Loki: Espía de Asgardia.
Misión: #Sigyn.
Capítulo 20.
Lady Loki sabía que estaba siendo demasiado cruel con aquel pobre diablo que había perdido a su prometida, pero no tenía más recursos a los que recurrir cuando de la vida de su Sigyn se trataba, aun si con eso destruiría las esperanzas de ese hombre que decididamente se había ofrecido a ayudarla con tal de ver a su amada.
Habían dos poderosas razones que amargaban el paladar de la señora de las estrategias con respecto al comandante Theoric, una, como ya se ha mencionado, era el hecho de mentirle para conseguir el transporte seguro a la Isla de Eir y dos, saber que ella había sido la causante de la verdadera muerte de la "novia de Vanaheim" hacía tanto tiempo…aunque él culpara a la actual Sigyn de ello por razones que aun desconocía, pero que intuía claramente. A pesar de que sus cavilaciones eran por mucho dolorosas, cuando volvió a dirigirse al asgardiano, no se notaba ni un poco su pesadumbre.
-Estamos cerca, pero conozco un atajo, así que sigue mis indicaciones al topar con aquellos pilares elevados.-Señaló al horizonte, donde apenas y se distinguían las montañas de algunas otras islas cercanas a la Isla de Eir. –Tendremos que aumentar la velocidad al llegar a ese punto.
Theoric solo asintió sin cuestionar nada, desviando la ruta hacia la dirección que la espía asgardiana le había ordenado. Iba inmerso en sus pensamientos, confundido y aún más desconfiado por las palabras de la princesa, quien le aseguraba que su prometida estaba con vida, en algún lugar o reino, pero que por alguna razón no acababa de darle sentido.
Quiso hacer memoria de aquella trágica noche en que había perdido a toda su futura familia, pero Lady Loki lo interrumpió, al parecer, no había dejado de observarlo, aunque fuera disimuladamente, desde que salieron del reino. Y eso lo ponía nervioso, ella le ocultaba algo, misterioso y terrible.
-Sé lo que piensas.-Le dijo sin rodeos, cruzándose de brazos.
-¿Ah sí?-Él tampoco bajaba la guardia. La desconfianza era mutua a pesar de que la misma situación los unía.
-No crees nada de lo que dije con respecto a Sigyn-Theoric tensó la mandíbula, escuchar el nombre de su amada de boca de un desconocido no le hacía mucha gracia, menos con ese tono tan casual y tan poco respeto. Ella fue una persona muy importante y reconocida en su reino. Loki notó el cambió en su rostro, pero no le importó- Pero es cierto, ella vive-mintió- y corre peligro ahora, por eso necesitaba tu ayuda, Madre de todos no cree en mí, nadie lo hace.
Ambos guardaron silencio, mirando hacia adelante, donde ya se miraban con más claridad los picos.
-Llegué demasiado tarde.- Lady Loki escuchó de pronto. Un suspiro de veras lacerante. Solo volvió sus ojos verdes hacia él y sintió pena.-…fue hace un año. Regresaba de una batalla en las afueras de Riah cuando fui informado de la noticia de que mi futura esposa se encontraba grave, un accidente.-En todo momento, mientras relataba dolorosamente los hechos, no había despegado su azulada mirada de la ruta, pero al nombrar la palabra accidente se encontró con los ojos de la diosa que lo seguía con atención y en la más completa seriedad. Lo que Theoric no sabía es que estaba frente al causante de dicha tragedia-Ya puede imaginar el pánico que sentí en aquel tiempo, así que volví a Vanaheim para estar a su lado. Cuando llegué, favor de los dioses, ella se había recuperado, casi milagrosamente, pero había perdido parte de su memoria-señaló con los dedos su sien, dándose un par de golpecitos- Su madre, buena mujer, había organizado un festejo por mi regreso de la batalla a sus tierras, asegurándome que mi presencia haría a Sigyn mejorar…pero no lo hizo. Ella, simplemente no era la misma. –Cada vez que se adentraba más y más a los recuerdos, su voz se iba tornando más opaca y agonizante. Algo parecido a lo que sentía Lady Loki bajo esa mascara de frialdad revestida de compasión y culpa-Lo noté en sus ojos, en su mirada, ajena y confundida, pero no quise darle pie a fantasías, estaba feliz de que estuviera ahí, viva…entonces tomé la decisión definitiva y le propuse matrimonio…
-¿Aceptó…?-Lady Loki preguntó con voz trémula, lo que la hubiera delatado sino fuera porque el hombre parecía sufrir, atribulado y ausente.
