Hola a todos y todas! No, no estaba muerta, aquí me tienen de nuevo, con otro capítulo de esta historia! Y uno muy especial para mis amigas Clemis... Siiiii! llegó el momento tan esperado (no debería estar diciéndolo, debería dejar que los descubran solos :P)

Pequeña "advertencia": Este capítulo presenta contenido adulto y escenas de desnudez, no es apto para menores XD

Me callo, me callo... los dejo con la acción. Nos vemos abajo!


Capítulo XX

Mi primer Amor

"De los siglos y los Siglos"

De repente comenzó a sentirse culpable por estar viviendo su sueño, por llevar una excelente relación con Latis, por estar teniendo el "noviazgo" (por así decirlo) con el amor de su vida. Sus amigas parecían no tener la misma suerte. Umi había salido muy temprano del cuarto de Gurú Clef y se había encerrado en el suyo. Al parecer algo había ocurrido entre ellos. Era ya pasado el mediodía y aun no aparecía. La buena noticia era que el mago supremo ya estaba bien, la mala era que eso era suficiente para que ellos empiecen a pelear nuevamente.

En cuanto a Fuu, no la había visto desde la noche y eso era señal de que las cosas no habían ido del todo bien con Ferio, al menos no como a ella le hubiera gustado.

-¿Ocurre algo malo Karu? Estás como en otro mundo…

-Sólo pensaba… en Umi y en Fuu… Y en cómo se dan las cosas…

-¿Te refieres a las cosas con Ferio y Clef?- Hikaru se sorprendió al escuchar las conclusiones del espadachín. No por lo de Ferio, claro, lo que había o hubo entre ellos lo sabía todo Céfiro. Fue más bien lo que Umi-Clef lo que la sorprendió.

-¿Y tú cómo sabes…?

-¿Lo de Clef? Bueno… Umi nunca ha sido muy buena ocultando sus sentimientos, todo el palacio lo supo. Y Clef es mi mejor amigo… pero a veces es demasiado terco.

-¿A qué te refieres?

-A que me molesta ver como se empeña en alejar a Umi, en lugar de admitir sus sentimientos.

-¿Quieres decir que Gurú Clef siente algo por ella?

-Algo es poco decir.

-¡Es broma!

-¿Acaso parece que estoy bromeando?

-Entonces… no lo entiendo…

-Él piensa que no tiene nada para dar, que no tiene derecho a enamorarse y está convencido de que ella nuca podría estar con alguien como él.

-¡Pero Umi aun lo ama! Ellos deberían estar juntos…

-Lo sé, pero ambos son demasiado tercos y orgullosos.

-¡El uno para el otro!- Ambos rieron.- Ya, enserio, ¡es una pena que ellos no estén juntos! Umi debe saberlo.

-Estoy de acuerdo contigo, por eso te lo estoy diciendo. Quizá puedas hacer algo al respecto, con Umi claro está. Intenté hablar con ella para que le diera una tregua a Clef, pero seguro que a ti te hará más caso. Si ella no da el primer paso él nunca lo hará.

-¿Quieres que juegue a ser cupido?

-¿Quién?

-Olvídalo… Tal vez sea divertido después de todo… Mmmm, ¿sabes qué? Muero de hambre, ¿qué tal si comemos algo?- dijo poniéndose de pie.

-¡Oigan tórtolos!- gritó una mujer desde lejos.- ¡Gurú Clef nos quiere en 10 minutos en el salón del trono!- terminó de anunciar la bailarina y así no más se alejó del lugar, aún tenía que buscar a los demás.

-¡No puede ser! ¡Apenas se recupera y ya anda planeando reuniones!...- dijo la pelirroja decepcionada.- ¡Ah! Pero yo no me voy a quedar con hambre ¡Tendrá que esperar un poco más!

...o0o...

Seguía molesta. ¿Por qué demonios tenía que convocar a esa reunión justo en ese momento? Si había estado ocultándoles información durante tanto tiempo, ¿cuál era la prisa de hablar ahora? No quería verlo y menos con todos allí. Pero después de todo era una guerrera mágica y no podía faltar. Fue la última en llegar ¡Vaya sorpresa! Ya todos estaban allí y Gurú Clef esperaba impacientemente su llegada para comenzar. Cuando abrió la puerta, todos voltearon a verla, pero ella se detuvo en la mirada molesta del mago. Aun lucía pálido y tenía cierta expresión de dolor (expresión que nadie parecía notar), no llevaba ni su tiara ni su báculo, aun estaba muy débil para intentar reconstruirlas. Umi tomó asiento en el último lugar que quedaba, esa silla la estaba esperando.

-Bueno… Ahora que POR FIN estamos TODOS. - dijo el mago, sin quitarle los ojos de encima a la guerrera de Seres. Aun se sentía muy estúpido. Estúpido por haberle confesado sus sentimientos, más estúpido por haberla rechazado y aún más estúpido por hacerla enfadar. Umi guardó silencio, lo último que quería era comenzar una nueva batalla delante de todos.- Bueno, después de todo lo sucedido, he decidido convocar esta reunión para hablar sobre lo que está pasando.

-¡Bien pensado! Aunque creo que demasiado tarde porque ya todos sabemos lo que ocurre, claro, tuvimos que averiguarlo por nuestra cuenta.- dijo Umi casi sin desearlo, pero su lengua era más rápida que su mente. -¡Demonios! ¡Yo y mi bocota!- pensó. El mago la miró como si quisiera asesinarla con la mirada.

