y un par de entrometidos que cada tanto se interponían entre ellos dando algún lengüetazo o sentándose en el sillón separándolos.

Regresó a la realidad escuchando a lo lejos las preguntas que le estaban haciendo.

- ¿y estás seguro que es buena? -

- si mamá, ya te he repetido un millón de veces, es solo que no debes decírselo a nadie -

- ¿pero porque te pidió eso? - rodó los ojos mientras depositaba en el suelo el comedero de los perros

- ¡no sé! ¡es extraña!

- ¿la amas no? - escuchó de pronto un sollozo y a su padre de fondo soltando risas - ¡no te rías Carlisle! -

- ¿mamá estas bien? -

- ¡cómo voy a estar bien si te están alejando de mí! -

Edward bufó resignado, se sentó en su sillón y meneó la cabeza aun escuchando los lloriqueos de su madre; y es que con ella iba a tener que pelear para que aceptara a Bella dentro de su vida familiar.

Esme siempre se había caracterizado por ser una persona muy sobreprotectora con sus hijos, a tal punto de quererlos siempre en casa y amenazar con que ella iría a vivir con ellos si éstos no se aparecían por su casa.

- ¡mamá no llores, no me están alejando de ti! ¡solo estoy creciendo! - éste rió por su respuesta, y esperó a que su madre terminara de sollozar, escuchó una respiración entrecortada y las palabras de aliento que su padre le decía; sonrió con nostalgia

- ¡Edward, ya era hora! ¡quiero conocer a mi nueva cuñada! - el cobrizo sonrió cuando escuchó a su pequeño hermano al teléfono

- ¡hey Demetri! ¿qué tal Paris? -

- ¡es genial Edward! - gritó entusiasmado - me divertí a lo grande y cuando me subí a esos carritos a toda velocidad... ¡wow!... papá quería vomitar pero le dije que ¿cómo iba a ensuciar los asientos? y felizmente no lo hizo -

- ¿no lo hizo? -

- sí, pero cuando bajamos se fue directo al baño - el cobrizo rio por el relato del pequeño hermano y siguió escuchándolo por varios minutos más - ¡he visto en una tienda que venden todo de Harry Potter! ¡te llevaré una capa y una varita! - Edward rió

- ¡bien pequeñajo, me alegro que te estés divirtiéndote pero pásame con papá!

- ¡adiós Edward, nos vemos en una semana! -

- ¡hijo! -

- ¡hola pa'! ¡qué tal! ¿cuando llegan? -

- bien, todo bien, solo esta semana más, ¿porque preguntas? -

- es la abuela, realmente le patina el coco, ¡está más loca que nunca! -

- ¡ten cuidado con lo que dices de mi madre! - gritó Esme al fondo - ¿Emmett no va a visitarla? - preguntó Carlisle con una sonrisa en los labios

- sí, estamos yendo los dos, incluso Rosalie también lo hace, pero está loca -

- eso es de familia hijo -

Edward soltó una carcajada cuando escuchó a su padre susurrar.

La abuela Elizabeth casi estrangula a Carlisle cuando se enteró que era novio de su más preciada hija; de las dos hijas que tenía, sabía que Esme acabaría con un matrimonio ventajoso; ¿pero cuál fue la sorpresa? Esme apareció un día con Carlisle tomados de la mano; con lo arrebatada que es Esme, se puso a gritar diciendo que si no se casaba con él, ella se iría para siempre y no conocería a sus nietos.

Carlisle, asustado, quiso salir corriendo de escena porque vio al padre de su novia con escopeta en mano y a su madre con una sartén lista para golpear. Aunque era difícil de creer para Edward, fue Anthony Masen el que convenció a Elizabeth para que los dejaran casarse.

- por favor no se lo digas a tu madre -

- no te preocupes papá, yo también creo que la abuela y mi madre están locas - ambos rieron durante varios segundos por el pequeño secreto que guardaban

- ¿te estas alimentando hijo? -

- papá - una voz de advertencia salió de sus labios, rodó los ojos tirándose en el sofá con el teléfono inalámbrico - sabes que no tienes que preocuparte -

- es inevitable hijo, tu sabes que si no te alcanza tienes todos los restaurantes de la ciudad para poder comer -

- papá, tengo trabajo y me alcanza todo a la perfección -

- bueno, bueno, olvídalo; cambiando de tema, cuéntame sobre esa chica -

- ¡es secreto! ¡no se lo pueden decir a Emmett! y el resto para cuando lleguen -

- ¡pásame con ese! -

- Esme no, ya se tiene que ir -

- ¡que me pases he dicho! Edward ¿ya te olvidaste de esa tal Pamela? -

- mamá, es Renata y sí, sino, no estaría con Isabella -

- ¿o sea que es francesa? - el cobrizo soltó una carcajada y suspiró complacido porque su madre se interese por su vida amorosa

- eh... si te refieres a que si es italiana por el nombre, no, no lo es -

- ¡ah! ¡menos mal! - suspiró - ¡todas esas extranjeras son de lo peor, es mucho mejor escoger producto local! -

- mamá, llaman a la puerta... -

- ¡no te atrevas a colgar Anthony! -

- ¡adios! -

- ¡Anth...! -

- al fin -

Suspiró cansado

Felizmente sus padres llegarían en una semana, y si tenía suerte ya no habría más guerra en la residencia donde se estaba quedando mientras tanto.

