Hola a todas mis lectoras. Perdón por la tardanza, pero es que este fin de semana no estuve en mi bella ciudad, y ayer que pude venir no pude subir el documento, pero aquí les traigo sin falta el capítutulo número 20.
Bueno, veamos. mc Ah, hola, lectora nueva, no te preocupes... te hice caso en tu petición... al menos por ahora mua ja ja ja ja. sweet angel-LiZzI Gracias por tus comentarios, me alegra que te guste, ahora la historia se pondrá un poco compleja. si te resulta difícil de entender, te recomiendo encarecidamenate que le des otra leída a todo. (bueno, uno siempre descubre cosas nuevas cada que lee un libro, un cuento o cualquier cosa): Y no... aunque sea de curiosidad, no mueras... mejor sigue leyéndome. sky d ¡Hola! gracias por seguir leyendo. Hey hey... tus deducciones no andan perdidas... pero eso pasa en capítulos posteriores (mmm, creo que no debí haber dicho eso...) bueno, sigue leyendo y eventualmente verás a lo que me refiero. Aún falta un buen trozo de la historia. (Y sí pelearán contra las fuerzas del mal : P )
Sin más preámbulos les presento el capítulo 20.
Capítulo 20
"Despertar"
"¡Me está llamando¡Me está llamando!" Continuó diciendo la silueta, cuyas palabras eran pronunciadas con progresivo frenesí. Su agitación era tanta que, respondiendo tan sólo a su deseo, se incorporó, aunque sin tomar una forma definida y liberó así a Kai y a Zen.
Se quedó inmóvil unos segundos, aparentemente escuchando algo que sólo ella podía percibir. Se acercó a una consola que se encontraba a su derecha y revisó algunos datos que se mostraban en una pantalla oscura.
"No hay duda" dijo en voz baja. "Es ella."
Habiendo cobrado nuevamente forma humana, la silueta abrió una puerta que se hallaba oculta detrás de una consola, a un lado del tubo donde se encontraba Dranzer; por la que se alcanzaba a ver una escalera que conducía hacia arriba; probablemente hacia la superficie, y desapareció detrás de ella ante la mirada expectante de Zen.
El sinodal corrió apresuradamente hacia Kai, quien aún se encontraba con vida, pero las heridas en sus muñecas y su cuello sangraban profusamente. Eran diminutas, como causadas por agujas o espinas, pero también eran profundas y numerosas por lo que se apresuró a sanarlas, sin embargo, éstas eran demasiadas, así que Zen usó su poder para sanarlas sólo parcialmente, deteniendo así en gran parte la hemorragia. Sabía que tenía que guardar su energía, por si los demás chicos o sinodales habían resultado heridos.
Zen rasgó parte de su ropa, improvisando algunos vendajes que colocó sobre las heridas de su aprendiz, teniendo especial cuidado sobre la herida sagrada resultado de la resurrección de Dranzer y que el látigo se había encargado de abrir más. Un tercer temblor hizo que algunas máquinas cayeran y polvo se desprendiera del techo, que amenazaba con derrumbarse en cualquier momento.
Zen tomó a Kai, quien aún no había recuperado la conciencia; en sus brazos y salió rápidamente de ese lugar dirigiéndose hacia el pasillo, buscando a los otros chicos y sus sinodales. No tuvo que dar más de diez pasos para encontrar a Tyson y Zinrai.
"¿Están bien?" Preguntó Zinrai.
"Yo estoy bien." Respondió Zen. "Pero Kai… No resistirá mucho tiempo, tenemos que salir de aquí cuanto antes… ¿Qué hay de ustedes?"
"Yo estoy… bien" Dijo Tyson, a punto de colapsarse a causa de la masiva pérdida de sangre.
Zen puso una mano en su hombro y usando sus poderes hizo que la hemorragia se detuviera un poco.
"No puedo sanarla completamente" dijo Zen. "Es demasiado profunda, además, este edificio está a punto de venirse abajo y tenemos que buscar a los otros."
Max y Yuel se unieron a ellos pocos segundos después.
"¿Están bien?" preguntó Zen.
"No estaremos bien hasta que salgamos de aquí. Vamos a ayudar a Rei."
Sin embargo, no tuvieron que caminar demasiado hasta que lo encontraron, sentado en el piso, abrazando sus rodillas, y con su cara escondida en sus piernas.