-Las cosas que se conocen por fuentes alternas es mejor confirmarlas. Les debo una explicación.

-Adelante Gurú Clef… Umi no va a volver a interrumpir. - dijo Ferio, mirando a la guerrera de Seres de reojo.

-¡Eso espero!- Reprochó el mago, sin sacar los ojos de la joven. ¡Cómo le dolía que lo viera de esa manera! ¡Qué ganas tenía de correr a abrazarla y a besarla! ¡Qué ganas tenía de conocer su cuerpo, de hacerla suya, de… pero, ¿en qué demonios estaba pensando?! Jamás en sus 761 años había pensado en una mujer de ese modo. ¿Mujer? ¿Desde cuando ella era una "mujer"?

-Umi se cruzó de brazos y recargó su espalda sobre el respaldo de la silla, en señal de molestia. ¿Cómo era posible que después de 10 años de olvido lo amara más que antes? El mago aclaró su garganta y comenzó.

-Bueno, como ustedes YA SABEN, nuestro mundo está siendo amenazado por este enemigo que quiere gobernarnos, Takahashi. Desde tiempos ancestrales su familia ha codiciado nuestro mundo, e intentado tenerlo a cualquier precio. Ryota, al igual que sus ancestros, planea apoderarse del gobierno de Céfiro y, deben de imaginar, que sin pilar esa tarea puede tornarse mucho más sencilla.- dijo Gurú Clef, mirando a Hikaru, quien se sintió repentinamente culpable, por no ocupar el lugar que le hubiera entregado la corona hacía 10 años atrás.- Y él lo sabe muy bien, de hecho, él sabe demasiado. Por eso intentó apoderarse de la corona, usándome como medio para que se la entregue. Evidentemente también sabía que yo era el único en todo Céfiro que puede retirar la corona del cuarto sin necesidad de tocar las aguas. Cómo se habrán dado cuenta, ahora que la corona ya no existe, el blanco soy yo. Él cree que yo guardo todo el poder de Céfiro y que, con mi muerte, Céfiro estará perdido.

-¿Y qué no es así?- preguntó Ferio, con un poco de ironía en sus palabras.

-El Gurú Supremo es quien vela por Céfiro en épocas de transición, es quien entrena al pilar para que este al pendiente de Céfiro, es quien vela por el bienestar del pilar en función. Pero no es quien debe gobernar, ni decidir, es sólo un espectador. Ese fue mi error.- admitió el mago mirando una vez más a Umi, como indicándole que esa había sido su observación.- Ferio, tú eres el rey y es hora que tomes el poder por completo, sin excepciones, sin pretextos.

-¿No será un truco? ¿No será que quieres dejarme a cargo por qué se avecina una cruenta guerra?

-Es más que seguro que se aproxima una guerra y la razón por la que quiero que estés al mando es porque creo que tú tomarás mejores decisiones que yo. Te he preparado para ser un gran rey, no me caben dudas de que harás un buen trabajo. Y si algo llegara a pasarme, Céfiro no quedaría a la deriva, porque estarás tú para sacarlo adelante.- Umi tragó saliva ante el comentario del gurú. ¿Acaso estaba preparando todo ante una posible ausencia suya? ¿Es que acaso se iba a permitir morir en manos de Takahashi?

-Pero, Gurú Clef…

-Daremos el anuncio de que asumirás plenamente en tus funciones, quiero que todos lo sepan. Quiero que los rebeldes sepan que te reforzamos el apoyo, para que puedas demostrarle lo buen gobernante que eres.

-Gurú Clef… No hay nada que debamos o podamos demostrarle a los rebeldes.- intervino Fuu.

-¿Qué quieres decir con eso?

-¡Ellos realmente no desean una batalla! Están siendo controlados por magia negra…

-Kasumi… del mismo modo que lo hizo conmigo la otra noche, lo hace con ellos. Ella utiliza las inseguridades de sus corazones para llenarlos de odio y rencor y así usarlos como marionetas…. Kasumi Takahashi, Clef.- dijo Umi, desde su lugar a lo último de todos. El mago supremo abrió los ojos ante la sorpresa.- Así es, ella es la hermana menor de Ryota. Toda esta movida rebelde no es más que un artilugio para desestabilizar a Ferio y sembrar el temor y la desconfianza en los aldeanos.- Un silencio se produjo, Gurú Clef tomó asiento en el trono. Ryota era muy inteligente, realmente lo tenía cercado por todos los frentes, lo había planeado muy bien.

-¡No podemos luchar contra ellos Gurú Clef! Ellos son inocentes.- dijo Hikaru.

-Si ellos nos atacan debemos defendernos, no puedo permitir que asesinen a más gente.

-¡Tampoco ellos pueden morir, Clef!- dijo Umi, poniéndose de pie

-¿Tienes una mejor idea?

-Entonces… dime… La otra noche, cuando entré a tu cuarto a matarte, ¿me hubieras asesinado para proteger tu vida? - replicó casi sin pensar y se sorprendió al ver al mago sonrojarse. ¿Y cómo no? Por alguna razón esos detalles divulgados por doquier lo avergonzaban sobre manera. A nadie le había comentado los por menores de lo acontecido días atrás. ¡Diablos! ¿Por qué ella siempre lograba incomodarlo? - ¡Contesta! ¿Me hubieras asesinado?

