Dejaré de lado la frustración que muchos sintieron al tener la entrega de calificaciones, pasaré directo a ese momento en que pasábamos a casa de mi novio –genial, y parecía incluso que vivía con él en lugar de vivir con mis padres puesto que solo llegaba a dormir a mi casa –él llevaba sus calificaciones en mano, no se podía creer que realmente hubiese obtenido notas tan buenas. A casi una semana después de haber tenido las pruebas nos dieron los resultados, alegrando a muchos, frustrando a algunos.
-no lo creo, Sonic, esto es la ostia –Sonrió –estoy seguro que con esto ya puedo ufanarme de niño bueno –Dijo burlón-
-te lo dije, no es tan difícil mantener tus buenas notas, además, nos divertimos estudiando… ¿cierto? –Dije insinuante-
Noté un rubor creciente en sus mejillas, aunque esto no logró inhibir la sonrisa cómplice que llevaba en labios, viéndome con una ceja enarcada y esa sensual y exquisita sonrisa que le caracterizaba.
A pocos metros estaba su casa, yo aún le veía, él era tan perfecto que incluso llegué a sentir celos por las personas que se le acercasen –he aquí algo de lo que no os he hablado, mis celos por mi amado erizo –y es que como todo adolecente con las hormonas a mil kilómetros por hora puedo decir que llegué incluso a querer golpear a alguien –rememorando mi pasado celoso, puedo mencionar a cierta amiguita blanca –y normalmente eso repercutía en mi estado de ánimo, llegando incluso a ponerme furioso por cualquier cosa.
Suspiré, estoy seguro que mi conducta al tener celos no era buena, era reprobable, aunque yo mismo lo diga, poniéndome a indagar estando a solas podía llegar a la conclusión de que debía procurar no hacer rabietas por cosas insignificantes…
-¿Qué piensas? –Dijo una suave voz masculina al verme tan perdido-
-nada Shads –Sonreí volviendo en mí –estaba solo un poco distraído por tus buenas calificaciones –Di como excusa-
Ante mis palabras solo pudo reír por lo bajo, viéndome cuan pequeño mientras se cubría ligeramente los labios.
-perdona, me causa gracia que te pongas así y es que no será el fin del mundo –Me vio –quiero decir, tampoco soy un cabezota como tu amigo rojito –Me analizó con la mirada-
Sin saber porque, sentí en esas últimas palabras algo de recelo por lo que me lancé sobre él en un abrazo empalagoso, rodeando su cuello al estar frente a su casa y estrujándole contra mi cuerpo mientras quedaba ligeramente levantado del piso por él.
-es que me emociona que vayas mejorando –Desvié el tema para aliviar la tensión –y además que seas tan buen alumno –le dije riendo-
El me habría besado, sentí sus manos envolver mi cintura mientras sonriente, me miraba. Gracias al sonido de la puerta abrirse tuvimos que alejarnos el uno del otro y es que se trataba de uno de sus empleados que solicitaba la presencia de mi azabache para comunicarle un mensaje que sus padres habían dejado para él. Se trataba solo de lo típico, según mí amado "quizá no lleguemos a casa hoy" fue lo que dejaron para el de preciosos ojos rubí con el empleado.
Caminando al interior de su casa me detuve a ver el jardín, tan frondoso, lleno de vida y bien cuidado, era algo maravilloso de observar. Sujetó mi mano, sonriéndome dulcemente.
-veo que te gusta mucho este tipo de ambiente –Besó mi mejilla-
-me hace sentir libre –Reí un poco, volviendo mi mirada a esa preciosa mirada rojiza que tanto brillaba-
Me llevaba de la mano en dirección al interior de su hogar, sonriéndome: los planes del día eran estudiar un rato y de ahí irnos a mi casa a pasar el día, por lo menos unos momentos –lo mejor de todo era que ahora a mi padre parecía agradarle un poco más mi lindo novio, mi lindo y dulce novio –y dejaríamos un momento para ir de paso por un helado.
Estar juntos mucho tiempo no parecía afectar mucho a mi novio, ya era una rutina bastante bien elaborada, terminaban las clases y de ahí nos marchábamos a su casa o a la mía, normalmente a su casa –por lo menos en los siguientes días –y era bastante lindo, al menos para mí.
-claro, y como a mi novio le fascina andar por aquí y por allá –Sonrió de lado –bueno azulito, vamos a dar un repaso rápido a la tarea para poder marcharnos de aquí –Me alborotó las púas suavemente. De un momento a otro su mirada cambió, parecía analizarme –Sonic… -Susurró casi de modo inconsciente-
Me acerqué con lentitud a sus labios, me moría de ganas por saborearlos un poco, su mirada fija sobre la mía me advertía que él deseaba lo mismo que yo, sujetó mi mano lentamente y con cuidado se acercó, ese hubiera sido un beso muy romántico con la luz del sol reflejando suavemente sobe nuestros cuerpos mientras el viento soplaba meneando con cariño las hojas de los arboles pero debía haber alguien que rompiese la magia de nuestro precioso momento, la mujer de servicio llamaba al "Señorito Shadow" para que pudiese saber que la comida estaría lista si él lo pedía –normalmente nos marchábamos a esa hora gracias a mí o simplemente la ignorábamos –por lo que terminamos alejándonos al ver el ambiente roto.
-Vamos Shads, hay que ir a terminar con la tarea –Le sonreí dulcemente–
-de acuerdo –Alborotando mis púas comenzó a avanzar conmigo a su lado-
Estábamos sentados en la biblioteca de la casa de mi novio, estudiando, o mejor dicho, repasando la tarea como otras veces solo que en esta, especialmente, yo había tomado la decisión de besarle apasionadamente, la vez anterior esto no fue posible por la presencia de sus padres pero ahora estábamos solos y él era todo mío.
Rodeaba su cuello con ambos brazos, pasando mis labios sobre los suyos de una manera insistentemente suave, sentía comenzar a levitar con su cuerpo apegado al mío, sus labios dando un increíble masaje con esa piel que parecía la suavidad misma.
No quise arruinar el momento con palabras, simplemente le abrazaba, sonriendo, él me vio, sonriéndome con cariño mientras sujetaba suavemente mi cintura, acariciando con suavidad mis púas; a poco de seis meses con él yo había decidido estar con él por siempre, quería estar junto a él todo lo que me restaba de vida.
-Al diablo la tarea –Susurró sonriendo al momento de perder su mirada en la mía-
-al diablo –Besé sus labios, alejándome –pero, como no quiero que tus padres piensen que soy una mala influencia voy a ayudarte con ello, vamos, a terminar ya –Toqué con la punta de los dedos el cuaderno más cercano, buscándolo a tientas –solo es una tarea
-bien, como desees –Mencionó un tanto decepcionado –pero después de hacer los deberes vamos a salir a hacer algo divertido juntos –Unió su frente con la mía-
-de ello puedes estar seguro –Reí levemente –y no es que yo quiera hacerte estudiar, es que… -Sin dar permiso a que siguiera trazó mis palabras con su voz-
-"Tus padres deben ver que soy una buena persona" –Dijo con monotonía –ellos no se dan cuenta de nada, pueden tener a un ángel frente a ellos y no lo notaran –Me veía a los ojos, aun con nuestras frentes unidas-
-nada pierdo con intentarlo ¿verdad? –Sonreí separándome un poco al momento de encogerme de hombros –vamos Shadow, será divertido
-¿Hacer la tarea? ¡Claro! –Su mano se acercó al respaldo de la silla donde anteriormente estaba sentado –eso mismo dijeron mis padres cuando me dejaron vivir solo aquí –Incorporó aquellas palabras utilizando un tono de sarcasmo –pero tú ganas, a trabajar –Sonrió-
-y solo por eso decido que en tu cumpleaños voy a permitir que te embriagues con jugo de uva –Dije en son burlón, riendo al momento de sentarme-
-aun sin tu permiso pensaba hacerlo –Revolvió mis púas energéticamente-
Emitió una sonora carcajada, quedando a mi lado, bajamos la cabeza a nuestros respectivos cuadernos, procurando darnos prisa, por lo menos no era mucha. Lo sé, solo un idiota desperdiciaría la oportunidad de disfrutar de un buen rato con un novio como el mío, no es que fuese el novio trofeo pero por lo menos sé que me ama y solo por ello creo que cometí el error de desperdiciar ese momento haciendo tarea pero como le dije a él, lo hago por la aceptación de sus padres, por lo menos como el amigo de Shadow.
No me di cuenta de unas miradas sobre nosotros, por lo menos unos minutos después, escuché el ruido de la puerta, las bisagras chillaban, captando mi atención y al volver la mirada me encontré con ellos, los padres de mi querido novio, nos estaban observando como si fuese algo prohibido lo que estábamos haciendo.
Pronto la mirada del erizo veteado abandonó su cuadernillo y pasó a verles, sofocando con su fría mirada la expresión de sorpresa de sus padres.
-veo que volvieron –Al decir eso, volvió la mirada al cuaderno, restando importancia a los recién llegados-
-la reunión terminó por hoy –Aclarando su garganta, dijo su padre con voz monótona-
-voy a salir –Con suaves movimientos trazaba letras sobre el cuaderno mientras hablaba con monotonía-
-¿A dónde? –Preguntó su madre dudosa más no preocupada-
-…por ahí –Dijo sin despegar la mirada de donde la tenía-
Los vellos de la nuca se me erizaron con eso, no esperaba que comenzaran a hablar como comenzaban a hacerlo y mucho menos con la respuesta dada por el erizo de ojos carmesí, creía que las cosas se pondrían feas si seguían hablando de esa manera.
-como sea, vamos a estar ocupados hoy, solo pasamos a avisarte porque saldremos de nuevo y quizá regresemos dentro de unas semanas…–Sin prestarle mucho interés, su padre mencionó-
Aquello me causó remordimiento, algo en mi estómago molestaba, era pena, sus padres realmente no sabían cómo ser unos padres muy buenos, verdaderamente pude sentir como la frialdad de sus palabras helaba el ya frío corazón de ese al que yo tanto amaba. Caminaron a paso rápido, como si escapasen de algo, al no verles más, volví la mirada a aquel que llenaba mis días de alegría y obsequiando una sonrisa le vi.
-terminamos con la tarea –Susurré-
-vámonos de aquí entonces –Se incorporó al momento –también yo estaré ocupado –Dándome una pequeña sonrisa, me vio con una pequeño brillo sobre la mirada-
Me puse de pie, guardé mis cuadernillos y sonriendo le di una mirada coqueta. Debo admitir que en estos meses yo había tomado la seguridad de un par de cosas…
No es que diga que soy un consuelo por ocasiones como esas en donde sus padres se muestran tan fríos con él pero quería animarle, mimarle con mi cariño para que olvidase el mal rato, tenerle más tranquilo; tomé su mano y realicé para él una propuesta entretenida para ambos.
Nos pusimos en marcha, no a mi casa, no al cine ni a ningún lugar con personas, nos marchamos al bosque, llevábamos lo necesario como para hacer un día de campo, mi parte favorita era el mantel a cuadros. Decidimos andar a pie, no porque mi erizo hubiese perdido su hermosa motocicleta si no porque yo me reusaba a subir a algún otro vehículo junto a él…
-¿Sabes qué? Mis padres salieron por tres días, contando el día de ayer –Sonreí para él, mascullando insinuantemente, aunque no sé si mis palabras iban en serio –además, no creo que le moleste para nada el que nos vayamos…y demos de paseo, después de todo va a llamar a mi móvil –Guiñé sonriendo coquetamente-
-Sonic –Se acercó a mi oreja, atrapándola entre sus labios –eso quiere decir que puedes quedarte en mi casa este par de días ¿verdad? –Canturreó riendo-
Asentí sonriéndole, estaba ruborizado, pero no por eso reprimí la mirada picarona que tenía en mis verdes ojos.