Cogió sus llaves, su maletín, su réflex y un par de carpetas importantes; a pesar que era su día de descanso tenía que estar preparado para cualquier llamado, ese era su trabajo y le gustaba.

Se despidió de sus perros y los encerró en el departamento.

- ¿diga? - respondió al incesante repiqueteo de su celular sin ver la pantalla

- ¡Edward! ¡hoy a las dos de la tarde, es importante! - y colgó, solo meneó la cabeza. Subió a su auto

Ya estaba acostumbrado a las repentinas llamadas de su hermano y sus citas fallidas, andaba citando a medio mundo y éste se olvidaba siempre de decir el lugar de encuentro.

Quiso encender el auto pero su vista periférica se percató de algo en el asiento del copiloto, Bella había olvidado su abrigo la última vez que se vieron, tan solo hace dos días.

Cogió su abrigo como si se tratase de una droga, y lo llevó a su rostro olfateando ese aroma que tanto le gustaba, flores y un olor sutil a animal, literalmente. Sonrió por sus pensamientos divertidos y lo dejó de lado; casi al instante vino a su mente las condiciones que ella le dijo el día que empezaron la relación.

¿Qué chica quiere ocultar un noviazgo?

¿Acaso tenía otro novio que no supiera de su existencia?

No, absurda idea.

Si se tratase de otra chica pensaría que tenía otra relación, pero como Bella, era Bella, no tenia de que preocuparse más que de los perros que ella atendía.

Encendió el auto y manejó a toda velocidad sorteando los carros de toda la ciudad; el trafico estaba bajo y por ello pudo llegar a la veterinaria estacionándose en la entrada; vio a lo lejos que la sala de espera estaba algo vacía así que se alegró porque podría sacar a Bella antes de tiempo de su trabajo.

Bajó del auto con una sonrisa en el rostro y entró al local pisando fuerte, todas las chicas que estaban por ahí lo miraron de pies a cabeza examinando su buen físico y lo atractivo que hoy estaba; solo Jessica lo miró extraño porque bajó la vista buscando a sus perros y no los halló.

- hola Edward, ¿y tus perros? -

- ¿mis perros? - preguntó confundido, Jessica puso cara de poker y bufó

- sí, porque si no te acuerdas, esto es una veterinaria - y entonces una de las condiciones salió a relucir como si se tratase de una voz que le gritara al oído "si te acercas a la veterinaria, sin perros, me enfadaré mucho Edward"; el cobrizo sonrió con culpa y Jessica se extrañó por ello

- ¡ah, sí! ¡yo distraído! - la recepcionista levantó una de sus cejas y asintió lentamente - los perros están en el auto y nec... - pero una inconfundible voz hizo que se quedara callado con pánico

De pronto se dio cuenta que estaba sudando frio.

- ¿Jessica, me dijiste que tengo que salir a q...? - la castaña miró a Edward y frunció su ceño; contuvo el aire y buscó por todos lados a Pocho o a Aslan; y es ahí cuando entrecerró los ojos

Edward salió corriendo.

- está raro - susurró Jessica, Bella se encogió de hombros y suspiró - ¡ah! Emmett dijo que a las dos , no dijo dónde pero devolví la llamada y me dijo que en el Señor Carbón de Downtown -

- ¿te dijo para qué? -

- no, solo dijo, puntual -

- gracias Jess - ésta asintió y Bella se perdió por el pasillo

La castaña se apresuró a su oficina y se encerró en ella, observó a Wisky recibirla un poco juguetón y acarició su pequeña cabeza, Mía estaba dormitando, últimamente lo hacía mucho y eso le estaba preocupando.

Cogió su celular y marcó el número que últimamente estaba memorizándolo.