-¡Sabes bien que no lo habría hecho!- gritó poniéndose se de pie. Los demás observaban resignados el comienzo de una nueva batalla, mientras que Caldina hacía comentarios por lo bajo.

-(Algo ocurre entre estos dos)

-¡Entonces, ¿por qué asesinar a gente inocente?!

-Gurú Clef, Kasumi es nuestra enemiga, no los rebeldes. Si logramos dar con ella podremos acabar con el hechizo.- intervino Fuu, intentando calmar las aguas.- Clef volvió a sentarse y llevó la mano a su cien, en señal de molestia. Aun no se sentía del todo bien. Estaba muy débil, sin mencionar que se sentía indefenso sin su tiara y su báculo. Sobre todo porque le hubiera encantado estamparlo sobre la cabeza de Umi.

-Seguro hay algo que podamos hacer, sólo es cuestión de pensar un poco.- Ferio se puso de pie al notar que el viejo mago ya no podía con todo.- Estoy de acuerdo, Gurú Clef, ¿Te parece que hoy mismo demos el anuncio? Tomaré las riendas del asunto.- le guiñó un ojo como signo de complicidad.

-Gracias.

-Gurú Clef... yo creo que deberías descansar, aun no te recuperas del todo.- interrumpió Presea.

-Tal vez tengas razón.- dijo el mago. A él no le agradaba para nada mostrar sus debilidades, pero en esos momentos prefería eso a seguir escuchando los reclamos de Umi.- Doy por concluida la reunión.- dijo mientras se levantaba del trono y se dirigía a la salida.

-Así es como resuelve sus problemas... huyendo de ellos.- comentó Umi apenas él se fue. Enseguida Caldina y Hikaru voltearon a verla.

-Oye mi niña... ¿Qué fue lo que pasó entre ustedes?- preguntó emocionada la morena

-¿Volvieron a pelear?- continuó la pelirroja, mientras una gota de sudor caía por la frente de Fuu y Presea se retiraba de la sala para seguir al gurú.

-¡No se trata de peleas! Allí pasó algo más...

-¡Ya basta Caldina! Nada ocurrió.- contestó Umi sonrojada.

-A mí no me engañas pequeña... Algo pasó entre ustedes.- Umi desvió la mirada.

-¿Umi?

-¡Ya basta! Este no es momento para tratar asuntos del corazón. Tenemos un problema aquí y debemos actuar. Creo que es mejor que tomemos las riendas del asunto. Gurú Clef aún no se ha recuperado del todo y...

-Y además las decisiones que toma no son las mejores.- interrumpió Umi.

-¿Y qué te hace pensar que lo harás mejor que Gurú Clef "rey Ferio"?- continuó Fuu, irónicamente.

-Nunca dije que lo haría mejor, sólo creo que Gurú Clef necesita un descanso.

-¿Qué tienes en mente?- preguntó Latis.

-Por lo pronto, guardia permanente en las entradas a las aldeas que aún no se han rebelado y redoblar la protección de los representantes de la corona. Si su intención es lograr la rebelión global, volverán a intentarlo, y allí estaremos para evitarlo.

-Eso aún puede generar una cruenta batalla en la que muera gente inocente.

-Lo sé y será un riesgo que hay que correr. Pero no pretendo asesinar a los rebeldes, si no capturarlos con vida, daré órdenes de no hacerles daño. Lo único que podemos hacer hasta que demos con la tal Kasumi es mantenerlos cautivos. Teniéndolos aquí quizás podamos romper el hechizo. Es decir... Gurú Clef lo hizo contigo, Umi. ¿No es cierto? Si lo hizo una vez puede volver a hacerlo...

-¡Es cierto! ¿Cómo rompió el hechizo Umi?- pregunto Hikaru. Umi se sonrojó, sin razón aparente. Intentó hacer memoria, buscar esos recuerdos perdidos en algún lugar de su psiquis.

-Te amo. - las palabras del mago retumbaron en su mente y la hicieron sonrojar aún más de lo que estaba. Así había sido, así había sido como él la había sacado de su trance.

-Pues... yo... yo... eh... pues... la verdad... no lo recuerdo...

-¡Es lógico! Estabas hechizada. Pero si Gurú Clef pudo romper el hechizo porque tienes un corazón noble y una gran fuerza de voluntad. Como la reina del ilusionismo y el encantamiento puedo decir qué este tipo de hechizos son mas difíciles de llevar a cabo en personas de corazón grande y voluntad fuerte, por eso me costó tanto hechizar a las Guerreras Mágicas y aun así una pequeña de cabellos dorados logró romper el hechizo.- dijo Caldina, mirando a Fuu.- Es que cuando logras ponerlos bajo el hechizo corres el riesgo de que éste sea roto ante la más minima palabra o un simple hecho.

-Ains Caldina.- replicó Ráfaga.- Cómo sea, no parece mala idea Ferio. Si los tenemos aquí podremos controlarlos y a la vez evitaremos que esta revuelta siga creciendo, hasta que demos con su líder.

-Bien, yo me encargaré de organizar la búsqueda, conozco cada rincón de Céfiro, no caben dudas que si aquí se esconde, la encontrare.- dijo Latis

-Y yo organizaré las tropas para custodiar las aldeas. Sólo hay un problema, su alteza, las tropas no bastaran para tanta guardia.- continuo Ráfaga.