-convénceme –Susurré haciéndome el difícil-
Dio una mirada decidida y una sonrisa como última insistencia. Caminamos un rato hasta parar en donde comenzaba el bosque, a donde estaba el inicio del lugar en donde supuse que nadie entraba allí. Caminaba tomando su mano, mi mirada evadía la suya y mi vista estaba fija sobre el hermoso paisaje que estaba alrededor, el pastizal verde, un color tan lindo y suave, el aroma a hierba fresca. Frente a nosotros estaba el brillante pastizal y a nuestro alrededor los arboles más grandes que pudiera haber visto antes, corrí a recostar mi cuerpo contra el enorme tronco del árbol, apenas cerré los ojos ya tenía los labios del erizo sobre los míos, me estaba besando despreocupadamente, posicionando ambas manos a los costados de mi cabeza. Ambos olvidamos la canasta a un lado, restándole importancia.
Le abracé, me abrazó separando sus labios de los míos y con una pequeña sonrisa apegó su frente con la mía, viéndome; mi rostro estaba tenuemente rojizo, él era perfecto para mí, solo con él me sentía seguro, dándome la vuelta, aun sin soltarle, ahora fui yo quien le apegó al tronco del árbol, sonriéndole a manera de un tierno reto.
Y pensar que se trataba de mí, un inmaduro engreído que terminaba rindiéndose ante su perfecta mirada, todo mi valor se esfumaba cuando sujetaba mi cintura y mis nervios aumentaban cada vez que besaba mi frente con cariño, solo a mí se me podía ocurrir la maravillosa idea de dejarle ver lo indefenso que llegaba a ser estando a su lado porque con él mi valor estaba de más, el me hacía sentir seguro y lo mejor de todo es que nunca pidió más de lo que yo estuviese dispuesto a dar…
-Sonic –Manteniendo sus ojos apaciblemente cerrados, susurró, su rostro era iluminado perfectamente por los cálidos rayos solares-
Mis ojos brillaban con emoción, estaba profundamente enamorado de él, de su sonrisa tan encantadoramente sincera y su voz al momento de susurrarme. Sonreí escasamente, esperando a que prosiguiera pero no lo hizo, en su lugar tomó mi mano; su acción hizo que mi corazón palpitase, amplié una sonrisa.
-este sitio será algo así como una base secreta –Propuse cuan niño, inevitablemente, estaba tan feliz que mi voz salió de mis labios por sí sola-
Aún recuerdo la inocencia de mis palabras, lo pueril que sonaba mi voz, más, él me hacía sentir la seguridad de actuar así, sonrió ladeando los labios, solo entonces abrió los ojos, dejando escapar una risilla.
-si así lo quieres –Ocultó su cabeza entre mi cuello y hombro –debemos personalizar el lugar –Besó mi mejilla-
Era tan perfecto que parecía irreal, bajé la mirada, cerré los ojos sonriendo; yo era tan tonto que entregaba mi corazón a él si me pedía sacarlo de mi pecho como prueba de amor. Sentí su cuerpo alejarse del mío, sonrió; segundos después pude ver como llevaba su mano a uno de sus bolsillos delanteros, sacando el puño cerrado. Vi algo que brillaba, parecía metal, un instante más tarde me encontré con una navaja de bolsillo, realmente era hermosa, color negro en una de las partes, rojo de otra, como franjas que atravesaban su empuñadura y entonces pensé: "Es de Shadow" solo por ello dejé escapar una risilla.
-Tu nombre va en este árbol y el mío en el de al lado –Ofreció enarcando una ceja con una pequeña sonrisa-
Analicé el paisaje, llevé una mano a mi mentón, los troncos eran grandes, entre ellos se interponía a la lejanía uno más, desde mi perspectiva –caminando sobre mis pasos para alejarme –una idea pasó por mi cabeza al encontrarme con esa imagen.
-por supuesto –Guiñé sonriente-
Apenas comenzó a escribir mi nombre al lado izquierdo noté como imitaba letra manuscrita, su caligrafía era genial, al pasar a poner su nombre al lado –ambos de un tamaño razonable, acaparando casi por completo el grosor del tronco –noté que la letra de su nombre era distinta, muy su estilo según yo, olvidando la delicada escritura comenzó a hacer letras dobles.
-Listo, este lugar es nuestro –Levó sus manos a sus caderas, observando los frutos de un buen trabajo-
Negué sonriente, tomé de su mano la navaja, yendo al tercer árbol, seguido por su mirada, coloqué en este una notable "Y", pidiendo que se alejara, a donde estaba mi perspectiva, una par de metros detrás, pudo leer lo que yo leía "Sonic y Shadow" le vi, ruborizándome escasamente al mostrar una sonrisa. Sus dientes brillaban a través de su sonrisa cómicamente dulce, nunca le había visto tan ruborizado como en ese momento, cerraba los ojos, llevando su mano a su nuca.
-Ahora sí es nuestro –Relajé la sonrisa, acariciando la hoja plegable de la navaja-
-sí que lo es –Volvió su mirada hacia mí. Sonó alegre, aunque posiblemente fuese su nerviosismo-
Quiero decir que nos sentamos en aquel tranquilo prado, últimamente me perdía mucho de casa, eso no podía seguir así, mi madre era muy cariñosa y se preocupaba por mí, según ella, debía pasar más tiempo entre ellos y no andar vagueando por las calles como últimamente lo hacía. Con las piernas cruzadas, estaba frente al erizo, ambos sentados en el pastizal, sobre el mantel a cuadros, le explicaba las razones por las que debía quedarme en casa, algo así como un castigo…
-¿En serio? Venga –Extendió sus manos al aire, a pesar de que no estaba molesto –solo hemos estado saliendo del colegio y perdiéndonos por allí como dos meses –Llevó sus manos a su rodillas, sentándose al igual que yo-
-Shadow, es lo mismo, estoy castigado –Elevé una ceja –debo volver a casa temprano, normalmente me quedo contigo hasta tarde, no puede seguir así –Negué suspirando-
-¿Por qué no? Nada malo te pasa –Frunció el ceño justificante-
-eso lo sabemos pero si queremos que papá no esté molesto por que me voy por mucho entonces debo volver temprano, es un castigo por llegar tarde sin avisar –Le señalé mientras hablaba-
Ello causó un pequeño rubor en sus mejillas, desvió la mirada solo para seguir hablando.
-mm…vale –Volvió a verme –pero te digo ¿Qué voy a hacer sin verte? –Imitó su mejor tono sufrido, pude notar el son de juego-
-andar con tus amigos, ya quieren cortarme la cabeza porque cada vez que os veo juntos te alejo de ellos –Risotee por lo bajo –ya tengo un ultimátum de Scourge
-ese tío –Frunció el ceño viendo hacia arriba –son como mis hermanos, tan gilipollas como uno real –Negó sonriendo-
Sin ese último comentario todo habría sonado tan dulce como la miel pero con quien estaba hablando era con Shadow, él solo era dulce si sabías por donde llegarle, me limité a sonreír de nuevo, vaya que era lindo.
-oye Sonic, y si… -Se acercó un poco a mí, pillándome por sorpresa su rostro frente al mío –vamos al cine –Sonrió de lado-
Suspiré con alivio para después dar un pequeño gruñido monótono, acababa de explicarle que debía volver antes de las cuatro a casa y el me invitaba a pasar una tarde entera con él, algo que difícilmente podría rechazar, él lo sabía, lo hacía solo para molestarme.
-Shadow, ya había dicho porque no puedo –Apoyé mi mejilla sobre mi mano, dejando que mi rodilla fuese tomada como punto de apoyo para mi brazo–
-¿Y si te escapas? –Ofreció con picardía-
Reí negando, empujé su rostro con la palma de mi mano, mordía mi labio mientras reía, él era bueno soportando mi carácter y yo el suyo, todo a base de palabras que intercambiaba conmigo, todo era confianza, compartiendo cuan amigos pero amándonos como pareja…
-eres mala influencia para mí –Carcajee a son de broma-
-y así aceptaste que me adoras, ya lo habíamos discutido –Recordó sonriendo –haber, recuerda –Dijo con alegría-
-así, sí –Asentí fingiendo recordar –y es que no dijimos también que no lo harías para mantener mi postura de niño bueno –Rodé los ojos divertidamente-
-no prometí nada –Sonriendo, enarcó una ceja –así que ¿después de estos dos días solo nos veremos en el colegio? Que aburrido…
-solo hasta que termine mi castigo –Recordé sonriéndole-
-entonces intentaré aprovechar bien estos días –Besó mi frente con cariño-
La hora terminó por recordarnos que ya debía marchar, el sol bajaba su intensidad y por fortuna ese día pararíamos en su casa, estaría en casa de mi amado erizo. Estaba ligeramente nervioso, era la primera vez que me quedaría a dormir con él, quiero decir, en su casa…estaba tan nervioso pero ansioso al mismo tiempo; recogí un par de cosas que necesitaría de mi casa, como ropa para el día siguiente, que era el uniforme, la mochila y mi cambio de zapatos. Cuando llegamos me invitó a pasar, con la calidez que emanaba de sus ojos al verme, sonreí cuando me invitó a pasar a una habitación distinta, aunque estaba ligeramente decepcionado estaba feliz de que no fuese una de esas personas que solo deseaban terminar sobre la cama y eso de cierta forma me puso feliz.
Me instalé, dejé mi mochila y los cambios de ropa para partir al colegio de allí. Fuimos a encontrarnos antes de la cena, en donde él me abrazó, impidiéndome avanzar.
-¿Cenamos en el balcón? –Besó mi frente sonriendo –el de mi habitación es más amplio que cualquiera, la vista es hermosa allí –Acarició mis brazos-
-claro –Asentí con alegría-
La cena estaba puesta y no pude evitar ver el ambiente romántico, la cena era ligera y en realidad yo no estaba cenando adecuadamente, estaba más ocupado viéndole, viendo como su rostro se iluminaba con los tonos rojizos del ambiente, agregando un brillo especial a su hermosa mirada...
Dentro de poco preferimos dejar a un lado la cena, y cuando los empleados pasaron a llevar los platos que utilizamos nos dejaron a solas con la hermosa vista, al final ni él ni yo habíamos cenado mucho.
-estoy feliz –Susurró con la vista puesta en el atardecer-
Casi por inercia me acerqué a él, abrazándole mientras respondía con una dulce sonrisa en mi rostro.
-yo también lo estoy… -Levanté la mirada para verle, mis ojos brillaban con añoranza cada vez que le veía-
Se acercó a mis labios, abrazando mi cintura con uno de sus brazos mientras que con el otro sujetaba y acariciaba mi mejilla con cariño. Entrelacé mis manos entre sus púas, acariciando su nuca. Nuestros besos se volvieron apasionados, mi lengua entrando en su boca y la suya en la mía, no supe cuando mis brazos actuaron por su cuenta, acariciando su espalda, ambos parados en ese balcón, en ese amplio y enorme balcón. Nuestros pasos nos llevaron al interior cuando sus caricias sobre mi cintura iniciaron. No supe cuando terminamos cerca de la cama y aunque nervioso no vi la necesidad de parar…
Recorría mis brazos con cautela, sus brillantes y penetrantes ojos carmesí encendían una vibrante llama en mí. Apresaba mi cuerpo sobre esa enorme cama que poseía, bajo nuestros cuerpos una suave sábana que vestía para nosotros ese enorme colchón. La noche llegaba lentamente, dejándonos como iluminación un precioso ambiente rojizo. Me aprisionaba entre su cuerpo y su cama, a los costados de mi cabeza estaban sus fuertes brazos, su penetrante mirada me veía fijamente. Me estremecían sus labios entreabiertos que se acercaban despacio hacia los míos, cerré los ojos por unos momentos, sentía sus manos resbalar por mi torso mientras que sus acalorados besos me abrumaban dejándome sin aliento. Era tierno conmigo a pesar de la velocidad de sus besos; mordía levemente mis labios, acariciándome con suavidad.
Ese par de gemas rojizas que poseía por ojos no paraban de verme, él exhalaba lentamente, despidiendo su tibio aliento sobre mi cuello; sus enloquecedores besos me embriagaban, solté un gemido cerrando los ojos fuertemente, pasaba mis manos sobre sus púas, suspirando de manera entrecortada.
