CAPÍTULO 20: SEGUNDO DÍA
Todos despertaron, Amélia la primera, como de costumbre. Tras un saludo y un sencillo desayuno en el hotel. Amélia dio un golpe en la mesa.
-Tenemos que volver a donde sea de donde huimos anoche.-
Esto sorprendió a sus compañeros, excepto a Layton.
-¿¡Cómo!?- Exclamó sorprendido Luke. Volviendo a preocuparse por lo que fuera que le pasara a su mentor.-¡No Amélia, no podemos ir!-
Layton removió su té Earl Grey con una cucharilla
-Amélia, espero que comprendas el peligro que conlleva volver a aquel lugar. Pero, yo no puedo impedirte que lo hagas, como bien sabes.-
Ella bajó la cabeza
-Soy perfectamente consciente del peligro, pero tengo que ir. No es necesario que me acompañéis si no queréis.-
-No te voy a dejar sola en un lugar en el que has recibido un disparo.- Dijo Clive con seriedad
-¡¿Queeee?!- Exclamó Luke -¡¿Amélia has recibido un disparo?!-
-Sí- contestó ella sonriente -Cuando haga cicatriz, te la enseño.- Miró a Clive -No eres quien para decirme que hacer o como hacerlo.-
-Pero, no quiero que salgas herida o...-
-O que me muera, no pasa nada no me incomoda que lo digas. De verdad Clive, no seas tan agonías, no me va a pasar nada ¿Vale? Tranquilízate.-
Clive golpeó con mucha fuerza la mesa -ME DA IGUAL QUE QUIERAS IR, NO TE PIENSO DEJAR- Gritó con furia, a todos les sorprendió este tono de voz. Amélia se levantó y le miró con gravedad.
-HARÉ LO QUE QUIERA, NO ME IMPORTA QUE ME LO IMPIDAS SI QUIERES LLEVARTE UN BOFETÓN POR INTENTARLO.- Se levantó enfurecida y se fue a la habitación, para luego bajar con sus cosas. -No me importa que me sigáis, pero no os pongáis en mi camino.- Ella salió del hotel, enfadada por la anterior discusión con Clive. Notó que unos pasos la seguian, se giró y vió a los tres tras ella.
-Amélia, no sería propio de un caballero dejar sola a una señorita en un lugar peligroso en el que la noche anterior ha recibido un disparo.- Dijo Layton
-Y yo seguiré al profesor vaya donde vaya.- Siguió el pequeño Luke
Amélia se acercó a ellos y les envió una sonrisa, le revolvió la gorra a Luke un poco al acariciarle la cabeza. El niño se la volvió a encasquetar con sus dos manos. Mientras los cuatro marchaban Clive se acercó lentamente a Amélia, con cuidado, no quería volver a enfadarla.
-Siento haberte gritado antes, me puse muy nervioso. Es que no quiero que te pase nada.-
Amélia le sonrió con dulzura -No pasa nada, pero no me gusta que me digas a donde puedo ir y a donde no, tampoco si me puedo defender yo sola.-
-G... Gracias.-
-¿Por que has de darmelas?-
-No te has enfadado conmigo.-
-Me he enfadado contigo, pero ahora no lo estoy, te lo aseguro. Ahora estás perdonado.- Le sonrió y luego le cogió de la mano par calmarlo. Clive, por su parte, no hizo mas que sonrojarse.