-No. –Su mirada se endureció llena de odio de súbito, apretando el timón con demasiada fuerza. –No lo hizo…La Muerte no se lo permitió… Ese monstruo mató a su familia, a los invitados, devastó todo el lugar…-su voz apenas un murmuro entre sus dientes apretados.-...apenas si logre salir con vida luego de las explosiones. Me escondí y cuando esa cosa se esfumó busqué entre los escombros a Sigyn y a su familia…no quedaba más que cenizas. —Para ese momento ya había aumentado la velocidad que la diosa le había pedido y al acabar su relato, a kilómetros de la entrada mágica, detuvo el barquillo bruscamente. Lady Loki cayó de bruces, mirando al hombre y su respiración agitada.-…Y tanto tiempo después se aparece el príncipe de las mentiras, en medio del caos que ha causado ese demonio de hel, y me dice que ella no murió, que está viva y que debe rescatarla.- El comandante la alzó fuertemente, tomándola por el abrigo. Visiblemente molesto- Pero no me dice toda verdad.-tiró de su abrigo otra vez- ¿Quisiera saber por qué?
Se miraron duramente a los ojos, pero Lady Loki guardó la calma.
-Desearía poder darte una respuesta para eso, pero no seré yo quien te la diga, no sería justo. –Trató de hacerlo razonar. Estaba herido por los recuerdos del pasado.
Theoric sonrió amargamente, soltando a la espía, tomando nuevamente el control de la nave y dándole la espalda.
Ya vería si al final del camino el mayor mentiroso de Asgardia decía la verdad.
El encuentro jamás esperado: Rey Loki.
Y lo que queda de Sigyn.
-Estaba seguro de que volveríamos a entrelazar nuestros caminos, mujer...
La chica tenía los ojos llenos de miedo, asombro y confusión. Aquel ser, ya no cabía duda, no se trataba del Loki que ella conocía. Sin embargo, seguía pareciendo él a pesar de que su voz se escuchaba profunda y áspera, siniestra incluso. Vagamente familiar, al igual que mirada fría y calculadora y sus facciones tensas y sobrecargadas de un desprecio singular. ¿Quién era?
-…aunque te esperaba menos desagradable-continuó él, acercándose demasiado al campo de energía- ¡Pero mírate! –Se carcajeó burlón, haciendo que Sigyn se encogiera de miedo-…sigues igual de patética y débil, incluso más…-la miró fijamente-…pero no por mucho tiempo, me temo.
Rey Loki hizo un movimiento rápido con sus manos y en ellas apareció, envuelta en brillante luz, Gram la espada de la verdad.
-¿Sabes, Sigrunn? –El dios presionó a Gram contra la fortaleza mágica que resguardaba a Sigyn- Tengo que admitir que estoy emocionado e impaciente, por ver en que te convertirás después de esa dolorosa transición por la quepasas ahora, Hela siempre me sorprende con nuevos engendros. Y estoy igual de admirado de la fuerza que tienes para soportar esto en ese debilucho cuerpo. Debe ser porque siempre has sido necia y no puedes evitar fastidiarlo todo. - Accedió al fin a la cámara, luego de hacerla explotar.-…Pero esta vez al menos vale la pena que conservaras esas cualidades tan irritantes. Estoy ansioso de veras-sonrió torcidamente.- ¡Admítelo, también lo estás!-
La vista de Sigyn se nubló momentáneamente con el humo que había ocasionado el viejo Loki y entre el aire gris dio con una silueta, ya no era "Loki" sino una figura mucho más alta y fornida y en la altura de su ser, dos enormes cuernos.
De pronto un par de ojos brillaron con intensidad y la figura dibujó una sonrisa maligna, inclinándose ligeramente a ella, peligrosamente cerca, y cuando el ser estiró una de sus manos, cortando el humo en el espacio, Sigyn se inundó en real y vivo pánico: Era Hela, la misma Hela de su alucinación en Alfheim.
Sonaron las alarmas.