-Sonic –Murmuró en mi cuello –te amo
Sostuvo mis muñecas entre una de sus manos, apegándolas a la cama, manteniendo ambas sobre mi cabeza, con lentitud comenzó a acercar su mano a mi ropa, sujetando mi camisa con una de sus manos, desabotonaba lentamente la estorbosa prenda blanca, estremeciéndome tras sus caricias y el tacto de su cuerpo con el mío, aunque por el momento se tratase de un roce entre nuestras zonas bajas eso me bastaba para comenzar a entrar a la locura. Flexioné las piernas, dejándolas a ambos costados de sus caderas, él con determinación susurraba cosas enloquecedoras en mi oído, me volvía loco escucharle decir lo hermoso que le parecía, lo mucho que le gustaba tenerme entre sus brazos y el amor que me tenía.
Meneaba sus caderas lentamente, rozando con lentitud mi pelvis, un escalofrío me recorrió la espina dorsal, sentía un fuerte cosquilleo en el cuerpo, inconscientemente comencé a mover mis propias caderas, ansioso de una dosis más grande de sus besos. Bajó su mano hasta mis pantalones, jugueteando por unos momentos encima de un bultito que se encontraba en medio de mis piernas.
-por lo que veo…te gusta lo que hago –Susurró mordiendo suavemente mi oreja-
-ha –Abrí lentamente los labios, elevando por inercia las caderas para hacer más grande ese roce-
Lambió mi azulada orejita mientras que sobre mi cuerpo sentía miles de electrones descargarse sin piedad alguna, sentía como si un rayo me recorriera la espina dorsal y miles de mariposillas revolotearan en mi vientre bajo. La temperatura de nuestros cuerpos aumentaba, podía sentir mis mejillas arder por la sangre acumulada, también su rostro, al igual que él mío.
Supe que lo estaba disfrutándolo cuando me fue imposible detenerme, necesitaba de sus caricias, sus besos, sus mordidas y esos suaves movimientos que me enloquecían; pasaba mis manos por su espalda, cerrando con fuerza los ojos, sobre mi cuello sentía sus labios que besaban todo a su paso, dejando también una que otra marca rojiza.
-Shadow –Abrí los labios, gimiendo su nombre-
Me gustaba cada mordida dada por él, sus labios me encantaban, estaba dispuesto a entregarme a él cuando me lo pidiera…separé las piernas, dejándole acariciarme a su antojo. Sentí su respirar en mi cuello, bajo mi vientre podía tocar que en su entrepierna sucedía algo similar que en la mía. Despidiéndome, no por voluntad propia, de su mano que acariciaba esa zona, di un pequeño jadeo al verle parar pero me recompensó rozando su entrepierna con la mía.
Yo comencé a moverme lentamente, le estaba pidiendo a gritos una dosis más elevada de ese placer que me proporcionaba tenerle tan cerca; sentía un suave vaivén producido por su cuerpo, causando que yo me perdiese en las ganas de seguir.
-Te amo –Gemí moviendo las caderas. Mi ruborizado rostro se ocultaba entre el hueco de su cabeza y hombro-
Él estaba besando mi cuello, pude sentir como respiraba agitadamente a causa de sus propios besos. Una vez que me había desabotonado la camisa recorrió con sus fuertes manos mi pequeño torso, estremeciéndome con sus caricias. Sentí como bajaba hasta mis pantalones, despojándome lentamente de los mismos, en su camino, aprovechaba para acariciar mis piernas, ganándose gemidos de mí parte.
-Sonic –Susurró –Te amo como a nadie he amado –Tomó mis manos entre las suyas-
Colocó mis manos frente a su pecho y retiró las suyas, fue su manera de pedir mi ayuda para que quitara su camisa pero mis manos temblaban, sentí que algo no estaba bien, como si lo que hacíamos fuera incorrecto… pero al ver de nuevo sus ojos sentí la necesidad de continuar; desabotoné los primeros botones, fue cuando pude ver su pecho. Me permití tocar la suave pelusa blanca que él poseía, le vi a los ojos, él me sonrió, pues mis acciones le gustaban, por un reflejo estuve a punto de retirar mis manos pero sentí como las sostenía entre las suyas, colocándolas sobre su pecho y continué acariciando. Me ruboricé de inmediato cuando me sujetó por las caderas, elevándolas ligeramente para después apegar más su cuerpo al mío.
Sus caderas se meneaban con cuidado y lentitud, sus manos me recorrían completo, haciéndome temblar, suspiré ruborizado, mi rostro se encontraba rojo, teñido de ese suave bermellón, yo jadeaba ante sus atentos labios, lentamente se deshizo de sus pantalones, dejándolos a un lado; me sentía perdido, era como si danzáramos un baile prohibido. Sujetó mis muñecas con una de sus manos, elevándolas hacia encima de mi cabeza, con su mano libre frotó suave y lentamente mi parte baja, acariciándome todos los sentidos de distintas maneras.
-¿Puedo continuar? –Se acercó a mi cuello, hundiendo su cabeza en ese hueco-
-por favor –Gemí meneando mis caderas, susurrando, aun el color rojizo acosaba mis mejillas, mis ojos cerrados mis labios entreabiertos-
Sin dar permiso a una protesta me sujetó por las caderas, elevándolas ligeramente mientras me veía a los ojos, tiró de mi ropa interior, haciendo que esta resbalara lentamente por mis piernas, cerré los ojos avergonzado, quería dejar de verle; su mano rozó mi mejilla, pidiendo que le viera solo para darme una preciosa sonrisa con la mirada encendida en deseo y amor.
-eres perfecto –Pasó su mano a mi cadera –lamento si duele, voy a hacerlo lento –Susurró de modo suave, dulce-
No logré escucharle muy bien, simplemente sentí como algo rozaba en medio de mis piernas, haciéndome estremecer con ello, pude sentir algo firme que amenazaba con entrar en mí; puse mi mano sobre su mejilla y le vi atento, pidiendo que tuviese cuidado, solo con esa mirada que le regalé. Despacio masajeó mi entrada, hasta tenerla suficientemente dilatada –por lo menos para que entrase la punta- , solo entonces comenzó a entrar, ganándose de mí parte un gritillo de dolor.
-¡Ha! Espera…–Pedí aferrándome a sus hombros –me duele –gemí dolorosamente-
-todo va a estar bien… -Susurró a mi oído, manteniéndose estático -
Mis expresiones eran de dolor, a pesar de haber mordido mis labios intentando no gritar me fue casi imposible, era doloroso tenerle entrando con lentitud a mi cuerpo, sentía el ardor al desgarrar lentamente mi piel cuando se empujó; sin poder ver lo que sucedía en mi zona baja deduje que mi líquido vital resbalaba por allí. Pero yo quería que él lo disfrutase y no iba a impedírselo por una cosa tan pequeña…yo sabía que al principio y en mi primera vez sería doloroso pero eso sobre pasaba mis expectativas. No se detuvo y siguió entrando cuando yo mismo me empujé, luchando en contra del dolor que eso me ocasionaba, ganándose gemidos de dolor por mi parte. Cerré los ojos con fuerza, a ese paso comenzaría a derramar lágrimas.
-Shads –Mascullé con la voz inundada en dolor-
-va a estar bien todo –Besó mi cuello, mordiendo de vez en cuando para distraerme-
No, no estaba bien, nada estaba bien, levanté las piernas, aferrándome a sus caderas mientras sentía algo parecido a un adormecedor dolor que se paseaba por mi zona baja y columna. Estaba seguro de querer seguir y buscaba que él me ayudase a olvidarme de la dolorosa fricción entre nuestras pieles.
-no Shadow –Dejé escapar un jadeo exhalando pesadamente. Me rendí cuando su miembro estaba a menos de la mitad –no, me duele –Entrecerré los ojos viéndole-
Tenía los parpados llenos de lágrimas que para nada eran placenteras. Entró lentamente en mi virgen cuerpo, desgarrando mi piel con su tamaño y la dificultad con que se atrevía a entrar puesto que no podía resbalar en mi interior.
Dejó un beso en mis labios, con cuidado salió de mi interior –por lo menos lo poco que logró introducir en mí –, causándome dolor al hacerlo, dejé salir un último gemido doloroso para después ver como acercaba su rostro a mí ya dormido miembro, acariciándome con una de sus manos.
-tranquilo –Llevó la mirada a mi entrada, cambiando se expresión a una mueca –eres muy pequeño… -Dijo acariciándome –estas muy apretado y no creo poder entrar sin lastimarte –Susurró sacando la lengua para pasarla sobre mi virilidad –no voy a hacerlo, no quiero lastimarte… -Susurró con su rostro en el medio de mis piernas-
La insistencia con que las punzadas de dolor aparecían sobre mi piel era bastante, aun así pude disfrutar de sus caricias en mi zona baja, sus dedos que resbalaban por mi miembro me apenaban, hacían que sobre mis mejillas se encaminara un suave color rosado a causa de la vergüenza que sentía al ser tocado de esa manera, era la primera vez que alguien acariciaba mi cuerpo de ese modo. Su lengua resbalaba por esa zona de mi cuerpo, mis ojos se abrían lentamente, entrecerrándose de nuevo tras un escalofriante cosquilleo que recorría mi vientre, me estremecía su suave tacto, su rosada y tibia lengua acariciando mi miembro que comenzaba a exhibir una creciente erección.
Comenzaba a mojarme, demasiado rápido pero al ser la primera vez que tenía una intromisión en mi cuerpo virgen era una experiencia enloquecedora que me obligaba a derramarme cuanto antes; ante los brillantes y dominantes ojos del de pelaje negro esto no pasaba desapercibido, besando la punta de mi miembro acarició con mayor insistencia, pasando una de sus manos sobre mis caderas, recorriendo con sus dedos la piel de mis piernas.
-eres tan casto… -Susurró besando mi pierna –y muy hermoso…
Sus palabras sonaban tan dulces, comencé a temblar entre sus fuertes brazos, sentí algo que mojaba mi entrada, se trataba de mi propio líquido blanquecino, resbalaba por mi cuerpo algo tibio, esa sustancia blanca que salía de mi propio cuerpo, aun sin ser mi semen…supe que era mi líquido pre seminal.
Yo no quería que todo terminase así, con sus labios complaciéndome y saboreándome, yo deseaba complacerle, entregarme a él, besar sus labios toda la noche, ser suyo y que él me perteneciera pero como ya me había dicho él, no quería lastimarme. Yo no era ningún tonto, supe que con lo poco que había resbalado a mi entrada podía recibirle sin sentir mucho dolor…
-quiero intentarlo de nuevo… -Sujeté entre mis manos su rostro, flexionando mi torso para invitarle a unir nuestros labios-
Estaba determinado a seguir; noté su miembro palpitante por atención e inevitablemente me ruboricé por completo, mis mejillas ardían cuando le vi arrodillado entre mis piernas, la luz de la luna fue suficiente para reconocer el tamaño que poseía y aunque apenado, besé sus labios, excitado por la escena que presencié…
-¿Estás seguro? No quiero presionarte… -Susurró a mi oído, viéndome dulcemente-
-sí, estoy seguro –Sonreí suavemente, atrayéndole hacia mí mientras me recostaba con él abrazado-
Apenas nos tumbamos de nuevo sobre la cama continuó besándome, trasmitiéndome el sabor de sus labios mesclado con mi esencia, era algo dulce y salado al mismo tiempo, mi cuerpo ardía en deseos por tenerle unido a mí, no solo físicamente, la seguridad que me infundía su mirada me decía que no me lastimaba por gusto y ese pensamiento me obligó a querer intentarlo de nuevo. Sus manos bajaron a donde estaba mi miembro erguido, acariciando este con solo un roce para pasar a mis piernas, rozando insistentemente mi pequeña entrada que ahora rebosaba de mi esencia y parte de la suya. Era como si me embistiese sin entrar en mí, causando la dilatación de esa zona y acrecentando mi excitación. Tras unos minutos así, separó sus labios de los míos, dejando nuestras respiraciones agitadas.
