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El beso del diablo

Capitulo 20: Recuerdos

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El tiempo siempre avanza, aun cuando no lo deseemos o esperemos que se detenga. En ocasiones el tiempo deja solo dolor a su paso, en otras deja grandes dichas, en el caso de Mamori afortunadamente era dicha y felicidad lo que el tiempo dejo en su vida.

Una bella casa en una exclusiva zona residencial de Tokio, grandes jardines llenos de flores y árboles, una casa pintoresca que casi parecía salida de un cuento pero sobre todo una familia maravillosa.

Un marido al que amaba con toda su alma y que la amaba con la misma intensidad y dos hijos maravillosos, su hijo Daichi era el mayor con seis años, era una versión en miniatura de su padre, los mismos rebeldes cabellos negros y los ojos verdes que tanto amaba, claro que era tan travieso e inteligente como su padre también.

Daichi era la clase de chico que solía llegar a casa con las rodillas raspadas, moretones y rasguños por defender a algún chico más pequeño, Yoichi solía burlarse de que su hijo había heredado sus instintos de mamá gallina.

Su hija Akari de cuatro años era una pequeña princesa mimada, sobre todo por su padre, Akari sabia que si fijaba sus enormes ojos azules ligeramente húmedos por las lagrimas contenidas en su padre obtendría todo lo que quisiera, era tan hermosa con sus ojos azules y su cabello negro y lacio hasta la cintura como manipuladora pero la amaba, sin duda tenia el carácter de Yoichi, obtener lo que deseara era su prioridad. Claro que era una buena niña, caprichosa y mimada pero en el fondo era cariñosa y amaba a su padre incluso mas que a ella, era completa y definitivamente una niña de papá.

-Mami te vez muy bonita en esa foto…

Miro la fotografía que le señalaba Daichi, estaban ella y Yoichi en el viejo campo de futbol americano de Daimon.

-¡Sí! ¿Dónde es mami?

Akari miraba atentamente a su madre con sus ojillos brillando de curiosidad, era la primera vez que se sentaban a ver los viejos álbumes de fotos con su madre y estaban emocionados.

-Esa fotografía es de mi último año en Deimon, cuando ya no era la manager oficial del equipo.

Recordaba ese día, estaban preparando a los chicos para un partido, Sena era el capitán pero Yoichi vigilaba el entrenamiento desde una banca donde estaban sentados, no recordaba quien tomo la fotografía pero le encantaba, estaban sentados cerca, solo se veían sus perfiles pero ambos sonreían, probablemente al ver a Cerverus perseguir a Sena.

-¿Y esta? Papi tiene un trofeo muy bonito…

La sonrisa de Yoichi era amplia y orgullosa en la foto que le señalaba Akari emocionada, era una de las únicas fotografías de esa época donde se podía ver a Yoichi riendo sin ser una risa macabra que prometía sufrimiento inimaginable.

-Es durante el xmas Bowl, ese año Deimon gano y sorprendió a todo el mundo…

Vaya que si sorprendieron a todos, ese año demostraron que el equipo era realmente bueno, que contaban con algo mejor que solo talento, ellos se esforzaban, era tenaces y decididos, verdaderos jugadores de futbol americano.

-¡Claro que ganaron!

-¡Papi es el mejor!

Rió un poco al ver los rostros de sus hijos, sus ojos brillantes de orgullo, ambos amaban presumir que su papá era un jugador profesional de futbol americano y además tenia una tienda muy bonita, al menos eso era lo que le decían a todo el mundo.

-Tranquilos niños que su padre está durmiendo…

Claro que era verdad, Yoichi jugaba futbol procesionalmente y dirigía una tienda de artículos deportivos y otra de armas, a la ultima no solía llevar a los chicos.

-Mami… esa era mi abuela.

