20» El Caso de Diamantes
25 de Junio del 2015
3:48 p.m.
Tribunal del Distrito
Sala No. 2
-Prefiero que me encierren por largo tiempo a tener que seguir callada... -dijo ella, mientras que tenía la mirada fija en el suelo.
-¿Que pasa ahora? -dije en mi mente.
-¿Sucede algo, señorita? -preguntó el juez con la cordialidad de siempre.
-Ése par de testigos...Alice... -dijo con temblor en la voz.
Con una fuerte patada, ambas puertas se abrieron de par en par. Entrando al recinto, habían dos agentes enmascarados, junto con el par de testigos: ambos esposados.
-¿Q-que significa ésto? -preguntó el juez.
-Éste par de testigos mintieron en su testimonio. -dijo Aiyana. -Ambos son cómplices del ése sujeto.
-¡E-esto es...! -solo alcanzó a decir el hombre, mientras que la mujer forcejeaba.
-¡Todos ustedes arderán, malditos hipócritas! -ladró la mujer, mientras que era arrastrada por uno de los agentes.
Los dos salieron de la sala, mientras que entraba un agente más,con máscara. A diferencia de los anteriores, el agente tenía un físico más delgado que el de los demás...
Algo iba mal. Pero no fue así, sino hasta que se retiró la máscara. La cabellera negra, la piel morena...no podría ser alguien más.
-Es un gusto levantarme de nuevo, Su Señoría. -dijo Alice Brust, quien petrificó al público con su presencia, incluyendo a Dominik.
-¡T-tú! ¡Estabas muerta! ¡Y...!
-Basta. -dijo ella. Fue buen intento el tratar de matarme, pero a la siguiente, perfora bien una aorta. Necesitas puntería, vaquero. -dijo Alice, mientras que le sonreía y caminaba hacia el juez.
-Pero...si usted está con vida...entonces... ¡El caso no tiene validez! ¡No ha habido ningún asesinato!
-¡DE VERDAD QUE ES USTED LENTO! -grité de nuevo a mis adentros. -Su Señoría, si hubo un asesinato. Y fue el de-
-El de la investigadora June Clashkeys. La mujer sin identificar. -dijo Alice, mientras que le daba un sobre al juez.
El juez abrió el sobre sin titubear, mostrando una mirada llena de pánico y desesperación, mientras que veía hacia Alice, luego a Vittoria, y al final, a mí.
-¡Se-señor Goodman...! ¿T-t-tiene usted pruebas para mostrar la c-culpab-b-bilidad de el señor Dominik?
-¡Seguro! -gritó Dominik con euforia. -Debe de tener algún tipo de as bajo la manga ¿no?
Era la primera vez que veía al juez con tal nerviosismo. ¿Que rayos contenía ésa carta?
Mientras que Dominik solo se burlaba mientras que mostraba su brillante encendedor como lo hacía en ésos momentos, Alice apuntó hacia mi pantalla, dándole la espalda al sujeto.
-Tengo una ligera duda, Su Señoría...
-¿S-sí?
-¿Puede llamar a los que analizaron la prenda de tela quemada?
Después de varios minutos de deliberación, los forenses acudieron, ocupando el banquillo al mismo tiempo. Era algo confuso y problemático, ya que se trataban de trillizos. Los tres ocuparon el lugar, mientras que a Dominik lo ponían en un lugar aparte, a la vista de Alice.
-Señores. Investigaron la prenda quemada que fue hallada en la escena del crímen. ¿Correcto?
-Sí, fuimos nosotros tres. -contestó uno de los triple-clones pelirrojos de ojos azules.
-¿Pudieron hallar algo más aparte de que solo fue quemada? -pregunté con insistencia. Sabía que la conexión torpe que tenía era que él había quemado la ropa...Aún sin saber el propósito, debía de hallar la conexión que probara que él la había quemado...
-De hecho, hay algo que no añadió mi hermano Jerry. -dijo el hermano que estaba en el centro.
-¡Yo no fui, fue Kyle! -gritó el hermano de la derecha.
-A mí ni me vean, será culpa de Jerry, o será culpa tuya Patrick.
Los tres peleaban como niños pequeños, haciendo que toda la corte solo los miráramos con algo de pena.
-¡Suficiente! -grité después de varios minutos de la misma disputa. -¡¿Alguien puede decirme que fue lo que hallaron?!
Los tres callaron, poniendo una de sus manos en la boca de otro de su hermano. Al instante, los tres se compusieron y hablaron.
-El vestido fue quemado, sí... -dijo Jerry.
-Pero habían residuos de sulfato cúprico. -siguió hablando Patrick.
-Es un residuo blanco o celeste que solo el cobre puede producir. Y al arder, libera una flama color turquesa.
¡Cobre! ¡Ésa era la clave!
Alice se acercó a Dominik, el cuál forcejeó con ella por el encendedor que tenía en la mano. Acto seguido, ella propinó una fuerte patada a la mandíbula, lo cuál hizo que tirara el encendedor. ¿Pero que demonios pasaba aquí? ¿Por qué el juez no hacía nada?
-Oigan, cerbe-ñoños. -habló Alice, haciendo que ellos volteasen. -Atrapen ésto.
Lanzando el encendedor, Alice propinó una sonrisa. Los tres atraparon el encendedor, y comenzaron a examinarlo por todos lados, abierto y cerrado, tratando de encender la flama. Pronto, busqué la mirada de mi hermano entre el público. Fue cuando me quedé anonadado por la escena.