- ¿amor? - contestó al otro lado

- ¡no soy tu amor ahora! - levantó la voz prudentemente, rodó los ojos cuando escuchó un gemido lastimero

- ¡no! ¡no me digas eso, lastimas mi corazón! - Edward soltó una carcajada por su dramatismo, Bella bufó - está bien, está bien, no bromas; me olvidé que no podía ir a verte sin perros, lo siento -

- ¡oye gordo, te dije que no quería que alguien sospechara! -

- ¡y no lo harán! - suspiró - ¡tienes que calmarte! -

- ¿para qué has venido? - preguntó la castaña respirando hondo - ¿para fastidiarme? -

- sí, pero tú sabes cómo - Bella soltó una carcajada quitándose el estrés por completo al escuchar aquella voz algo sensual y divertida llena de perversión

- Edward te dije que nada de sexo al menos hasta que pase un mes -

- no lo tienes que repetir - contestó monótono - cada vez que lo recuerdo se me desinfla el ego - Bella rio de nuevo

- eso seguro que sí, solo espero llegar a tiempo antes que desaparezca... tu ego - fue el turno de Edward para reír

Ambos estuvieron riendo bastante por la peculiar conversación que estaban teniendo, en definitiva Bella lo había extrañado, y ni que hablar de Edward, que por ello fue directo a la veterinaria para poder hablar con ella y al menos poder robarle algún beso.

- estoy a una cuadra ¿puedes salir? -

- ¿y mis pacientes? - preguntó Bella pensativa - ¡me acusarían de negligencia! -

- acá tienes a un paciente que se muere por tus cuidados -

La castaña colgó de inmediato soltando risitas para evitar seguir escuchando sus palabras manipuladoras.

Gruñó soltando todo el aire que estaba conteniendo.

Hace cuatro días habían empezado la relación y Edward estaba volviéndola loca; literalmente.

Ayer no pudieron verse porque Edward tenía que cubrir una entrevista y Bella tenía una intervención de emergencia. Incluso había dejado olvidado su abrigo en su auto.

El día que lo asaltó, en su buena fe, y Edward terminó lamiéndole la mejilla, habían pasado a su departamento a seguir celebrando, Bella estaba feliz de ver a Aslan y Pocho de nuevo. De pronto sintió un par de brazos rodeando su cintura y unos besos en el cuello que la dejaban con ganas de más.

Como si necesitase de eso para que pueda acorralarlo, porque así parecía violable ante sus ojos.

¿Acaso existía licencia para violar?

Si era así, entonces se convertiría en agente secreto con licencia para violar a todo el que quisiera.

Sacudió la cabeza tratando de sacar aquella escena y esos pensamientos de su mente; y es que cada día que pasaba se arrepentía tanto de haber dicho que tenían que esperar un mes para tener relaciones.

Sintió la piel de gallina en todo su cuerpo.

El cobrizo quedó sorprendido cuando escuchó las condiciones que Bella le ponía para continuar con la relación.

#1 No debían enterarse, al menos hasta que pase uno o dos meses.

#2 No debía ir a la veterinaria o seria sospechoso, a no ser que apareciera con los perros por una cita.

#3 Nada de sexo hasta que pase el mes.

#4 Nada de mentiras ni secretos.

#5 De nuevo que nadie se enterase.

Entonces ¿qué hace Edward?

Va con una sonrisa plantada en la cara como si fuese el paciente, entra a la veterinaria y se pone nervioso cuando ve a Bella.

Sentada en su silla giratoria echó la cabeza hacia atrás y rodó los ojos. ¿Que haría con Edward?

Alistó sus cosas y salió de su oficina después de ver que no había alguna cirugía; solo eran casos menores y dejó a cargo a Kate la clínica; Jessica le avisó de varios pendientes en el albergue y Peter le recordó que tenía que revisar los documentos porque al parecer había una confusión en las cuentas de la veterinaria y del albergue; se dijo que hoy iría a visitar a todos los perros que últimamente estaban siendo rescatados y de paso vería que tal iba todo.

Muy aparte de tener que volver para recoger a Mia y Wisky.

- ¡Sabía que vendrías! - gritó Edward abriendo la puerta de su auto - ¡hola corazón! - depositó un beso en sus labios y la ayudó a subir.

Estos eran los gestos que la tenían atontada; Edward no era de esos chicos que una vez que tenían a la chica se dejaban a la deriva y no hacían mas para enamorarla, él estaba demostrando que ella era especial, que no solo eran palabas sino que los hechos hablaban por si solos.

Pero cada día que pasaba, Bella se sentía avergonzada por ponerle condiciones.

- gordito - llamó una vez que Edward subió al auto, éste sonrió mostrando todos sus dientes y depositó otro beso en sus labios

- ¡adoro cuando me dices gordito! - Bella sonrió y se sonrojó con fuerza - y tus sonrojos por supuesto -

- ¡ya! ¡no me distraigas! - botó todo el aire que estaba conteniendo - gordito, me siento mal por pedirte que no lo anunciáramos -

El cobrizo sonrió y miró con ternura a Bella quien tenía la cabeza gacha, llevó la mano a su mentón y lo levantó con suavidad.

