Capítulo 20: Él regresó
-Esto no está bien – mis ojos están fijos en el camino que tomaron los viajeros , sin prestar mucha atención a las nuevas personas que llegaron – Dale tiempo Zoey, él debe estar cansado por el viaje y seguramente quiere ir a entregar todo para poder descansar en su cabaña (nuestra cabaña) - - Sharon te lo agradezco, pero sé que algo anda muy mal… lo vi, ese no es Francis es alguien más - - ¿A qué te refieres? – hice contacto visual con mi amiga – Algo debió pasar allá, en esa isla, él no es el mismo que se fue - - Solo estás siendo paranoica… - tomó mi mano – No lo sé Sharon, algo no anda bien - - Deberíamos volver a casa, te cambiaré el vendaje… Después de todo no querrás recibirlo "la primera noche" con un vendaje sucio – dijo en tono juguetón y mis mejillas se tornaron rosa – Oh ya basta, es mejor que averigüemos quienes son ellos – señalé hacia los recién llegados que charlaban con Louis, nos acercamos a ellos y nos recibieron con una sonrisa – Oh chicas, vengan aquí, ellos son Johnny, Lucas y Sarah – nos presentó a los nuevos miembros del clan – Es bueno estar aquí – dijo Johnny y me miró con sus ojos color verde claro, sus músculos sobresalen de su ropa sucia y su barba descuidada abarca la mitad de su rostro, aún así logro ver que es muy guapo – Hola chicas… ¡Wow! en mi vida creí volver a ver una mujer embarazada! – Lucas se acercó a Sharon, sus rasgos latinos son evidentes así como su uniforme militar del que ya solo conserva sus botas y el pantalón, su piel es bronceada y sus ojos café muy claro – Me alegra tanto volver a ver mujeres… - Sarah se acercó y nos tomó de la mano a ambas, no puedo evitar pensar que ya escuché eso antes, en el puente, la chica afroamericana que coqueteaba con Francis dijo lo mismo al verme – Saben extraño demasiado las duchas con agua caliente - - Aquí no hay agua caliente, pero al menos esta limpia – Sharon respondió con amabilidad, esta chica es muy hermosa, probablemente tenga unos 32 o 35 años de edad, su piel está bronceada, parece que estuvo de vacaciones en lugar de sobrevivir al reino de los zombis, su cabello es rojo intenso (natural) sus labios son gruesos aunque están maltratados y sus ojos son grandes y azules, es toda una bomba – Escuchen normalmente esperaríamos a que se instalen para asignarles sus tareas, pero me temo que esta vez necesitamos ayuda, acabamos de sufrir un accidente y nos falta toda la ayuda que sea posible – Louis parecía avergonzado de tener que pedirles a los nuevos que hieran algo por nosotros – Bueno, la ayuda está aquí – dijo Johnny con una sonrisa encantadora en sus labios – Esta chica es la respuesta a sus plegarias – puso sus manos en los hombros de Sarah – Oye ya basta – ella parece bastante agradable – Sarah es doctora, seguro podrá ayudar aquí – finalizó el hombre, Louis y Sharon se tomaron de las manos, con el nacimiento de su hijo tan cerca es una bendición (para ellos) que esa mujer esté aquí – Eso es grandioso – Louis fue el primero en hablar – Creo que nosotros también podemos ayudar, Johnny solía ser ingeniero eléctrico y yo era soldado de las fuerzas especiales estadounidenses - - Lucas, creo que ustedes si son la respuesta a nuestras plegarias – Sharon está encantada con ellos y yo… no sé si estoy preocupada por lo que ocurre con Francis o en realidad no me agrada esta mujer (Sarah) así que me mantengo en silencio, notando que Sarah no ha dejado de ver en dirección a dónde se fueron los viajeros – Escuchen no quiero ser descortés, pero quiero dejar esto con los demás y dormir un rato - - Claro que si Lucas vengan por aquí – Louis los llevó en dirección a la casa donde por el momento residen las personas que resultaron heridas aquella noche, mi amiga y yo nos mantuvimos atrás.
