Capítulo 20. La celebración después de la fiesta.

Lily se encuentra observando la concurrencia desde la barra. La fiesta después del ensayo de su boda se lleva a cabo en el bar del hotel donde se hospedarán ella, la dama de honor, es decir, Jordan, Jeffrey –el novio-- y su familia. Todos sus amigos de la morgue han llegado ya, así como muchos amigos de la policía y de la corte.

Jordan luce hermosa con el pelo recogido, unos largos aretes de aros que acentúan su también largo y grácil cuello. El sensual vestido de seda violeta pegado al cuerpo, que con su amplio escote deja ver mucha piel, su espalda, sus hombros desnudos, y la falda a la altura de las rodillas permite mostrar sus hermosas piernas. Ha llegado sola, pero la radiante sonrisa que ilumina su cara dan cuenta de que las cosas en su vida van viento en popa. Y es muy extraño, Lily piensa para sí, porque apenas tiene dos días que estuvieron platicando y su amiga se notaba triste, particularmente si se mencionaba a cierto detective de ojos azules. Que, hablando del mismo, entra en ese mismo instante al salón, buscando por entre la gente a alguien. Seguramente ha llegado tarde debido al trabajo, los recientes acontecimientos en que se vio involucrado con el equipo de narcótico y vicios, lo han tenido verdaderamente ocupado. Jordan le ha contado todo lo del caso Richmond, así como el tiroteo y la situación de rehenes de ayer.

Woody lleva un traje oscuro y una camisa blanca, demasiado formal y elegante aún para esa clase de fiestas. La corbata le llama la atención a Lily. Él tiene la costumbre de usar corbatas, digamos, fuera de moda, sin embargo ésta que lleva puesta es, singularmente 'fashion' ¿Le habrá ayudado Lu a escogerla? Se pregunta la pelirroja.

Woody continúa buscando hasta que llega donde se encuentra Jordan. Le sonríe, mientras saluda de mano al fiscal que la acompaña. Y entonces sucede algo insólito. Woody abraza a Jordan por la cintura con el brazo derecho y le planta un beso en la boca. Ella, en lugar de rechazarlo o de jugar al tonto como sería de esperarse, lo abraza completamente y responde al beso, entusiasta. El fiscal se les queda mirando un poco sorprendido --igual que Lily-- pues los conoce de tiempo atrás y le resulta igual de inusual su comportamiento. Como sintiendo que no hace buena tercia, se marcha disimuladamente, dejando solos al policía y a la forense.

"Te ves hermosa," él le susurra al oído cuando por fin sus bocas quedan libres del beso, y siente cómo ella tiembla un poco al contacto de sus labios con el lóbulo de su oreja izquierda.

"Mmm, tú no te ves nada mal." Levanta la cara para mirarlo, maliciosamente, y le acomoda el nudo de la corbata.

"Me siento un poco extraño. Tu sabes, aquí, enfrente de todos…" Él sonríe confundido, mientras señala con la cabeza a sus alrededores, las distintas miradas que sabe están clavadas en ellos, y haciendo notar también que el fiscal los ha dejado solos.

"¿Estás bien?" él le pregunta, como para asegurarse que ella no se va a echar para atrás el instante mismo en que la deje un segundo par conseguir las bebidas.

Ella sabe muy bien cuáles son los temores de Woody, pero en este momento, todo parece tan correcto y natural, como increíble. No tiene ninguna intención de salir corriendo, estar con Woody es lo único que desea.

"Mientras tú estés conmigo, sí. Los demás, pues tendrán que acostumbrarse ¿no crees?" Ella le sonríe en respuesta, aunque la malicia no desaparece de su semblante.

Él la mira por un rato con una sonrisa de incredulidad esculpida en la cara, y finalmente le pregunta, "¿Quieres bailar?"

Ella no responde con palabras, sólo le ofrece la mano derecha para que la conduzca. Ya lo han hecho antes muchas veces, sin embargo ésta ofrece nuevas posibilidades --más promisorias. El movimiento de sus cuerpos es natural, un baile sucede a otro, y algunas copas los acompañan en el transcurso de la noche.

Se hacen los brindis por los novios, y sorprendentemente Bug pronuncia el discurso más emotivo.

Woody y Jordan disfrutan todavía otro rato de la fiesta, bailando y platicando, mientras un beso ocasional se hace presente entre ellos, para delicia de los mismos, y de los amigos –principalmente de Nigel-- que los observan. Sin embargo, el criminalista se distrae un instante bailando con la mamá del novio, y para cuando vuelve a su puesto de vigilancia, el par de tórtolos ha desaparecido.

Oooooooo

Woody presiona el botón para llamar al elevador, y se vuelve hacia donde está Jordan, esperándolo con la espalda recargada contra la pared. Él se le para enfrente y descansa un brazo contra el muro, dejándola atrapada. La otra mano se dedica a jugar con los aretes, metiendo un dedo por entre los aros, mientras acaricia de paso y como por accidente su cuello.

"¿Estas segura de esto?" él le susurra, mientras besa ligeramente su cuello.

Ella siente cómo le cosquillea toda la espina dorsal cada vez que Woody la roza con el dedo, o cuando su aliento pasa soplando suave por su oreja. Cada centímetro de su piel está alerta y en espera.

"Completamente," ella lo mira ávidamente, lascivamente… "Y si no dejas de susurrarme al oído, no vamos a llegar al cuarto."