- no cariño, no te sientas mal, ya hablamos de esto; esperaremos a decirlo; es normal que quieras esperar a que esto funcione, pero yo estoy seguro que si funcionará - se encogió de hombros con un sonrisa - estoy seguro que sí lo lograremos -

- ¡ay gordito! ¡creo que tengo suerte contigo! - Bella sonrió y besó su mejilla con ternura

- lo sé, soy como tu amuleto -

Bella rio y golpeó con suavidad a Edward en el brazo.

- ¡bien gordita! ¿a dónde quieres ir? - Bella sonrió y desvió la vista meneando la cabeza

- ¡no me digas así! - reclamó - ¡yo te digo gordito porque estas gordo! -

- ¡eso es mentira! - refutó Edward frunciendo su ceño - ¡pruébalo! - Bella no se contuvo y pellizcó su estómago y su cintura

- ¡lo ves! ¡tienes un poco de grasa! -

- ¡deja! ¡lo estoy guardando para cuando tenga mucho frio! - ambos rieron - ¡y ya que dices que tú no estas gorda, pues bien, engordaremos juntos y serás mi gorda! -

- ¡que romántico Edward! -

Arrancó el auto entre risas y salieron rumbo a lo desconocido, técnicamente, ya que no habían llegado a un acuerdo.

Bella suspiró calmando su risa; hace mucho tiempo que no reía de la manera en que lo hizo, ni tampoco se lo pasaba tan bien con un novio; siempre era preocuparse por todo, incluso hasta preguntar si habían comido o no. Pero con Edward era diferente, todo era diferente con él.

Si bien le había dicho que nadie se enterase, fue porque ella todavía quería estar segura que pasando el mes todavía seguirían, que no iba a ocurrir lo que siempre temía cuando estaba en alguna relación, que el otro se aburriría y la dejaría sin piedad.

Miró de reojo a su novio y sonrió.

Tenía tanta suerte; ella sabía muy bien que él no era como los otros, él era muy especial porque las cosas eran muy fáciles con él, o era blanco o era negro, así de simple.

Desde el primer día que empezaron, fue como estar en un sueño; fuera de lo real; ahora entendía porque su madre siempre le repetía que algún día subiría tan alto que no le importaría el miedo a caer; su madre tenía razón; y también esas cinco fallidas relaciones; estaba preparándose para algo mejor; porque en definitiva no repetiría los mismo errores que cometió con los anteriores imbéciles con los que estuvo.

- ¿en qué piensas? -

- en lo afortunada que soy - el cobrizo sonrió contento

- ¿en mí? -

- no, pienso en lo afortunada que soy por tener patrocinador para la comida del albergue - Edward la miró mal y Bella soltó una carcajada - ¡oh sí! ¡tú ego! -

- si claro, sigue bajándolo - ambos rieron - por cierto me llamó Emmett, me dijo a las dos pero no sé en donde – la castaña soltó una carcajada

- ¡a mi también! bueno, el mensaje lo dejó con Jessica pero ella preguntó, dice que en el Señor Carbón de Downtown -

- ¿que estará planeando? - preguntó Edward volteando una calle - ¿Rosalie fue a trabajar? -

- sí, ella estuvo ahí, pero la mande al albergue por un par de perros que llegaron en mal estado - Bella suspiró con pena - es terrible tener que presenciar a gente que abandona a los animalitos atados al poste -

- cariño, eso lo hace gente sin corazón; no tienes por qué asombrarte - la castaña asintió y ambos quedaron sumidos en un silencio cómodo

- hace mucho que no estábamos en silencio, uno cómodo quiero decir -

- sí, entiendo a dónde vas, la mayoría de veces era de esos que se pueden cortar con un cuchillo - Edward quitó la mano de la caja de cambios y la puso encima de la rodilla de Bella

- pero ahora estamos juntos, ¿es increíble no? - la castaña asintió soltando una risita - ¿quién lo hubiera dicho? -

- ¿gordo, a donde estamos yendo? - se dio cuenta que habían pasado por varias calles y estaban desviándose cada vez más y mas

- muy al sur ¿porque? - preguntó sonriente - ¡ahora sí! literalmente te estoy secuestrando -

- ¿debo preocuparme por ello? - Edward soltó una carcajada y siguió manejando

- ya que tenemos hasta las dos y recién son las once, hemos decidido aprovechar este tempo juntos antes de volver a la realidad -

- ¿hemos? - preguntó Bella arqueando las cejas - ¿en qué momento di mi opinión? -

- seguro la de mi imaginación me dijo que si - ambos se miraron, el cobrizo con burla y Bella con sorpresa - será un picnic, no te asustes -

- no es que me asuste, simplemente me extraña tu comportamiento - Edward se encogió de hombros

- ya te dije que te haré feliz, y yo me siento feliz estando contigo, no veo lo raro -

Bella sonrió y suspiró, esta vez enamorada por tener a un chico como él a su lado; ya casi no recordaba la última vez que había estado con alguien, de esa manera, alguien de verdad, que la haga reír y que se muestre cariñoso con ella.