-Sonic –Besó mi frente –voy a intentarlo de nuevo…–Con su mirada fija sobre mis ojos susurró tiernamente, besando mis manos con inseguridad en su mirada-
Supe que temía seguir y lastimarme pero yo quería eso y le incité a seguir asintiendo tras rozar su vientre con mi virilidad. Con cuidado se posicionó entre mis piernas, entrando con cuidado y lentitud, algo se sentía diferente, mi reacción ante sus acciones fue cerrar mis ojos, sin mucho esfuerzo sentí como su miembro resbalaba en mi interior, su cuerpo sobre el mío ejercía una ligera presión, adentrándose lentamente, al abrir mis ojos pude notar en su rostro una expresión placentera, sus ojos se cerraban, bajando lentamente el rostro mientras se adentraba, emitió un pequeño gemido ahogado, ese melodioso sonido causó un fuerte estremecimiento en mi cuerpo.
-Shadow –Susurré a su oído, gimiendo por lo bajo –te…te amo –Exhalé a modo de suspiro, abrazado a él-
-mi Sonic –Besó mis labios, pasando su mano sobre mi mejilla –dime lo que sientas, en todo momento…y si te lastimo -Tomó mi mano, obligando a que le soltara de ese apasionado abrazo, acariciándola –me detendré…
Podía notar en su rostro incontenible placer que amenazaba con escapar por medio de gemidos, quería que comenzáramos y siendo sinceros yo también, emitiendo pequeños gemidos permití que siguiese; elevé mis caderas con timidez, abrazándome a él con ambas manos. Besé con suavidad sus labios, yo en verdad amaba a Shadow, no me imaginaba estar sin él y habíamos descubierto una nueva forma de demostrarlo…
-Voy a comenzar a moverme –Susurró, su voz sonaba tan suave y melodiosa, embriagante, todo un deleite. Abrazado a mi cintura, comenzó delicados vaivenes-
Eché la cabeza hacia atrás con el primer movimiento, era doloroso pero al mismo tiempo tan adictivo, mi piel se erizaba, mis piernas temblaban inconscientemente y como todo un principiante yo acariciaba su espalda, soltando pequeños jadeos por cada vez que él empujaba su miembro a mi interior, adentrándose de nuevo cada vez que simulaba salir.
Me abrace con fuerza a su cuerpo cuando dio una suave embestida al ver que los sonidos que mis labios dejaban libres eran de puro placer, solté un gemido, ahogando este con mis propios labios.
-no hay nadie en casa… -Murmuró contra la piel de mi hombro –puedes ser tan ruidoso como desees mi amor –Pasando sus labios sobre mi hombro, susurró-
-No es por eso –Gemí por lo bajo –es…un poco vergonzoso –Mordí mi labio inferior intentando evitar soltar un mayor número de gemidos-
Incontables, ruidosos y alargados gemidos se acumulaban en mi garganta, mis expresiones de placer eran inconfundibles y suaves, mis labios se separaban tenuemente solo para dejar escapar un gemido que intentaba acallar; las manos del erizo se paseaban por mis piernas como si desease llevarme al límite, sus afiladas caderas se meneaban, su cuerpo hacía temblar mi interior, su miembro acariciaba esa zona tan íntima en mi cuerpo.
-me encantan tus gemidos –Besó mis labios, meneando sus caderas constantemente tras soltar un jadeo ante el placer contenido-
Mis ojos se cerraban, mi ceño fruncido con incontenible placer me obligaba a comenzar a jadear; los movimientos del erizo sobre mí también eran inexpertos pero no tanto como mis torpes e inocentes caricias sobre sus brazos, su pecho y su espalda, sus dedos se movían por mi vientre de vez en cuando, acariciando mi hombro con sus labios mientras; mis ojos se empapaban de delicadas lágrimas de placer, mi ruborizado rostro se tornaba cada vez más rojo al sentir como sus movimientos aumentaban rítmicamente de velocidad, mis labios se separaron y sin poder evitarlo dejé escapar un jadeo placentero, un largo gemido.
-Shadow –Arrastrando su nombre en mi voz cuando él se aferró a mis caderas, gemí-
Nuestras miradas se encontraron de nuevo, dándome una pequeña sonrisa besó con delicadeza mis labios, aferrado a mi cuerpo, su rostro era todo un poema, ligeramente ruborizado, sus ojos cerrados delicadamente mientras me embestía con lentitud y cuidado –él también lo estaba disfrutando puesto que su expresión era susceptible a los movimientos, mordía su labio interior intentando contenerse –cerré los ojos con fuerza, perdiéndome de nuevo de aquella deliciosa imagen frente a mí. Perdí la vergüenza cuando mi interior comenzó a estremecerse, mi vientre bajo temblaba, al igual que mis piernas, sentía como si una descarga eléctrica recorriese mi vientre y mi espina dorsal, de apoco, los colores en mi vista comenzaban a nublarse, mis mejillas ardían y de mis labios escapó un gritillo de placer –estaba rozando una zona tan sensible en mi anatomía que me abracé a él con fuerza para evitar que se moviese de allí –moviendo mis propias caderas bajé un poco, haciendo que él golpease mi zona de placer una vez más.
-¡Shadow! –Exhalaba con la boca semi abierta y mis ojos empapados por dulces lágrimas de placer -…sí… -Respiraba agitadamente, cerrando con fuerza los ojos-
Pude sentir que él mismo se movía sobre ese punto que tanto placer lograba causarme, sujetando mis caderas apoyó de nuevo su peso sobre sus rodillas, elevando mis caderas con ambas manos mientras se hacía de una almohada cercana para ponerla bajo mi cuerpo, manteniéndome allí, sus movimientos sobre esa zona eran más sencillos así, yo me dejé hacer, abrazando con fuerza una almohada que estaba cerca de mí al verme privado de su definido torso, misma que no dudé en morder cuando sentí mi interior tensarse cuando él aumentó la velocidad, haciendo que sus púas se meneasen hacía adelante y atrás, rítmicamente con sus placenteros movimientos. Al abrir los ojos me topé con la perdida mirada de Shadow, sus ojos estaban perdidos en el placer de aquel acto, de vez en cuando cerraba los ojos, exhalando, esos sonidos parecían gemidos descontrolados, placer, era lo que comunicaban, delicioso y adictivo placer…
-Sonikku –Sujetó mis piernas, acariciándolas, perdiendo su punto de apoyo que se fijaba en las sábanas, sus dedos se marcaban sobre estas mismas, acariciando mi pelaje azulado –ya no puedo Sonikku –Gemía abriendo un poco la boca –me voy a…
Y con aquella última palabra solté un grito de placer, abriendo mis temblorosos labios mientras aferraba con fuerza la almohada, haciendo que esta se encogiera entre mis brazos, sentí como terminaba sobre su abdomen y vientre, mojando parte del mío, mi interior terminó por tensarse, acto seguido el erizo azabache me empapó por dentro, dando una última embestida para después dejarse caer sobre mi cuerpo y ganarse de mi parte un gemido por la repentina ganancia de peso ante su acción.
Nuestras respiraciones delataban el final de nuestro acto de placer, mi cuerpo se estremecía bajo el suyo, aun aferrando lo que estaba entre mis brazos decidí suspirar, nuestros cuerpos sudaban, el ambiente de la habitación tomaba un delicado ambiente cálido. Aun dentro de mí, besó mis labios, separándose lentamente solo para salir de mi interior con cuidado, sentí algo pegajoso resbalando por mis piernas pero lo ignoré cuando él me abrazó por la cintura, metiendo sus manos bajo la mullida almohada que hasta ese momento yo sostenía y que instantes después dejé a un lado, al igual que la que reposaba en mi espalda baja, deshaciéndome de ambas.
-Sonic –Besó mi mejilla –te amo…–Susurró acariciando mi cintura con sus pulgares-
Dirigí la mirada sobre él, sonriendo ligeramente besé sus labios con cariño, girándome escasamente de lado para poder estar más cerca de él.
-Shadow –Posé mi mano sobre su rostro, acariciando su mejilla –no quiero alejarme de ti…nunca –Dije por lo bajo, ruborizándome apenado-
-de cualquier forma no iba a permitir que lo hicieras –Sonrió aferrándose a mí, uniendo nuestros labios con cariño-
No negaré que mi cuerpo dolía tenuemente pero no había cavidad para eso en esos momentos donde su cuerpo junto al mío compartían calor de manera mutua, me había entregado a él, no había marcha atrás; en mi mente vagaba la idea de jamás soltarle y estar por siempre a su lado, mis sentimientos eran puros, palpables y sanos…
Cerré los ojos al sentirme sin energías para esperar más, él, sujetado a mi cintura besó mi frente, acarició mi mejilla con los nudillos de su mano; no supe más, solo que las sábanas envolvían nuestros cuerpos y que no me encontraba solo, estando con el dueño de mi corazón.
Con la mañana tocando la puerta abrí los ojos gracias a la luz solar que golpeaba mis ojos, con pereza intenté despertar, cuando recuperaba mis sentidos el tacto dulce de unos brazos envolviendo mi cintura me erizó la piel, la cama estaba tibia, bajo mis mejillas algo suave causaba cosquillas, al abrir los ojos encontré un montón de pelusa blanca que me acariciaba, sonreí dulcemente, fue en ese momento que todos los recuerdos anteriores llegaron a mi cabeza, la noche había sido corta para ambos, tiempo era lo que faltaba para estar juntos; recordé que algo no estaba muy bien, el sol estaba en su máximo esplendor, posiblemente era tarde ya…. ¡La escuela! Acariciando con mis dedos la suavidad de la felpa que la noche anterior pude acariciar a placer, apenas quise incorporarme sentí un agudo dolor en la parte de mis caderas, fruncí el ceño dejando escapar un pequeño gruñido que intenté esconder; con resignación me recosté de nuevo, suspirando al momento de llevar una mano a mis caderas, quizá aquello era producto de mi primera noche de placer…
Esbocé una suave sonrisa, aunque él había sido tierno conmigo en realidad me dolían las caderas, un dolor punzante que recorría hasta mis piernas y parte de mi espalda, no sabía que por ser mi primera vez sería tan doloroso, más que nada por mi estrechez…aun así debo admitir que valió la pena, sería doloroso hacerlo de nuevo…
Debía hacer que despertara, teníamos que asistir al colegio; como si pudiese leer mi mente me acarició el brazo, frotando suavemente esa zona con su mano, me sonrió dulcemente, poseía un extraño brillo en la mirada, se veía muy feliz.
-buenos días Sonikku –Sonrió, besó mi frente para alejarse a ver mis ojos-
Me apené, no por el lindo modo de llamarme, por su mirada y el hecho de que a mi mente volvieron todas y cada una de las escenas en donde él me mantenía gimiendo…a pesar de ello sonreí bajando la mirada.
-buenos días Shads… -Susurré suspirando-
-¿Cómo amaneciste? –Acarició mi cabeza con cariño, como si peinara mis púas-
¿Cómo amanecí? Adolorido, creo que sentarme me duele y estoy cansado, posiblemente es muy tarde pero no te preocupes…suspiré de nuevo, creo que pensé cientos de cosas pero me limité a responder con una.
-Bien –Asentí abrazado a él –Shads, es muy tarde…el colegio –Hablé entonces frunciendo el ceño –es tarde Shads…
Me sujetó por la cintura con insistencia, sonriendo ligeramente antes de besar mis mejillas.
-no sería mucho problema si faltamos hoy ¿cierto? –Sonrió –debemos descansar un poco, anoche casi no dormí –Susurró cerrando los ojos con una sonrisa –sabía que dirías algo como "las clases" así que apagué el despertador –Acariciando mi cintura, dijo, como si fuese lo más normal del mundo-
-pero Shadow, no debemos dejar que esto afecte nuestro desempeño académico –Me alejé penas para poder verle a los ojos –sabes muy bien que aunque yo también estoy cansado no podemos pasar todo el día en cama
Por favor dime que no estoy en lo cierto y deja que me quede en cama ¡no puedo ni sentarme! Seguí pensando cosas que deseaba pero no decía solo por llevarle la contraria y quedar como la persona responsable en nuestra relación, aunque en verdad deseaba quedarme a descansar y recobrarme de la intensa noche.
Escuché como suspiraba, cerrando los ojos de nuevo, con una sonrisa dulce sobre el rostro me abrazó por la cintura, sosteniendo alrededor de mi torso con su brazo para mantenerme junto a él.