Y los asgardianos se dieron por enterados de la intervención en la cámara.
Las tres diosas más importantes de Asgardia trataban de apaciguar el escándalo que produjo la desmayada alarma de advertencia en la parte más elevada del castillo, cuando algo violó la restricción en una de las cámaras principales de las salas de curación en la Isla, y no cualquier cubículo, sino el que contenía a La Muerte.
Los soldados Reales se formaron por orden de Frigga, corriendo de prisa a los barquillos flotantes para volar de inmediato a la Isla de Eir. Angela también estaba presente, siguiendo a la reina para subir junto a los demás: No dejaría que la hija de Hel volviera a escapar, con o sin ayuda de alguien más.
Pero cuando los soldados se disponían a esperar la llegada de su superior Theoric, se dieron cuenta que él no estaba, de hecho, nadie lo había visto, desde que hubieron llegado de Alfheim esa tarde.
-Mi señora-llamó un vocero de la guardia Real tras una reverencia a Frigga ante la ausencia del asgardiano –temó informarle que no solo el comandante Theoric está desaparecido, sino que también notamos la falta de una de las naves. Dejamos a su criterio lo que debemos hacer ahora…sin él nosotros…
-Yo me encargaré.-interrumpió Ángela a espaldas de la reina. Haciendo que ambos voltearan a verla.-Los guiaré hasta que podamos contactar con el comandante. No debemos permitir que La Muerte huya de nuevo, cada segundo cuenta.
Frigga sonrió ante ayuda de su hija, consintiendo con un gesto su decisión de ponerse a cargo y mandando a los hombres a seguir a la cazadora.-Nosotros buscaremos a Theoric…- le dijo cuando ella pasó a su lado, entonces la tomó de un hombro deteniéndola.-…y a tu hermano también. –le aseguró.
Ángela asintió y prosiguió su camino, haciendo despegar las naves y atravesar el mar a toda velocidad. -¡Por Asgardia!-
Isla de Eir.
Lady Loki y el asgardiano Theoric.
También Rey Loki y Sigyn.
Y más gente en camino.
Después de su pequeña discusión no hubo más inconvenientes, Lady Loki y Theoric arribaron en la isla sin dificultad y guiados por la diosa con sus túneles mágicos siguieron el camino hasta llegar a las puertas de fortaleza de sanación.
Y justo cuando entraron una detonación pareció volar una de las torres del lugar, haciéndolos tambalear y ensordecer por unos momentos.
-¡Cuidado!-advirtió Theoric, tomando a la diosa por los hombros para evitar que los bloques de piedra les cayeran encima. Retrocedieron hasta caer.- ¿Qué ocurre allá arriba?- el asgardiano se preocupó, mirando a Lady Loki, que de la impresión perdió la concentración absoluta y volvió a su forma original, al verlo tan cerca y varón, el comandante lo soltó bruscamente y ambos se pusieron de pie apresurados e incómodos.
Loki sacudió su ropa y luego elevó la vista por donde no dejaba de salir humo.
-Sigyn.- dejó escapar y corrió hacia adentro del recinto, seguido por Theoric.
Pero la chica estaba lejos de escuchar ese suspiro de labios de su héroe. Todo su ser oponía resistencia a la fuerza del desconocido al arrastrarla por los pasillos, jalándola por las cadenas que éste había atado alrededor de su cuerpo.
Luchó lo más que pudo, hasta que Rey Loki se hartó de su actitud.
-¡Ya basta!-le ordenó, tirando de ella con fuerza hasta hacerla caer.-Agotas mi paciencia, Sigrunn y eso no sería muy conveniente ahora. Trato de ser gentil contigo-Se agachó a la altura de su mirada, tomándola fuertemente de los costados de su bozal- pero tú insistes en molestarme. La peor parte, para ti, por supuesto, es que sufrirás aún más si no te comportas.
Él miraba miedo en sus ojos brillantes y temblor en su fría piel agrietada y tal vez fuera eso lo que lo movió a sonreír perversamente y acariciar su cabello muerto, como recordando algo tan terrible y desagradable que solo su podrido corazón conocía.