-Vaya creo que tengo mucho trabajo por hacer – Sarah vio a las personas que están dentro de la casa - descuida es mejor que descanses por ahora – Louis es muy amable, siempre lo fue y es admirable pues, ahora está con Sharon por lo que no ha visto ni una sola vez las tetas que sobresalen de la camisa de Sarah – Diablos ¿Esta mujer era doctora o actriz porno? – pienso para mis adentros - ¿Dónde están los demás? – ella preguntó – No lo sé tal vez están en el depósito guardando lo que trajeron con ellos - - ¿Por donde? – Louis se sorprendió por la insistencia de Sarah por volver con los viajeros – Sarah deja en paz a ese hombre – Johnny se burló de ella, pero a ella pareció no importarle – Vengan les mostraré donde es – Louis los condujo por el pasillo – Bien, hora de irnos – Sharon tomó mi mano y me arrastró fuera de la casa – Deja a ese hombre en paz… - no salía de mi cabeza - ¿Cuál hombre? ¿Y si ella es la razón por la que Francis ni siquiera habló conmigo? – mi cabeza gira y gira y no logro encontrar el sentido de todo esto – Oye Zoey ¿Quieres la lencería negra o la roja? - - ¿Qué? - - Solo bromeo - - Esas personas son raras no crees… - - ¿Qué? A mí me parecen muy agradables - - Si, claro – me limité a decir, continuamos en silencio hasta mi cabaña – Ven aquí – ella se sentó frente a mí y comenzó a quitar mi vendaje - ¿Ves? Luce muy bien – mi piel está de color rosa y aunque la herida tal vez deje una enorme cicatriz, sé que sanará muy pronto y eso es un gran consuelo – Oye Sharon y ahora que todo está mejor ¿Vas a mudarte con Louis? – ella sonrió ampliamente – Eres muy lista, creí que nadie lo había notado - - ¿Notarlo? Casi te puedo escuchar hasta aquí por las noches… - su rostro entero se volvió de color rojo, estaba avergonzada – Zoey… yo… - yo me reí – Oye Sharon eso está muy bien, ambos se merecen y está bien que lo hagan de vez en cuando – ella sonrió y terminó de atar mi vendaje – Bueno debes descansar iré a mi cabaña y regresaré en un rato – dijo y se retiró, mis ojos se clavaron en el chaleco del motociclista rudo con el que reñí durante todo el viaje y que ahora extrañaba más que a nadie – Pensé que lo había perdido… No dejaré que nada me lo quite de nuevo – dije y me recosté en mi cama.
Estoy segura que no soy más la chica cómica que solía pasar su tiempo pensando en cómo acabaría esta película de zombis, extrañando mi teléfono celular o mis videojuegos, cuando me sentía totalmente fuera de lugar entre esos tres hombres tan diferentes, mi tiempo de ser una niña terminó hace mucho, mi relación con Bill y mi reacción ante su pérdida, me enseñaron que en este mundo de mierda jamás debes atarte a nadie y fue exactamente lo que hice con Francis, aunque fue difícil al inicio, terminé sintiéndome en casa con ellos y ahora eso se ha derrumbado, Bill ya no está aquí, Louis está a punto de iniciar su propia familia y Francis parece haber renunciado a nosotros (a mí) por ahora solo me queda esperar que las cosas vuelvan a ser cómo eran, no sé si lograré adaptarme al cambio que parece ser inminente, por el momento sol me mantengo en mi cama mirando hacia la nada esperando que lo mejor resulte de esta situación, dejé de sangrar no sé por qué razón y no me reuní a la hora de la cena con Sharon y Louis como acostumbramos, esta noche no tengo hambre, no tengo sueño, no sé si puedo sentir algo, estoy muy confundida.
Creo que dormí unas horas, no puedo recordarlo, mi cabeza es un nido de pensamientos extraños, la noche llegó y con la oscuridad las personas volvieron a sus casa o a la casa del líder (no sabemos por qué la seguimos llamando así) y el silencio se apoderó de todo, no por mucho porque parece que una tormenta se acerca, antes era gracioso pensar cómo el decir la palabra "tormenta" me hacía pensar en el personaje de los comics, pero ahora parece que todo lo que antes era gracioso dejó de serlo - ¿Así se siente ser un adulto? - me pregunté. Las gotas de lluvia comenzaron a caer sobre nuestras cabañas, hasta el momento habían demostrado estar bien construidas, pero parece que la lluvia que se acerca será de las más fuertes, poco a poco las gotitas se convirtieron en mares de agua cayendo al suelo, es una suerte que Louis pensara en construir las casas en un terreno alto por lo que el agua no podía entrar, la temperatura comenzó a descender rápidamente, tomé una frazada, hasta antes de que Francis se fuera, jamás necesité una, el calor de su cuerpo era suficiente para mantenerme cómoda y feliz la noche entera, pero ahora estoy sola y aún no logro acostumbrarme a la diferencia.
