Hola a todos! Gracias a quienes leen el fic y gracias por sus reviews Name paty, paty y laura (publicaron en el capítulo anterior pero hace poco apareciern visibles sus comentario :), gaviota2127 (Todo es culpa de la nefasta adolescencia xD), Yan Yan (No creo que sea tan ooc, al menos no en Cas, ya que ha renacido y fue criado de una manera totalmente diferente, a la vida que llevaba antes de renacer, asi que no tendrá la personalidad seria, recatada y más inocentona que estamos acostumbradas en la serie, además de que está en la adolescencia, se alborota más pero ya pasará esa etapa xD, Todos los consejos son bienvenidos! En especial si se hacen de manera respetuosa, así que no te preocupes, tienes razón en que ido descuidando los detalles en varios capítulo, así que pondré más atención en los siguiente para ir corrigiéndolo, gracias por tus consejos! :D) y DDoubt (gracias por seguir mis fics :), jajaja, cada cuatro días actualizo la historia. Dean tendrá miedo cuando su angelito cumpla la mayoría de edad, esperará cualquier ataque a traición xD) Saludos!

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Capítulo 20

El moreno observó a su pareja con una sonrisa, quien estaba indicándole al personal de "la casa del cielo" donde debían dejar la comida, la forma en que quería que las cosas se dispusieran sobre las diferentes mesas y también le indicaba a los floristas como quería los arreglos junto al improvisado altar donde el juez casaría a los prometidos. Ahora Castiel se alegraba de que tuvieran un patio trasero tan amplio, aunque el arcángel había tenido que hacer uso de su mojo para que el espacio fuera suficiente. Se acercó al rubio con una sonrisa y lo abrazó por la espalda.

-Está quedando precioso, Dean, tienes un muy buen gusto- lo alabó dándole un besito en la nuca antes de rodearlo para tomar sus manos con cariño- Estoy tan feliz por mi hermano y Sammy.

-Dentro de poco serán un matrimonio- dijo el cazador sonriendo ampliamente- No puedo creer que ha llegado el día en que veré a mi enano caminando hacia el altar.

-Nosotros también podríamos hacerlo- canturreó el moreno tomando al cazador por la cintura cuando éste se volteó a él- Estaríamos juntos para siempre, bueno, ya lo estamos y que renaciera para seguir contigo es la prueba- el rubio lo tomó por las mejillas.

-Nada me gustaría más pero aún eres menor de edad, pervertido- le dio un apasionado beso que el adolescente no dudó en responder.

-¿Entonces cuando sea mayor aceptarás mi propuesta?- preguntó entusiasmado con la idea.

-Sí lo pides del modo correcto, puede que sí- respondió el cazador como quien no quiere la cosa y le guiñó un ojo- ¿Me haces un favor? Ve a ver a lo tortolitos, la ceremonia comenzará dentro de una hora y tengo la impresión que están haciendo de todo menos arreglarse para ella.

-Lo haré- dijo riéndose y se dirigió hacia el interior de la casa pero se giró antes de entrar- ¡TE AMO, DEEEANNN!- gritó muy fuerte y el aludido bajó la vista avergonzado al oír las risas de los presentes.

Castiel fue tarareando una canción por el pasillo y se dirigió al segundo piso, en donde encontró a la parejita a medio vestir mientras se besaban sobre la cama. Carraspeó lo suficientemente alto para que abandonaran la boca ajena y se giraron hacia él, Gabriel con una mirada llena de diversión y Sam con las mejillas rojas. Apartó a su hermano por el brazo para luego arreglarle la camisa con una sonrisa.

-Dean tenía razón al suponer que estarías corriéndole mano a Sammy- cuando terminó con el último botón lo empujó hacia la puerta- Los mantendré en cuartos separados, la boda comenzará dentro de poco, así que vístanse, tienen que recibir a los invitados.

-¿Ya está todo listo afuera?- preguntó el castaño colocándose de pie para arreglarse la ropa- No puedo creer que dentro de poco me casaré…

-Dean se está encargando- dijo el moreno con entusiasmo- Tío Bobby fue a buscar al juez, Garth acompañó a su esposa a la peluquería, aunque salieron hace horas- señaló entrecerrando los ojos mientras ladeaba la cabeza con confusión.

-Las mujeres tardan más en arreglarse, Cas- explicó el bromista acariciándole el cabello con suavidad- Ahora acompáñame a colocarme mi traje o volveré a asaltar a mi cachorrito- afirmó con travesura.