Se dio cuenta que le encantaba sentirse así, que había extrañado toda esa cursilería que nace de un par de enamorados recién estrenados; pero por más que sintiera todo eso; incluyendo las mariposas, o polillas, según Bella, tenía todavía el temor de que Edward se aburriera y la dejara.

Volvió a suspirar mirando la ventanilla; se dio cuenta que habían ido demasiado lejos; ya casi no reconocía los vecindarios por los que iba pasando; se asombró de las casas que iban apareciendo; parecían muy lujosas; sobre todo cuando tenían al mar muy cerca.

De pronto estacionó delante de una casa de un piso, completamente blanca con el tejado color plomo, una chimenea, ventanas pequeñas, un gran jardín y una maravillosa vista al mar.

- esta fue nuestra antigua casa; en sí, el vecindario no tenía futuro, o eso decían muchos, pero estaba bien situada y el mar para aquellos que querían una casa muy grande; mi madre lo fue arreglando al pasar los años -

- ¿no lo alquilan? - Edward negó con la cabeza cerrando la puerta del auto, avanzó un par de pasos y sonrió con nostalgia

- recuerdo claramente como mi madre nos correteaba para darnos una tunda cuando ensuciábamos las paredes, o cuando mi padre me enseñó a manejar la bicicleta - la castaña miró a su novio y lo abrazó por la cintura apoyando la cabeza en su hombro - muy buenos tiempos - suspiró

- extrañas todos esos momentos - el cobrizo asintió

- entremos -

Bella asintió y respiró hondo cuando piso la sala de la casa; si el jardín era demasiado, la sala era nada comparada a las anteriores que había pisado en toda su vida. Estaba adornada de una manera sutil y sin recargos; blanco con amarillo; como aquellas casas antiguas en las que la luz del sol entraba todo el tiempo.

Retratos tipo vintage, adornos por la chimenea, macetas sin plantas, animales de cristal, fotografías en blanco y negro, cortinas blancas y ventanas muy grandes.

Pero nada opacaba la gran vista al mar y unos frondosos árboles donde había un par de columpios muy grandes.

- ¿te gusta? - preguntó, Bella sonrió y se dio la vuelta en medio del salón

- me encanta Edward, ¿porque no vienes seguido? -

- aquí murió mi abuelo, estaba de visita y de pronto le dio un paro, solo tenía ocho años y me enseñó a narrar las noticias; era locutor de radio - sonrió con pena y Bella lo miró con una sonrisa de entendimiento - ¿quieres ir afuera? -

Ambos salieron, Edward cogió un par de mantas y los tiró en el césped que aún estaba húmedo; se sentaron al mismo tiempo y botaron todo el aire, ambos sintieron de inmediato que el aire era completamente puro, nada de contaminación y todo era silencioso, excepto por los gritos de los niños y alguno que otro auto pasando por la autopista.

- te tengo que decir algo - dijo de pronto Edward entre asustado y sonriente

- ¿es algo malo? - preguntó Bella entrecerrando los ojos, Edward se encogió de hombros

- creo que si - la castaña se puso seria y se irguió en su sitio - creo que me darás un golpe -

- ¡no puedo creer que sigas teniendo ese concepto de mí! -

- es que me has pegado tantas veces que ya me da miedo - argumentó Edward imitando una voz llorosa, Bella lo miró mal y meneó la cabeza

- ¡ya de una vez habla o si no te daré razones para que llores! -

- ¡bueno, bueno, no te sulfures! -

- ¡Edward! -

- mis padres saben que estamos juntos - la castaña arqueó una ceja y miró por varios segundos al cobrizo, giró la cabeza y miró al inmenso mar que se extendía hacia el horizonte, había sol y por ello, Bella tuvo que calmarse y no darle un buen golpe; no quería arruinar un día soleado en un sitio muy especial para Edward.

- ¿cómo así? - preguntó con voz pasiva, Edward la miró como si tuviera dos cabezas y se alejó un poco de ella - ¿tú les dijiste? -

- mi madre sabe cuándo miento, me conoce tan bien, que cuando le dije que no salía con alguien no me creyó y me preguntó hasta que me sacó la información -

- ¡es que tú, Edward...! ¡ni mentir sabes! - exclamó entre risas, Edward la miró mal y se enfurruñó - ya, gordito, por ello no hay golpe; pero si se entera Emmett lo habrá -

- ¡increíble que me tengas bajo amenaza! ¡te denunciaré si me llegas a tocar un dedo! - advirtió apuntándole la nariz, Bella trató de morder su dedo y ambos rieron

- cuéntame de tu familia - suspiró - sabes muchas cosas de mi pero de ti no sé casi nada -