No había público. En ése lugar, solo estaban los forenses, Aiyana Reeves, Eira Bellany, Alice Brust, Vittoria Rupin, Dominik Renovek, el juez, mi hermano, Jake, cinco agentes y yo. El resto del público se había ido.
-¡Oh, reacción, reacción! -gritó uno de ellos.
Al voltear a verlos, el noté que el encendedor estaba prendido, con una flama brillante azul verdoso.
-Creo señor que no hay más que decir... -dijo Alice, mientras que en las pantallas se mostraba el encendedor. Un encendedor de cobre, el cuál poseía incrustado una especie de grabado que ya había visto antes...un as. Un as de diamantes.
-Dicte su verredicto, Su Señorria. -dijo Vittoria, quien ahora estaba relajada y mirando a Dominik: de un hombre bromista y relajado, a un hombre temeroso y asustadizo.
-Pues quiero que la acusada pase al frente, por favor.
Eira, una vez en frente, estaba mirando al juez con esperanza y felicidad, mientras se le empezaba a dibujar una sonrisa.
-Señorita: usted es parte de algo peligroso... ¿Aún pretende continuar con ésto?
-Yo...estoy dispuesta a ello. -dijo sonriente, mientras me miraba feliz y por fin, tranquila.
-Pues, en lo que a mi respecta, en el caso contra Eira Bellany por el asesinato de June Clashkeys...
El silencio llegó a todos, mientras que el juez preparaba su martillo, al igual que las palabras deseadas por mí.
-NO CULPABLE. -dijo en voz alta y fuerte, tratando de mantener la compostura.
En mi mente, podía oír cantos de victoria, risas y aplausos. Pero en éste lugar, el único sonido con júbilo provenía de la pantalla, la cuál mostraba una lluvia de confeti, seguido de las palabras "No Culpable".
-Es hora de irnos, señores. -dijo Alice, mientras que tomaba a Dominik por el brazo, forzándolo a levantarse.
Inmediatamente, miré hacia Jake y a mi hermano, para poder esperar una mirada de felicitaciones. Pero en vez de éso, sus miradas se quedaron clavadas en él. Fue cuando algo rompió el silencio. Un leve quejido. ¿Era llanto? ¿El llanto de Dominik?
No...éso no era llanto.
Haciendo que el pánico se arrastrara por mi espalda y debajo de mi piel, provocando que tuviera un temblor nervioso, Dominik comenzó a echarse a carcajadas. Carcajadas fuertes y dementes, que jamás en la vida habría oído.
-¡¿DE VERDAD CREEN DETENER LA FELICIDAD?! -gritó él, mientras que se sacudió a los agentes. Sin saber que truco pudo haber utilizado, él se quitó las esposas, para luego sacar de una de sus mangas una pistola. La pistola le apuntaba a Eira...
No podía dejar que esto fuese así...no debía de serlo así.
Salté el escritorio y me dirigí corriendo hacia ella, tratando de ponerla detrás del podio o de tan siquiera, hacer que se agachara.
Pude oír a mi hermano gritar... ¿O era Jake?
No importaba. El tiempo corría, y ése imbécil se disponía a matarla.
-¡KA-BOOM! -gritó él, seguido de su risa maníaca. No supe cuando se escuchó el disparo. Estaba allí, frente a ella. ¿Que disparo había sido ése?
Pronto, pude sentirlo. Cálido. Y luego helando. Cada vez más y más...hasta no sentirlo, y luego sentir una fiera punzada caliente. Mi hombro derecho había sido perforado por un impacto de bala.
Los dos caímos al suelo, mientras oía gritos del público que había salido, y personas de las otras salas. ¿Dominik? Él solo seguía riendo, mientras que apuntaba ahora a si mismo la pistola, en su pecho.
-En tu nombre, riendo hasta el final. -dijo Dominik, disparándose en el pecho. Instantáneamente, el disparo a quemarropa hizo que su camisa azul se incendiase. Más no de la forma esperada: una bola de fuego humana color turquesa corría ahora por los pasillos del tribunal, tratando de matar a más personas, mientras que Aiyana y Alice lo trataban de detener. Yo, por mi parte, me encontraba en el suelo con la mirada perdida: estaba en shock.
En un momento, dejé de oír y de sentir. No tardó mucho para que mi hermano tratase de acomodarme, haciendo que le mirara.
Había mucha sangre en el suelo. ¿De quien era toda ésa sangre?
Mi hermano trataba de hacerme reaccionar. Sus ojos, llorosos y rojos. Su boca abierta tan amplia...estaba gritando.
Volteando a ver a mi izquierda, noté que Jake estaba arrodillado junto a alguien. ¿Le dio a otra persona?
Fue cuando vi que el charco rojizo provenía de prendas moradas, ahora manchadas con ése mismo tinte rojizo.
Las manos de Jake, antes en el aire y ahora a sus costados...sabía que él se había dado por vencido. ¿Es que ni siquiera pude hacer algo para salvarla?
De nuevo, me sentía impotente. Inútil. De nuevo, en brazos de mi hermano, mientras que yo me quedaba callado y sin moverme. Como bien me enseñaron en casa.
Ésa misma tarde, llegaron bomberos, llegaron paramédicos, oficiales de policía...todo se había vuelto un caos.
¿Era ésta una pesadilla? Por favor...quiero despertar. Quiero volver a caminar...
QUE ALGUIEN ME DESPIERTE YA.