-Pórtate bien, Gabe- pidió el más alto sonriendo- En la luna de miel podrás hacer todo lo que quieras, pervertido.

Castiel se llevó a su hermano de ahí o la ceremonia se retrasaría bastante. Observó con curiosidad como terminaba de colocarse el traje frente a un gran espejo de cuerpo entero que hizo aparecer. El menor fue a su lado con una sonrisa para observarlo fijamente, asintiendo en aprobación antes de recordar aquello que le comentaron sus amigos el día anterior.

-¿Ocurre algo, Cas?- preguntó el mayor con curiosidad.

-Aún no estás listo- se quitó la cadenita con una pequeña pluma al final que le regaló el rubio para uno de sus cumpleaños- Hay una tradición que dice que cuando te casas debes llevar algo nuevo, algo prestado y algo azul- dijo compartiendo la información que le dieron- Así que te prestaré esto- le colocó su collar con una sonrisa- Y nuestro papá te envió un obsequio- el arcángel no ocultó su sorpresa al oír eso- Ten, ábrelo- el bromista obedeció con curiosidad y sacó los gemelos de oro blanco que había dentro.

-Vaya, son preciosos- admitió estudiándolos con la mirada antes de sonreír- ¿Los colocas, Cas?

-Claro, Gabe- el menor lo hizo con cuidado en los puños de la camisa de su hermano- ¡Te quedan geniales!- le dio un fuerte abrazo antes de apartarse un poco para sacar otra cosa de su bolsillo- Y aquí está lo azul.

El moreno sacó una cajita del bolsillo trasero de su pantalón y extrajo de él un pañuelo de seda colocar azul, el cual dobló cuidadosamente para darle la forma adecuada antes de colocarlo en el bolsillo del traje de su hermano mayor. Sacó su teléfono animado y se tomó varias fotos con Gabriel en diferentes posiciones, aunque varias parecerían ridículas para otra persona.

-Estás listo, hermanito- festejó el menor dando saltitos después de guardar su celular- Va a ser un boda increíble, ahora vamos, Dean debe estar casi listo con los preparativos abajo y es de mala suerte que veas a la novia antes de la ceremonia- el arcángel se rio al oír sus palabras mientras ambos salían de la habitación.

-No se lo digas a mi cachorrito o se enfadará, aunque tienes razón con la comparación, tengo a la novia más linda del mundo ¿Verdad?- Castiel se rio asintiendo- Debería haber hecho que se colocara un vestido, desaproveché mi gran oportunidad pero no pasará lo mismo en la noche de bodas, ocuparemos muy bien tus regalitos- canturreó dándole un abrazo al moreno que fue correspondido antes de que se dirigieran al patio trasero.

El ex ángel esbozó una sonrisa al ver como su pareja daba vuelta por todas las mesas para asegurarse que estuvieran tal como quería antes de ir hacia el improvisado altar, arreglando unas rosas azules y luego se llevó una mano a la barbilla mientras mantenía la vista fija en las sillas blancas que ocuparían los asistentes, colocándose bastante serio como si estuviera meditando sobre el más complejo problema existente. Fue por esto que el moreno se acercó junto a su hermano hasta donde se encontraba el cazador.

-Me encanta como está quedando- dijo el bromista sorprendido- Eres bastante bueno en esto, Dean, podrías ser organizador de bodas en tus días libres.

-No molestes, idio— el rubio se quedó en silencio cuando se volteó hacia ellos y rodeó varias veces al mayor, quien lo detuvo en la tercera vuelta con diversión.

-¿Qué ocurre? ¿Quedaste sin palabras ante mi incomparable, belleza? Te entiendo, soy demasiado sexy e irresistible para un Winchester pero estoy ocupado, lo siento- bromeó haciendo reír al moreno.

-Idiota- soltó el cazador colocándole las manos en los hombros antes de abrazarlo con fuerza- Te ves genial, Gabe, solo por hoy no negaré que estás muy sexy- afirmó guiñándole un ojo.