-di lo que quieras pero yo no voy a levantarme de aquí –De modo juguetón, susurró –además, a esta hora ¿crees que nos dejen entrar? Pasan de las nueve –Sonrió socarronamente-
Un punto a su favor y dos al mío, había conseguido que me "convenciese" de quedarnos por ese día así que me recosté esperando a que las punzadas de dolor cesasen y pudiera por fin continuar como normalmente con mis actividades.
-tú ganas –Sonreí-
Me recosté a su lado, el dibujo dulce de una sonrisa se plasmaba sobre mi semblante, atisbando con los ojos entreabiertos los cálidos rayos solares que se colaban por las cortinas claras. Tras una risilla suave por su parte me dediqué a recostarme en su pecho una vez más; suspiré estaba muy cómodo a su lado, las cosas parecían perfectas, claro, de no ser porque de un instante a otro el móvil de mi novio sonó un momento, él no lo tomó, al parecer estaba dormido…
Decidí ignorarlo y lo habría hecho a la perfección si no hubiese vuelto a sonar y que ahora, para mi sorpresa y disgusto, se encontrase en la pantalla como fondo de contacto la coqueta murciélago sonriendo seductoramente, solo por levantar la mirada tenuemente pude apreciar el maldito aparato sobre una mesita de noche al lado de la cama, estaba comenzando a hervir en celos, al parecer solo era un mensaje de texto pero ¡joder! ¡¿Qué hacia esa hermosa mujer llamando a mi novio?! Apreté la mandíbula haciendo rechinar mis dientes. Cualquiera que me hubiese visto diría que mi ceño fruncido era más tierno que agresivo y es que no podía evitar que mis mejillas se pusiesen rojas ante el enfado, acompañado de una trompilla ligeramente saliente de mis labios, quería hacer una rabieta pero una idea cruzó mi mente antes de siquiera poder razonarla bien…
Si el azabache estaba dormido no se daría cuenta que estuve husmeando en su móvil ¿verdad? Mordí mi labio inferior al extender la mano hacia el escandaloso aparato que hace unos segundos había parado su ruido, rozando con la yema de mis dedos intenté no mover mucho al erizo pero era difícil si la cómoda estaba de su lado y él me abrazaba como a un oso de felpa…
Casi exploto cuando noté que algo me impedía cumplir con mi cometido ¡Contraseña! ¿¡Es una maldita broma!? Pensé entonces, las personas solo ponen contraseña a sus celulares cuando llevan algo que no se debe mostrar al resto de las personas ¿era eso? ¿¡Él tenía algo que esconder!? …¡Puff! No…seguro estoy siendo paranoico… ¿Cierto?
Resignado me volví de nuevo a mi lugar junto al erizo pero ¡joder! Algo me asustó haciendo que trastabillara hasta casi caer de la cama, por suerte, el erizo me envolvía entre sus brazos. No era otra cosa sino su voz, aun con los ojos cerrados me habló apaciblemente.
-tiene contraseña –Masculló viéndome con el rabillo del ojo-
Cuando estaba por desviar la mirada para evitar que viera el bochornoso rubor sobre mis mejillas él atrapó mi mirada con la suya, abriendo los ojos solo para verme. Me limité a sonreír como todo un tonto, buscaría cualquier excusa por hacer algo que era indebido: no volveré a husmear su celular…por lo menos mientras él esté presente…
-solo quería comprobar que era tarde –Mentí del mejor modo posible, sonriendo con torpeza-
En su rostro se plantó una sonrisa de medio lado, volviendo a cerrar los ojos. Algo me dice que no me creía mucho, contuve un suspiro de alivio, tentado por preguntar la razón de que ella le enviase un mensaje volví la mirada a él, mis celos de nuevo me atacaban, me decían que reprochase la razón por la que ponía contraseña a su móvil…
-Sonikku –Suspiró llevando su mano libre detrás de su nuca, como si se tratase de un soporte extra –su contraseña es esa –Sonrió ligeramente ruborizado-
Abrí los ojos de par en par; comenzaba a sentirme culpable, quizá debía confiar más en él, en verdad creo que revisar su móvil no era una buena idea pero en serio me jode que alguien tan hermosa como ella pueda estar interesada en alguien que me pertenecía era ¡mío! Mordí de nuevo mi labio inferior, nervioso, sin habla.
-¿Quieres decirme quien fastidia? –Preguntó al ver que me quedaba callado –en serio no quiero levantarme y por lo que veo tú estás inquieto por salir de la cama –Supuso con una sonrisa-
Asentí a pesar de saber que él no podía verme, tomé el móvil temblorosamente entre mis manos, quedando casi encima del erizo al estirarme. Una vez entre mis manos comencé a escribir, sabiendo por fin que era verdad, esa era la contraseña, el apodo cariñoso que utilizaba para referirse a mí…la culpa me carcomía…
-Shads… -Imité una sonrisa relajada, recostando mi cuerpo a su lado –es Rouge –Dije tratando de sonar lo más tranquilo posible pero el nerviosismo quería salir por mi garganta e invadir mi voz –te dejo el móvil y luego ves su mensaje –Sonreí tentado a abrir el texto-
Escuché como suspiraba con pesadez, frotando sus ojos con su mano libre, aun no me soltaba de su agarre. Cuando por fin abrió los ojos me miró, sonriendo ligeramente.
-te lo tomas con mucha tranquilidad –Sonrió, diciendo a modo de felicitación-
-Puff ¿Bromeas? Sé que solo son amigos –Realicé un ademan con la manos restando importancia al asunto, aunque por dentro era diferente –además, confío en que no vas a pintarme los cuernos con nadie ¿verdad? –Le vi entonces-
Negó sonriente para besar mi mejilla y recostarse de lado, apreciando mi rostro cuando yo imité su acción.
-no tonto, no te mentiría –Alborotó mis púas sonriente –pero, hipotéticamente hablando –Llevó la mirada de forma juguetona a mí – ¿si técnicamente lo hiciera…? –Entrecerró los ojos cómicamente, enarcando una ceja-
Sonreí ampliamente, enarcando una ceja sin cuidado. Llevé mi mano a su mejilla, acariciando suavemente esa zona.
-tendría que matarte –Bromee sonriente –hablando en serio –Suspiré bostezando –supongo que solo me alejaría de ti, después de abofetearte y gritarte un buen rato –enumeraba viéndole-
Su expresión era de pena, con el ceño fruncido en lástima hacia él mismo, era como si estuviese imaginando todas y cada una de las cosas que yo decía. Solté una sonora carcajada y le abracé.
-sabes que bromeo Shads –Sonreí alegre, con su miraba había conseguido bajarme los celos hasta el piso-
-aun así creo que estaré a salvo de ese castigo –Reía abrazándome por la cintura con ambas manos-
Eso me enseñó a confiar un poco más en él y a no invadir su privacidad. Momentos después descubrí la razón de bloquear el celular a la vista del resto de las personas…
-voy a darme un baño –Besó mi frente con cariño, acariciando mi rostro-
Sentado en la cama se inclinó casi estando recostado sobre mí, saboreando un dulce beso de mis labios, me senté lentamente, siguiéndole mientras él se incorporaba de nuevo, terminando sentados; me dolió realizar esa acción pero con lentitud todo se puede, lástima que me desagrade ir despacio…
-¿vienes? –Preguntó con una mirada sobre mí, una muy tentadora mirada-
Ruborizado me negué a acompañarle, desvié la mirada con el rostro empapado de rubores rosados, aun no me acostumbraba a estar con él, ambos sin prenda que cubriese nuestros cuerpos… mi cabeza se meneaba negando lentamente, llevando la mirada abajo, en donde solo la delgada sábana nos cubría de la cintura hacia abajo. Mi rubor cambió de uno rosado a uno rojo, uno que subía cándidamente por mis mejillas, ni hablar de la escena, esa delgada tela no era suficiente para cubrir la hombría de ese erizo y yo me encontraba presenciando la imagen.
-no seas penoso –Riendo por lo bajo, acarició mis mejillas, curvando una sonrisa alargada-
Fácil para él decirlo, yo era su pasivo y el sí podía moverse con normalidad mientras que a mí las piernas me temblaban por una noche tan intensa como esa; desvié la mirada mostrándole mi vergüenza, sujetando entre mis manos la tela de la sábana, aun sin responder nada. Se percató de aquello, solo logré que su sonrisa se alargara aún más. El suave tacto en mi mejilla me obligaba a verle.
-eres tan lindo –Besó mis labios suavemente, al alejarse sonrió con complicidad antes de avanzar hasta quedar entre mis piernas, aun con la tela entre nosotros. Susurró a mi oído –que haces que me ponga cachondo –Pasó sus labios por mi azulada orejita-
Mi pupila se dilató ante la sorpresa de su actos, mis orejas estaban sonrosadas, al igual que mi rostro entero; comprobé de nuevo la razón por la que me encontraba sufriendo en silencio, su miembro rozó el mío, recordé de inmediato lo que me había invadido anoche y coloqué mis manos sobre su pecho, buscando alejarle, no voy a ceder esta vez y si se queda así de cerca de mí puedo ser yo quien continué y eso es algo que no deseo por el momento.
-Shadow –Llamé apenado, casi a modo de reproche-
Escuché como dejaba libre una risilla, alejándose de nuevo de mí solo para verme y besar mis labios de nuevo antes de levantarse de la cama con la tela traslucida de una manta blanca, dejándome sobre la cama con otra encima de mi cuerpo. Tirada sobre el piso pude ver la colcha color vino, suspiré, espero que pueda quitarse el color blanco de la tela…
Me dejé caer de espaldas sobre la cama suspirando con cansancio, vaya mañana. Llevando mi mano a mi frente me quedé pensando un momento, sí que era complicado el despertar después de una noche tan placentera, me sentía avergonzado, apenas podía verle a la cara sin titubear al grado de decir tonterías o simplemente quedarme mudo, y gracias a ello, tampoco podía caminar muy cómodamente.
Me levanté con actitud decidida, quizá solo necesitaba comenzar a caminar y con eso pasaría…mala idea… apenas me incorporé sentí como mi cuerpo se tensaba, mordí mi lengua cerrando con fuerza los ojos, caminaba torpemente por el piso de madera que crujía –como cualquier otro –a mis pasos, ni siquiera me había dejado conservar los calcetines ¡hasta eso me quitó anoche! Llevé una de mis manos a mis caderas, como si estuviese posando. Escuchaba el agua de la ducha caer lentamente, que te aproveche Shadow, mientras tanto yo estaba buscando recolectar mis zapatillas, buscando por los rincones, era incomodo moverme con la sábana enroscada en mi cuerpo, no me permitía avanzar, tiré de ella con desgano, lo último que me faltaba ¡una estorbosa porquería! No podía caminar bien y esa cosa me alentaba. Apenas hice que parte de esta cayera al piso, imitando su acción, una camisa también terminó impactando contra la madera, lentamente me agaché hasta tenerla entre mis manos, era la que Shadow había estado usando el día anterior, seguramente la dejó olvidada durante la noche, decidí que era una mejor opción que andar por allí con la sábana. Me puse la camisa, en verdad me quedaba grande…
-supongo que es por tu tamaño Shadow –Murmuré para mí mismo, abotonando la camisa lentamente, enfrascado en mis pensamientos-
Me cubría bastante bien, no por ello quiero decir que me llegaba a más de la mitad de la pierna, las mangas de la camisa lograban cubrir mis dedos con la bocamanga de esta. Me estiré un poco antes de seguir caminando, estando de pie por lo menos no dolía mucho, exceptuando las ocasiones en que caminaba…
-joder –Rodé los ojos con fastidio-
No tenía nada mejor que hacer así que tomé su móvil dispuesto a jugar con él un rato, ingresé la contraseña y me pasee un rato por la galería de música, encontrándome varias canciones buenas que me gustaron, suspiré, decidí tomar asiento una vez más, encontrándome por curiosidad con las fotografías. Encontré varias donde estaban sus colegas, supuse que se trataba de una fiesta, fruncí el ceño con curiosidad, parecía la casa de la murciélago, recuerdo haber estado ahí, sin embargo yo no aparecía en la foto. Seguí pasando imágenes hasta topar con una que particularmente llamó mi atención, era yo, abrazando al veteado de una forma extraña, mi dedo índice estaba posado sobre su pecho, nuestros rostros mantenían una cercanía enorme mientras que mi otra mano le sujetaba por los hombros . Enrojecí, ver eso me apenó, más que nada por no recordar la mayoría de lo sucedido. Pasé de ello y seguí viendo imágenes, ahora estábamos dentro de una habitación, la piel se me heló cuando me percaté de que precisamente el que se encontraba siendo cargado por el azabache era yo…más tarde me vi con otra, él me tenía entre sus brazos, y yo, como todo un idiota estaba con el rostro cerca de su cuello…me habría gustado seguir viendo aquello y las muchas fotografías que había por ver pero la ducha cerrándose me dejaba en claro que ese momento había quedado atrás…
Habían pasado cerca de diez o quince minutos desde que mi azabache se metió a la ducha, apenas salió me encontró de pie con su camisa puesta, dando la espalda a él mientras buscaba con la mirada mis zapatillas –dejé a un lado el móvil tan rápido como lo había tomado-. Sentí unas manos envolver mi cintura, separadas por instantes, sentí sus labios rozar mi oreja, sus acciones me tomaron por sorpresa, haciendo que diese un respingo.
