SAETA DE FUEGO
Harry ya llevaba 2 horas encima de Fields, que parecía no cansarse nunca. Ya eran las 12:30 cuando de repente Harry vio aparecer el castillo ante sus ojos, y para su sorpresa, vio a Dumbledore, Snape McGonagall y Ron y Hermione que corrían hacia el.
Harry, ¿estás bien? –pregunto Dumbledore una vez que se juntaron.
Si, pero tengo la pierna rota –dijo Harry mientras bajaba del lomo de Fields.
Gracias Fields –dijo Dumbledore.
¿Y Meison? –pregunto Snape.
Se dirigía hacia aquí, pero le seguían –dijo Fields –con suerte se habrá encontrado con Jim.
Está bien. Ron, Hermione, acompañad a Harry a la enfermería y esperadnos allí. Severus, Minerva, nosotros seguiremos –ordeno Dumbledore, con una voz que transmitía tranquilidad –Fields, ¿puedes acompañarles al castillo? –le pregunto.
Claro, no hay problema –dijo, y los cuatro se alejaron poco a poco.
Snape, Dumbledore y McGonagall siguieron adentrándose en el bosque.
Jake, guiado por Serk, ya llevaba dos horas corriendo, y por fin empezó a notar que el bosque era menos denso. Además, ya había dejado fuera de combate a 4 de las 11 arpías que le seguían. Continúo su camino, aunque cada vez estaba más cansado, y eso se notaba.
Al cabo de una hora, cuando ya solo le seguían 3 arpías, Serk pego un pitido, y acto seguido aparecieron Dumbledore, Snape y McGonagall.
Cuando Dumbledore vio a Jake seguido por las tres arpías, lanzo un hechizo, con lo que quedaron inconscientes. En ese preciso momento, Jake vio aparecer detrás de un árbol unos ojos amarillos, que los reconoció como los de Jim. Después de que le lanzara una sonrisa para decirle que estaba bien, este se fue para que no le viera ninguno de los tres profesores.
¿Estás bien? –le pregunto Dumbledore a Jake mientras se acercaba.
Si. Solo estoy cansado dijo Jake -¿Dónde esta Harry?
Está bien. Esta en la enfermería –dijo.
De repente se oyó un ruido y las tres arpías se fueron si dejar rastro. Después, todos se dirigieron al castillo, camino de la enfermería. Una vez allí, y después de que Jake viera a Harry, Ron y Hermione, apareció Jim. Después de un rato, Dumbledore y Snape les hicieron salir a Jim y a Jake fuera.
¿Bueno que les parece si nos cuentan todo lo sucedido? –pregunto Dumbledore a los dos.
Jake y Jim contaron todo lo sucedido y cuando acabaron Snape pregunto.
Hopkins ¿se puede saber donde se encontraba cuando Weasley y Granger vinieron a avisarnos?
En mi cuarto, durmiendo.
Ya, -dijo Snape, pues no se lo tragaba, y tampoco Dumbledore, pues aunque Jim sabia oclumancia, Dumbledore era un experto en Legeremancia.
Una cosa mas señor Meison, ¿pudo averiguar que querían las arpías, o quien las había enviado? –pregunto Dumbledore.
No, lo siento –contesto Jake.
Esta bien, váyanse a su habitación a descansar, que supongo que estarán deseándolo.
Si señor –dijeron los dos al unísono y se fueron.
Entonces Dumbledore y Snape volvieron a entrar en la enfermería, donde estaba McGonagall y los tres amigos. Harry ya estaba mejor, por lo que decidieron preguntarle.
¿Qué tal estas Harry? –empezó Dumbledore.
Me encuentro mejor, gracias –contesto Harry.
¿Y sabes por que os secuestraron? –pregunto Dumbledore tranquilamente.
No, no escuche nada, pero dudo que tuviese que ver con Jake –contesto Jake.
Vale, esta bien –termino diciendo Dumbledore, ahora descansa, y ustedes –dijo señalando a Ron y a Hermione –será mejor que vayan a su cuarto a dormir.
Todos se fueron a sus respectivos cuartos cuando el reloj ya marcaba las 2:30 de la mañana.
A la mañana siguiente solo tres alumnos bajaron a desayunar, ya que los otros cinco estaban todavía durmiendo en sus camas. Justo cuando termino el desayuno Hermione bajo de su dormitorio para encontrarse con McGonagall.
Profesora McGonagall –le llamo la chica.
¿Qué quiere señorita Granger? –le pregunto la profesora.
Es respecto a Harry, –empezó Hermione –el día de Navidad le regalaron una escoba, pero no una cualquiera, una Saeta de Fuego. –siguió contando –Lo raro es que no llevaba el nombre de quien se la había enviado, y después de lo acontecido, me preocupa.
Le entiendo, ¿piensas que quizás se la podría haber enviado Sirius Black? –intuyo McGonagall.
S, bueno, no se –dudo Hermione.
Gracias por avisarme señorita Granger –le dijo McGonagall antes de marcharse.
Ese mismo día McGonagall confisco a Harry su nueva escoba, haciendo que este y Ron se enfadaran con Hermione.
El resto de las navidades fueron normales dentro de lo que cabían. Jim y Jake se pasaban el día en el lago inventando nuevas trastadas que llevar a cabo cuando terminasen las vacaciones. Hermione se pasaba el día en la biblioteca buscando algo para ayudar con el caso de Buckbeack. Por otro lado Harry y Ron seguían enfadados con ella.
Cuando terminaron las vacaciones el ruido volvió a adueñarse del castillo, emitidos por ansiosos estudiantes que contaban entusiasmados las vivencias de sus vacaciones. Pero para desgracia de todos los alumnos, pronto empezaron las clases, y con ello tardes enteras haciendo deberes.
Eh Harry! –le llamo Oliver Word una tarde en los pasillos cuando terminaron las clases – ¿Has conseguido arreglar lo de la escoba? –empezó, - te recuerdo que tendrás que comprarte un antes del próximo partido. –siguió, -no se, quizás una Nimbus 2001 estaría bien, ya que es parecida a la tuya –termino diciendo el capitán.
Tranquilo Oliver –dijo de repente Ron, que estaba junto a Harry –estas navidades le regalaron una Saeta de Fuego –salto de repente.
¡Que! ¡Una Saeta de Fuego! –dijo Oliver sin dar crédito a sus palabras -¿de verdad que es una Saeta de Fuego?
Si –contesto Harry –pero McGonagall me la confisco porque dice que podría estar maldita –termino este.
Tranquilo Harry –dijo Oliver todavía sorprendido –yo la haré entrar en razón –término diciendo antes de irse.
