Confidentes

13 meses después.

No eran buenas noticias. En su escenario, era la peor noticia que se podía recibir. Solo le quedaba la satisfacción que había hecho todo lo posible, peleado con uñas y garras.

Recorrió los familiares pasillos del hospital hasta encontrar a la persona que estaba buscando.

—¿Hizuri-san?

—Buenas tardes Sasuke-san —dijo agarrándose con fuerza al soporte de la puerta.

Sasuke se acercó a la puerta y lo ayudó a sentarse.

—¿Cómo fue?

No necesitó respuesta. Las facciones del hombre frente a él lo delataban.

—Tiene que decirle Hizuri-san, Hoshi, merece saberlo. Y estoy seguro que con ella a su lado todo sería más llevadero.

—Un día cuando tengas hijos me entenderás.

—Ella nunca nos va perdonar. A usted por ocultárselo y a mí por no decírselo.

Él le dedicó una sonrisa triste.

—Lo sé y no sabes lo agradecido y apenado que estoy de poner ese peso en tus hombros, sin embargo tengo un favor más que pedirte.