-En ese caso que la guardia real salga a los pueblos.

-¡¿La guardia real!?

-Eso sí que no puedo permitirlo.- repudió Latis, el comandante de las guardias reales.- Si los rebeldes se enteran que el palacio esta desprotegido no dudarán en atacar.

-Yo puedo protegerme solo, además están aquí las guerreras mágicas.

-¡Eso no tiene nada que ver! ¡Ellos son cientos! ¡Jamás podrías!

-Entonces, ¿qué propones Ráfaga?

-Sólo hay una opción… Llamar a convocatoria…

-¿Qué significa… llamar a convocatoria?- preguntó Fuu

-Significa abrir convocatoria para que se unan nuevos hombres a nuestras fuerzas.

-Eso me parece bien.- interrumpió Ascot.- Yo seré el primero en presentarme a la prueba.

-Ascot, tu eres representante de la corona y como tal debes encargarte de tu aldea.- replicó Ferio.

-Kahamla lo hace muy bien… Amigo, no me sentiré bien de estar tranquilo en mi casa con el doble de guardia mientras ustedes luchan por nuestra paz.

-De acuerdo… Pero será mejor que te pongas a practicar, soy muy exigente con los aspirantes, es la única forma en que sobrevivirán en el campo de batalla.- dijo Ráfaga.

-¿Y qué hay de nosotras?- preguntó Hikaru.- ¿Acaso se olvidan de que estamos aquí para luchar?

-A ustedes las necesito en el palacio y alertas. No sabemos cuándo Takahashi vuelva a atacar ni cuando puedan llegar a aparecer algún monstruo producto de los temores de la gente.

-Eso no parece una buena misión para nosotras.- protesto Fuu, que parecía buscar cualquier excusa para quejarse de Ferio.

-Ustedes ya han hecho demasiado por nosotros, es nuestro turno de hacernos cargo de nuestros problemas.- interrumpió Latis, mientras miraba a su amada pelirroja.

-Por mi está bien.- interrumpió Umi.- ¡No veo la hora de encontrarme con Ryota nuevamente para que me las pague de una vez!

-Oigan ¿alguien ha visto a Presea?- preguntó de repente Hikaru. Entonces todos miraron a cada rincón del salón reparando en que ella había desaparecido.

-¡Qué pregunta! Seguro corrió tras el viejo Clef.- comentó Caldina con tono de burla y los celos volvieron a invadir a la guerrera del agua.

...o0o...

-¡Ya déjame en paz!

-Pero dijiste que irías a descansar, no a encerrarte en tu despacho… Deberías acostarte…

-Estoy bien, Sierra, he sobrevivido a peores…

-Nunca haz recibido una herida de ese tipo

-Sobreviviré… Me preocupan más otras cosas… Sierra, tú eres la única que me puede ayudar…

-¿Qué?

-Quiero recuperar mi báculo, mi anillo y mi tiara.

-Los recuperaras, pero primero tienes que recuperarte tú.

-¡Los quiero ya!

-De ninguna manera.

-Sierra, sé que puedes hacerlo.

-Claro que puedo, pero estás muy débil aun, sería todo un riesgo.

-Prefiero correrlo.

-No seas necio.

-No se trata de necedades, ¿qué tal si algo llegara a pasar? No soy nada sin ellos…

-Confía en Ferio y en los demás, por una vez en tu vida deja de estar al pendiente de todo.

-No voy a dejar que nadie se sacrifique por este mundo. Juré proteger Céfiro aun con mi vida. Si alguien tiene que morir por el futuro de este mundo ese soy yo.

-Clef…

-Vamos Sierra, soy fuerte, podré soportarlo…

-Bueno… Está bien.- dijo no muy convencida.- Pero prométeme que si sientes que no puedes seguir adelante, me lo harás saber…- Clef sonrió, sabía que ella terminaría cediendo ante él, siempre lo hacía.

...o0o...

-Cuándo tú no existas todo estará bien… ¿Qué no ves todo el daño que has provocado a Céfiro… y a mí?

-Jamás he querido hacerte daño Umi… Tú eres… eres… lo que más me importa en el Universo entero… y moriría con la sola idea de que llegaras a odiarme. Umi… ¡Yo te amo!

…..

-Suspiró. Sentía muchos deseos de llorar. Pero no. No lo haría. Tantas veces había prometido no llorar por un hombre. Pero aquellas promesas habían quedado en la nada con él. ¿Por qué era tan vulnerable ante él?

…..

-¿Qué es esto?- preguntó al ver la cajita de terciopelo rojo que el joven le entregaba.

-Hoy hace 4 años que nos pusimos de novios. Este es tu regalo.- Abrió los ojos hasta que casi se salieron de sus órbitas. ¡Su aniversario! ¡Lo había olvidado! Siempre era tan mala para recordar fechas y demás. Pero por esa maldita suerte, el aniversario de su visita a la Torre Tokio, esa que cambiara su vida, nunca se le olvidaba. Ni tampoco el de la segunda vez que visitaron Céfiro o la fecha en que perdió las esperanzas de poder regresar algún día.

-¡Lo siento! Yo no tengo regalo para ti.