Un terremoto más hizo caer trozos del techo.
"¡Rei!" Gritó Yuel y corrió hacia él para verificar que estaba bien, o al menos con vida.
"Rei. ¿Estás bien?"
El chico levantó su cara al sentir la presencia de su sinodal, pero no dijo palabra. Yuel se asustó al ver sangre en el cuerpo de su aprendiz y lágrimas que salían de sus ojos.
"¡Tenemos que salir de aquí ahora mismo!" Gritó Zinrai con desesperación, por lo que Yuel tomó a Rei en sus sobre su espalda y entonces el chico dio rienda suelta a su llanto.
"Pero… ¿Dónde está Hokka?" preguntó Zen, mirando en todas direcciones, buscando a su compañero. "Rei¿Dónde está Hokka?"
Como toda respuesta, el chico de cabello negro ocultó su cara entre las ropas de Yuel.
"Rei" insistió Zen. "¿Me escuchas¿Dónde está Hokka?"
"Está… muerto." Respondió Rei, sin mostrar la cara.
El grupo detuvo abruptamente su marcha, sin poder creer lo que el chico acababa de decir.
"¡Hokka!" gritó Zen, corriendo de regreso a donde su compañero debería estar, pero la mano de Yuel lo detuvo violentamente.
"¡Si regresamos moriremos todos!"
"¡Pero podría salvarlo¡Tengo que salvarlo!"
Un golpe seco fue escuchado incluso por encima del sonido del edificio derrumbándose y Zen tuvo que apoyar su mano en la pared más cercana para no caer, mientras llevaba su mano derecha a su mejilla, aún conmocionado. Yuel tomó su brazo y lo hizo caminar hacia fuera del lugar.
A pesar de que la compuerta era un lugar estrecho, no tardaron en encontrarse en el exterior y comenzaron a alejarse tan pronto como la nieve blanda se los permitía. Tan sólo se habían alejado unos metros cuando pudo sentirse un terremoto aún más fuerte que los anteriores.
El edificio bajo la nieve comenzó a colapsarse, y la nieve empezó a hundirse, formando así un agujero que crecía en diámetro cada vez más.
El grupo aceleró su marcha para evitar ser tragado por el hundimiento. Tyson, por su parte, estaba teniendo dificultades en mantener la misma velocidad que sus compañeros, por lo que comenzó a rezagarse. A pesar de que respiraba tan rápido como le era posible, el aire parecía ser insuficiente para sus pulmones, la sangre que había empapado su ropa estaba congelándose por el clima, y eso le producía fuertes escalofríos. La temperatura de todo su cuerpo bajaba con rapidez y sentía sus extremidades entumecerse, sabía que no resistiría mucho tiempo más, su vista comenzaba a nublarse e incluso le parecía que el mismo dolor había empezado a desaparecer.
"¡Tyson!" gritó Zinrai, al darse cuenta de la ausencia de su aprendiz. Dirigió su mirada hacia atrás y encontró al chico a unos cuantos metros de distancia, en el piso, luchando por ponerse nuevamente de pie, sin conseguirlo.
"Continúen" gritó dirigiéndose a Zen, a Max y a Yuel, mientras él retrocedía para alcanzar a su aprendiz, quien ya estaba cerca de ser tragado por el hundimiento.
Sin embargo, llegó un momento en el que Zinrai ya no podía retroceder hacia donde se encontraba su discípulo. A cada paso que daba, sus pies se hundían cada vez más en la nieve, hasta que le hacían imposible caminar, por lo que optó en colocarse de rodillas, tratando de distribuir el peso de su cuerpo sobre una superficie mayor y así no hundirse más.
"¡Dame tu mano Tyson!" Gritó el sinodal, mientras se estiraba tanto como podía, tratando de evitar hundirse también en la medida de lo posible.
"No puedo" dijo Tyson, con voz a penas audible.
En efecto, Tyson no había desaparecido en la nieve que se hundía porque estaba sujetado con su mano izquierda de una pieza de la estructura del complejo subterráneo que aún se mantenía en pie, y su mano derecha estaba inutilizada por la profunda herida en su hombro.
