Cita doble, mala idea Parte 1
Eran las tres de la tarde del sábado y Ukyo estaba sentada sobre la cama, mientras leía una revista. La había llamado para que viniera a casa ya que mamá y Nodoke salieron desde temprano con mi tía Helen y Ranma había salido desde hace rato.
Le conté sobre la salida que tendría con Shinosuke hoy y pareció estar en desacuerdo con eso. Me regañó por no haber seguido su consejo de hablar con Ranma, con voz amenazante.
- No lo entiendo, ¿Por que salir con Shinosuke cuando tienes a Ranma a tu disposición? - cerró la revista, dejándola a un lado de la cama.
- No empieces, Ukyo - me quejé, sentándome en el pequeño sofá que estaba a lado de la ventana.
- Hablo en serio, no estoy diciendo que Ranma sea el chico más dulce o romántico..
- Es un idiota - interrumpí
- El te ha dado demasiadas señales que le gustas y tu no las has aceptado - afirmo, con demencia.
- Me castigaron y sufrí de fiebre por su culpa ¿Esas son sus señales? - cuestioné, molesta.
- Supéralo, Akane - reclamó, levantándose de la cama, poniéndose frente al armario y luego me miró - ¿Quieres comprobar que le gustas? - preguntó, colocando las manos en sus caderas.
- ¿Qué tienes en mente? - pregunté, entrecerrando los ojos
- Tienes que ponerlo celoso - respondió, abriendo las puertas del armario.
- ¿Qué quieres decir? - pregunté, confundida.
Antes de responder, se concentró en buscar ropa. Algunas las miraba con repugnancia y otras las ignoraba, hasta que después de unos minutos, sus manos sostenían un short corto color negro y una blusa holgada color salmón.
- Te pondrás esto - dijo, extendiendo las prendas sobre la cama.
Me levanté de mi lugar, examinando el atuendo. El short negro me quedaba demasiado corto, por esas razones no lo usaba y a blusa era linda, pero la parte del escote estaba demasiado para mi busto regular.
- ¿Estas loca? Con eso voy a parecer una necesitada - comenté, cruzándome de brazos y puso los ojos en blanco.
- Arriésgate por una vez en tu vida, no tiene nada de malo que muestres un poco de piel - fruncí el ceño, mirando de nuevo la ropa.
- ¿Por que no uso unos jeans en vez del short? - realmente mi problema se basaba en eso, no me avergonzaba de mis piernas, pero no me gustaba andar con ellas prácticamente desnudas.
- Akane, no seas una aburrida. Ranma te ve todos los días con jeans, muestrale de lo que se pierde cuando esté con Shampoo - tenía un punto.
- ¿Qué hay de Shinosuke? Se le caerá la baba cuando me vea - comenté, señalando el atuendo.
- Olvida a Shinosuke, queremos poner celoso a Ranma, no a el - dijo, tomando unos tacones negros de aguja de la comoda.
- ¿Qué estás...?
- Este será tu calzado - contestó, colocándolas en el piso
- Ni loca usaré esas cosas, están demasiado altas - protesté, sacudiendo la cabeza.
Recordé que ese par de tacones me las había regalado la tía Martha en mi cumpleaños número dieciocho. En navidad las había usado y mi forma de andar era parecida a un elefante recién nacido, tratando de caminar. Esa noche terminé con los pies hinchados y adoloridos. Desde ese día, no los volví a usar.
- ¿ Esto hará que Ranma se ponga celoso? - pregunté, cambiando el tema.
- Sin duda, sabes identificar a una persona cuando está celosa ¿verdad?
- Eso creo - contesté, encogiéndome de hombros.
- Cuando lo sepas, sabrás que le gustas a Ranma - concluyó, satisfecha.
- ¿Y si hace algún comentario estúpido sobre cómo me veo?
- Sera por celos
- O porque le gusta molestarme - dije y negó con la cabeza.
- No lo entiendes, es su forma de darte a entender que le importas - comentó, dejando salir un suspiro.
(...)