-Es gracioso, querida.-habló con su típico tono amable pero malicioso-he tenido una sensación…es una cosa que los midgardianos llaman… ¿Cómo era su nombre?...-trataba de recordar- ¡Ah sí!-celebró sonoramente-¡Deja Vu! Es cuando algo que ya viviste pareciera repetirse de pronto.- Ella lo miró aterrorizada y confundida- ¡Exacto! Es justa la misma cara cuando abriste los ojos y te enteraste que había suplantando a aquel idiota con el que ibas a casarte. Fue la mejor boda a la que he asistido en mi larga vida-rió con ganas.
Sigyn quedó estática, consumida en las siniestras carcajadas de aquel ser malvado frente a ella y lo comprendió tan pronto las últimas lágrimas salieron de sus ojos oscuros: Él, ese demonio frente a ella era el padre de Hela.
Él era su esposo.
La verdad estaba frente a ella ¡Vaya forma de irse de ese mundo, de morir con aquella verdad!
-"…También fue la misma mirada cuando te deje en aquella cueva morir sola. Desamparo y dolor…"- y esas palabras resonaron con ecos tormentosos en su cabeza, justo como el sonido del metal abriéndose por detrás de su cabeza. Soltándole el bozal.
Rey Loki descubrió sus pensamientos, dirigidos a su persona con desconcierto y temor. Y acalló las risas cuando notó el principio de una mirada helada y furiosa al pronunciar eso ultimo con saña, y como la cara de ella se contrajo en una mueca de enfado en segundos, como si la verdad le hubiera afectado más allá de lo imaginable y no pudiera contenerse de ella por más tiempo.
Y es que eso era justo lo que planeaba.
La quería furiosa.
Deseaba al monstruo y desatar su ira en las tierras doradas.
-¡Así es! ¡Soy yo!-Lanzó lejos la plata que cubría la boca de ella. Alzándose en toda su altura-No tienes que buscar más, Sigrunn.
Ella gimió dolorosamente ante él, tanto por sus palabras como por el dolor interno que sentía, casi podía jurar que estaba por quebrarse si se movía más. Temblaba, temblaba mucho postrada en el suelo a los pies de su secuestrador. Se retorcía de dolor y el frío la invadió en cada fibra de su cuerpo. Sus sentidos débiles y su conciencia al tope del vacío.
Agonizaba.
-¡Yo soy ese maléfico y torcido pasado que buscas y has de saber que también soy el futuro de tiempos mejores, del que no puedes huir ni negarte! ¡Que debes seguirme y ambos dominaremos todos los reinos, como era mi propósito original al abandonarte en Ragnarok!
Él hablaba exaltado, seguro de sí, pero toda esa arrogancia se tambaleó cuando escuchó la voz herida de Sigyn. ¿Acaso ella…?
-No…- Un hilito de aliento apenas.-…No queda…nada… infeliz…
-¿No?-Se agachó para tomarla agresivamente por sus brazos inmóviles y contraídos. Ella tenía los ojos y los labios entrecerrados. No faltaba mucho.- ¡NO! ¡NO! ¡Cómo te atreves a negarme algo a mí, maldita mujer!- La sacudió con violencia-¡Como te atreves siquiera a rendirte ahora!- Debía hacerlo a propósito, para arruinar sus planes de nuevo.
Ella esbozó una sonrisa siniestra, como adivinando sus pensamientos, aún bajo el dolor y la agonía, mientras de su cuerpo botaba líquido negro y espeso y los símbolos de su rostro y cuello se enmarcaban más y más conforme sus ojos morían y su piel se tornaba cadavérica.
Rey Loki no supo cómo reaccionar cuando sintió el cuerpo de ella más pesado e inmóvil. Pasaron largo segundos para que él mismo se moviera y en su mente brevemente en blanco, volviera a la realidad de que su única llave para escapar de Asgardia y vengarse potencialmente había muerto en el final de su transformación. ¡Maldita Sigrunn! ¡Maldita Hela! ¡Maldito él una y otra vez! Había apresurado con provocaciones su etapa final, creyendo la ira su mejor aliado y ahora…ahora no tenía más que un desecho entre sus manos.
Y como si el asunto no pudiera empeorar más, pasos decididos estropearon el terrible silencio y en la entrada del pasillo apareció el joven Loki.
La sorpresa fue inmediata.
Hicieron falta segundos para que el dios pudiera asimilar lo que sus ojos veían con incredulidad.
