Cap.20 - Magia de Sangre
- Lo sé, pequeño, lo sé… - quedaron allí abrazados mientras el resto de ocupantes de la habitación iban saliendo. Minerva cogió al pequeño Regulus, mientras que Remus salió con James Sirius y los mellizos Evans detrás. George cargó a Cala, dispuesto a llevarla con su madrina, Hermione. Fred fue el que cerró la puerta.
Biblioteca Potter, Cuartel de la Armada
Laila abrió la puerta con cautela, llevaba un buen rato buscando a su sobrina, cuando, como si de un epifanía se tratara pensó que si la niña se parecía tanto a su hermana físicamente, igual también emocionalmente. ¿Y qué mejor lugar para una Lily Evans en potencia que la biblioteca familiar?
Entró con cautela en la enorme sala, nunca dejaban de asombrarle las altas estanterías llenas de libros enormes y polvorientos, estaba segura de que si un anticuario pasase por allí, se haría rico. Recorrió la sala una y otra vez, tremendamente desconcertada ¿dónde podría estar esa niña?
Oyó un sollozo, y con pasos silenciosos, se acercó al lugar de donde procedía. Se sorprendió al descubrir una zona con sillones y una enorme chimenea, no entendía como no lo había visto. Nela estaba sentada en una de las butacas, con las piernas recogidas contra el pecho y enterrando la cabeza en los brazos.
- ¿Nela? - los sollozos de la pequeña se detuvieron. Laila se sentó frente a ella en el suelo, no sabía como tratar con niños, nunca había tenido necesidad. Sus otros sobrinos nunca habían necesitado de su consuelo, recapacitó un poco, quizá Harry sí… aunque ella nunca lo había percibido así. Las pocas veces que veía a ambos niños en verano, Dudley era insoportable, y Harry huía de cualquier persona como un conejito asustado; ahora sabía el por qué. ¡Maldito, Dursley!
La niña siguió llorando en el sofá. Poco a poco el llanto fue menguando, hasta que se restregó los ojos y miró a la mujer a su lado. Laila de inmediato le prestó atención, no tenía idea de cómo actuar, pero haría su mejor intento.
- Este era el lugar favorito de Harry, ¿sabes? - Laila solo miró a la niña. - Cuando quería pensar o estar sólo venía aquí, a veces leía un libro, otras hablaba con sus padres - esta vez Laila abrió los ojos como platos - o me leía un cuento.
- ¿Qué quieres decir que hablaba con sus padres? - la niña por toda respuesta se acercó hacia un lienzo vacío y susurró. Laila no pudo hacer otra cosa que boquear como pez cuando vió aparecer las figuras de su hermana y cuñado, ambos aparentaban los 20 años con los que murieron y miraban sonrientes. Sin embargo, los ojos de Lilian parecieron llenarse de lágrimas al ver a su hermana. - Lily… ¿Lils?, ¿pero?, no entiendo.
- Es un cuadro mágico, Ginger. No le des más vueltas - giró a ver a James que sonreía burlón tras sus palabras.
- Estás tan grande Laila, no era más que una chiquilla la última vez que te ví, y ahora estás tan mayor y tan guapa… ¿por qué no viniste nunca a verme?
- Yo… no sabía. He estado estudiando estos años, Tuney y Rick no me contaron nada.
- ¡Oh!, bueno, no importa, cuéntame todo. ¡Hace tanto que no sé de tí! Harry me cuenta muchas cosas, por cierto, hay Nela, cariño, no te había visto. Puedes decir a mi hijo que venga, hace mucho que no hablamos.
Laila y Nela se miraron indecisas, ninguna tenía valor para decirle a la madre del chico que éste estaba desaparecido, Lily siempre fue de temer; la soldado pensaba que ese cuadro mágico era un calco de su hermana mayor.
- Estáis muy serias, ¿le ha pasado algo a Harry? - James miró a ambas pelirrojas angustiado, su esposa en el cuadro tenía la misma cara.