-No coquetees con mi hermano- pidió Castiel haciendo morritos antes de cruzarse de brazos- Claro, como yo no soy mayor de edad, ni tengo un traje impecable o soy un sexy arcángel, no me quieres- replicó fingiendo tristeza y el rubio lo estrechó contra su cuerpo antes de darle un apasionado beso que lo dejó jadeando despacio- Dean…

-¿Te quedó claro cuánto te amo, angelito celoso?- el aludido asintió con una sonrisa y se pegó a su cuerpo con coquetería- Tranquilo, coctel de hormonas, te recuerdo que estamos a veinte minutos de iniciar una boda.

-Entonces puede reclamarte mis dos minutos diarios- respondió con sensualidad- ¿Quieres Dean?

-Gabe, controla a tu hermano, por favor- pidió suplicándole por ayuda y se apartó antes de caer en la tentación- Iré a buscar a mi enano, pórtate bien, Cas, los invitados están por llegar.

El moreno quería seguirlo y llevarlo al primer baño que encontrara para hacerle de todo pero se controlaría, ya solo faltaban dos meses y algo para que cumpliera la mayoría de edad, así que tendría que ser paciente y seguramente su esfuerzo por controlarse traería una gran recompensa, tal como era tener a ese hermoso hombre a su merced.

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Dean fue al segundo piso, golpeando la puerta antes de entrar y se quedó de pie en el umbral, observando a su hermano con una gran sonrisa de orgullo. Apenas podía creer que se iba a casar dentro de unos minutos pero le costaba aún más asimilar la idea de que fuera posible que tuvieran esa vida tan perfecta. Se dirigió junto al más alto dándole un fuerte abrazo que fue correspondió de la misma forma y se apartó un poco arreglándole la corbata.

-Te ves estupendo, enano, tendré que vigilarlos a ambos para que se porten bien en la ceremonia- el aludido se rio con sus palabras- Aunque te falta algo muy importante.

-¿Qué cosa?- preguntó el Winchester menor con curiosidad.

-Cas me comentó sobre una tradición bien conocida para las bodas y usó su linda carita para convencerme de hacerlo- explicó buscando algo en sus bolsillos y sacó una cajita- Necesitas algo prestado, algo nuevo y algo azul.

-Dean, no pensé que creyeras en esas cosas- dijo Sam con diversión, aunque no podía negar que esa tradición era una de sus favoritas y que el mayor lo hiciera por él, lo hacía feliz.

-Probablemente no pero Cas me contó que es para que todo resulte bien en su matrimonio, así que eso es suficiente para creer- afirmó con una sonrisa y abrió la cajita- Esto es algo prestado de parte de Bobby, son los gemelos que usó el día de su boda-los tomó con cuidado para colocarlos en los puños de la camisa del menor, quien los miró notablemente feliz.

-Son preciosos, Dean, estoy tan emocionado por la ceremonia- el rubio buscó otra cosa en sus bolsillos traseros y sacó una pequeña bolsita.

-Esto es un obsequio para ti- se lo entregó con una sonrisa y el menor sacó su contenido, tomando con cuidado la cadenita de plata que al final tenía una pequeña cruz del mismo material- Durante la despedida de soltero, le pedí a Chuck si podía colocar una protección en ella y aceptó encantado, así que eso me asegura que siempre estarás protegido y a salvo, tanto tú como Gabe.

-Gracias, Dean- el castaño le dio un fuerte abrazo antes de darse la vuelta y ofrecerle la cadenita con una mano- ¿Me la colocas?- pidió sonriendo.

-Claro, enano- lo hizo con cuidado y le dio la vuelta- Estoy tan orgulloso de ti- comenzó a hablar mientras sacaba el último objeto de su bolsillo, un pañuelo azul y lo dobló con cuidado para dejarlo en el bolsillo del traje de su hermano menor- Sé que te encantaría compartir este momento con nuestros padres pero ellos debe estar mirándonos desde el cielo y estarían tan felices de que estés uniendo tu vida a la persona que amas y que te adora por sobre todas las cosas.

-Dean…- el castaño volvió abrazarlo con fuerza antes de tomar las manos del rubio- Quiero pedirte algo, es una tradición también, que el padre llevé a uno de los prometidos hasta el altar, el nuestro ya no está… pero quiero que tú me acompañes en este momento tan importante en mi vida, como siempre lo has hecho, Dean- pidió con los ojos llorosos por la emoción.