Luego de unas horas, la acompañé a la entrada de la casa y nos despedimos. Antes de cerrar la puerta, un Camaro amarillo llegó y Ranma bajó del lado del copiloto. El chico que conducía el auto era de piel bronceada, usaba lentes de sol y su peinado era revoltoso con sus brazos con unos cuantos tatuajes. Sí papá lo viera, no dudaría en llamarlo criminal o un vago.
El chico se percató que estaba presente, y me vio desde lejos. Ranma rodeó el auto, se detuvo cuando su amigo lo llamó y se acerco a la ventanilla. Algo le dijo, haciendo que Ranma me mirara, mientras el otro chico sonreía.
- Admítelo - gritó el tatuado, antes de ponerse en marcha.
¿Admitir que? ¿Qué me odia?
Me alejé de la puerta, permitiendo su entrada y giré sobre mis talones. El teléfono de la sala comenzó a sonar y me detuve antes de subir un pie al primer escalón.
- Es Shinosuke - dijo Ranma, haciendo un señalamiento al teléfono con su cabeza.
- Hola, Shino ¿Cómo estas? - dije, cuando atendí la llamada.
- Ansioso, ya quiero verte.
- Faltan unas horas
- ¿A donde querrás ir? - preguntó con cierta picardía en sus palabras
- Escucha, se me olvidó decirte que Ranma saldrá con nosotros - comenté, cautelosamente.
- ¿Hablas en serio? - dijo, después de unos segundos de silencio
- Papá puso esa condición. - aclaré
- Pero me habías dicho que tu papá estaba de viaje - comentó confundido
- Lo está, pero la distancia no le impidió ponerme reglas
- Podemos deshacernos de Ranma para estar solos - aseguró
- No te preocupes por eso, el saldrá con una chica - dije, ocultando los celos
- Entonces, ¿Será algo así como una cita doble? - la palabra "cita" me revolvió el estómago, y la palabra "doble" lo hacía aún mas.
- Supongo - dije, torciendo los labios.
(...)
En media hora Shinosuke llegaría a la casa, había terminado de maquillarme de la forma que me había aconsejado Ukyo. No era muy llamativo, pero suficiente para que mi rostro se viera diferente de los demás días.
Con el delineador dibujé una línea no muy gruesa en la parte superior de las pestañas, que estaban bañadas en rímal. Agregué unas sombras tenues en los párpados para levantar la mirada. En ésta ocasión, utilicé un pintalabios rojo y apliqué una cantidad apropiada, sin exagerar.
Mi atuendo ya estaba listo en mi cuerpo. Como lo había imaginado, el short negro quedaba ajustado, dejando mi trasero apretado. Lo que preocupaba era que el largo del short llegaba a los muslos, era demasiado corto para mi percepción.
La blusa, por otro lado, era cómoda y ajustable. La parte del escote estaba en su mayor parte descubierto. Mi pecho no era del todo plano, pero tampoco me consideraba una Miss Universo como para mostrarlos al mundo.
Una pequeña línea se formó en el valle de mis pechos, dándome a conocer que efectivamente estaba mostrando una parte de ellos.
Miré los tacones que se encontraban en el suelo. Usarlas sería la cosa mas incómoda en este momento ¿Y su por mala suerte llegaba a tropezar? Mi escote saldría a la luz y no me arriesgaría a pasar por una situación tan embarazosa.
Tomé los tacones y los guardé en la cómoda, donde siempre había estado. En su lugar, cogí unos toms negros, eran bastante cómodos y me sentía segura al andar.
Salí de la habitación con mi pequeño bolso de mano y bajé las escaleras, dirigiéndome a la recámara de mamá, donde se encontraba en compañía de Nodoka.
- ¿Ya vinieron por ti? - preguntó Nodoka, con una sonrisa.
- Aún no - contesté, recargándome en el umbral de la puerta
- Te ves.. linda - comentó mamá, dudosa.
- ¿En serio?
- Bueno, no sueles usar ese tipo de prendas pero te queda bien.