"Ya… no…" comenzó a decir Tyson, al mismo tiempo que su mano se soltaba de la columna y era lentamente tragado por la nieve que continuaba hundiéndose.
"¡Tyson!" gritó con desesperación Zinrai, mientras hacía un último esfuerzo por alcanzar a su aprendiz, pero falló.
"Retrocede, aléjate lo más que puedas." dijo de pronto Yuel, quien se acercó corriendo.
"Pero…"
"Voy a crear una tormenta de nieve para sacar a Tyson de ahí, y eso es muy peligroso si se quedan cerca. Ahora vete. ¡Rápido! Antes de que sea demasiado tarde."
Zinrai dudó por unos instantes, pero finalmente se reunió con los demás. Yuel por su parte, dio también unos pasos hacia atrás y una vez ahí cerró los ojos, levantando ligeramente los brazos con lo que un viento helado comenzó a soplar alrededor de él…
Repentinamente hubo otro terremoto exactamente igual que los anteriores, que segundos después se volvió aún más violento que antes, lo que hizo que tanto Yuel como los demás perdieran el equilibrio y cayeran.
La causa de los estragos se mostró súbitamente; justo del centro de lo que ahora era un enorme agujero de nieve y escombros, surgió algo, un cuerpo extraño que fue ocultado por unos instantes por la nieve que surgió junto con él con la misma violencia con la que sale el agua de un géiser y que hizo que tanto los escombros como la nieve y todo lo que se encontrara a unos veinte metros de distancia, saliera volando… incluyendo a Yuel y a Tyson.
La "cosa" que había surgido, y cuyo cuerpo era alargado, comenzó a emerger lentamente de las ruinas y mostró dos brazos cuyos dedos terminaban en afiladas garras. La nieve se movía a intervalos fijos, eso quería decir que lo que salía de ese lugar había comenzado a respirar.
Zen y Zinrai se acercaron a Yuel y a Tyson quienes habían caído a unos cuantos metros de distancia. Tyson estaba inconsciente, y Yuel solamente aturdido, pero hubo algo que llamó más su atención, y esto era lo que había surgido de las ruinas. Era un ser extraordinariamente grande, cuya sola visión era imponente. Todos supieron en ese momento que se trataba de La Sombra. Aquél ser cuya aparición intentaban detener.
Su apariencia era la de un dragón oriental, es decir, tenía un cuerpo alargado parecido al de una serpiente, su piel era por completo negra y lisa, pero, de alguna forma despedía una aura oscura. Poseía varios pares de patas, quizá cuatro o cinco, con cuatro dedos cada una que terminaban en garras agudas. Su cabeza estaba rodeada de espinas aparentemente óseas, y tenía dos cuernos ligeramente curvos. Su hocico, por su parte, tenía dos hileras de dientes visibles a simple vista.
Una vez que el monstruo sintió que su cuerpo se hallaba completamente libre, abrió los ojos. Parecía tener cuatro de ellos, dos de mayor tamaño que los otros, y de una tonalidad amarilla que contrastaba con el resto de su cuerpo. A pesar de ello, parecían ser inexpresivos pues carecían de pupilas.
Inesperadamente, algo llamó su atención, algo a su lado hizo que La Sombra dirigiera su mirada hacia abajo. Era la silueta contra la que había peleado Kai.
La Sombra inclinó todo su cuerpo hacia abajo, de manera que su cabeza quedaba casi al ras del suelo, con lo que pudo ver de frente a la extraña silueta y observarla detenidamente. Le inspiraba curiosidad, por lo que después de unos segundos de mirarla con atención la tomó con una de sus garras y la llevó hacia arriba, recuperando una posición casi vertical, sosteniendo a la silueta a la altura de sus amarillos e inexpresivos ojos.
La silueta estaba en una especia de trance, estaba fascinada, simplemente extasiada por el espectáculo que se ofrecía ante sus ojos. El sentir la sencilla mirada de La Sombra, su razón de existir, de su dios, la había paralizado. Ni siquiera pudo emitir sonido cuando, ese ser que había estado esperando, hizo un movimiento violento, llevándola hacia su enorme hocico lleno de dientes, y dividiéndola en dos por la cintura de un solo mordisco, lo que produjo un crujido escalofriante.
Los chicos y sus sinodales estaban horrorizados y apartaron su mirada casi al mismo tiempo, con un gesto de asco, para no ver cómo La Sombra devoraba el resto del cuerpo de la silueta.