-Y siempre lo haré, Sammy, siempre estaré para ti- afirmó dándole un fuerte abrazo con emoción- Mi enano…

Ambos hermanos se mantuvieron abrazados por varios minutos antes de que el rubio le revolviera el cabello con cariño y fue a su habitación para cambiarse de ropa. Dentro de diez minutos comenzaría la boda y se sentía demasiado emocionado por ser quien llevaría al altar al castaño, además que era el testigo de Gabriel mientras que Bobby sería el de Sam. Terminó de arreglarse la corbata y dio un saltito cuando escuchó esa voz de improviso.

-Parece que llegué justo a tiempo- afirmó Chuck con diversión.

-Casi me das un susto de muerte- respiró profundo para reponerse de lo sucedido antes de esbozar una sonrisa- Te ves bien con ese traje, Dios.

-Gracias- respondió acercándose con seriedad- Hay algo de lo que tenemos que hablar, ¿Hay tiempo?

-Por supuesto, diez minutos- confirmó mirándolo con preocupación- ¿Qué sucede?

-Hace unos momentos, sentí una presencia demoniaca cerca de aquí pero desapareció antes de que pudiera investigarlo- el rubio se pasó una mano por el cabello muy inquieto- Dean, es probable que intenten algo durante la ceremonia.

-Mierda- siseó dando vueltas para intentar calmarse un poco- No voy a permitir que esos hijos de puta arruinen el momento más feliz en la vida de Sammy.

-Estaré atento pero mientras oculten su presencia, será difícil averiguar si es uno o más los que planean hacer algo durante la boda- explicó el mayor con seriedad- Honestamente, me parece algo muy arriesgado que ataquen ahora, especialmente cuando hay varios cazadores por aquí y seguramente no saben sobre la verdadera identidad de Gabe y la mía, así que usaremos eso a nuestro favor- el rubio asintió cruzándose de brazos, no quería que ese día tan importante se arruinará por culpa de unos malditos demonios.

Tuvo que tomarse varios minutos para disimular lo que estaba pasando, ya que no quería empañar la felicidad que había en el ambiente. Sacó el cuchillo mata demonios que guardaba en su ropero en una caja hace mucho tiempo y lo guardó en la parte trasera de su pantalón antes de intercambiar una mirada con Chuck y fue a buscar a su hermano menor al cuarto, intentando sonreír.

-¿Listo, Sammy?- preguntó dándole otro abrazo y el castaño asintió entusiasmado- Muy bien, es hora de que desposes a tu arcangelito.

Llevó al más alto hasta el jardín trasero, en donde todos los asistentes ya habían tomado sus respectivos lugares y Gabriel los esperaba en el altar junto con el juez. El castaño tomó su brazo con una sonrisa y ambos caminaron por el pequeño pasillo entre las sillas hasta llegar donde se encontraba el bromista, quien tomó a su prometido de las manos.

-Te amo, Sammy, te ves precioso- le guiñó un ojo sin ocultar su deseo y el aludido sonrió con dulzura.

-Yo también te amo, Gabe y estás muy sexy con ese traje- afirmó lamiéndose los labios con coquetería.

-Compórtense los dos- pidió el rubio con diversión- Vamos a comenzar la ceremonia y les aseguro que no queremos verlos follar, así que pórtense bien, calenturientos.

Les dio un abrazo a los prometidos antes de sentarse junto al moreno, quien lo tomó por el brazo con una sonrisa y le robó un corto beso que no tardó en corresponder. Dean prestó atención a la ceremonia, estaba muy feliz por su hermano pero una parte de él seguía pensando en su conversación con Chuck, por eso de vez en cuando observaba a su alrededor, intentando dilucidar quién podría estar poseído para hacerse cargo del asunto o si veía algo extraño en el lugar.

-¿Estás bien?- preguntó el moreno bajito para no interrumpir el discurso del juez.

-Sí, angelito, no te preocupes- respondió de la misma forma.

-No me mientas, Dean, te conozco muy bien y estás inquieto por algo- señaló entrecerrando los ojos.

-No es nada, solo estoy emocionado por la boda, no todos los días tu hermanito menor se casa- dijo esbozando una pequeña sonrisa para apoyar sus palabras- Deberías tomar las fotografías, le prometiste a Gabe qué harías un montón de la ceremonia.

Para su suerte, eso terminó por evitar que el moreno siguiera insistiendo con sus preguntas y se levantó con cuidado de no molestar a los demás para tomar varias fotografías sin dejar de sonreír. El rubio observó discretamente a su alrededor, sin lograr distinguir algo sospechoso y continuó disfrutando de la boda hasta que llegó el momento en que los prometidos intercambiaron sus votos mientras el moreno sostenía los anillos muy emocionado.