- Ukyo me convenció - la culpé.
- Eso pensé. Sea lo que sea que vaya a pasar, cuídate - sabía a lo qué se refería, pero no tenía de qué preocuparse.
- No haré cosas insanas - dije, tranquilizándola.
- ¿Tienes las píldoras del día siguiente? - rodeé los ojos.
Iba a divertirme sanamente no iré a pasar una luna de miel con Christian Grey, aunque eso sería factible si estuviera en otra situación.
- Mamá.. - suspiré, frustrada.
- O dile al chico que use protección - mis mejillas se tornaron rojizas al escucharla.
Nodoka estaba escuchando la abrumadora conversación de cuidados íntimos y eso me avergonzaba.
Luego de despedirme de ambas, llegué a la cocina y tomé un vaso de agua, despejando mi mente por un momento. Dejé el caso en el fregador y levanté la vista hacia la ventana que se encontraba enfrente.
La bilis se atascó en mi garganta cuando observé a través de ella, el peso de la espalda de Ranma estaba en la parte delantera de su camioneta, su larga pierna estaba flexionada hacia atrás haciendo que su pie descansara en la llanta del suburban con sus brazos cruzados, en una expresión aburrida.
Vestía unos vaqueros oscuros ajustados a sus caderas, un par de vans y una camisa color vino con las mangas recorridas hasta sus codos. Se veía demasiado bien, que ya me sentía acalorada.
Frente a él, se encontraba Shampoo, dándome la espalda. Llevaba un vestido informal con estampado de animal print. Su prenda terminaba un poco debajo de su trasero, si es que tenía uno.
La mirada de Ranma se deslizó hacia donde me encontraba y mi respiración se detuvo. Entrecerró los ojos y sonrió al darse cuenta que lo miraba. Me alejé de la ventana, bruscamente y me dirigí a la sala, sentándome en el sofá.
Narra Ranma
Negué con una sonrisa, cuando Akane desapareció de la ventana y volví mi vista a Shampoo. Hablaba sobre algún tema, que en realidad no captó mi atención. Su voz retumbaba en mis oídos y asentí, en los momentos requeridos.
Miré de reojo el reloj de mi muñeca, faltaban veinticinco minutos para las ocho. había pasado a la casa de Shampoo para traerla aquí, antes de que Shinosuke se fuera con Akane.
Cuando ella se quedó en silencio, la miré y me veía confundida, queriéndose asegurar que le estaba poniendo atención.
- Perdón, ¿Que dijiste? - me disculpé, educadamente.
- ¿Te gusta mi vestido? - preguntó, coquetamente.
Bajé la mirada a su vestido y su escote se asomaba de una manera provocativa, al igual que sus piernas delgadas. Su rostro era pasable y no encontraba algo interesante en ella. Su mirada no me atrapaba de la manera que Akane lo hacía; no reacción, no erección.
- Es lindo - forcé una sonrisa.
- ¿Tienes novia? - preguntó, sonriendo.
- No - fruncí el ceño, al notar sus intenciones.
- ¿Por qué no? - respondería con un "que te importa", pero en vez de eso me encogí de hombros, evitando decir "Porque la chica que me gusta no se ha dado cuenta que me tiene comiendo de su mano".
- ¿Me disculpas un momento? necesito entrar a la casa por... - mi mente buscó alguna excusa - mi celular, lo olvidé.
- Claro - respondió, amablemente.
Entre a la casa y levanté la vista, cuando cerré la puerta detrás de mi. Akane se encontraba sentada en el sofá, concentrada en su celular y mi mirada descendió hasta sus piernas, que se encontraban cruzadas.
Maldición, esas sí son piernas.
Sentí mis manos sudar al pensar en tocarlas y sentirlas, mientras mis ojos ascendieron lentamente hasta llegar a su escote.
Detengan todo, ¿Akane estaba mostrando su pecho? Mierda, era demasiado tanto para mí como para mi amigo de abajo.