-Mi regalo es verte sonreír. ¡Vamos! ¡Ábrelo!- dijo emocionado. Umi tomó la pequeña caja y la abrió delicadamente. Sus ojos se iluminaron al ver lo que allí había. Eran dos alianzas de compromiso, de oro blanco con hermosos detalles grabados y un cintillo, también en oro blanco y con un brillante zafiro azul incrustado.

-Brandon… Esto es…

-¿Quieres casarte conmigo?

…..

Inconscientemente toco la alianza y el cintillo que llevaba en el dedo anular de su mano derecha. ¿Qué ocurría con ella? ¿En qué diablos estaba pensando? Brandon era el hombre perfecto, con el que toda mujer soñaba y hasta ese imprevisto regreso a Céfiro estaba segura de que lo amaba sin medida. ¿Cómo podría cambiarlo por Clef? Una lágrima rodó por su mejilla y esta vez no hizo nada para detenerla. Su dolor no se relacionaba con el grosero y frío mago supremo. Sufría por aquel hombre que supo hacerla feliz y tratarla cómo una verdadera reina. Había sido muy egoísta, había estado completamente ciega, por no ver (o no querer ver) que en realidad no lo amaba. Debió haberse dado cuenta que lo que la cautivaba de Brandon era esa perfecta mezcla entre los dos hombres que había amado: la apariencia y la madurez de Clef con la dulzura y la comprensión de Ascot. ¿Y ahora? Tal vez Clef y Hikaru tenían razón, inevitablemente volverían a la Tierra, pero ya no sería lo mismo. No podría volver a mirarlo a la cara, no podría volver a estar con él sabiendo que había sido sólo un instrumento para intentar el olvido que nunca pudo lograr. Pero lo quería, demasiado, y por eso le dolía. No quería hacerlo sufrir.

-Ya no deberías llorar por él... sobre todo porque él también te ama.- el joven extendió su brazo entregándole un pañuelo blanco, que tenía grabado el escudo del nuevo Céfiro. Umi volteó a verlo y él le sonrió con dulzura. Si, de la misma manera que solía hacerlo Brandon. Ella devolvió el gesto con una leve sonrisa.

-No es Clef... Él es un caso perdido, no vale la pena que derrame una sola lágrima por él. Ascot se sentó en el umbral de la ventana, quedando frente a ella.

-¿Y entonces?

-Es que hasta ahora me doy cuenta que todo eso que sentía por Brandon no era amor... y me siento culpable. Siento que jugué con él.

-No es tu culpa... No es así, yo creo que si lo amas, sólo que hay muchas formas de amar, pero sólo hay una persona con la que quiere ser uno.

-Yo creí que esa persona era Brandon...

-Pero es Clef... Seguro que él sabría entenderlo...

-¿Por qué estás tan seguro?

-Yo lo haría... ¿no dijiste que él te recordaba a mí?

-Si... sin dudas Brandon sabría entenderlo, pero eso no quita el dolor que sentiría. Sólo quisiera evitar que sufra. ¡Pero es imposible! Si me quedara aquí, sufriría por mi ausencia y si volviera también, elija lo que elija, seguir con él a pesar de todo o terminar con la relación, de las dos formas sufriría.

-Entiendo cómo te sientes, pero hay veces que no podemos evitar hacer daño a las personas que queremos. Tampoco sería justo para ti ni para él que finjas que nada pasó... Además eres demasiado transparente, si tan sólo te conoce la mitad de lo que yo te conozco, lo sabría. Hay veces en que hay que ser un poco egoísta y pensar en uno mismo.

-Una guerrera mágica jamás puede ser egoísta... siempre tiene que estar pensando en los demás.

-Ya te oyes como Gurú Clef... Lo amas demasiado...

-Prefiero no hablar de eso.

-¿Qué fue lo que pasó?

-Pasó que es un idiota y nunca cambiará

-¿Volvieron a pelear?- Umi suspiro.

-Supongo que a ti puedo decírtelo, pero promete que no dirás nada.

-No tienes ni que decirlo

-Tú tenías razón, Clef... me dijo que me amaba.

-¿En serio? ¡Pero eso es genial!... e increíble... Entonces, ¿por qué estás molesta? ¿Acaso no sientes lo mismo?

-Si... pero el cree que no podemos estar juntos. Que no merece enamorarse y que sólo se debe a Céfiro. Por eso me rechazó. A pesar de confesarme su amor, me rechazó.

-Ahhh... Ohhh... (¡Si es un estupido!)... Bueno... debes entenderlo... Tiene 761 años y nunca ha estado con una mujer.

-¿Por qué no me sorprende lo que me dices?- dijo Umi, imaginando a un solitario y casto anciano.

-¡Pero eso no va a detenerte! ¿O sí?

-¿Qué puedo hacer? Clef es demasiado necio.

-¡Esa no es la Umi que yo conocí! La Umi que yo conocí lucharía hasta las últimas circunstancias.

-Si fuera un hombre normal de mi mundo... Alguien como tú... seguro que buscaría la manera de seducirlo, de que no pueda resistirse... Pero con él nunca sé como actuar. Él me inhibe, me bloquea.

-Eso es amor, mi querida Umi... Aunque no podemos negar que Gurú Clef es especial. Pero ustedes tienen derecho a ser felices...

-¿Sabes? Si él dejara todo esto a un lado, yo no dudaría en hacer hasta lo imposible para quedarme. Lo único que tengo en la Tierra es a Brandon. Y tal vez sea más fácil para él el dolor de saberme desaparecida que el tenerme de regreso, sin tenerme.