La madre de Yoichi, esa era la única foto que tenían de ella, el padre de Yoichi la había hallado hacia unos años y se las había entregado con manos temblorosas. Con el paso de los años la relación entre ellos había mejorado, Yoichi solía visitarlo de vez en cuando para ir a algún campo de tiro a practicar.

Lo invitaban a cenar en épocas especiales junto con los padres de ella y se divertían, en especial por que los abuelos amaban malcriar a los pequeños con dulces y regalos a manos llenas.

-Si, ella era la mamá de Yoichi, ven su padre saco sus ojos.

Muchas veces Yoichi solía quedarse mirando esa fotografía por largas horas, era su madre e pie frente a un puente con un hermoso rió de fondo, se veía feliz y radiante con sus ojos verdes y largos cabellos rubios cayendo en sus hombros y espalda en preciosos tirabuzones, sus facciones delicadas eran idénticas a las de Akari con excepción de los ojos.

-Son como los míos

Daichi miraba la foto con una sonrisa satisfecha y orgullosa, ella sabia que su hijo amaba tener los ojos como los de su papá, incluso ese brillo malicioso que tenían los ojo de Yoichi cuando encontraba un nuevo esclavo era idéntico al de su hijo cuando planeaba una nueva travesura y se salía con la suya.

-Los míos son más bonitos… se parecen a los de mami.

Daichi rodó sus ojos verdes al escuchar a su hermanita hablar y Mamori río al verlos mirarla fijamente esperado que ella decidiera quien tenia los ojos mas hermosos.

-Los dos tienen hermosos ojos…

Vio a sus hijos hacer un puchero y escucho la puerta de su habitación cerrarse, Yoichi debía estar despierto ya.

-Mami esta foto es la mas bonita de todas… ¡tu vestido parece el de una princesa!

-Esa es mi favorita también, fue el día que tu padre y yo nos casamos.

Amaba esa fotografía, eran solo ellos dos el día de su boda, Yoichi vestido de blanco, un traje sencillo con una corbata azul, a Yoichi le gustaba el azul, ella sentada en sus rodillas con sus manos en los hombros de él mientras se miraban a los ojos.

Nunca se había sentido más hermosa que ese día, allí en su boda con Yoichi usando el vestido de sus sueños, con los hombros al descubierto, tiras finas y un escote modesto pero elegante con largos guantes de seda blancos y una falda con vuelo. El único detalle de color era una rosa roja en su velo, la misma rosa que Yoichi le había dejado esa mañana en el buró de su recamara junto a una caja de pasteles de crema.

-Te veías jodidamente bien en ese vestido ángel pervertido, pero sin el sin duda estabas jodidamente sexy…

Salto un poco cuando sintió a Yoichi murmurar en su oído al ver la fotografía sobre su hombro, giro un poco su cabeza y le dio un suave beso en los labios antes de que sus hijos gritaran "papá" y se lanzaran sobre él en medio de risas y gritillos de felicidad.

Miro la foto de nuevo y decidió que sin duda ese día no había sido el final de su historia, por que no era como en los cuentos de hadas, no se acababa con una boda y un felices para siempre, no, ese había sido solo un principio mas, el comienzo de una hermosa vida para su familia.

Dejo el álbum sobre la mesilla de café y se unió a su familia que jugaban una guerra de cosquillas en el suelo del salón con una sonrisa radiante y agradeció por ese día en el que decidió ser la manager de los Deimon Devil Bats, ese día que sello su destino sin duda no lo cambiaria jamás…

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Este es el final de esta historia, este es justo el final que imagine al comenzar a escribir.

Quiero agradecerles a todos por leer, sus comentarios fueron maravillosos y me ayudaron mucho, como mencione antes estoy pasando un mal momento pero escribir me ayuda mucho a mantenerme activa. Estoy profundamente agradecida con ustedes por su apoyo y cariño.

Hoy cierro esta historia pero les aseguro que sabrán de mi otra vez en algún nuevo proyecto…

Con cariño, Patzy.