La lluvia es tan fuerte que oculta cualquier sonido nocturno; sin embrago me levanto sobresaltada cuando mi puerta se abre de golpe, con una mueca de dolor me siento rápidamente en mi cama, no puedo ver nada, esta noche no tengo ninguna fuente de luz y por la lluvia las antorchas de afuera están apagadas, la mayoría de personas deben estar en la casa del líder así que supongo que tendré que valerme por mi cuenta, ya no tengo el arma, estoy sola, herida y no puedo ver nada, evaluó mis posibilidades, de pronto recuerdo la linterna que está en el piso cerca de mi cama, me abalanzo y la tomo sin importarme el terrible dolor que me ocasionó en la herida que necesitaba ser cocida, enciendo la luz y veo entrar a un hombre muy alto con un suéter negro con la capucha puesta, entrecierro los ojos para ver mejor, creo la batería de la linterna por fin está muriendo - ¿Francis? - preguntó y él cierra la puerta tras de sí - ¿Vas a dispararme? - pregunta y se quita el suéter húmedo de encima – Ducharme dos veces en el día no es mi estilo – se sacude el agua que aún tiene encima – Francis... - no sé que decir, físicamente parece ser la misma persona que se fue, excepto por algunos rasguños y moretones – Drake creyó que iba a matarlo ¿Por qué? - se sentó en una silla frente a mí - ¿Y lo hiciste? - él negó con la cabeza, nunca creí que ese hombre que me supera por lo menos una década y media de edad, me haría sentir tan atraída hacia él, verlo ahí sentado frente a mi es increíble, aún no puedo creerlo, pero verlo con una camiseta negra sin mangas con los brazos apoyados en sus piernas, mostrando sus músculos impresionantes me hace derretir, aunque pronto me hace volver a la realidad con su voz áspera - No lo haré - él comentario me pareció extraño, pero decidí no indagar más (por ahora) - Pensé que habías muerto – las lágrimas aparecieron, pero él solo se encogió de hombros – Te dije que soy indestructible - - No vuelvas a irte...- casi no podía ver su rostro con la tenue iluminación de mi lámpara, pero estoy casi segura de que hasta el sonido de mi voz le es molesto, no hubo respuesta de su parte, me levante intentando disimular el dolor de mi pierna - ¿Te quedarás aquí esta noche? - me puse de rodillas ante él, no debería preguntar eso, ésta es su casa y, bajo circunstancias normales, él se acurrucaría junto a mí en nuestra cama, pero algo me dice que eso no va a suceder - Aún hay mucho que hacer – dijo secamente - ¿No estás cansado? - tome sus manos están llenas de cortes – Solo vine a ver si estás bien... Y veo que sí - dijo y se levantó - ¿Qué te ocurrió? Este no es Francis – no pude contener el llanto él rió - Te equivocas, este es Francis en verdad - - Eso no es cierto... - giró en dirección a la puerta pero yo me levanté y me abrace a su espalda, no me importó que su ropa estuviera mojada – Tú no eres así, no sé que te ocurrió haya afuera... - colocó sus manos torpemente sobre las mías que envolvían su cintura con fuerza – Todo va a cambiar pronto Zoey debes estar lista - - ¿Cambiar? - - Estás muy cómoda aquí eso lo sé... - yo me niego a dejarlo ir – No, tú tenías razón debimos irnos, jamás debí dejarte ir solo allá - - Tú no puedes protegerme, solo abrías sido una carga en la expedición - no podía creer lo que estaba escuchando, llamar carga a la persona que te salvó el culo en el camino hasta aquí (aunque él me salvó muchas más veces) mis manos lo liberaron y él giro para verme - ¿Qué le pasó a tu pierna? - preguntó sol para cambiar el tema, en realidad no parecía muy interesado – No es importante - dije casi sin aliento, él respiró profundamente intentó decir algo más, pero no luchó más y salió de la cabaña, no pude decir nada más, me sentía molesta, traicionada, herida, extraña, era una mezcla de emociones fuertes, retrocedí y me