Una vez que el dragón terminó, dirigió su enorme cabeza hacia los chicos y sus sinodales y, al igual que a la silueta, los miró atentamente, movía lentamente su hocico, los estaba oliendo, parecía sentir curiosidad acerca de esos seres que estaban frente a ella; el aire que expulsaba por los orificios nasales hacía que el cabello de cada uno de los guerreros. Era un aire helado, a la misma temperatura que el ambiente. Ellos no sabían que hacer. Su primera reacción hubiese sido correr, y escapar, y realmente eso era lo que deseaban. Pero La Sombra parecía estar buscando la mínima provocación para atacar, y ellos no querían dársela.
Repentinamente, una voz salió de las ruinas:
"¡Espera!"
Se trataba de un hombre de extraña apariencia que salió de entre la nieve que había sepultado lo que había sido un complejo subterráneo. Su ropa estaba un poco desgarrada y sucia, pero no parecía estar herido.
"Eres hermosa" Dijo el hombre, caminando lentamente hacia el dragón mirándolo con admiración. "Acércate a mí… mi creación… mi hija… déjame tocarte… hija mía…"
La sombra dirigió bruscamente su mirada hacia la voz, mirando a aquél de quien provenía.
"Saluda a tu padre. A tu amo y creador"
Sin embargo, esto no pareció ser del agrado de La Sombra, quien tomó al hombre en sus garras de la misma manera en la que había tomado a la silueta.
"No querrás matarme. Mira."
El hombre se deshizo de un grueso abrigo de lana y después desgarró su camisa, descubriendo por completo su pecho, que mostraba una enorme herida que cubría desde su cuello hasta su vientre y que aún no había cicatrizado del todo. La herida latía grotescamente, lo que hacía que sus bordes, que habían sido cosidos con tosquedad, se separaran mostrando la herida abierta.
"¿Sabes lo que es esto?...- continuó diciendo el hombre ¿Sabes qué significa?... Una parte de tu corazón late junto con el mío… Si me matas, esta parte de tu corazón morirá junto conmigo…aún si me comes… no absorberás este… Nuestro corazón… He pensado acerca de todo… No temas… Ambos seremos un gran equipo. Cuando mi metamorfosis esté completa… tú y yo nos volveremos uno."
El Dragón Sombra no pareció estar del todo de acuerdo con ello, pero no tenía otra opción. Sabía que la parte del corazón que le había sido arrebatada, era una parte demasiado importante como para abandonarla; así que tuvo bufó con cierto enojo y después accedió sumisamente a que el hombre subiera a su cabeza.
El nuevo amo de La Sombra miró a los chicos y a sus acompañantes, y le dio la orden al dragón de acercarse a ellos.
"Aniquílalos." Dijo suavemente.
Entonces, el grupo ya no lo dudó, sabían que debían correr para salvar sus vidas y lo hicieron. Sin embargo, la nieve les dificultaba inmensamente la marcha. Yuel llevaba a Rei, Zinrai, con mucha dificultad a Tyson y Kai iba semiinconsciente sobre las espaldas de Zen. De pronto, éste último, agobiado por el peso tropezó y cayó. La Sombra sabía que era la oportunidad perfecta para acabar con su presa, por lo que no dudó en aprovecharla y creó una fuerte corriente de viento helado que hizo a ambos salir volando a varios metros de distancia y los siguió para darles el golpe final.
La sombra sacó las garras de su primer par de patas, y aunque sus brazos eran cortos, sus garras eran retráctiles y podían alcanzar casi la misma longitud que sus brazos.
La bestia se cernió sobre Kai, dirigiendo la punta de su garra directamente a su pecho, sabiendo que requeriría poca fuerza para atravesar su corazón y matarlo en pocos segundos. En ese preciso instante, el chico abrió sus ojos color magenta, y su mirada se cruzó por unos momentos con la del hombre que controlaba al Dragón Sombra, quien mostraba un semblante sombrío, pero a pesar de ello, miraba a Kai con una mirada extraña, parecía reconocer algo en él. Zen trató de evitar que la garra de la bestia se acercara más a su discípulo, pero la bestia los aprisionó con otra de sus patas impidiéndole todo movimiento.