-Tranquilo Sonikku –Me aferró más cerca de su cuerpo, realizó una pausa en donde su sonrisa no se borraba - ¿te había dicho lo lindo que te ves con mi camisa puesta? –Atrapó entre sus dientes mi azulada orejita-
Solté un corto gemido, atrapando su brazo entre mis manos, él sabía lo sensible que era en esa zona y aun así mordisqueaba mis orejitas azules. Pasé la mirada a él, ladeando la cabeza solo para encontrarme con su hermoso y húmedo pelaje, su blanco pelo en pecho goteaba lentamente y como única prenda cubriéndole llevaba una toalla blanca envolviendo su zona baja, cubriendo de la cintura para abajo, deteniéndose un poco más arriba de las rodillas…
-en verdad te queda…mi lindo azulito –Susurró sensualmente a mi oído-
Me soltó cuando quise darme vuelta para responder…pero para mí desgracia pisé un pequeño charco de agua que se acumulaba bajo sus pies, resbalé inevitablemente al piso, terminando casi recostado –fue doloroso –cerré los ojos. Apenas me vio sentado de forma dolorosa se agachó a ayudarme, cambiando su rostro pícaro por uno preocupado, cuando extendió su mano para tocar la mía de inmediato la alejé; mis mejillas estaban rojas por no referirme a mi rostro entero.
-¿Sonikku? –Frunció el ceño confundido –deja que te ayude a incorporarte…
-no voy a moverme de aquí –Crucé los brazos llenando mis mejillas de aire-
Estaba avergonzado, desvié la mirada, cubriendo mejor mi cuerpo con la camisa –por lo menos era lo suficientemente larga para cubrir mis genitales… -le vi con el rabillo del ojo, esperando a que desistiera.
-¿pasa algo? –Se hincó quedando a mi altura-
Negué repentinamente nervioso, alejando la mirada de la suya. Quedamos en silencio por un rato, estaba seguro de que no iba a cambiar su opinión hasta que le dijese que carajo sucedía conmigo; rodé los ojos con notable fastidio, era vergonzoso, aun así, preferí soltar la sopa.
-no puedo levantarme… -Murmuré cruzado de brazos-
Pareció no haber escuchado ya que su expresión de "¿me lo repites…?" no mentía. Suspiré con cansancio.
-me duelen las caderas…no puedo levantarme –Elevé un poco el tono de voz que utilizaba en mi murmullo-
-ah… -Levantó ambas cejas apartando el rostro ligeramente apenado –y…yo…supongo que es culpa mía –Sonrió apenado-
Se acercó más a mi cuerpo, acariciando mis púas con cariño, evadió mi mirada por un momento y luego volvió a verme.
-este, lo menos que puedo hacer es ayudarte… -Tomó mi mano –quizá es solo porque fue…ya sabes, la primera vez… no será así en las otras –Prometió ruborizado-
Me hizo sonrojar ¿planeaba hacérmelo de nuevo? Suspiré apenado, le envolví entre mis brazos, animado por la cercanía, fue mi forma de pedir su ayuda para incorporarme, me sujetó por la cintura con una sonrisa extrañamente linda –puedo decir que estaba feliz –besó mi mejilla, recostándome momentos después sobre la cama. Me recostó con cuidado, quedando separado de mí por unos centímetros, le aprecié admirándome atentamente, no supe la razón sino hasta que él mismo me lo dijo.
-la vista desde aquí es hermosa… -Masculló casi por inercia-
Bajé la mirada como si buscara el motivo, le estaba mostrando mis piernas ligeramente separadas, la camisa se levantaba ocultando solamente mi miembro para dejar a la vista la delicadeza de mis caderas, la suavidad de mis azuladas piernas y mi inquieta colita.
-Shadow –A manera de queja, dije, llevándome las manos a la camisa para tomarla de los bordes y estirarla un poco más-
Escuché una risilla por su parte, acariciando mis mejillas sonrió, casi burlonamente puesto que mi rostro se ruborizó al contacto e intenté vanamente en apartar la mirada.
-Perdona, solo soy sincero –Asintió con esa sonrisa sobre el rostro-
Solté un bufido, lograba ponerme nervioso. Me incorporé quedando sentado, obligando a este a que también lo hiciera.
-quiero darme un baño –Acaricié los puños de la camisa con ambos pulgares-
-pero dices que no puedes estar de pie –Me vio de nuevo-
Su comentario me había avergonzado, desvié la mirada ligeramente molesto, después de todo era culpa suya, negué un par de veces antes de responder de nuevo.
-puedo, estoy bien, además…eso de antes fue por la caída –Dije simulando desinterés aunque me encontraba avergonzado-
Sonrió escasamente, me abrazó haciendo que la camisa se mojase gracias a que su pecho estaba ligeramente húmedo, sin que yo me lo esperase me levantó entre sus brazos, me estaba cargando como si de una novia se tratase, realicé una protesta que de inmediato acalló con sus labios. Terminamos parando en el baño, en donde me dejó sentado sobre la tapa del inodoro.
-Shadow, en serio puedo hacer esto por mi cuenta –Dije ligeramente nervioso-
-eres muy penoso –Sonrió dándome la espalda –es lindo pero sabes que ya no debes tener vergüenza conmigo, después de todo estuvimos juntos anoche, no vas a mostrarme nada que no haya visto ya –Increpó casi alegremente-
Apreté la mandíbula apenado ¡¿Cómo lo decía a la ligera?! Eso me avergonzaba, apenas podía ver su rostro sin sentir que los colores se me subieran y él lo decía como si nada pasase…
Me metió dentro de la enorme tina, aun cubriéndose solo la toalla y lavó mis púas con cuidado y cariño, llenando el agua de burbujas; me dejé hacer, superando la vergüenza inicial, estaba contento de tenerle tan atento, tan dulce…
Una vez listos salimos a un paseo hasta que las clases terminasen para poder volver a casa puesto que ese era el día en que mis padres volvían y no quería despertar sospechas en ellos. Como siempre, el erizo de mis sueños me dejaba en la puerta de mi casa, encontrándose con la presencia de mi madre, quien, apenas llegué, como siempre, apretujaba mis mejillas cuan plastilina, al igual que sus amigas presentes, mal momento para volver…
Lo peor del día fue durante la tarde, cuando papá llegó temprano, casi me da un infarto con lo que pasó apenas llegaron a decirme el tema tan importante que querían tratar conmigo y casi muero de vergüenza, sí, está claro que confiaba en ellos y les quería pero no por eso era menos incómodo. Estábamos en la sala, sentados todos cuando mi madre comenzó a hablar, maldije mi rubor más de mil veces.
-cielo, creemos que ya es conveniente que hablemos de esto porque aunque confiamos en ti, créeme que lo hacemos, es importante que sepas esperar… -Dijo con amabilidad-
Yo estaba confundido, enarqué una ceja en clara duda pero todo se aclaró cuando escuché lo que mi padre tenía que decir.
-hijo, no es nuestro deseo el saber que tienes relaciones sexuales a tan temprana edad y por eso creemos que es un tema a tratar, por la edad que tienes y porque también fui adolescente sé que seguramente sientes atracción por alguna de tus compañeras –Realizó una pausa, viendo a mi madre –considero que, por lo que me ha dicho tu madre, la señorita Rose está enamorada de ti –Me veía fijamente. Yo no podía salir de mi estupor con lo que dijo a continuación –y si estás saliendo con ella es importante el que sepas que una relación sexual es algo muy delicado, aún más con tu edad…
-un adolescente como tú no está preparado para asumir las consecuencias que posiblemente acarrea una relación sexual, hijo, no están preparados ni física ni mentalmente. Las relaciones sexuales a esta edad pueden traer consigo un embarazo precoz y si en verdad quieres y respetas a tu pareja es importante que tanto tú como ella sepan esperar la edad adecuada –Dijo con delicadeza mi madre-
Mi rostro estaba por completo rojo, el rostro me ardía en vergüenza, estaba tan apenado que pedía a la tierra me tragase, ellos instruyéndome acerca de esperar mi edad prudente y yo…esto me habría causado remordimientos la noche anterior si me lo hubiesen dicho antes de irse…
-es posible que como un adolescente y porque ya nadie espera a estar casados puedas tener un desliz, claro, no a esta edad, eso sería imposible de considerar por las cosas que implica, que son muchas, pero digamos que tienes una novia en un futuro y decides ignorarnos –Metió su mano a su bolsillo, mostrando un paquetito lustroso al sacarla –creo que te hablaron sobre sexualidad en el colegio –Aclaró sosteniéndolo frente a mí entre dos de sus dedos-
Si antes me sentía abochornado ahora sí que deseaba que me tragase la tierra, estaba ruborizado, y es poco decir el color rojizo en mis mejillas. Él esperaba mi respuesta y asentí.
-tuvimos que cuidar un bebé por parejas –expliqué a grandes rasgos-
-así es, fue el proyecto que te expliqué tuvo que hacer con Shadow –Sonrió dulcemente ella, viendo a mi padre con sus hermosos ojos-
Él la vio por unos segundos, frunció ligeramente el ceño, como si la idea de que yo formase pareja con Shadow le disgustase y comencé a temblar nervioso pero entonces continuó volviendo a verme.
-como te decía, este preservativo, o condón, te servirá para evitar embarazos no deseados con tu novia –Sin darse cuenta, acentuó la última palabra –y te mostraré como debes abrirlo para evitar romperlo y dañarlo en el proceso…
Cerca de mis dieciséis años me di cuenta que no había pasado por nada peor: ver a mi padre utilizar un pepino como "sujeto de prueba" para mostrarme como colocar un preservativo fue sin duda el peor momento, estaba aterrado con la idea de que se repitiese aquello. Pasamos casi media hora hablando de lo mucho que debía cuidarme, por momento solo hablando él y mi madre de espectadora hasta que llegó su turno de hablar, viéndome con dulzura.
-cielo, si bien el que conozcas todo esto es importante también el hecho de considerar la abstinencia podría ser lo ideal para ti, así, esperarías a la persona indicada, en la edad indicada –Con la melodiosa y suave voz que le caracterizaba, acentuó la frase que contenía mi edad-
Bajé la mirada ¿Qué pasaba si yo ya me había entregado a la persona indicada? Porque yo consideraba que mi persona indicada era Shadow.
-y aunque creas que estás muy enamorado, que tu vida está completa junto a esa persona entonces debes pararte a pensar antes de hacer nada: ¿Me hace sentir bien? Y no me refiero al placer, cielo, me refiero a algo más sentimental. Es mucho más importante para una mujer sentirse segura antes de tomar esta decisión tan importante en su vida, significa entregarse en cuerpo y alma, cariño. No por ser varón significa que puedes mantenerte a salvo de entrar con conflictos con tu sexualidad si no sabes ejercerla, en un mal caso encontrarte enamorado, pensar que estás listo y cometer un error con la persona equivocada. A tu edad, las cosas son más difíciles…no por pensar que en verdad estás enamorado esto tiene que ser cierto y que alguien te lastime sería realmente doloroso también para mi…
Me mordí el labio inferior, sentía como si ella supiera algo y me lo ocultara, tenía miedo, estaba asustado pero intenté no aparentar nada y asentí con lentitud, viéndole con la cabeza un poco baja.