- mi madre es igual a tu abuela, es muy especial, es ama de casa, pero con tantos hombres en su vida tuvo que ponerse los pantalones para dirigir a un ejército de vagos - Bella rió por la expresión - te lo digo en serio - Edward se recostó y miró al cielo tapándose la cara con su brazo, Bella se apoyó en su pecho y miró fijamente su rostro

- puedo imaginarlo, si Emmett es así, no imagino a ti, tu padre y tu hermano juntos -

- mi madre tuvo cuatro hermanos hombres y una hermana mayor; mi tía casi no vivió con ella; así que puedes imaginarte que eso ayudó bastante a formar su carácter -

- muy valiente -

- mi padre, es algo despistado, tiene memoria de pollo, todo lo que dice no se acuerda y mucho menos de lo que hace; muy distraído - ambos rieron por la descripción, Edward suspiró

- ¿y su historia? - preguntó Bella curiosa - ¿puedes contármela? -

- papá trabajaba en un autoservicio, era un simple empleado y mamá era la reina de la vecindad y de una escuela estatal; ambos se conocían, pero un día les tocó hacer la tarea juntos, y se enamoraron; mamá, con lo rebelde que era y con cuatro hermanos mayores puso en su sitio a todo aquel que se puso en su camino para evitar que esté con mi padre; y bueno mi padre solo dijo que amaba a mi madre; mamá amenazó con irse muy lejos y dijo que estaba embarazada, pero era falso, así que obligaron a mi padre a casarse con mi madre -

- wow, que historia - Edward rió - tu madre está algo loca, no lo tomes a mal -

- lo sé, igual que la abuela - se encogió de hombros - no sé cómo papá la soporta -

- amor - susurró Bella, Edward quitó el brazo de los ojos y miró a Bella con ternura

Se besaron lentamente bajo la luz del sol y el sonido del mar, por más que estuvieran a un altura extrema, el mar parecía estar a sus pies; Bella suspiró cuando sintió su lengua jugar con la suya y sus manos subiendo y bajando por sus costados; su pierna de pronto se alzó y Edward trazó una línea muy fina con sus dedos.

Bella se estremeció.

- un mes - suspiró cortando el beso, Edward bufó - lo siento gordito, pero sabes mis condiciones -

- lo sé gorda, y no me molesta, es solo que me dejas con las ganas - Bella lo miró mal y Edward soltó una carcajada

- ¡que no gorda! -

- ya te dije que serás mi gorda, ¡ve preparándote, vamos a encerdar juntos! -

- ¡ay Edward! - chilló Bella tapándose la cara con frustración - ¡tú siempre tan romántico! - meneó la cabeza cuando siguió escuchando sus carcajadas - ¡ya bueno, sígueme contando, toca tu padre! -

- bien, bien; mi padre se rompió la espalda para sacar adelante la familia que había formado con mi madre; empezó a cocinar para los vecinos, luego hizo un pequeño restaurante casero y cuando abrió uno más grande, pudo pagarse sus estudios de gastronomía y gourmet; en ese entonces dice que costaba una fortuna; pero lo logró; abrió un restaurante y así lo hizo en el resto de la ciudad - Bella abrió los ojos sorprendida y asintió con una sonrisa

- ¿qué restaurantes? -

- ¿te suena el Señor Carbón? - la castaña jadeó por la sorpresa, el Señor Carbón era de esos restaurantes promedios que se especializaba en todo tipo de carnes y platos especiales; el sabor era inigualable y la atención daba mucho que decir

- ¿es en serio? - preguntó Bella asombrada - ¿estoy con el hijo del rey de la carne? - Edward puso cara de poker y miró a Bella mal, ella solo soltó una risita - lo siento gordito pero así llaman al dueño de los restaurantes -

- sí, estas con él, pero sssshhhh, nadie lo sabe - soltaron carcajadas y se calmaron lentamente - pasaron los años y mis padres fueron felices, luego vine yo, a los dos años apareció Emmett y después de veinte años Demetri -

- ¿Demetri? - preguntó Bella confundida - ¿tienes otro hermano? -

- sí, tiene ocho años, fue un milagro porque ya mamá tenia cuarenta y tantos y los doctores decían que no iba a poder, y mírala, de nuevo es madre -

- me gustó la historia de tus padres - Edward sonrió - es bonita y divertida, tu madre debe haber sido un huracán en sus años mozos -

- según papá, ella llevaba los pantalones en la casa -

- ¡ay, cuanto me alegro! ¡me cae bien tu madre! -

Ambos rieron, se levantaron y se besaron de nuevo con ternura, Edward tuvo que frenar su pasión, Bella se dio cuenta y alargó el beso para que no se sintiera mal; ambos recogieron la manta y se fueron dentro de la casa.

De ahora en adelante seria como su lugar favorito. Ella adoraba esa casa.