-Mi querido cachorrito, el amor de mi vida, conocerte fue lo mejor que pudo sucederme- afirmó tomando sus manos con cariño- Gracias a ti, mi vida ha cambiado por completo y ahora soy completamente feliz, tengo una familia que amo y puedo estar contigo, eso es todo lo que necesito para ser feliz- tomó uno de los anillos para luego hacerlo con la mano izquierda del castaño- Eres lo mejor de mi vida, Sam y quiero que sigas estando a mi lado por mucho, mucho tiempo más, sigue alegrando mis días con tu hermosa sonrisa, tus cariñosas palabras, tus besos y tus abrazos, mi querido cachorrito- le colocó el anillo dándole un besito sobre él- Quédate conmigo para siempre y yo te haré el hombre más feliz del mundo, así como tú lo haces conmigo cada día- el castaño lo observó conmovido con sus palabra para luego tomar sus manos.

-Siempre voy a estar contigo, Gabriel- respondió con una cariñosa sonrisa- Jamás pensé que podría tener una vida tan perfecta como esta, tengo una familia que con la cual siempre puedo contar y estoy junto a una persona que amo incondicionalmente como él a mí, esta fue la vida que siempre quise tener y tú eres la persona con quien quiero estar por mucho, mucho tiempo, eres lo mejor de mi vida, Gabe, sigue endulzando mis días estando conmigo- dijo lo último colocándole el anillo al mayor, quien esbozó una amplia sonrisa para besarlo.

-Jajajaja, aún no, amor- dijo el castaño con diversión- Tienes que esperar a que lo diga el juez.

-Lo siento, no puede aguantarme, Sammy- se disculpó ante las risas de los demás y observó al hombre que llevaba la ceremonia- ¿Ya puedo besar a mi esposo?- preguntó inquieto.

-Los declaro casados- se apresuró a afirmar con una sonrisa- Ahora sí puedes besarlo.

La pareja se besó apasionadamente antes de que el rubio fuera el primero en ir a abrazarlos muy entusiasmado, felicitándolos por la nueva etapa que comenzaban en su vida. El moreno llegó segundos después, abrazándolos con fuerza y luego tomó varias fotografías antes de dirigirse hacia la casa pero el cazador lo detuvo, no quería que su pequeño angelito estuviera dando vueltas solo cuando no sabía si los demonios se encontraban ahí o no.

-¿A dónde vas, Cas?- preguntó con curiosidad e intentando no parecer sospechoso.

-Me está dando calor, así que dejaré la chaqueta del traje en mi cuarto o se ensuciará aquí- explicó entrecerrando los ojos- ¿Seguro que estás bien?

-Sí, Cas- le quitó la prenda de ropa al menor con una forzada sonrisa- Yo me encargo de esto, además aprovecho de pasar al baño antes de unirme a la celebración- esos orbes azules se mantuvieron fijos en él- Y tú tienes que hacer lo que prometiste, jovencito fotógrafo, así que no pierdas de vista a la pareja.

-Está bien- respondió con una sonrisa y lo besó- No tardes, Dean, te guardaré una tarta.

-Genial, regreso enseguida, angelito.

Se dirigió al segundo piso para dejar la chaqueta del menor en la habitación que compartían y se quitó la suya suspirando cuando escuchó un crujido por el pasillo. Sacó el cuchillo mata demonios de su pantalón y se acercó con cautela a la puerta. Los pasos se acercaron y cuando lo sintió cerca salió de su escondite para dejar al enemigo contra la pared pero se encontró con esos orbes azules que amaba.

-¿Cas? Dios, no me asustes así- pidió guardando rápidamente el arma.

-Sabía que algo ocurría- señaló con seriedad- ¿Por qué tienes ese cuchillo? Dime la verdad o se lo preguntaré a Sammy, ya estoy cansado que me trates como un niño.

-No es eso, Cas- lo corrigió tomando sus manos con resignación- No quiero que algo te ocurra, solo quiero cuidarte.

-Entonces dime la verdad- pidió abrazándolo por el cuello y esbozó una sonrisa- Ya soy un adulto, Dean y sé cuidarme.