-¿Qué has…que has hecho…?-La voz no le salía por el esfuerzo que había hecho para llegar hasta ahí y a juzgar por la escena, había llegado tarde.
Theoric llegó después de él y quedó petrificado al contemplar al viejo y a La Muerte.
El viejo bufó desdeñosamente, dejando caer el cadáver para luego pasar sobre él y aproximarse a su joven persona, malicioso y sonriente, como si nada hubiera ocurrido.
-¿No es obvio? –Señaló hacia atrás a Sigyn- Su patético cuerpo no pudo resistir la metamorfosis. Ha fallado, como todos nuestros intentos de conquista.-Loki palideció.- Da igual. Buscaré a Hela, si esta cosa tenía un alma, ya debe haber llegado a Hel y nuestra hija lo tomara como una ofrenda dada por mí. Una recompensa. Tomaré prestado un nuevo ejército y traeré el caos y la desolación a todo este miserable universo, comenzando por Asgardia.
-¿Y crees que será tan fácil?-Le retó Loki. Lo conocía demasiado bien para saber que no obviaba su oposición.
-¿Acaso crees que puedes vencerme?- Sonrió-¡No eres nada! ¡Tú no eres más que un títere de mis caprichos! Si supiera todo Asgardia tu más grande crimen te condenarían a muerte…
Loki se tensó al oír aquello y el viejo lo notó sonriendo complacido. Lo tenía justo donde quería. Necesitaba librarse de él en ese momento, y que mejor forma de causar caos. Desvió su mirada al hombre detrás de él, reconociéndolo al instante. El mismo Loki había traído su propia soga con él. Y muchacho pareció darse cuenta de sus intenciones: Lo delataría.
-No te atrevas…-siseó, cubriendo su temor con enojo. Sacando su daga
-…Pero me parece que tenemos un crimen igual de grave oculto todavía, joven príncipe-ensanchó su sonrisa bajo la daga y la mirada asesina del otro.-…algo que no le has dicho al comandante Theoric…
-Cierra la boca.
-¿De qué rayos habla?-Theoric salió en defensa. Intrigado.
-¿Por qué no le cuentas, héroe de Asgardia…?-caminó libremente, extendiendo los brazos.-Quién fue el verdadero asesino de Sigyn…
-¿De qué está hablando, Loki?-Las palabras se oyeron cortantes y desalmadas en los labios resecos de aquel monstruo de larga figura y Theoric no supo cómo reaccionar a tiempo en aquella situación, pues este parecía que se había congelado.
Loki le sostuvo la mirada con firmeza a Rey Loki y su sonrisa malévola y desafiante. Sabía lo que el viejo planeaba como también sabía que dio resultado cuando el hombre a pasos detrás de él insistió en la respuesta, aun con voz asustada y confundida.
-El accidente en el río.-se rindió al fin y a pesar de que su semblante no cambió exteriormente, hubo atisbos de culpa en sus ojos cuando volteó hacia Theoric-Fui yo. Yo maté a Sigyn y…-desvió su mirada y señaló hacia el suelo a metro y medio de ellos-…lo hice de nuevo.
-Tú…tú….-La expresión del asgardiano se desencajó en horror e incredibilidad cuando la confesión del dios le cayó encima como pared sólida. Le costaba hablar, le costaba respirar, aquello era insólito y horripilante: Ese infeliz delante de él, había asesinado a su prometida… La ira comenzaba a cegarlo, sus puños y su mandíbula se tensaron, pero la confusión súbita lo contuvo de saltarle a Loki y estrangularlo. No lograba entender, era obvio que lo había engañado cruelmente para que lo llevará hasta ese lugar con algún propósito en mente eso ya lo tenía claro desde un principio pese a la pequeña cavidad de esperanza, pero que fuera el causante del accidente…que dijera que la había matado… ¿Cómo era posible?...Ella no murió ese día, el engendro de Hel lo había hecho…el monstruo…
Theoric pasó tanto ausente como temeroso al lado de ambos maestros del engaño, sin que ninguno de los dos se opusiera a ello, y acercándose lo suficiente miró el supuesto cadáver tirado en el suelo y por primera vez, pareció que lo estaba mirando de veras. Como si con ello acabara de contestar una duda que lo había estado matando por cerca de un año… No era posible…No lo era…
Loki, quien no se sentía mejor que Theoric, leyó sus pensamientos y luego le confirmó. Rey Loki también lo hizo y por eso no paraba de sonreír burlón por el dolor del asgardiano.