Ya faltaban pocos minutos para las dos de la tarde y tanto Alice, Jasper como Edward y Bella se encontraban sentados esperando a Emmett; Rosalie de pronto apareció con su acostumbrado atuendo de trabajo, su cabello parecía toda una maraña sin sentido así que tuvo que ponerlo en un moño para que no se viera mal.

- ¿saben para que nos citó? - preguntó Jasper impaciente - falta que venga con un par de pollos -

- ¡o que haya mandado a preparar los pollos! - continuó Alice, todos rieron excepto Rosalie que los miró mal - ¡Rose, es broma! -

- ¡hace el intento, no tienen por qué burlarse! -

- ¡chicos! - gritó el grandulón acercándose a la mesa - ¡bueno, antes de que pidan la comida, quería anunciarles que oficialmente estoy dentro del mejor bufete de abogados de toda Seattle! -

Todos se quedaron callados durante un momento, Rosalie miró a Bella, Bella a Alice, Alice a Edward y Edward a Jasper, nadie miró a Emmett que en esos momento quería al menos un abrazo, poco a poco bajó los brazos ya que los tenia abiertos y miró mal a todos.

De pronto todos estallaron en gritos y el júbilo rodeó a la mesa reservada; Rosalie se levantó para abrazar a su novio, Edward siguió con el abrazo de hermano, Jasper felicitándolo y jalándole de su cabello diciéndole que lo sabía, Alice diciéndole que tiene que cobrarle con descuento cuando se metiera en problemas y Bella abrazándolo con fuerza, deseándole lo mejor.

- pensé que no iba a recibir abrazos - dijo Emmett mirando la carta - me asusté -

- ¡es que solo a ti te gusta que te halaguen! -

- lo sé - añadió levantando el brazo para que el mesero se acercara

Hicieron su pedido, Edward pateó por debajo de la mesa a Bella que se encontraba sentada al frente y Bella se sobresaltó por el golpe, frunció su ceño y entrecerró los ojos; devolvió la patada y Jasper aulló de dolor.

- ¿me acabas de patear? - preguntó frotándose la espinilla - ¿porque? -

- ha sido un impulso - respondió Bella avergonzada mientras que Edward reía abiertamente - por cierto, ¿ya agradeciste a Edward por el anuncio del periódico? - Alice y Rosalie levantaron la vista mirando con interés a Bella, Emmett que no entendía, tuvo que codear a Jasper para que le informara de lo que pasaba

- ¡cierto! ¡Edward fue muy gentil de tu parte hacer eso! - respondió Alice con una sonrisa

- no me dio las gracias - respondió con una sonrisa en el rostro, Bella frunció los labios fulminándolo con la mirada - ¿que se dice Bella? -

- no gracias - giró su cabeza y se rascó la nuca aparentando ver a otro lugar - es un simple anuncio - se encogió de hombros y sonrió al ver el rostro del cobrizo

- ¡auch! - chilló Rosalie de pronto frotándose la pierna - ¡me has pateado Edward! - Bella se desternilló de la risa en su sitio mirando a Edward ponerse colorado - ¡qué les pasa a ustedes dos hoy! -

- él/ella tiene la culpa - respondieron al mismo tiempo

- ¡ustedes simplemente me tienen cansada con sus peleas! - chilló Alice apartándose para que el mesero pusiera los platos en la mesa

Comieron a gusto por el sabor que caracterizaba al restaurante; Edward pidió la especialidad de la casa y Emmett aprovechó en comer un filete jugoso con mucha ensalada, Alice pidió una combinación de brochetas con diferentes carnes y Rosalie comió lo mismo, Bella y Jasper compartieron su acostumbrada carne a la boloñesa con diferentes ensaladas y salsas.

Edward miró a Bella casi la mayoría de las veces, disimuladamente Bella le devolvió el gesto y el cobrizo sonreía cada vez que trataban de desviar la vista; ambos se patearon, esta vez sin cometer algún error.

Prácticamente a patadas se decían que se querían.

Emmett pidió un postre especial, aquel que su padre inventó cuando ellos tenían diez años y era especialidad de la casa; solo que esta vez pidió para cada uno en pequeño; poco a poco las dulceras llegaron repletas de una especia de pastel de queso con frutos secos y abundante chocolate negro y blanco.

Bella quedó extasiada al ver tanto dulce por comer, Alice y Jasper sonrieron, ellos compartirían lo suyo para poder terminarlo, Rosalie miró a Emmett y Edward pateó para que Bella le prestara atención ya que estaba fascinada con el postre.

El cobrizo disimuladamente le envió un beso y Bella sonrió mostrando todos sus dientes; disimuladamente también simuló coger el beso y lo puso a la altura de su pecho.

Miraron a los demás y se dieron cuenta que nadie estaba mirando.

Suspiraron con alivio.