-La visita sorpresiva de Bobby… no fue solo porque nos extrañaba… durante la cacería en que estaba… uno de los demonios dijo… que ya sabían que estábamos fuera del negocio… y que no desaprovecharían esta oportunidad para venir por nosotros…- admitió frunciendo el ceño con molestia, lo último que quería era lidiar con la misma basura de antes, se supone que ahora tenían una nueva vida ¿Por qué no podían disfrutarla?

-Ya lo sabía- anunció sorpresivamente el menor- Sammy me lo dijo después de que lo confronté, por eso le pedí que me enseñara a luchar contra ellos- el rubio arqueó una ceja sin entender sus palabras- Le pedí que me enseñara a defenderme, a usar un arma, los exorcismos, como luchar… antes de que te enfades, por favor escúchame- pidió acariciando el cabello del mayor, como si con eso pudiera calmarlo- Ya no soy un niño, Dean, sé que estás temeroso por todo lo ocurrió con mi vida pasada pero también sé, que tú has arriesgado tu vida en el pasado para cuidarme y ahora quiero ser yo quien te proteja a ti- el cazador lo observó fijamente, sin algún rastro de la molestia anterior- Permíteme cuidarte, Dean, quiero a estar tu lado como un igual.

-Cas…- suspiró bajito antes de abrazarlo por la cintura- ¿En qué momento creciste tanto, angelito?- le dio un cariño beso y se apartó un poco tomando una de sus manos- Regresemos a la fiesta.

-¡Sí! Hay un montón de tus tartas favoritas, Dean- canturreó con diversión y el rostro del rubio se iluminó con esas palabras.

-¡Vamos y no perdamos más tiempo! Hay un montón de tartas por devorar.

Los dos fueron al jardín trasero, en donde se unieron a los demás para festejar la reciente boda. El rubio estaba bailando con su pareja cuando su vista se fue hacia la puerta de atrás de la casa, en donde un desconocido entró rápidamente. Le pidió al moreno que esperara ahí y fue rápidamente a investigar, entrando con cautela hasta que escuchó unos pasos arriba. Sacó el cuchillo del bolsillo trasero y se dirigió a la habitación que compartía con su pequeño angelito, de donde provenían unos ruidos extraños y entró con seriedad.

-¿Se te perdió algo?- preguntó observando fijamente al desconocido- Responde o lo haré de la manera antigua- amenazó en referencia a su bien conocido "dispara y pregunta después".

-Winchester- esbozó una amplia sonrisa- Quien diría que estarían jugando a la familia feliz, ¡Y con boda incluida! Que mal chiste.

-¿Qué quieres? No voy a permitir que arruines el día más importante en la vida de mi hermano- siseó acercándose despacio, no debería tener mayores complicaciones encargándose de uno de esos molestos sujetos.

-Hay dos cosas en que estás muy equivocado, Winchester- el hombre se abalanzó sobre él tirándolo al suelo y le enseñó sus colmillos- No soy un demonio y no estoy solo.

Observó hacia la puerta al oír los pasos y vio a una mujer desconocida, quien le enseñó sus colmillos antes de esbozar una sonrisa para marcharse por el pasillo. No podía permitir que arruinaran la boda de su hermano, no en este día tan importante. Un fuerte ruido de algo cayendo llamó su atención antes de que alguien se acercara por el pasillo y para su sorpresa, el moreno entró casi corriendo con un machete y se encargó del vampiro cortándole la cabeza.

-¿Cas…?- empujó el cuerpo a un lado antes de abrazarlo con fuerza- ¿Qué haces aquí? Es peligroso.

-Ya te lo dije- afirmó con una sonrisa- Ahora es mi turno de cuidarte, cazador.

-Gracias, angelito- le dio un apasionado beso que fue correspondido de la misma forma y se separaron jadeando- Ve al baño a quitarte esa sangre, te llevaré ropa limpia, Cas- pidió quitándole el machete y le acarició la frente con ternura.

Dean lo observó marcharse antes de llamar a Chuck, quien se hizo cargo de eliminar los cadáveres para luego indicarle que iría a revisar los alrededores, evitando que eso volviera a repetirse pero el grito de Castiel los alertó y fueron corriendo al baño, en donde el moreno les indicó la puerta.

-"Estoy llegando y ningún Winchester quedará con vida, ni siquiera su ex ángel"- leyó el mensaje que había tras la puerta con inquietud.

-Esto no es bueno- dijo Chuck con seriedad- Creo que ninguno esperaba que vampiros atacaran también, aunque hay algo más, dudo mucho que vinieran hasta aquí por cuenta propia.