Mi erección comenzó a creer y punzar, ¡Diablos! ¿Por qué me hacía esto? Levantó la mirada, encontrándose con la mía. Estaba mas hermosa de lo usual. Sus ojos oscuros brillaban en contraste y sus labios me hacía querer morderlos.
- ¿Qué quieres? - preguntó, alzando las cejas
- No ha llegado tu acompañante - me burle, mirando su escote de reojo.
- No tardará en llegar - respondió, poniéndose de pie.
- ¿No está eso muy corto? - pregunté amargamente, señalando su short.
- ¿Y?
- Casi estás mostrando su trasero - protesté, frunciendo el ceño.
- No eres mi asistente de moda, así que evita hacer comentarios machistas.
- ¿Y que me dices de eso? - señale su perfecto escote.
- No le veo nada de malo, la mayoría de las chicas lo muestran - dijo, alzando un hombro.
- solo las que quieren llamar la atención de los hombres - en eso, Nodoka y Naoko entraron a la sala.
- ¿Todo bien? - pregunto Nodoka.
- Si - dijo Akane
- No - dije
- Ranma, ¿Dónde esta la chica con la que vas a salir? - cuestionó Naoko
- Allá afuera - respondí, desganadamente.
- ¿Qué hace allá afuera? Invítala a pasar para conocerla - sugirió Naoko y miré a Akane, quien frunció el ceño.
- Con gusto - dije sonriendo, mientras salía por la puerta.
Narra Akane.
Shampoo entro tímidamente a la casa a lado de Ranma y como era de esperarse, su escote estaba casi cayéndose. El mío era discreto y misterioso, mientras que el de ella se asomaba descaradamente.
- Ella es Nodoka, mi madrina; ella es Naoko, prima de mi madrina y.. - Ranma se dudó por unos segundos para continuar - Ella es Akane, hija de Naoko
- Hola, mi nombre es Shampoo - se presentó, con una sonrisa más falsa que sus pestañas
Tanto mi mamá y Nodoka le dieron la bienvenida de forma amable, mientras yo me limitaba a sonreír forzadamente.
- Ranma, vamos a salir y necesito que nos lleves a la casa de Helen - comento Nodoka, sosteniendo su bolso
- Claro - contestó, sacando las llaves de su bolsillo.
- Akane, iremos a un Baby shower de una amiga de tu tía Helen - explicó mamá - nos quedaremos al final de la reunión para ayudar, así que regresaremos por la mañana. Por favor, no quiero que llegues tarde, me daré cuenta si me desobedeces.
- ¿Quieres acompañarnos? - escuché a Ranma preguntarle a Shampoo.
- Aquí te espero - respondió, con su voz chillona.
Cuando salieron por la puerta un silencio incómodo se apoderó en nuestro entorno. Ambas nos miramos y sonreímos, aparentando amabilidad aún cuando los gestos fueron forzados. Mi sonrisa fue demasiado forzada.
Esperaba que nos quedáramos sin articular ninguna palabra la una a la otra. Era mejor de esa manera. No estaba interesada en entablar una conversación, pero para mi desgracia, ella comenzó a hablar y me preparé mentalmente en pretender ser amigable.
Ola a todos! bueno primero que nada les debo una disculpa, verán, iba a actualizar este capitulo el jueves ya que el viernes me iría de viaje y no regresaría hasta ayer lunes, sin embargo por las prisas, por preparar todo y que nada se me olvide no puse actualizarlo y ayer por acomodar todo y limpiar mi cuarto tampoco pude actualizar. Pero eh aquí por fin el capitulo. Espero que les haya gustado, como ven ya esta un poco mas largo que los demás, o eso creo. Manden sus reviews quiero saber que opinan.
¿Que pasara en la cita doble? ¿Que piensan que sucederá? ¿Abran celos? ¿Discusiones? pues descubralo en el siguiente capitulo!
El siguiente capitulo sera la segunda parte de este. Ya saben si puedo actualizare en la noche, sino hasta mañana en la mañana.
Los quiero!
Sin mas.
Hasta pronto!