-Esa es la verdad que no te puedo responder yo, a pesar de saberla-le habló francamente. A la percepción del comandante, Loki no tenía escrúpulos ni remordimientos para hablar así con él después de lo que había hecho. La Corte tenía razón, todo el reino tenía razón, él era el mismísimo demonio.-…y ella-le indicó-Tampoco puede hacerlo ahora. Llegué tarde, la he matado de nuevo.
Sus manos temblaron y sus pies también, tanto que no se pudo mantener sobre ellos por mucho tiempo y cayó frente a la extinta Sigyn. Observó sus rasgos, perdidos entre tantos surcos que habían demacrado su rostro y juró que no se parecía a su novia, su cabello tampoco era igual, pero sus facciones, joviales, llenas de alegría y dulces, seguían ahí, ocultas en la inmensidad de la muerte. –Todo este tiempo…siempre has sido tu…mi…Sigyn…-Tocó sus mejillas heladas y le pareció que si pudiera abrir sus ojos, azules y limpios, no tendría duda de la identidad de ella a pesar de su deplorable estado y a pesar de que su cuerpo parecía respirar casi imperceptiblemente, eso ya no era posible… no volvería a ver esos ojos adorados.
-¿Cómo pudieron hacerte esto…?-murmuró, sin valor suficiente para tomar su cuerpo manchado de líquido negro entre sus brazos.
-Vaya…Esto es tan patético y ridículo…-Rey Loki habló, ligeramente irritado por la escena cargada de sentimentalismo.
Los ojos de Theoric se ensombrecieron cuando la voz del viejo rompió el silencio, devolviéndolo a la ira inicial
-… ¡¿Cómo pudiste maldito?!- Se giró bruscamente, incorporándose de igual manera.- ¡¿Cómo?!
Loki estaba sumido en la miseria interna y la culpa que no fue suficientemente veloz para apartarse cuando el asgardiano lo arrastró hasta chocarlo contra la pared, o tal vez no quiso defenderse y se dejó golpear y sacudir por el hombre mientras este le recriminaba iracundo por los hechos, tal vez lo merecía.
Loki si apenas lo miraba, con sus ojos verdes perdidos y vidriosos, dejándose hacer y decir, pero no pudo ignorar un golpe extra recibido, un empujón que no provenía de Theoric pero a la vez sí. Fue entonces que volvió a la realidad y miró realmente al comandante y su expresión sorprendida y sintió igualmente un último aliento del hombre rozarle el rostro y una humedad caliente que provenía cerca de su abdomen. Humedad que se traspasaba de una tela de ropa a otra.
La presión se anuló y el cuerpo tembloroso de Theoric cayó al suelo. Delante de Loki, su versión mayor sacaba a Gram, la espada de la verdad, de la espalda del comandante. Un movimiento limpio y silencioso.
-Me molesta el dramatismo de este tipo de escoria. –confesó sin más a Loki, que seguía sin moverse por alguna razón que no alcanzaba a entender.
En ese justo momento, ninguno de los dos escuchó la última palabra agonizante de Theoric, que miró a quien creía su novia al otro lado del lugar –Sigyn- y murió, sin saber la verdad.
Sus piernas se contrajeron nuevamente, primero.
Y así tan rápido como esa vida se extinguió, otra, a espaldas del viejo Loki, renació, cual ave fénix y el espía asgardiano fue testigo, su asombro superó cualquier otro sentimiento cuando una luz verde dolorosamente lo cegó y aire se saturo de una energía innombrable.
A él, al viejo Loki cuando volteó confuso y a Ángela cuando alcanzó asomarse en la puerta.
Sigyn, se levantaba, destruyendo las cadenas y la armadura que aprisionaba sus brazos bajo una ola de energía y al alzar la vista, ya no era la misma.
Queridos lectores, aquí finaliza el "numero 4" de Loki: Agente de Asgardia #Misión Sigyn.
Nuestro siguiente episodio "numero 5" de 5 narrara la historia de Sigyn, la Agente de Hela.
¿Emocionados?
¡Yo lo estoy! :D