-es importante que consideres tu seguridad. Tú eres una persona muy dulce, mi niño, no me gustaría que te enamores de la persona equivocada y ella juegue contigo, que termines entregándote y resulte una farsa, por eso es mejor abstenerte de tener nada, esto supone, al menos en alguien con costumbres de la edad de piedra como yo –Río levemente –entregarte completamente a la persona con la que te sientes completo…
Me relajé con lo último, suspiré aliviado porque era exactamente lo que yo sentía con Shadow, lo que me hizo sentir y lo que me seguía haciendo sentir, era obvio que no era lo único que él deseaba de mí, él me quería en verdad…
-pero cuando seas mayor está claro que vas a ignorar los consejos de tu madre –Sonrió con suavidad –cuando seas universitario y encuentres una persona que de verdad te guste, debes saber que todo lo que te haga sentir bien estará bien, siempre y cuando no dañes a terceros y que no te lastime a ti mismo, vivir una sexualidad plena, sin prejuicios –Elevó un poco el tono con lo último-
Una luz en mí brilló, tal vez…si le decía a ella lo que sentía por Shadow pudiera entenderme…tener su apoyo y sus consejos podría ayudarme mucho si me sentía confundido pero, cuando vi a mi padre, que se había mantenido apoyándola desde el principio, fruncir un poco el ceño, me cohibí de nuevo.
-claro hijo, tu novia a esa edad puede decidir con mejor claridad que ahora, que los jóvenes de dejan llevar por sus emociones… -Dijo serio-
Asentí y concluí el tema allí, alejándome cuando me indicaron que podía retirarme, maldición, me daba miedo pensar que mi padre no me aceptaría, me negaba a pensar en eso por miedo a la respuesta, estaba aterrado…mucho…
Cuando la noche llegó yo estaba en mi habitación, no haciendo la tarea como niño responsable –por primera vez en esa semana había dejado de copiarme los debes de Tails, Shadow sí que me tenía distraído-, estaba muy ocupado con la mirada en el techo, sonriendo como si en verdad alguien pudiese ver lo brillante y feliz de mi sonrisa, razón, estaba enamorado, demasiado…
El día anterior había sido inolvidable para mí, mi corazón latía con solo recordar cada cosa, aun no entendía cómo era posible que mi madre me hubiese dejado quedar con mi amado ese día, saliendo del colegio y volver al siguiente, me sentía genial, claro, no es como si ellos también no hubiesen salido por su cuenta en específicamente un día antes pero eso da igual, lo único que merodea por mi cabeza y bloquea mis pensamientos es lo mucho que me demostró amarme con sus manos acariciando mis cabellos, sus dedos entrelazándose con los míos mientras me besaba dulce y apasionadamente, mi corazón vibraba, estaba completamente feliz, no, eso es poco para describir como me sentía en esos instantes de recuerdos. Por suerte había pedido los deberes a Silver pero no me estaba esforzado mucho en hacerlos, prefería dibujar con pereza su nombre y el mío entrelazados, unidos por un corazón, como siempre una sonrisilla tonta adornaba mi sonrosado rostro, debo admitir que yo parecía colegiala enamorada y eso era prácticamente, un colegial, uno perdidamente enamorado.
Para interrumpir mis pensamientos escuché como alguien llamaba a mi puerta, supuse que era mi madre, conocía perfectamente su modo de palmear la puerta, era suave e insistente, le dejé entrar, solo aprecié su mirada, esa dulce mirada que tenía una brecha que mostraba preocupación y pena pero ¿Por quién? Entonces ella habló.
-Sonic, cielo hay algo que debemos decirte –De pronto, su voz suave se tornó un tanto preocupada-
Fruncí el ceño ante tal tono de voz, más que preocupado sonaba lastimero, como si no quisiera darme una notica que estaba a punto de cambiar mis días, era como si fuese a decirme "cariño esperas a un nuevo hermano" algo tan importante como eso. Antes de decir nada más me llamó a la sala, en donde mi padre nos esperaba con su mirada de seriedad, sentándome frente a ellos escuché con atención.
-bueno, tu padre y yo hemos estado hablando mucho acerca de tu futuro –Realizó una pausa, trataba de sonar tan linda como le era posible-
-lo que sucede hijo es que por cuestiones laborales debemos comprender que mi trabajo estará muy lejos ahora, fui ascendido por lo que debemos mudarnos… -Soltó por fin mi padre-
Tras cada palabra mi rostro palidecía un tono más. Abrí ligeramente la boca, separando casi imperceptiblemente los labios, le di una mirada a mi madre, ella vio a mi padre y entonces mis protestas comenzaron.
-¿Qué? ¿De nuevo? –Titubee –no…no quiero…papá, mamá tengo a mis amigos y…"Mi novio" –Pensé entonces en el veteado, bajando la cabeza-
-eres joven, conseguirás nuevos amigos allá –Sonrió ligeramente mi madre-
-pero es que no es solo eso –Comencé a inhalar aire por la boca-
-vamos hijo, será divertido, piénsalo, casa nueva, colegio nuevo, nuevos amigos –Intentó animar mi padre-
-no papá, es que no comprendes que yo… -Llevé mi mano a mi nuca, bajando aún más la mirada, mi ceño fruncido ligeramente con tristeza, ruborizándome tenuemente-
Yo en verdad deseaba decirles que en verdad amaba al azabache que se hacía pasar por mi amigo, que él era mi novio, que nos amábamos, que le había demostrado mi amor de una forma inolvidable, que formaba parte de mi vida y que por esa razón no podía marcharme de aquí pero algo me lo impedía, increíblemente yo tenía miedo de hacerlo, por su respuesta, por lo que dijesen, lo que pensaran de mí, solo por ello callé.
Con la mirada baja me limité a asentir… ¿Quién era yo después de todo? Solo un niñato que iba al colegio, un mocoso de escasos quince años ¿Qué podría hacer? ¿Una rabieta? Como si eso fuese a funcionar. No, yo no quería dejar a Shadow, él era prácticamente parte de mi mundo, por completo le adoraba, amaba a ese erizo como estoy seguro de que nunca volvería a amar a nadie.
Me puse de pie, sin dar espacio a más palabras me retiré del lugar. Subía las escaleras tediosamente, mí mirada fija sobre esa madera pulida que crujía ligeramente tras mis pasos, podía jugar con las extrañas ondas que tenía dibujado cada escalón a causa de la caprichosa madera.
Estando frente a la puerta de mi habitación la abrí con lentitud, la cerré de igual modo y apenas me vi cerca de la cama me tiré como si todo se fuese a la borda, mis parpados se unieron con pesadez, de no ser porque la hora no me favorecía me habría quedado despierto.
Apenas amaneció tuve solo un pensamiento: mi amado erizo y lo que pasaría al decirle lo que estaba por suceder; me arreglé tan rápido como pude, dispuesto a marchar tomé mi mochila comenzando a caminar hacia la salida, en ese momento me detuvo mi madre, quien con su típica sonrisa me llamó viéndome con dulzura, por alguna razón ella estaba alistada como si fuese a salir a algún lugar.
-hoy te llevaré yo, Sonic –Me sonrió –debo hablar con el director acerca del cambio de colegio, tu padre y yo estuvimos hablando de ello –Acercándose, me sonreía comprensivamente-
-Claro –Susurré después de una larga pausa-
Durante el viaje no mencionamos nada, yo no realicé ademanes de querer iniciar una conversación, simplemente estaba seguro de que esto no me gustaría, para nada, seguramente estaría preocupado durante todo el viaje si no lograba distraer mi cabeza. Lo más preocupante de todo era que mi novio estaría forzado a darme una respuesta rápida a mi adiós.
Bajé la cabeza, durante el recorrido mi madre no dejaba de dar vistazos a mí, pude sentir su mirada sobre mi cuerpo. Apenas llegamos me encontré con mi amado novio en la entrada del colegio hablando con sus amigos, uno de ellos golpeando su hombro con una sonrisa brillante en el rostro, al igual que en el de todos.
Apenas me vio llegar con mi madre me sonrió ligeramente, volviendo la mirada a ella un poco extrañado. Cuando bajé del auto y mi madre y yo nos acercamos lo primero que hizo fue despedirse de sus colegas para acercarse a hablarnos.
-Hey Sonic –Sonrió –buenos días señora –Volvió su brillante mirada a ella-
-Shadow –Sonrió un poco mi madre-
Yo no respondí, me limité simplemente a curvear mis labios ligeramente, dando una pequeña sonrisa a él; acomodó el saco color café de su uniforme, viendo a mi madre, quien tras sonreír, comenzó a hablar.
-bueno chicos, os dejo, debo hablar con el director del colegio –Asintió acariciando mi cabeza y sonriendo por última vez a Shadow-
Apenas comenzó a caminar el erizo de ébano pasó su mirada a mí, viéndome extrañado, como si deseara analizarme para así poder encontrar una explicación coherente.
-¿Pasa algo? –Me veía-
A nuestro alrededor había muchos alumnos, demasiados para mi gusto, asentí con la mirada seria y buscando con la mirada un lugar más privado le llamé para que me siguiese; conduje al erizo al interior del instituto, yendo directamente al patio, pisando el húmedo pasto recubierto de rocío.
-Sonic –Sonrió un poco nervioso – ¿Puedes decirme que pasa?
Bajé la mirada, en verdad deseaba que no ocurriese en verdad y se tratase de una broma o algo así. Tomé su mano y levantando la mirada comencé a hablar.
-Shadow, mamá vino a hablar con el director porque quiere transferirme a otro colegio… -Dije preocupado-
Ante mis palabras él me sonrió, acarició mi cabeza con su elegante sonrisa y viéndome besó mi frente como si todo marchase bien.
-No te preocupes, podre verte después del colegio –Acarició mi cabeza suavemente –y así no te distraigo en clases –Asintió alegre-
Mi labio inferior tembló con esas palabras, lo amaba, él creí que me quedaría en la ciudad…suspiré pesadamente y hablé de nuevo.
-Shadow, papá fue transferido temporalmente a otra ciudad, me dijeron que estarán allí un mínimo de seis meses y creen que lo mejor es mudarnos allá permanentemente… -Susurré dolido, bajando un poco las orejas-
Su sonrisa se borró lentamente, viéndome atento, supe entonces que también deseaba que se tratase de una broma, parpadeó incrédulo y entones sonrió de nuevo, hablando.
-es una broma muy buena –Acariciaba mi cabeza-
-no es broma Shadow –Dije serio, bajando la mirada –y…y no sé qué hacer porque ella solo vino a eso, a avisar que quieren transferirme a otro colegio…
-¿Qué? –Mencionó con voz temblorosa –no, no puede ser –Sonrió de modo nervioso –eso no es posible –Aun con la sonrisa temblorosa me veía a los ojos –tus padres no pueden llevarte a ningún lugar que no sea aquí... –Frunció el ceño preocupado, señalando el piso con ambas manos sin dejar a un lado esa sonrisa nerviosa que comenzaba a preocuparme-
Realizó una pausa tan prolongada que comencé a hablar, tomando su mano. Mi expresión era de dolor, mi entrecejo estaba fruncido, quería abrazarle con fuerza y llorar en su pecho pero seguí hablando…
-pero van a hacerlo… -Acaricié sus nudos con mis pulgares –y no me gustaría que las cosas se quedasen así –Susurré bajando la mirada –estaba pensando que lo mejor para nosotros era... –entonces me interrumpió-
-¿estás terminando conmigo? –Pasó su mirada atónita sobre la mía– ¿es eso, Sonic? –La sorpresa en su voz era incontenible, noté como sus ojos temblaban-
Ante sus palabras abrí los ojos de par en par, viéndole con reproche, yo nunca había dicho algo como eso, le amaba demasiado como para dejar que cualquier persona ocupase mi lugar sabiendo que nadie nunca le amaría como yo lo hacía y así di un zape a su cabeza, frunciendo el ceño infantilmente.