senté en la cama, intentando pensar que sería lo siguiente que haría ¿Debía ir a buscarlo? ¿Golpearlo hasta que me dijera la verdad? ¿Olvidarme de él? - Soy una tonta – dije en voz alta, la puerta se abrió nuevamente y él entro – Francis yo... - dije pero él no deseaba hablar me empujo en la cama y se quitó la camisa – Todo va a mejorar – dijo en tono casi malévolo, pero yo no siento miedo, no le temo a él, estoy convencida de que en el fondo sigue siendo él mismo hombre que partió hacia la isla de los muertos, me apresure y puse mis labios contra los suyos, no quería que cambiara de opinión y se marchase, a pesar de que ha estado bajo la lluvia su piel está tibia y eso me encanta, se apresura a deshacerse de mi camiseta y me levanta hasta sentarme sobre sus piernas, abrí el broche de mis propios shorts y me levante para quitármelos lentamente frente a él, teniendo mucho cuidado de no lastimar mi pierna, la horrible cortada por fin se hizo visible, él acercó su mano para examinarme pero yo lo empuje suavemente para que se recostara e la cama y me senté totalmente desnuda sobre él, sus manos no tardaron en recorrer mi cuerpo, me abracé con fuerza a él – No se por qué has puesto esta barrera entre nosotros, pero estoy segura de que eres la misma persona, eres el Francis del que me enamoré – dije por primera vez, él colocó su mano en mi mejilla, casi puedo sentir el amor que siente por mí con solo el contacto de sus dedos, me acercó lentamente a sus labios y mi corazón palpita con fuerza, como la primera vez que nos besamos en aquel bar sobre el puente - ¿Qué fue lo que te hizo ese hijo de puta? – me interrogó su mano bajó desde mi espalda hasta mi pierna derecha dónde está la herida – Él no hizo esto, fue Becky… - - ¿Qué? - - Drake la asesino y … - mi cuerpo se estremece al recordarlo, parece que el chico rudo se tragó las mil maldiciones que estaba por decir, sabía que no le gustaría que nadie tocara a su chica, él no lo permitiría (eso creí) – Ven aquí – dijo y por fin colocó sus labios contra los míos, demostrándome en un solo beso lo mucho que me había extrañado, nuestra respiración se aceleró cuando nuestro húmedo beso se volvió más caliente, me vuelve loca saborear su lengua hábil, la humedad y el calor de su contacto me estremece de placer, tengo una ligera obsesión por sentir su lengua en mi boca, hasta su sabor es perfecto para mí, uno no va por la vida (y menos en un apocalipsis zombi) pensando en follarte el tipo más rudo, grande, pervertido, sucio y desaliñado de tu grupo, incluso el chico mecánico del otro grupo habría sido una mejor opción, aunque no sé si habría sido tan bueno como el motociclista, para hacerme estallar con cada orgasmo, pero aún así aquí estoy desesperada por volver a sentirlo dentro de mí, saboreo sus labios con desesperación y entonces él me hace girar hasta quedar sobre mí, la luz de la linterna se ha desvanecido por lo que ahora solamente nos ilumina ocasionalmente la luz de los rayos en el cielo, su boca vuelve a encontrarse con la mía y esta vez serán mis manos las que exploren su cuerpo fuerte – Te extrañé demasiado – gemí y continúe besándolo, su boca se dirige lentamente hacia mi cuello, cierro mis ojos y coloco mis manos en su cabeza afeitada, continua bajando hasta llegar a mis pechos, un gemido se escapa de mi boca mientras él no se conforma con lamer uno solo de mis pechos, los une con sus manos y succiona ambos pezones a la vez, repite la misma acción varias veces, estoy tan empapada que empieza a doler, mi cuerpo pide a gritos, que se empuje en mí de una vez por todas – Me gustan mucho tus tetas - dice y pasa su lengua por mis pezones – Cierra la boca, apuesto a que has visto demasiadas tetas en tu vida – él continuó succionándolas – Solo algunas – dijo por fin y luego continuó