¿Qué es la muerte salvo la ausencia de la vida?
Tiempo para sollozos,
Para amargas despedidas,
Mi vida se acaba aquí,
Mi existencia no termina.
Él es un demonio. Por tanto es libre de hacer lo que quiera, podía ser tan arrogante y egoísta como quisiera, no había reglas que le limitaran. En el año 1875 llego a Inglaterra y en los bajos mundos escuchó sobre una familia aristócrata que hacia los trabajos sucios de la realeza. Los Phantomhive. Observo a dicha familia y le encantó ver tan poca humanidad, empatía y tanta sangre derramada. Entre las sombras vio crecer al heredero de dicha dinastía. Demasiado lindo y dulce para su gusto, decidió mejorarlo. Las sombras cubrieron al pequeño y le llenaron la mente de ilusiones. Le observó crecer. Luego vio cómo le abandonaban. Se dio cuenta entonces de que incluso dentro de la familia había enemigos. Francés Midford ardía de rabia cada vez que iba a la lujosa mansión de su hermano, y él veía en ella uno de los grandes pecados: envidia.
Se alejó un tiempo de la familia y siguió observando a Ciel. Vio como ese lugar le cambiaba, le volvía más frío, más loco, más serio… Y como las voces en la cabeza de Ciel cada vez eran más agresivas. Ciel hablaba solo y a veces tenía ataques violentos. Luego estaba el Doctor que abusaba de él. Ciel siempre entraba en trance y durante ese tiempo era como un muñeco de porcelana. Él entendía que alguien quisiera ponerle la mano encima, era muy hermoso y violable… Él mismo quería poseer al pequeño. Pero escuchaba a Ciel cada noche decir su mantra: no estoy loco, saldré de aquí, mataré al Doctor Grey, mataré a la enfermera Dorothy, mataré al doctor Lewis, mataré a… Y una larga lista de "matarés". Hasta que al final decía, y volveré a casa, seré Conde y demostraré mi poder… Quedó fascinado por el fuerte deseo de venganza y sed de sangre del pequeño Ciel. Veía también que no rezaba, que había olvidado a su Dios y se entregaba en la oscuridad.
Es el momento de que ente en escena. Se dijo a sí mismo. Y así lo hizo.
"Has sido abandonado… y aquí eres maltratado… no eres más que una rata asquerosa más entre toda esta mierda… Dime ¿No deseas vengarte? ¿No quieres matar a todos los de aquí y regocijarte en su dolor?... Yo te puedo ayudar… podemos vengarnos de todos… les daremos su merecido… tú eres Ciel Phantomhive. No eres ninguna escoria… eres un Conde. No un loco. Ven a mí… Pídemelo… deja atrás la luz y adéntrate más en la oscuridad… Ven a mí y da la espalda a tu Dios… yo sí puedo ayudarte mientras que él te ha olvidado… Ciel Phantomhive… dilo…"
"Quiero venganza…" Ciel fue a él. "Quiero… quiero salir de aquí… no estoy loco… soy… soy el Conde Ciel Phantomhive… ¿Quién eres?"
"El Diablo." Le dijo él.
Fue divertido fingir ser un médico, pero termino cayendo en su propio juego, llego a sentir lástima de Ciel. Y llegó a encariñarse de él. Y disfruto de poseerlo. Disfruto de verdad. Pero lo que más anhelaba era su exquisita alma, esa alma corrompida y oscura que él mismo había creado. Llegó el momento del pago.
Y lo decidió entonces. Le daría la libertad a Ciel. Le convertiría en un ser igual a él. Le ataría a su oscura alma por toda la eternidad. Podría hacer lo que quisiera, al igual que él, podrían estar juntos para siempre sin importar nada…
Cuando Ciel abrió sus ojos brillaban de un color rojizo. De pronto se sintió fuerte e invencible, pero también sentía un gran vacío dentro de él como si le hubieran arrancado una extremidad. Sebastián estaba delante de él.
-Seb…
-Malthus. –Le corrige él- pero me da igual que nombre me pongas. Tengo otros mil.
-Sebastián me gusta. –Sentencia Ciel- estoy muerto. –Afirma el niño-
-No. Eres un demonio ahora. –Sebastián le ayudo a levantarse. Ciel se fijó entonces en su alrededor. Eran ruinas de algún tipo de templo y no había nada más salvo oscuridad- ahora, eres mío. –Continua Sebastián-
-Recuerdo todo… tú… tú me susurrabas en la oscuridad… Jamás existieron Bard, Finny o Meylin… eras tú… todos ellos… -Sebastián le sonríe ampliamente como siempre- me volviste loco…
-Te volví interesante. –Le interrumpe él- podías llegar más lejos que cualquiera de esos humanos… Y lo hiciste. Sobreviviste al infierno que se creó para ti. Y te vengaste de todos los que te hicieron daño. No temiste al demonio. Aceptaste el pago y la muerte. Por eso, has sido recompensado Ciel Phantomhive…
-¿Recompensado? –Pregunto irónico Ciel-
-Eres libre ahora. No hay nada que pueda detenerte. –Explica Sebastián- no hay ningún Dios que te diga que debes hacer o que no… Puedes ser tú mismo Ciel… -Se acerca a él- conmigo… por toda la eternidad… -Se agacha para poder besarlo- …ahora eres como yo. Un demonio.
-Entonces, si soy libre y puedo hacer lo que quiera… ¿Qué pasaría si decidiera alejarme de ti? –Sebastián suelta una carcajada-
-Ni tú mismo crees poder vivir sin mi… -Vuelve a besarlo, más profundo, más exigente, más feroz- yo te convertí. Tú propio ser me necesita. Mi sola presencia te llama, te excita… No puedes negarlo. Eres mío. Y yo tuyo.
Ambos se vuelven a besar.
La música se detiene y las luces se apagan. Todo se vuelve negro.
Hola ¿Qué tal? ¿Les ha gustado? Supuestamente este sería el final pero me animé para hacer tres extras… ;)
…