-¡Entonces, ¿qué esperas?! ¡Ve a buscarlo! Dile cuanto lo amas y que no te importa lo que piensen ni las tontas reglas de Céfiro... Ustedes deben estar juntos y Gurú Clef no es de fierro, acabará sucumbiendo a tus encantos... Tú sabes como.

-Bueno, tal vez deba enseñarle que se está perdiendo...- dijo con una sonrisa picara.

...o0o...

-¡No huyas de mi Fuu!- dijo el moreno, tomándola del brazo.

-¡Ferio! ¡Suéltame! ¡Me lastimas!- él la soltó de repente cuando notó que estaba siendo demasiado brusco. Ella realmente le hacía perder los estribos.

-Lo siento... pero no puedes seguir huyendo de mí, Fuu, ya es hora...

-¡Te dije que lo haría yo!

-Si, unas horas antes de que regresen a su mundo. ¡Vamos Fuu! Tal vez no haya estado presente todo este tiempo, pero aun así soy su padre... Quiero que lo hagamos juntos.

-Ferio...

-Himeko tiene derecho a saberlo.

-¿Qué yo tengo derecho a saber qué?- La piel de Fuu se erizó al escuchar esa voz finita. ¡Ella los había escuchado!

-Hime... ¿Qué haces aquí?- preguntó nerviosa.

-¿Hace cuánto que estas allí? ¿Qué llegaste a escuchar?

-¿Había más que escuchar?

-Bueno, Himeko... Tu mamá y yo... tenemos algo muy importante que decirte.- dijo Ferio, poniéndose a la altura de la pequeña.- ¿No es así Fuu?- volteando a ver a la rubia. Estaba demasiado nerviosa para contestar, así que sólo afirmó con la cabeza, a pesar de que preferiría no dar ese gran paso. Ferio se puso de pie y extendió su mano hacia la pequeña.- Ven, vamos a un lugar donde podamos hablar más tranquilos.

-¿Y qué mejor lugar que el cuarto de la guerrera? Allí su estarían a solas, en el resto del palacio las paredes oían y más desde que Caldina había regresado. Pero los cuartos de las guerreras estaban suficientemente aislados como para escapar del reino del chisme, además todo el mundo respetaba su intimidad. Himeko se sentó en su cama, mientras observaba como Ferio cerraba la puerta con llave y Fuu caminaba nerviosamente de un lado a otro.

-¿Por qué tanto misterio?- preguntó curiosa. Ambos se miraron, como esperando que sea el otro quién responda. Realmente ninguno sabía por dónde comenzar.

-Bueno, Himeko... ¿Recuerdas que te contamos que Ferio y yo… en el pasado…?

-¿Qué fueron novios?

-Si… ¡No! En realidad, no fuimos novios… Aunque… bueno, eso no importa… el caso es que hubo algo más que una frívola relación entre nosotros…

-Mamá, no entiendo, ¿qué quieres decir?

-Hime, Jie en realidad no es tu papá. Tu papá es... Ferio...- el rostro de la niña se ensombreció.

-No... Eso… no es cierto... ¡No es cierto! ¡Mi papá es Jie!

-Hime-chan... Ferio es tu papá... La razón por la que nunca—

-¡Ya basta! ¡Ya cállate! ¡No es cierto!- volvió a gritar derramando amargas lágrimas. Se levantó de la cama y salió corriendo.

-¡Hime-chan! - gritó Fuu, intentando detenerla. Pero ella no la escuchó. Entonces se dirigió hasta la puerta, dispuesta a seguirla.

-Espera...- dijo Ferio mientras la tomaba del brazo.- Déjala. Ella necesita digerir la noticia. Es normal que esté molesta...

-¡No quiero que ella esté sola!- gritó histérica y casi al borde del llanto.

-El palacio es seguro, ella estará a salvo.

-¡Ella me odia Ferio!- ahora sí, ya no pudo contener sus lágrimas.

-No Fuu...- Ferio se acercó a ella y la abrazó.- Ella te perdonará, sólo necesita tiempo.- Fuu hundió su rostro en el fuerte pecho del rey y descargó toda su angustia. Se sentía bien estar en sus brazos, estar con él, estar... Suspiró profundo y contuvo sus lágrimas mientras se alejaba de él.

-Vete de mí alcoba.

-Fuu...

-¡Vete! - gritó

...o0o...

Corrió hasta el fondo del pasillo. Se paró frente a la puerta de la alcoba de Hikaru. Sus lágrimas corrían por sus mejillas. ¿Estaría allí? Ni siquiera se detuvo a pensarlo, ni a golpear. Abrió la puerta y entró.

-¡Oye! - gritó molesta, pues estaba a punto de sacarse la ropa para darse un baño.- ¿Himeko?- dijo, bajando su tono al ver a la niña.- ¿Qué haces aquí? ¿Qué te sucede?- la niña corrió hacia ella y se abrazó a su cintura, llorando a mares. Hikaru la abrazó con fuerza y no dijo más, ya habría tiempo para explicaciones.

...o0o...

Se detuvo antes de golpear. Un presentimiento. Algo ocurría. Se acercó a la puerta y sintió algunos ruidos. ¡Magia! No era posible. ¿O si? Abrió la puerta sin pensar y entonces lo confirmó.