- ¡de verdad que está muy bueno! - habló Bella con la boca llena - ¡quisiera comer esto todos los días! - Edward miró a Bella e infló sus mejillas, ella dejó de comer y le sacó la lengua

- ¿ustedes que se traen? - preguntó Alice frunciendo el ceño

- ¡me está molestando! - Alice rodó los ojos y no hizo caso.

Bella volvió a suspirar con alivio.

De pronto Edward empezó a toser y a hacer arcadas; todos lo vieron de color rojo ya poniéndose morado; Jasper se asustó y se fue detrás de él, todo el restaurante se quedó en silencio por lo que estaba sucediendo. Edward ya estaba en camino para asfixiarse.

Bella se asustó mucho y corrió a su lado tratando de golpearle la espalda pero Jasper ya estaba haciendo la famosa maniobra de heimlich y de pronto algo brillante salió disparado hacia la mesa.

Todos vieron con sorpresa como es que un anillo aterrizaba en el centro de la mesa.

Bella, Alice y Rosalie jadearon.

- esto no tenía que salir así - susurró Emmett soltando una carcajada al ver a su hermano recuperar el color; de pronto se arrodilló y cogió el anillo con una servilleta - Rosie, amor de mi vida, ¿quieres ser mi esposa? -

Bella abrió los ojos con sorpresa y quiso reprimir la carcajada que estaba a punto de soltar.

Porque así Edward hubiera terminado en el hospital, Emmett hubiera seguido con su pedida de matrimonio.

Entonces Bella pensó; si así era su hermano, ¿cómo sería el resto de su familia?


Hola chicas

¡Pude actualizar antes! ¡Es un milagro, ya que con lo del trabajo y mis estudios es increíble que haya salido para hoy el capítulo!

Agradezco a todas mis lectoras, a aquellas que me dejan review millones de gracias, son de gran ayuda para seguir escribiendo y mis lectoras silenciosas también.

Gracias:

Vero Grey Cullen: ¡Gracias linda! ¡Bienvenida a la historia! Y lo de las abuelas y el abuelo Albert es una historia aparte que poco a poco saldrá a la luz. Gracias por tu review nos leemos.

PaolaPattinson: ¡Claro que sí te leí! La única manera que puedo leer los reviews es cuando actualizo, jajaj es broma, los leo y los releo, me encanta leer reviews, me ayuda a inspirarme; gracias por leer y por tu review.

Tata XOXO: Las viejas están más locas que todos en la historia, y eso que cada uno tiene un nivel de locura, hahaha, gracias por leer y por tu review, un abrazo.

Hanna Diaz: Jasper se pasa de proveedor, primero fue la araña y luego los huevos, luego que será; gracias por tu review linda, un abrazo.

Girafa: ¿quieres que te diga algo? ¡Me encanta tu nombre, es original, en serio! ¡Bienvenida! Gracias por leer la historia, y gracias por tus palabras, sobre todo tus reviews en cada capítulo, realmente me ayudó a subir el ánimo que tan bajo lo tenía; saludos desde Perú, un abrazo, espero leerte de nuevo.

Yoliki: me alegra que te haya divertido, un abrazo y gracias por tu review, nos leemos.

Pauligallegos: gracias por tu review y que bueno que te haya divertido :D un abrazo!

LauraGarcia: Gracias por tu review linda, y por seguir con la historia; y si, tus teorías son ciertas, en los anteriores capítulos salió un par de veces pero ahora si entrará con fuerza ya que el abuelo es indispensable para las dos viejas locas de la historia; un enorme abrazo y de nuevo gracias.

Isis Janet: No te preocupes, habrá más historia de las abuelas en los siguientes capítulos; gracias por tu review y por leer la historia.

Tade: ¡Tania! ¡Tú no podías faltar, ajajja me alegro que te haya gustado, y aunque hayas probado un poquito del capítulo de hoy, espero que te haya gustado, ya seguiremos hablando por el whatsapp, gracias por soportarme, ¡un abrazo enorme!

Tecupi: Gracias por tu review, como siempre es gratificante, fuiste una de mis primeras lectoras, tanto en la otra historia (en la que no tengo inspiración) como en ésta, y es buena idea lo del chantaje a la abuela; falta aún muchas cosas que se descubrirán poco a poco; y con lo del trabajo no te preocupes, creo que un review es como si me pagaran millones por escribir; es un premio a lo que me encanta hacer, así lo haga mal :D Gracias, un abrazo.

Keith86: ¡Bienvenida! Gracias a ti por leer y por comentar, un abrazo desde Perú, espero leerte de nuevo.

Bien chicas.

Misión Cumplida.

Me despido ya porque mañana madrugo para ir a trabajar. Un abrazo a todas.

¿Siguiente actualización? En realidad no sé, esperemos que sea en una semana y si no, en dos.

Gracias a todas.

Amyel.


P.D: ¿Parte que les dio risa? ¿Parte favorita? ¿Parte que odiaron? ¿Preguntas? :P