bajando por mi abdomen – Creo que no te había cogido en años – - No te fuiste mucho tiempo y mi cuerpo entero gritaba tu nombre - - Tu vas a gritar mi nombre – solo el sonido de su voz estando cerca de mí me hace mojarme, por fin él se quita el pantalón y se reúne conmigo en la cama – No te metas en problemas, si – susurra contra mis labios, me soy el tiempo de besarlo y morder su labio inferior antes de responder – Me he metido en problemas, tendrás que castigarme – se siente bien volver a coquetear con él y esta vez lo hago con seguridad, no se trata de las miradas tímidas dentro del refugio o el roce ocasional de nuestras manos durante las largas caminatas hasta encontrar un refugio, ahora puedo hacer lo que quiera sin ser juzgada por nadie y aunque recuerdo con melancolía esos días estoy segura que es mucho mejor poder saborearlo y dejarlo hacerme suya que conformarme con avergonzarme de mi misma, por encontrarme más seguido de lo que quería admitir imaginándolo sobre mí completamente desnudo – Eso es quiero que me lo hagas ahora – ronronee para él cuando pasó su lengua por mi cuello, con mis manos tomé su pene y lo frote suavemente contra mi vagina húmeda, en seguida comencé a gemir, no recuerdo nunca haber conocido un hombre con un carácter como el suyo y su fuerza impresionante, me siento como una niña ilusionada con un chico mayor, solo que yo no soy una niña y él es más que un chico mayor, podría ser incluso mi padre, pero eso no me importa más, a estas alturas ya he superado mi conflicto de cuando me di cuenta de que él me atraía y entonces intenté encontrar cada defecto de él para poder dejar de mirarlo como idiota cada vez que se quitaba la camisa, sonrojándome en ocasiones al ser descubierta por Bill o Louis. Francis gruñó cuando pase la punta de su miembro tan cerca de mi vagina que casi pudo penetrarme, se inclinó y besó mi frente – Ya no quiero esperar – dije y lo coloqué en mi entrada – Vamos solo házmelo de una vez – un gemido salió potente de mi garganta cuando él se empujó lentamente dentro de mí, a pesar de que estoy acostumbrada a su gran tamaño todavía me pregunto cómo soy capaz de resistir y disfrutar de su fuerza – Estrecha… - dijo casi en un gemido y volvió a empujarse dentro de mí, afuera hace frío y nosotros estamos empezando a sudar, poco a poco la velocidad de sus embestidas aumenta y con ellas también aumentan mis gemidos, no voy a negar que el dolor de mi pierna me impide disfrutar al cien porciento, pero aún así estoy tan feliz de que esté aquí que no quiero que se aleje, se siente como si fuera la primera vez que lo hacemos, aún estoy un poco nerviosa, como si fuera una adolescente que esta experimentando por primera vez la sexualidad – Más fuerte – gemí en sus labios, él me besó rápidamente, se apoyó en sus brazos poderosos y se dejó llevar por el momento, es salvaje, sus embestidas hacen vibrar todo mi cuerpo, me sostengo de su cadera y me siento aún más caliente al sentir el movimiento sexy de su cuerpo contra el mío, su movimiento se vuelve más lento en ocasiones como disfrutando cada milímetro de su pene dentro de mi vagina, estoy a punto de correrme y parece que él aún tiene mucha energía, toma mis pechos y juega con ellos de forma seductora – Estoy a punto de terminar – grité él colocó una mano sobre mi cuello y se acercó a mi oído – No, no te lo permitiré hasta que no digas mi nombre – susurró a pesar de que su mano está presionando mi cuello, no me lastiman por el contrario me siento más excitada – No lo haré – dije intentando jugar con él – Bien ya lo veremos – dijo insatisfecho con una mano levantó fácilmente mi cadera y continuó su movimiento dentro y fuera de mí y con su otra mano comenzó a estimular mi clítoris – Ay por Dios – grité y él continuó mis gritos subieron de nivel.