-¡Clef!- gritó al ver al mago envuelto en el chal blanco de la armera. Estaba a punto de comenzar la reconstrucción de sus armas a partir de los pedazos destrozados que Latis había recogido en la montaña.- ¡¿Qué crees que estás haciendo?!- la magia de la armera se detuvo y el chal cayó al suelo.

-¡¿Qué crees que estás haciendo tú?! ¡¿Qué clase de modales tienes?! ¡¿Es que no te enseñaron a golpear antes de entrar?!

-¡No me cambies el tema! ¡Estás demasiado débil para hacerlo! ¿¡Qué pretendes?! ¡¿Morir?!

-¡Tú no eres mi madre para decirme que tengo que hacer!

-¡No, pero parece que necesitas una niñera!... ¡Presea!- la rubia se sobresalto por el grito.- ¡¿Cómo te dejaste convencer de esta locura?!

-¡Presea, no la escuches y sigamos con la ceremonia!

-¡No lo hagas Presea!

-¡Ya basta! ¡Ya dejen de pelear como niños! Umi, Clef tiene razón, no tienes que meterte en sus asuntos. Y Clef, Umi tiene razón, aun no estás listo. Lo haremos dentro de unos días, cuando estés mejor.- la rubia dio media vuelta y se retiró sin decir más.

-¿Clef? ¿Desde cuándo te llama sólo "Clef"?

-¡Tú también lo haces!- rezongó mientras se acercaba a la puerta.- ¡Presea, ven acá!- gritó en un último y desesperado intento, pero ella no le hizo caso. Entonces volteó furioso a ver a la guerrera de Ceres.- ¡¿Por qué tenias que intervenir?!- le gritó.

-¡Por qué TE AMO! ¡Te amo y no quiero que nada malo te pase!- Gurú Clef cerró la puerta y apoyó su espalda en ella. No esperaba esa respuesta de parte de Umi.

-Umi...

-¿Qué tiene de malo decirlo? ¡Te amo y no me da vergüenza gritarlo para que todos se enteren! ¡Te amo y haría cualquier cosa por ti! Desearía que pensaras lo mismo.

-Ya lo hablamos Umi...

-Tus razones son absurdas, tú también tienes derecho a ser feliz... o a intentarlo.

-Mejor olvida todo lo que te dije.

-Ya lo dijiste. Y yo no me rendiré hasta conseguir lo que deseo. ¡Nada más mira lo que hago por ti! En mi vida le he rogado a un hombre, jamás creí que lo haría.- el mago se alejó de la puerta y se acercó a la biblioteca, que albergaba cientos de gruesos libros. Apoyó una mano sobre ella y puso la otra sobre su frente, mientras agachaba la cabeza, como si quisiera tomar fuerzas.- ¿Te sientes bien?

-¡Estoy bien!- contestó en tono grosero.

¡¿Por qué siempre eres tan frío?! ¡¿Por qué nunca dejas que se preocupen por ti?!- dijo, de nuevo levantando el tono. El mago volteó furioso.

-¡Es mi forma de ser! ¡Ya deja de fastidiarme!

-¡Por Dios, Clef! ¡Por una vez en tu vida demuestra que no eres un témpano de hielo! ¡Demuestra que tienes corazón, sentimientos! ¡Demuestra que eres un hombre, no un pedazo de mármol! ¡Qué puedes excitarte al ver unas lindas piernas! Como estas...- gritó, mientras incrementaba el tajo del sensual y colorido vestido que Caldina le había confeccionado, a fuerza de desgarros y dejando así a la vista parte de su diminuta ropa interior. El mago enfureció aun más. Se abalanzó sobre ella, aprisionándola contra el escritorio, que estaba justo detrás de ella, apoyando sus manos sobre este, una a cada lado de su cintura.

-¡Pues claro que soy un hombre! ¡Qué tengo sentimientos! ¡Qué me excita el sólo verte caminar! ¡Claro que muero por tenerte en mis brazos, por tocar tu piel!- gritó exaltado, ante la sorpresa de la joven, que pudo comprobar lo que decía al sentir su excitación masculina rozar sus partes intimas. Y ella tampoco era de fierro. Esos zafiros aun seguían derritiéndola. No lo resistió, se aferró a él en un desesperado beso, al mismo tiempo que rodeaba su cuello con sus brazos. Tanta ropa. ¿Por qué el mago siempre llevaba tanta ropa? Ya que sus manos estaban cerca de su cuello, aprovechó para desbrochar su capa y dejarla caer al suelo por la propia fuerza de la gravedad. Las manos de él abandonaron el escritorio para posarse en sus nalgas. Se sentía tan bien, sin dudas no podía resistirse a sus encantos. Pero ¿luego qué? Jamás había estado con una mujer, no sabía como. Pero tampoco jamás, en sus 761 años, había deseado tanto a una mujer, jamás había necesitado a alguien como la necesitaba a ella.

-¿Qué hago? Ni siquiera sé como actuar, no sé como hacerlo, no sé...- su mente se puso en blanco de repente ante el placer y el deseo que lo invadieron. Ella había comenzado a besar, a lamer, a chupetear su cuello. Si que sabía como seducirlo. Ya nada más importaba. Volvió a besarla, con aun más desesperación y, mientras lo hacía, comenzaba a retroceder, pero sin soltarla.