- Veréis, hubo un ataque mortífago y Harry - la mujer cogió aire - Harry está desaparecido. - Ambos Potter la miraron de hito en hito antes de ponerse como locos a preguntar cosas. - Si me dejéis os cuento lo que sé, - que no es mucho, pensó.
- Antes de nada, ¿está vivo?, ¿mi niño está vivo, Laila? - la soldado asintió para alivio de su hermana y cuñado. - Cuéntanos.
- Bien, hubo un ataque en Little Whinging. Han sido muchos los muertos, incluídos Rick y Mary - tanto Lily como James parecieron afectado, ambos miraron de reojo a Nela que se había vuelto a refugiar en la butaca. - A Harry se lo han llevado los mortífagos, se está buscando su paradero. Es todo lo que os puedo decir.
- Gracias, Laila. Ven a visitarnos, ¿sí? - ambos retratos desaparecieron, tenían mucho que pensar. Laila miró extrañada al cuadro, ¿ni un hasta luego?
- Que no te extrañe, tía Laila. Son cuadros, no personas, no tienen la misma percepción del tiempo que nosotros, tampoco sienten igual.
- ¡Oh!, aún así, es fascinante. ¿Hay más cuadros de ellos por aquí?
- Harry tiene uno de ellos en su saloncito privado, también del tío Sirius y de sus abuelos. Cuando quiere hablar más privado con ellos lo hace allí. - wow, pensó Laila. - Tía Hestia también tiene uno de Sirius.
- Increíble. ¿Y de tus padres? ¿Hay cuadros?
- En teoría sí, ellos los mandaron hacer cuando nos vimos envueltos en esta guerra. Deben de estar en la bóveda de Harry, él es quien nos cuidaría en caso de que a papá y mamá les pasase algo. No podremos recuperarlos hasta que vuelva, de todos modos, acabarán de despertar, así que no tendrán ni idea de lo que ha pasado.
- ¿Despertar?, ¿cómo puede un cuadro despertar?
- Magia - Laila miró a la niña con sorna, esta sonrió tímidamente. - El cómo se hace un cuadro mágico es muy complicado, yo no sé explicártelo, pero seguro que cualquiera de los Ravenclaw sabe; yo aún no he ido a Hogwarts.
- Empiezas este año, ¿no? - Nela asintió. - ¿Qué son Ravenclaw?
- ¡No lo sabes!, son las casas del colegio. Hay cuatro. A Ravenclaw van los inteligentes y estudiosos, a Hufflepuff los leales y generosos, a Slytherin los astutos y a Gryffindor los valientes. Mamá, los tíos James y Lily, Sirius, el señor Remus y Harry fueron Gryffinfors, pero Mark dice que yo soy… - a la pequeña se le quebró la voz. - Mark dice que soy… - la niña empezó a llorar.
- Sshhhh, no pasa nada - Laila la abrazó torpemente. - Él se ha comportado como un tonto, pero te aseguro que ahora debe estar muy arrepentido y buscándote por todos lados. Los Evans son así, ¿sabes?. Mi papá y Lily lo eran, cuando se enfadan o están asustados se muestran totalmente hirientes, todo el mundo decía que Tuney era una víbora, pero te aseguro, que al lado de una Lily enfadada, era un dulce cachorrito.
- ¿Tú crees?
- Estoy segurísima. Yo también he sacado un poco del mal genio Evans, y te aseguro, que a los cinco minutos de pelearme con mis amigos, les estaba pidiendo perdón de rodillas. - Nela la abrazó con fuerza. - Oye, ¿qué tal si hacemos tiempo para que Mark nos busque?, así me enseñas la casa. Yo no vengo aquí desde que murieron mis padres - la niña por toda respuesta, la cogió de la mano y tiró de ella.