Para el momento en que fuimos al aeropuerto ya pasaba mis momentos libres imaginando lo que se sentiría estar indefensa bajo su cuerpo siendo penetrada por su pene, no me sentía cómoda , pero no lo podía evitar, imaginaba que en el siguiente refugio esperaría a que fuera el turno de Francis para hacer guardia y entonces, aprovechando que Louis y Bill dormían, me entregaría de una vez por todas a él, creo que nunca lo había admitido hasta ahora – Mierda! Justo así! - grité a punto de dejar salir mis fluidos, pero él se detuvo y se retiro de mí – No aun no has dicho la palabra mágica – - ¿Me estás jodiendo? ¿Cómo te puedes detener ahora? – una risa casi malvada brotó de él y bajó con su lengua hasta mí intimidad y me acarició unos minutos – Vamos, te necesito adentro de mí – suplique – Buena chica – volvió a colocarse sobre mí, creo que es consiente de que otra posición me habría ocasionado aún más dolor, me pregunto si soy una especie de sadomasoquista, la herida en mi pierna es muy dolorosa y aún así puedo disfrutar del sexo con mi compañero, pronto su ritmo volvió a ser salvaje casi violento, la sensación es fuerte y no puedo pensar bien en este momento, solo me dejo llevar, estoy tan húmeda que mis sábanas están empapadas, colocó mis manos en su pecho y lo empujo él se detiene instantáneamente - ¿Qué ocurre? - - Aguarda – giré lentamente hasta quedar boca abajo, él se sorprendió y yo tomé su pene y comencé a rozarlo en mí trasero – Vamos hazlos antes de que cambie de opinión – dije en un gemido, entonces él humedeció sus dedos en mi vagina y los frotó en mi otro agujero para dilatarme lo suficiente para evitar lastimarme, comenzó solamente rozando la punta de sus dedos y avanzó lentamente hasta introducir sus dedos - ¿Estás segura? – lo escuché susurrar cuando creyó que ya estaba lista – Solo… hazlo – dije con menos seguridad, pero aún lo deseaba – Aguarda – dije y me coloqué como un perrito, sabía que la fricción de la cama contra mi herida iba a doler demasiado – Ahora si – ronroneé, se fritó unas veces más en mí y luego colocó la punta de su pene en mi entrada, antes de perder mi virginidad ya había oído hablar de esto y podía imaginar que iba a ser dolorosamente placentero, las manos gigantescas de Francis se colocaron en mi cadera, pero antes de introducirse rozó la punta de su pene en mí, se sentía muy bien , me relajé y dejé que él me guiara después de todo era él quien sabía der estas cosas, estoy segura de que no va lastimarme, fue doloroso al inicio, mientras mi cuerpo se acostumbraba, pero él lo hizo con tanta delicadeza que a pesar de que estaba un poco asustada, disfrute y lo hice aún más cuando comenzó a moverse lentamente, ya otras veces lo habíamos intentado, pero esta vez por fin llegamos hasta el final – Se… siente… bien – me sorprendí porque, después del temor que sentía y el esfuerzo que puso en no lastimarme, por fin el placer había llegado de nuevo y más cuando con mi mano estimulé mi vagina totalmente mojada, el motociclista se introduce lentamente en mí, gruñendo de placer cada vez que va hacia adentro, yo he comenzado a gemir nuevamente y después de un rato esos gemidos se volvieron gritos, de vez en cuando me hace girar para besar mis labios y vuelve a apretar con fuerza mi trasero, mientras el calor dentro de mí avanza más rápidamente y por fin lo que él había estado deseando sucede, me dejo llevar por la sensación y lo digo – ¡Vamos Francis así! - - Eso es dijo - - Idiota no empieces a presumir – dije pero él aumento el ritmo haciendo que yo solo deseara gritar, el se puso de pie junto a la cama y siguió penetrándome – Francis estoy a punto de terminar – una de sus manos se sujeta a mi cadera mientras la otra masajea mi pecho, repetí su nombre varias veces más hasta que por fin, experimenté el mejor orgasmo que había tenido hasta ahora, el esperar tanto tiempo para liberarme me ayudo y por fin mis fluidos salían con violencia de mí salpicándolo todo incluso a mi compañero, él no parece incómodo con esto – Mi turno – dijo casi sin aliento y terminó dentro de mí, se retiró lentamente y yo caí muy cansada sobre la cama, parecía que él luchaba contra su impulso de irse o quedarse, así que extendí mis brazos y él se unió a mí, utilicé su brazo como almohada y me abracé a él con fuerza.