Jordan le toma la cara con ambas manos y lo dirige con firmeza para que la bese. Cuando captura su boca y él responde ferviente, ella desabrocha unos botones de su camisa, y mete la mano para explorar su torso por debajo de la ropa. En ese instante se abren las puertas del elevador, y Woody la jala por la cintura hacia adentro del cubo, sin soltar el beso.

Medio minuto después llegan al cuarto, Woody ya va desnudo del torso --lleva en la mano la camisa, el saco y la corbata. Jordan aún no ha perdido prendas. Entonces, cuando cierran la puerta detrás de ellos, él deja caer la ropa al piso y la abraza con arrebato, quedando cara con cara, los cuerpos excitados y tibios haciendo contacto pecho contra pecho.

"Yo estoy en desventaja y eso no es justo," él le dice seductor, mientras sus manos encuentran el cierre del vestido.

Ella pone una cara que es pura inocencia y lo mira fingiendo ojos de niña tierna. "Y qué haría las cosas más justas, dime, yo no me opongo."

El devuelve la mirada juguetonamente mientras desliza el cierre y corre por encima de su cabeza la cinta que sostiene al vestido, quitándoselo y dejándola en pura lencería negra. "¡Esto! termina diciendo, caminando con ella atrapada hacia la cama.

Ella va de espaldas, y él aunque cuidadoso, la tira en la cama vigorosamente. Entonces se besan con pasión otra vez, y Jordan siente que éste es el momento más feliz de su vida. Así que aún por encima del deseo carnal que la consume, y sorprendiéndose en el momento mismo en que lo dice, susurra, "Te amo."

Es cómo si de repente le hubieran quitado el seguro a esas palabras, y ahora no pudiera contenerlas.

Woody no puede creer su suerte, y conmovido la mira dulcemente, acaricia su cara con suavidad con la palma izquierda, la otra mano atrapada en el acto de desabrochar el sostén, termina su trabajo. Se oye el chasquido del broche.

"Eres hermosa," él atina a decir mientras la abraza. En el movimiento, el sostén se ha recorrido de lugar, dejando que los pechos, desnudos y tibios, se sientan el uno al otro. Los corazones laten con fuerza, acelerados y fuertes. Él empieza a besarla con delicadeza, deleitándose en la sensación de sus labios cuando tocan la piel firme y tibia. No para de decirle "Te amo," entre beso y beso cuando la recorre desde el cuello, el esternón, y hasta atrapar con su boca el pezón derecho. Ella se arquea de placer y hace que él se desviva por atenderla, su propio cuerpo deseándola febrilmente.

Jordan siente que una calidez reconfortante la va invadiendo, que se confunde con el deseo sexual, que la hacen tan fuerte cómo para desear sentirse vulnerable para él, y entregarse toda, sin restricción de carne, pero sobre todo, sin restricción de alma. Y este no tenerlo ya adentro, pero saberlo próximo, incondicional, es un dolor que disfruta y llena de forma apasionante todo su espacio.

Sus grandes manos la exploran tierna, pero ávidamente. Su lengua húmeda y tibia recorre el mismo camino, haciendo que la espera sea aún más excitante. Y el maravilloso dolor aumenta desesperadamente cada segundo, cuando él se deshace de su tanga, cuando él le mete la lengua por entre las piernas. Cuando él toma su clítoris y lo succiona por varios maravillosos momentos en que ella siente que está a punto de explotar.

Él la suelta un segundo y ella aprovecha entonces para intentar quitarle el pantalón y los boxers, hasta que lo consigue y encuentra lo que anda buscando -- su virilidad manifestada en toda su grandeza. Lo acaricia enérgicamente, lo besa, lo disfruta...

Él le alcanza un condón y ella se lo acomoda sensualmente mientras lo mira fijamente a los ojos.

Los ojos velados por el deseo, pero con un brillo distinto.

Él, recostado con la espalda contra la cama, la observa mientras ella se monta, no le quita nunca la mirada.

Ella le dice con la voz rasposa y profunda, "Vas a ser mío."

Y él siente cómo le falta el aire, el miembro erecto casi no puede contener las ansias de que ella lo envuelva. Y entonces sucede. Ella y él son uno mismo, arriba-abajo, afuera-adentro. Los corazones bombeando la fuerza vital a contratiempo. El placer a punto de rebasar el límite tolerable, a punto de convertirse en el más intenso dolor deseable. Arriba-abajo, afuera-adentro.

Ella siente cómo la vista se le nubla, cómo su intensa cabalgata sobre Woody la han llevado al fin… o al principio. Un ronco quejido gutural delatan su agonía finalmente liberada, y luego muchos espasmos acompañan el moviendo. Él lanza resoplidos entrecortados, y ella siente cómo en su interior, él se expande y se contrae. Su orgasmo la sobrecoge de placer, y también la complace en el alma.

Ella se colapsa encima de él. Los cuerpos sudorosos y exhaustos se contentan en el reposo calmo que sobreviene.

Ella se desliza suavemente a su lado y le besa la mejilla.

"Te amo, Woody."

Él suspira y la besa dulcemente en los labios. "Esto es el cielo, Jordan. Yo sé que suena cursi, pero te juro que me he muerto y tú eres todo lo que hay después de eso. Debo haberme portado muy bien para merecerlo."

"Sólo eres un suertudo," ella bromea, y se acurruca enfrente de él, engolosinada mirando sus brillantes zafiros.

Pasan la noche juntos, celebrando el fin de una era de desencuentros.

Es la primera noche de sus vidas.

Oooooo

Sería fantástico si reseñaras. El español es mi lengua materna y la adoro, no hay mucha gente que me lea en español, ojalá pudieras decirme si te gustó. Todavía falta el Epilogo, nos leemos entonces.