Cocina, Cuartel de la Armada
La atmósfera en la cocina era bastante pesada, a todos los adultos allí presentes les habían afectado las palabras del primogénito Evans. Fred y George Weasley hacían todo lo posible para entretener a los pequeños Black, mientras que unos solícitos Violet y Anthony, se turnaban para probar alguno de los inventos de los Jefes del Departamento de Experimentación y Armamentística.
Unos toques en la puerta sobresaltaron a todos en la estancia. La cabeza de Theodore Nott asomó por la puerta, frunció levemente el ceño al percatarse del ambiente.
- Profesora McGonagall, la necesitamos.- la mujer le miró totalmente sorprendida.- estamos intentando localizar a Harry, el hechizo de la marca no permite que nuestros espías nos den la localización de la Fortaleza Oscura.
- ¿En qué soy útil, ? - la anciana se levantó con rapidez de la silla, dejando su taza de té de lado, contenta de tener algo que hacer.
- Bueno, usted es una Potter, ¿no? Intentaremos localizar a Harry por su sangre. No nos sirven los Evans, pues al ser de ascendencia muggle localizaríamos a otras ramas de la familia, pero Potter sólo quedáis dos.
- ¿Magia de sangre? - Remus parecía horrorizado. El slytherin le miró con suficiencia.
- Sí, magia de sangre, señor Lupin. Este tipo de magia es considerada oscura pues requiere sangre de un humano, pero no es así, se trata de magia ancestral reservada a las familias sangrepuras. El ministerio de magia británico la ha prohibido pues no la comprende, pero aunque hubiese una razón válida, la seguiríamos realizando, tenemos permiso para hacer cualquier cosa con tal de encontrar a Harry - el hombre lobo se relajó levemente. El chico se giró hacia la profesora. - ¿Y bien?, ¿nos ayudará?, o tengo que recurrir a la poca sangre Black que corre por las venas de Potter.
- Os ayudaré, . Nunca he menospreciado el valor de las magia de sangre, sé para qué se usa. Si me disculpan - ambos desaparecieron por el pasillo rumbo a los laboratorios.
Calabozos, Fortaleza Oscura 11:30 p.m.
Harry estaba tremendamente dolorido, esa misma tarde Zislat lo había torturado durante horas. El mini Voldi estaba obsesionado con la "extraña magia" que había hecho durante la lucha. ¡Si supiese que era magia familia lo mataría al momento!, y no estaba dispuesto a morir así.
El nuevo Lord creía que él había adquirido dichas habilidades de algún libro prohibido o antiguo, pues no la relacionaba con la familia Potter; su ascendencia Bendraeg era un secreto para toda la comunidad mágica, incluso para sus amigos, o puede que no, Draco e Ibrahim debían de haber atado cabos
El chirrido de la puerta le indicó una nueva visita, rezaba para que no le diesen otra sesión de tortura, ¡no estaba para semejantes trotes!
Por el movimiento del aire, percibió como algo se acercaba a él. Cerró los ojos esperando un golpe, pero fueron unas manos pequeñas y llenas de heridas las que lo tocaron. No eran manos de una señorita sangrepura, ni siquiera una mortífaga tendría las manos tan trabajadas, pero tampoco eran de un elfo doméstico; desde luego el bicho no llegaría a tocarle la cara.
- Bebe - la voz era ronca, como si no hablase desde hace mucho, pero indudablemente femenina. - Bebe, Harry Potter; no debes morir aquí. -
El chico abrió la boca sorprendido,momento que aprovecho la mujer para embutir un bote de poción por la garganta. Cuando iba a protestar, la intrusa le acercó otro bote, el cual le hizo tragar pese a su desagrado; era crecehuesos. ¿Qué clase de mortífago le cura a un prisionero los huesos del cuerpo y le repone la sangre perdida? ¿Por qué le curaba?
Así, tan rápido como apareció, la mujer salió del calabozo, dejándole sólo de nuevo y con la cabeza llenas de dudas.