La lluvia continúa cayendo y yo recorro con mis manos su piel - ¿Qué ocurrió allá? – pregunto con timidez – La isla es mejor de lo que creerías - - ¿Ya no deseabas regresar? – él guardo silencio - ¿Qué pasó aquí? Regresamos y encontramos un puto pueblo fantasma - - Drake… - me estremecí al recordar lo que pasó esa noche – La witch infectó a dos de sus hombres y todo se fue a la mierda - - Dicen que Ben te salvó… - - ¿Dicen? - - ¿Drake es inmune? - - Creo que no, no lo sé - - Un vampiro le mordió la oreja - - De hecho esa fui yo… - - ¿Te cogiste a Drake? – no podía ocultar la molestia en su voz y yo no podía creer que él estuviera convencido de que fui yo quien lo incitó – Si es por eso que no querías irte ¿Verdad? - - ¿Qué? - - Sabes me preguntaba si era yo quien no lo estaba haciendo bien, tal vez yo ya no encajo entre la gente "normal" - - Cierra la boca… ¿Acaso eres estúpido? – me levante para tenerlo de frente – Supliqué hasta el último segundo que estuvieras bien (bese su pecho) ¿No puedes creer que esté feliz de verte? No quiero dejarte salir nunca más de aquí - él respiró, pero yo no puedo evitar pensar que James tiene algo que ver con esto, el ambiente se ha vuelto tenso así que decido cambiar el tema (por ahora) - ¿A qué edad liberaste al león la primera vez? – pregunte señalando hacia su pene que aún si erección tiene un tamaño impresionante - ¿Qué? - - Solo dime – el negó con la cabeza – Oh vamos, solo quiero saber mucho más de ti – su mano tomó la mía y la entrelazó, fue un gesto simple que me hizo sentir feliz – Ya no lo recuerdo… - - Oye, no eres tan viejo, solo dime - - Esta bien… Creo que estaba a puto de cumplir los 16 - - ¿Qué? - - Que puedo decir… siempre me han gustado las… - - Eso es impresionante, pero no tango – lo interrumpí - ¿Y tú? Sé que nuestro encuentro en el puente no fue la primera vez para ti - - No yo… fue a los dieciocho - - ¿Qué edad tienes? - - Eso no importa – me rehusé a responder su pregunta - ¿Y quién fue la afortunada? - - Oh vamos fue hace mucho tiempo… - - está bien, me conformé con el dato - ¿Y dime estabas con alguien antes de que esto empezara? - - Sandra, ese era nombre… - me asombré por lo rápido que respondió - ¿La extrañas? - - No, no suelo querer demasiado a nadie - - ¿Incluso a mí? – respiró profundamente y sujetó con más fuerza mi mano – Tomaré eso como un "Tú eres diferente" – dije para mí misma – Cuando entré a la universidad intenté mantenerme balanceada entre la fiesta y la educación – continué hablando – Conocí a un chico llamado Brandon y pues… - - Chico afortunado – él se limitó a contestar – Tú eres afortunado – dije y me acerqué para besar sus labios, el motociclista tiene una forma de jugar con su lengua que me hace desear jamás dejar de besarlo, volvió a colocarse sobre mí y continuó besándome hasta que estuvimos listos para hacerlo nuevamente…
La noche fue larga y por fin las rayos de sol estaban comenzando a aparecer – No vuelvas a alejar tu culo de mí – dije casi dormida.
Escuché unos golpes en mi puerta y abrí los ojos lentamente - ¿Qué diablos? – sentía como si me hubiese arrollado un camión – Zoey ¿Estás bien? – Sharon estaba del otro lado de la puerta – Si claro… ya voy – grite, me di cuenta de inmediatamente de que estaba sola, Francis se había ido y todo lo que quedaba de él era su chaleco, incluso su ropa que estaba mojada había desaparecido como si él jamás me hubiera visitado por la noche…