-Mientras su lengua jugueteaba con la suya, sus manos comenzaron a jugar con los botones de su túnica. Uno a uno los fue soltando, hasta que llegó el momento de quitársela. Si, demasiada ropa. Debajo llevaba una playera blanca y unos pantalones blancos ajustados. Demasiada para un momento de amor desenfrenado. Ella sonrió y mordió sus labios. Eso lo enloqueció. ¡Estaban llegando demasiado lejos! Arrimó sus caderas a las de él, sólo para sentir un poco más su excitación. Pudo sentirlo temblar. Sintió sus nervios, sus temores.

-Relájate. - Susurró a su oído.

-Umi... yo... yo…

-Sólo déjame a mí...- levantó su playera hasta sacarla por encima de su cabeza. Del mismo modo que hizo con su capa, la lanzó sin más al piso. Acarició delicadamente su pecho, realmente estaba en buen estado, aunque no se notara debajo de toda esa ropa. Comenzó a besarlo y a lamerlo, bajando lentamente por su abdomen. Más, un poco más. Sólo un poco más. Se detuvo ante la cintura de sus pantalones. Con suavidad los bajó junto con su ropa interior, para encontrarse con su parte más íntima, que estaba preparada para la acción.

-Umi... ¿qué haces?- preguntó nervioso, pero antes de que pudiera decir algo más la joven ya estaba introduciendo su miembro en la boca. Si, ella sabía como enloquecerlo.- Umi... espe- sus palabras se vieron ahogadas en un gemido de placer que escapó de sus labios. Jamás en su vida había sentido algo tan placentero como aquellas caricias. Cuanto más ella introducía y sacaba su miembro en la boca, más loco de placer se volvía. ¿Así que eso se siente amar y ser amado? Desearía que nunca terminara de hacerlo. Pero ella se detuvo cuando presintió que él estaba a punto de alcanzar el placer supremo. Y volvió a ponerse de pie para tenerlo cara a cara. Él se abalanzó sobre ella y la besó con pasión, con desespero. Sus manos se colaron por el tajo de su vestido rojo y acariciaron sus nalgas. Se sentía tan bien poder tocar su suave piel, esa piel con la que tantas noches había soñado.

Ella comenzó a sentir el aire correr por sus espaldas cuando él comenzó a levantarle el vestido. Se alarmó ante lo que sus manos inquietas hacían y detuvo su marcha.

-No te detengas.- susurró ella y eso fue suficiente para que su vestido corriera la misma suerte que toda su ropa. Siguió besándola mientras acariciaba su espalda, ahora sin intermediarios.

-Al adivinar que él tardaría una eternidad, ella desbrocho su corpiño y lo dejo caer, ya no quería esperar más. Tomó una de sus manos y la colocó sobre uno de sus pechos, entonces él se animó a acariciarlo y luego a besarlo y lamerlo. Ella aprovechó ese momento para acariciar esos cabellos liliáceos que tanto le agradaban desde niña.

-El se alejo de sus senos y volvió a concentrarse en sus labios. Ella lo abrazó con fuerza y comenzó a empujarlo suavemente hasta el amplio sillón de dos cuerpos que estaba al otro lado de la oficina. Una vez allí, lo empujo una vez más, para que se sentara. Fue entonces cuando el pudo verla de cuerpo completo, llevando como única vestimenta una diminuta braga blanca. Era realmente hermosa. Así, desnuda era aun más hermosa que con las más finas ropas y los mas destacados maquillajes. Ella se apresuró a quitarse la ropa interior y, entonces si, pudo verla tal y como vino al mundo. Se inclino ante él para besar sus labios. Y mientras lo hacía se sentaba con las piernas abiertas, introduciendo su miembro viril en su parte mas sensible. Sin dejar de besarlo, comenzó a menear suavemente sus caderas para propinarle el placer más grande que pudiera imaginar. Un poco más. Unos cuantos movimientos bastaron para alcanzar el máximo climax. "Tocar el cielo con las manos." Un último gemido de placer y la sintió desvanecerse en sus brazos. Ahora le tocaba a él. Solo un poco más y él también acabo rendido. La abrazó con fuerza, como si alguien quisiera sacársela.

-Te amo.- susurró ella en su oído.

-Yo también te amo, sirena.- contestó él. Y así permanecieron, desnudos y en silencio, abrazados, como si no existiera nadie más.

Por primera vez, en 761 años, sentía que la vida valía la pena.


Bueno, eso es todo por ahora. Espero les haya gustado! En especial, espero les haya gustado como encaré el momento de intimidad entre Umi y Clef, sobre todo porque dude mucho en subir este capítulo precisamente por esa escena (aun sigo dudando! XD)

Quiero agradecer a todos los que siguen esta historia, en especial a quienes, hasta el día de hoy (después de tanto tiempo de mi última actualización) me siguen dejando sus reviews.

Prometo hacer lo posible para actualizar más seguido... aunque no se si lo logre... me está costando un poco continuar esta historia, creo que estoy pasando por una crisis inspiracional jaja. Y a pesar de eso ya tengo muchas ideas para nuevas historias :P

Nos leemos!

Mily

***Magic Knght Rayearth y sus personajes no me pertenecen (ojalá), sus derechos son propiedad de las maravillosas CLAMP. Yo sólo utilizo esta historia para diversión propia y de terceros***