-Seguramente venían a abrir camino para los o el demonio que prometió venganza- señaló el rubio tomando la mano del menor con fuerza- Pero no van a salirse con la suya, si esto es lo que quieren, bien, los estaré esperando y acabaré con ellos, nadie se atreverá a colocarle un solo dedo encima a mi familia, ni mucho menos a mí Cas.

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Mientras Gabriel terminaba de subir el último bolso a la parte trasera del taxi que los llevaría hasta el aeropuerto, para disimular antes de que el arcángel los transportara al lugar donde pasarían su primera noche como recién casados, Sam observaba con insistencia a su hermano, quien desde hace un buen rato parecía muy pensativo y vigilante, varias veces intentó que le dijera lo que ocurría pero simplemente se encogía de hombros diciendo que eran ideas suyas. No había que ser un genio para darse cuenta que algo sucedía pero tampoco podía obligar al rubio a que se lo contara.

-Es hora de marcharnos, cachorrito- dijo el arcángel con una sonrisa- Muchas gracias por acompañarnos, chicos, fue una celebración estupenda- se despidió de los presentes.

-Los extrañaremos mucho- el moreno abrazó a su hermano con fuerza- Diviértanse mucho y saquen muchas fotos, acuérdate de usar mis obsequios, Gabe.

-Claro que sí, Cas, dalo por hecho- le revolvió el cabello con cariño antes de susurrarle al oído- No sé qué habrá pasado pero llámame de inmediato si las cosas se vuelven peligrosas- el menor asintió con una sonrisa.

-Cuídense mucho- pidió el rubio abrazando a Sam con fuerza- Aprovecha de distraerte, chico nerd, tienes que disfrutar muy bien esta semana a solas con tu amorcito.

-Sí, Dean, tú también cuídate mucho y si pasa algo me avisas de inmediato, yo no— el Winchester mayor le cubrió la boca con dos dedos.

-Tranquilo, enano, todo estará en orden, además Bobby se quedará con nosotros- señaló con diversión.

-Yo me encargaré que Dean se porte bien, aunque me preocuparía más por este coctel de hormonas andante- dijo indicando al ex ángel y haciendo reír al castaño.

-Diviértete, enano, acabas de casarte con la persona que amas y te ama, disfruta eso y tu genial hermano mayor se encargará de todo por acá.

Esas palabras hicieron sentir mucho mejor al más alto y después de despedirse de todos los presentes, además de agradecerles su compañía en ese momento tan importante para ellos, subió a la parte trasera del taxi junto a su esposo, quien bajó el cristal de la ventana para despedirse con la mano antes de abrazarlo.

-¿Qué ocurre, cariño?- preguntó el bromista dándole un besito en la frente.

-Tengo la impresión que Dean oculta algo- respondió girándose hacia el mayor- Comenzó a actuar raro después de que llegó con Cas y éste se cambió la ropa.

-Eso le pasó por ser traviesito con el rubito en la cocina- aclaró el arcángel con diversión- No sigas pensando en eso, cachorrito, acabamos de casarnos, ¿Eso no es importante ahora?

-Gabe- esbozó una amplia sonrisa y le dio un corto beso- Tienes razón, no hay algo más importante que nosotros en este momento, no puedo creer que ya somos esposos- afirmó con entusiasmo y observó su anillo- Estoy tan feliz, Gabe.

-Yo también, Sammy y siempre voy a cuidarte, amarte y te haré la persona más feliz del mundo- ambos compartieron un cariñoso beso para permanecer abrazados.

Seguía teniendo sus sospechas que algo le ocultaba su hermano pero no debía ser serio si no se lo comentó de inmediato. Lo único que le importaba ahora, es que acababa de contraer matrimonio con la persona que ama y disfrutaría esa semana juntos al máximo. Jamás había pensado que podría ser tan feliz después de dedicar casi toda su vida a la cacería y no estaba dispuesto a perderla por nada, ni nadie. Se acurrucó contra el cuerpo del mayor, quien lo mantuvo abrazado por la cintura antes de dar un cariño beso en su cabeza.

-Te amo, Sammy.

-Yo también te amo, Gabe- dijo cerrando los ojos para disfrutar de la calidez ajena. Lo que sea que ocultaba Dean, ya se encargaría de descubrirlo después.