-¡Claro que no! ¡Tonto! –Le abracé con fuerza –solo pensaba que sería imposible vernos, estoy seguro que la cuidad a la que voy no está cerca de aquí, cada vez que nos mudamos por cuestiones laborares normalmente cambiamos de estado…
La voz me temblaba, el me vio a los ojos, frunciendo con tristeza el ceño, sujetó mi mano y sonrió un poco para mí, acariciando mi mejilla con sus nudillos.
-Sonic, si pudieras quedarte ¿Lo harías? –Susurró viéndome a los ojos-
No vacilé en mi respuesta y de inmediato asentí, viéndole a los ojos con desesperación mientras decía al mismo tiempo:
-por supuesto que me quedaría…
Entonces soltó mi mano, besó mi frente y acariciando mi mejilla sonrió ligeramente.
-no te preocupes –Besó mis labios –verás que en poco esto se arregla –Sonrió acariciando mi cabeza –discúlpame…
Se alejó de mí, caminando al interior del instituto, aquello me extrañó, no esperaba que algo como eso sucediese, él se alejaba como si nada sucediese y yo estaba parado en el medio del lugar, viendo con extrañeza al que se alejaba.
Ahora que lo pienso siempre pensé que Shadow era un poco extraño, él y sus amigos…no solo por no hablar con nadie más que con ellos si no por dar un nuevo sentido a las palabras "Vida privada" y es que en verdad era reservado, demasiado para mi gusto…no con migo, compartía casi todo pero había comentos como ese en que me dejaba perplejo
Me senté sobre el pastizal, cualquiera que pasase por allí diría que se trataba de un verdadero loco que se quedaba en el medio del jardín solo pero en verdad necesitaba pensar un poco. Más que nada daba vueltas en mi cabeza lo dicho por el erizo de mirada carmesí, tan roja como la sangre que emana directamente del corazón de alguien.
Quizá quince minutos habían pasado cuando mi madre y el erizo al que tanto amaba ya estaban conmigo de nuevo, él poseía una tímida mirada para mí, mi madre me veía como si me analizara, como si tratase de descifrar lo que pasaba por mi mente. Supe que Shadow le había dicho algo cuando al incorporarme ella volvió la vista a él.
-¿Qué pasó, mamá? –Cuestioné al verles sin intenciones de hablar-
Pensativa, llevó su mano a su mentón, suspirando con pesadez al llevar la mirada al cielo; eso lo hacía cada vez que necesitaba tomar una decisión difícil, me asustó, su acción y el hecho de no saber una coña de lo que pasaba hacía que entrara en pánico.
-Sonic, Hable con Shadow, hijo, si esa era la razón por la que querías quedarte pudiste haberlo dicho –Susurró con voz suave, frunciendo el ceño pensativa-
La sangre se me heló, no podía ser cierto ¡¿Él le había dicho de nosotros?! Estaba a poco de desfallecer y quedar con la mirada en blanco, puse los ojos sobre él, mostrando la pupila dilatada, se limitó a mostrar una pequeña sonrisa, diciendo con la mirada "Todo está bien" ¡maldición!, nada estaba bien si había soltado la sopa ¡Absolutamente nada! ¡Estaba mal! ¡Todo! Temía por su respuesta...
-pero debo decirle a tu padre acerca de este pequeño viaje –Llevó su mano a su mejilla –Shadow me dijo que estarán aplicando pruebas extra, según esto –Suspiró de nuevo –vaya, mal momento para hacer que nos vayamos…pero tampoco podemos quedarnos…
¿¡Que dices?! No sabía un pavo de lo que pasaba, contenía un tic nervioso que amenazaba con aparecer en mi ojo izquierdo, tenía miedo, estaba absorto. Pero como siempre nadie me decía un carajo de lo que pasaba, era como si el resto supiera, no, el resto sabía algo que yo no. La voz apacible del erizo resonó.
-como le he dicho, no es molestia si quiere que Sonic se pase unos meses conmigo –Sonrió tan educadamente, una sonrisa elegante y complaciente-
-Cielo eso es muy lindo de tu parte, pero deberías hablarlo con tus padres –Fijó su mirada sobre él-
Este bajó la cabeza un poco, dejando sus orejitas negras ligeramente abajo. Llevó la mirada a ella y sonrió un poco.
-casi no están conmigo –Susurró con un tono que logró partir mi corazón ¿era real? Prosiguió –una vez vinieron, cuando terminé en el hospital dejaron sus viajes y vinieron a verme, conocieron a Sonic, le adoran –Sonrió con alegría –creo que su visita más próxima no será sino hasta dentro de tres meses –Llevó una mirada ligeramente entristecida a ella –sería bueno tener a mi mejor amigo conmigo por lo menos un poco más –Sonrió con tristeza, era increíble en modo en que sus sonrisas cambiaban tan drásticamente. Bajó un poco las orejas, llevando la mirada a ella y al piso-
¡Mierda! El corazón se me despedazó, casi me pongo a llorar, sentía impulsos de abrazarle –sí es, me olvidé de que estaba molesto por no saber lo que sucedía –cuando llevé la mirada a mi madre esta tenía la mirada ligeramente cristalizada, curvando los labios hacia abajo, acarició la cabeza del erizo, alborotando sus púas.
-voy a hablar con el padre de Sonic, no te preocupes Shadow, seguro y no se niega –Mostró una dulce mirada-
Entonces él pasó a la emoción, sonriendo tan alegremente como le era posible. Me miró giñando, ella, con los ojos cerrados, permanecía quieta, sonriente, tan dulce mi madre. Pasé a un estado donde mis ojos se pusieron en blanco ¡¿Qué carajo?! ¡¿Él estaba actuando?! ¡Maldición! A tres segundos, a tres segundos era a lo que yo estaba de caer hacia atrás: él le estaba mintiendo a mi madre y ella como toda un alma dulce que era se vio envuelta por completo en su farsa, después de esto le daría un zape, de ello estoy seguro.
-Muchas gracias por comprender –Sonrió –no se preocupe, prometo no dejar a Sonic comer azúcar de más –Guiñó sonriendo-
-que buen amigo eres, no me sorprende que Sonic te eligiera como mejor amigo –Sonrió enternecida-
A un lado de ellos estaba yo, conteniendo un tic en mi ceja, puse los ojos en blanco, no podía creer lo persuasivo que llegaba a ser para obtener lo que quería… Muy contento estaba con las manos en sus bolsillos, sonriéndole a mi madre y ella con las manos unidas, muy alegre por alguien tan educado como mi "amigo" pobre de ella, tan inocente y nosotros tan descarados…
Apenas habló mi madre con mi padre, dejando a un lado mis clases decidí ir con ellos, dejando al erizo con la promesa de llamarle apenas recibiese respuesta. Aún seguía sin creer lo inocente que era mi madre, no todo era malo, podía quedarme con él por un tiempo más y eso me alegraba.
-lo que digo es que no –Respondió mi padre – ¿Sabes lo peligroso que es? Podría sucederte algo y nosotros no estriamos contigo para ayudarte –Dijo paranoico-
-cielo, olvidas que se trata de Shadow –Señaló ella-
-papá, si yo no le importara no me habría dejado el casco en lugar de quedárselo él, le preocupa la seguridad –Susurré con timidez-
-Vamos cariño –Llamó ella –sabes que Shadow es un buen chico, él es la persona más confiable con la que Sonic podría estar, además, se ve que le aprecia mucho, le trata como a su hermano y es que normalmente sus padres no se encuentran con él –Recordó ella con tristeza, mostrándole a mi padre una mirada de suma tristeza por el erizo-
-otra razón más –Desvió la mirada de inmediato, sabía que cedería ante ella – ¡no tiene vigilancia! ¡Podrían hacer lo que quieran y nadie lo sabría! –Medio gritó-
Mis ojos brillaron entonces, nunca lo había pensado así, una idea mordaz pasó por mi cabeza, si no daba su brazo a torcer yo lo tomaría, bajé la mirada un tanto triste, suspiré –si Shadow podía hacer de las suyas con miradas de tristeza yo también –llevé mis manos a mis piernas, estaba sentado en la silla más cercana.
-pero padre ¿No confías en mí? ¿Cuándo he desobedecido? –Levanté la mirada, mostrándome triste –además, Shadow es uno de mis amigos más cercanos, no estaría solo, esta Tails, el niñato inteligente que te presenté ¿Te parecen malas compañías? –Mi labio comenzó a temblar, esperando ser tan buen actor como el erizo de ojos rojizos le di una mirada entristecida-
Esto era una pasada, notaba en su rostro una mueca de estarlo pensando, pensé en meter más de esas excusas pero mi madre me interrumpió.
-Shadow me contó que su cumpleaños va a ser pronto ¿Sabes que sus padres faltan a su cumpleaños? Se la pasará solo, otra vez –Le vio a manera de súplica –alguien como él no merece eso, además, ya me había pedido autorización para andar con Sonic todo ese día, planeaba que saliesen a un viaje especial por su cumpleaños y yo le prometí que lo harían –Ella se le acercó, viéndole a los ojos –no me conviertas en una mentirosa…
-nunca os he pedido nada… -Suspiré abatido-
¡Tada! ¡Gracias madre! ¡Eres la mejor! No puedo creerlo ¡Sí! Por su expresión la respuesta era un absoluto ¡Sí!
-está claro que debes llamar todos los días antes de irte a dormir ¿cierto? –Cruzó los brazos con resignación-
No lo soporté, me abalancé sobre mi padre y le abracé alegremente, asintiendo tan rápido que temía que mi cabeza saliese volando por los aires.
-¡Sí! ¡Claro que llamaré! –Sonreí alegre.
No dijo más, solo un "empaca tus cosas" y con ese pensamiento sentí alegremente, marchándome del lugar con una reluciente sonrisa en mi rostro, cambiándola por una de victoria apenas subía las escaleras.
Corrí a mi habitación a tomar el móvil, escribía un mensaje al erizo, quería decirle en persona pero la emoción era demasiada. Tecleaba lo más rápido que mis dedos me permitían.
"Shadow, Dijo que sí, dijo que sí" –escribí con emoción, sonriendo de oreja a oreja – "no te imaginas!"
Su respuesta no tardó en llegar –ser adinerado tiene muchas ventajas, compró un celular nuevo antes de que yo lo pillase –al leer el mensaje mis ojos brillaron "En serio?! Oh mi amor! Ahora sí que estoy feliz, puedo verte ahora? Dónde estás?" –me había llamado 'mi amor' mis mejillas se pusieron rojas, cielos, que estúpido me sentía.
"en casa, claro que puedes pero…no estás en clases?" –Me quedé pensativo ¿Cómo haría para verme estando en el colegio? Después de todo yo tenía permiso de faltar por ese día.
"de cuando a acá me importa eso? –Recibí después de unos momentos –te veo en quince minutos" –me dejó como último mensaje-
-Hola ^w^ antes que nada, lamento mucho el haberme marchado por tanto tiempo, es que tenía cosas que arreglar con todo esto del fic u.u posiblemente algunos se preguntaron el porque me marchaba así como así pero como ya había prometido, no dejaré un fic inconcluso (nunca rompo mis promesas) así que un saludo así bien apenado para todos los que se quedaron a esperar, un beso mis hermosos y fieles lectores fan-Shadonic (Sonadow) de verdad lamento mucho el haberme retirado por ese tiempo pero no quería tenerles esperando como sin nada, mejor avisar. Este, así, gracias por sus comentarios, pues me di cuenta de que si hay fans de este fic, gracias por la paciencia dada a esta escritora TwT
-ya de vuelta! A por el siguiente capi! Ya esperamos las críticas constructivas o lo que sea (Así es, yo también me enojé con esto de marchar, así no tengo a quien decir "Tu Sonadow está un poco…cursi") podemos poner nuestra queja de haberse marchado, y es que pienso que luego se la gana ¬3¬
-Bueno, llegamos al final de esta parte, ya que va a estar dividida la historia en varias porque si lo subo todo junto serán muchos capítulos y para mejor entendimiento voy a subirlo así, como apenas terminé con esta espero que sigan también las otras partes que espero subir puntualmente cada semana n_n ahora sí ñ_n nos vemos en la segunda parte ;)