Kai, a pesar de haber recuperado la conciencia, no podía moverse. El dragón comenzó a deslizar la afilada punta de su garra a través de la piel del pecho de Kai. Lo hacía muy lentamente pues buscaba un espacio entre las costillas para que su garra atravesara con facilidad. Kai, por su parte, ni siquiera podía gritar, el dolor en su cuerpo era ya tanto, que le parecía que no sentía ya nada. Tan sólo su mirada suplicante se posó sobre el hombre que lo seguía mirando atentamente.
"No, espera" dijo de pronto el amo de la Sombra, con lo que ésta se detuvo inmediatamente, liberando a Zen y contrayendo nuevamente sus garras. "he cambiado de opinión. Déjalos, no valen la pena. Tengo una mejor idea… Vámonos."
Y cual si fuera un dócil corcel, la sombra obedeció el mandato de su nuevo e impuesto amo y ambos desaparecieron en el horizonte.
Zen había quedado profundamente impresionado al ver la muerte tan cerca. Y a penas y pudo percibir cuando sus compañeros se acercaron a él.
"Zen. ¿Estás bien?"
"No estoy… seguro… Estoy completo… creo… ¿Y Kai?"
"Sigue con vida" comentó Zinrai, tras buscar signos de vida en el cuerpo inerte del chico, quien se desmayó nuevamente segundos después de que la Sombra se había ido.
"¿Qué fue lo que los detuvo?" preguntó Zen tratando de comprender lo que acababa de pasar. "Estuvieron a punto de matarnos y deseaban hacerlo… ¿Qué pudo haberlos detenido?"
"No importa por ahora Zen. Tenemos que encontrar una manera de regresar."
"¿Qué… fue ese monstruo?" Dijo Max acercándose mientras el desconcierto y el miedo se reflejaban en su rostro.
"Ese monstruo… es La Sombra. Es precisamente lo que tratábamos de evitar que despertara… No creo que sea conveniente que nos quedemos aquí… Hay un aeropuerto relativamente cerca, donde debimos haber aterrizado. Tenemos que llegar ahí cuanto antes."
"No" dijo Zen. "Es mejor levantar una tienda aquí. Tyson y Kai están heridos… no podrán llegar en ese estado."
"Tienes razón."
Cuatro horas después. Los siete sobrevivientes yacían dentro de la tienda de campaña, completamente en silencio.
Kai se despertó y se incorporó rápidamente, tratando de poner en orden sus agitados recuerdos.
"¿Qué pasó?"
Sin embargo, el único que se dignó responderle fue el silencio.
Un repentino mareo hizo que Kai recargara su cabeza en la almohada improvisada, sin embargo, desde su posición horizontal, pudo ver a su alrededor. Yuel y Zinrai estaban sentados, acomodando algunas cosas. Zen estaba atendiendo las heridas de Tyson, quien estaba también recostado, con los ojos abiertos mirando quizá a ninguna parte, y, a pesar de su naturaleza ruidosa, estaba en silencio. Max estaba llorando sin hacer ruido y Rei estaba sentado en una esquina de la tienda de campaña, con la mirada perdida.
"¿Qué pasó?" Repitió Kai.
Zen se sintió con la responsabilidad de contestar la pregunta de su discípulo, así que dijo:
"Recuperamos las bestias" Kai cerró los ojos. "Pero La Sombra despertó."
El ambiente de pronto aún se tornó más pesado.
"¿La Sombra?" preguntó Kai, mientras a su mente llegó la difusa imagen del extraño monstruo que lo había atacado a él y a Zen, y de pronto pudo recordar con gran nitidez la cara del hombre que estaba sobre la cabeza de ese monstruo.
"Necesito
que me escuchen chicos. Es necesario que les diga qué es la
sombra…."
Continuará...
Y helo ahí. Ohhh, la sombra ha despertado... ¿Qué será la sombra? Por cierto, aquí la historia se torna un poco más compleja, si quieren y si pueden les recomiendo mucho que le den otra leída a tooooda la historia, les ayudará bastante, créanme.
Bueno, y para terminar les digo lo que ya saben. Cualquier comentario, duda, chisme, lo que quieran¡Dejen Review! Todas sus ideas, pensamientos y lo que sea ayudan a mejorar esta historia.
